Disclaimer: Los personajes de Naruto no me pertenecen.

—Bla bla —Diálogo.

—Bla bla —Pensamientos.


~oO:: Alumna de Intercambio ::Oo~

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Capítulo II

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Los terceros

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No se sentía incómodo, en absoluto, sino que un poco extraño por ser el centro de atención del alumnado. Aunque no era él quien captaba la atención de los estudiantes –en su mayoría masculinos-, sino que la hermosa mujer a su lado; Ino.

—Problemático… — murmuró al notar a un grupo de jóvenes que casi se devoró a Ino con la mirada.

¿Es que acaso jamás habían visto a una mujer hermosa?

Al parecer, por el actuar de ellos, no… No habían visto a una deslumbrante diosa en carne y hueso.

Y tenía que ser sincero consigo mismo, Ino era demasiado atractiva, demasiado llamativa, sensual, coqueta…

Además, él había tenido la misma impresión que ellos la primera vez que vio a la rubia. Y eso que él había tenido la valiosísima oportunidad de verla modelando un diminuto conjunto de ropa interior…

Oh, sí, cómo olvidar aquel día…

—¿Qué es lo problemático?

Saliendo de su ensoñación, miró por el rabillo del ojo a Ino antes de negar con un ligero movimiento de cabeza.

—Nada — se encogió de hombros, desviando la mirada al frente para evitar que ella notara el sonrojo que se había instalado en sus mejillas.

—Si tú lo dices… — Ino suspiró no creyéndole mucho a la justificación de Shikamaru.

Sin más, guardó silencio mientras ambos caminaban hacia el campus de medicina, lugar en donde estaba la facultad de enfermería.

—Wow… — realmente, la Universidad de Konoha era un lugar asombroso. Mucho más que la Universidad de Iwagakure No Sato. —Es inmenso.

—Lo es — miró a la rubia por el rabillo del ojo. —Aunque no suelo visitar mucho este campus.

—Es entendible, no es tu área. — Le dedicó una sonrisa de medio lado.

Asintiendo en silencio, le concedió la razón. La ingeniería con la enfermería no tenía absolutamente nada que ver. Eran opuestos por donde se mirasen.

—Hemos llegado — se detuvo al llegar a un campus que tenía a la vista varias edificaciones. —¿Dónde me dijiste que era?

—Campus oriente — respondió sacando un papel que le había dado la coordinadora del área de salud. Y sí, era en ese lugar.

—Uhm… —echándole un vistazo rápido a las edificaciones adyacente, Shikamaru decidió que lo mejor sería preguntarle a alguien que supiera bien sobre la ubicación de la facultad.

Era obvio que él no tenía ni la más mínima idea. Con suerte sabía en donde quedaba su sala de clases.

—Le preguntaré a esa chica.

Ino fijó las pupilas en la persona que decía Shikamaru, una chica de cabello rojizo y anteojos.

Sin embargo, cuando Shikamaru iba avanzando hacia esa joven estudiante, una mujer de cabellos rubios cenizos se abalanzó sobre él.

Sorprendida, amplió los ojos.

¿Quién diablos era ésa…?

Sin querer, frunció el ceño. Estaba más que claro que no le había gustado en absoluto la presencia de esa mujer.

¿Quién era? ¿Por qué abrazaba a Shikamaru de esa manera? ¿Acaso él tenía novia…?

Un sabor amargo sopesó en la boca al pensar en esa última posibilidad.

No queriendo pensar en situaciones que aún no tenían contestación, sacudió la cabeza para anular las opciones.

—Shika… —balbuceó bajando la mirada.

Por alguna razón desconocida, no pudo continuar observando a la pareja.

Se le revolvió el estómago.

Por otro lado, Shikamaru intentaba sacarse a la rubia loca de los brazos sin mucho resultado. No podía, dado que estaba imposibilitado de hacerlo, ya que llevaba en las manos un gran libro perteneciente a Ino.

—Temari, aléjate… —se contuvo de alzar la voz, sin embargo como ella no le hizo caso a su petición, no le quedó de otra más que casi gritarle. —¡Temari ya basta!

Bien, podía ser un hombre pacífico, mas se exasperaba cuando invadían su centro personal de esa manera.

La rubia de coletas de inmediato se separó de él, sonriendo avergonzada.

—Lo siento, Shikamaru…

Retrocediendo unos pasos para ampliar la distancia entre ellos, asintió en silencio, aceptando las palabras de disculpa de la rubia. No sabía por qué tenía la sensación de que si comenzaba a contestarle con palabras, ella no lo dejaría tranquilo por un buen rato.

—Es sólo que me emocioné de verte por estos lados…

Claro, había olvidado que Temari era alumna de medicina. Debió considerarlo antes de ir a ese lugar para evitarse esa bochornosa escena.

Al menos desde ese momento en adelante, tendría precaución. Y mucha a decir verdad. Sobre todo porque detestaría otro encuentro afectivo de ese tipo. ¿Quién no de todos modos?

—Así que dime, ¿qué haces por aquí? Viniste a verme, ¿verdad? —Coqueta, se acercó a él para reducir el espacio.

—Ehh… — asustado, retrocedió un paso más. —No, no, no. Vine con una amiga… — y fue ahí que recordó que estaba con Ino.

Enseguida se volteó a mirar a la ojiazul. Estaba mirándolo interrogante.

—Ino… —sin pensarlo dos veces, caminó hacia ella. —Hey, siento haber — no pudo continuar porque alguien lo interrumpió.

—¿Saldremos juntos, verdad?

Sin siquiera darse cuenta, Temari le había agarrado el antebrazo y había enlazado su brazo con él. ¿Qué rayos…?

—Bueno… — incómoda, Ino se mordió el labio inferior.

¿Por qué de pronto se sentía como absurda? ¿Cómo si estuviera haciendo mal tercio?

—¿Quién es ella, Shikamaru? — Temari miró de pies a cabeza a la rubia platinada, en actitud que reflejaba el más puro desdén.

—Ella es — justo cuando iba a presentar a ambas chicas, Ino completó la presentación.

—Mi nombre es Ino, Ino Yamanaka, soy amiga de Shikamaru.

—Oh, amiga... —Enarcando una ceja mientras minuciosamente la observaba, dejó escapar una carcajada burlona. —Mi nombre es Sabaku No Temari, también soy muy amiga de Shikamaru…

No era tonta, Ino jamás lo fue, es por eso que fue capaz de notar en la voz de esa rubia, que la intención de Temari para con Shikamaru era algo totalmente alejado del concepto de amistad.

Y quizá era así, tal vez ellos dos sí tenían algún tipo de relación o algo cercano.

—¿No eres de aquí, verdad? Jamás te había visto.

—No, vengo de la Universidad de Iwagakure No Sato — respondió sin problemas a la interrogante de la amiga del Nara.

—¿Iwagakure No Sato? ¿Es una broma, no?

Enarcó una fina ceja rubia sin saber realmente a qué se refería Temari.

—Temari… — al escuchar la pregunta sarcástica de la Sabaku No, Shikamaru frunció el entrecejo.

—No, no es broma — sin vacilar, respondió firme. —¿Algún problema con eso?

Tenía que reconocerlo, esa mujer llamada Temari no le estaba agradando en lo más mínimo.

—No… sé que Konoha auspicia el intercambio con universidades… pobres…

A Shikamaru casi se le cayó la mandíbula al escuchar a Temari. No pudo haberlo hecho… ¿Lo hizo? Sorprendido, no supo qué decir o hacer.

—Ehh… —sintiendo ganas de llorar, Ino se reprimió cualquier tipo de contestación precipitada.

No caería en el juego de ella. No lo haría… no se rebajaría a tal magnitud.

—Es bueno que ayuden a personas de baja clase. Así que imagino que llevas buenas calificaciones, ¿verdad?

—Sí.

—Aunque nunca estarías al nivel de Konoha.

—Y-Yo…

—Ino… — A veces podía ser un vago perezoso que no notaba lo que sucedía a su alrededor, mas era capaz de sentir la tensión que había entre ellas.

Asimismo no había que ser genio para deducirlo, Temari había causado todo. ¡Ah, maldita mujer problemática!

—Creo que sola puedo encontrar el aula. Gracias, Shikamaru — sin saber por qué dijo eso, se despidió de él sin mirar por un segundo a la rubia ceniza que tenía al lado.

Se sentía algo estúpida, pero justificadamente, esa mujer loca casi la había asesinado con la mirada.

Pasando al lado de ellos, caminó a través de los estudiantes sin mirar hacia atrás, aumentando la velocidad en cada paso.

¡Ah, esa teñida la había exasperado! ¿Qué se creía que la miraba de esa manera?

La miró con repulsión, como un insecto, con inferioridad, como si no valiera un centavo. ¡Kami! Se sintió tan mal, tan apenada. Sobre todo cuando la ofendió porque provenía de un lugar no muy solvente económicamente.

Podría no provenir de una familia adinerada o con algún apellido reconocido, no obstante esa no era razón como para que la miraran con tanta indiferencia ni mucho menos para que la trataran de pobretona.

¡Maldición!

Aguantándose las ganas de llorar, avanzó por entre los estudiantes hasta que llegó a una zona en donde no había mucho alumnado. Se detuvo para poder respirar con profundidad y calmar de esa manera la angustia que tenía en el pecho.

—Estúpida… — murmuró casi inaudible, sintiendo cómo unas cuántas lágrimas comenzaban a descender por su rostro.

¡Ahhh! Maldita sea todo, ni siquiera sabía dónde quedaba el baño, para por último ir a encerrarse y llorar sin que nadie la viera.

Más de seguro y se veía más patética que de costumbre.

La habían herido, esa rubia mal teñida le había palpado una fibra sensible.

Su padre, Inoichi, se había esforzado en darle la mejor educación, en darle todo lo que estuviera a su alcance para ser alguien en la vida. Todo había sido esfuerzo sobre esfuerzo, horas de trabajos continuas, horas extras, sobretiempo por parte de él. Y de ella, trabajos de medio turno, trabajo los fines de semana… lo que fuera para poder costearse los estudios.

Es por eso que le daba rabia que personas como esa amiguita de Shikamaru, la ofendiera sin saber todo lo que había de trasfondo. Por supuesto, como había gente que tenía de sobra, se creían con el suficiente poder como para tratar a los más pobres como si fueran basura.

¡Mierda! Todo lo que había hecho, estudiar horas y horas, saltarse las comidas para ahorrar dinero, hacer todo lo que estuviera a su alcance para obtener una recompensa que valiera la pena, como el intercambio, parecía no rendir frutos.

Quizá no había sido muy bueno aceptar el intercambio. Después de todo… ¿Quién aceptaría así como así a una persona que no estaba al nivel de los demás?

Porque era realista, lo era. La Universidad de Konoha no aceptaba más que a niños ricos.

Bueno… también a unos cuantos esforzados como ella que había sido premiada por sus evaluaciones como una de las mejores alumnas, consiguiendo así el intercambio.

Respirando aún más profundo, se tranquilizó.

Claro, no era una chica rica, pero tenía inteligencia. Y lo que era mejor, le sobraba humanismo y humildad, características de las cuales Temari carecía.

Uno, dos, tres, cuatro, cinco… ocho, nueve, diez.

No… no continuaría derrochando más lágrimas. Mucho menos por una tontona arrogante que ni siquiera era capaz de aceptar a sus pares por lo que eran, no por lo que tenían.

Llevando ambas manos hacia sus ojos, limpió los salinos que le habían humedecido el rostro.

No puedo creer que haya llorado por algo así… — se dijo a sí misma, riéndose.

Era una idiota, ¡no podía llorar por algo así! Ella era Ino Yamanaka, una mujer autovalente, fuerte, que no se echaba a morir porque una víbora se le interponía en el camino…

Enderezándose y esbozando una hermosa sonrisa en los labios, comenzó a caminar por el campus en busca de su facultad.

Una malcriada no le iba a venir a arruinar el día así como así.

¿Dónde estará el sector oriente? — con las pupilas fijas en el papel en donde tenía anotada la facultad y aula en donde tenía clases, leyó una vez más las indicaciones.

Sin embargo, no alcanzó a dar un paso más cuando de pronto alguien chocó con ella.

Gracias a Kami que tenía buenos reflejos. No alcanzó a caer, ni siquiera a tambalearse, menos mal…

Soltando un suspiro de alivio, miró a la persona que había osado chocarla de tal manera.

—¿Sasuke…? — musitó al hacer contacto visual con él.

Oh, Kami… ese hombre era un verdadero Adonis.

—Hn… —Sasuke la observó con detenimiento. —Ino.

Abrió la boca para decirle algo, preguntarle como estaba o si sabía donde estaba la facultad o cualquier cosa, mas no pudo hacerlo. ¡Nada salía! Las cuerdas vocales simplemente, perdieron su función.

—¿Estás perdida?

—… — no pudo más que asentir en silencio.

¿Por qué no podía hablar? ¡Qué vergonzoso! Seguro que él la creería una idiota.

—Yo te ayudo.

De inmediato Sasuke le quitó el papel, rozando sus dedos con ellas. No pudo evitarlo, un escalofrío le recorrió la médula.

—Es hacia allá. Yo te acompañaré — le devolvió el papel, ya tenía la información que requería.

Antes de que Ino fuera consciente de sus acciones, ya iba caminando al lado de Sasuke. Bendito fuera ese hombre que la hacía olvidar hasta su nombre.

—¿Y Nara?

Miró de reojo al azabache al escucharlo preguntar por Shikamaru. Aclarándose la garganta para que de una buena vez le volviera la voz, tosió un poco.

—Él… — bajó la mirada, sintiéndose triste por un momento. —No lo sé.

Fue honesta. No sabía dónde estaba él, ni qué estaba haciendo. Sólo sabía con quién posiblemente podría estar.

—HN… — de soslayo, recorrió el cuerpo de la platinada con disimulo. —Idiota.

—¿Qué? —arqueó una ceja, confusa.

¿La había llamado idiota? ¿A ella…?

—Nara…—metió ambas manos al interior de su pantalón.

—Oh…

¿Cómo era capaz de dejar sola a Ino su primer día de clases?

Negó con la cabeza.

—Así que… — con nerviosismo, frunció los labios para intervenir en tanto silencio. Aunque se tratara de Sasuke, persona con quien apenas tenía voz.

—Ésta es la facultad de enfermería.

—¿Ah? — contempló el lugar que señalaba el Uchiha.

Caray, qué rápido habían llegado. O estaba en completo trance al lado de él o simplemente la facultad estaba más cerca de lo que creía.

Al parecer, Sasuke conocía muy bien el lugar.

—La aula 120 está al final del segundo piso, dejando las escaleras.

—Conoces bien el lugar.

—Estudio medicina, mi facultad queda al lado de ésta.

—Oh… — disminuyendo los pasos, se detuvo al frente de la edificación en donde tendría la acogida en clases. —Eh… gracias por acompañarme.

—No hay problema.

Sasuke la miró directamente a los ojos, e hizo un gesto para alejar un flequillo azabache de los ojos. Aquel gesto, trajo consigo que un suspiro masivo llegara a sus oídos.

Espera… ¿Suspiro masivo?

Sorprendida, notó que cerca de ellos, había un grupo de jóvenes que hiperventilaban sin razón aparente. Inclusive había algunas muchachas que estaban a punto de desmayarse.

—Tienes algo en el cabello —se acercó a ella.

—¿Q-Qué? — volviendo a fijar toda su atención en él, pudo sentir como una ola de calor le albergó las mejillas al verlo tan cerca de ella.

Casi ya podía sentir el calor de él en contacto con su cuerpo.

—Una flor… — alzó la mano y le quitó de entre las finas hebras rubias, una diminuta flor que llevaba en el cabello. Cabello bastante suave por lo demás. —¿Ves? — le mostró ésta.

—… — inmóvil, y con el rostro ardiéndole como nunca antes, parpadeó varias veces consecutivas. —Gracias.

—No hay de qué — le miró los labios.

Si antes estaba sonrojada, ahora lo estaba aún más. ¿Le estaba mirando los labios…? ¡Le estaba mirando los labios! ¿Y por qué lo hacía? ¿Acaso la quería besar?

—Y-Yo… — tartamudeó, no pudiendo formar siquiera una oración completa.

—Ino…

—Tengo que irme…

¿Qué diablos…? ¿Había dicho que se tenía que ir? ¿Acaso había…? Oh, Kami… ¡Ni siquiera había querido decir eso!

—Sí —Sasuke distanció su cuerpo de ella. —Nos vemos.

—A-Adiós… — y aún consternada, miró la figura del Uchiha dar media vuelta y partir quizá dónde.

Sin duda alguna, no fue la única que lo miró irse. Sino que también una montonera de chicas que incluso lo siguieron…

¿Era idea de ella o Sasuke tenía fans…?

Sacudiendo la cabeza por tan absurda idea que se le cruzó por la mente, negó en silencio, divertida por tal ocurrencia.

Eso no podría ser posible, al menos, no en ese universo. ¿Verdad?

Sonriendo, ingresó al sector oriente en dirección a las salas de enfermería.

No tenía cómo perderse, no con las indicaciones de Sasuke.

Justo cuando llegó al pasillo del segundo piso, su teléfono móvil dejó conocer una melodía suave. Alguien llamaba justo en el minuto menos indicado.

Metiendo una mano hacia su bolso, encontró su móvil en el preciso momento en que caminaba hacia el final del pasillo y notaba que no había ni una sola alma en dicho lugar.

Quizá iba retrasada.

El sonido la distrajo, por lo que miró enseguida la pantalla de su teléfono móvil.

Era Shikamaru.

Negando en silenció, no contestó. No quería hablar con él. No es que Shikamaru tuviera la culpa por lo sucedido o algo, sino que…

No importaba.

Desvió la llamada y, acto seguido, dejó en silencio el móvil.

Ya era momento de entrar a clases. Y dejar lo sucedido al pasado.

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Suspiró largo y tendido cuando leyó en la pantalla de su teléfono móvil, que la llamada estaba siendo desviada. Rendido, se apoyó en el respaldo de la banca en donde estaba sentado.

Entendía a Ino. Sí que lo hacía, Temari se había comportado de manera tan baja, que incluso llegó a sentir vergüenza ajena. ¿Cómo alguien podía llegar a ser tan indiferente y egoísta?

Había odiado la actitud de la rubia de coletas. De verdad lo había hecho, sin embargo no había podido hacer nada para defender a Ino.

—Problemático…

Era muy probable que en esos momentos, Ino estuviera enojado con él o algo, no sólo por lo de Temari, sino que también porque la había dejado sola.

¡Todo por culpa de Temari!

Ese demonio de mujer lo tenía tan agarrado del brazo, que apenas pudo interferir. Y como si fuera poco, cuando Ino se fue, la rubia se había abalanzado sobre él y casi lo había ahogado.

Maldita sea… se sentía tan idiota por haberla dejado sola. Tan imbécil.

—Ino…

Tal vez si le enviaba un mensaje de texto, una manera un tanto cobarde, le pediría a Ino que aceptase sus disculpas por haberla dejado, prácticamente, sola.

Lo hizo, le envió un mensaje que cuando, no obstante, se arrepintió de no haber escrito más.

Lo siento, Ino. / Shikamaru

Suspiró… Ya había llegado la notificación de que lo había recibido.

—Mierda — gruñendo por lo bajo, miró el libro de enfermería que descansaba a un lado de él, en la banca, sobre su bolso.

Ni siquiera le había podido entregar el libro.

Frustrado, sacó una cajetilla de cigarrillos del bolsillo de su pantalón y lo encendió.

—¿Pasa algo, amigo?

Negó en silencio, aspirando el cigarrillo.

—Te ves tenso.

—No es nada, Chouji — dijo al momento en que dejaba escapar el humo y alzaba los ojos para ver a su amigo que estaba frente a él.

Y junto éste, estaba una muchacha de ojos perlados. Muy bonita.

—Hola, S-Shikamaru.

—Hinata… —correspondió sin muchas ganas.

—¿Qué haces aquí? ¿Viniste a dejar a Ino?

Miró hacia la edificación que tenía a un lado; la facultad de enfermería del campus oriente.

—Algo así…

—¿Estás bien?

—Sí, sí, estoy bien —caló otra pitada más del cigarrillo, no siendo sincero frente a la interrogante del Akimichi.

—T-Tengo que entrar a clases. G-Gracias, C-Chouji.

—No hay de qué, Hinata. Cuando gustes.

—A-Adiós, Shikamaru.

Al escuchar la despedida de su amigo con aquella muchacha, se levantó de la banca de inmediato.

—Hinata.

—¿Si…? —. Ella se detuvo, volviéndose a mirarlo.

—¿Estudias enfermería, cierto?

Hinata asintió en silencio.

—¿En qué año vas? —No quería incomodar a la Hyuuga, mas era la única opción que tenía en ese momento.

—4to año.

—Mi amiga Ino, ella… es su primer día. Está en la sala 120… se me olvidó pasarle su libro…

—¿120 d-dijiste?

—Sí, sala 120.

—Voy ahí también, y-yo se lo p-puedo entregar si quieres, Shikamaru.

Botando el cigarrillo en el acto, cogió el libro que estaba en la banca.

—Eres un ángel, Hinata. Gracias.

—Y-Yo… —sonrojándose, se quedó estática.

—Y dile que… que revise su teléfono, por favor.

—Lo haré… —susurró, recibiendo el libro que el moreno le pasaba. —Adiós.

—Adiós, Hinata. Gracias una vez más… —aliviado, miró la silueta de la joven muchacha desaparecer por las grandes puertas de la facultad.

—Amigo, vas a tener que contarme qué diablos pasa.

Sacudiendo la cabeza, se volvió hacia Chouji que le sonreía como sospechando algo.

—No pasa nada…

—No te hagas, sé que tiene que ver con Ino. Estoy casi seguro de que te gusta, hombre. Aún así, no estoy seguro de que eso sea lo que te molesta.

—Tsk, problemático…

—Así que, ¿me dirás qué pasa?

Tal vez contándole ciertas cosas que le estaban sucediendo por la presencia de Ino, se sentiría menos afligido. Asimismo, más de algún consejo útil podía recibir de parte de él.

—Cuando vine a dejarla…


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TO BE CONTINUED…

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C-h-i ¡Chi! xD Jajaja. ¡Viva Chile!

¡Hola a todas! ¿Cómo están? Espero que muy bien, al igual que yo. ¡Feliz porque Chile ganó! Y feliz porque mi musa ha vuelto en gloria y majestad, sí, estuvo un poquito enferma al igual que yo. Y bueno, también estoy contenta por sus comentarios, por el saber que mi fic les está gustando. ^^

Como leyeron, seguí con enfermería, debido a que si bien Ino es más influenciable en algo más menos psiquiátrico, la enfermería también lo puede abarcar. Qué amplio, ¿no? xD Anyway, espero les guste el chap y como pudieron leer, apareció la bruja... ¡Buu...! xD Los terceros ya están dichos, habrá que ver cómo evolucionará todo y descubrir qué diablos hace Temari en todo esto. Eso se sabrá en el próximo chap. ^^

Umeko-chan, Kotorii-Chan, Daga Uchiha, Eiko Hiwatari, artemisav, akane0arwen5, Chanekin.n, pilar, colgadadeunpalo, Edison, RoLl, InoNara918, Ilusion-chan, Leia, Mitsuki. ¡Gracias por siempre! Dios, estaré eternamente agradecida con ustedes. ¡Los quiero!

Ya, ahorita me voy porque el deber me llama, más bien, debo ir a marcar tarjeta. xD

¡Nos vemos! ¡Besos!

Pd: Amenazas, sugerencias y más, sólo dejen un comentario.