La alarma sonó a las 6:00am, Steve se despertó y vistió para salir a correr. Sam estaba ya fuera de la casa haciendo estiramientos.

-A tu izquierda.- Bromeo el rubio acercándose a su compañero mientras estiraba los brazos.

-Ja, muy gracioso.- Le respondió Sam.- Buenos días Cap.

-Buenos días Sam, ¿listo para correr?

-Claro, pero a mi ritmo.

Después de una hora de trote Sam paró, esperó en la entrada del centro de entrenamiento que T'Challa había puesto a su disposición a que Steve hiciera lo mismo para después practicar lucha cuerpo a cuerpo, sin su equipo especial necesitaban otras formas de defensa y ataque en caso de requerirlo en algún momento.

-Al a menos Wanda y Natasha no les quitaron sus habilidades.- Dijo un cansado Sam mientras salían del entrenamiento.- Y tú eres un súper soldado, la palabra súper habla por sí sola.

-Sólo estas un poco oxidado, no muy seguido necesitaste valerte del combate cuerpo a cuerpo- Contesto en tono burlo el rubio palmeando la espalda de su compañero.- Anda, vamos de regreso, es hora de desayunar.

Fueron bienvenidos con el olor a waffles recién hechos. En la cocina Wanda y Natasha se movían de un lado a otro sacando platos y tazas.

-Buenos días.- Los saludo la sokoviana al entrar.- El desayuno ya casi esta.

Natasha dejó un platón lleno de waffles al centro del desayunador, Sam sacó la miel y algunas fresas y moras que ya habían sido lavadas, Steve exprimió algunas naranjas y dejó la cafetera, el azúcar y leche también al centro mientras Wanda terminada de poner la mesa. Estando todo listo los cuatro se sentaron y comenzaron a desayunar.

-¿Cómo estuvo su entrenamiento?-Preguntó Wanda después de alguno minutos en los que se habían limitado a comer en silencio.

-Cap me dio una paliza, no lo dejaré ganar la próxima.- Le contesto Sam.

-Oh, dices que me diste ventaja- respondió Steve después de tomar un poco de jugo.

-Me enseñaron a respetar a los mayores, pero ya que no te ves como uno…

-Entonces así están las cosas.- Contestó el soldado con una sonrisa de lado.

-Así están las cosas.- Le respondió Sam palmeando amistosamente su espalda.

Wanda veía divertida la escena sonriendo, al igual que Natasha quien se alegraba de ver a Steve feliz después de todo lo ocurrido las últimas semanas.

-Retomaré mi entrenamiento.- Wanda fijó la mirada en la taza de café que bebía.

-Cuándo te sientas lista Wanda.- Steve la miraba con ternura, después de todo lo que había tenido que sufrir se mostraba aún entera.

-Si estas segura muy bien, aún tengo algunos trucos que enseñarte.- Dijo la espía dirigiendo sus palabras a Wanda.

-Si lo estoy, no quiero perder la práctica.- Les contesto sonriendo, después de la muerte de Pietro no creía que le fuese posible sentirse en familia nuevamente, pero ellos habían encontrado una manera de hacerlo.- por cierto, ¿tienen planes para hoy?

-Creo que nada.- Contestó Steve mirando a Sam y Natasha para confirmar.- ¿Qué tienes en mente?

-Pues estaba pensando en que podíamos ir al mercado y a la plaza comercial y quizá comprar algunas cosas para la casa, no sé cuánto tiempo estemos aquí, podrían ser semanas, meses o años, y creo que necesita algunos toques más hogareños.

La castaña guardó silencio unos segundos después de expresar su idea, esperando la aprobación de esta, Sam le sonreía pues ya sospechaba de su plan, en el recorrido por la ciudad del día anterior le había comentado lo poco que sentía la casa como un hogar a pesar de estar con los que considera su familia, Steve y Natasha asintieron aprobatoriamente a la idea.

-Podemos incluso comer mientras estamos ahí.-agregó emocionada.- Será mejor que me vaya a duchar y arreglarme.- Se bebió lo sobrante de su taza, dejó sus platos en el fragadero y se encaminó a su habitación.- Provecho y gracias por el desayuno.- Gritó a medio pasillo.

Sam ayudó a recoger la mesa y enjuagar platos que eran a la vez lavados por Steve, para después dirigirse a tomar una ducha y prepararse para la salida dejando a Steve y Natasha solos.

-Puedo terminar si quieres.- Dijo el rubio después de varios minutos en los que lo único que se escuchaba eran platos siendo apilados, Natasha estaba ocupada secándolos.

-No me molesta.- Le respondió.- Y no son tantos platos.

Steve le sonrió, terminaron su labor en silencio para después dirigirse a sus habitaciones a prepararse. A las 10:30 am todos estaban listos en camino al mercado los cuatro acomodados, con Steve al volante, en una SUV proporcionada por T'Challa para que no tuvieran problemas de transporte. Aparcaron cerca del mercado local y recorrieron las callecillas a pie.

-Tal vez debería pedirle trabajo a T'Challa, me sentiría menos culpable por todo el dinero y comodidades que nos está dando.- Comentó Steve a Sam, mientras esperaban a Wanda y Natasha que se encontraban perdidas en los pasillos de una tienda de antigüedades a la que habían entrado.

- ¿De qué? ¿Guardaespaldas? Todos sabemos que es bastante capaz de defenderse sin ayuda de alguien.-Contestó Sam divertido volteando a ver a su amigo.

- Tiene un equipo de guardaespaldas de todos modos.- Respondió el rubio encogiéndose en hombros.

-Entonces los cuatro deberíamos entregarle solicitudes de empleo, al menos que quieras verte como el padre de familia que debe proveer.

-No me molestaría, solo me gustaría tener algo para justificar nuestros gastos.

-T'Challa es rey, es más rico que Tony, no creo que le moleste nuestros gastos, pero si limpia tu conciencia…- Sam también se encogió en hombros, volviendo su atención a unas risas provenientes unos 3 pasillos a la izquierda.- Deberías hablarlo con el primero.- Dijo finalmente para después seguir el sonido de las risas y encontrar a Wanda y Natasha.

-Lo hice, ayer, después de congelar a Bucky, me dijo que no era molestia, le da tranquilidad saber que nos da seguridad y algo de estabilidad.- Continuo Steve que seguía a Sam por los pasillos repletos de jarrones, estatuas, pinturas y demás accesorios de casa.

-Entonces no insistas, por el momento.- Sam siguió caminando para encontrarse con el par de mujeres al final del pasillo que veían divertidas lo que parecía ser la estatua de un dragón.

-¿Qué dices Steve? Un dragón para adornar la entrada de nuestra casa.- Bromeo Natasha apoyada sobre la enorme estatua.

-Sería una entrada bastante interesante, aunque no creo que sea nuestro estilo.- Respondió de la misma forma el soldado.

-Oh bueno, entonces solo la alfombra y los portarretratos serán, tal vez encontremos una estatua más adecuada a nuestro estilo después Wanda.- Respondió Natasha guiñándole un ojo a la castaña.

-Solo necesitamos fotos, para comenzar a llenar los portarretratos.- Wanda sonrió inocentemente al trio que la acompañaba.

-¿No querrás una sesión de fotos o sí?- Preguntó Sam.

-No, fotos simples bastarán, es más podemos comenzar justo ahora.- Sacó el celular que se le había proporcionado en cuanto llegaron a Wakanda y comenzó a hacer señas para que se le acercaran.- Inmortalicemos la primera salida de los cuatro juntos sin que una misión este de por medio.

Sam y Natasha se acomodaron al lado de Wanda, Steve siendo más alto que los tres se paró detrás de ellos, Wanda utilizó sus poderes para elevar el teléfono frente a ellos, los cuatro se reacomodaron un poco para quedar mejor centrados dejando espacio para Steve que se tuvo que agachar para poder entrar en la foto, apoyó de forma instintiva la mano en la cintura de Natasha, quien volteo a verlo sonriéndole tímidamente, la luz del flash les indicó que la imagen había sido capturada.

-No miraron a la cámara.- Comentó Wanda sobre la foto.- Hay que repetirla.

Steve retiró levemente la mano de la cintura de Natasha, esta le volvió a sonreír negando suavemente con la cabeza para darle a entender que no le molestaba, así que la mano del soldado volvió a donde estaba y los dos voltearon a la cámara justo a tiempo, cuando la segunda foto estaba por ser disparada. Wanda hizo volver el celular a sus manos para mostrarles la foto, sonrisas sinceras aparecían en el rostro de los cuatro, no sonreían como lo hacían ante los medios, esta vez sonreían de verdad, con alfombras, estatuas extrañas y coloridos tapices de fondo.

-¡Es perfecta!- Exclamó alegre Wanda aún con la mirada fija en la foto.- La imprimiré en cuanto regresemos a casa, para lo cual necesito papel de fotografía, recuérdenme comprarlo cuando vayamos al centro comercial.

Wanda comenzó a caminar hacia la caja registradora con los marcos de fotos en manos, dando por terminada su visita a la tienda de antigüedades. Steve se ofreció a cargar la alfombra que Natasha sostenía en brazos. Después de dejar las cosas en la camioneta continuaron su recorrido. Montones de adornos y puestos recorridos después el cuarteto se sentó a comer en un restaurant cerca de la plaza principal. Era un día caluroso y el sol de las 2pm no ayudaba a disminuir el bochorno.

-¿Cuál es el plan para el centro comercial?-Preguntó Steve después de tomar un sorbo a su cerveza.

-Visitar tiendas obviamente.- Contestó Natasha antes de comer el trozo de pollo que había cortado.-Creo que todos necesitamos algo de ropa, no podemos vivir en ropa de entrenamiento ni con lo poco que logramos traer, y no te voy a dejar comprar tu ropa solo.- Dijo señalando a Steve con su tenedor.- Me constó que dejaras tu estilo de hombre de la tercera edad, no permitiré que los pantalones caquis de abuelito me ganen la batalla.- Agregó orgullosa.

-No me visto como abuelo.- Steve se cruzó de brazos mirando fijamente a Natasha.

-Si lo haces, a veces, o lo hacías, y con esa vestimenta no conseguirás novia.- Respondió la pelirroja imitando la pose del rubio sentado frente a ella.

-Así le gustó a Sharon, de lo contrario no se hubieran besado ¿no?- Agregó de forma inocente Sam.

-¿Sharon y tú se besaron?- la voz de la pelirroja sonó aguda en una mezcla de sorpresa y para su pesar enojo. Porque Steve no se tomó la molestia de mencionárselo, pero sobre todo porque la había besado.

-Si bueno, te lo dije, tengo 97 no estoy muerto.

Natasha le sonrió sin saber cómo contestarle, el resto de la comida transcurrió en silencio. Después de comer los cuatro se dirigieron al centro comercial. Visitaron tiendas y compraron más cosas que seguramente terminarían en la habitación de Wanda.

-La dueña de uno de los puestos de especias en el mercado mencionó un lago muy bonito en la selva.- Wanda habló para romper el silencio.

-¿A si? Suena interesante, ¿Qué más dijo?-Preguntó Natasha notablemente interesada.

-Casi nadie va, principalmente porque no todos tienen el tiempo de hacerlo, aquí trabajan como locos, me dijo que está a pocos kilómetros, podemos rentar un todo terreno para recorrer gran parte de las distancias y el resto caminarlo. -Contestó entusiasmada Wanda, con la atención de Steve, Natasha y Sam sobre ella mientras hablaba.

-Suena bien, podemos ir mañana, después de entrenar y desayunar, exploramos un poco la selva, nos relajamos en el lago, y si está bien tal vez se pueda convertir en un buen lugar para visitar en otras ocasiones. - Steve respondió casi con el mismo entusiasmo de Wanda, mirando a Natasha que no lo había volteado a ver ni una sola vez después de la comida.

-Nos piensas mantener ocupados ¿eh Wanda?, por mi suena bien, Cap necesitará relajarse mañana después de que le gane.- Sam empujó juguetonamente al rubio que caminaba junto a él.- Que dices Romanoff, ¿Te nos unes?

Los tres voltearon la mirada suplicante a Natasha, quien parada enfrente de ello soltó un sonoro suspiro, no tenía planeado negarse, sobre todo con la mirada suplicante que le ofrecían, especialmente Steve.

-Está bien, oportunidad perfecta para que le compre a Steve un buen traje de baño.- Sonrió de manera traviesa la pelirroja, comenzando a caminar en dirección a las tiendas de ropa.

-Creo que sería mejor que yo compre mi traje de baño.- Dijo el rubio acelerando el paso para alcanzar a Natasha.

-¿No confías en mí?-Contestó la pelirroja fingiendo sentirse ofendida, se llevó una mano al pecho para agregarle más dramatismo e hizo un puchero.

-Claro que confió en ti.

-Bien, hagamos un trato, si me dejas comprarte trajes de baño yo te dejo comprarme uno, a tu gusto, no me quejaré si es de abuela, y lo uso mañana, ¿te parece?

Steve se tomó unos segundos para pensarlo, después le extendió la mano para cerrar el trato. Sam y Wanda los alcanzaron y los cuatro se adentraron a una enorme tienda de ropa. Wanda y Natasha desaparecieron en cuanto pusieron pie en el lugar, Steve se dedicó a seguir a Sam por la tienda mientras este escogía ropa, después de todo Natasha se estaba encargando de comprar la suya.

-Tengo todo lo que necesito ¿Listo para escoger el bikini de Natasha?- Bromeo Sam.

-Nadie dijo nada de un bikini.- Le contestó Steve sonrojándose, el hecho de tener que comprarle un bañador era algo demasiado íntimo.- Pero sí, estoy listo, vamos.

Esta vez fue Sam el que lo siguió llegando al área de ropa para damas, directo a la zona de lencería y bañadores. Y así se encontraron los dos, parados frente a los diferentes modelos en exhibición y sin la menor idea de que hacer.

-¿Y bien? ¿Cuál eliges?- Preguntó Sam.

-No tengo idea, ni siquiera se su talla.- Respondió Steve, con un notable sonrojo.

Sam alzó una ceja, no dijo nada, se quedó parado viendo como Steve, con la cabeza gacha desaparecía entre los pasillos en busca de Natasha, se permitió reír una vez que el soldado estuvo fuera de su alcance. Steve encontró a Natasha y Wanda comprando Jeans, se le acercó a la pelirroja y carraspeo para llamar su atención.

-¡Steve! ¿Qué tal la búsqueda de mi traje de baño? Yo ya te compré algunos, ¿Quieres verlos?-Natasha se disponía a sacar los shorts comprados cuando Steve la detuvo, tomándola del codo la alejó un poco de Wanda.

-Mejor luego, yo am, respecto a tu traje de baño, tengo una pregunta que hacerte.- Respondió poniéndose aún más rojo de lo que ya estaba.

-32DD.- Dijo como si nada Natasha, sin ser formulada la pregunta.

-¿Qué?- La respuesta tomó al rubio por sorpresa.

-Mi talla, 32DD, o grande como lo encuentres, mediano para la parte de abajo, ¿eso responde a tu pregunta?

Steve asintió, no encontraba palabras para contestarle. Regresó con Sam más rojo que como se había ido, parándose en frente de los bras y bikinis, optó por un bra blanco, sin varillas estilo halter, el bikini le causó más problemas, Sam señaló varios modelos, desde negro sólido a diseños en blanco y negro a coloridos estampados, a algunos le faltaba un poco de tela en su opinión.

-¿Qué te hace tardar en elegir un bikini hombre? Elije uno, ¡todos le quedan al top!

-Natasha.- Contestó sin voltearlo a ver, con la mirada fija aun en los bikinis.- Tiene una cicatriz en el oblicuo izquierdo, no sé si se vaya a sentir cómoda mostrándola.

-¿Cómo lo...? Olvídalo, después me contarás, llévale uno que lo tape, aunque no creo que esa mujer se siente incómoda en nada respecto a su cuerpo, no parece que le molesten las demás cicatrices.

Sin decidirse, y teniendo aún en mente la cicatriz de Natasha, Steve optó por dos, uno completamente negro de talle alto y uno estilo hípster con estampado de flores en azul. Se dirigió directo a la caja a pagar sin mirar a Sam pues sabía que estaba preparado para decirle algo que probablemente lo haría avergonzarse más.

-Y bien, ¿Cómo es?-Preguntó Natasha en cuanto lo vio llegar a la entrada de la tienda donde acordaron encontrarse.

-Espera a que lleguemos a casa.- Contestó.- Son muchas bolsas, ¿te ayudo?- Dijo señalando las bolsas de ropa a los pies de la espía y las que tenía en mano, no permitió que le contestara enseguida comenzó a acomodarlas en sus manos dejando a Natasha solo un par.

No hicieron más escalas, principalmente porque Steve y Sam se veían agotados después de un día entero de compras, aunque Natasha y Wanda aún se sentían con energías y aganas de recorrer más tiendas, aún tenían bastante tiempo y podían regresar otro día. Esas energías desaparecieron en cuento se acomodaron en la camioneta, Wanda comenzó a cabecear apenas unos minutos después de salir del estacionamiento, Steve volteó la mirada a Natasha, quien había pedido el lugar de copiloto, sus ojos comenzaban a cerrarse también víctima del cansancio.

-Y eso que ellas no corrieron ni entrenaron lucha cuerpo a cuerpo por la mañana.- Río Sam desde los asientos traseros.

-Ha sido una semana difícil para todos, me sorprende que no estés dormido tú también.

-No me gusta dormir en vehículos en movimiento, oye el camino a casa era hacia la derecha. - Señalo Sam por la ventana la vuelta que Steve debía haber tomado.

-Lo sé, pensé que podría dar un par de vueltas y dejarlas dormir una pequeña siesta antes de llegar a casa, con todas las comprar no creo que se vuelvan a dormir en cuento lleguemos. – Contesto Steve con la mirada fija en el camino.

Dio vueltas por el residencial por 20 minutos más hasta que finalmente se estacionó frente a la casa. El cielo comenzaba a pintarse de amarillos y naranjas, la puesta de sol está a punto de llegar. Los dos hombres se encargaron de bajar las bolsas del auto, cuando terminaron Sam llevó las suyas a su habitación y Steve se encargó de despertar a Wanda y Natasha. En cuanto el rubio puso una mano en el hombro de la espía esta abrió los ojos y alzó las manos para escudarse.

-Tranquila soy yo, hemos llegado a casa. - Steve habló en voz baja con la mano aún en el hombro de Natasha.

La pelirroja asintió, se desabrochó el cinturón de seguridad y bajó de la camioneta mientras Steve despertaba a Wanda que aún dormía en los asientos traseros. Sam los esperaba en la sala donde habían dejado las compras de Wanda y Natasha.

-Es un milagro que dejaran con algo de ropa al lugar. - Bromeo Sam mientras las dos se repartían las bolsas.

-Algunas son de Steve. - Respondió con una sonrisa la pelirroja mientras le entregaba cuatro bolsas llenas de ropa al soldado. - Espero que te gusten, oh tienes que ver tus trajes de baño, ¿puedo ver ya el mío?

-Natasha…- Comenzó el soldado deteniéndose para pensar como continuar. - Ya lo verás cuando lo uses y yo veré los míos.

-Exacto, pero quiero ver tu cara cuando lo hagas y te sorprendas por mi excelente gusto en ropa.

Natasha le sonrió ampliamente hasta que Steve admitió su derrota suspirando teatralmente y extendiéndole la pequeña bolsa en la que habían guardado su compra. Natasha la tomó emocionada, la dejó a un lado para buscar entre las compras que había hecho para Steve los tres shorts que había escogido para después entregárselos al soldado, quien miró fijamente las prendas, un short era color azul naval con una franja azul aqua de unos 10 cm que ocupada la parte baja de este, otro tenía ondas de diferente grosor en rojo, amarillo, azul naval y verde pastel distribuidas sin orden aparente, el último era adornado por cuadros en diferentes tonalidades de azul, los extendió, uno por uno mirándolos con más detenimiento, eran cortos, sabía que no llegarían a la altura de su rodilla.

-Y bien, ¿te gustaron? – Preguntó Natasha viendo la cara de sorpresa del soldado.

-Ahm, si, si están, tienen, hum, los colores están bien, no son extravagantes.

-Eso no responde mi pregunta ¿te gustaron? – Natasha lo miró haciendo un puchero.

-Si, sí me gustaron. – Le respondió con una sonrisa

- Muy bien, entonces a probárnoslos. – Natasha tomó la bolsa que le había dado Steve con anterioridad antes de desaparecer por el pasillo.

Wanda y Sam se sentaron en el sofá observando divertidos la escena, rieron a carcajadas en cuanto Steve, con el traje de baño de cuadros azules en mano y las orejas rojas como tomates, salió de la habitación para probarse la prenda, volvió a los pocos minutos, los shorts le quedaban justo una palma por arriba de la rodilla y estaba seguro que apenas había un dedo de separación entre su piel y la tela, el par que esperaba en la sala no comentó nada respecto a cómo se veía, comenzaron a hablar en cambio de los planes para el día siguiente.

-Debo admitir que hiciste muy buen trabajo, pensé que terminaría con algún traje de baño estilo abuela, hasta me hace sentir mal que comprara aparte por si no me agradaba tu compra... - Natasha apareció en la sala mientras se ajustaba los moños que el bikini tenía a cada lado de la cadera, se detuvo en seco en cuanto vio a Steve. - ¡Oh vamos Rogers!, si yo me paro semi desnuda frente a los tres tú tienes que hacer lo mismo, no vas a nadar con una camisa puesta sino te hubiese comprado trajes de buzo. – Natasha señaló la camisa que usaba Steve, la misma con la que salió esa mañana de casa y que no se había quitado.

-Te ves bien podría a ver sido un buen comentario. – Respondió Steve sarcástico girándose para ver a la espía.

El rubio se quedó congelado en su lugar. Natasha se veía bien, muy bien, el top halter se ajustaba perfectamente a sus pechos, y usaba el hípster de flores en azul en lugar del bikini negro de talle alto, dejando a la vista la pequeña cicatriz de su oblicuo. La pelirroja alzó una ceja curiosa por la cara que tenía Steve, cuyo rostro comenzaba a tornarse rojo.

-Tomaré tu falta de comentarios y tu sonrojo como un halago. – Natasha cruzó sus brazos a la altura del pecho. – Mañana no podrás salirte con la tuya y usar camisas Rogers.

-No usaré una mañana lo prometo, solo tenía que lidiar una con una cosa a la vez, más si es la primera que uso un traje de baño. – Admitió avergonzado Steve.

- ¿Nunca haz usado uno? ¿Qué no ibas a nadar de niño o algo? – Preguntó sorprendido Sam.

-Bueno crecí en una época en la que si usabas un bañador era una pieza completa y de tela gruesa, nada muy entallado, además era un niño enfermizo así que no iba a la playa porque podía pescar alguna infección y terminar en cama una semana entera, luego estuve congelado por 70 años y al despertar lo primero que hice es batallar un ejército de aliens, y después seguir en S.H.I.E.L.D., cazar a Hydra, buscar a mi mejor amigo, luchar contra un robot psicópata y pelear contra mi propio equipo, no he tenido mucho tiempo para vacacionar que digamos.

-Ahora lo tendrás. – Natasha palmeo cariñosamente la espalda del soldado. – Ahora si me disculpan, el espectáculo se acabó, me iré a cambiar y a dejar mis bolsas a mi habitación, ¿tienen planes para la cena? – Preguntó a sus compañeros quienes simplemente se encogieron en hombros pues realmente no había plan, Natasha rio suevamente y después desapareció por el pasillo en dirección a su habitación. - ¡Los veo en la cocina en 1 hora! – Gritó ya desde su cuarto.

Sam, Wanda y Steve imitaron a la espía y se fueron a sus respectivas habitaciones, Steve y Wanda cargando las bolsas resultantes de su día de compras.