Welcome to the infinite black skies
Brain clans fractured identity
Fragments and scattered debris
—Eres bastante interesante, Sr. Potter. —Bellatrix Lestrange, vestida de doctora, le dijo con una sonrisa. Harry frunció un poco su ceño, pensando en lo que raro que era que ese tipo de sueños comenzaran a ser frecuentes. Era como si se tratase de…
—Harry. —Contestó mecánicamente con voz plana. —Sólo Harry. —Quiso gruñir y parecer disgustado por la presencia de la mujer (¡Ella había matado a Sirius, por Dios!), pero su rostro se mantuvo inexpresivo.
Sumamente extraño. —Está bien, sólo Harry. —La mujer rió. —Es sorprendente que alguien tan inteligente como tú esté en esta situación. Se supone que deberías estar en la escuela, siendo el mejor de la clase. —Su rostro pronto se oscureció por la tristeza. —Te ves tan joven…
—Supongo no aproveché correctamente mi intelecto, doctora Lestrange. Me hizo falta astucia, fuerza, para evitar tantas cosas… Sin embargo, no me arrepiento. Gustosamente volvería a hacer lo mismo una y otra vez, aunque eso provocara mi muerte.
Bellatrix se quedó callada, sin saber qué decir. Movió sus dedos nerviosamente por la mesa y soltó unos cuantos suspiros. — ¿Qué fue lo que hiciste para estar aquí?
Una sonrisa sarcástica nació en el rostro del joven. — ¿Me creerías si te dijera que hackeé unos archivos muy importantes con la única intención de llevar a la ruina esto y que maté a muchos militares cuando fueron a capturarme? —Ella negó, asustada. Harry se encogió de hombros, indiferente. —Entonces no hice nada, doctora. Absolutamente nada.
Unas manos sacudiendo ferozmente su cuerpo lo trajeron a la realidad. Harry despertó, un poco molesto con Tom por haberlo sacado tan abruptamente de aquel interesante sueño, pero la sensación se disipó al escuchar lo que parecían ser miles de gritos afuera de su habitación. —Tenemos que irnos. —El joven Señor Oscuro musitó, nervioso.
— ¿Qué está pasando?
—Es un caos. —Riddle, sin delicadeza alguna, quitó los cables que estaban conectados a Potter. Maquinas sonaron descontroladas, pero a ninguno le importó. —Debo sacarte de aquí ahora; te explicaré luego. —Las sábanas que cubrían al ojiverde fueron retiradas. El delgado pijama quirúrgico que vestía el chico dejaba a la vista sus pálidas y perfectas piernas; Tom no pudo evitar sonrojarse ante eso.
Harry chasqueó la lengua, irritado. —Hazlo justo ahora. —Ordenó. —Tu manía por decir que me contarás todo después comienza a fastidiarme. —Tom bufó, consciente de que Potter comenzaría a reclamarle. —No sé qué mierda hiciste, ni tampoco qué está pasando. Joder, ¡Hace unos cuantos días quisiste matarme! ¿Crees que voy a seguir fingiendo que confío en ti? Eres un idiota si lo crees.
De pronto, las luces se apagaron. Gritos resonaron por todo el lugar, unos desesperados, otros llenos de locura. Tom sacó una lámpara del bolsillo de su bata y se aferró al brazo de Harry con fuerza, ambos se quedaron en silencio durante algunos segundos. La puerta se abrió en ese momento, dejando ver a la Bellatrix de su sueño. —Doctora Lestrange.
—Riddle. —La voz de la mujer sonaba aterrada. Harry la examinó durante algunos segundos, dándose cuenta que su ropa estaba llena de sangre. Ella los miró, se relajó un poco al instante. —Tenemos que salir de aquí.
—Vamos, Harry. —Tom lo arrastró, ignorando sus quejas e inestabilidad física. Harry se concentró en intentar ver a su alrededor. Entre tanta oscuridad, logró distinguir sombras corriendo despavoridas, gritando incoherencias.
En una habitación levemente iluminada, un hombre lloraba mientras clavaba una aguja en su corazón, inyectándose alguna sustancia. En uno de los pasillos, una mujer reía histéricamente corriendo hacia una ventana y lanzando al vacío.
Supuso que ambos murieron al instante.
Aturdido, se dejó llevar, ignorando la torpeza de sus pies. De alguna manera, ver a tantas personas atacándose a sí mismas, muriendo o matando, no le produjo absolutamente ninguna emoción. Era como si hubiese visto una escena similar antes, pero cuando estaba en el mundo mágico no vivió ni una cosa parecida. Era aterrador.
Despertó de su ensoñación cuando Tom abrió la puerta de un auto lo aventó adentro. Bellatrix entró después de él mientras que Rodolphus y Tom se ubicaron en los asientos delanteros. El joven señor oscuro arrancó y los sacó de ahí con rapidez.
Harry miró con una mezcla de temor y confusión las calles por las que pasaban. Se veían tan distintas, como un perfecto escenario futurista; el sol ya se había ocultado, las luces de la mayoría de los lugares estaban apagadas, empezaba a hacer frío. Parpadeó, sumamente impresionado. — ¿En qué año estamos?
—2050. —Riddle respondió distraídamente. Al ver que Potter se quedó en shock, Bellatrix lo golpeó en forma de regaño.
— ¿Me mantuviste inconsciente más de 50 años? —Aunque lo dijo furioso, su tonó sutilmente sonaba sorprendido.
Tom rodó los ojos. —A veces me dan ganas de ahorcarte.
La mujer, después de golpear a Riddle nuevamente, miró con curiosidad al ojiverde. — ¿En qué año estabas antes de despertar?
—1998. —Harry relamió sus labios. —Tu estúpido señor estaba a punto de asesinarme, pero supongo que al final supo que si me mataba a mí también mataba a una parte de su alma. —Se encogió de hombros. —Suena lógico. Ya había destruido a las demás, a excepción de Nagini.
—Ya te dije que no te mataré, Harry, ¡Ni siquiera tiene sentido lo que dices! —Riddle suspiró, frustrado. —Hazme un favor y mantente callado mientras llegamos a mi casa. Podré explicarte todo una vez que llegamos ahí. —Potter, obedientemente, cerró la boca. Siguió observando con suma atención el panorama; debía ser muy tarde como para que las personas ya no caminaran por la calle y los autos no circularan.
Quince minutos después, llegaron a su destino. Lucían como departamentos modernos y sencillos, cómodos, del estilo que a Harry le gustaba. Luego de estacionar el coche y salir de él, Tom cargó a Harry. — ¿¡Qué demonios haces?! —El ojiverde gruñó con ira. Bellatrix hizo una señal para que guardara silencio mientras que Rodolphus lo obligó a recargar su cabeza en el pecho de Riddle. Ambos lo cubrieron completamente con una tela negra, sumamente cálida, y luego comenzaron a caminar. Harry no podía ver nada.
Después de bastantes ruidos raros y la horrible sensación de vértigo, escuchó que abrían una puerta. Tom, aún aferrado a su cuerpo, caminó un poco más antes de desplomarse en lo que parecía ser un sillón. Harry descubrió su cabeza. —Podremos mantenernos seguros durante algunos días aquí, pero tendremos que huir a otro lugar rápido. Acepto sugerencias.
Potter, avergonzado por estar en el regazo de Riddle, se removió con incomodidad. — ¿Puedes soltarme?
—No.
—Podríamos movernos de ciudad en ciudad hasta llegar al pueblo donde capturaron a Harry. —Sugirió Bellatrix. —Creo que sería una buena idea motivarlo a recordar para que al final también sea de ayuda. —Se encogió de hombros. —Sólo es una idea.
Rodolphus asintió. —Concuerdo con mi esposa, Riddle. Antes de que lo sometieran a la simulación, Potter demostró ser alguien con bastante coeficiente intelectual. Era sumamente astuto, logró huir durante años de la ley y asesinó a muchas personas a sangre fría; definitivamente nos será de mucha ayuda si logra recuperar sus recuerdos.
— ¡Dejen de hablar como si yo no estuviera aquí, joder! —El ojiverde comenzaba a exasperarse. — ¿Podrían explicarme de qué mierda hablan? ¿Qué demonios es eso de "simulación"?
Tom hizo una mueca, pero no evitó el tema. —Hace unos años, el gobierno se alió con una empresa que estaba investigando acerca de las simulaciones. En dicho contrato, la empresa se encargaría de realizar diversas simulaciones para "castigar" a los humanos que atentaban contra el gobierno y hacerlos vivir una falsa realidad. Todo eso con el fin de que no intentaran escapar y evitar muchas de las cosas que suceden en las cárceles; además, garantizarían que no volverían a provocar problemas en el futuro. —Suspiró. —Es una buena idea, sí, pero las intenciones que hay detrás son bastante… Retorcidas.
Harry se estremeció. —Entonces yo hice cosas malas…
—Yo no las consideraría malas, en realidad. —Bellatrix interrumpió. —Simplemente estabas intentando hacer algo bueno por la población, derrocar al gobierno y echar para abajo su estúpido proyecto; lo que tú hacías era organizar una revolución.
Tom siguió contando la historia. —Según los informes, liderabas un grupo rebelde llamado "Hogwarts". Te hacías llamar a ti mismo Hedwig, y eras reconocido como el mejor hacker del país. No sabemos bien hasta donde llegaste, o que tipo de información tienes, pero sí sabemos que mataste a muchas personas en muy poco tiempo. El presidente te temía, así que ordenó someterte a las pruebas de simulación para tenerte en la mira y bajo control; eres de los pocos sujetos que lograron salir ilesos del experimento.
— ¿Qué les pasó a quienes no lo lograron?
—Se vuelven locos o presentan un grave daño cerebral. —Esta vez fue Rodolphus quien contestó. —Como la simulación aún está en la fase de prueba, tiende a salir mal meter a una persona a ella. Afortunadamente, tú fuiste un sujeto funcional. Ellos te colocaron en el mundo donde vivías, lo controlaron para darle una historia trágica y llena de sucesos inesperados. Tu inconsciente se encargó de lo demás.
Harry poco a poco comenzó a comprender de qué estaban hablando. —Entonces… El mundo mágico no es real.
—Desafortunadamente no. —Tom contestó, acariciando su cabello.
—Es por eso que tengo esos sueños extraños. —Los Lestrange y Riddle lo observaron con interés. —Se sentían como si fuesen recuerdos, pero cuando estaba despierto no tenía ninguno similar. Me sentí tremendamente confundido. Estaba completamente seguro de que Tom era malo, que sólo me estaba engañando y en algún momento Lord Voldemort haría su aparición y me admitiría todos sus crímenes mientras se burla de mí. —Parpadeó, mirando al suelo. —De alguna manera, sé que es verdad lo que dicen, tiene sentido. Aún así, me siento asustado por todo lo que está pasando.
— ¿Quién es Lord Voldemort? —Bellatrix frunció su ceño.
—Si acomodas las letras de "Tom Marvolo Riddle", estas forman "I am Lord Voldemort". —Los tres asintieron, impresionados. Harry bostezó. —Mi cabeza comienza a doler, ¿Podemos descansar? Todo el ajetreo me dejó exhausto.
—Por supuesto que sí. —Riddle, con voz dulce, musitó. —Por la mañana decidiremos qué haremos y a dónde iremos. Durmamos; ha sido un día realmente largo. —Bellatrix y Tom intercambiaron miradas, luego asintieron y se levantaron. Harry aún se vio apresado por los fuertes brazos del otro chico. —Hasta mañana.
—Hasta mañana. —Comentaron los Lestrange antes de desaparecer por una de las puertas. Tom se adentró con el ojiverde en la otra y lo depositó en la cama.
—Puedo prestarte una playera para que duermas más cómodo. —Riddle ofreció mientras se deshacía de sus ropas. Sonrojado, Potter volteó la mirada, susurrando un avergonzado "sí" mientras jugueteaba nerviosamente con sus dedos. Ton rió. —Eres adorable.
—Joder, cállate. —Gruñó, haciendo un puchero con sus labios. Optó por irse quitando el horrible pijama quirúrgico, aunque por dentro se estuviese muriendo de la pena.
—Espero que no te moleste compartir cama conmigo… —Harry abruptamente volteó a verlo, ruborizándose al instante porque el otro sólo estaba en ropa interior. Tembló cuando se acercó y delineó su barbilla con sus finos dedos. —Me gustaría aprovechar todo el tiempo posible a tu lado.
Harry se paralizó un poco por el toque. — ¡D-déjame en paz, pervertido! —Riddle frunció su ceño, confundido, pero luego comprendió todo.
— ¿Qué tanto está pasando por tu mente, mocoso tonto? ¡Sólo vamos a dormir!
Harry entrecerró los ojos. —Eso es lo primero que dicen los pervertidos.
Tom puso los ojos en blanco. —Estás enfermo. —Rápidamente le tendió lo que parecía ser un pedazo de tela. —Ponte esto y acuéstate; estoy demasiado cansado como para discutir contigo. A regañadientes, Potter obedeció, observando atentamente al otro destender su parte de la cama y acostarse. Receloso, también se metió debajo de las sábanas. Soltó un chillido cuando sintió un brazo enredándose en su cintura. —Maldición, cállate. —Tom, un poco adormilado, dijo. —Estoy cansado…
—Eres un idiota. —Harry aseguró, zafándose de su agarre. Al no recibir respuesta alguna, se encogió de hombros y cerró los ojos. Definitivamente, había sido un día largo.
