El aroma que provenía de la vaporera, era de verdad exquisito al instante él se sintió hipnotizado y a los pies de la hermosa chica que los había preparado. Su plan era perfecto, esta vez no habría error alguno. Cuando los probara no tendrá ojos para ninguna otra chica que no fuera ella, ahora si su amor seria bendecido por las estrellas y serian felices por el resto de sus vidas.

Al dejar de sentir el embriagante aroma Mousse reaccionó y se acercó a la mesa para ver que había usado Shampoo esta vez para atrapar a Ranma, una pequeña bolsita de papel llamó su atención, la tomó y esta al instante cayó al suelo.

—Debo alcanzar a mi amada Shampoo antes de que se encuentre en peligro—corría lo más rápido que sus piernas le permitían.

—Espero que cuando la encuentre no sea tarde.

Shampoo se había metido a la habitación de Ranma, pero este no estaba así que decidió esperarlo mientras tanto comenzaría con la primera parte de su plan. Se metió al cuarto de baño y comenzó a desnudarse, se dio un pequeño masaje con una esencia de aroma exótico.

—Bueno finalmente me deshice de esa basura, no fue tan difícil, pero aun así dormiré un rato para recuperar mis energías—Ranma se acostó en su futón y al instante se quedo profundamente dormido.

La amazona se asomo por la puerta y al ver a su presa salió del cuarto de baño, tomó uno de los panes que llevó e hizo que el chico lo comiera, después se metió al futón y ahora sólo bastaba esperar.

—Ranma yo…—Akane abrió la puerta del cuarto del chico— y vio a la chica desnuda dentro del futón de su prometido, la cajita cayó al suelo.

Akane salió corriendo tratando de detener las lagrimas que estaban a punto de brotar de sus ojos, se encerró en su habitación y no pudo más las lágrimas comenzaron a resbalar por sus mejillas. El sabor de sus lágrimas no era salado como normalmente era, esta vez era amargo.

—Y yo que me esforcé tanto en hacerle su regalo, pensé que hoy todo sería diferente, quería que fuéramos juntos al Tanabata y ver a las estrellas juntarse.—vio con melancolía la yukata azul con pequeñas estrellas plateadas, que había escogido para este día.

Ranma no entendía que estaba pasando, su mirada se detuvo sobre la cajita que yacía en el suelo, se levanto del futón sin reparar siquiera en la desnudez de Shampoo. Al tomar la cajita y abrirla sus ojos se llenaron de emoción, sacó una pequeña galleta y la observó divertido era su cara sonriente y comprobó que cada una tenía una emoción diferente.

"Akane, mi Akane hizo esto para mi, entonces la otra caja, era para despistar. Es el detalle más hermoso que he recibido, además están deliciosas"

—Shampoo entiéndelo de una maldita vez, deja de hacer estupideces, no me provocas nada, mírate estas ahí desnuda, pero mi corazón se acelera por estas galletas, yo la amo a ella y pienso decírselo en el Tanabata.

—Diablos, espero que Akane quiera ir conmigo al festival.

—Ranma, ¿Qué tener ella, que no tener Shampoo?

—Pureza, todo de ella es puro.

—Vístete y lárgate, espero que Akane no malinterprete las cosas.

Shampoo sabía que esta era su derrota, era muy persistente, pero también tenía dignidad y si Ranma no la amaba, ella encontraría a alguien que si lo hiciera. Mousse había llegado tarde.

—Shampoo, mi linda niña, lo que usaste en los panes solo funciona si existe un sentimiento puro en el corazón de la persona que lo consuma y hace efecto cuando la persona amada esta cerca. De otro modo no sirve.

—Olvidarlo Mousse, ya no tener caso, Ranma amar a Akane, por eso hechizo no funcionar, el ya amarla desde antes.

Ranma ya había tocado varias veces a la puerta de Akane, pero no obtenía respuesta.

—Ranma, pensé que Akane se iba al festival contigo, hace un rato que bajo, llevaba puesta una yukata azul con estrellitas plateadas.

—Gracias Kasumi, no sé quién demonios se haya atrevido a llevársela, pero la única declaración que recibirá esta noche será la mía.

El artista marcial comenzó a brincar por todos los tejados de Nerima, para poder encontrarla antes de que se le declararan, por el camino se encontró a Ukyo y Kodachi quienes se sorprendieron por la manera en que Ranma las había ignorado.

Cuando al fin la encontró estaba a unos pasos del lugar del festival y ella iba con Ryoga.

—Akane—Ranma gritó con todas sus fuerzas.

Al escuchar su nombre, el corazón comenzó a latirle más rápido y Ryoga pudo ver un brillo especial en sus ojos.

—Akane, sabía que Ranma iba a venir, por eso no te invite a que viniéramos juntos, sólo te seguí mientras caminabas.

—Ryoga ¿cómo sabias eso?, él te lo dijo.

—No, pero algo me decía que vendría

Ranma de un salto llegó a Akane, esta se quedó paralizada al tenerlo frente a ella, pues pensaba que estaría con Shampoo o con alguna otra chica.

—Vamos, Akane, estaremos juntos toda la noche—vio de reojo a Ryoga

—Tranquilo, yo no la invite, me la encontré en el camino y simplemente seguimos caminando

—Ranma…

—Akane ¿quieres entrar conmigo al festival?

Tomados de la mano caminaron hacia la entrada del festival, Ryoga solamente observó como él colocaba delicadamente una corona de flores sobre su cabeza, al mismo tiempo que ella se arrojaba a sus brazos y finalmente supuso que ella lo había aceptado porque al besarse, dos estrellas en el firmamento se juntaron.