Este capítulo contiene un poco de violencia. El momento entre el encuentro de Sakura y Shaoran se acerca, ¡no se lo pierdan!
III
Los buenos momentos regresaron. Mi generoso benefactor me ha hecho darme cuenta que estaba pensando en las cosas incorrectas. Me ha estado guiando poco a poco hasta aceptarme como soy. Él ha sido mi respiro, comienzo a olvidar la razón por la que tenía miedo de ser vista.
A pesar de que los problemas continúan en mi casa, muchas cosas han cambiado. Desde aquel día que se ofreció a ser mi compañía, la estado cuidando de mi. He conseguido a un amigo extraordinario que se ofrece a ser el pilar que me mantiene de pie, mi sostén. Gracias a él, he olvidado a esa otra persona.
Cada día desde entonces, ha estado a mi lado. Aunque le he contado todo sobre mí, no me siento vulnerable frente a él.
Han sido tres meses en los que he vuelto a ser la misma de antes. Soy una persona que puede disfrutar de las pequeñas cosas. Soy feliz porque puedo respirar de nuevo.
Jugueteaba con su grupo de amigos. Era hora del descanso y todos se mojaban con una manguera.
Yue observaba desde las bancas.
— Sea lo sea que hayas hecho, gracias por devolvérnosla —Tomoyo rió al ver a Sakura divertirse.
— Solo necesitaba desahogarse.
— Intentaba hablar con ella pero no quería que se sintiera forzada a contármelo.
— Hiciste bien.
— Ahora me doy cuenta de que así es.
Tomoyo miró hacia el segundo piso donde alguien observaba detenidamente a Sakura.
— ¿Te contó de él?
Yue observo a donde Tomoyo y luego volvió a ver a Sakura.
— Siento pena por él.
— Lo odio por hacerla sufrir —sonrió al verla tan alegre.
— Él no vale la pena.
— Si bien sé, ella te considera como su guardián. Aunque suene todo cursi.
Yue sonrió.
— Para nada, es un halago.
Tomoyo lo imitó.
— No la dejes sola, Yue.
— Te lo prometo.
— Gracias.
Sakura se acercó gritando adolorida de tanto reír.
— Me cansé.
— No hace falta que lo digas —rió Tomoyo.
— ¿Alguien quiere un abrazo? —preguntó maliciosamente.
Yue y Tomoyo se miraron instantáneamente y salieron corriendo.
Sakura no se movió ni un centímetro, fijó su mirada en donde estaban sentados y lo único que hizo fue acercarse a descansar.
— ¡¿Para eso nos levantaste?! —preguntó Tomoyo desde lejos.
Sakura rió bebiendo agua de la botella de Tomoyo.
— ¡Que les vaya bien! —gritó Sakura.
Todo el grupo se retiraba a sus casas. De pronto se cubrió la boca a causa de un gran bostezo y se limpió las lágrimas de los ojos. Comenzó a caminar rumbo al último piso.
Nadie subía al último piso después de clases. Al menos no estudiantes. Mientras se disponía a subir las escaleras al tercer piso, un chico se detuvo al verla. Sakura continuó su camino, ignorándolo. No merecía su tiempo. Mientras subía, sintió la mirada sobre su espalda y sonrió satisfecha por su victoria. Era una etapa de su vida que había superado.
Caminó por los pasillos hasta distinguir a lo lejos a Yue sentado en el piso, recargando su espalda en la pared, admirando el paisaje.
Bostezó durante los últimos pasos y se talló los ojos.
Yue sonrió ante tal acto.
— ¿Cansada?
— Si —contestó botando su mochila mientras se sentaba frente a él.
— Me extraña que aún así no quieras regresar a tu casa para descansar.
— Estoy bien —inquirió recargándose sobre el barandal.
Yue la vio cerrar los ojos.
— Si que perdiste energía hoy, ¿no?
— Algo —inquirió concentrándose en dormir.
Yue rió muy divertido.
— Ven. Si duermes así terminarás toda adolorida.
Sakura parpadeó tratando de saber a qué se refería.
— ¿Qué?
— Que vengas —repitió mostrando el espacio que había hecho para que descansara.
Sakura se arrastró hasta él y cuando calculó que estaba lo suficientemente cerca para poder sentarse, se dejó caer cuidadosamente entre las piernas de Yue. Se puso de perfil, recostó su cuerpo en su pecho y acomodó su cabeza perezosamente.
Yue sonrió. Exceptuando las proporciones de su cuerpo, es como si estuviera abrazando un bebe. La abrazó cuidadosamente y acarició su cabello. De pronto recordó a la pequeña Celes. Suspiró afligido y recargo su cabeza en la pared. Ya no importaba el pasado. Esos últimos meses, él también había cambiado. Pensó que este encuentro repentino fue era el resultado de un intercambio mutuo del destino. Cada uno a su manera, ayudaba al otro a superar sus problemas.
— Son solo cosas del destino —murmuró antes de quedarse dormido.
Sakura parpadeó y comenzó a estirarse.
— Yue.
— ¿Qué sucede?
Sonrió tranquila de escuchar su voz.
— Nada —cerró los ojos de nuevo— eres bastante cómodo.
Yue rió al escucharla.
— ¿Ahora también seré tu cama personal? —asintió— al menos yo no parezco gato al dormir.
— Así que parezco un gato —rió.
— No paras de moverte. ¿Tuviste alguna pesadilla?
— No. En realidad fue un buen sueño. Ahora me siento mejor —sonrió jugando con su camisa— ¿Qué hora es?
— 5:30pm —contesto acomodando su reloj de muñeca— ¿ya te quieres ir?
— No. Voy a dormirme otro rato.
Sakura se acomodó tranquilamente y cerró los ojos.
Yue continuó observando la vista desde el tercer piso. Por las tardes, el colegio solía estar bastante solo. Continuó así un momento más hasta que advirtió que alguien los observaba al final del pasillo. De pronto advirtió la tensión cuando reparó en la mirada del sujeto y tuvo un mal presentimiento. Lo miró fijamente tratando de decir sin palabras que se largara.
Así estuvieron durante largos segundos hasta que Yue se fastidió.
— ¿Se te perdió algo? —preguntó a secas.
Sakura abrió los ojos y levantó despacio su cabeza.
— ¿Yue? —dijo confundida y entonces advirtió con quién hablaba.
Sakura advirtió la mirada desconcertada del muchacho pero lo miró sin mayor preocupación, como si estuviera perdido. Como él no decía nada, volvió a recargarse sobre el pecho de Yue.
— ¿Se te perdió algo? —preguntó Yue nuevamente.
El muchacho reaccionó hasta entonces y se acercó.
— Necesito hablar contigo, Sakura.
— ¿Qué no estás viendo que intenta dormir? —dijo Yue molesto.
— Tú no te metas.
Sakura se sentó y le sonrió a Yue.
— No tienes que ir si no quieres —advirtió Yue.
Sakura le abrazó escondiendo su cabeza detrás de la suya, de modo que el chico no la viera.
— Estaré bien, solo quédate cerca —susurró antes de comenzar a levantarse— tengo sed.
Yue se puso de pie entendiendo la indirecta.
— ¿Con agua está bien?
— Por favor —asintió acomodando su falda.
Yue se detuvo frente al sujeto, aniquilándolo con la mirada.
Cuando Sakura ya no pudo ver la espalda de Yue miró fijamente al sujeto.
— ¿Qué quieres, Yukito?
— Has cambiado mucho.
— Dime algo que no sepa. O algo que no hayas mencionado antes.
Yukito sonrió sorprendido por la respuesta y caminó lentamente hasta la puerta del salón más cercano. Sakura lo siguió incluso más despacio.
— ¿Y ese es tu nuevo perro? —inquirió sentándose en la silla del maestro.
— Yue no es ningún perro —lo corrigió ofendida y se detuvo a dos metros de distancia.
— Con que Yue, ¿ah? —dijo interesado— No importa, ¿no es así, Sakura? De todos modos ya te revolcaste con él.
Sakura se sorprendió. ¿Qué?
— ¿Has venido a preguntarme si son ciertas tus mentiras? —se cruzó de brazos.
— No son mentiras —negó con suficiencia— lo escuché claramente.
Sakura se quedo aturdida.
— ¿No es así "gata"?
Sakura rebobinó toda la información una y otra vez. "¿Ahora también seré tu cama personal?" "Al menos yo no parezco gato al dormir" "Así que parezco un gato". Lo miró inmediatamente.
— ¿Desde hace cuánto tiempo que estabas espiándonos?
— ¡Así que es cierto! —sonrió contento.
— Eres un idiota.
Sakura dio media vuelta para retirarse.
Yukito la tomó del brazo y la empujó contra el pizarrón. Cuando intentó acercarse, ella le propinó una y lo empujo con fuerza.
— ¡No tengo porque darte explicaciones de nada! Pero para que puedas entenderlo. ¿Quién te crees que eres? —inquirió molesta— que bajo has caído.
— ¿Y quieres que crea el cuento de "solo amigos"?
— Si así fuera, ¿a ti qué te importa? ¿Por qué de pronto tienes tanto interés en mí? Te recuerdo que tú fuiste él que quiso alejarse primero. Fuimos buenos amigos Yukito pero desde que decidiste comenzar a ignorarme Yue tomó tu lugar —grito furiosamente— espero que te quede claro, ¡el único trato que puede haber entre los dos, es el de dos completos desconocidos! Imagina que soy invisible y ya deja de acosarme con tu mirada.
Apretó los labios segura que había millones de cosas que quería reclamarle pero creyó que con eso había sido suficiente. Se dio media vuelta por segunda vez pero volvió a sentir el jalón en su brazo, esta vez más fuerte.
Yukito volvió a empujarla contra el pizarrón resistiendo a los golpes de ella.
— ¿Eso hay que probarlo no lo crees, Sakura? —preguntó pegando su cuerpo al de ella mientras subía sus manos debajo de su falda.
— ¡¿Qué crees que haces?! —gritó asustada tratando de golpearlo pero el peso del su cuerpo le estovaba— ¡Suéltame! ¡NO!
Las manos de Yukito se movían desesperadas sobre sus piernas y su trasero.
— ¡Ayúdenme! —gritó desesperadamente— ¡No!
Yukito se las ingenió para desabrochar los primeros botones de su blusa y desesperado por el forcejeo, abrió violentamente la blusa. Los botones se dispersaron en el piso.
Sakura aprovechó ese momento y sin saber cómo, movió sus brazos y golpeó con su codo en la nariz de Yukito. Trató de correr pero nuevamente la sujetó de los brazos casi al punto de romperlos.
— ¡Yue! —gritó desesperadamente.
— ¡Maldita sea, quédate quieta! —gritó levantando la mano para golpearla.
Sakura cerró los ojos y se encogió tratando de protegerse.
— ¡Suéltala!
Yue apareció en el momento justo para detenerlo y le propinó un fuerte golpe en la cara. Aprovechó el desconcierto de Yukito y lo pateó una y otra vez.
— ¡Ve por tus cosas, Sakura! —ordenó sin darle oportunidad a Yukito de levantase.
Sakura se cubrió el pecho llorando asustada y salió al pasillo. Agarró las dos mochilas y volvió a la puerta.
— ¡Yue!
Yue dio una última patada y salió corriendo junto a ella, dejando a Yukito retorciéndose en el suelo. Mientras corrían la ayudó con una mochila.
— Yue —dijo notando su mejilla roja y su labio partido.
— ¡Corre, Sakura! —la instó alarmado mientras continuaba tomandola de la mano.
Bajaron las escaleras a saltos y en el segundo piso Sakura vio dos amigos de Yukito tirados en el suelo, intentando levantarse del ataque. Comprendió por qué había tardado tanto en ir a ayudarla y con más razón corrió junto a Yue. Yukito lo había planeado todo.
Cuando salieron del edificio, continuaron hasta la salida. Sakura estaba comenzando a bajar la velocidad, segura que se encontraban a salvo ahí.
— ¡No te detengas, corre!
Corrieron sobre la banqueta hasta detenerse frente a un automóvil negro. Yue la soltó de la mano, sacó las llaves con torpeza y abrió auto.
— ¡Sakura! —Yukito gritó a lo lejos.
Sakura lo miró asustada y sorprendida de que continuara siguiéndolos. Parecía muy molesto. Entró en pánico cuando lo vio comenzar a correr en su dirección. Se subió al automóvil en cuanto Yue quitó el seguro.
— ¡Arranca, Yue! —suplicó.
Yue intentaba meter la llave para arrancar pero no encontraba la entrada.
— ¡Sakura!
— ¡Yue! —gritó asustada viéndolo cada vez más cerca y le puso seguro a la puerta.
Yue por fin pudo meter la llave y arrancó el automóvil, tuvo que maniobrar para salir del estacionamiento pero fue suficiente tiempo para que Yukito los alcanzara y comenzara a azotar su mano en la ventana de Sakura.
— ¡Sakura, baja ahora! —gritó colérico.
Yue terminó de maniobrar y aceleró al punto de dejar las llantas pintadas en el asfalto.
Por medio del espejo retrovisor, Sakura vio a Yukito seguirlos unos metros hasta que se rindió.
— Llévame a tu casa —suplicó histérica.
— ¡¿Que?! —no lo podía creer— ¡no todo el tiempo vas a poder escapar de tu casa, Sakura!
— ¡Yue! —se cubrió el rostro, temblaba del llanto— No quiero llegar así.
Sakura se asustó cuando Yue golpeó el volante y entonces tomó dirección hacia su casa.
— ¡No vas a volver a hablar con ese sujeto! ¡¿Entendiste?! ¡Y si hablas con él tendrás que estar acompañada! —rió molesto— ¡Estoy loco! ¡Te quiero a kilómetros lejos de él!
Sakura solo se limitaba a llorar.
Yue se talló el rostro, acelerando.
Quince minutos después estaban frente a la casa de Yue. Parecía que no había nadie en casa. Yue bajó del automóvil azotando la puerta mientras se acercaba al costado donde estaba Sakura.
Sakura bajó despacio.
Sin decir una palabra, Yue abrió la puerta y la dejó entrar a la casa. Después de cerrar la puerta, aventó las llaves sobre la mesa más cercana.
— Ya vuelvo, ponte cómoda.
Sakura se quedo pie en el recibidor. Sacó su celular con torpeza y vocalizo un par de veces antes de llamar.
— ¿Papá? —intentó sonar tranquila— solo llamaba para ver si podía quedarme a dormir a la casa de una amiga —tomó aire— de Tomoyo. ¿Puedo? Si, hasta mañana.
Detrás de ella estaba Yue sosteniendo dos vasos de agua.
Sakura escondió el teléfono.
— ¿Puedo…?
— Mis padres llegarán mañana por la tarde —inquirió entregándole el vaso de agua.
Sakura bebió despacio aliviada de que la dejara quedarse esa noche. Quiso disculparse y preguntarle si estaba enfadado pero él no se lo permitió.
— Será mejor que te des un baño. Sígueme.
Yue la guió al segundo piso.
Sakura vio admiró la decoración, tenían muchas cosas.
Entraron al baño de una de las habitaciones.
— Aquí te puedes bañar —la vio tratando de mantener cerrada su blusa— te prestare ropa.
Sakura aguardó a que regresara y esperó obedientemente dentro del baño. Yue volvió rápidamente con un cambio de ropa en sus manos.
— Toma. La llave izquierda es la de agua caliente y la derecha es la fría.
Sakura lo vio salir por segunda vez, esta vez Yue cerró la puerta al salir.
Se desvistió, entró a la ducha y abrió la llave de agua caliente. El agua corrió su cuerpo desnudo que tembló siendo escalofríos. Se abrazó a si misma masajeando sus brazos adoloridos.
Se visitó con el pantalón de raso negro y una playera roja y se puso frente al espejo mientras secaba su cabello. Cuando vio su reflejo recordó la pelea con Yukito y tembló como si volviera a tocarle las piernas. ¿Qué había sido del caballeroso y afectivo Yukito? ¿El que nunca habría tratado a una mujer como lo había hecho hoy? Cerró los ojos y lloró silenciosamente. Ahora le quedaba claro que no era el mismo.
Se secó inútilmente las lágrimas, tomó su uniforme y abrió la puerta del baño. Yue estaba sentado en el borde de la cama con ropa casual y cómoda, cruzado de brazos y sumamente serio. Sin embargo, lo la veía a ella.
Sakura caminó apenada por la situación. No podía evitar sentirse culpable por el incidente, si tan solo hubiera hecho caso de los consejos de Yue y de su obvia desconfianza hacia Yukito. Si no hubiera sido tan ingenua al creer que Yukito seguía siendo el mismo. Dejó su ropa sobre el escritorio y se sentó en la silla atenta a la reacción de Yue quien la miraba expectante.
— Lo siento —se le quebró la voz y le tembló la barbilla procurando aguantar las ganas de llorar— no esperaba esa reacción en él —jadeó adolorida— por mi culpa te golpearon. Lo siento.
Yue no dijo nada aunque el llanto de Sakura se descontroló.
— ¿Estás molesto conmigo?
Yue la miró sin decir nada. Después de largos segundos exhaló cansado.
— No estoy molesto contigo, Sakura.
Sakura asintió despacio y miró a otro lado sintiendo las lagrimas desbordarse por sí solas. Ya no iba a evitarlas.
— Sakura.
Yue la llamo. No soportaba verla llorar.
Sakura se puso de pie después de escuchar su nombre y caminó hasta donde él. Se sentó a su lado sintiendo los cariñosos brazos de su amigo.
— Gracias.
Yue la abrazo con fuerza. No sabía qué decir. Cerró los ojos sintiendo en su corazón una herida abierta.
[Flash back]
Un insistente llanto lo había despertado y se sentó en la cama. Por un momento creyó que ese llanto era parte de su sueño pero lo escuchaba claramente. Estaba cerca. Inspeccionó la habitación hasta que su mirada topó con un pequeño bulto con melena rubia. La niña gimoteaba abrazando sus piernas junto a su oso de peluche.
— ¿Ceres?
La pequeña lo miró.
— ¿Tuviste una pesadilla?
— Me hice pipi —lloró desconsoladamente mientras cubría sus pies con la camiseta negra que llevaba por pijama y levantó la mirada de nuevo hacia su hermano— ¿Estás molesto conmigo?
Yue exhaló ligeramente divertido.
— No estoy enfadado contigo, Ceres.
Ceres gateó sobre la cama hasta poder abrazar a su hermano.
— ¿Puedo dormir aquí?
Yue la abrazo con fuerza, intentando serenarla.
— Claro que sí. Si prometes que no te harás pipi en mi cama.
— Tengo m-miedo.
— Tranquila.
[Fin del flash back]
Yue la abrazó con fuerza, intentado serenarla.
— Tranquila.
Continuará...
