UUuuuuuuuuh! HE APARECIDO XD
y vine a seguir este maravilloso fic…lo sé, lo sé… me tardé MUUUCHO pero abajo la explicación u.u
Bueno, los dejo con el capi!
Disclaimer: Inazuma Eleven ni sus personajes me pertenecen.
¡Disfrútenlo!
-¿Qué creéis que se traigan vuestras madres entre manos? –Preguntó el chico de cabellos azules mientras bebía un sorbo de la extraña infusión que solía hacer Haruna. Era una mezcla de frutos silvestres, hierbas aromáticas y flores curativas, que inundaba la cocina con el fresco olor del bosque, y las hierbas recién cortadas.
-No tengo idea. –Reconoció la menor de las chicas mientras dejaba una tetera en el centro de la mesa y se sentaba junto a sus dos amigos. –Desde ayer actúan bastante extraño, y hoy con lo de los vestidos.
-Sí, es bastante raro, no nos mandan a hacer vestidos desde… ¿Cuándo fue la última vez? –Dijo la chica de cabello verde tratando de recordar.
-Creo que para la boda de tu hermano, hace como dos años. –respondió de nuevo Haruna. –Y ni siquiera se acerca nada importante, a menos que hayan decidido acercar la fecha de vuestra boda.
-¡Gracias por los ánimos eh! –respondió la peliverde con el humor hasta el suelo y tratando de no pegarle a su amiga.
-Lo siento, sólo trato de sacar conclusiones u.u
-Pues no funciona.
-Bueno, bueno, ya ¡No hemos llegado a nada! Las "pistas" que tenemos son solo los vestidos. No tenemos idea de para que o cuando.
-¿Y si simplemente esperamos a que nos lo digan? –Dijo ya exasperada Aki.
-Me parece lo más razonable. –Dijo Kazemaru.
-Definitivamente estáis hechos el uno para el otro -.-
-¡JAMÁS! –Respondieron/gritaron los dos chicos mientras Haruna solo reía a causa de sus reacciones.
-Bueno, bueno, esperaremos a esta noche y con algo de suerte nos dirán que se traen.
-Por cierto Haruna, no nos contaste que pasó con ese chico anoche. –Dijo Kazemaru riéndose del repentino sonrojo de la chica. –uuuuh parece que alguien también está cerca del matrimonio. –Esta vez lo dijo en son de venganza y riéndose aún más.
-¡Cállate idiota! –Gritó Haruna aunque justo después se cubrió la boca con una mano… ese comportamiento no era "Digno de una señorita" en edad de casarse en semejante sociedad y si sus padres la habían oído la mandarían a un monasterio.
-Tranquila, recuerda que están en mi casa. –Le recordó Aki leyendo sus pensamientos.
-ufff, sí es cierto. –Se calmó Haruna.
-Pero sigues sin haber respondido. –Le recordó la peliverde riendo un poco.
- x_x tengo que escoger mejor a mis amigos. –Se dijo a si misma Haruna. –No pasó nada, sólo… hablamos. –Dijo entre la verdad y la mentira.
-Ni tú te crees eso linda. –Dijo Kazemaru con incredulidad. –Tal vez hablaron, pero él te mostró algo, algo que no le mostraría a nadie más.
-¿Cómo demonios sabes eso? –Dijo Haruna dejando de lado todo moral. –Di…digo… tú qué sabes u/u –los otros dos empezaron a reír a carcajada limpia.
-Tú sola te delatas, Sólo cuéntanos. –Pidió su amiga.
-No, es un secreto u.u ya saben demasiado.
Mientras todo esto ocurría, en el palacio pasaba algo completamente diferente. En la misma habitación en que unos días antes nuestro querido Fubuki había refugiado a Haruna. La habitación estaba iluminada por la luz del sol que pegaba directo a la ventana a esa hora, Como siempre, había una enorme cama con sábanas extranjeras y lujosas que tenían diseños árabes.
-¡Ya basta! No lo entiendes, es por tu bien. –Decía un chico de cabellos rosáceos y ojos gris azulado.
-¡No me importa! No pienso casarme con ella. –Respondió su hermano, idéntico a él en casi todo excepto en su cabello color plata. –Es odiosa, tú mismo la viste. –Respondió enojado.
-¡ESO NO ES CIERTO! –Dijo el pelirrosa saliendo de control. –Y tú lo sabes… sólo que no quieres casarte por ella ¿no? Solo lo haces por tu amiguita. –el otro chico no respondió, sólo bajó la vista. –Admítelo… pero no deberías estar haciendo todo este escándalo. Tú sabes bien que es tu obligación… creí que era yo quien huía de sus responsabilidades, pero en este momento pareces el menor de nosotros. Yo no debería estar diciéndote todo esto. –Dijo el chico ya completamente furioso pero tratando se calmarse
-Sólo… déjame pensarlo. –Respondió al fin el chico.
-Como quieras, Shiro. –Respondió el otro, luego le dio una palmada en el hombro a su hermano y salió de la habitación.
-Nada es nunca como yo quiero. –Se dijo para sí el único que quedaba en la habitación y cubrió su rostro con ambas manos. Luego se levantó de la silla en que se encontraba sentado y salió por la misma puerta que su hermano, pero no hacia la misma dirección.
Sin que los tres amigos se dieran cuenta, todo a su alrededor se oscureció, y llegó la hora de partir… la verdad ninguno de los tres comprendía por qué debían salir hasta en la noche. Pero era mejor para ellos, ya que a esa hora el pueblo se encendía en lucecitas por el festival y todo se veía impresionante.
De nuevo alquilaron una carrosa, pero en este caso no iba silenciosa si no rebosante de alegría, risas y alboroto de los tres chicos que parecían haber sido inyectados con azúcar. Las madres de ambas chicas solamente sonreían viendo tan hermoso espectáculo con sus hijas ahí, sonriendo y siendo felices.
-Madre… ¿nos dirán para qué necesitamos los vestidos? –Preguntó Haruna recordando a qué iban.
-Es una sorpresa querida. –Respondió con una sonrisa misteriosa Kumiko, la madre de Haruna.
Ambas chicas se resignaron a las débiles respuestas de sus madres y continuaron en el alboroto que llevaban. Cuando llegaron veían puestos de ventas, comida, luces y juegos por todos lados. En una esquina de la gran plaza había un tragafuego haciendo malabares con cinco antorchas prendidas en llamas. La plaza central era un semicírculo enorme justo frente al palacio, tenía una fuente en el centro y a todo el alrededor se establecían puestos de venta. El palacio era enorme, de piedra gris, con una fortaleza principal y tres torres picudas a cada lado. Arriba de cada una ondeaba una bandera triangular color azul y con orilla plateada al igual que una libélula que había en el centro. Ésta era la bandera del reino.
Se dirigieron a la parte este de la plaza, hacia una tienda bastante iluminada y de ladrillos rojizos muy elegante. Al entrar era un lugar espacioso, con las paredes de color naranja. En la más grande de ellas se exhibían elegantes vestidos de alta sociedad, y en el resto; lazos, sombreros, hermosas plumas exóticas y telas e hilos de seda. Los vestidos eran hermosos, llenos de encajes, listones y piedrecillas, hechos de mil colores, desde pasteles hasta los más fuertes y vivos. En la pared izquierda había una cortina de terciopelo rojo, donde, al parecer, tomaban medidas y tallaban vestidos. También había trajes de gala para los hombres, de colores crema, negro, azul y gris, en diferentes tonalidades y diseños. Había también bastones y sombreros de copa.
Los chicos nunca habían estado ahí, pero tenía fama de ser el lugar con los vestidos más finos preciosos en todo el reino. Con telas e hilos importados, encajes delicadísimos y hechos a la medida y gusto de cada quien. De la cortina de terciopelo salió una chica de cabello castaño rizado y ojos del mismo color, con piel morena y llevaba un vestido simple con un delantal en el que había algunos alfileres prendidos, también llevaba una cinta métrica alrededor del cuello. Con una sonrisa pareció saludar a todos y se acercó a ellos. Emi, la madre de Aki, le entregó una notita de pergamino que leyó con atención, sonrió complacida, y luego volteó a ver a los tres chicos ahí parados.
-Mucho gusto, mi nombre es Reika MIdou, modista y costurera. Antes este lugar era de mi madre, pero ya es anciana y me lo ha heredado, espero me disculpen si equivoco en mi poca experiencia de novata.
-Que modesta eres querida. –Dijo amablemente la madre de Aki. –Todo el reino dice que eres la mejor costurera que ha tenido tu familia.
-Gracias señora mía –Respondió sonrojada la chica sonriendo y con toda la educación del mundo. –Pero no es cierto, mi madre sigue siendo, por mucho, mejor que yo. –Definitivamente esta chica era modesta como nadie, risueña y bastante dulce. Después de esto se acercó a los tres chicos sonriendo y recibiendo también una sonrisa a cambio.
-Mucho gusto Reika-sempai Mi nombre es Haruna Otonashi, tengo trece años, mis padres son Genji y Kumiko Otonashi. –Dijo presentándose como se debe en esta época, mencionando madre, padre, edad y otros datos, y haciendo una leve inclinación de cabeza.
-La dama de cabello negro ¿debo suponer? –Dijo interesada Reika.
-Así es. –Respondió Haruna.
-Yo soy Aki Kino, de catorce años e hija de Ryota y Emi Kino. –Dijo también de la misma manera la peliverde.
-Ya veo. –Luego las tres chicas voltearon hacia Kazemaru esperando a que este se presentara, pero ese momento nunca llegaba. El chico sonriendo y algo sonrojado se había quedado viendo a la chica de cabello castaño, ella había reparado en esto, y por consecuencia se sonrojó y bajó la mirada un poco apenada.
-Lo siento –Dijo reaccionando el chico pero sin perder la sonrisa en su rostro. –Mi nombre es Ichirouta Kazemaru, tengo catorce años y soy hijo de…
-Sé de quién eres hijo… -Lo interrumpió la chica, cosa no muy buena según la sociedad de aquella época… una mujer interrumpiendo a un hombre, jamás. –Él suele traerme telas e hilos finos, sedas y plumas extravagantes, traídos de altamar. Ambos sois muy parecidos, tenéis el mismo cabello suave y exótico, propio de una familia trascendental. Sin embargo vuestros ojos son diferentes… los de él son azules, como el mar que suele atravesar, decididos, aventureros y espontáneos… los ojos de un comerciante. Los vuestros en cambio, son marrones… rojizos, tranquilos y apacibles, moviéndose a dónde sean llevados por el viento, con sed de marcar una diferencia, de expresarse… los ojos de un soñador, de un poeta o escritor probablemente. –Definitivamente la chica sabía lo que decía, pues en ningún momento titubeó, era algo que solía nacerle… y esa era una gran cualidad de las mujeres de su familia, la capacidad de ver el corazón a través de los ojos. El chico se quedó atónito, y las chicas estaban muy impresionadas, sus madres en cambio tenían bien en claro que esta chica era una especie de vidente pues también podía predecir a que se dedicarían las personas y a veces mucho sobre su futuro, y eso solo viendo sus ojos.
-¿Cómo hace eso? –Preguntó maravillada Haruna.
-Es de familia –respondió ella sonriendo. –Un don que fue entregado hace mucho a mis ancestros, solamente las mujeres podemos hacerlo.
-¡Yo quiero! –Dijeron ambas chicas pidiendo que leyera también su corazón.
-Tranquilas, ya habrá tiempo para eso. –Respondió Reika de lo más tranquila. –Ahora, basta de presentaciones y a lo que vinieron. –Dijo emocionada por su trabajo.
-Bueno, los dejamos en manos de esta señorita. –Dijo la madre de Aki. –Ella sabe qué hacer, nosotras iremos a ver algunas cosas que hacen falta, vendremos más tarde para irnos. –Dijo finalmente para luego despedirse de todos al igual que Kumiko.
-Y ya que se fueron… ¿Nos dirías que decía la nota? –Preguntó esperanzada Haruna.
-En realidad no debería –Respondió riendo la chica de cabello castaño. –Pero debo tomarles medidas para confeccionarles un vestido, o en tu caso –Dijo señalando a Kazemaru –Un traje de gala, para… bueno eso será mejor que se enteren luego, por ahora solo síganme primero ustedes dos chicas. –Les dijo tranquilamente a Aki y Haruna. –Tú puedes quedarte aquí si lo deseas, no tardaré… ¡Digo! No tardaremos mucho. –Le dijo algo nerviosa. Luego guió a ambas chicas hacia el salón que se hallaba tras de la cortina, donde sorpresivamente había también otra chica de cabello color azul turquesa y piel morena que estaba sacando una cinta métrica y alfileres de un cajoncito. Al reparar en las chicas que acababan de entrar hizo una leve inclinación de cabeza y se presentó.
-Mi nombre es Rika Urabe, mucho gusto, soy ayudante de Reika-san n_n –Dijo de una manera muy amable.
-Mucho gusto. –Respondieron de la misma manera.
-Bien chicas, necesito que se quiten los vestidos que llevan para poder tomar sus medidas sólo en ropa interior. –Dijo Reika causando un poco de sonrojo de pena por parte de las chicas pero obedecieron. –Bien, una debe venir aquí. –Dijo señalando el centro del salón donde había una plataforma circular, Aki se dirigió hacia ella y se paró con los brazos abiertos siguiendo las indicaciones de Reika. Luego la otra chica le tomó medidas de cuello, brazos, hombros, talle, espalda, cintura, cadera y estatura para el largo del vestido. Mientras hacía esto, Haruna estaba sentada en una silla tapizada de terciopelo azul y Reika se sentó a su lado.
-Oye, ¿qué fue eso que hiciste con Kazemaru hace un rato? –Preguntó Haruna interesada en todo lo que había dicho antes. –Sólo lo viste a los ojos, y dijiste todo sobre él…
-Oh, no todo, hay mucho que preferí guardarme… el corazón no siempre te dice cosas buenas. –Dijo con una sonrisa entre melancólica y profunda. –Es un arte bastante antigua, el arte de leer el alma y el corazón a través de los ojos. El color, la forma, y algo de magia que hace que los corazones de esas personas te hablen y te digan, todo lo que sienten, todo lo que suelan y a veces hasta un poco de su futuro.
-Pero ¿Cómo puede el corazón saber tu futuro?
-Todos sabemos nuestro futuro, inconscientemente, pero está ahí, dentro de nosotros, llamándonos. Sólo que no le hacemos caso porque no queremos saberlo. Los seres humanos siempre le han temido al futuro, pues tienen miedo de no ser como se lo imaginan, sin embargo en un momento decisivo, ya sabemos qué debemos hacer.
-Wow… nunca lo había visto de esa forma. Eres muy sabia Reika-san –Dijo con admiración la menor.
-no tanto –Respondió ella riendo. –Sólo tengo una forma distinta de ver el mundo. Por cierto… tu amigo, está comprometido, ¿Verdad? –Preguntó cambiando de tema y nerviosa.
-Algo así, él está comprometido con Aki –Dijo Haruna señalando con un movimiento de cabeza a su amiga. –Pero fue a la fuerza, ni ella ni él quieren casarse, son buenos amigos, pero no se aman. Están buscando una forma de deshacer el compromiso.
-Ya veo… -Las palabras de Haruna, por alguna razón, causaron un poco de decepción en la chica. –Algo casi imposible.
-Nada es imposible. –Dijo Haruna sonriendo. –Si ellos ya tienen un futuro planeado, estoy segura que será con personas que aman.
-Tienes razón… lo ves, no soy tan sabia, sólo es cuestión de ver en tu corazón las palabras correctas que describan cómo te sientes.
-Oye ¿Puedes también leer mi corazón? ¡Por favor! –Dijo Haruna maravillada.
-De hecho, ya lo hice… pero me dijo que aún no te lo dijera… en un momento lo necesitarás y entonces te lo diré.
-u.u no se vale… ¿y a Aki? –Reaccionó algo decepcionada la peliazul
-Si me lo pide puedo decirle. –Dijo riendo.
-Es injusto -.- Pero bueno… esperaré.
-Creo que ya terminaron con tu amiga, pasa por aquí y te tomamos tus medidas. –Dijo Reika señalando al centro y guiándola. Mientras Rika estaba tomando las medidas de Haruna, Aki se vistió pero permaneció en el salón. Reika en cambio, decidió salir un rato. Al cruzar la cortina se encontró con Kazemaru que estaba observando algunas de las plumas exóticas, al darse cuenta de la presencia de la chica volteó a verla y la saludó con una linda sonrisa, una sonrisa que no a todos les dedicaba. A cambio ella le dedicó un sonrojo y una sonrisa nerviosa, al igual que un lindo pestañeo, propio de una nerviosa señorita enamorada.
-Oye… perdón si te incomodé con mi mirada hace un rato. –Se disculpó caballerosamente Kazemaru.
-Oh, tranquilo, no fue nada. –Respondió ella tratando de no hacer notar su nerviosismo.
-¿Segura?
-Claro, es más, perdóname por haberte interrumpido en tu presentación.
-Tranquila, no soy como todos los demás hombres. A mí me parece bien que una mujer se exprese cuando quiera y lo necesite. –Dijo el chico exponiendo su punto de vista y sonriendo dulcemente.
-Eres increíble. –Dijo ella con admiración, pues encontrar a un hombre con esos pensamientos era como buscar una aguja en un pajal. El chico de nuevo la observaba fijamente con una sonrisa ladeada. Ella de nuevo desvió la mirada y el chico volvió en si.
-Perdona si te miro mucho… es que… tú, digo, siento que… ya te he visto.
-¿Qué?
-Sí, siento que antes ya te he conocido. No sólo de vista, si no de verdad. Lo sé, es raro, pero eso siento.
-¿Raro? Nada es raro para alguien que puede ver el futuro completo de alguien solo con ver sus ojos. –Respondió ella riendo. –A veces también me pasa. Y contigo me pasó, pero al principio creí que tal vez era por tu padre… aunque ahora que lo mencionas, tienes razón. Yo siento lo mismo.
Luego ambos se quedaron en silencio, cada uno tratando de recordar, y a veces deteniéndose en algún rasgo del otro creyendo haber encontrado una similitud, pero no. No lograban hallar nada que explicara ese extraño sentimiento. Una voz los interrumpió en su juego de miradas.
-¡Reika-san! Las chicas ya terminaron. –Se oyó la voz de Rika desde adentro.
-Ven, ahora es tu turno. –Le dijo al chico. Luego lo condujo hacia adentro del salón, donde las chicas ya vestidas esperaban la siguiente "orden".
-Chicas, salgan… ahora es turno de Kazemaru… tú… tienes que des…desvestirte. –Dijo casi atragantándose la chica.
-¡¿Yo por qué?! –Dijo sobresaltado y apenado el chico.
-Mis instrucciones piden también que tome medidas tuyas. –Dijo también sonrojada la chica.
-Y…yo… ¿Para mí?-El chico no tuvo más que objetar así que mientras las otras dos chicas salían riendo, Kazemaru se desvistió y le tomaron sus medidas. Cuando salió estaba casi completamente rojo. Sus dos amigas estaban al borde del ataque de tanta risa que les causaba su pobre amigo.
-Hay Kazemaru… tu desgracia es infinita. –Dijo riendo Aki.
- Gracias por los ánimos chicas -_- son todas unas damas, me soprende que no tengan miles de pretendientes. –Dijo con sarcasmo el peliazul.
-Cállate! –Dijeron ambas al unísono y luego le dieron un sape al mismo tiempo.
-T-T Auch
-¡Llorón! –Respondieron ambas a la vez.
-T-T No soy llorón. –Reclamó el chico hecho un ovillo en una esquinita.
Reika y Rika sólo reían viendo al trío de amigos, definitivamente era un trío inusual.
¡Al fin! T-T Lo siento si no pude subir en muchísimo tiempo, pero el colegio apenas está empezando y ya tengo diez mil tareas que hacer D:
Espero les haya gustado el capítulo :D y algunas preguntas para quienes quieran calificar mi esfuerzo xD
-¿Les gustan las personalidades y ocupaciones que les puse a los personajes?
-¿Les gustó el capi?
-¿Quieren alguna otra pareja?
-¿Les gustó el don de Reika? (a mi me encantó la idea :D)
-¿Me matarán por no subir rápido? :c
Eeeeen ¡Fin! *German Mode* jajajaja ojalá no me maten por falta de inspiración, y trataré de subir más capisss! :D
Por favor dejen reviwes amo que comenten cosas buenas y/o malas de mi fic, me ayudan a mejorar n_n
byeeeee!
