Disclaimer: Teen titans no me pertenece

Capítulo 3: Laberinto

Rachel se encontraba sentada sobre la alfombra de un rincón de la biblioteca, su respaldo era una de las paredes laterales del librero. Aquél era su lugar predilecto desde el primer día que visitó el lugar puesto que, al ser el último pasillo estaba alejado de las personas y tenía al alcance todas las novelas clásicas.

No obstante, en sus manos descansaba un libro de Biología celular, repasando algunos detalles para el examen que presentaría esa misma tarde. Y no es que no se sintiera lista, simplemente, información extra no le vendría mal a nadie.

Los días habían pasado, formando semanas hasta llegar a la primera ola de parciales. La chica había conseguido su lugar en el variopinto grupo de amigos, y ellos habían aprendido a respetar la privacidad que, en ocasiones, Rachel necesitaba. Y este día, el último de exámenes, habían acordado dedicarlo a estudiar. Incluso Garfield; que lo hiciera realmente, era tema aparte.

Finalmente, cerró el libro y procedió a colocarlo en un anaquel cercano, dedicado a las obras que habían sido sacadas del librero. Fue en ese momento, que descubrió no estar sola en aquella área de la biblioteca. En una de las mesas cercanas, se encontraba Slade Wilson, sumido en la lectura de un título que no pudo identificar. ¿Cuánto tiempo llevaba ahí?

Sus sentidos le pusieron alerta automáticamente, quizá sin razón. Después de todo, la única vez que él se había acercado más de lo necesario había sido en aquella práctica de laboratorio. Su imaginación le llevaba a pensar que él la observaba más de lo necesario en clase, pero nunca podía comprobarlo tras esas gafas oscuras; y fuera de esos pensamientos sin fundamento, no tenía razones para que el hombre le causara las sensaciones que experimentaba en ese momento; mantenían una estricta relación profesor-alumna, y nada más… ¿entonces, por qué le causaba temor? Sí, esa era la palabra.

La manera de actuar del profesor era algo que le llamaba la atención, su semblante siempre serio, los colores oscuros en su ropa y voz autoritaria —además de su cicatriz—, eran cosas que le habían vuelto el maestro más temido por los alumnos; y Rachel no era la excepción… el detalle en ella, es que ese temor le atraía en cierta manera.

La peli-negra negó levemente para despejar sus pensamientos, y se dispuso a volver a la sección de Clásicos. Había un libro que le interesaba, y después del último examen, se dedicaría a leerlo.

Para su suerte, encontró la única copia disponible, justo en el lugar donde lo había visto. Se puso de puntitas y alargó su brazo lo más que pudo; no contaba con que estuviera más alto de lo que parecía. Su mano tanteaba entre los títulos, apenas alcanzando la base del lomo. Logró moverlo un poco, si se esforzaba más podría…

No fue necesario.

Sintió cómo un cuerpo se situaba detrás de ella, y un perfume masculino inundó sus fosas nasales. Su corazón aceleró y el conocido escalofrío le recorrió. No necesitó voltear para saber de quien se trataba, y eso le dejó inmóvil: Slade estaba demasiado cerca.

Tardó unos segundos en lograr articular palabra, cuando volteó y el hombre le ofreció el libro.

— Arthur Pym*— Comentó él— bastante controversial para la época.

Ella sólo atinó a asentir y tomar el libro. Su mente le decía que debía agradecer la ayuda, pero sus labios se negaban a moverse. Lo único que hizo, fue mirar cómo el hombre se alejaba, y se mantuvo en la misma posición, hasta que una voz a sus espaldas le llamó.

— Rachel— Se sobresaltó. Era la voz era de Slade, ¿cómo era posible? Sintió la mano en su hombro y cómo su estómago se revolvía— Rachel, ¿estás bien? — Entonces cayó en cuenta de que la voz en realidad pertenecía a Dick Grayson.

— Sí, estoy bien. — Respondió en tono débil, tras voltear.

— ¿Segura? — Asintió con la cabeza una vez más, y comenzó a caminar hacia al encargada de la biblioteca.

— ¿Cómo te fue?

— Ah, terrible— Se quejó el petirrojo— Ya veo por qué le llaman el Demente Mood.

— ¿Es tan difícil como suena?

— No creo que tú tengas problemas, pero ya lo veremos el siguiente semestre— Y es que, claro, Dick pertenecía a la misma generación de Victor.

— Ya veo— Musitó, distraída mientras entregaba su credencial para sacar el libro de la biblioteca.

— ¿En verdad estás bien?

— Sí, lo estoy— Respondió ahora, un tanto molesta tras tantas preguntas. — Me preocuparía más por Victor.

— Yo también— Admitió en un suspiro— no está acostumbrado a reprobar materias, y debe mantener las calificaciones para liderar el equipo… pero ese maestro Blood, parece estar determinado a sacarle de la escuela.

— ¿Dónde está él?

— Regresó a casa, iré a visitarlo después de acompañarte a tu salón, que será dentro de…— Observó su reloj— 30 minutos, ¿crees que alcancemos a hacer una parada en el gimnasio?

— ¿Eh? Claro— Seguía sumida en sus pensamientos, pero Dick no parecía notarlo. Se dejó guiar hasta la cancha de basquetbol sin prestar atención al resto de la conversación.

— ¿Rachel?

— ¿Si?

— Me encantaría que me acompañaras, pero— Señaló el letrero— es el vestidor de hombres— La chica se sonrojó levemente, sorprendida de no saber a dónde la llevaban sus pasos. Él rió— Sólo iré por mis cosas, vuelvo en un momento.

Necesitaba despejarse, tendría un examen importante dentro de unos minutos y no podía presentarlo en ese estado. Suspiró, y trató de olvidar la escena de la biblioteca. Entonces notó que aún cargaba el libro en sus brazos. Buscó una banca entre los vacíos vestidores de chicas, para apoyar su mochila y guardar el libro.

Entonces notó que no era la única en el lugar.

Una chica de cabello rosa terminaba de pegar lo que parecía una nota transparente bajo su falda. No tardó en adivinar lo que pretendía. La peli-rosa notó su presencia, y se limitó a llevar su dedo índice a sus labios y susurrar un "shh". Luego salió del vestidor, no sin empujar a Rachel en el proceso.

La peli-negra reconoció a la chica, como compañera en el curso de Biología. Si mal no recordaba, su nombre era Nicole Jinx. Decidió olvidar el asunto, no era su problema al fin y al cabo.


Estaba de vuelta en la biblioteca, en su rincón predilecto.

Después del examen y descubrir que tanto Garfield como Kory tenían planes, descubrió que no tenía más que hacer. Y la idea de regresar a casa temprano, con la posibilidad de encontrar a su padre era lo último que quería.

Fue así como se encontraba leyendo las últimas líneas de La narración de Arthur Gordon Pym, peculiar libro como había comentado su maestro. Tomó un momento para estirarse, y luego regresó la novela a la encargada de la biblioteca. Entonces cayó en cuenta de que había sacado la obra sólo para devolverla el mismo día; no pensó acabarla tan rápido.

Decidió pasar al sanitario antes de dirigirse a casa, para enjuagar su rostro. El agua fría siempre le venía bien después de una lectura. Luego de secar su cara con una toalla de papel, se miró al espejo… y sólo entonces descubrió el par de figuras detrás de ella.

Un chico que reconoció como Baran Flinders, bastante corpulento—tanto que rivalizaba con Victor— razón que le había otorgado el sobrenombre de Mamut; estaba acompañado de Nicole. Claro, formaban la conocida pandilla de los Hive en esa escuela, junto con el genio de la tecnología que se hacía llamar Gizmo. A juzgar por la situación, éste último debía estar afuera, cuidando el pasillo… y la escena no se veía nada bien.

— ¿Me recuerdas? — Comenzó la peli-rosa— Como siempre, fuiste la primera en salir del examen, así que no estabas cuando Wilson nos hizo quedarnos después de clase, para romper nuestras hojas por haber hecho trampa.

Rachel intentó poner resistencia cuando Mamut la tomó por la espalda para inmovilizarla; todo esfuerzo era en vano, la diferencia de fuerza era enorme.

— ¿Cómo lo descubrió, eh? — Apenas acabó la frase, soltó un puño sobre la mejilla de la peli-negra, quien no evitó un quejido de dolor. No veía la forma de escapar, y a pesar de esto, Rachel volvió su cabeza para escupir sobre la peli-rosa. Ante esto, Nicole no tardó en abofetearle, para luego decir— Tu turno.

Se refería a Baran, quien tomó el cuello de la chica para acorralarla contra la pared y lanzar un puñetazo. La fuerza era notablemente mayor, y sabía que ése no sería el único. Ella cerró los ojos, esperando otro golpe que nunca llegó. Cuando volvió a abrirlos, pudo ver a una Nicole pasmada, y el puño de Mamut atrapado en el aire. Acto seguido, Slade torció el brazo del chico, y cuando soltó a Rachel, le golpeó en la cara con tal fuerza, que salió despedido contra uno de los muros.

— ¡Fuera! — Rugió el hombre, y Nicole corrió. Flinders se le unió, con su rostro sangrante y mandíbula desencajada.

La peli-negra comenzó a incorporarse, con ayuda del maestro. Estaba aturdida, pero debía admitir que un par de golpes era poco a comparación de lo que hubiera pasado sin la intervención.

— ¿Puedes caminar? — Preguntó él. Ella asintió, pero cuando trató de dar un paso, tambaleó y fue atrapada por el hombre, quien la tomó en brazos, buscó su mochila y emprendió el camino hacia la enfermería.

Cuando llegaron, Rachel había vuelto en sí. Estaba sentada sobre la camilla, inmóvil mientras veía cómo Slade buscaba entre los cajones.

— Lamento no haber llegado antes, me aseguraré de que esos 3 nunca vuelvan a pisar esta escuela— Dijo, mientras acomodaba el material de curación en una mesita cercana para luego arrodillarse y quedar a la altura de la chica.

Por un momento, ella se preguntó dónde estaría la enfermera, por lo que miró a su alrededor. Él adivinó lo que pensaba

— No está… es bastante tarde, después de todo. Esto arderá— Advirtió, para luego pasar una gasa sobre su mejilla. Rachel respondió con un quejido.

—No pensé que…— Comenzó ella, pero se interrumpió a mitad de frase.

— ¿…que pudiera atender heridas? Soy médico militar— Explicó— retirado, pero médico al final— Vaya, eso era una sorpresa.

Rachel siguió inmóvil cuando él colocó una gasa seca sobre su mejilla y la aseguraba con microporo. No le importó el hecho de que él estuviera arrodillado, quedando justamente a la altura de su rostro, y peligrosamente cerca.

— ¿Cómo lo descubrió?

— ¿Lo del examen? — Se acercó aún más, para mirarla a los ojos— Nada se me escapa— Respondió con simpleza, y ella se preguntó si había algo más en esa frase— ¿aún te duele?

— Estoy bien.

Entonces, Rachel abrió los ojos cuando, sin aviso, él juntó sus labios con los de ella. Tardó en asimilarlo, y se quedó inmóvil ante el contacto. Un mar de emociones comenzó a envolverla. No un escalofrío, sino algo más intenso le recorrió el cuerpo. Su corazón aceleró, después de uno segundos que parecieron eternos, pudo recuperar el control de sí misma.

Su reacción era huir, y lo habría hecho de no ser porque Slade elevó sus manos, recorriendo las piernas de la chica hasta llegar a las manos de ella, y acorralándolas a ambos costados. Ella intentaba liberarse, pero sólo consiguió un agarre aún más fuerte del hombre que ya no buscaba un toque sutil, sino abrirse paso en la boca de Rachel. Y cuando lo logró, el hombre llevó una de sus manos al cabello de ella.

La peli-negra estaba cediendo, y no estaba segura si era miedo lo que le hacía quedarse ahí… No, debía huir. Deshizo el beso y usó su mano libre para abofetear al hombre. No se quedó a esperar una reacción, tomó su mochila y salió corriendo el lugar.

Sus pasos le guiaban, pero sus pensamientos aún intentaban procesar lo ocurrido.

El instinto le decía que en casa estaría a salvo, pero su mente estaba tan aturdida como para recordarle que, después de todo.

…En casa no estaría libre de peligro.


* Se refiere al personaje principal de La narración de Arthur Gordon Pym, de Edgar Allan Poe.

Bueno, no tengo excusas respecto al tiempo. Esta historia por sí sola no es bien vista por todos, pero decidí continuar por meta personal (?) respondiendo brevemente a las preguntas... no será típico estilo de abuso, porque el proyecto es más retorcido aún o_o espero más adelante se aclare a lo que me refiero.

Agradecimientos a quienes dieron Follow y Favorite, en especial a los review, que me hicieron ver que pese a lo atrevido que es compartir esto, aún hay quienes lo leen. Gracias, Omfg, Nana, Emy, Guest, y Rascalize2.

Por cierto, el capítulo 2 fue editado y los párrafos añadidos son necesarios para entender las continuaciones.

Kath fuera~