2. Calor

Me quede como una verdadera piedra mientras Naruto-kun pasaba por la ventana. ¿Qué podía hacer? Aún estaba acostada, podría hacerme la dormida y ver (cuando él no me viera) que haría en mi cuarto… Levantarme y preguntarle directamente que hacía aquí o simplemente gritar y esperar que todos llegaran.

Al menos no podía gritar ni mucho menos preguntarle directamente… ¿Será mejor esperar haber que hace? Ummmm… Al menos puedo hacer eso por la curiosidad ¿no?

Me mata la curiosidad.

Entrecerré mis ojos y esperé…

Él ya estaba en mi cuarto, parado y sin hacer nada. No podía ver su cara y mi corazón ya se estaba inquietando.

-Hinata… (Mormuró)

Un rayo de luna pasó por la ventana y le iluminó su rostro. No podía creer lo que veía. Naruto-kun… Naruto-kun…

Estaba llorando.

Mi sorpresa no tuvo límites.

Naruto-kun…

¡No! ¡Él no! ¿Por qué? ¿Por qué él? ¡No! Él no podía llorar así y aun así lo hacía.

No, yo no puedo verlo así. No, no puedo. Debo hacer algo, algo, algo. ¿Pero qué? ¿Qué puedo hacer?

Yo… yo quiero ayudarlo…

-Hinata… (Volvió a murmurar)

Ya no pude soportar más, me levanté de un salto de mi cama y lo abrace.

Pasaron varios segundos sin que ninguno de los dos dijera algo… No sé si quien se sorprendió fue él o fui yo. Pero… ¿COMÓ PUDE HACER ESO? Esto… esto… Ni yo supe al principio que hice. ¿Acto reflejo? Él me necesitaba… y yo…

No podía verlo así.

Mi corazón comenzó a palpitar como un loco y mi mis mejillas ya las sentía arder. Mi razón se empezó a nublar pero mis brazos no querían soltarlo. No querían que él se alejara de mí, aunque mi mente quería irse al desmayo.

Aún no podía creer lo que hice cuando sentí sus brazos en mi espalda.

Naruto-kun me correspondía…

Mi respiración se aceleró y algo me decía que no lo dejara ahora. Por lo que me mantuve fuerte y estreché mas mi abrazó en su cuello.

-Primero la aldea entera… Después Sasuke y ahora…

Sus sollozos aumentaron. Pude sentir sus lágrimas recorrer mi cuello y su angustia se convirtió en la mía.

-¿Quién?...

Paró, como si fuera una tregua, sus sollozos.

-Sa… Sakura-chan…

Y otra vez volví a sentir sus lágrimas resbalar por mi cuello.

Mi cabeza ya no podía entender: ¿Cómo Sakura-chan? Mi amiga… ¿Qué hizo Sakura para que Naruto-kun se sintiera así? ¿Qué hizo?

Naruto-kun…

Un ruido se escuchó de repente, y un búho apareció por mi ventana. Me asuste tanto que lo tuve que soltar y saltar para atrás… parece que mi repentino salto lo dejo sorprendido… y yo también no fui la excepción…

La luz de la luna entraba a mi cuarto bañando todo a su alrededor. Mi corazón dio un vuelco cuando vi su cara… ¿Cómo describirla? Era un ángel, mi ángel. La luna le dejaba un azul más intenso a sus ojos y a sus mejillas un toque plateado. Sus labios estaban entreabiertos, como si esperasen algo…

Quise besarlo…

Mis mejillas se encendieron con sólo pensarlo. Tuve que dejar de mirarlo.

Una ráfaga de viento pasó por mi ventana abierta y me hizo estremecer. Yo sólo estaba en pijama y la noche estaba muy fría. Otra ráfaga pasó, cerré mis ojos y puse mis manos en mi pecho. El frío me hizo tiritar muchísimo más.

De repente, ya no tenía más frío. Me di cuenta que algo muy fuerte atrapaba mi cintura y otra mi espalda. Abrí mis ojos, demasiado sorprendida. Sentí como me atraían a algo de mucho más calor. No pude evitar acercarme más y apoyar mi cabeza en aquel calor…

Y entendí… Naruto-kun me había abrazado para que no sintiera más frío. Me había acercado a su cuerpo… él era el calor…

Estaba muy cerca de él, podía sentir su respiración, su pecho… oía su corazón…

Ya no pude aguantar más, sentí como el mundo se me ponía negro y me desmayaba cayendo al suelo..

Nunca olvidaré lo que ocurrió esa noche por el resto de mi vida…

Desperté en mi cama con la sensación de que no estuve sola por toda la noche. ¿Qué me paso?...

Y entonces, vi una sudadera negra y naranja tapándome mis hombros… recordé todo, cada momento, cada sensación.

Sonrojé al instante. Esto… esto… yo… ¡AHHHHHHHHHHHHHHHHH!, yo, yo, yo. ¿Q… q… qué…? ¡Ahhhhhhhhhhhhhhhh! Ahora que recuerdo… Él estuvo conmigo después que me haya desmayado, pude sentir su brazo en mi cintura y sus sollozos en mi cuello, aún después de que me haya tapado en mi cama… yo sé que él no me haría nada malo, pero…

Abracé su sudadera y sentí su aroma, el aroma de Naruto-kun… me quedé atontada mientras reconocía su aroma y la abracé mas fuerte contra a mí.

No te tenía pensamientos para ninguna cosa más, sólo para él. Mi ángel…

Fuertes golpes me quitaron de mis pensamientos.

-Abre Hinata.

Reconocí de inmediato la voz de mi padre.

-¡Hinata!

Oculté entre mis frazadas la sudadera y me levante rápidamente para abrirle la puerta; a mi padre no le gustaba esperar…

-Hasta que por fin abres (me dijo él después que le abrí la puerta). ¿Qué hiciste anoche que se escucharon fuertes ruidos?

Me urgí.

-¿Qué ruidos padre? (le contesté)

Me miró con cara severa, aunque sorprendida.

-Algo fuerte, como si te hallas caído de la cama.

Mi desmayo…

-Ten más cuidado la próxima vez (continuó). No quiero saber después que tienes insomnio ni esas cosas…

Definitivamente, mi padre estaba de buen humor hoy.

-Y además tengo que entrenar con Hanabi. Es hora de que te levantes ya.

Le debía una a mi hermanita. No creo que mi padre sólo se haya quedado con "una simple caída de la cama", pero al menos me dejaba mas tranquila.

No lo había visto…

Era la hora del almuerzo y decidí hacer ramen. Estaba tan contenta que preferí hacer su platillo favorito. Recibí la alabanza de todos y eso me alegró más.

Había preparado una canasta para darle un poco Sakura-chan, a ella siempre le gustaban mis platillos y por eso me pedía las recetas.

Ya tenía todo listo y ya iba la casa de Sakura-chan y recordé lo que me dijo Naruto-kun, Sakura era quien ahora lo apenaba ¿que le habrá hecho?

Estaba pensando en eso cuando me encontré con mis demás amigos, entre ellos estaba él. Llegué y le salude muy tímida.

Pero él con suerte me vio.

No pude entender nada y se fue, al poco tiempo que llegue. Sin despedirse de mí…

Naruto-kun…

¿Por qué?