Impresionante, Bulma es la mujer más bella del mundo, la más inteligente, la más acaudalada del mundo, la que debería tener sus días llenos de entretención y alegría, de hombres haciendo fila a su puerta con invitaciones a cenas a los lugares más lujosos del mundo. Se había pasado toda la mañana pensando en que; en la tarde, se iba a juntar con su madre, pues en la mañana le había dicho que le tenía una sorpresa para la hora del té.
Si había quería ponerle nombre a este momento de su vida, este sería "tocar fondo" Aún así juntó sus cosas, colgó la bata de laboratorio en la percha de su oficina y se encaminó hacia su hogar, para reunirse con su madre a tomar el té, el evento más emocionante que pasaría durante su semana.
- Mamá - dijo la heredera al entrar en la sala y tomar asiento en el sofá del liing donde normalmente tomaban el té.
- Bulma Bulma- dijo la rubia - te tengo una sorpresa, acabo de encontrar una nueva pastelería, mira- poniendo los dulces en la mesita- verdad que están lindos - La mujer rubia irradiaba alegría, que no era correspondida por su hija
- Mmmm - simplemente respondió Bulma distraída.
- Se ven esquistos no te gustaría probar? -
Bulma suspiró miro y miró con afecto a su madre - Que envidia me das, nunca tienes preocupaciones -
Asumiendo y en parte sabiendo a lo que Bulma se refería con "preocupaciones" la rubia continuó hablando - Vamos Bulma tómalo con calma, no tienes por que estar triste por que Yamsha y Vegeta están entrenando y no te hacen caso, arriba esos ánimos
- Por favor mama no hagas esas bromas de mal gusto - Su madre en parte tenía razón, pero ella no tenía la intencion de hablar sus problemas románticos con ella. Ademas de que su actual falta de vida amorosa no estaba alto en su lista de prioridades en este momento.
Justo en ese momento aparece el Sr Briefs dando un gran bozteso - Vaya vaya, esta vez si que estoy sorprendido. Vegeta es un hombre muy efusivo - dice el hombre en un tono cansado, pero que denota gran admiración
- !¿QUEEEEE?¡ - Chilla Bulma, ¿que es lo que pasa? pensó, ¿porque todos parecen estar obsesionados con Vegeta?
Por su parte su padre continua calmamente - Ya le he dicho muchas veces que es imposible para el estar entrenando en una gravedad aumentada 300 veces. Pero siempre me esta pidiendo nuevos robots para ejercitarse, ya que siempre los descompone.
Ya arta con el tema de conversación la peliazul dice con desden - el es un lunático al que solo le gusta pelear -
Pero la Sra Briefs dentro de su lógica romántica ve una oportunidad de meter ideas en la cabeza de su hija. Si ella no estaba viviendo una telenovela, era porque era una mujer felizmente casada, pero eso no le quitaba el poder observar el drama de la vida de su hija - ¿En cerio? Pues yo creo que el es un chico muy guapo.
- Querida la otra vez me dijiste que Goku estaba guapo y ahora vegeta - La increpó su esposo, en un tono de lo más casual.
- Bueno si, Gokú es un chico guapo - Respondió la Sra Briefs - pero Vegeta tiene una gran fortaleza que lo hace ver muy varonil e inteligente, ninguna mujer podría rechazarlo, y esa frente tan amplia lo hace ver muy singular. Ya para la próxima vez lo invitaré a que tenga una cita con migo - Terminó la rubia con su característicos ojos entrecerrados y con la mano en la mejilla riendo maliciosamente.
Ambos acompañantes simplemente quedaron aturdidos tras las descaradas declaraciones de la rubia.
Después de una cantidad de momentos en los que ella y su padre intercambiaron miradas de espanto, pasando luego a unas de complicidad para pasar a una risa burlona, la madre de Bulma fué la que rompió el silencio y las miradas complice entre la heredera y el sr Briefs
- Oh! - Dijo en tono dramático y llevando su mano a la mejilla como acostumbraba hacer - ya va a ser la hora en que el joven y guapo Vegeta salga de la Cámara a beber algo. Dime querida hija, ¿no te gustaría acompañarle?
- Mamá! - gritó escandalizada - No, claro que no. Y gracias por los pasteles - Con eso la joven mujer se levantó del sillón y se dirigió hacia afuera, por el camino de la cocina. Su madre notó en la dirección en que iba y sonrió felizmente a su marido.
- Cariño ¿quieres más té? - su marido solo asintió y la miró con ojos que dejaban claro que sabía lo astuta que era su mujer.
Bulma aún echaba humo por las orejas cuando se dio cuenta que estaba entrando en la cocina, ¿Como diablos hacía eso su madre? Le decía que hiciera algo, ella le respondía que no y antes que se diera cuenta estaba a medio terminar la tarea ordenada. Siempre había sido lo mismo, incluso cuando era pequeña y le decía que ordenara su habitación y a los minutos después, sin darse cuenta ella estaba recogiendo su ropa y poniéndola en su lugar
- Perdida en tus pensamientos humana - La voz de Vegeta la sacó bruscamente de sus pensamientos. El estaba cerca, un poco muy cerca en verdad, más después de oír hablar a su madre de todas las cualidades que tenía el hombre, no era buena idea tenerlo en frente para confirmar, una vez más la terrible idea de que; su madre tenía razón.
Vegeta si era un hombre muy guapo, no era solo el hecho de que estuviera "increíblemente" en forma y que fuera "impresionantemente" viril, eso no se le había pasado por alto a Bulma. Después de todo ella lo había invitado a vivir indefinidamente a su casa, cosa que no había hecho ni siquiera con sus mejores amigos. Bueno Yamsha había tenido ese beneficio, pero el era su... bueno... como sea. Pero ahora el tenerlo de frente y con todos esos mensajes subliminales en parte y muy claramente dichos por su madre, no podía evitar quedar embelesada mirando los ojos del sayajin. Ojos negros astutos, que denotaban una gran inteligencia (A ella le gustaba la inteligencia, tanto como un cuerpo bien formado) y una extraña y maligna sensualidad.
Concentrada nuevamente en sus propios pensamientos estaba, por lo que, cuando Vegeta avanzó a abrir el refrigerador para tomar una de sus acostumbradas botellas de dos litros de agua, ella llego a dar un pequeño grito del sobresalto.
Vegeta por su lado solo se rió, tomo su botella y se alejó hacia el jardín a sentarse en "su" roca a ver el mundo terrestre comúnmente tan azul tornarse rojo.
Bulma pensó en seguirlo, tal vez su buena racha de conversaciones con el podría seguir y le contaría porque se sienta en esa misma roca todas las tardes a beber agua y mirar el cielo. Ella lo había visto sentado mirando en la dirección contraria al sol, por lo que concluyó que no era el atardecer exactamente lo que miraba.
Pero luego pensó en que la mandaría al demonio y que le diría las cosas que normalmente le decía cuando no quería que estuviera cerca de el. Midió los pros y los contras y cuando llegó a la conclusión de que era mejor dejar al sayajin solo, se dio cuenta que estaba a su lado y peor, él la estaba mirando fijo, con una expresión extraña entre asombro y burla.
- Hola Vegeta - dijo ella riendo incómodamente
- ¿Mujer? - fue la respuesta de Vegeta
Bulma no sabía bien que decir así que simplemente se puso en modo coqueta e intentó entablar conversación con lo poco que tenía en el momento - Mi madre me dijo que a esta hora mas o menos sales de la Cámara a beber agua -
Vegeta no entendía a donde iba este asunto, pero tampoco estaba muy despierto intelectualmente, uno porque estaba muy cansado, hoy había sido extra duro con sigo mismo y también porque la mujer tenía las manos entrelazadas por delante y sus brazos presionaban sus pechos de una manera tal que los hacían ver más protuberantes de lo normal. Por lo que a la hora de responder algo al comentario nada de Bulma el simplemente dijo;
- Si -
Después de eso Bulma y Vegeta se encaminaron al laboratorio y a la Cámara de Gravedad respectivamente. Sin tener idea que era lo que pasaba en la mente del otro, pero aterrados de alzar la voz.
