Capítulo 3 :Encuentros familiares

Durante la mayor parte del año la estación de trenes de Sirkeci era un lugar sumamente bullicioso, constantemente se veían hombres y mujeres de todas partes del mundo entrando y saliendo de los vagones, mientras conversaban de sus planes vacacionales o los gajes de sus negocios. Sin embargo durante los meses más fríos del año este bullicio parecía relajarse, pues el número de viajeros se reducía considerablemente, limitándose a pragmáticos viajes de negocios y un reducido puñado de turistas. Dentro de este reducido puñado de turistas se encontraban Sanji y Nami Vinesmoke, una joven pareja la cual festejaba su luna de miel campantemente y el joven brasileño Luffy D. Monkey, quien comía con voracidad una brocheta de kebab mientras esperaba el tren.

- ¿Entonces ustedes se casaron en Suiza en un pueblo de esquimales?- pregunto Luffy al matrimonio sin dejar de mordisquear el kebab.

- No exactamente. –contestó Sanji.

- Nosotros nos casamos en Suecia, no en Suiza y no hay esquimales en Suecia, sino samis.- contestó Nami sorprendida de que un joven aparentemente educado y de buena familia tuviera tan escaso conocimiento geográfico.

- ¿Eso quiere decir que los esquimales son de Suiza?- volvió a interrogar el joven brasileño.

- ¡Sacrrebleu! ¿Qué diablos te enseñaron en el instituto?- exclamó Sanji pasmado.

- No seas tan duro, con Luffy. – sugirió Nami a su marido mientras agarraba su mano.

- ¡Lo que tu digas amor!- respondió Sanji y luego trato de cambiar de tema- ¿Qué te parecen las brochetas turcas? Son una delicia ¿no lo crees?

- Shishishi, por supuesto son muy sabrosas.- contesto Luffy tras tragar un buen trozo de carne.- Aunque aún no entiendo porque se casaron en Suecia y no en algún otro lado donde no hiciera tanto frío.

- La familia de Nami es de Kiruna, ella llevaba muchos años sin verlos y yo quería conocer directamente a su familia, por lo que decidimos casarnos allí mismo.- dijo Sanji.

- ¡Es una lástima que mi madre no halla vivido lo suficiente para conocer a Sanji!- exclamo Nami- Estoy segura que se hubieran llevado de maravilla.

La conversación de la joven pareja y el caballero brasileño pudo haber durado horas de no ser porque fueron abruptamente interrumpidos por un hombre alto de edad avanzada y barba encanecida, el cual llego corriendo y le dio una fuerte cachetada a Luffy, la cual hizo que el joven soltara en automático la brocheta de kebab dejándola caer al piso. Nami y Sanji, perplejos ante la brutalidad del anciano se alejaron instintivamente del epicentro de la acción.

- ¡Muchacho estúpido! ¿Cómo pudiste haberme dejado allí solo en esa mezquita?- gritaba en portugués el anciano-. Sanji y Nami no podían entender con exactitud lo que decía aquel hombre, sin embargo eso no evitó que se enojaran por la falta de educación que había mostrado el anciano.

- ¿Quién diablos te crees para llegar repartiendo golpes? ¿No tienes idea de que es la educación?- Gritó Sanji indignado en inglés. El anciano al escuchar las palabras de el joven volteó de mala gana y le contestó en un inglés con un fuerte acento brasileño:

- ¡Lo que yo le diga a mi nieto es asuntó mío y de nadie más! Si supieras por lo que me ha obligado a pasar estas vacaciones, tu no estarías defendiéndolo.

- Señor, trate de no alterarse… hay una forma civil de decir las cosas.- dijo Nami tratando de calmar el ambiente tenso.

- ¡Por supuesto que trato de no alterarme!- gritó el anciano en inglés- Pero después de todo lo que he pasado… no puedo, es demasiado difícil estar tranquilo.

- Señor, nosotros también la hemos tenido difícil.- contestó Sanji.

- ¿Y como es que eso quita el susto que me ha dado mi nieto?- preguntó el viejo claramente indignado- ¡Lárguense de aquí! Yo me ocupare de mis asuntos.

La advertencia fue suficiente para que el matrimonio Vinesmoke se hiciera a un lado, dejando solo al jovencito a la merced de la ira de su abuelo.

- ¡Me pudo haber dado un ataque de narcolepsia allí mismo! – reclamó en portugués a su nieto- Imagínate lo que me pudo haber pasado, seguramente algún loco me hubiera robado la billetera con todo y boletos allí mismo. Será mejor que los saque ahora mismo, no falta mucho para que llegue nuestro tren.

El viejo se llevo las manos a uno de sus bolsillos de donde saco su billetera y comenzó a buscar desesperadamente aquellos boletos de tren.

- ¿Dónde diantres habrán quedado los boletos? – murmuraba el anciano mientras buscaba con desesperación los boletos- Seguramente esos guías de turistas me los robaron y ahora mismo están tratando de revenderlos.

- Pero abuelo... yo soy el que tiene los boletos.- dijo Luffy, sacando de el bolsillo de su abrigo un par de boletos de primera clase-.

- ¡Por el amor de Agatha! ¿Por qué no me dijiste que tenías los boletos? Estaba a punto de perder el buen juicio. –exclamo el anciano mientras le daba un buen jalón de orejas al joven brasileño- Bueno no importa, el punto es que ya estamos aquí, sanos y salvos.

Luffy rio y se agachó al suelo de donde recogió la brocheta de kebab que había tirado anteriormente. Tras olfatearla y sacudirle un poco el polvo, Luffy le volvió a dar un mordisco a la exquisito platillo turco, haciendo que el anciano pusiera una clara mueca de asco, tras lo cual le propinó otra cachetada a su nieto.

- ¡Deja de comer esa porquería del suelo!- regaño el anciano- ¿Qué no has escuchado a los médicos hablar de lo peligroso que es comer comida sucia? Solo imagínate que en una de esas brochetas venga un bicho y te enfermes de tuberculosis, pulmonía o alguna de esas peligrosas gripes. ¿A quien le heredaría dejaría la refinería de azúcar? Por supuesto esta Coby y el otro rubio ese, pero... tu sigues siendo mi nieto. Ya enterré un nieto una vez, no quiero tener que volver a pasar por eso.- Esta última frase la dijo de forma sombría y notoriamente afligida.- - No te preocupes abuelo, yo no me voy a morir.- dijo Luffy apoyando su mano en el hombro del viejo- Y mucho menos heredare esa refinería de azúcar.

- ¿Cómo que no heredaras la refinería de azúcar? ¿No has pensado en en lo que vas a trabajar en el futuro?- dijo el abuelo indignado.

- Ya te dije que yo quiero ser oficial del ejercito de bomberos, y he sido miembro del de los bomberos desde hace año y medio.- contestó Luffy.

- ¿Qué hay de malo con la refinería de azúcar? Ganarías más dinero si heredaras mi compañía.

- No me importa mucho el dinero, lo que quiero es salvar personas, mientras que tenga que comer y donde dormir seré muy feliz.- afirmó el joven con una sonrisa.

- Eres igual de generoso y valiente que tu hermano, que en paz descanse su buena alma.– El hombre parecía afligido al hablar- Por favor se prudente y actúa con cuidado, tu hermano siempre fue bien intencionado, pero su carácter impulsivo... nunca pensaba dos veces las cosas, nunca me hacia caso, ni a mi ni a su esposa, ni a sus hermanos, al único que le hacia caso era al buen senhor Newgate, aunque ellos dos tenían el mismo carácter... - el anciano suspiro- Si tan solo ese día hubiera estado con ellos ese horrible día y les hubiera convencido o al menos apoyado tal vez...- el anciano no pudo terminar la oración, pues estaba al borde de las lágrimas.

- No fue tu culpa abuelo.- contestó el joven en voz baja y triste.-

El abuelo suspiro de forma cansada, sacó un puro de su bolsillo, el cual encendió y fumó de forma meditativa.

- Recuerda, que estas son las vacaciones más importantes de tu vida.- dijo el abuelo sacando el cigarro de su boca- Todo tiene que salir bien en este viaje, sin importar el costo.

- ¡No te preocupes abuelo! Las cosas saldrán como lo que hemos planeado. – contestó Luffy con un extraño entusiasmo.

- Eso espero. ¡Y por favor, deja esa brocheta en la basura antes que se te ocurra darle otro mordisco!- contestó el viejo con la compostura recuperada.

Para este capítulo del fanfic decidí cambiar el punto de vista y darle un poco de protagonismo a Luffy y los demás mugiwaras, aparte de introducir al abuelo. Espero que lo hayan disfrutado y como siempre agradezco de todo corazón los reviews, críticas y comentarios.