Capítulo beteado por Carlie Stoessel, Betas FFAD.

www. facebook groups/betasffaddiction/ (sin espacios)

Declaimer: "Los personajes son de nuestra gran inspiracion Stephanie Meyer, la historia es totalmente mía, se prohibe su publicación sin mi autorizacion"


CAPÍTULO 3

*Desconocido*

Después de haber dado su recorrido por los pastizales, para verificar que todo estaba en orden y admirar la tranquilidad de las reses, se dispuso a ir al lago. Ya el sol comenzaba a irradiar el calor sobre su piel y empezaba a sudar.

Adentrándose por el camino, se bajó de su adorado Thunder. Nunca lo ataba porque sabía que él no iría a ningún lado con tanta hierba su alrededor, le fascinaba observar a "la bestia" -apodo que le dieron los trabajadores- y le encantaba saber que él y ella eran iguales, dos espíritus libres, ansiosos por correr, por andar sin ataduras ni cadenas.

—Bien hermoso, voy a refrescarme un rato —como siempre el caballo y su comunicación con ella, resopló muy bajo, estando de acuerdo—. Sólo vigila que nadie me vea ehh... —sonrió con su broma, disponiéndose a disfrutar por un rato.

Cuando se había desvestido por completo, se aventó a las aguas cristalinas, le encantaba meterse a esa laguna, sentía el maravilloso correr del líquido por todo su cuerpo y era como si su propio espíritu estuviera flotando, como ella en el agua.

Libre...

Libre como ella quería, como su sueño a perseguir.

Ahí olvidaba su pasado...

Sus cadenas...

Sus tropiezos...

Sus días oscuros, sus días perdidos; aquellos días que a veces deseaba con todo el alma no haber pasado, pero, que si sentaba a reflexionar, todas esas cosas la llevaron hacia aquella persona que conoció en Seattle, aquella chica de mirada risueña y sonrisa sincera, y que por muy fugaz que haya sido ese encuentro, había ayudado en la decisión de alejarse de ese circulo de vicios en el que andaba y recordándole las razones por las cuales quería conseguir lo que anhelaba.

Estando tan abstraída de sus recuerdos, de repente escuchó el crujido de una rama, volteó a los alrededores, pero nada se movía; fijó su vista hacia a Thunder y vio que seguía comiendo hierbas.

— ¡Hey, chico! —Le gritó— Deja de moverte tanto que me asustas.

Se sumergió de nuevo y fue a sentarse a una de las rocas, se sentía un poco nerviosa, no sabía porque de repente se le enchinó la piel y poco a poco recogía agua con ambas manos para echársela en la cara.

De la nada, escuchó como Thunder relinchó muy fuerte, le entró un pánico repentino y tembló, jamás en el tiempo que llevaba andando con su semental lo había escuchado hacer ese sonido tan estridente; volteando de nuevo a los alrededores con los ojos abiertos de par en par, hasta que se dio cuenta de la figura que ahí se encontraba...

Como pudo se cubrió como con las manos y se aventó al agua nuevamente, dejando en la superficie su cabeza, le causó ansiedad el rostro de ese extraño, la veía como si no creyera que ella era real.

No encontraba como decirle que se fuera... ¿Pero qué le pasaba a ese tipo? Porque no se movía o se volteaba, o en el mejor de los casos se largaba, demonios, dijo para sus adentros.

— ¡Hey, tú! —Le gritó con tono irritado— ¿Por qué demonios no te largas para que yo pueda salir?, ¡maldito degenerado!

Edward, aún embelesado por la belleza de esa sirena, sólo veía como movía los labios carnosos, y el rostro se le ponía colorado, no sabía si de vergüenza o tal vez de irritación y cólera porque él la había visto.
Dándose cuenta que estaba teniendo la actitud de un puberto ante los ojos de esa mujer, que al parecer tenía el carácter de los mil infiernos, a juzgar por la manera en que le gritaba.

—Ehh… eh... si… Disculpa —tartamudeó, ¡bien, perfecto! Simplemente genial, se golpeó mentalmente, carraspeó para que la voz le fluyera y sin tartamudear, contestó—. Discúlpeme señorita, no sabía que estaba aquí —dijo al mismo tiempo que se volteaba—. Por favor, de verdad, no era mi intención moles...

— ¡Ya cállese la boca! —espetó una Bella furiosa.

Como alma que llevaba el diablo, nadó hasta la orilla del lago, por donde habían unas rocas, cubriéndose -inútilmente- con las manos, llegó hasta donde Thunder se encontraba.

—Felicidades, "Bestia" —dijo apretando los dientes y poniéndose la ropa ágilmente, pero volteando cada tanto, por si aquel desconocido, osaba fisgonear de nuevo.

Con las prendas cubriendo su cuerpo, se dispuso a encarar al tipo ese.

Pero para su sorpresa, en el momento que miró de nuevo, él ya no estaba.

El muy cobarde había huido.

Con toda la furia corriendo por sus venas, jaló las riendas de Thunder, maldiciendo al caballo, porque por primera vez había permitido que alguien se acercara sin que se dieran cuenta, parece que esta vez ambos andaban abstraídos en sus mundos, él pastando y ella nadando.

— Vamos, Thunder, no quiero estar aquí —dijo dando un golpe con su talón al costado; galopando hacia a la hacienda, sólo pensaba en ese hombre, de la furia no logró reconocerlo, pero estaba casi segura que nunca lo había visto por ahí.

—Ya me encargaré de averiguar quien eres.

Entrando a la cocina se topó con Sue, la ama de llaves.

—Señorita Isabella...

— ¿Sue? —la interrumpió— ¿Cuántas veces te he pedido que sólo me llames por mi nombre?
La señora sólo asintió con la cabeza y un ligero rubor en las mejillas.

Era cierto, aquella chica desde el primer momento que había cruzado con ella de la manera más gentil, le había dicho infinidad de veces que no la llamara con tanta formalidad, pero para Sue, era casi imposible que pudiera hacerlo ya que creció con esas normas, nunca compararse con los jefes y sus familiares.

—Seño... —se interrumpió al ver la mirada chocolate— Perdón, Bella, ¿te gustaría un coctel de frutas para desayunar, o sólo gustas café con unas galletitas de las que preparo?

—Gracias, pero creo que sólo tomaré el zumo. Voy a ducharme y dormir un rato, algo me ha puesto de mal humor. Pero antes si puedes, ¿me lo llevas al estudio? O ¿en dónde anda el abuelo?

—Hace un rato fue al estudio, así que supongo que ahí debe estar, pero puedo preguntarte, ¿qué ha sucedido para que te enojaras?

—No, es sólo una tontería y mejor lleva el zumo a mi recamara, ahora voy —se acercó, le dio un beso en la mejilla y se dirigió al estudio con su abuelo, que de seguro llevaba rato despierto.

Tocando aquella puerta de madera, por una fracción de segundo recordó el día que había llegado a ese lugar, cuando sólo había pensado en presentarse frente a ese hombre, su abuelo, sin tener la más mínima idea de que pasaría en su futuro... si sería recibida o echada sin haber dado un paso dentro.

—Adelante —se escuchó del otro lado.

—Hola abuelo, buen día —dijo asomando la cabeza y sonriendo ligeramente.

—Pasa Isabella, toma asiento —dijo, indicándole con la mano—. Buen día, pensé que seguías en los pastizales.

—Mmmm si, pero fue hace un par de horas y como el sol ya había calentado, fui al lago un rato —dijo frunciendo el ceño, y haciendo una mueca al recordar el incidente con aquel extraño—. De hecho, abuelo... —al pausarse el viejo Joseph, dejó los papeles que analizaba y alzó la vista para ver a su nieta— Me topé con un hombre que no había visto nunca.

— ¿Y quien era?

—No tengo ni la más remota idea, —no pudo esconder su enojo que aún seguía presente en ella— pero lo voy a averiguar.

—Y se puede saber, ¿por qué tanto interés en saber quien es ese hombre? —era extraño, su nieta nunca preguntaba por nadie— A caso, ¿sucedió algo que deba saber?

— ¡No! —se apresuró a responder, pero se dio cuenta que había alzado la voz— No abuelo, no pasó nada, nada mas preguntaba, por curiosidad... tu sabes... no conozco a nadie por aquí... pero bueno no venía para hablarte de eso —se levantó del asiento y se dirigió a la ventana— ¿Necesitas algo del pueblo? Porque quiero ir a dar una vuelta.

Joseph alzó la ceja -gesto que ambos compartían- y se dijo que algo extraño pasaba con su nieta, ella no salía al pueblo y hoy de la nada decía que ¿Iría?

—No Isabella, no necesito nada —la observaba con nostalgia, le recordaba a su hijo, que años atrás, había abandonado su hogar para irse con esa mujer—. Pero te lo agradezco, ahora si me disculpas, tengo que seguir revisando estos documentos.

—Claro, tomaré una ducha y me iré. —agitó la mano despidiéndose y salió.

Por un momento se quedó pegada de espaldas a la puerta, dio un suspiro y se dirigió a su cuarto.
Sue había llevado el zumo y las galletas; se acostó sobre la cama, pensaba en aquel hombre, realmente le había intrigado la manera en como la veía, claro, no era para menos, ¡el muy pervertido la estaba mirando desnuda!

—Aaaagggghhhh... ¡Por Dios! —Se agarró la cabeza- ¿Quién diablos eres?

No quería seguir perdiendo el tiempo pensando en ese desconocido -muy guapo, por lo poco que pudo apreciar- pero pervertido y degenerado, al fin y al cabo.

—Eso si, el día que me vuelva a topar contigo, de que te arranco la cabeza, te la arranco —sentenció.

.

.

.

Después de la ducha, se puso unos jeans algo desgastados, una blusa a cuadros roja y el cabello se lo dejó suelto, mostrando las ondulaciones de sus puntas.

Tomando la camioneta que el abuelo le había regalado a los pocos días de llegar a la hacienda, salió del camino rumbo al pueblo.
Con la radio encendida, escuchando "I love Rock 'n Roll", la ventanilla abajo, el viento colándose y agitando su melena, a ella no le importaba que se revolviera...

Ella saboreaba su libertad...

No se sentía atada, aunque sabía que tarde o temprano se hartaría de ese lugar, por mucho que adorara la hacienda y a su abuelo, sabía que lo único que le causaría verdadero dolor, sería el alejarse de su chico.

Thunder.

Sí, porque Thunder era suyo, lo supo en el instante que sus miradas se cruzaron. Era indescriptible lo que sintió ese día; porque jamás se había acercado a un caballo en toda su vida, la manera en como ambos se habían aproximado, fue sensacional y sobretodo cuando al fin tuvieron ese contacto. Simplemente había encontrado la razón para quedarse más tiempo del planeado. Su "bestia", la ayudaba a sobrevivir, eran la pareja perfecta.

Ella salvaje y él su bestia.

.

.

.


N/a: Hola muy buen dia todas, queria agradecer el apoyo que me han brindado a todas las chicas que se han pasado y regalarme un poco de su tiempo para leer mi pequeño delirio y agradesco sus mensajes de apoyo. Ando aqui dejandoles el nuevo capitulo, solo no coman no ansias que ya pronto, prontito tendran mas de este par.

Espero sus criticas chicas. Besitos a todas.

Florencia Cullen: Hermana Gracias por el apoyo ^^

Anita: Sabes que tambein te quiero mucho

Veronica: No sabes como me emociona que te guste...

Pili: Gracias, espero que siigas leyendo :D

** Ise **