Capitulo 3
Sus ojos se abrieron poco a poco y percatándose de estar en una sala totalmente a oscuras, el chico se tocó la cara tumbado como si de un largo sueño se tratara, y se reincorporó en la cama en la cual no veía ni la pared que tenia delante suyo. Agotado, empezó a tocar una pared que había a su lado hasta que encontró un interruptor, que al accionarlo abrió una puerta que daba a un pasillo iluminado.
El chico cerró los ojos de la cantidad de luz que entró después de estar expuesto a tanta oscuridad y se levantó dispuesto a acercarse a la salida.
Se asomó, mirando a ambos lados del pasillo, y al no ver presencia alguna empezó a caminar, pero al salir de la sala se percató que tenía un traje negro aferrado a la piel (como el ropaje de un buceador). Dormido todavía , no le dio más importancia y continuó el pasillo apoyado en la pared con una mano para no perder el equilibrio.
-Dios... que cansado que estoy... parece que he estado durmiendo un siglo entero... -murmuraba débilmente y con voz somnolienta.
El pasillo se salía de lógica al ser todo metalizado y con respectivas señales luminosas en ella.
Al llegar al final una puerta con un cartel de "hangar" detenía sus pasos. Lo observó con ojos adormilados, miró por el marco de la puerta y avistó cerca de su mano izquierda un pequeño panel con dos botones, uno rojo y otro verde, pulsando el verde la puerta se le abrió dando paso a una sala oscura en la cual comenzaron a encenderse las luces poco a poco.
El chico se adentró en ella sin dudar, caminando recto y mirando en todas direcciones, con cara de cansancio, se restregó el brazo por los ojos para despejarse un poco más para ver si podía entender la situación, cosa que comprobó que no servia de mucho.
Al mirar de frente se percató que lo único que había en a sala era un aeroplano de color azul aparcado en medio de ella. Sin si quiera vacilar, se acercó lentamente y al quedarse a su altura y a la distancia suficiente observó detenidamente cada detalle del mismo.
-El Tornado 2 ... -salieron de sus labios estas palabras, de manera instintiva, al tiempo que él mismo se sorprendía, ya que era la primera vez que veía aparato semejante-. Pero... ¿cómo demonios sé el nombre de algo que nunca he visto?
Dio dos pasos atrás, desconcertado y asustado por su propia reacción. Inconcientemente, su pulso se aceleró y de pronto un pitido que venia de su interior le empezó a azotar su cabeza la cual se agarró con rabia con las manos. El dolor de aquel sonido desagradable y molesto, que solo lo oía él, hacía que en su rostro se expresara un dejo de angustia, y durante tal sufrimiento unas imágenes pasaron por su cabeza.
Las imágenes mostraban a un joven zorro de dos colas subido en el aeroplano junto a un erizo azul que estaba apoyado en el ala del mismo. El joven vio que el zorro tocaba unos botones del panel y al instante del aeroplano surgió una garra que cogía al erizo y acto seguido el avión comenzó a "modificare" a una versión mas cercana a una pequeña nave .
La escena que se mostró en su mente se cortó y con ella el ruido y el dolor desaparecieron. El chico volvió a abrir sus ojos y forzándose para recuperar el aliento miró nuevamente al avión.
-Este es... el Tornado 2..., no tengo... la menor duda de ello... - jadeó entrecortadamente mientras recuperaba el aliento. Se miró a la altura de su cintura su mano izquierda y volviendo la vista al avión, acercó su mano para entrar en contacto con él.
Momento previo a su roce, la puerta de atrás se abrió y el chico se escondió detrás del Tornado a toda prisa para no ser visto, sin saber que era lo que había entrado. Apoyó su espalda contra el frío metal y respirando rápidamente por lo nervios, al poco se percató, al dirigir su mirada hacia el suelo por debajo del Tornado, de que el tren de aterrizaje levantaba levemente el avión con lo que dejaba una zona sin cubrir. El joven, más nervioso ahora, miró hacia todas direcciones desde la perspectiva que tenía y fijó su atención en una puerta en frente suyo con otro panel como la anterior. La adrenalina provocó que su respiración se acelerara aún más y esperó el momento oportuno para echar a correr en dirección a ella. No quería ser descubierto pero sabía que era imposible y que lo único que le quedaba era esa puerta. Intentó esperar pero entonces escuchó los pasos de alguien que se acercaba hacia donde él estaba, y a continuación el chasis del tornado bajó levemente como si alguien se subiese encima.
El chico cerró los ojos y se impulsó hacia la puerta que no había perdido de vista desde el momento que la vislumbrara, y echó a correr con todas sus fuerzas sin mirar atrás.
-¡Eehh! ¡¡Espera!! -se escuchó desde encima del Tornado, pero el chico siguió corriendo sin ninguna intención de detenerse para mirar la cara de quien le llamaba.
Al llegar a la puerta pulsó frenéticamente y consecutivamente el botón verde, al igual que lo hizo para entrar, y la puerta se abrió dejando pasar un aire frió que delató el camino de la salida. Sin pensárselo dos veces el joven corrió hacia el exterior, mirando en todas direcciones, pero solo veía el suelo de tal base metálica donde estaba cerrado y el gran cielo estrellado de una noche fría, y en frente se evidenciaba que se acababa el camino echo de metal.
-¡¡Bien!! ¡desde hoy podré huir de este lugar! –se decía sin dejar de correr.
Pero sus ilusiones de salir, de lo que a él le parecía una pesadilla, se desvanecieron en el momento en el que llegó al extremo metálico de la zona, donde tuvo que frenar bruscamente y aguantar el equilibrio para no caer.
-¡¡Mierda!! –gritó al ver que debajo de la base el mundo se perdía en un mar de nubes-. ¡¡Joder, es una base aérea!!
Sus ojos observaron por todos los lados, pero el mar de nubes no acababa nunca.
-Si saltas desde esta altura acabaras echo puré -le habló una voz muy diferente a la que había en el hangar donde estaba el Tornado 2.
El chico, asustado, se dio la vuelta lentamente para encarar y ver a aquel que le hablaba: era el erizo azul que había visto hace nada en aquel Flashback con el Tornado. El erizo lo miraba con las dos manos apoyado en su cintura. Y él se sorprendió al verle .
-¿Sonic ?- fue lo primero que soltó el chico, con lo que sorprendió al erizo que no perdía de vista al joven que estaba rozando los limites de Egg carrier.
-¡Sonic! -una voz se escuchó desde detrás del erizo el cual se limitó a mirar por encima de su hombro a su compañero de dos colas, Tails, que se acercaba apresuradamente hacia él.
-¿Tails ? -el chico pronunció también el nombre del zorro nada mas verlo.
-¡Sonic, lo encontraste! -exclamó con alivio Tails, y se detuvo a la altura de Sonic-, estaba en el hangar y salió disparado hacia fuera. Suerte que lo has parado.
Sonic observó a Tails y luego se volvió a mirar al chico. Fue entonces cuando sugirió:
-Será mejor que entremos en el Egg Carrier; aquí fuera una simple turbulencia nos podría lanzar disparados a los tres fuera de la base...
-¡¡Sonic, Tails!!- gritó entonces el chico con total alegría, al recuperarse de la impresión.
Las caras de Sonic y Tails se quedaron extrañadas al ver la reacción del joven que hasta hacía pocos momentos estaba nervioso pero en cambio ahora su expresión reflejaba una alegría desbordante. El erizo y el zorro se observaron extrañados, y luego Sonic, mirándole nuevamente, le hablo:
-¿Nos conocemos de algo ? -preguntó mientras se señalaba su cara.
-¿Que si te conozco? ¡Claro que te conozco! Eres Sonic el erizo, ¡eres mi héroe desde que era muy pequeño! -el joven ahora hablaba con un entusiasmo desbordado y parecía haberse olvidado completamente de todo lo ocurrido hasta ahora.
Sonic estaba perplejo, no daba crédito a lo que estaba presenciando; él no conocía de nada a este chico, pero no obstante el chaval daba a entender, por su expresión y palabras, que era fiel seguidor del erizo.
-¡Y tú eres Tails! -continuó hablando el chico-, tu verdadero nombre es "Miles" Prower y el avión que hay en el hangar es el Tornado 2, el que usaste precisamente para alcanzar esta base: el Egg Carrier.
Tails no daba credibilidad a lo que escuchaban sus oídos, el chico había contado con sumo detalle lo del asalto al Egg carrier cuando se suponía que los únicos presentes en aquel entonces eran Sonic y él mismo.
-Sonic, este chico nos conoce muchísimo, pero a mí tampoco me suena su cara -las palabras de Tails no sorprendían más al erizo que no daba crédito a lo que sucedía.
Este preguntó:
-¿Y no te acuerdas de nada antes de despertar en esta base?
-Hmmm... No… si te soy sincero no recuerdo nada de antes de despertar aquí... -la expresión del chico era ahora de duda al caer en ese detalle.
-Mejor vallamos dentro -sugirió Sonic, al que no le pasó desapercibido el gesto del chico-, habrá que ponerse al corriente...
Los tres se dirigieron hacia el interior del Egg carrier
