Capitulo 2
Intenté apartar mí mano ya que el ardor producido por la herida y la mezcla de nuestra sangre me hacía querer huir, de hecho intenté hacerlo más él no me permitió hacerlo, su mano tomó firmemente la mía mirándome sin parpadear a los ojos, su mirar era como el de un cielo despejado un día de verano, traía a mí ser calma y recuerdos de mí infancia que creí haber olvidado. Sin embargo aquello no me hacía inconsciente de lo que sucedía en mí cuerpo, su sangre parecía acaparar mis venas, mí cuerpo se sentía pesado mientras esa densa sustancia se adentraba en mí, recorriendo cada una de mis venas, llevando consigo una nueva determinación a mí cuerpo, caí de rodillas al suelo consciente de cada una de las venas de mí cuerpo. Finalmente la sustancia llegó a mí corazón haciendo presente en este una arritmia acelerada, una especia de taquicardia que me obligó a cerrar los ojos. No sentí nada más.
La siguiente vez que mis ojos se abrieron era entrada en la noche, Luka abrazaba mí cuerpo que otra vez se hallaba cubierto por una de sus remeras. Esta vez no me quejé, las sienes aún palpitaba, su agradable aroma me embriagaba, tal vez por eso no percibí la extraña presencia hasta que mostró su blanquecina y afilada dentadura.
—¿Qui-quien eres? —Pregunte a la aterradora sombra que ahora se acercaba hacía la cama—.
—¿Lukanius ya ha cumplido con su parte? —Pregunto una tétrica voz, me negué a responder—. No debería asustarte, aunque supongo aún no viste su verdadera forma... ¡Niñato caprichoso! —Luka se removió a mí lado frunciendo el ceño—. Eres patético Lukanius.
Los ojos de Luka se abrieron, con un movimiento me cubrió con su cuerpo; —¡Ya no tienes derecho sobre ella!
El hombre en la habitación sonrió, las luces se encendieron y pude ver al intruso, su piel era bordo como si estuviese cubie to de sangre fresca, su cabello largo, negro brillante y ondulado caía por debajo de sus hombros. Llevaba el torso descubierto haciendo notar su marcada musculatura, sus pantalones estaban desgarrados desde las rodillas y a diferencia de Luka quien escondía sus alas él las lucia frente a nosotros, las mismas brillaban como si estuviesen envueltas en llamas, sus ojos eran rubí brillante y su mirada me causaba repelús de tal manera que prefería seguir bajo el resguardo de Luka quien en este momento parecía todo menos amigable.
El hombre rió de manera espeluznante; —Eso lo veremos, ¿Qué dirá Lucifer al respecto?, Sabés que no es bueno que él aparte su mirada de uno de nosotros.
Luka acomodo su cabello hacia atrás; —Lo sabes por experiencia, ¿Cierto?.
El hombre enfureció y las llamas tras de sí parecían querer incendiar todo el lugar, pronto cubrieron el cielo raso; —¿Crees que tu sangre es suficiente para detenerme?. Ella es mía por derecho —Rugió—. ¡No puedes quitarmela!
Luka resopló, sus pies tocaron el suelo , su espalda pareció partirse mientras poco a poco apreciaba a sus magníficas alas negras las cuales se hicieron presentes, sus plumas parecían brillar más que cualquier otro día, aunque a decir verdad sólo las había visto una vez. Rió, más no de esa manera tintineante que lo había hecho antes, esta risa podía helarme la sangre si no supiera que sale de sus labios, las llamas desaparecieron del cuarto; —Libre albedrío, campeón —Golpeando su pecho—.
—¡No vuelvas a tocarme, maldito!
Luka sonrió; —Tan maldito como tú, mí sádico e incompetente hermano.
—¡No soy tu hermano!
—Tu padre es Lucifer, al igual que el mío... Eso no nos hace parientes —Su tono sarcástico estaba cargado de ira, algo que el intruso también notó—. No vuelvas a entrar en mí casa. No eres nadie para violentar mis dominios.
—¿Pero tu si puedes meterte en los míos?, Qué injusticia pequeño...
Luka levantó mi mano obligándome a pararme; —Ella eligió llevar mí marca, no puedes refutar eso —Sonrio socarronamente—. Ni Lucifer puede, de hecho.
El hombre cerró los puños; —¡Eso esta por verse!
Dicho esto desapareció del cuarto sin dejar ni una brasa tras él, Luka soltó mí muñeca haciendo uso de una fuerza sobrenatural la cual no creí que poseyera, él siempre luce tan normal. Colapse contra el colchón sobando mí muñeca en la que ahora se marcaba su mano. Luka respiró agitado luego volvió a la cama, tomó asiento y respiro hondo. Sus alas se cerraron detrás de su espalda y no pude resistirme a repasar la yema de mis dedos los estás. Me había lastimado pero estaba fascinada con su ser sobrenatural él se alejó de mi tacto como si este hubiese quemado; —Lo siento... No pude resistirme.
Él no volteo a verme, en cambio retrajo sus alas hasta que lo único que quedó de ellas fue un tatuaje en su espalda; —¡Vuelve a dormir! —Ordenó en un tono neutral, como si nada pudiese afectarlo—. Todavía estás débil, la marca no está completa.
Asentí sintiendo un nudo en mí garganta, ¿Acaso ahora que por fin habíamos pactado me trataría de un manera tan fría? Ó ¿Será que no quiere que lo vea alterarse?; —De acuerdo... Buenas noches Lukanius —Emití pérdida entre confusos sentimientos y el dolor que ahora decoraba mí muñeca—.
—Es... —Volteo a verme, hizo una mueca de desagrado a mí mano y posó las suyas allí, un intenso calor cubrió la herida y al retirar sus manos la misma desapareció—. Lo siento, no puedo controlarme cuando se trata de Draven —Beso mí mano, volvió a mirarme, hizo una mueca que no alcanzo a sonrisa y se alejó hacía la puerta del dormitorio—. Dime Luka... Solo tú puedes llamarme así.
La mirada de Luka era tan profunda y vacía en ese momento que decidí dejar mis preguntas sobre Draven para otro momento, me acomodé nuevamente en sus sábanas y murmuré; —Trata de descansar Luka.
Sentí sus manos en mí cabello mientras el susurro de su voz llegó a mí oído; —Tu también Mari —Sus labios tocaron mí frente—. Ya falta menos.
Quise preguntar pero en cuanto intenté moverme, sentí una cálida bruma adormecerme, me gire encontrandome en la posición perfecta para seguir durmiendo. Era de mañana la próxima vez que mis ojos captaron la luz, Luka está vez no estaba en la cama a mí lado, tampoco esperaba en el umbral de la puerta y ahora no había olor a café. Encontré a los pies de la cama la ropa que tenía puesta cuando salí del departamento, en perfecto estado junto a esta un par de converse negras las cuales parecían nuevas, decidí tomarlas ya que sentía que debía darme un baño, ese era el resultado de haber estado durmiendo la mayor parte de mí estadía aquí, mí cuerpo al contrario de la noche anterior no se sentía pesado, me aseguré que Luka no estuviera por la casa; sería vergonzoso que me encontrase usando su baño.
El agua tibia sirvió para relajar mí cuerpo no así mis recuerdos que parecían empeñados en anclarse en ese momento de mí vida. ¿Cuánto tiempo había amado a Adrien? ¿Cuánto había dejado por él? Y el muy maldito prefería matar mí amor de una manera tan ruín. Deseaba recordar haber visto un dejo de culpa en su mirada, más sabía que estaría engañándome ninguno de ellos lamentaba su acción.
Sequé mí cabello, me cambié de ropa y decidí empezar el día; esos dos no merecían un pensamiento más de mí parte, deje mí cabello suelto y revise todas las alacenas sin encontrar nada. Moría de hambre y Luka no aparecía por ningún lado. Busque en mí billetera, debía tener algo de dinero allí. Mí primera elección fue una cafetería conocida por mí, misma en la que había estado varias veces antes sin embargo noté que estaba llena de recuerdos por lo que no era una buena opción. Encontré una humilde panadería que inovaba con algunas mesas en el exterior, encogiéndome de hombros tome una mesa donde poco después fuí atendida. Todo estaba delicioso pero algo me inquietaba a sobre manera ¿Dónde diablos estaba ese demonio? Y ¿Qué rayos haría si 'ese' hombre aparecía una vez más?.
Como si mis pensamientos fuesen un llamado a los problemas el mismo hombre de la noche anterior hizo su aparición, su largo cabello negro estaba recogido, su piel era más bien de un tono rojizo ahora, como si a penas estuviese algo tostada, llevaba un pantalón de vestir negro y una camisa azul claro, tomó asiento frente a mí sonriendo, mostrando sus dientes que ahora se veían normales; —¿No estás preocupada? Un extraño se sentó en tu mesa.
Tome mí café y probé un crossaint ignorando por completo al hombre sentado en la silla frente a mí; —Anoche me tomaste por sorpresa, tu imagen en este momento no es nada intimidante.
El hombre sonrió; —Puedo ser más intimidante si lo deseas o un niño bonito como Lukanius... Sólo rompe el pacto con él y cumpliré tus deseos más oscuros.
Alcé la vista para verlo sonreír; —No gracias, estoy bien con él.
El rió socarronamente; —¿Te haz enamorado de él?... Pensé que eras más inteligente.
Deje mí taza sobre la mesa y pedí la cuenta; —Confio en él, no lo amo. Amar es para idiotas sin cerebro... Y yo no soy una idiota.
Draven se puso en pie, sonrió y señaló algo detrás de mí; —Tal vez deberías decirle eso a ellos.
Use mí vista periférica para encontrarme con aquellos traidores caminando abrazados como si la relación que habían tenido conmigo no les afectara, deje el dinero sobre la mesa; —Esos dos no son algo que me importé ahora, ya será mí tiempo de reírme en sus caras.
—No puedes engañarme niña... Se lo que desea tu corazón.
Reí; —Deberías de escuchar mejor... Intenta otra vez.
La sonrisa en su rostro se disolvió, mí corazón ya no sería accesible para nadie más. Deje la cafetería pasando por un lado de esos traidores, use toda mí fuerza para que Kagami chocase contra mí hombro y cayera al suelo de pompas, oí a Adrien insultarme más no fue algo que me afectase. Tal vez ya estaba lista para tomar represalias sobre esos dos o tal vez por el contrario había algo que había captado mí interés con más intensidad que ellos.
