Buenas! Por fin terminé el capítulo de la declaración de Booth. Está bastante meloso, por las dudas no lo lean comiendo chocolate, les puede dar un coma diabético.
Qué ironía, la inspiración que ayer no me salía ni con gancho, hoy me llevó a quemarme los dedos escribiendo este capítulo… Puede haber sido debido a ciertos reviews muy motivantes? O el mal día de trabajo me impulsa a mi sesión de terapia que es escribir?
No sé, de todas maneras, espero que lo disfruten.
Aclaración: A estas alturas de la historia ya saben que nada de Bones me pertenece, pero cumplo en aclararlo igual.
Capitulo 3
No quieres casarte conmigo?
- No, tú has dicho que querías saber porque querría casarme contigo, supongo que tiene que ser para evaluar tu respuesta en base a mis motivos, cierto? - sonrió él nuevamente.
Temperance agachó la cabeza, al tiempo que se sonrojaba, eso era lo único que no le gustaba del embarazo, ese tipo de reacciones no eran propias de ella, pero ahora las hormonas mandaban.
El agente solo la observaba, a sus ojos era la mujer perfecta, cómo podía pensar que no querría casarse con ella? Si por él fuera, habría solicitado la licencia de matrimonio el día del nacimiento de Michael, sin importarle a que juez, fiscal o empleado tuviera que despertar.
La voz suave de ella interrumpió sus pensamientos.
- Realmente es increíble lo bien que me conoces- susurró, - en realidad estaba pensando un poco en lo que te sucede con Parker, el hecho de que no te hayas casado con su madre prácticamente anula tus derechos de padre.
- Pienso también en nuestros trabajos, en el trabajo que hacemos juntos, es de riesgo – su voz tembló al pensar en que algo le sucediera a él – imagínate que uno de los dos tuviera un accidente, al no tener ningún vínculo el otro no podría tomar ninguna decisión al respecto.
- Y… - al llegar a este punto la Dra. Brennan no pudo evitar una media sonrisa – pienso también que en realidad tú has sido hasta ahora el hombre más importante en mi vida, y eso se ha mantenido durante muchos años, aún cuando fuéramos sólo compañeros – la antropóloga tomó aire para seguir hablando - como te dije una vez cuando te conocí yo era como invulnerable, tú me enseñaste a sentir, y francamente ahora que voy a ser madre, no puedo imaginarme con otra persona.
- ¿No puedes o no quieres? – preguntó el agente también sonriendo.
La Dra. lo pensó por unos instantes, eternos para el agente.
- Creo que no quiero – respondió, con aquella confianza tan característica suya.
- Entonces, todo está bien, ¿sabes? – el hombre se acercó aún más a ella, pasando su brazo por sobre sus hombros y tomando su barbilla en su mano con delicadeza – eso es lo importante, el que tú quieras estar conmigo, no importa si sabes o no por cuánto tiempo – finalizó depositando un tierno beso sobre la mejilla de la futura madre.
- Aunque yo sí sé que estaremos juntos por muchos, muchos años – siguió hablando al tiempo que se reclinaba en el banco con las manos detrás de la cabeza.
La miró de costado, para espiar su reacción, pero ella permanecía con la mirada fija en el horizonte.
- Supongo que tienes bastante tiempo, verdad? – le preguntó él.
- No sé de que estás hablando – respondió ella con su expresión común en esos casos.
- Bueno, me pediste que te dijera las razones por las que querría casarme contigo, tienes el tiempo para escucharlas, cierto? .-
- Habla – dijo ella sencillamente.-
- Quiero casarme contigo porque eres la mujer más increíble que conozco y la única que quiero seguir conociendo. Porque eres mi mejor compañera, mi amiga, la persona que mejor me conoce. Porque eres también mi mejor amante, la que me hace sentir que muero cuando estoy contigo y luego me resucitas.
- Quiero casarme contigo porque sé que cuando estoy contigo mi vida es mejor, yo soy mejor, tú me haces evolucionar, recuerdas? – la antropóloga sonrió, recordando aquel pitufo que él le había regalado hacía tanto tiempo.
- Quiero casarme contigo porque eso es lo que hacen las personas que se aman, las personas que quieren estar juntas toda la vida – ella abrió la boca, pero él la calló con un beso y dijo, a centímetros de sus labios – dije quieren, escuchaste? QUIEREN, una expresión de deseo, de poner su voluntad en ello, no una inevitabilidad del destino, ni antropológica, sino de cada uno anhelar algo con el corazón, con el alma, con todo lo que tienes – concluyó besándola.
Se separaron luego de escasos segundos, y el continuó, al tiempo que colocaba un mechón de ella en su lugar para ver mejor sus ojos.
- Quiero casarme contigo porque eres inteligente, divertida, simpática, atractiva, sensible, apasionada – el agente continuo, ahora poniendo una mano sobre el vientre de ella – porque buscas la justicia tanto como yo, porque buscas que este mundo sea al menos un poquito mejor.
- Quiero casarme contigo porque me gusta la manera en que sonríes, la forma en que caminas, me gusta como peleas, me gusta tu expresión cuando no entiendes algo – siguió mientras su mano acariciaba con cuidado el lugar donde estaba su bebé – me gustan tus collares raros, me gusta tener que explicarte frases coloquiales y ver el asombro en tu rostro.
- Quiero casarme contigo porque quiero despertar cada día a tu lado, quiero desayunar contigo hablando y bromeando, quiero llevarte al trabajo en la SUV para ir discutiendo de los casos y contándonos nuestras cosas, quiero ir a buscarte para almorzar e interrumpirte mientras miras concentrada por tu microscopio, quiero que me robes papas fritas del plato y que me corrijas cuando me equivoco, quiero resolver contigo los casos, interrogar a los sospechosos, y luego ir a tomarnos una copa o un café al Diner. Y quiero que salgamos juntos de allí, para ir a nuestra casa, y que cocinemos juntos.
- Quiero todo eso y lo quiero contigo, porque ahora que ya lo viví no voy a dejarlo escapar…- aquí el agente sonrió con toda su cara – y quiero más, porque ahora que pronto tendremos aquí a nuestro bebé comenzaré a conocer cosas tuyas que no había conocido, te veré alimentándolo, cambiándole los pañales o la ropa, te veré preocupada por él cuando tenga fiebre, o cuando llore, te veré jugando con él, y muchas, muchas cosas más que también haremos juntos.
El agente se enderezó en el asiento, y tomó ahora las manos de ella, con expresión seria.
- Pero quiero que tengas muy en cuenta una sola cosa, porque sé lo difícil que puede ser esto para ti – la miró a los ojos, para que entendiera bien lo que iba a decir – no voy a presionarte, ni a enojarme contigo si dices que no, porque de todas maneras me quedaré contigo por todo el tiempo que tú me lo permitas, y pondré todo mi esfuerzo para que ese tiempo sean muchos años, has entendido? – finalizó apretando sus manos, tratando de expresar con ello la fuerza de su no dicha promesa.
La antropóloga no pudo contener las lágrimas ante la declaración de su pareja, Booth era algo que ya no existía, era lo que ella siempre había querido aún sin saberlo o sin querer admitirlo.
- Sí, te entendí – pudo articular con la voz quebrada.
En ese momento, el ex – ranger se puso de rodillas frente a ella, y ante la mirada atónita de la Dra. Brennan, sacó de su billetera un pequeño sobre de papel.
Al abrirlo, ella pudo notar un destello, y sólo alcanzó a tomar aire de una sola vez antes de que su corazón comenzara a latir desbocado.
- Esto es para que te acuerdes de mí mientras piensas tu respuesta, y me gustaría que sea cual sea, igual lo uses – expresó el agente mientras le tendía un anillo con la pequeña figura de un hipocampo* en él.
- Booth… - nunca en su vida la antropóloga se había sentido tan nerviosa, el corazón le saltaba literalmente en el pecho.
- Espera – la interrumpió él – quiero explicarte algo antes.
- Al día siguiente de que me enterara del bebé, fui a la joyería para comprar un anillo de compromiso – confesó con la voz temblorosa - pero allí observé a una pareja como nosotros, ella estaba embarazada, y él le decía que debían casarse, que era lo correcto, y no sé cuantas cosas más, pero observándola se veía que ella no estaba convencida, no parecía feliz, por más que hubiera aceptado casarse… - el hombre movió la cabeza con tristeza .
- Lo único que pensé en ese momento fue que no quería ver jamás esa expresión en tu rostro, lo más importante para mí es que tú seas feliz, por eso terminé comprando este anillo, el hipocampo es el símbolo de la fidelidad, porque para mí tú serás la última mujer en mi vida y quiero que sepas eso. Siento no habértelo dado antes, pero es que no me atrevía – concluyó avergonzado.
Con manos también vacilantes, ella tomó el anillo y sonrió.
- Es hermoso, Booth – dijo mientras lo observaba y reflexionaba sobre aquel increíble hombre que era el padre de su hijo.
- Entonces, lo pensarás? – preguntó él, aún de rodillas frente a ella.
* El hipocampo o caballito de mar representa tradicionalmente la fidelidad, ya que se dice que estos animales una vez que encuentran una pareja no se separan de ella, y si uno de los dos muere, el otro permanece solo. Como curiosidad, también les comento que son la única especie animal donde el que queda fecundado (digamos, como embarazado) es el macho, y es quien da a luz a las crias.
Cualquier comentario, duda, crítica, sugerencia, pedido, etc, ya saben dónde encontrarme.
Gracias a quienes me impulsaron a seguir escribiendo.
Besos desde Argentina
