III. Un domingo distinto.
El domingo era el único día que Rukia podía estudiar, así que se levantó más temprano que nadie, se hizo un café –era de las pocas cosas que sabía de cocina- y comenzó su jornada. Mientras, escuchaba como poco a poco todos los habitantes de la casa se despertaban. Yuzu entró furtivamente a su habitación y le puso su desayuno en una bandeja en la cama, sin molestar, como hacía todos los domingos, y Rukia, sin girar la cabeza, le daba las gracias suavemente.
Al poco rato Karin e Isshin, normalmente discutiendo por algo, haciendo más ruido que nadie, bajaban las escaleras. Pero, aunque pareciera un absurdo, ese ruido hacía que se concentrara mucho más que en ningún sitio, le gustaba la sensación de tener una familia alrededor.
Bastante más tarde, como a media mañana, bajó el hijo mayor, y al poco tiempo se escuchó un gran golpe. Seguramente sería Isshin intentado dar los "buenos días" a su primogénito, pero sin mucha suerte.
Y así, poco a poco, se despertó la casa.
Al medio día, y como un clavo, Abarai Renji estaba a la hora dispuesta para llevar a comer a Rukia y despedirse de ella. Ya que su estancia tan sólo se alargaría hasta esa misma tarde. Pero a Yuzu esos planes no le gustaron en absoluto e insistió en que comiesen con ellos, cosa que evidentemente a Ichigo por una parte no le gustó nada, ya que tener que soportar al histérico de Renji no le apetecía, pero por otro lado quería saber qué tipo de relación tenían esos dos.
-Por cierto Rukia –comenzó a decir su amigo de la infancia mientras se sentaba a la mesa.- Kuchiki-sama me dijo que te advirtiese que vendría el jueves a hacerte una visita.
-¿El jueves? Es un día un poco… -comenzó a decir en voz alta, pero se calló súbitamente- gracias por avisarme, Renji.
A nadie le pasó inadvertido el hecho que el hermano de Rukia no se lo dijera directamente a ella, sino que usara intermediarios.
-Yo ya lo sabía Rukia-chan –adujo Isshin- se quedará a comer con nosotros. Pensé que ya lo sabrías.
-No, tío Isshin, pero –sonrió-. Nii-sama es así.
Un extraño silencio inundó el comedor de la casa de los Kurosaki, se notaba a la legua que Rukia no estaba contenta, que Renji estaba incómodo y que Isshin… bueno Isshin más bien había ignorado la conversación y se dedicó a molestar a su hijo mayor. Estaba encantado de tenerlo de nuevo en casa.
-¿Y que te trae por aquí Abarai-kun? –preguntó amablemente Yuzu.
-Negocios de Kuchiki-sama, principalmente –hizo una pausa.- Y ya de paso quería ver cómo le iba a Rukia, hace mucho que no le vemos el pelo –sonrió.
-Gracias por dejarme en segundo puesto, Renji –dijo la aludida.
-Sabes que tu hermano –se rascó la cabeza nervioso- no ha parado de darme trabajo desde que te fuiste.
-Lo siento –le susurró Rukia, pensando que nadie lo escucharía, pero Ichigo, que se había puesto al lado del pelirrojo, por controlarlo principalmente, lo escuchó y le sonó algo extraño.
-Echareis de menos a Rukia-chan –apuntó Isshin sin ningún problema.
-Claro –Abarai se sonrojó, y cambió de conversación.- Sobre todo Kuchiki-sama, estaba deseando venir, pero no pudo.
Para ninguno de ellos era ajeno que el tiempo que Rukia estaba viviendo en Karakura, su hermano jamás se había pasado a verla. Así que el comentario de Renji quedó más en su buena voluntad, que dejando bien a Kuchiki Byakuya. Desde hacía un tiempo las hermanas Kurosaki se preguntaban porqué aún no había visitado su hermano a Rukia, y el jueves esperaban enterarse.
La comida continuó sin ningún incidente más allá que alguna pequeña discusión entre padre e hijo que asustaron a Rukia y a Renji, pero que pronto vieron que eran comunes.
Cuando Renji se marchó, dejó a Rukia muy pensativa. Así que se encerró en su habitación, dejando a los Kurosaki algo preocupados, al fin y al cabo ya era una más. ¿Echaría de menos Tokio?
-Ichigo –le llamó su padre, el chico estaba sentado en el sofá y se disponía a poner el televisor.
-¿Si? –le miró de reojo, no le había gustado nada su tono de voz.
-Es domingo por la tarde, ¿no piensas ver a tus amigos?
-¡A ti eso no te importa!
-Sí, si me importa –siguió con un tono de paciencia que asombró al chico.
-¿Por qué?
-Pues porqué me gustaría que sacaras a Rukia-chan a dar un paseo.
-¡¿Qué?! –ya estaba su padre con ganas de hacer de casamentero.- ¡No!
-¿Qué te cuesta Ichigo? Rukia-chan no sale mucho y además…
-¡Qué no te digo! ¡No quiero hacer de niñera de esa enana! ¡Que se cuide solita!
-No hace falta Kurosaki-kun –dijo Rukia con ese tono de voz que tanto odiaba Ichigo. No es que pensara salir de su cuarto, pero los gritos le habían llamado la atención y al ver que hablaban de ella decidió unirse a la conversación.
-¿Ves? –dijo el pelirrojo.- No hace falta, no quiere.
-No es que no quiera, Kurosaki-kun –otra vez ese tono.- Es que tú no quieres.
-Odio que me obliguen a hacer las cosas, enana.
-Nadie te está obligando, te he dicho que no hace falta.
-Vale, porqué no pensaba hacerlo…
-Ni yo iba a pedírtelo.
-¡Ha sido mi padre!
-Muchas gracias tío Isshin pero no…
Ambos chicos se pararon en seco, para ese momento Kurosaki Isshin ya se había marchado, dejando ambos algo perplejos. Por su parte Karin había quedado así que salió de su casa con los ojos en blanco ¿es que esos dos no podían parar ni un momento de discutir?
-¿Dónde se ha metido el viejo? –preguntó Ichigo.
-No lo se… -se puso a mirar por todo el salón, Rukia incluso miró por debajo de la mesa.
-¡No va a estar ahí! –comentó Ichigo.
-Tienes razón –la chica comenzó a reírse, la verdad es que le hacía falta.
-Vaya… -se rascó la cabeza, estaba asombrado por la reacción de Rukia.
-¿Qué pasa Kurosaki-kun? –dijo con ese tono que ponía nervioso al chico. Y acto seguido comenzó a reírse, más que nada por la cara de enfado que tenía Ichigo.
-¡Rukia-chan! –grito Yuzu.- ¿Dónde…? –paró de preguntar al verla reír con su hermano, era una estampa muy extraña, teniendo en cuenta que hacía pocos minutos se querían matar.
-Dime Yuzu.
-¿No has escuchado el teléfono? –negó con la cabeza la aludida. La chica miró a su hermano y a la muchacha con los ojos bien abiertos, era muy raro que ninguno de los dos lo hubiese escuchado.- Ise Nanao, pregunta por ti.
-¿Un domingo? –se extrañó.
-Dice que es urgente.
-¿Qué urgencia puede tener una restauradora en domingo por la tarde? –se preguntó a sí misma, pero en voz alta, mientras se dirigía al teléfono.
-¿Restauradora? –preguntó Ichigo a su hermana.
-Debe ser del trabajo de Rukia-chan. Me voy a la clínica Ichi-nii.
-Yo también voy a…
-¡No! ¡Descansa Ichi-nii! Llegaste ayer… -sonrió.- Si quieres el lunes ayudas en todo lo que quieras.
-Vale… -no se quedó muy conforme el pelirrojo ¿y ahora qué debía hacer? Quizás llamar a sus amigos… pero mirando la sombra que Rukia proyectaba en el suelo del salón, comenzó a cavilar sobre cómo sería el reencuentro con sus amigos, y sin lugar a dudas sería frío. Suspiró suavemente.
-Tengo que irme –dijo tajantemente la chica nada más colgar el teléfono.
-¿Y eso?
-Problemas en el museo –puso los ojos en blanco.
-¿Museo?
-Si, el Museo de Karakura.
-¿Eso existe? –preguntó el pelirrojo, mientras con una mano se rascaba insistentemente la cabeza.
-¡Claro que si! ¿no te llevaron con el colegio a verlo cuando eras pequeño? Van muchos niños…
-¡Ah si! ¿El edificio medio abandonado con cuatro cosas?
-Bueno… si… -sonrió levemente- lo estamos mejorando.
-¿Vas para allá? –la chica cabeceó.- Te acompaño –eso era mejor que su otra alternativa.
-¿Y eso?
-Me gustaría volver a verlo… ya sabes por recordar.
-Tu sabrás.
Salieron de la casa sin decir adiós, al fin y al cabo el resto de la familia Kurosaki estaba en la clínica. Nada más salir Ichigo se fijó en Rukia, era muy distinta a las chicas que había conocido y que habían significado algo en su vida, muy distinta. Si, efectivamente se notaban las maneras de chica de buena posición, buenos modales y distinguida. Pero por otra parte, tenía un diablillo dentro, comenzó a sonreír levemente mientras lo pensaba, ya que, ese diablillo sólo había salido en tres meses gracias a él.
Por su parte, Rukia caminaba decidida pensando en lo que le podía ocurrir a Nanao-chan que la había llamado hecha una histérica y no paraba de balbucear insultos. Se quitó la imagen mental y notó unos ojos fijos en ella, esos ojos color avellana estaban puestos en ella. Le miró de reojo, y estaba esbozando una sonrisa. Así que ella también se dedicó a mirarlo sucintamente, y "pensándolo mejor –se dijo a sí misma- no parece tan malo como yo creía". Además, le recordaba vagamente a alguien, pero no sabía decir bien a quien.
-Casi hemos llegado –dijo Rukia obviando el hecho de que no parara de mirarla, y que él por el despiste se estaba confundiendo de calle.- ¡No! –le cogió del brazo- por aquí Kurosaki-kun –le dijo con voz de niña buena.
-¡Qué voz más irritante enana!
-¿Te molesta Kurosaki-kun? –le agarró aún más del brazo y siguió con ese tono que odiaba el pelirrojo.
-¡Dios Rukia! –entornó los ojos- ¡deja de hablar así!
-Vale, Kurosaki-kun. ¡Es aquí!
En ese mismo momento, dos chicas observaban algo atónitas la escena, una con el pelo largo, pelirroja y con dos orquillas en forma de estrella, que bien podrían parecer de una niña pequeña, para alguien de su edad. Y la otra, con el pelo corto y de punta, morena. Ambas miraban entre el enfado y la estupefacción.
-¿Ese es… Kurosaki-kun? –aunque la pelirroja lo preguntó, más bien quería afirmarlo.
-Si, Orihime, es Ichigo –replicó su amiga, Tatsuki. Y ambas se quedaron unos instantes mirando fijamente el edificio al que entraban.
-¿Entrando en un museo?
-No parece propio de Ichigo, además, está cerrado.
-Será por la chica que le acompaña –la pelirroja puso una mano en su pecho, con el puño cerrado y los ojos acuosos, parecía que estaba a punto de llorar.
-Vamos, vamos, Orihime, ya nos enteraremos que hace ese idiota –la miró preocupada, deseaba y esperaba verla mejor- le llamaremos luego a casa.
-Esta bien Tatsuki-chan –y sin dirigirle una mirada a su amiga, se giró y caminó cabizbaja todo el camino a su casa.
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¿En qué estaba pensado yo cuando puse a la pobre Nanao-chan de restauradora? A saber… Pero bueno, al final me gusta el papel que hace, ya veréis. Este capi lo he tenido que dividir en dos, la segunda parte no está acabada, pero espero subirla pronto. Ya me diréis que os ha parecido XD
Bye –bee!!!
