Hola, aquí traigo el nuevo capítulo. Gracias por comentar y apoyar está historia.
No soy dueña de Dude That´s my ghost.
Capítulo 3:
Los primeros rayos del sol iluminan la habitación, abro los ojos ante la molestia, miro el reloj son las ocho de la mañana, le doy un suave beso en la mejilla a Spencer, levanto un poco las sabanas para ver que tan solo está en ropa interior, sonrió, me vuelven a la cabeza todos los recuerdos de la noche anterior que han conseguido hacerme olvidar la dichosa película de terror… o casi.
Spencer abre un poco los ojos y vuelve a cerrarlos posiblemente este demasiado cansado para levantarse aún.
Miro hacia el techo de la habitación e inspecciono todos y cada uno de los rincones.
Después de la llegada de aquella famosa actriz y de su marido, hubo siempre una tercera persona, un caza-fantasmas que ahora que lo pienso era un farsante más que nada, Hoover lo hace mejor que él.
Tardaron unos seis meses en abandonar la casa y también en darse cuenta de que el tipo era un farsante.
Cada vez pasaba más tiempo entre huésped y huésped, pero eso a mí me importaba poco, eso significaba que lo estaba haciendo bien.
Uno año después vinieron a vivir una familia compuesta por cinco personas, dos adultos y tres niños con ellos traían un perro, el cual por circunstancias completamente ajenas a mí, desapareció a los cinco días de llegar… pero claro culparon al fantasma… y a la semana se fueron por temor a que les pasase a ellos algo parecido a lo que le sucedió a su mascota.
Miro a Spencer, se está acurrucando junto a mí. Recuerdo el día en que llegaron como si fuese ayer, la mansión había pasado deshabitada como unos dos años, yo casi daba por ganada la batalla y entonces aparecieron…
Recuerdo la primera vez que intente asustarlos para ahuyentarles, era de noche mientras intentaban acomodar sus cosas, yo había cogido un par de cajas y las hacía flotar sobre sus cabezas y de vez en cuando dejaba caer alguna que por poco no les llegaba a dar. Jessica me quito algunas de las manos a base de saltos y patadas… y Spencer... Spencer tan solo se reía.
-No tiene gracia, Spencer.- dijo la madre de Spencer.- Podrías habernos lastimado.
En ese mismo momento me di cuenta de que no tenían ni idea de que la casa estaba encantada.
-Está casa es fantástica.-dijo Spencer.- Es el mejor lugar para vivir si quiero ser cineasta de películas de terror.
No mencionó que él no tenía nada que ver con los extraños sucesos de la casa, ni con ese, ni con los que ocurrieron posteriormente.
En la primera semana hice que los aparatos electrónicos se estropeaban, las cosas desaparecían mágicamente, se escucharan ruidos ensordecedores de noche que no dejaban dormir a nadie, hice todo eso y posiblemente algo más que no alcanzó a recordar, y no tenían ni planeado volver a mudarse.
Para entonces ya habían decidido cual iba a ser la habitación de cada uno, todos excepto el castaño que todavía seguía buscando donde iba a dormir en la grande y fantástica mansión… ¡Y repito! ¡En está grande y fantástica mansión tuvo que escoger la única habitación que no se había usado desde mi muerte, en la única en la que solía esconderme cuando necesitaba tranquilidad y quería tocar un poco para relajarme, en la única habitación que estaba usando yo como mi "hogar" mientras no me deshacía de los dichosos huéspedes!
Nadie había entrado nunca en el ascensor por miedo al estado en el que se encontraba, estaba algo oxidado y la pintura estaba descamada, pero aún así funcionaba, chirriando estrepitosamente, pero lo hacía.
Al verlo entrar me enoje con él, el lugar estaba cubierto de polvo, se tapó la nariz y pisó el suelo polvoriento, en la habitación tan solo había una televisión y un par de muebles viejos.
Se acercó a la ventana para ver la vistas que tenía, pasó una de las manos con intención de quitarle el suficiente polvo como para ver a través de el cristal y en ese momento se lo rompí, tan solo le hice un corte en la mano que había apoyado sobre la ventana. Se llevó la mano a la camiseta y está comenzó a teñirse de rojo, dos grandes lágrimas le rodaban por las mejillas, recuerdo que no me sentí satisfecho con lo que había hecho. Spencer volvió a bajar en el ascensor y cuando su madre le preguntó como se había hecho ese corte tan feo el respondió que había encontrado la habitación perfecta, solo que estaba llena de polvo y con la ventana rota, le dijo que al intentar recoger los cristales se cortó con uno, y su madre no dudó de él.
Una semana después mientras el padre de Spencer estaba intentando cambiar una bombilla que se había fundido con una escalera. Se la moví y él se cayó, creo que se rompió un brazo y una pierna, nadie achaco este hecho a un fantasma ya que Hugh era bastante torpe… nadie salvo Spencer, pero todo lo que significaba Spencer era una excepción.
Esa noche mientras intentaba hacer ruido como cada noche, se levantó y fue al lugar donde me encontraba, en la cocina.
-No voy a permitir que le hagas daño a mi familia, házmelo a mí si quieres, pero a ellos dejalos en paz, vivir aquí en Hollywood es una gran oportunidad para nosotros casi no nos lo creímos cuando unos familiares lejanos de mi madre le regalaron la casa, pero ahora veo porqué, ¿Qué te hemos hecho? ¿Por qué nos tratas así? ¿Estás enfadado con alguien?
No le contesté de todas formas no podría oírme, le seguí hasta el ascensor y lo vi subir, ya no chirriaba como antes, habían engraso los engranajes y habían acabado con ese dichoso ruido.
Spencer había decidido agenciarse esa habitación y por el momento tan solo habían cambiado el cristal y limpiado el polvo, Spencer dormía en un colchón en el suelo que habían logrado meter en el ascensor, aún quedaba mucho que hacer y que colocar...
-¿Sueñas despierto?- me pregunta Spencer dándome un beso en los labios.
-No, tan solo recordaba el día en que nos conocimos.- le soy sincero.
-¡Ah! Eras tan insufrible.-me sonríe.- Me alegro de haberte cambiado.
Sale de la cama.
-¿A dónde vas?
-A desayunar me muero de hambre.- entra en el ascensor y este se cierra.
Traspaso un par de paredes y llego a la cocina antes que él. Llega a los pocos segundos, abre la nevera.
-¿Nunca sientes que tus padres quieren más a tu hermana que a ti?- le pregunto.
Spencer saca la cabeza de la nevera y después me mira:
-Pues claro que no, sé que ahora mismo le están prestando más atención a Jessica, pero también lo necesita, ¡Tú imaginate lo que puede causar ese bicho suelto, sin vigilancia por toda la ciudad!-bromea. Al ver que no me rió añade.-Además siempre que los necesito están conmigo.
Siento como una punzada de dolor en el interior y me acuerdo de mis padres, ellos iban a ser mi gran apoyo y se fueron cuando más los necesitaba, desde aquella mientras la gran fama de Billy Joe Cobra subía cada vez más, Baruch Cohen caía cada vez más bajo, en un abismo que parecía no tener fin.
