Nota: Tristemente, lamento informar que ninguno de estos personajes son míos.

Capitulo III:

A la mañana siguiente, algunos de los miembros de la Orden del Fénix, reunidos en la parte trasera de un pequeño bar muggle, se preparaban para comenzar una improvisada reunión convocada con carácter de urgente por el profesor Dumbledore.

Remus entró en la habitación con el semblante grave de siempre, pero no pudo evitar dirigir una pequeña sonrisa a una pareja sentada en las últimas butacas de la habitación.

- Alice¿Tienes idea de por qué estamos aquí? – preguntó el merodeador a la linda chica de cabello castaño.

- En realidad no – respondió ella con inquietud.- ¿Tú sabes algo Frank?- dijo dirigiéndose a su novio.

- Estoy igual que uds. – respondió este serio.- La carta de Dumbledore no era precisamente muy específica… bueno, lo comprendo… No termino de sorprenderme que todavía podamos utilizar el correo.

- Esa es una ventaja que no tendremos por mucho tiempo – intervino Sirius quien acababa de aparecerse en medio de Remus y Alice.

- ¡Maldito seas Sirius!- gritó la chica con una mano en el pecho, y con los ojos abiertos por la impresión.

- Lo siento linda, y tú no te pongas celoso… tengo suficiente para ambos- Sirius le sonrió con picardía y le guiñó un ojo a la pareja, lo que provocó una teatral arcada por parte de Remus y una mirada de recelo por parte de Frank.

- Por cierto¿Y James?- preguntó Alice, cambiando de tema antes que Sirius volviera a su ya conocida costumbre ego centrista.

- No lo sé… No lo vi salir esta mañana- dijo Lupin recordando de repente a su amigo.

- A estado un tanto extraño desde hace un par de días… - recordó también Sirius

- ¿Qué tan extraño?- se interesó Frank con una pizca de desconfianza. Los merodeadores lo miraron desafiantes.

- Estoy segura que no en ese sentido- se apresuró a decir Alice.

- ¿Y en que sentido entonces? – insistió su novio.

- Ahora que lo mencionas… no lo sé, ha estado muy callado… desconcentrado, como si estuviera pensando en algo…- trató de razonar el licántropo.

- Pues tal vez… - comenzó a decir la chica, pero se paró a meditar la respuesta con una ligera sonrisa.

- ¿Tal vez qué?- preguntaron a su vez sus tres acompañantes sin entender.

- Tal vez, no se trate de Algo, sino de Alguien – dijo acentuando la última palabra. Los chicos se miraron un segundo antes de mirarla con caras incrédulas.

- ¡¿Tú crees?!- preguntó Sirius alzando una ceja, pero Alice no tuvo tiempo de responderle ya que en ese momento, como si del rey de roma se tratase, apareció en la estancia James Potter.

- Hola- dijo secamente dirigiéndose a todos.

- ¿Cómo estás James?- Sonrió Alice.

- Bien, gracias- respondió este con una mirada sombría. En realidad ya todos se habían acostumbrado a su mirada, pero no por eso les dejaba de sorprender. Alice lo miró tratando de descubrir algo nuevo, pero lo único que James le permitió ver fueron sus azulosas ojeras.

- Espero que esto empiece pronto- dijo Remus tratando de disimular, pero lo que consiguió fue un minuto de tenso silencio por parte de los chicos.

Por suerte, esto no se prolongó demasiado ya que justo en el momento preciso, como siempre, apareció Dumbledore. Y no venía solo.

- ¿Quién será ella? – preguntó Frank dirigiéndose a la chica que venía con el director. No era una muy alta, y tenía una poblada mata de cabello pelirrojo y unos ojos asombrosamente verdes que expresaban un cierto nerviosismo.

Sirius, Remus y Alice, que ya comenzaban a hartarse de la tensión, se miraron extrañados al reparar en su presencia. James, quien había perdido su mirada en el infinito, otra vez, aterrizó en la realidad con un doloroso golpe. Aunque claro, sus amigos estaban demasiado extrañados por la chica como para captar su reacción, o quizás, él chico se estremeció de una forma tan sutil que fue casi imperceptible para ellos.

El director se aclaró la garganta llamando la atención de todos.

- Primero que nada gracias por venir, lamento la demora.- dijo sentándose a la vista de todos.- Supongo que tienen muchas dudas sobre por qué he convocado esta reunión tan de improviso.

Muchos de los presentes lo miraron expectantes, otros con miedo.

- ¿Ha habido un nuevo ataque?- preguntó alguien con voz temblorosa.

- Afortunadamente no- contestó Dumbledore con voz tranquilizadora- El último fue… terrible. Perdimos a tres de los nuestros y otros más aún están en recuperación. Por suerte, o bueno, debo decir, gracias a la gran capacidad de nuestros miembros, logramos salir de ese lugar antes que más vidas se perdieran.-

En ese momento los asistentes lanzaron un pequeño suspiro, y dirigieron sus miradas de admiración a quienes estuvieron ahí, James entre ellos. El chico, sin embargo, oscureció más su semblante, nunca más volvería a sentirse orgulloso por algo así. Para él ninguna mirada volvería a ser alentadora después de una batalla, mucho menos una como esa en el que solo por un chispazo logró salir con vida, un chispazo que probablemente no volvería a ocurrir.

Lily, sentada en su butaca, lo observaba discreta, pero minuciosamente. ¿Cómo podían todos ellos seguir como si nada y mantener la vista en ese chico sin sentir escalofríos¿O era acaso, solo ella la que se sentía insegura ante su presencia?

- La razón por la que los he citado a esta reunión es comunicarles que… - comenzó nuevamente Dumbledore concentrando la atención de los presentes - he encontrado una forma para derrotar a Voldemort.

Los espectadores sufrieron un sobresalto. Alice y Frank intercambiaron una mirada cómplice, como si se dijeran "sé lo que piensas y créeme que estoy igual de sorprendido". Sirius susurro algo que nadie entendió y Remus se inclino como si no viera con claridad lo que el director decía. James, por su parte, miró casi instintivamente a la chica pelirroja. Ella no parecía estar sorprendida, por lo que, lógicamente, debía saber que tramaba Dumbledore.

- Esto no será fácil, se los aseguro. Es mucho más arriesgado de lo que cualquiera de nosotros haya intentado hasta ahora. Se necesitará de personas que estén dispuestas a sacrificar algo mucho más valioso que sus propias vidas. – el director hablaba con una voz confiada, como si estuviera completamente seguro que ninguno de los asistentes vacilaría al apoyarlo, y de hecho así era.

- Por qué no nos dices de una vez en qué consiste todo esto- habló Sirius con una voz extrañamente madura para él, aunque a nadie le haya sorprendido.

- Bien. Se los diré en palabras simples. Lo destruiremos aliándonos con su peor enemigo. Los Symbëls.

Los presentes volvieron a proferir un sobresalto. Las miradas confusas se intercambiaron entre todos a la vez. James volvió a observar a la chica pelirroja con una clara pregunta sacudiendo su cabeza, y esta vez un par de verdes esmeraldas le devolvieron la mirada.

Ambos saben que son los únicos que han comprendido lo que dijo Dumbledore.