Instintivamente me escondí en el arbusto, pero pensé que era estúpido si quería vivir en Cair Parabel ni que fuera como criada. Entonces me arme de valor y salí de mi escondite para dirigirme hacia aquel chico.

Andé con toda mi elegancia hacia él y cuando estuve a medio metro de él le dije:

-Hola, me llamo Jaqueline como te llamas?

-Hola, yo soy Edmund, como es que estabas escondida detrás de un arbusto?- me preguntó extrañado

Me sonrojé ante tal pregunta y intenté responder de la forma más natural posible.

-Es que soy muy tímida y como me estabas mirando me asusté.

-Tranquila ¿ y como es que estaba en el bosque? es peligroso.

No podía decirle que era una náyade que podía estar seca con la cual opté por una mentira inocente.

-Fui a pasear y mi perdí, he tenido que pasar la noche en el bosque y después de mucho buscar he encontrado la salida- dije con una sonrisa tímida.

-Has tenido suerte, la mayor parte de gente que se pierde en el bosque tarda varios días en salir.-dijo dirigiendo su mirada hacia el bosque.

-Supongo que si-dije

En ese momento la chica que antes había visto cabalgando se acercó aún montada en su caballo y aminoró el paso hasta pararse.

-Hola!-saludó alegremente

-Hola-dije tímidamente

-Hey pequeña- dijo Edmund

-Quien es?-le preguntó Lucy a Edmund como si yo no estuviera en el mismo lugar que ellos

-Una chica que se había perdido en el bosque, se llama Jaqueline.

-Encantada-dije educadamente

-Igualmente- dijo ella mostrándome una gran sonrisa.

-Siento ser tan directa pero me gustaría poder vivir en el castillo ni que fuera como sirvienta, no recuerdo nada de mi pasado solo que esta mañana desperté y estaba en el bosque.

La verdad, es que se quedaron bastante sorprendidos cuando les dijo eso pero después se miraron y se pusieron a reír, de repente yo también me reía sin saber porqué.

-No hace falta que estés como criada, serás nuestra invitada-dijo Lucy aún riendo un poco

-Claro que si, ven anda, vamos a casa.-Dijo Edmund sonriéndome.

Mi respuesta fue devolverle una agradecida sonrisa.

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-¿Y ella es?-dijo el chico rubio que había visto esa misma mañana en el balcón

-Jaqueline, nuestra invitada-dijo, la siempre alegre, Lucy

-Encantada de conocerte- dije

-Igualmente- dijo dipositando un suave beso en mi mano y haciendome enrojecer.

-Bueno ahora que ya nos hemos presentado todo vamos a cenar- dijo Edmund

Después de cenar me llevaron a la que sería mi habitación, durante el tiempo que estuviera allí, era grande, acogedora, con una luz cálida y el techo inclinado. Tenía un tocador, un armario, una cama y incluso un balcón con una mesita y un sillón. Todo era hecho de colores pastel y con estampados floreados. Cuando me hube quedado sola y bañada me tiré en la cama aún desnuda. Después de estar recordando algunos momentos en el lago y estar meditando con si había tomado la decisión correcta llegué a la conclusión de que lo hecho estaba y que no quería pasar la eternidad en el lago. Entonces escuché un ruido que provenía del exterior me dirigí al balcón y me quedé observando como Peter, el chico rubio y apuesto, entrenaba. Me dio la impresión de que se le daba verdaderamente bien. Aunque muy probablemente no tanto como a mi, ya que, cuando era mas pequeña aprendí a luchar imitando los movimientos de los animales. Una vez maté a un cazador que me quería secuestrar, pero eso es algo que siempre he mantenido en secreto. Y la verdad es que creo que no es la mejor opción que en donde estoy ahora sepan que soy una buena luchadora.

Ya había empezado la noción de el tiempo cuando me di cuenta de que ya había anochecido con lo cual me metí en la cama a intentar dormir.