Después de llevar casi cien flexiones isométricas empezaba a darme cuenta de que el cabronazo de Pixis no se había marcado un farol cuando dijo que nos íbamos a pasar toda la mañana entrenando.
Las flexiones isométricas son simples en apariencia, te levantas del suelo como si estuvieses haciendo una normal pero luego tienes que mantenerte así durante un periodo de tiempo. Al principio es sencillo pero cuando llevas un rato empiezas a sentir pinchazos en el abdomen y en los brazos y al cabo de un rato empiezas a desear estar haciendo flexiones normales.
Aunque de todos modos hacer flexiones normales da igual.
Los soldados jacket no necesitan fuerza base, da igual el peso que puedas levantar porque cuando te metes en uno adquieres la capacidad de una fuerza de agarre de 370 kilos. Lo que si necesitamos es poder mantenernos completamente quietos en una posición sin mover ni un solo musculo durante un tiempo.
De ahí que estemos haciendo estas y no las otras. Aunque a estas alturas lo único en que puedo pensar es en desearle que se pudra en el infierno a quien se le hubiese ocurrido este ejercicio.
El sol era tan fuerte que parecía que estuviésemos en el mismísimo desierto, el sudor nos caía en los ojos lo cual no era muy cómodo que digamos, pero de vez en cuando corría una brisa marina que ayudaba a que no acabásemos desmayados.
No estamos solos, mientras que nosotros ocupamos una mitad del campo de entrenamiento, bajo un toldo, aposentados cómodamente se encontraban nuestro capitán y el general de la oficina del Estado Mayor. En cuanto al que nos había delatado podíamos apostar que estaba tranquilamente bebiendo té verde en un cuarto bien climatizado.
Los generales me daban mucho asco, para nosotros eran seres tan intocables que no parecían ni reales pero eran mucho más que eso, podías verlos el día antes de una batalla donde podían perder la vida de forma dolorosa y horrible sin mostrar un solo ápice de nervios o miedo.
Ellos no tenían porque estar en primera línea de batalla junto a nosotros, ellos podían quedarse planeando estrategias en la seguridad de sus despachos, y sin embargo habían venido, aunque parecía que a fastidiar más que a ayudar.
Al otro lado del campo estaban también los miembros del 4º escuadrón los cuales parecían estar pasándolo en grande viéndonos entrenar, no dejaban de señalarnos y de reírse como locos. Había una estúpida rivalidad entre nuestros escuadrones (que ya existía desde antes de que me alistase yo), debido a que el nuestro una vez les gano un partido de rugby con más de treinta punto de diferencia. Lo gracioso era verles regodearse cuando en realidad las botellas que habíamos robado iban a ser compartidas entre todos.
Ojala los maten a todos mañana.
Ya no aguantaba más, si contábamos el sueño ya era la segunda vez que me tragaba el entrenamiento especial, me dolía tanto el cuerpo que pensaba que iba a caer rendido en cualquier momento.
Entonces recordé que en la academia militar me dijeron que lo mejor para dejar de sentir dolor era distraerse con cualquier cosa.
Así que me puse a buscar con la mirada, con cuidado de no mover mucho la cabeza, algo que me distrajese.
Mis ojos se posaron en los yanquis que estaban rondando también por ahí, en medio de tanto tipo alto y musculado destacaba una figura andrógina, de lejos no podía precisar si era un hombre o una mujer pero sus compañeros estaban pendientes de él, o ella, como quien esta pendiente de su reina.
Entonces me di cuenta.
Era aquella mujer, la loca de mi sueño, Zoe Hanji.
Tenía que ser ella, la imagen opuesta de lo que esperabas de una soldado jacket, hasta aquel momento todas las que había visto parecían el cruce de un humano y un gorila.
Zoe Hanji es la soldado más famosa del mundo, cuando me alisté su cara estaba en todas partes, así que es muy difícil si has estado atento olvidarte de ella o confundirla con otra persona. La gente la llama "genio militar" o "valquiria encarnada".
Por lo que sé, su escuadrón es el responsable de la mitad de las muertes de los miméticos que se habían producido a manos de humanos en el campo de batalla. En unos tres años, ellos habían conseguido cargarse a más de esas cosas que todas las fuerzas armadas en más de veinte años.
O eso decían los rumores.
Aunque muchos decían que solo era una estrategia de publicidad, ya que gran parte de los cadetes que se alistaban eran hombres y después de tantos años de derrotas era probable que hubiesen pensado que la leyenda de una chica con ese talento podría serles útil.
Verdad o no, si que era cierto que haya donde fuese la moral de las tropas aumentaba considerablemente. La cosa es que siempre ganaban y cuando terminaron con su país fueron a Europa y luego al norte de África y finalmente, aquí, a Japón.
Sus compañeros la llamaban "perra de combate" o " perra reina", nosotros cuando no nos oían la llamábamos " la loca del jacket rojo". Zoe se enfundaba en un jacket rojo brillante que hacía que se la viese a quilómetros para ir a la guerra, no podía estar muy bien de la azotea si hacia algo así. Odiaba la pintura de camuflaje que repelía las ondas enemigas que todos llevábamos y usaba un jacket rojo que por si fuera poco, brillaba en la oscuridad.
Había toda clase de rumores girando en torno a ella, pero los rumores eran los rumores y yo prefería pensar que la muy loca tenía suerte.
De todos modos, nadie había llegado a conocerla, nadie que no fuese de su escuadrón se acercaba a ella, puede que por su excentricidad
d o quizás porque no caía bien.
La observé por unos momentos, tenía el cabello castaño claro que llevaba recogido en una cola de caballo, sus ojos eran grande y de color café, además de ir protegidos por unas gafas. No mostraba una expresión seria en su rostro, todo lo contrario, parecía estar sonriente y alegre, como si no se diese cuenta de que mañana mismo podía estar muerta.
Su estatura tampoco era muy impresionable, había mujeres en mi escuadrón que le sacaban una cabeza y bastante masa muscular. No es que fuese poca cosa, es que no tenía nada, ni tetas, joder, si apenas parecía una mujer, normal que la gente se confundiese al verle.
No era la mujer más hermosa del mundo sino más bien una chica del montón, puede que fuese más guapa que otras mujeres que había conocido desde que me alisté pero seguramente habría mejores que ella.
Y sin embargo, no podía evitar fijarme en ella.
Si cuando en mi sueño ella hubiese aparecido sin jacket no me lo hubiese creído, no era la imagen de la Zoe Hanji que uno esperaba. No pude evitar reírme ante la idea.
Y en ese momento, nuestras miradas se cruzaron.
Mantuvimos la mirada durante unos instantes, hasta que ella comenzó a caminar en dirección a mí.
Se movía como una fiera que estuviera acechando a su presa, avanzando rápidamente por el suelo pero daba también pasitos cortos y parecía que fuese apresurada y nerviosa al mismo tiempo. De todos modos, se dirigía hacia mí.
Pero a mitad de camino dio un giro y fue directa hacia el general estaba sentada, este la miraba confuso, como si no comprendiese que hacia ella delante de él.
Zoe no dijo nada así que él fue el primero en hablar.
-¿Quería algo, comandante?-le preguntó.
-Solicito su permiso para unirme al entrenamiento de estos hombres -le dijo ella.
Tenía exactamente la misma voz que en mi sueño, tal y como la recordaba.
-Mañana tiene una misión importante -le recordó él.
-Y ellos también -replicó Zoe- nosotros no hacemos esta clase de entrenamientos -añadió- y creo que puede sr un buen experimento, podría fomentar el trabajo en equipo y eso puede sernos útil para la batalla que se avecina.
El general se quedó mudo de la sorpresa y yo también, esa loca hablaba del ejercicio somos si se tratase de un experimento y todos fuésemos unas simples ratas de laboratorio.
Algo como el perro de Pavlov.
-Se lo pido por el bien de la misión -insistió.
El general resopló y asintió, mas a regañadientes que haciéndolo de corazón, Zoe dio un ridículo y alegre salto y sonrío como si le hubiesen dado la mejor noticia de su vida, cuando yo no habría hecho esto voluntariamente ni en mil años.
Se dio la vuelta y volvió a andar hacia mí, donde terminó por colocarse a mi lado imitándome. Estaba tan cerca que podía notar el calor que emanaba su cuerpo y me desagradaba bastante, no me gusta tener gente tan cerca y más en días con tanto calor.
Yo me había quedado helado, sin poder moverme ni pensar. Ella movió los labios, susurrando en voz baja para que solo yo pudiese oírla hablar.
-Antes te me has quedado mirando -me dijo.
-No…yo…
-He pensado que igual me estaban apuntando con una mira laser y no me había dado cuenta -comentó.
-No -murmuré.
-¿Ah, no? Pues nada.
-¡Rivaille! -exclamó el jefe de mi escuadrón- ¡concéntrate, joder!
Me faltó tiempo para volver a colocarme debidamente, a mi lado, Zoe Hanji mantenía su inmutable expresión de la alegría perpetua.
El entrenamiento terminó antes de lo previsto y empecé a pensar de nuevo en mi sueño, en que solo era eso, un sueño, porque según yo recordaba no solo el ejercicio había durado más si no que jamás había cruzado palabra alguna con Hanji.
Se me pasó la idea por la cabeza de que ella se nos hubiese unido con el objetivo de incomodar al general y hacer que todo acabase antes, solo la famosa valquiria de los rumores podía lograr algo así. Aunque también podía ser que simplemente sintiese curiosidad científica.
De todos modos, empezaba a caerme bien.
-saluda efusivamente con la mano-
OMG cuantos meses sin escribir sobre esta fic, lo siento muchísimo, mis disculpas por haceros esperar tanto.
La ultima vez que escribí, os deseaba un buen año, bueno espero que el vuestro este siendo mejor que el mio, porque el mio esta siendo una serie de...cosas malas, por así decirlo, nada mas empezar el año a mi abuelo, al que estaba muy unida, le diagnosticaron un cáncer que se lo ha llevado en cuestión de un par de meses y tuve que tomarme unos meses entre el hecho de cuidarlo en el hospital y su muerte de descanso, unidos al terminar los estudios y al buscar un trabajo que desgraciadamente, nunca llega.
Todo eso ha hecho que se me quitasen mucho las ganas de escribir pero poco a poco he ido volviendo y al fin he terminado este cap.
Si seguéis leyendo esta fic pese a todo, lamento de nuevo la espera y tardanza, no volverá a pasar ya que a partir de ahora tardare menos en subir cap.
Y bueno, es bueno haber vuelto ;;
