Continúa la fiesta en de Glee en la casa de Rachel, obviamente Finn intentando arruinar PezBerry.
Para después las dos morenas encontrar problemas propios y enfrentarse a su primer pelea.
Esta parte es continuación directa de la anterior. Solo que me olvidé de subirla ayer :)
Saludos!
Pacto con el diablo
(Una continuación de Un Skinwalker entre nosotros)
Al día siguiente, Santana se despertó sin la diva a su lado, escuchando Metallica y tratando de entender porque estaba en la sala de estar.
Cuando siguió la música, vio a la diva arreglando la ventana rota del Impala. Bueno, en realidad, vio a la diva terminando de arreglar la ventana rota del Impala.
No era ni siquiera mediodía, y Puckerman entró en el garage donde estaba trabajando Rachel, siendo acompañada por Santana con cinco cajas de cerveza, para la fiesta de la noche.
Fiesta que fue completamente un desastre, con la presencia de Finn quien llegó cerca de la medianoche, borracho y empezó a cantarle a Rachel.
"¿Qué estás haciendo?" preguntó Santana susurrando (lo cual indicaba que toda la conversación iba a ser así) cuando vio a la diva filmando con su celular al gigante.
"Lo estoy filmando".
"Eso veo, pero ¿por qué?"
"¿Porqué qué?" preguntó Quinn acercándose a su amiga y a la diva.
"Mi novia, acá, está filmando a Finn mientras él le canta una serenata." dijo Santana demostrando con el tono de voz que estaba celosa.
"¡Oh, San!" dijo Rachel al darse cuenta "No lo estoy filmando para precisamente recordar este momento. Todo lo contrario."
"¿Qué querés decir con eso?" preguntó la latina.
"Mañana, este video va a estar en mi facebook y en el de todos los miembros de Glee, etiquetados por supuesto, y con eso, espero que Sugar lo deje, realmente es una muy buena chica para estar con él, y que el lunes se le rían en la escuela. Entonces, así va a pasar tanta vergüenza y tanto miedo de perder su popularidad por haber hecho esto, que va a dejar de molestarme."
"¿Estás segura?" preguntó Quinn
"Si, hace poco me di cuenta que a Finn la popularidad es lo que le importa. Sugar, es la hija de una de las personas con mas dinero en el pueblo. No está con ella porque la quiera demasiado."
Respondió la diva, frunciendo las cejas ante una nota muy mala que el gigante no pudo alcanzar.
"¿Pero por qué vas a publicar el video?" preguntó Quinn, estaba segura que la diva iba a tener un punto débil por Finn para siempre. "Pensé que al haberte acostado con él, siempre ibas a recordarlo como tu primera vez."
Esto, hizo que tanto la diva como la latina miraran a la rubia sin saber que estaba diciendo.
"Yo no me acosté con Finn. Ni con Jesse, si vamos al caso."
"¿Entonces por qué Fabray dice eso?" dijo la latina volviendo la mirada a su novia y señalando con un dedo a la rubia.
"No tengo ni idea." para entonces, Finn había terminado de cantar y miraba a la diva que no le estaba prestando atención.
"Eso fue lo que él le dijo a Puck en el verano. Que la primer semana de vacaciones, estuvieron juntos, se acostaron, y después él te dejó." dijo Quinn caminando hacia atrás y dejando a la pareja sola.
"¿Te acostaste con él?"
"No, San"
"¿Estás segura?"
"Segurísima, San."
"¿Cómo podés asegurarlo?"
"Llevo un diario casi todos los días y la primer semana del verano no estaba en Lima."
"¿Y dónde estabas?"
"Al sur."
"¿Haciendo?"
"Dean me llamó para decirme que había un nido de vampiros y que parecía que algunos estaban consumiendo sangre humana. Así que tenía que ir a confirmarlo y ver si podía matarlos."
"¡Hudson!" gritó Santana. Sabía que aunque Quinn estuviera segura con lo que decía, confiaba en la pequeña diva.
"Santana, estoy esperando que Rachel me diga que le gustó mi canción." respondió Finn cambiando de peso su cuerpo, hacia el otro pie.
"No me gustó tu canción, Finn." respondió la diva, yéndose a parar al lado de la latina, que ahora estaba al frente del gigante.
"¿Así que..." comenzó a preguntar Santana "según tus células imaginarias producto de pasar tanto tiempo mirando al sol, andas diciendo por ahí que te acostaste con Rachel?"
Finn comenzó a ponerse completamente colorado y todo el club veía la situación. Rachel, miraba a Finn completamente enojada y éste la miraba suplicante, y de reojo al resto de sus amigos.
"Santana, por favor, no tengamos esta conversación acá." dijo Finn susurrando. Si se sabía que había mentido, podía perder puntos en la popularidad escolar.
"Lo vamos a hacer donde yo quiera Finn, porque estuviste todo este tiempo esparciendo por todos lados mentiras sobre mi." respondió la diva. Estaba completamente enojada.
"¿Cómo, no te acostaste con Rachel?" preguntó Puck interviniendo en la conversación.
"No, Noah. No nos acostamos."
"Hermano." Dijo Puckerman poniendo una mano en el hombro de Finn. "Eso no está bien. Andar por ahí diciendo mentiras sobre Rachel o sobre cualquier otra mujer. No está bien."
"¡Vamos Puck! ¡Ella me rechazó en las regionales! ¡Le dije que la amaba y ella después me dio un largo discurso, del que no recuerdo nada, para decirme que no sentía nada por mi!" gritó Finn enfrentando a su amigo. "¡Me rechazó Rachel Berry! ¿Sabes todo lo que se van a reír Azimio y Karofsky si se enteran?" continúo. Haciendo que Rachel y Santana comenzaran a dar pasos hacia atrás, para desaparecer por la puerta de atrás.
"¡Oh!" dijo Rachel. "Continue filmando todo. Supongo que el video va a ser largo."
"Bueno, por lo menos no nos vamos a preocupar más por Finn por un tiempo." dijo Santana besando a su novia.
Una semana después, en McKinley las cosas eran así.
Finn era el hazmereír de toda la escuela desde el momento en que el video comenzó a circular. Rachel y Santana seguían caminando felices por los pasillos, ya que el gigante no se atreveía a acercarse. Sugar lo había dejado y había solicitado formar parte de Glee. En el coro, las cosas estaban tranquilas. Finn se mantenía apartado y hacía todo lo que le decían. Rachel probó con todos los demás miembros masculinos del club y supieron que podía cantar con todos. La diva ya no exigía que todos los solos fueran para ella y se les daba la oportunidad a quien quisiera probarlo.
Schuester no entendía esa forma de democracia a la que habían llegado sus alumnos. Pero, ni se preocupaba. No tenía nada que hacer, solo opinar de vez en cuando.
El viernes a la noche, Rachel estaba sola ya que Santana había regresado a su casa para estar con sus padres. Estuvo trabajando en su sótano, preparando las armas por las dudas que tuviera que cazar pronto, las balas, etc. Sabiendo que era mejor estar preparada. Estaba tan ocupada que no se dió cuenta que el tiempo estaba avanzando a pasos agigantados.
A las 3 de la mañana, alguien tocó el timbre de su casa. Sorprendida, se dirigió a la puerta, al observar por la mirilla, se sorprendió todavía más. Abrió la puerta y dejó pasar a su visitante.
"Sr. López, espero que su visita a estas horas no sea para que le preste el auto." dijo Rachel mientras caminaba hacia el living.
"Estoy sorprendido de que no hagas pruebas para ver si soy un demonio." Rachel, se quedó completamente quieta bajo el umbral de la puerta.
"¿Có...Cómo lo sabe?"
"Conozco a tus padres. Hace bastante. Ellos salvaron a alguien a quien yo quería hace años. Nos hicimos amigos y supe que te iban a entrenar en esta vida." respondió el apoyando una mano sobre el hombro de la diva. Quería demostrarle que no estaba ahí para hacerle daño o tratarla mal.
"¿Viene a prohibirme estar con Santana?" preguntó la diva frotando sus manos.
"No. Vengo a pedirte un favor." Y Lucas López se sentó en unos de los sillones. "En serio, ¿No tendrías que haber comprabado si soy algún tipo de demonio o algo así?"
"Al llegar hasta el living, ud. lo comprobó. Hay varias pruebas ocultas en la puerta, el pasillo, etc." dijo Rachel sin encontrar la mirada del padre de su novia, porque no la estaba buscando. No quería moverse tampoco.
"Rachel, realmente necesito un favor. Un favor que me hace quedar como una persona débil y desesperada ante tus ojos. Pero lo necesito." Dijo él suplicante.
La diva, se sentó y mirando sus manos entrelandas en sus piernas, esperó que él continuara.
"La vida de la mi familia y la mía, nunca fue fácil. Desde que vinimos de España, luchamos con sangre por mantenernos, relativamente bien económicamente. Yo era un pequeño niño de 4 años, y aprendí a ver a mis padres trabajar todo el día para poner comida en la mesa. Con mucho esfuerzo llegué a la facultad y me recibí de psiquiatra. Nos mudamos a Lima con María, pero las cosas no andaban bien. Llegaron Carlos y Santana, y era mucha suerte para nosotros, poder terminar un mes sin deudas que pagar. Hace 10 años atrás, llegué a un punto en el que ni siquiera tenía un paciente. Eran tiempos difíciles para María y para mi. Una noche, fui hacia el bar de uno de mis hermanos, que está en las afueras de Lima. Y continúa en las asfueras de Lima. Y los hombres hablaban sobre un pacto con un demonio en una encrucijada y contaban historias sobre otros hombres que lo habían hecho recientemente y en ese entonces eran exitosos. Soy débil, Rachel." dijo llorando un poco, para volver a componerse y seguir con la historia. "Escuché todo lo que decían, y anoté lo que me hacía falta. Quería una salida, quería darle una buena vida a mi familia. Así que enterré la caja con las hiebras y mi foto la noche siguiente y se apareció la mujer más hermosa que había visto en mi vida. Le pedí ser el mejor psiquiatra de Lima y que mi mujer consiguiera un buen trabajo, le pedí dinero y seguridad para mi familia. La mujer me escuchó atentamente y cuando terminé, me dijo que era un trato y que volvería por mi alma exactamente a los 10 años. Me besó y sus ojos se pusieron rojos. Completamente rojos. ¿Tienes algo para tomar?" La diva se levantó a buscar un vaso de agua. Había escuchado de esas historias, pero no podía creer que alguien tan cercano a ella, fuera una víctima ahora. Le dejó el vaso sobre la mesa ratona y volvió a su lugar, para obsevar a su suegro tomar el agua como si fuera la bebida más deliciosa de la tierra. "Mi carrera repuntó a los pocos días, tenía muchos pacientes, María consiguió trabajo como secretaria en el hospital y su sueldo era muy bueno. Ambos, pudimos darle todo a nuestros hijos, e incluso ahora pueden vivir holgadamente durante mucho tiempo más." Dijo mirando hacia la ventana, con una mirada que demostraba que estaba perdido en sus recuerdos. "Mañana se cumplen los 10 años." Terminó por decir, para volver a largarse a llorar. Rachel, que no soportaba más ver al padre de su novia en llanto, se levantó y lo abrazó para tratar de consolarlo.
"No sé que decirle, señor López" dijo ella cuando él por fin se calmó un poco.
"Te dije que me dijeras Lucas. Y no puedes decirme nada. Sé que no hay forma de romper el trato. Lo aprendí de tus padres."
"¿Entonces, por qué me cuenta toda esta historia?"
"Mañana a la medianoche voy a morir. Los perros del infierno van a venir por mi. Pero quería que alguien supiera lo que hice. A pesar de todo el dinero que gané, de poder hacer a mi familia feliz, soy una persona débil por haber hecho un pacto con el demonio."
"No lo es, Lucas."
"Si lo soy. Y ahora, por fin, puedo ver que mi hija es feliz. ¿Sabes el tiempo que la observé pensando en cómo podía hacerla feliz? ¿Sabes la cantidad de pacientes que van a su secundaria y tienen traumas por lo que mi hija hizo? No te imaginas lo feliz que me puse estas últimas semanas cuando esos alumnos venían a las sesiones contentos, porque la latina estaba contenta con su novia y eso hacía que todos ellos podían estar tranquilos." Rachel, se sorpendió ante esto. Si, Santana era un poco abusiva, o bastante, pero tampoco era para tanto y además, había peores personas que ella en ese aspecto caminando por los pasillos de McKinley. "Rachel, quiero que me prometas que la vas a seguir haciendo feliz. Nunca la vi tan feliz como la he visto este tiempo. Y eso que su relación es bastante reciente. Quiero que me prometas que cuando le cuentes esto, ella no va a salir a buscar venganza. Quiero que la mantengas segura." dijo Lucas agarrando las manos de la diva y mirandola suplicante.
Rachel, tragó saliva, y simplemente le dijo: "Se lo prometo."
Lucas volvió a llorar y a abrazar a la diva. Se marchó a las 5 de la mañana. Dejando a Rachel con un nudo en el pecho.
Casi a la hora de la cena, al día siguiente, Santana estaba a punto de explotar. Para empezar, su novia le había dicho que ese día no creía que se pudieran ver y Santana estaba segura que la diva se había ido a cazar algún tipo de monstruo sola. Después, su padre parecía estar al borde de alguna crisis, varias veces se había quedado mirándola fijamente, para después limpiar una lágrima que caía por sus mejillas. Para continuar, su hermano Carlos había vuelto, quejándose de que no había obtenido el permiso de sus padres para traer a su novia y su padre, le pedía perdón constantemente por eso, pero que él quería pasar un fin de semana con su familia.
Todos juntos fueron a cenar a un restaurante y volvieron a la casa para tirarse en el sillón a ver películas en familia.
"Mi papá está muy raro hoy, no deja de abrazarnos y decirnos que nos quiere. ¿Habrá sido poseído por algún demonio?" Santana le escribió a su novia. Si no podía verla, por lo menos podía escribirle.
"No creo que le haga mal a nadie un poco de cariño, San. Dale el gusto al viejo." respondió Rachel casi una hora después.
"Me da escalofríos Rach."
"Si no es problema alguno, ¿puedo pasar más tarde?" escribió la diva cambiando la conversación.
"¿Cómo a que hora?"
"Después de la medianoche."
"Mis padres dicen que si. Carlos está lloriqueando porque yo puedo ver a mi novia y él no."
"Te veo después San."
"Besos, Rach."
Lucas se sorprendió al escuchar la pregunta de su hija, pero no hizo ningún comentario. Faltaban 10 minutos para la medianoche y él sabía que su final estaba condensado en esos momentos. Se levantó del sillón y abrazando y declarándole el amor a cada uno de los miembros de su familia, decidió salir a dar una vuelta. No quería que ellos vieran el momento en que unos perros invisibles lo destrozaran para quitarle su alma. Pero el saber que no los iba a ver más era más fuerte y solo llegó hasta la vereda, en donde se sentó a llorar desconsolado. Entre lágrimas, perdió el sentido del tiempo, hasta que una voz lo sacó de sus pensamientos.
"¿Lucas? Es mejor que entremos. Son las 12:30 hs y esta un poco frío." dijo Rachel sonriendole ampliamente.
"¿12:30?" dijo él verificando su reloj. "¿Pero cómo?"
"Tu trato fue cancelado"
"¿Cómo?"
"El rey del infierno lo canceló."
"¿Qué te pidió a cambio?"
"Nada."
"¿Cómo que nada?¿Diste tu alma a cambio de la mía?"
"No. Mi alma no está en juego."
"¡Rach!" gritó Santana al ver que la diva no se acercaba a la puerta y hablaba con su padre, que de inmediato ahogó a su novia en un abrazo. "¡Papá! Vas a asfixiar a mi novia." dijo acercándose a ellos.
"¿Puedo manejar el Impala?" dijo Lucas soltando a la diva.
"Todo tuyo, pero una vuelta a la manzana y siempre y cuando sepas hacerlo con palanca de cambios."
"¡Si!"
"¿Acabas de darle a mi padre las llaves de tu Impala?"
"Si."
"¿Por qué?"
"Pensé que podía alegrarlo y sacarlo de la cercanía a esa crisis que dijiste que estaba por tener."
"¿Y no pensaste por un momento en que eso le haría más feliz a tu novia?"
"No."
"¿Por qué?"
"Porque a vos todavía te falta aprender a manejarlo."
"Buen punto."
"Hola" dijo la diva besando a Santana.
"Dean, ¿qué hago?"
"No podes hacer nada Rach. A no ser que entregues tu alma a cambio de la de él."
Apenas Lucas se había marchado de su casa, la diva había llamado a sus primos, que estaban escapando de unos leviatán cerca de Las Vegas.
"Rach, después te llamo. Vamos a ver si se puede hacer algo. Aunque es una posibilidad muy remota."
Rachel, estuvo tirada en su cama todo el día y ni siquiera recordaba que excusa le había dado a Santana para no verla. El estado en que Lucas había dejado su casa, le hacía entender que ese hombre, dispuesto a vender su alma por su familia, quería pasar ese último día con ellos. Cuando empezó a oscurecer, decidió hablar con ese demonio del camino y ver si había algo en el contrato que pudiera darle unos años más.
Llegó hasta la encrucijada, enterró la caja y espero. Espero una hora, hasta que en un hombre, más o menos de su altura, en traje negro hizo su aparición.
"Bueno, bueno, ¿Qué tenemos aquí? Otro miembro de la familia Winchester." dijo con un acento que parecía provenir de Inglaterra.
"Buenas noches, señor demonio. Mi nombre es Rachel Berry." dijo ella sin tenderle la mano, porque no quería que él pensara en algún trato en ese momento.
"Sé quien eres. Tus primos me hablaron de ti. Y no soy señor demonio. Soy Crowley." respondió el demonio sentándose a su lado en el capot del auto.
"¿Crowley? ¿El rey del infierno?"
"Precisamente."
"¿A qué debo el placer de tratar con ud.?" preguntó Rachel.
"Hasta ahora, me caes mejor que esos dos cabeza huecas que tienes por primos. Eres respetuosa."
"Gracias."
"No me agradezcas todavía. Vamos a hablar. Cuéntame, ¿por qué estás aquí, convocando al demonio que gobierna esta encrucijada?"
Y Rachel le contó, le contó la historia de Lucas y le explicó que había llegado a ver si había alguna claúsula en el contrato en que pudieran otorgarle unos años más.
"Qué historia emocionante" dijo Crowley fingiendo llorar.
"No pensé que el rey del infierno se interesaría en aparecer por aquí." respondió Rachel.
"No lo hice porque quise. En realidad, tus primos me convocaron hoy a la tarde. Y como los necesito vivos para que destruyan a esos malditos leviatán, decidí darles a cambio una demostración de que pueden confiar en mí. No me imaginé de que ibas a venir a convocar al demonio."
"Yo tampoco. Fue una decisión de última hora."
Crowley no contestó, sino que se levantó y se dirigió hacia donde Rachel había enterrado su caja, para desenterrarla y después hacer lo mismo con otra que estaba unos centímetros más allá.
"Toma. Devuelvele eso al sr. López y por favor, la próxima vez que invoques a un demonio del camino, por lo menos que sea para entregar tu alma."
"¿Para qué se lo voy a devolver si va a estar muerto?"
"Oh, no lo va a estar. Cancelé su trato."
"¿Por qué?"
"Como te dije, quiero demostrarle a tus primos que pueden confiar en mi porque los necesito" y diciendo ésto, Crowley comenzó a desaparecer, para frenarse en el medio y entregarle un paquete "Ah, tus primos me pidieron también, que hiciera uno de éstos. Dijeron que te va a hacer falta."
"¿Qué es?"
"Es un cuchillo que sirve para matar demonios"
"¿No te parece que darme un cuchillo para matar a los de tu clase es algo bastante...no sé...estúpido?"
"Puede ser, pero, que sería de los demonios, sin cazadores como los Winchester. Y me parece, que estás en desventaja sin uno de éstos. Ten en cuenta que solo existen dos de esos en la tierra. Y todo queda en familia." Y ahora sí desapareció.
Lucas López vio la pequeña caja que había enterrado diez años atrás en el asiento del acompañante apenas se acomodó en el Impala. Dio la vuelta a la manzana y estacionó, para salir con la caja del auto y prender fuego a su contenido. Cuando volvió a su casa, lloraba feliz.
"¿En serio?" dijo Santana al ver como su padre lloraba en el asiento del Impala.
"Se ve que es un auto especial para él." respondió la diva.
"¿A dónde estuviste hoy?"
"Por ahí."
"¿Estuviste trabajando?"
"No."
"¿Puedes dejar de mirar a mi padre? Cualquiera que te viera diría que estás enamorada de él." dijo Santana al ver que desde que él había estacionado la diva lo miraba con algo que ella no podía descifrar.
"No seas ridícula Santana."
"¿Y qué significa esa mirada?"
"¿Qué mirada?"
"¡Esa! La forma en que lo mirás."
"San ¿alguna vez te preguntaste de que serías capaz de hacer por la persona a la que amas?" dijo la diva volviendo a mirar a su novia.
"No, nada de eso. No vamos a confesar nuestro amor cuando recién estamos saliendo hace un mes. No me engañas, hobbit. No quieras cambiar de tema."
"San, ¿alguna vez te preguntaste de lo que tu padre sería capaz de hacer por su familia?" La repuesta de la diva sorprendió a Santana. Miró a su padre que seguía llorando contra el volante del auto.
"No, nunca me lo pregunté." respondió, recibiendo como respuesta un beso de su novia.
"Tendrías que averiguarlo." dijo ella antes de volver a su auto, ayudar a Lucas a salir del Impala, diciéndole que esperaba que no hubiera ensuciado el auto con sus lágrimas y marchándose.
"¿Por qué Rachel se quedó tan poco tiempo?" preguntó María que había escuchado toda la conversación detrás de Santana.
"No tengo ni idea." dijo la latina observando a su padre.
Esa noche, Lucas no se fue a acostar. Estaba feliz. No iba a morir hasta que le llegara su hora dictaminada por Dios. Así que se había quedado en la sala de estar viendo televisión, y pensando en la novia de su hija.
"¿Qué eres capaz de hacer por tu familia?" preguntó Santana desde el umbral de la puerta. Lucas la observó y vio que podía llegar a ser una gran mujer. Aún siguiendo a Rachel a ese mundo en el que ella vivía.
"Ven hija, tengo una historia que contarte." Y cuando Santana se sentó a su lado, él procedió a contarle lo mismo que le había contado a Rachel, con la adición de lo que él suponía que la diva había hecho.
"¿Estás loca?" dijo Santana entrando a la casa de la vida sin golpear, al encontrarla en la sala de estar, sentada con Quinn mirando unos papeles.
"Santana." dijo la diva levántandose y caminando hacia su novia.
"¿Qué tal todo, López?" preguntó Quinn.
"Fabray." reconoció Santana. Miró de nuevo a su novia. "Te pregunté si estabas loca, mi padre me contó todo. ¿Qué demonios hiciste?"
"Me parece que éste no es momento de hablar de ese tema, San. Quinn está presente y estamos discutiendo unas cosas para Glee." dijo la diva en voz baja.
"El momento, hobbit, es cuando yo lo diga. Estuve dando vueltas en mi casa hasta las 5 de la mañana antes de venir. No podía dormir."
"San, son las tres de la tarde." dijo la diva mirando a su novia.
"Si, bueno, mi padre me dio una taza de café que tenía un somnífero diluido. En estos momentos creo que te quiere más a vos que a su propia hija, ya que es capaz de drogarme."
"¿Podrías esperar un ratito más? Quinn y yo ya terminamos."
"Rachel, no importa. Me parece que hasta ahora todo va bien y podemos seguir con esto en otro momento." dijo Quinn levántandose de su lugar en el sillón. "Y parece que Santana tiene varias cosas que discutir con vos. Y...quedé en ver a Brittany en una hora, así que es mejor que me prepare." dijo la rubia sonriendo y saliendo de la casa.
"¿Por qué yo no sabía que mi mejor amiga tiene una cita con Quinn?" preguntó Santana sentándose en uno de los sillones.
"Yo tampoco lo sabía." respondió la diva sentándose al lado de ella para intentar agarrar su mano, que fue rechazada por la latina.
"¿Qué hiciste?"
"¿Con qué?"
"Con ese demonio. ¿Vendiste tu alma por la de mi papá?"
"No."
"¿Mi padre estaba borracho y se imaginó haber hecho ese pacto?"
"No"
"¿Se equivocó con la cuenta de los años y todavía no pasaron 10?"
"No."
"¿Entonces?"
"¿Entonces qué?"
"¿Cómo se canceló el trato?"
La diva suspiró. Había muchas cosas que Santana no sabía de la vida de un cazador y menos de la vida de sus primos.
"Digamos, que alguien, como una muestra de confianza a ciertos miembros de mi familia, decidió cancelarlo."
"¿No me vas a explicar más que eso?"
"No puedo San."
"¿No querés o no podés?"
"Las dos."
"¿Por qué?" Santana sabía que la diva se guardaba muchas cosas de su mundo. Pero ya estaba cansada de eso. Quería que Rachel compartiera todo con ella. A pesar de estar aterrorizada por el constante crecimiento de sus sentimientos hacia la diva (y eso que aún no habían tenido sexo), Santana quería saber todo sobre ella ya que la diva cada vez iba aprendiendo más cosas de la latina.
Rachel, suspiró. El hecho de haber ido a esa encrucijada a tratar de dialogar con un demonio para sacar de un trato al padre de su novia la había dejado pensando. A pesar, de que sus padres y sus primos le habían enseñado que era mucho mejor mantener siempre los sentimientos lejos de este trabajo, lo que estaba sintiendo por Santana era difícil de mantener al margen. Rachel sabía que no por cualquier persona hubiera hecho lo que hizo la noche anterior. Y encima, había roto una de sus reglas principales: Evitar a los demonios a toda costa. Ella solo tenía 17 años y todavía no estaba preparada para meterse en una guerra contra demonios para después terminar entrando y saliendo del infierno, como sus primos.
Santana, se cansó de esperar una respuesta y se levantó para marcharse.
"¿A dónde vas?" preguntó Rachel.
"Mientras no confíes en mí, no puedo seguir en esta casa, Rachel."
"Si confío en vos, Santana".
"No, no lo hacés. Porque siempre evitás incluirme en tu mundo. Ahora lo estás haciendo al decirme que no querés contarme lo que pasó anoche."
"¿Y si lo nuestro no funciona, San? ¿Si terminamos y cada una toma un camino distinto? Te das cuenta que eso puede pasar y que mientras tanto, yo te introduje en un mundo en el que constantemente vas a estar en peligro."
"Nunca vamos a saber si esto funciona o no. Pero yo estoy acá Rachel, esperando como esperé todo el tiempo hasta que un fantasma me hizo darme cuenta de que ya no tenía que esperar más y te besé por primera vez. Y yo tampoco sé si esto va a funcionar, pero quiero intentarlo, y podría haber evitado involucrarme en tu mundo, pero lo hago. Intento involucrarme en tu mundo. Pero no me das espacio, no me das lugar y no confías en mi. No puedo seguir haciendo esto si no confías en mi."
"¿Estás terminando conmigo?"
"Hoy no." y con eso Santana se marchó de la casa de Rachel, llorando porque le hubiera gustado decirle más cosas de las que dijo, pero no podía soportar ver las defensas que la diva armaba cuando ella preguntaba algo demasiado importante sobre su mundo.
Rachel no apareció durante toda la semana en la escuela. No respondió llamadas ni mensajes. Ni siquiera estaba en la casa.
Santana, había discutido el tema con su padre, quien por lo menos sabía de la vida secreta de la diva, y decidió esperar un tiempo más. Su padre le dijo que tomara esto como una prueba. Si ese mundo era el que una vez las había unido (porque Santana le contó absolutamente todo a él) ese mundo no podía ser el que las iba a separar.
Ya era sábado a la noche de nuevo, y la casa de los López parecía inhabitada. María guardaba silencio ante la tristeza de su hija, después de la primer pelea con su novia. Lucas, no sabía más que decir con respecto a la diva y pensaba en formas de alegrar a su hija, pero no hallaba ninguna. Y Santana, extrañaba terriblemente a su novia de la que no sabía absolutamente nada hacía 6 días.
El timbre interrumpió la silenciosa ( y tétrica) cena que se daba lugar en la casa de los López. Lucas se levantó a abrir la puerta, para encontrarse con una Rachel Berry un poco más pálida, ojerosa y con un una rosa en la mano.
"Buenas noches, sr. López, ¿Está Santana?" dijo mirando al piso y tan despacio que él casi ni la escucha.
"Querida, te dije que me llames Lucas y sí, Santana está. ¡Santana!" gritó después de hablar con la diva. "Pasa, pasa, mejor"
"Gracias, Lucas."
"¿Qué estás haciendo acá?" preguntó Santana al ver la figura de la diva.
"Buenas noches, Santana." respondió ella encontrando su mirada. Santana, se acercó inmediatamente a su novia al ver el estado en el que estaba. "¿Podemos hablar al frente de tus padres? Necesito pedirles permiso para algo." dijo la diva aprovechando el momento y agarrando la mano de la latina.
Santana asintió y la guío hasta el comedor, en donde Lucas le estaba explicando a María quien era la visita.
"Buenas noches, sra. López."
"Rachel, querida, me vuelves a llamar así y juro que te pego. Llámame María." dijo la madre de Santana. Su marido le había contado esa semana lo que la diva hacía y había hecho por él.
"De acuerdo. María, Lucas, quería pedirle un par de cosas." dijo Rachel. Cerró en un puño la mano que no estaba ocupada por la de Santana y sintió las espinas de la rosa clavarse en su palma. "Oh, esto es para vos, San." dijo entregándole la rosa.
"Gracias." dijo Santana mirando la flor y a su novia.
Rachel, sacó de uno de los bolsillos traseros de su pantalón, un papel que le entregó a los padres de Santana.
"Una de las cosas que quería pedirles" mientras ellos miraban el papel tratando de entender. "es el permiso para que Santana, si ella está de acuerdo, se pueda hacer un tatuaje."
"¿Qué tipo de tatuaje?" preguntó Lucas.
"Es un tatuaje que es como una tradición familiar." respondió la diva. No sabía si María sabía sobre su trabajo.
"¿Tiene que ver con demonios?" preguntó María, confirmando las dudas de la diva.
"Si, es un tatuaje que evita las posesiones demoníacas. Yo tengo uno."
"Bueno, ¿Y tenemos que firmar esto?" dijo Lucas.
"Si, Santana es menor de edad, por lo tanto en el lugar donde se lo haría, necesitan ese papel firmado por sus padres."
"¿Y no podés esperar un mes, a qué cumpla los 18?" preguntó Santana.
"Si y no." dijo la diva mirando a su novia. La latina pudo ver miedo, mucho miedo reflejado en los ojos de la diva, aunque no sabía a que ella le estaba temiendo en estos momentos.
"Ya volvemos" anunció Santana arrastrando a su novia hacia su cuarto. "¿Qué demonios está pasando?" preguntó cuando estaban solas. "No sé nada de vos durante una semana, ni siquiera estuviste en tu casa, y de golpe te aparecés por acá, pareciéndote a un zombie, con una rosa en la mano y pidiéndole a mis padres permiso para que me hagan un tatuaje que ni siquiera sé si quiero hacerme."
Rachel, se sentó en la cama, estaba realmente cansada. Tenía sus razones para no haber estado esa semana en Lima y al comienzo fueron a causa de su discusión con la latina. Ella no tenía a nadie con quien hablar, así que se fue en busca de sus primos, que aunque estaban cerca y la ayudaron, estaban metidos en un gran lío con algunos demonios rebeldes, escapando de los leviatán (para variar) y metiéndose en problemas que ni siquiera ellos sabían que podían existir. Así que, recibir consejo de dos personas de edad adulta, para Rachel, que se comportaban como niños, para todos los demás, solo significó en un par de cosas. Una, un buen consejo. Y dos, una mala alimentación y pocas horas de sueño, muy pocas horas de sueño.
"La semana pasada" comenzó a decir la diva "me pediste que te deje ingresar en mi mundo. Quiero hacerlo Santana."
"¿Y lo vamos a hacer con diferentes pasos, poco a poco?" preguntó la latina, notando que Rachel hablaba con cansancio en la voz.
"No, te voy a dejar entrar de golpe. Te voy a explicar todo lo que necesites saber esta noche, pero me gustaría que te hicieras antes el tatuaje."
"¿Por qué?"
"Esta semana vi lo que le hace a las personas estar poseídas, y no quiero que eso te pase en lo que falta para tus 18 años. Ese mundo es muy inestable, San. Uno no sabe donde va a estar el demonio más cercano mañana. Quería también pedirles permiso para que pases la noche conmigo." añadió ausentemente.
Santana, salió de la habitación rumbo al comedor, y le dijo a sus padres que si se quería hacer el tatuaje y que iba a pasar la noche con Rachel. Volvió a su cuarto, en donde Rachel se había quedado con sentada con los ojos cerrados.
"Vamos." le dijo suavemente, después de que preparó un bolso con ropa.
El tatuador era un hombre de unos 25 años, con el cuerpo cubierto de tatuajes, un aro en la nariz y una barba rubia que terminaba en una trenza. Abrazó a la diva apenas la vio cruzar la puerta del local, para no soltarla por un rato. Después, observó como los dos hablaban y su novia la señalaba, para que el hombre asintiera y pidiera el permiso, que le fue entregado inmediatamente.
"¿Dónde lo vas a querer al tatuaje?" le preguntó Rachel arrastrándola a un cuarto que había al fondo.
"¿Dónde pensás vos que es el mejor lugar?" la latina sabía que hacerle esa pregunta a Rachel, significaba mucho para su novia.
"Siempre el mejor lugar es el pecho. Aunque no sé porque." respondió ella mientras se sentaba en una silla al lado de la latina.
"Bueno, entonces yo creo que lo mejor es tenerlo en el mismo lugar en donde lo tenés vos?"
"¿Estás segura?"
"Si."
"Pero no quiero que él vea tus pechos"
"Él vió los tuyos."
"Buen punto."
"¿Cuándo te lo hiciste?"
"Hace dos años."
La conversación murió ahí, al ver entrar a Johnny, el tatuador y preguntarle algo a la diva. Quien sacó de su cuello un objeto que parecía una botella de perfume de esas de muestra gratis. Después, Johnny le preguntó donde lo quería y metió el líquido en la aguja eléctrica y comenzó a tatuar.
Una hora después, las dos salían de la mano de la tienda de tatuajes.
"¿Qué le diste?"
"Una tinta especial para que te haga el tatuaje."
"¿Especial?"
"Si, está hecha con agua bendita. Eso también ayuda."
"Pero también sacó la aguja de ese potecito."
"Si, la aguja es de plata. Esta desinfectada y todo, solo que estuvo guardada ahí adentro desde que se fabricó esa tinta. Mi tío abuelo preparó muchos de esos potes de tinta, con la aguja y todo hace mucho tiempo. Cada miembro de la familia recibió cierta cantidad."
"Si estaba desinfectada ¿Por qué la quemó?"
"Para asegurarse. El fuego que él proporcionó, sirve para matar cualquier tipo de virus, pero no afecta para nada a la plata."
Rachel, se detuvo en Breadstix para comprar algo para comer y siguieron camino hacia la casa.
Cuando llegaron, mientras ella comía, comenzó a contarle toda la historia de su familia. Su tía siendo asesinada por un demonio llamado Azazel, la búsqueda de su tío John para matar a ese demonio, sus primos y los ángeles y demonios y Dios, y los leviatán. Le explicó su entrenamiento y sus padres cazando en otros continentes. Le explicó lo que había pasado con Crowley y el porque de la cancelación del contrato de Lucas y hasta le dijo el porque le había dejado manejar el Impala (algo que Santana todavía no podía entender).
Cuando terminó, habían resuelto el problema de confianza que las había separado durante una semana (que Rachel también explicó) y el sol ya se estaba levantando. Así que las dos, se tiraron a dormir.
Santana, se despertó ante el sonido de un teléfono que sonaba. No sabía muy bien si era el de ella o el de la diva. Pero no le importó demasiado, agarró el dispositivo que estaba interrumpiendo sus horas de sueño.
"¿Hola?" preguntó dormida.
"Rachel, soy Quinn. ¿Cómo estás?"
"¿Quinn?"
"¿Santana?"
"¿Qué hacés llamando a Rachel?"
"Somos co capitanas en Glee y estaba preocupada porque faltó toda la semana. Estuve llamandola todos los días."
"¿Quinn? Ella está bien. Tuvo que hacer algunas cosas familiares, por una urgencia, pero está bien." respondió Santana sin querer pensar en nada.
"¿Está con vos?"
"¿De qué otra forma contestaría yo con su celular?"
"¿Se arreglaron? Brittany me contó que habían discutido la semana pasada."
"Si."
"Ah, ¡Qué bueno!"
"Gracias, Quinn." Ésta sí que era una conversación extraña para ella.
"De nada. ¿Qué van a hacer hoy?"
"Todavía no lo sé. Yo me desperté con el sonido del celular y Rachel sigue durmiendo."
"¿Por fin tuvieron sexo, López?" preguntó Quinn, Santana juraba que podía oír a la rubia sonriendo burlonamente del otro lado del teléfono.
"Que dos personas duerman juntas, Fabray, no significa que tengan sexo."
"O sea que no estás logrando más que Finn y Puck. ¿Sabías que tienen una apuesta para ver en cuanto tiempo avanzas a segunda a base con Rachel?" Por supuesto que esos dos tarados tenían una apuesta. Cuando Santana estaba por contestar, sin embargo, el teléfono le fue arrebatado.
"Cuando hables con Finn o Noah, Quinn, hazme el favor de comunicarles, que Santana ya llegó más lejos que lo que ellos pudieron llegar conmigo. Pero seguramente, estás en altavoz, en la cocina de la casa de Noah, después de la fiesta de anoche y ellos dos escucharon. Así que, ya que completaste esta prueba...Buenos días Quinn." dijo la diva casi sin respirar, y acomodando su cuerpo sobre la latina.
"Buee..Buenos días, Rachel. Disculpa que hice todas esas preguntas, pero no me querían dejar ir sin hacerlas. Y gracias por contestar, le hiciste perder 100 dólares a Puck."
"No hay problema. Hablamos mañana Quinn."
"¡Espera Rach...!" pero la diva ya había cortado.
"¿Qué demonios fue eso?" preguntó Santana acomodando sus manos en la espalda de Rachel. Baja espalada, para ser mas precisos, y manos que de a poco se iban deslizando.
"¿No sabáis que iba a haber una fiesta en lo de Noah anoche?"
"Si, pero no tenía ganas de ir." Las manos de Santana, descendieron unos milímetros más. Rachel, medio molesta, las agarró y cuando Santana pensó que ya no iba a poder intentar eso durante el día, sintión que sus manos eran apoyadas en dos redondos y firmes...en el trasero de la diva.
"Si querías poner las manos ahí, no tendrías que haber tardado tanto." Dijo la diva mirando a su novia que no podía creer que por fin podía tocar esa parte del cuerpo de su novia. Así que empezó a pellizcarla, a acariciarlas, pero, sobre el pantalón corto que ella estaba usando. "Bueno, supongo que anoche, hubo algún juego de verdad o consecuencia, por lo cual Quinn, como consecuencia..." la diva se acomodó un poco mejor, montando sobre una de las piernas de Santana " tuvo que llamarme para preguntar eso." El movimiento había dado como resultado dos cosas, una, que una de las piernas de la diva quedara en el medio de las piernas de Santana y la otra que, sin intentarlo pero si desearlo, las manos de Santana terminaron en el trasero de la diva, pero esta vez debajo de los pantalones cortos.
La diva no aguantaba seguir hablando, así que comenzó a besar a su novia, que la empujó más hacia si misma y comenzaron a moverse la una contra la otra. Para continuar con la ropa en el piso y gritos y gemidos de las dos morenas inundando la casa.
Rachel Berry, había perdido su virginidad con Santana López. Y ninguna de las dos podía estar más feliz.
A la tarde, Rachel manejó hasta un lugar casi sin tránsito y se bajó del auto.
"¿Qué vas a hacer?" preguntó Santana, mientras le contestaba un mensaje a Brittany diciéndole donde estaba y veía que su novia se bajaba y abría la puerta del pasajero.
"Tenemos espacio y no hay mucha gente por este camino."
"Eso es porque es un camino rural...¡Ya sé! Berry quiere probar más de su sexy latina." dijo Santana comenzando a sacarse la remera. Rachel, la miraba incrédula.
"Si eso es lo que querés, pasamos al asiento de atrás. Pero en realidad te traje hasta acá para que aprendas a manejar el Impala."
"¿En serio?"
"No bromeo."
"¿El Impala?"
"Si."
"¿Puedo poner Ricky Martin?"
"No."
"Bueno, será mas adelante eso." Santana ya se había acomodado en asiento del conductor. Rachel, le volvió a explicar como era lo de las marchas y una hora después Santana, casi, manejaba bien.
"¿Tenías que pasar por todos los pozos?"
"No me tendrías que haber traído a aprender a un camino de tierra."
"Igual, podrías haber evitado los pozos, las piedras y hacer que girara bruscamente el volante las 3 veces porque casi te llevas por delante un árbol."
"El volante es muy duro."
"Eso es porque no venía con dirección asistida cuando lo construyeron."
"No entiendo porque siempre hay que apretar tantos pedales."
"Porque si no no se pueden realizar los cambios."
"¿Cómo lo hice?"
"Bastante bien para una principiante."
"Ah, eso es una lastima."
"¿Por qué?"
"Porque esta mañana, siendo principiante o no, excediste en tu tarea cuando estábamos en la cama."
"Eso es porque mi maestra es muy buena enseñando."
"Y sexy."
"Y sexy."
"¿Qué hacen Brittany y Quinn acá?"
"No tengo ni idea. Yo no les dije en donde estábamos."
"Yo le dije a Brittany."
"¿Te diste cuenta que están agarradas de la mano?"
"Espero que estén saliendo juntas de una vez por todas. La tensión sexual entre esas dos ya me estaba molestando."
"Eso no lo noté."
"Porque no estuviste esta semana en la escuela. Era terrorífica."
"Quinn no parece que haya cambiado mucho."
"Que estén de novias no significa que ya se hayan acostado juntas."
"Cierto." dijo la diva bajando del auto.
"¡Hola San! ¿Te hiciste un tatuaje?" preguntó Brittany apenas vio a su amiga.
"¿Cómo lo supiste?" preguntó la latina.
"Jacob, para variar, estuvo siguiendo a Rachel ayer y publicó una foto en su blog de uds. dos saliendo de la casa de tatuajes."
"Por favor, dime que no te hiciste un tatuaje que diga: Rachel." dijo Quinn detrás de Brittany.
"No."
"¿Y convenciste a la señorita inocencia de que se hiciera uno?" preguntó Quinn señalando a Rachel que miraba entretenida las manos entrelazadas de las rubias.
"¡Ey!" gritó al escuchar lo que dijo Quinn.
"Lo siento, Rachel."
"No tenía que convencerla para nada, Fabray. Berry, aunque no lo creas, ya tenía un tatuaje hecho. Dos, descubrí esta mañana."
"¿Uno es de un pato, Rachie?" preguntó Brittany abrazando a la diva, sin soltar la mano de Quinn.
"No, Brittany, lo siento."
"¿Dos tatuajes Berry? Se nota que los tenés bien escondidos, ni Finn ni Puckerman saben de ellos."
"Esos dos tontos no llegaron nunca a los lugares que Santana López llegó esta mañana." Respondió la latina sonriendo orgullosamente y pasando un brazo sobre el hombro de su novia para alejarla de Brittany.
"¡Felicidades San!" dijo Brittany abrazando a las dos morenas juntas, esta vez soltando la mano de Quinn.
"Felicidades, Britt. Por lo que vimos, conseguiste conquistar a Fabray." dijo Santana.
"Si. Somos oficialmente novias. Me lo preguntó hace un rato al lado de la fuente con los patos que hay en el parque."
"Felicitaciones Brittany, Quinn." agregó la diva.
"Quiero que cenemos las cuatro juntas. ¿Podemos? Ahora podemos juntarnos como dos parejas." Dijo Brittany.
"Si, Britt. ¿Quieren que vayamos a Breadstix o a mi casa?" dijo la diva.
"Vamos a tu casa mejor, así vemos alguna película, sin Streisand, después de comer." respondió Quinn.
"Bueno, nos vemos ahí." dijo Santana arrastrando a la diva hacia el Impala.
En McKinley High, el lunes a la mañana, corría el rumor de la nueva pareja en Glee. Pero, a raíz de ésto y de que Brittany muchas veces se distraía, el rumor de Quinn y Brittany como pareja, pasó a ser reemplazado por el de Santana y Rachel teniendo sexo. Rumor, que comenzó cuando Quinn quería sacarse de encima a Kurt y Mercedes que la acosaban con preguntas y Brittany las contestaba alegremente y de pronto, la ex HBIC dioj: "Rachel perdió ayer su virginidad con Santana", sin darse cuenta frente a quienes estaba.
Para la hora de Glee, casi todos estaban reunidos, susurrando entre ellos, mirando a las dos morenas, que hablaban de algo concentradas y riendo de vez en cuando, ignorantes del exabrupto de Quinn y de que ya todo el colegio sabía de sus actividades sexuales. Cuando estaba por empezar la práctica, el Sr. Schuester, notó que estaba faltando Puckerman, quien entró en cuanto el profesor hizo presente su pensamiento, con un paquete en la mano.
"Disculpe mi tardanza, sr. Schue." dijo Puckerman acercándose a la diva y dejando el paquete en su regazo, mirando con precaución a Santana.
"¿Qué es esto, Noah?" preguntó la diva mirando el paquete.
"Un regalo." respondió Puck.
"¿Un regalo?¿Es mi cumpleaños y no lo sabía?"
"No, es un regalo porque me enteré que ya no formás más parte de la población virgen de estados unidos."
"¿Es un regalo de felicitación?"
"No. ¿Por qué mejor no lo abres?" Rachel, miró a Santana y ésta asintió con su cabeza mientras miraba amenazadoramente a Puckerman. ¿Cómo se habían enterado?
"Noah, esto es una filmadora." dijo Rachel al terminar de desenvolver el paquete.
"Si. Pero no es cualquier filmadora. Esa precismente, tiene un disco de 16 GB de memoria y una batería que dura unas 10 horas y además, filma en alta definición en la oscuridad."
"¿Y para qué quiero yo una filmadora que filme a alta definición en la oscuridad?"
"Bueno, debido a los recientes acontecimientos entre las dos chicas más sexys de la escuela, junto a Quinn y Brittany por supuesto, decidí que ese era un buen regalo."
"Si, pero ¿Por qué?"
"La cámara es genial también con luz, pero en el caso en que seas un poco tímida en tus momentos íntimos con Satán, pueden filmar en la oscuridad."
"¿Para que querría yo filmar esos momentos?"
"Porque si les pido que me dejen ver, me van a decir que no. Si les pido que me dejen participar, me van a decir que no. Entonces, así es inofensivo para todos. Uds. se filman y me envían una copia del video."
"Puckerman, juro que antes de que termine el día vas a estar muerto." Dijo Santana levantándose de su asiento y lanzándose en contra de Puck, quien al ver a la latina furiosa salió corriendo del aula y del colegio.
"Bueno, supongo que es mejor que demos la clase terminada por hoy." dijo Schuester observando como de a uno sus alumnos dejaban el coro para ver como Santana trataba de asesinar a Puckerman mientras lo insultaba en español.
