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III. El primer beso

Aunque la aldea hubiera cambiado mucho desde que se implementaron nuevas tecnologías, todos seguían haciendo festividades en las que se usaban kimonos, vendían mucha comida y los fuegos artificiales eran la atracción principal de aquellos eventos.

Especialmente en verano.

Ya había trascurrido un mes después de la declaración que le hizo Mitsuki, tan solo recordarlo hacía que su cara tomara un color rojizo y su corazón se acelerara.

Ahora que lo pensaba mejor, Mitsuki nunca le pidió que saliera con él… solo expresaron lo que sentían pero no significaba nada, su cabeza le empezó a doler. Incurrir más en el tema no tenía sentido, quizá ambos llegaron a un acuerdo silencioso pero Boruto no recuerda haber hecho algo así antes.

Sentía una ansiedad muy grande dentro de su ser.

Al mismo tiempo que quería dejarlo así, también deseaba que el peliceleste y él tuvieran un lazo más profundo, más íntimo, algo como tomarse de las manos, quizá besarse…

"¿Besar?"

Nunca había besado a nadie antes y no; los besos que su hermana menor, su mama, y su tía le daban; no contaban para nada.

Al final, ¿Qué eran Mitsuki y él?

Al día siguiente había una festividad en el centro de la aldea, no le apetecía ir a pesar de que casi todos sus amigos iban a la misma a jugar, ya sea para pasar el rato o para crear recuerdos. Mitsuki tampoco parecía estar interesado, entonces a la salida de la academia lo vio, estaba rodeado por algunas chicas de su clase que lo invitaban a ir con ellas a la feria esa.

Boruto frunció el ceño y como si el otro lo sintiera cruzo sus ojos dorados con los celestes, el rubio se sobresaltó al recibir una sonrisa como respuesta y se fue caminando en dirección contraria.

Su pecho se estrujaba y no le gustaba ese sentimiento de enojo y envidia mezclándose en su interior.

Estaba celoso, estaba muy celoso de aquellas tipas y no tenía ese derecho, porque ellos dos no eran nada y todo ese enrollo de problemas solo lo molestaba más. Odiaba sentirse así.

Mientras caminaba con la cabeza gacha no pudo notar a tiempo que Mitsuki lo seguía y que de un momento a otro sintió que su mano era tomada de golpe, haciéndolo girar sobre sus pies, sus orbes celestes miraron con sorpresa al otro y todo en ese instante se silenció.

— ¿Me estas evitando?

Boruto no pudo responder, las palabras no salían, ni siquiera tomo en cuenta el hecho de que sentía el calor corporal del otro invadirle en su extremidad tomada. Abrió ligeramente los labios unos segundos y los volvió a cerrar, sentía que se hundía en las pupilas de su compañero y que cuando lo hacía se olvidaba hasta de respirar.

— ¿Hice algo malo? —su mirada se volvió triste y en instante Boruto volvió a recordar cómo ingresaba el aire a sus pulmones.

— ¡Claro que no! —forcejeo para que el otro lo soltara, el rubio comenzó a soltar fingidamente algunas risas apenado por su comportamiento tan extraño. — ¿De dónde sacas eso?

— No me hablaste durante todo el día y cada vez que te miraba solo te dabas la vuelta ignorándome. —los ojos dorados de Mitsuki se posaron sobre los otros, examinando cada movimiento del chico que estaba frente a él, actuando de manera extraña y con nervios.

— Estas alucinando, además si fuera así… no te importa…

Mitsuki se sintió indignado, rechazado quizá, pero ahora que buscaba entre sus recuerdos, ninguno de los dos habían llegado a un acuerdo mutuo después de confesar sus sentimientos, solo lo hicieron y dieron por finalizado el tema; girando la página de su vida a una nueva.

— Escucha. —Mitsuki dibujo una sonrisa en su rostro. — Mañana saldremos los dos juntos al festival de verano. —Se acercó peligrosamente al rostro ajeno; invadiendo su espacio personal. — Solos. — Boruto pudo sentir el aliento del otro muy cerca de su oreja y como el toque de aquella mano en su hombro quemaba, sus latidos se aceleraron nuevamente.

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Boruto no pudo pegar un ojo en toda la noche pensando en las palabras de su "amigo" haciendo que su corazón golpeara fuertemente dentro de su caja toráxica y recordando todos los toques que le habían dado, se abrazó así mismo para confortarse y ahuyentar todas sus dudas, ya estaba cansado de todo ese lio, todo era demasiado problemático.

La tarde llego demasiado rápido, Mitsuki esperaba a Boruto en la entrada del festival, a su alrededor podía ver mucha gente saliendo e ingresando, la mayoría eran parejas, niños y algunas personas mayores, casi todos usando kimonos, mientras él solo se había conformado con sus prendas actuales y lo vio, vio a Boruto caminando hacia su dirección mirando por todos lados, ambos al parecer pensaban igual, el rubio tenía su mismo traje solo que se había amarrado la chamarra en su cintura.

Los ojos celestes hicieron conexión con los ojos dorados, Mitsuki le sonrió y Boruto se sonrojo desviando la vista.

— ¿Y bien? —pregunto. — ¿Qué haremos Mitsuki?

— ¿Pasar un momento agradable, juntos? — Los dos caminaron por diferentes tiendas de comida, se metieron a algunos juegos y ganaron premios en la mayoría, aunque Mitsuki mas que Boruto. Cuando se adentraron más al festival fue en un acto de impulso que el peliceleste jalo al rubio fuera de toda esa gente, de todo ese ruido y lo estampo de golpe contra uno de los árboles.

— ¿Qu- ¿Qué crees que estás haciendo? —Uzumaki tenía los ojos semi-abiertos por el golpe, el dulce que había estado devorando hasta hace unos segundos, yacía tirado en el suelo.

— Tenemos que hablar. —Mitsuki aún tenía su propia paleta en manos. Boruto quería escapar, pero otra vez, se hundía en las pupilas oscuras de su compañero, como si estuviera siendo hipnotizado.

— ¿Hablar de qué? —dibujo una sonrisa sínica en su rostro.

— De tú y yo. —Le dio una mordida a su dulce y se acercó a los labios del otro. — ¿Qué soy para ti, Boruto Uzumaki? —fue casi un susurro, el aliento, la respiración, todo, el rubio lo sentía todo.

— ¡Su-suéltame! —la presión en su brazo se hizo más fuerte y sin que se diera cuenta ya tenía la otra mano de su compañero sobre el otro, obligando a que levantara la vista, estaban muy cerca. Demasiado.

— Para mí… tú eres, la persona más importante que tengo ahora. —Confeso, en ese momento los ojos celestes del contrario brillaron, dejo de escuchar y de seguir insistiendo en que fuera liberado del agarre, los colores se le subieron al rostro, todo parecía ir en cámara lenta. — Lo sabes, ¿no? —vio la sonrisa más bonita del mundo formándose en sus labios. — Me gustas mucho. —Y cada vez más cerca, a solo milímetros de chocar sus bocas. — ¿Saldrías conmigo? —sus narices se rozaron, el menor no sabía que responder, los locos latidos no lo dejaban pensar, relajo su cuerpo y espero, fue solo un reflejo pero cerro fuertemente sus ojos, Mitsuki pudo ver lo largas y hermosas que eran las pestañas del rubio, tomo esa acción como una afirmación y paso delicadamente ambos brazos por el cuerpo ajeno, recorriendo con la yema de sus dedos, su pecho, su cuello y quemando a fuego en su mente lo que se sentía, sostuvo entre ambas manos el rostro ajeno, delineo aquellas marquitas de gato y cerró los ojos; uniendo por fin sus labios con los del otro, fue delicado, solo un rose, ninguno se movió, el rubio comenzó a temblar y se agarró fuertemente de las ropas del otro. Todo paso tan rápido.

Se separaron, Mitsuki aún no tenía suficiente y al parecer Boruto tampoco porque no lo soltaba, se volvieron a mirar, perdiéndose en los ojos de su compañero.

Con todos los sentimientos a flor de piel, Boruto se acercó esperando que el otro entendiera.

— Abre la boca…

—… ¿Eh? —cuando quiso preguntar por la razón, solo sintió como el otro de un golpe estampaba su boca a la suya, sus ojos se abrieron por la sorpresa, pudo sentir la calidez del peliceleste dentro de su cavidad, olvido como respirar y torpemente el más alto movió sus labios, Boruto estaba tan nervioso que no supo que hacer, nunca había besado antes, creía que se seria asqueroso al sentir la saliva ajena invadirle por dentro, pero era diferente, ejerció el agarre que tenía bajo los brazos de Mitsuki, posando sus manos sobre su espalda, intento seguirle el ritmo, el tiempo pasaba y terminando dando golpecitos al ojidorado para que lo soltara, se estaba ahogando.

Con la respiración agitada y un sonrojo en la cara de los dos; pero más en el rubio, se volvieron a dedicar aquella mirada. Mitsuki sonrió relamiéndose los labios, haciendo que el otro cayera en cuenta de que aun sentía dentro su boca ese sabor, el sabor de quien lo había besado.

Así que, eso era besar.

No podía describir lo que sentía en esos momentos.

Ambos decidieron dejarlo así, Mitsuki tomo las manos con las suyas y las apretó ligeramente.

— ¿Saldrías conmigo? —volvió a repetir la pregunta.

— Ya sabes la respuesta idiota… —balbuceo totalmente rojo y tratando de ignorar el hecho de que sus manos estaban siendo sostenidas por el otro.

— No, no lo sé. —soltó una risilla. Boruto se molestó por un momento, se soltó del agarre y enredo ambos brazos sobre el cuello de Mitsuki, uniendo de forma brutal sus bocas, demonios, si había dolido, sus dientes se habían chocado pero en poco tiempo ambos aflojaron un poco y se volvieron a besar, cerrando los ojos, el peliceleste poso sus manos en las caderas del otro.

— Ya lo sabes… —susurro contra sus labios.

— Me gustas mucho. —le respondió dándole un beso en la frente y sonriendo tontamente.

— Agh, ya cállate.

Los dos terminaron por reírse y decidieron volver para disfrutar un poco más del festival, los fuegos artificiales pronto empezarían y Mitsuki creyó que sería buena idea besarlo cuando eso pasara, porque todos lo harían y todos dirigirían su mirada hacia el cielo, nadie los vería.

Lo hizo, sí, pero el otro como no lo esperaba término dándole un golpe y huyo totalmente avergonzado. Mitsuki se tuvo que disculpar al día siguiente.

Después de su primer, segundo y tercer beso, vinieron muchos más, algunos suaves y muy cálidos y otros brutales, apresurados y con mucha curiosidad por dentro.

Se besaron detrás de la academia, en los baños, en algunos callejones, cuando estaban solos y se evadían de los demás, se devoraban mutuamente y ese acto se volvía cada vez más feroz, profundo y demandante, ya casi no se tenía suficiente el uno del otro.

Aquellos besos despertaron en ambos curiosidad y mucha ansiedad.

Un día Boruto invito a Mitsuki a su casa, específicamente a su habitación, su madre los recibió y ofreció algunos aperitivos, subieron escaleras arriba, ni bien entraron el peliceleste lo tomo por las caderas cerrando la puerta de golpe y uniendo sus labios, el otro le correspondió… terminaron tirándose a la cama, Boruto se sintió muy nervioso era la primera vez que se besaban sobre algo tan suave, se sentía muy diferente, enredo sus manos en el cuello del otro y le abrió paso a su lengua para que delineara cada parte ya conocida con esta, se sentía tan bien, la saliva del otro, su aliento, todo parecía un afrodisiaco que lo llenaba, como una droga de la cual deseaba más, se había vuelto totalmente adicto, dentro de poco solo se escucharon los sonidos húmedos de sus bocas danzando con un deseo incontenible y nuevo naciendo desde el interior.

Mitsuki mordió el labio inferior de Boruto y este solo soltó un gemido. La puerta se abrió.

— ¿Hermano? —Era Himawari. El rubio tiro de golpe a Mitsuki al suelo con una patada y acercándose hacia la pequeña niña con el corazón acelerado y sin saber que decir. — ¿Qué hacían?

— ¡N-nada! — se puso a reír. — ¿Verdad, Mitsuki? —lo miro como pidiendo ayuda. Su hermana no entendía nada y agradecía el hecho de que jamás hubiera visto cosas románticas por televisión, aún era una niña y no tenía por qué saber lo que su mal hermano mayor hacía.

— Estábamos entrenando. —el nombrado se levantó del piso sacudiendo sus prendas y dedicándole la sonrisa más inocente que tenía.

— ¡Oh! ¡Ya veo! —Himawari, había entendido. — Entonces, ¿tú le estabas ganando a mi hermano?

— Así es.

"Maldito Mitsuki, si claro."

— Debes entrenar más duro, hermano. —le dijo la niña. — Mamá dice si quieren algo especial de comer para la cena.

— Dile que cualquier cosa esta bien. —Fue Boruto.

— ¡Vale! —la pequeña salió y el rubio cerró la puerta tras de sí y echándole llave por si alguien más abría la puerta sin tocar antes. Suspiro, se habían salvado por el momento.

— Con que me ganas en combate, ¿no, Mitsuki? —la verdad era que ambos estaban empatados en cuanto habilidades de lucha se tratara.

— ¿Quieres probar?

— ¡Por supuesto! —se acercó, preparándose para la pelea, cuando sintió un jalón y labios y conocidos estampándose contra los suyos, sus quejas murieron en la boca del otro, no pudo hacer nada más que seguir la corriente y dejarse llevar por el momento.

El aire alrededor comenzó a hacerse más pesado, la respiración se volvió más agitada, las manos inexpertas intentando recorrer cada parte del cuerpo de su compañero, grabando cada toque en sus mentes, disfrutando, les gustaba explorarse mutuamente. Ambos con los colores subidos y la vista nublada, experimentando y recorriendo lugares desconocidos.

Las horas pasaron rápidamente.

La cena transcurrió con normalidad, fue tranquilo y los dos se dedicaban miradas cómplices.

Boruto le dio su primer beso y para Mitsuki también fue su primera vez, si su padre; Orochimaru, se enterara era capaz de borrarle la memoria y volver a restaurarlo, aunque no estaba tan seguro, la misión no se veía afectada por lo nuevo, no tenía miedo, no por ahora, estaba en pleno regocijo tan solo estar al lado de su Sol y aprovecharía cada segundo, no le importaba, ya pensaría después en las consecuencias.

Deseo desde el fondo de su ser que nada malo pasara. No ahora que nacían sentimientos llenos dentro de su ser y que a la vez necesitaba alimentarlos cada día, hora, minuto, cada segundo era muy valioso. Abrazo a Boruto contra su pecho, sintiendo su cuerpo agitado, los latidos de su corazón, todo sobre él. Esa sería la primera noche que dormirían juntos, agarrados de la mano y siendo conscientes de que debían protegerse mutuamente. Olvidándose de todo y de todos.

Las manos delinearon el rostro ajeno y otro correspondió los mismos gestos como si fuera un espejo, se sonrieron y cerraron los ojos, no sin antes darse un último beso y acercase para sentir ese calor invadirlo y llenarlo, con aquellos sentimientos jóvenes e inexpertos incendiando su alma.

Estaban totalmente enamorados.

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Notas Finales:

Me pidieron, hard, beso, hard cuando sean grandes y más hard. Así que este es el orden:

Extra 1: El primer beso (Ya lo hice).

Extra 2: Algo más subido de tono (Lime)

Extra 3: Hard, cuando tienen 16 años

Literal, serán 5 capítulos en total y finalizare la historia, publico semanalmente.

¡Espero les haya gustado!