¿Qué hay de nuevo, gente linda?

Hay algo que me hace especialmente feliz, además de sus comentarios, y es que no les quede mal, y que diario pueda subir un capítulo nuevo. Hace mucho que no había podido llevar a cabo esta hazaña, creo que no lo puedo hacer desde mi primer historia hace como dos años. En fin, he aquí el capítulo tres que es llevado con la palabra Sangre. Aquí veremos el primer acercamiento Lily-Sirius, que no es nada del otro mundo, pero al menos se hablan. Espero y les agrade tanto como los anteriores.

Besos, Fram.

Sangre pura, sangre sucia.

El dos de Septiembre es una de las fechas que Sirius siempre recuerda cuando quiere buscar algún otro pretexto para odiar a su madre, pues fue ese día cuando Walburga Black se enteró que su primogénito no era un Slytherin, como toda la familia lo había sido por siglos, fue en esa fecha cuando Walburga Black perdió toda esperanza de que Sirius fuera su orgullo, y por eso decidió enviarle un vociferador mostrándole lo furiosa que se encontraba.

Sirius recuerda haberse sentado con James y haberse servido puré de patatas y tocino, cuando el correo matutino comenzó a llegar. Él no esperaba nada bueno, pues sabía que su madre no era como la madre de James, que a diario le enviaba una carta para saber cómo se sentía en el colegio y si no preferiría que fueran por él para educarlo en casa donde estaría bajo sus cuidados maternos. No, él no se sorprendió cuando el sobre rojo aterrizó en su jugo de calabaza, ya se lo esperaba desde que cruzó su mirada la noche anterior con la de su prima Narcissa que decía a todas luces: te acusaré, como si hubiera sido su culpa que el sombrero lo enviara a Gryffindor y no a Slytherin como todos querían, como todos esperaban.

No, no correría como si hubiera echo algo malo, algo de que avergonzarse. Se puso en pie y con toda parsimonia caminó hacia la salida del comedor para después meterse en cualquier aula vacía cercana. Sólo escuchó la mitad del discurso de su madre, pues fue lo que tardó en encender la chimenea del aula para poder arrojarlo allí y que se consumiera como lo hacía el poco amor que aún conservaba hacia su progenitora. Después, se dio media vuelta y salió.

Lily lo vio marcharse con la cabeza bien en alto y por primera vez sintió pena por él, sin embargo, había algo que había llamado su atención y le provocaba curiosidad, pues había escuchado varias veces las palabras sangre limpia y sangre sucia salir del aula como gritadas por alguna mujer muy enojada. Sin embargo no había nadie que contestara sus preguntas, pues el único amigo que tenía estaba tres mesas más allá en un grupito de gente con corbatas verdes y plateadas, así que se dijo a si misma que debía dejarlo pasar.

Pero cuando llegó al vestíbulo y lo vio sentado al pie de las escaleras con la mirada perdida en los amplios jardines del colegio, no resistió la tentación y tuvo que bajar hasta estar a su altura y sentarse a su lado, con el largo cabello pelirrojo barriendo el escalón consecutivo, sin saber que decir en realidad.

—A veces la gente dice cosas sin pensar cuando se está muy enojado -Susurró ella por fin, sin atreverse a mirarlo por parecer insensible a su dolor.

Sirius se sobresaltó, no sólo por escuchar esas palabras de la misma pelirroja que había visto en el tren el día anterior, sino porque se atreviera a hacer alusión a sus problemas como si supiera algo en absoluto.

—No quiero ser grosero, pero no debería importarte -Contestó de mala gana, sin echarle un vistazo siquiera.

—Sólo quería comentártelo, me pareció que necesitabas una mano, todos lo necesitamos de vez en cuando -Argumentó Lily, con un encogimiento de hombros, restándole importancia a su tono cortante. Sirius no contestó—, me puedo ir si quieres.

La miró por fin y marcó en sus pequeños labios una media sonrisa, relajó la presión sobre sus hombros y volvió a mirar al frente.

—Como quieras -Dijo sin interés, aunque al notar un movimiento a su derecha agregó—. ¿Cómo te llamas?

—Lily -Sonrió ella, aliviada de que él fuera quien quitara la tensión del ambiente— Lily Evans.

—Yo soy Sirius.

—Mucho gusto, Sirius -Exclamó Lily, y el silencio se hizo sobre ellos una vez más hasta que ella lo rompió, de nuevo—. ¿Te puedo preguntar algo?

—Depende -Contestó él de inmediato.

— ¿De qué?

—Has tu pregunta y veré si la contesto o no -Solucionó Sirius, pues no quería tener que explicarle que no quería responder nada acerca de su madre o el vociferador que acababa de enviarle.

— ¿Qué significa sangre sucia y sangre limpia? -Eso sorprendió a Sirius más que otra cosa, pues estaba esperando cualquier comentario acerca de su estado anímico, más no eso que no sabía como contestar sin parecerse a un Black más.

—Bueno -Dudó—, un sangre sucia es un término despectivo para alguien que es hijo de muggles, y un sangre limpia es alguien que proviene de una familia sólo de magos.

Ante su respuesta, ambos niños se sintieron incómodos, uno porque odiaba hablar de ese tema y la otra porque era la segunda vez en ese tiempo que alguien mencionaba la diferencia entre ambos tipos de personas.

— ¿Tiene importancia que seas de sangre sucia o limpia? -Quiso saber, con la certeza de que esa pregunta ya la había echo antes, pero creía que Severus, por ser su amigo, no había querido darle la respuesta real.

—No, ninguna -Afirmó Sirius con determinación—No al menos para la gente con cerebro.

Lily sonrió ante su respuesta, pero no pudo preguntar más, pues en ese mismo instante la campana sonó y ambos se sobresaltaron al notar que se habían perdido el desayuno y que debían marcharse a su primera clase del día.

—Te veré luego -Se despidió ella, levantándose del suelo y subiendo apresuradamente. Él sólo la miró y asintió, sintiendo que el peso que llevaba consigo, se había aligerado.