La lluvia comenzó a caer suavemente, yo caminaba sin rumbo establecido, había perdido a Damara hacia poco y no tenia la menor idea de donde se había metido. Me regañe mentalmente por haberme quedado atrás a ver los colores del ocaso, ahora estaba sola en un lugar desconocido y sin el menor atisbo de idea de hacia donde debía ir, después de caminar un poco entre en el primer establecimiento que vi, el calor del lugar me fue muy grato pues afuera había comenzado a soplar el viento un poco frió a pesar de las cercanía del verano, un hombre se me acerco, estaba bastante alcoholizado, me insinuó un par de cosas y al no ver reacción de mi parte intento tocarme pero alguien se lo impidió, ya se le estaba haciendo costumbre rescatarme.

lo siento Kasif pero la señorita no es de ese tipo de chica, viene conmigo – el hombre parecía estar apenado a pesar de su estado

Lo lamento joven Draco, yo... – murmuro torpemente

No te preocupes no lo sabias - Draco le arrojo una moneda – ahora si me lo permites creo que la señorita necesita calentarse – el hombre se alejo de nosotros trastabillando, lo seguí con la mirada asta que sentí el cálido roce de las manos de Draco que me ponía su capa¿que hace aquí sola y toda mojada? – antes que pudiera contestarle escuche mi nombre y al voltear pude ver a una empapada Damara que con el susto de perderme no se había percatado de mi acompañante y corrió hacia mi

Hermione, gracias a dios que te encuentro, no vuelvas a hacer eso, no es bueno que vallas por ahí tu sola...

En eso estamos de acuerdo querida Damara – la chica volteo a ver a Draco con una expresión de susto rara en ella, mientras el parecia esperar una buena razon de que yo estuviese sola

Se.. se.. señor Malfoy yo.. es que.. bueno

Fue mi culpa, me quede viendo el cielo, me detuve sin avisar y es que el atardecer pintaba todo de manera tan hermosa, lo siento, Damara te prometo que no lo volveré a hacer – por su comportamiento hacia mi en la ultima semana creí que se disgustaría conmigo, pero en lugar de eso me regalo una hermosa sonrisa.

Ya no importa, lo que importa es que estés bien – se dirigió hacia Damara – terminaron de hacer lo que te pedí

Si señor, cada uno de sus encargos – ella se veía triste como una niña que sabe le a fallado a sus padres – mañana llevaran todo a primera hora

Gracias Damara, tan eficiente como siempre, no hay duda que fue un acierto confiarte esas tareas, además estoy seguro que si excluimos este ultimo incidente Hermione me podrá contar muchas cosas maravillosas de este día gracias a ti – mi amiga se sonrojo un poco y su sonrisa de niña volvió a aparecer en su rostro – están listas para irnos, deben estar cansadas

Wey ¿donde andas, ups perdón, buenas noches Hermione, Damara – dijo el chico en una leve reverencia

Malcom debo irme, mañana te veré a primera hora, no te desveles demasiado, odio llegar solo casi tanto como que tu hermano me mire como si yo fuese el impuntual.

No te preocupes, ahí estaré

Él me tomo de la mano pero no nos dirigimos a la puerta, sino hacia la chimenea entramos los tres en ella y el pronuncio un "casa Malfoy", sentí el clásico vértigo de el viaje en polvos flu, aunque en ese momento fue como vivirlo por primera ves, al aterrizar me aferré a el para no sentir que caía, salimos de la chimenea, me dio un pequeño beso en la mejilla y susurro un "buenas noches" que me dejo mas fría que el agua que llevaba encima por lo cual mi amiga no pudo evitar soltar una risita burlona.

Los días pasaron apenas darme cuenta, durante las dos semanas siguientes Draco se iba antes del amanecer y llegaba casi a la hora del ocaso, las pocas veces que podía verlo su rostro reflejaba cansancio y un tono rojizo de haber pasado mucho tiempo bajo el sol, cuando llegaba a casa lo primero que hacia era darse un baño, comía algo y se iba directo a la cama, a veces se quedaba un rato platicando conmigo su actitud había cambiado mucho, ahora el se portaba mas cálido e incluso un tanto coqueto, yo no podía entender del todo su cambio de animo, no obstante me sentía muy feliz por ello, durante esos días también Damara se distancio un poco siempre estaba corriendo y ocupándose de todo, eso me dejaba mucho tiempo ocioso solo conmigo misma y no me gustaba, no quería estar sola, así que un día decidí que lo mejor era comenzar a incorporarme en sus labores esperando no ser una carga para ella sino una ayuda.

Me levante temprano, me di un baño rápido y me dirigí a la cocina donde había un gran movimiento, había tres señoras las que corrían de un lado a otro y coordinándolas se encontraba Damara

buenos días – pronuncie ocasionando que las cuatro volteasen a verme

buenos días – contestaron las tres cocineras antes de seguir con sus labores como si nadie hubiese entrado, mi amiga se acerco a mi rápidamente

¿Hermione que haces aquí?

Estos últimos días eh estado muy sola, todos están ocupado, quiero ayudar

Pero ¿qué pasara si el señor Malfoy se entera que te hemos puesto ha hacer labores domesticas¡me mataría!

No tiene porque enterarse, usualmente no llega hasta el atardecer y deberás necesito estar con alguien

Eso es cierto, pero solo si prometes no decirle nada al Sr. Draco, a veces puede ser todo un ogro, aunque desde que llegaste a cambiado - me dijo con una sonrisa picara

Si tu lo dices, aunque si somos honestos después de la primera semana si pasamos media hora juntos ya es decir mucho, me gustaría recobrar la memoria, recordar mi vida, y sobre todo recordarlo a el, saber como era todo cuando nos conocimos – realmente no sabia lo que decía

Bueno, bueno venias a ayudar si o no, ya habrá otro tempo mejor para ponerse filosóficas, necesito que hagas...-y me puso mil labores, todas muy sencillas pues usualmente yo no ayudaba, a eso de las doce tomamos casi toda la comida que se había echo, la colocamos en canastas y con ayuda de las cocineras lo subimos a una carreta conducida por un lindo percheron castaño, tomamos un camino contrario al que dirigía hacia el pueblo, el sol era tremendamente intenso o así lo sentía yo, nos encontramos con un pequeño riachuelo y comenzamos a seguirlo

¿Adónde vamos- pregunte a mi amiga

A llevarles las provisiones a ellos – dijo señalando hacia un campo donde se encontraban unos 15 hombres trabajando, el terreno era enorme pero parecía que no faltaba mucho para terminar de trabajarlo, mi amiga se levanto aun con la carreta en movimiento – ¡hola, es hora de comer!

Los hombres fueron dejando sus labores y acercándose a nosotras, todos tenían entre 20 y 45 años a lo mas, estaban todos sudados y llenos de tierra, mi amiga me dijo por lo bajo un "no es del todo agradable pero alguien tiene que hacerlo" entendí perfectamente a lo que se refería pero no estuve de acuerdo, de los últimos en acercarse estaba el, tenia su cabello platino tomado en una coleta apretada de la cual apenas escapaban unos cuantos mechones, su frente estaba perlada por el esfuerzo, su torso iba cubierto por una playera ajustada sin mangas que permitía ver su bien trabajado cuerpo, el pantalón de mezclilla desgastaba que utilizaba para la labor le daba un toque salvaje, en definitiva era un cuadro muy hermoso y sensual, una voz conocida me despertó haciéndome sonrojar

Te gusta lo que vez ¿cierto? – me dijo Malcom en tono bajito para que solo yo y Damara escucháramos

yo.. bueno.. yo.. no..

no tienes que explicar nada, tu rostro lo dice todo – y era cierto me había puesto toda roja con el comentario, Damara y el chico comenzaron a reír

¿Que es tan gracioso?

Nada, nada, Drac no seas tan curioso, recuerda que la curiosidad mato al gato – él vio mi rostro enrojecido y pregunto

¿Hermione te sientes bien pequeña? Creo que el sol te esta haciendo daño estas toda roja

No, yo.. este.. estoy bien, no es el sol, bueno no exactamente

¿Este par te estaban molestando? Porque si es así...

no, bueno un poco, pero no importa, no dijeron nada que no fuera cierto

Draco luego echas novia, ven a comer que debemos continuar – grito Malcom que ya estaba sentado junto con los otros hombres y Damara debajo de la sombra que ofrecían unos árboles cercanos

a veces puede ser tan odioso, si no fuera mi mejor amigo ya hace mucho que lo habría estrangulado, vamos te presentare a los demás – dijo tendiéndome la mano para que bajara de la carreta y lo acompañara

Lo acompañe mientras intentaba que mi rostro volviera a la normalidad sin mucho éxito, su cercanía me hacia sentir extraña, incluso mi cuerpo tenia un temblorsito apenas perceptible, nos sentamos juntos y me presento con todos, primero a Marlon Craft, el hermano mayor de Malcom, quien me regalo un sonrisa coqueta que no le hizo mucha gracia a este y mucho menos a Draco, Yago Tomas hijo del panadero, Waldemar y Taylos Ridley (sin ningún parentesco con Tom Marvolo Ridley alias Voldemort) después de Draco su familia era la que contaba con mejor posición social fuera de Muggletown, Tai Kato un chico descendiente de magos vietnamitas, Summanus y Sunshine Brickman nietos del dirigente (alcalde) del pueblo, Kaled, Magnus y Oberon Fallon trillizos idénticos Hijos del dueño de la tienda principal, Pastón y Hermes Schumbring descendientes de Muggles Alemanes, Kilian Zervos esposo de la modista y su hijo Salim Recién egresado de la escuela de magia Linna Luuta en Irlanda, aun ignoro como es que pude memorizar sus nombres desde la primera vez, tal ves porque todos se portaron exageradamente bien conmigo o talvez porque sabia que seguiría conviviendo con ellos y no era bueno olvidar sus nombres, mientras comíamos cada uno se fue presentando y platicando un poco de cómo ellos o sus familias habían llegado al pueblo, a que se dedicaban cuando no era temporada de trabajar la tierra y como se habían conocido, después de reposar un poco la comida el primero en levantarse fue Marlon, no fue necesario que hablara los demás supieron al instante que era hora de seguir con el trabajo, nos ayudaron a subir las cosas a la carreta y se despidieron de nosotros. Cuando llegamos a casa bajamos todo y nos reportamos con la mama de Damara, nos puso a hacer otros deberes sencillos y al terminar pudimos irnos a descansar y platicar de cualquier cosa, fueron tres días los que repetimos la experiencia antes de que los hombres terminaran de trabajar en el campo.