Los personajes pertenecen a la GrandiOsa&gLoriOsa Stephenie Meyer(L)' La historia Es totalmente By AryyMuse(: y que creen? Hoy aparece… {redoble de tambores} Edward!!!! A que es genial!^^

Agradezco mucho sus Reviews en el capítulo anterior! miL gracias también a las que han agregado la historia a favoritos ó han solicitado una alerta. Son los mejores lectores! :D pero bueno, les dejo leer!

BORRON Y CUENTA NUEVA?

Apenas caí en cuenta lo difícil que era la vida real… sin él, sin estar los dos juntos en nuestra burbuja alejada de todo temor, de toda preocupación... Era la más dura separación que pude haber enfrentado. Sin Jacob, mi vida era dependiente sólo de mi respiración irregular. El maldito oxígeno me mantenía en una existencia vacía y hueca. Apenas era consciente del día y la noche, pero jamás de las horas que transcurrían. La casa estaba tan abandonada como mi pecho. El dolor… dolor? Bendito sea! Cada punzada en mi corazón llevaba su nombre así que a estas alturas, le estoy agradecida al sufrimiento. Desde mi ensueño, sus penetrantes y hermosos ojos negros eran testigos de mi lenta agonía, pero, asi yo era feliz. O mejor dicho, menos infeliz. Al menos de esa forma lo veía. Patética. Lo sé. Pero quién dijo que lo afrontaría con madurez? Jamás lo olvidaría. De eso es lo único que estaba segura. Por qué olvidar al único hombre que he amado de verdad? Incluso aunque ello signifique cargar el peso de su muerte toda mi vida, lo llevaré siempre en mi mente… peor, en mi corazón.

Había pasado ya casi un año desde el accidente. Mi vida, si a esto se le puede decir vida… era un asco. Cuando quería ponerme otra vez en pie, cualquier recuerdo echaba abajo todo mi esfuerzo. En verdad lo intenté. Muchas veces… pero no es nada fácil. Menos cuando la mamá de tu ex novio es tu jefa y su hermana es tu compañera de oficina.

Estaba tratando de escribir la nota para la edición de éste mes cuando Rachel se acercó a mi cubículo:

-Buenos días Bella. Estás ocupada? Mi mamá te quiere ver en su oficina

-Claro, sabes para qué?-pregunté acercándome a la puerta con ella.

Negó con la cabeza y me acompañó hasta allá. Entró sin tocar la puerta… pues claro, siendo su hija como porqué debería tocar?

-Bella, te vas de High Five-dijo Sue

-Cómo? Me.. me estás corriendo?

-Crees que te haría algo así Bella?-negué con la cabeza y continuó-. Será un cambio de espacio. Conseguí colocarte en la editorial Believe Me como presidenta. El director es mi amigo y le mandé muy buenas referencias sobre ti…

-En Seattle?-interrumpí-. Porqué?

-No te voy a mentir Bella. Lo de Jacob aún me duele. Poco a poco lo he ido aceptando con algo de ayuda. Pero tú… verte a ti a diario, con esa cara de sufrimiento, y ver como las ojeras se estacionaron permanentemente en tus ojos, de verdad, no me ayuda en nada-concluyó con lágrimas en sus ojos y yo, comenzaba a sentir arder los míos-. Creí que algún día volverías a ser la misma Bella. Que volverías a mirarme a los ojos y sonreír casualmente pero, te cuesta mucho trabajo. Decidí mandarte allá por la cercanía a Forks. Quiero que viajes a ver a tus padres. Que te distraigas un poco. Quiero que vuelvas a vivir-. Terminó en un susurro.

Mis manos se dirigieron a mi rostro limpiando las lágrimas que ya se habían hecho presentes.

-Sue yo, lo siento… en verdad. Si hubiera una forma de no causarte pesar lo haría y lo sabes.

En ese momento se acercó y me abrazó

-Entonces vete mi niña. Yo sé lo que te digo.

Sólo asentí y continuamos abrazadas llorando. Hacía ya tanto que no mantenía una plática personal con Sue. Y eso le dolía más de lo que me imaginaba.

-Si yo fuera tú iría a arreglar mis cosas. Tu vuelo sale mañana sábado. El Lunes tienes que presentarte en tu nuevo empleo-dijo limpiando todo rastro húmedo en sus ojos.

-Tan pronto? Admítelo Sue, te quieres deshacer de mí-reí y ella también.

-Cuando recojas las cosas de tu cubículo pasas de nuevo a mi oficina. Te daré la dirección del departamento que conseguí para ti.

Asentí y fui a mi espacio de trabajo. Cuando no quedó rastro mío en él me dirigí a la oficina de Sue donde se encontraba Rachel. Las dos se despidieron de mi con un "te quiero" "te iremos a visitar" y una amenaza de Rachel "si no llamas, juro que atacaré tu correo electrónico". Suspiré al imaginarme como serían conmigo si de verdad nos unieran lazos familiares. Salí a mi casa a empacar mis cosas. Con lágrimas en los ojos me despedí de la ciudad donde encontré el amor y misma, en la que lo perdí tiempo después.

El vuelo fue de tres estresantes horas. El avión iba lleno debido a ser fin de semana. Al llegar a Seattle me fui directo a la dirección que Sue me dio y un señor que supuse era el portero me saludo con un gesto gentil

- Disculpe, se supone que viviré aquí. Pero ni siquiera sé en qué apartamento es-dije

- Señorita Swan?-preguntó y yo asentí-. Aquí tengo su llave-dijo mientras buscaba en la bolsa que traía a la cintura-. Aquí está! Su casa es la que está en el perfil derecho frente a la fuente-señaló metiéndose a la construcción.

La visualicé y me despedí con apenas un "gracias" y el dijo un cordial "hasta pronto".

Entré a mi nuevo hogar y encendí las luces pues, ya estaba oscureciendo. Para mi sorpresa la habitación me resultó bastante acogedora. La cocina estaba impecable y tenía un comedorcito para dos. La estufa era simulada por un gran mueble de madera hueco y encima una estufita de viaje. Recordé que mi papá tenía una y la llevaba siempre consigo cuando salíamos a la playa. Debajo de éste intento de electrodoméstico estaba una boyita de gas.
Me dirigí al único cuarto y vi un closet grande para la ropa. Lo que me pareció perfecto pues traía toda la vestimenta que tenía. Desde una pijama vieja algo agujerada de Victoria's Secret hasta un elegante vestido de noche. Me tiré sobre la cama con los ojos con unas cuantas lágrimas, decidida a soltar unas más antes de dormir cuando alguien tocó la puerta. Abrí la puerta y ni siquiera me molesté en prender la luz de afuera; la luz del pasillo iluminaba la entrada. Limpie mi rostro y una voz masculina habló:

-Disculpa si molesto pero…-dudó y supe que adivinaba mi estado poniendo atención en mis ojos-. la dueña de aquí te mandó esto-dijo extendiéndome la mano.

Apenas noté que desviaba la mirada, asi que me enfoque en el par de llavecitas que me entregaba aquel tipo desconocido. Las tomé y levanté lentamente la mirada para encontrar un par de ojos en un verde brillante y unos cabellos bronce totalmente desordenados, como si se acabase de levantar. Sentí una opresión en el pecho pero él desvió la mirada demasiado rápido para mi gusto.

Lo sentí incomodo y entendí que mi comportamiento al abrir la puerta lo desconcertó.

-Son… del closet-dijo llevando sus manos a las bolsas traseras de su pantalón.

Y yo sólo pude asentir. Continuaba mirándolo pero no decía palabra. Y tampoco volteaba de nuevo.

-Nos vemos-dijo, y en el segundo siguiente posó sus ojos en mí y susurró un "buenas noches" con una sonrisa de lado mientras se alejaba.

Cerré la puerta todavía analizándolo. Con sus ojos esmeralda posados en los míos. Sacudí un poco la cabeza para quitarme futuras ideas y me dirigí al mueble para comprobar lo de las llaves. Me puse a acomodar mi ropa ya que, supuse, sería una noche larga… como todas mis noches. Pero apenas había acomodado unas 10 prendas cuando mis ojos estaban por cerrarse. Caminé un poco y me dejé caer en el colchón.

No desperté si no hasta otro día, miré el reloj de mi muñeca y marcaba las 8:30. Me hice el aseo y sentí unas ganas enormes de saber si aquel desconocido vivía en ese lugar. Si lo encontraba le diría por lo menos un "buenos días". No se me daba ser cortante con la gente. Me cambié y salí dispuesta a caminar unas calles a la redonda para conocer. Si no vivía en alguno de los apartamentos, seguro vivía cerca… sonreí ante ese pensamiento y salí de mi cuarto. Vi unas cuantas tiendas abiertas. Una era de ropa y supe donde compraría mi próximo vestido. Regresé al vecindario sin éxito y tomé una ducha fresca. El resto del día me la pasé acomodando la ropa que faltaba {que era la mayoría} y, por increíble que parezca, puse música en mi portátil. Hacía mucho que no ponía música por mi propia cuenta. Parecía que éste lugar me estaba sentando bien. Hasta que el reproductor me traicionó cuando empezó a sonar una canción de Maná. "te extraño más que nunca y no sé qué hacer…" sentí un escalofrío al escucharla y apagué la computadora.
Respecto a lo de Jacob, sabía que no iba a ser fácil pero… porqué hacerlo más difícil?

Se dieron las 9 de la noche y yo seguía frente al televisor pensando en cualquier cosa y soltando un par de lágrimas de vez en cuando. Puse el despertador a las 6:30 para estar lista temprano pues, entraba a las 8 y no sabía que tan alejado estaba mi futuro trabajo. Y por segunda vez consecutiva no se me fue el sueño a mitad de la madrugada.

Me levanté, me bañe y elegí mi vestuario. Tenía que dar una buena impresión, no quería dejar mal a Sue así que elegí mi vestido favorito formal de mezclilla. En un rojo hermoso. Pegado al cuerpo. Lo combiné con zapatillas y accesorios blancos. Si había alguien quien me había enseñado a vestirme, esa era Rachel. Dejé mi cabello suelto haciendo un pequeño levantamiento con pasadores al frente, donde debía estar mi copete. Al fin salí de mi casa y no tardé en encontrar un taxi disponible. Le indiqué la dirección y cuando llegué entré sin dudar y una cálida y joven recepcionista me atendió.

-Buenos días señorita. Quisiera hablar con el señor…-dudé sacando el papelito con el nombre de mi bolso-. Harry Clearwater –dije porfin.

-Buenos días-contestó-. Lo siento pero el señor Clearwater está ocupado.

-Tal vez, si le dieras mi nombre, podría atenderme. Me está esperando. Dígale que lo busca Isabella Swan.

Revisó una lista y me miró con los ojos como platos

-Oh, Srita. Swan. Lo siento. Mucho gusto yo soy Ángela, aquí todos me dicen Angie-sonrió y me extendió la mano.

-Igualmente Angie, por favor, dime Bella si?

-Claro Bella. Harry te está esperando. Ve al cuarto piso.

Me despedí de ella y entré al elevador, presioné el numerito y esperé a que cerraran las puertas cuando una mano atravesó la entrada. Las puertas se abrieron de par en par para contemplar a la última persona que esperaba encontrar allí. Aquel desconocido del vecindario entró al ascensor. Sus ojos se posaron en los míos sólo un momento y dijo "buenos días" antes de voltearse y presionar otro botón. Yo no contesté. Sólo desvié la mirada. Parecía que era lo único capaz de hacer cuando él me miraba. Las puertas se cerraron de nuevo y voltee a verlo:

-Eres tú?-arrugué la entre ceja.

Él se giró como si estuviese realmente asustado

-Wow! Hablas!- dijo y después rió al ver que evité su mirada ante el comentario. Sentí el calor acumulado en mis pómulos.

-Si te acuerdas de mí-afirmé, riendo ésta vez.

-Claro! Aunque, tus ojos lucen mejor hoy… sin… -dijo casi en un susurro

-Oh-exclamé y fingí una sonrisa adivinando la palabra que iba a decirme. Me había visto llorar, claro. La palabra era lágrimas.
Las puertas se abrieron de nuevo indicando el tercer piso.

-Espero verte pronto-dijo saliendo con una sonrisa de lado.

Dio la media vuelta y las puertas lo escondieron de mi vista. Al llegar al cuarto nivel sentí las miradas curiosas. Menos mal que allí había poca gente. Llegué a la oficina del señor Clearwater. Entré y vi a un hombre ya con varios años. Las canas comenzaban a abundarle el cabello. Vi una sonrisa gentil de su parte lo que hizo que yo sonriera con ganas también

-Señorita Swan!-exclamó-. Al fin te conozco! Mucho gusto-. caminó y extendió su mano hacia mí

-El gusto es todo mío Señor Clearwater-dije estrechando su mano

-Oh no! Por favor. Dime Harry y háblame de tu. No estoy tan viejo… lo estoy?-preguntó con el ceño fruncido y después comenzó a carcajear.

-No claro!... Harry entonces, dime Bella-y reí con él

Después de mucha platica sobre mi trabajo anterior y claro, de Sue, me entregó un folder con el plan de trabajo y el último número de revista que había salido. Dijo que no haría nada importante de aquí hasta en una semana que empezasen con la edición del próximo número. Me llevó hasta mi oficina y agregó que en media hora habría una junta para presentarme. "vaya" pensé, "como me encanta ser el centro de atención…" y rodee los ojos ante mi propio pensamiento.

Prendí el computador y pase todo lo importante de mi memoria a la PC. Comenzaba a explorar los cajones de mi ahora escritorio cuando abrieron mi puerta y vi a una rubia de ojos grandes y linda sonrisa asomarse.

-Hola bella, dice Harry que pases a la sala de juntas. Sígueme, yo te guío.

Me levanté y salí junto con ella

-Y tu eres…?

-Me llamo Jessica, trabajaremos juntas… más que juntas-rió-. Seré tu asistente-dijo mientras subíamos al elevador. Pulsó el numero 3 y siguió con su plática. Preguntándome cosas de Jacksonville a lo que yo sólo asentía o negaba con la cabeza.

-Llegamos-dijo abriendo una gran puerta.

La mirada de todos los presentes se dirigieron a mí. "Genial". Jessica me indicó un lugar en la mesa ovalada donde había tres lugares desocupados. Harry volteó a verme y dijo:

- "señores, ella es Isabella Swan. La nueva Presidenta de Believe Me."

Sentí unas miradas de sorpresa. Otras con un poco de desconfianza pero, al final, amables.

-Toma asiento bella-. Será una charla breve pero, nos falta sentándose a mi lado derecho que quedaba justo frente a una gran pantalla donde se reflejaba la luz de un cañón colocado justo arriba de nosotros.

-Mucho gusto-dije en general. Levantando la vista fingiendo seguridad. Lo menos que debía hacer en ese momento era mostrarme débil y penosa. La primera impresión nunca se olvida cierto? Así que di mi mejor cara.

La puerta se abrió de nuevo y lo vi… él recorrió toda la mesa con la vista y regresó la mirada a mi posición sorprendido.

-Buenos días-sonrió y todos contestaron también con un "buenos días" menos yo.

-Hola-contesté y me gané la mirada reprobatoria de unas tres personas, mujeres, claro.

-Hola-dijo y sonrió todavía más, acercándose al que, por obvias razones, era su lugar… a mi lado. "Genial". Y ésta vez no fue sarcasmo.

-Presidenta eh?-guiñó el ojo. Yo me limité a sonreír y asentir

-Ya se conocían Edward?

Edward! Ese era su nombre. Al fin lo sabía. Me quedé viéndolo esperando su contestación y me quedé embobada. No había notado lo guapo que era. Claro, su cabello y sus ojos eran el punto clave, los primeros rasgos a los que le puse atención. Pero, su mentón cuadrado, su nariz recta, su sonrisa de lado, sus cejas ligeramente pobladas…. Carraspee la garganta y desvié la mirada.

-Algo así-contesto él

-Algo así-imité yo

-Bien, comencemos-dijo. Seguido de un breve discurso

-Bella, puedes ir a ordenar tus cosas-dijo después de un rato-. O a conocer el edificio… que alguien te acompañe.

Inconscientemente mis ojos fueron a dar hacia aquel par de pequeños luceros esmeraldas y él, disimuló una sonrisa.

-Está bien, está bien. Yo te acompaño-dijo y yo me paralicé. Acababa de escuchar la frase de Jake, mí Jake…

-Estás bien?-preguntó cuándo, me quedé estática mirándolo con los ojos como platos. Sacudí un poco mi cabeza.

-Si, lo siento… yo… vamos?

Rió de lado y se levanto dando un paso atrás e hizo un ademán con la mano con algo que, hablado, sería más o menos como "primero las damas".

No quise estancarme mucho tiempo en el trance depresivo de Bella, así que sólo hice un tipo prefacio al principio. Y … Edward al rescate! XD espero que les haya gustado el reencuentro en el elevador. Aunque fuese unos instantes. En fin! Nos vemos muy Pronto

Los quiere(L)'

Aryy'MuSe