Capitulo 3: El pasado de una rosa

Tougo, Cordelia y Marshall se despidieron de sus hijos y la pequeña Arya se despidió de todos dejando a Rose para el final. Todos se habían quedado para saludar a la pequeña que había ganado el corazón de todos. Hasta a Reiji le agradaba la pequeña. ''Excelentes modales'' había dicho el segundo hijo, lo que sería un cumplido de parte del peli morado.

Arya se paro en frente de Rose y sus ojos se cristalizaron, Rose estaba de rodillas frente a ella, agarrándole una mano. La niña dejo caer las lágrimas y se lanzo contra su hermana. La abrazo con toda la fuerza que pudo.

-N-no quiero irme-dijo llorando.

-Y yo no quiero que te vayas… pero papá te va a cuidar-dijo Rose sonriendo, la niña se quedo callada- Sabes que te voy a extrañar, cierto?-dijo la chica, ella asintió y se separo de ella.

Le dio un beso en la mejilla y le lanzo una mirada a Subaru.

-Duerme bien esta noche-fue lo que dijo

-Que vas a hacer?-preguntó la voz de Subaru.

-Solo… duerme, luego entenderás-dijo la pequeña en la mente de Subaru.

Tomo la mano de su padre y atravesaron la puerta de la entrada. La puerta se cerró y el silencio inundo la sala, pero no duro demasiado.

-Ahh-Laito suspiro- Los viejos son cansadores!-dijo dramatizando.

-Tch, tienes razón pervertido-contestó Ayato.

Los demás se dirigieron a sus cuartos en silencio. Hoy era viernes, por lo que no había clases mañana

Subaru POV'S

A que se refería? Dormir bien? Como eso ayudaría a Rose? Me tire en la cama y traté de dormir, pero no podía, seguía recordando el beso que le di a Rose. Fue demasiado? Eso es taaaan no yo. Por que se puso así cuando le mentí y por que Arya le dijo que yo gustaba de ella?! Ashh-cerré los ojos y me propuse dormir, tarde un poco en hacerlo, pero lo hice.

Abrí los ojos, todo estaba negro. Me senté en la oscuridad, era un vacío. Tch, esto pasa a veces.

Mire a mi alrededor y me encontré con la mirada de Arya.

-Así que entraste en mis sueños…-dije entendiendo todo, ella asintió.

- Ven-dijo tomando mi mano. Caminamos en la oscuridad y pronto habíamos encontrado a una niña, idéntica a Rose, solo que más pequeña. Estaba tirada en el suelo y tenía los ojos cerrados-Ella es Rose de pequeña, voy a despertarla, cuando lo haga desapareceré de tu sueño, déjate guiar por ella, ella te mostrara lo que necesitas-dijo sacando una pequeña luz de sus manos, yo asentí y coloco la luz sobre el pecho de la niña, la luz fue absorbida y Arya fue desapareciendo lentamente mientras Rose despertaba.

La pequeña Rose me miro con dolor en sus ojos. Podía verlo, su dolor. La ayude a levantarse y tomo mi mano. Camino hacia la derecha. Pronto el camino fue cambiando y fuimos apareciendo en un bosque.

Una pequeña Rose alegre correteaba y daba vueltas haciendo que su cabello bailase con el viento. Había una pequeña mariposa con ella. Y trataba de seguirla mientras reía, sonreí. Se veía adorable.

-Rose, Rose!-dijo un niño albino corriendo hacia ella- Vamos, nuestra madre dice que debes prepararte para la fiesta de tu cumpleaños!-chillo el chico similar a ella.

-Está bien, Thomas!-rio- Vamos, hoy vamos a pasar el día con mamá y papá, no estarán ocupados hoy, podrán estar con nosotros!-dijo Rose agitando sus brazos. El pequeño, llamado Thomas asintió mientras sonreía. Corrieron a el castillo y la pequeña Rose al lado mío tomo mi mano y me tiró para que corriéramos atrás de ellos.

Cuando llegamos al castillo. Rose estaba con otra ropa y había una gran fiesta. Gente elegantemente vestidos bailaban de un lado a otro, en el frente del salón había dos tronos blancos donde estaba un hombre que conocía como Marshall Mathers, y al lado de él estaba una mujer parecida a Rose, aunque una versión adulta y feliz. Nos acercamos a ellos para poder escuchar mejor la conversación. Ninguno nos veía.

-Mami, y esta noche nos contaras un cuento?-preguntó Thomas, ella asintió.

-Y cantaras para nosotros?-preguntó Rose con sus ojos iluminados, la mujer volvió a asentir. Los niños celebraron mientras bailaban un intento de vals torpe pero a la vez adorable.

Un sonido de disparo se oyó afuera. Todos se quedaron en silencio.

-Mami, que fue eso?-preguntó Thomas, que se veía menor que Rose.

-Mami, quienes están haciendo ese ruido?-preguntó Rose algo nerviosa.

El señor Mathers se paro sobresaltado.

-Marissa, lleva a los niños. Corre, huye-dijo desesperado.

Todos los invitados corrieron asustados. Por la puerta apareció un hombre alto y esbelto de pelo azulado y ojos del mismo color.

-Que haces aquí?-preguntó el señor Mathers con firmeza.

-Oh! Aquí no está lo que busco su alteza. Será mejor que lo encuentre y me vaya-dijo con ironía. El señor Marshall estaba a punto de hablar cuando el hombre lo callo- Disculpe mi alteza, pero debo quitarlo de mi camino-dijo el hombre mientras lanzaba una clase de hechizo, haciendo que el señor Mathers se quedara quieto, sin hablar ni poder moverse.

Luego se fue. Seguimos por donde Rose se había ido con su madre. Regresamos al bosque.

-Corran niños, no se detengan-dijo la mujer.

-Mami, a que estamos jugando?-preguntó Thomas

-A las escondidas, cariño, no nos deben encontrar o si no perdemos-dijo agitada. Sacó unas grandes alas y abrazo a los dos niños y comenzó a volar, fue difícil seguirlos pero lo hicimos.

Cuando se detuvieron más adelante, la mujer ya no podía respirar bien. Se quedo allí y les habló a sus niños- Chicos, ya no puedo… deben irse ahora… corran hacia el castillo y busquen a su padre-dijo.

-Pero mamá, que sucede?-preguntó Rose.

-Váyanse, corran-grito, a lo lejos se veía al hombre que había aparecido hace unos momentos.

-Oh Marissa, Marissa. Tanto tiempo sin vernos-dijo en hombre con una sonrisa- El arcángel más hermoso, y supongo que esos dos son tus preciados hijos-dijo mirando a los pequeños- Aw, debo admitir que son hermosos, aunque pienso que los nuestros habrían salido aún más preciosos-dijo fingiendo tristeza. Avanzo hacia ellos.

-Que quieres de mí?-preguntó la mujer.

-Que quiero?-preguntó- O mejor dicho, que quería…? Comencemos por decir que quería poder… luego una hermosa mujer con la quien compartirlo pero parece que esa mujer decidió compartirlo con otro hombre-dijo- Ahora, exactamente ahora, lo que quiero es quitarle todo a tu estúpida familia. Y digamos que he preferido comenzar con ustedes-dijo sonriendo. En el momento en que comenzó con un conjuro. La mujer desesperada abrazo sus hijos y abrió sus alas cubriéndolos con ellas. Le dio la espalda al hombre y se arrodillo frente a sus hijos.

-Recuerden que los quiero-dijo mientras cerraba los ojos esperando lo que sea que venía. Un grito desgarrador se oyó, proveniente de la boca de la mujer. Los niños cayeron horrorizados hacia atrás. El niño, Thomas, no tardo en llorar y abrazar a su hermana que estaba en estado de shock.

-Oh, ahora siguen ustedes dos, pequeñas linduras. Quien será el primero?-preguntó- Será la niña? O el bebe llorón que extraña a su mami?-dijo haciendo un puchero en forma de burla.

-Ni se te ocurra-dijo un hombre apareciendo de detrás de los árboles, apuntando con una pistola.

-Oh, veo que tenemos un invitado aquí-dijo el hombre imitando sorpresa- Nada más y nada menos que mi hermano menor. Y hoy, jugaras el papel de héroe?-preguntó- Mira a estos dos niños. No son los hijos de la mujer que amabas? Que ambos amábamos?-preguntó.

-Todo el mundo quería a Marissa, genio! Tú la mataste!-dijo el hombre desesperado apuntando con la pistola- Matt! Llevate a los niños!-gritó el hombre sujetando la pistola, de los arbustos salió otro hombre alto de cabello dorado y ojos rojos. Alzo a los niños como a dos bolsas de papa.

-Mama!-gritó Rose llorando, alzando un brazo en un intento inútil de tomar a su madre quien yacía en el suelo, muerta.

-Quiero ir con mamá!-gritaba Thomas pataleando. El hombre, llamado Matt no hizo caso omiso. Su expresión era de total comprensión a lo que los dos pequeños estaban pasando.

Mire a la niña que me acompañaba y a la que sujetaba de la mano. Había lágrimas en sus ojos pero no lloró. Seguimos a los niños que eran cargados de vuelta al castillo en contra de su voluntad.

Cuando llegaron al castillo, el señor Mathers estaba recuperado y agradecido de ver a sus hijos, al verlos solos, se dio cuenta de lo que había sucedido, con solo ver a los niños llorar era suficiente. Los abrazó y lo que ocurrió fue inesperado. El niño, Thomas, salió corriendo de vuelta al bosque.

Su padre y su hermana lo siguieron desesperados. Cuando llegaron a fuera, lo habían perdido de vista, el pequeño no estaba. Avanzaron a paso apurado. No había nadie alrededor, y todo estaba en silencio.

Lo divisaron a lo lejos en uno de los arbustos. Su hermana, desesperada corrió hacia el.

-Hija! No!-gritó su padre, demasiado tarde.

Rose abrió los arbustos con sus manos y encontró a su hermano con un cuchillo clavado en su ojo derecho. Y un brazo cortado. Cayo al suelo, como antes lo había hecho. Una risa malvada se escucho en el castillo. El padre tomo a su hija y la alzo, esta no se negó, mientras se alejaba siguió viendo el cadáver de su hermano con la mirada perdida. Sus ojos estaban vacios como los de una muñeca sin alma.

La niña al lado mío rompió en llanto, soltó mi mano y se tiro de rodillas al suelo. Su mano acariciaba sus ojos tratando inútilmente de borrar las lágrimas que caían como una cascada. Me arrodille en frente a ella y la abrasé fuerte, como Arya había abrazado a Rose cuando se despidieron, la abrasé como… como Arya me había contado que Rose lo había hecho cuando encontró a la niña desamparada en el parque. La noche desapareció y el sol subió en cosas de segundos. Rose al lado de su madre, todo estaba desierto, en el castillo ya no quedaba nadie y lo único que había era el cuerpo de su madre. Se acostó al lado de ella y tomo su mano. Comenzó a tararear una canción, una melodía triste y melancólica, beso la fría mejilla de su madre y se fue.

Mientras se alejaba, todo volvió a cambiar. Encontré a una Rose de más o menos unos 10 años. Se encontraba en su habitación, sola mirando a la nada. Sentada en el rincón más oscuro de su habitación, abrazando sus rodillas mientras miraba a la nada.

-Querida…-dijo una voz dulce desde la puerta, me giré hacia el sr. Mathers-Te traje helado…-dijo acercándose a ella, se arrodillo y dejo el helado en frente de ella, luego tomo asiento al lado de ella, tomo su mano y volvió a hablar- Yo la amaba… la amaba a tu madre y a tu hermano-dijo tratando de no llorar- Ya los había perdido… no había nada que hacer… no quería perder a alguien más…-dijo agachando su cabeza.

-No te odio…-dijo Rose sin ninguna expresión, mirando el helado.

Su padre abrazo a la chica y lloró, pero la chica no hizo nada solo se dedico a observar el helado. Unas voces al lado de la otra puerta se escucharon. Atravesé la puerta y encontré a una sirvienta al lado de alguien quien parecía un doctor.

-No puede hacer esto…-susurró la sirvienta con desesperación- No mejorara, el sr. Mathers no es demasiado fuerte cuando se trata de emociones. Y su hija… solo es una niña. Detenga esto por favor.

-Por favor, vuelva a su trabajo y déjeme hacer el mío-dijo el hombre molesto. Cuando la mujer bajo las escaleras, volvió a cambiar, era una habitación más grande, y una Rose de más o menos 15 o 16 años. Era luna llena y ella se encontraba mirando la luna desde la ventana de su habitación. Tomo un cuaderno de dibujo y lo abrió, en ella se encontraba un dibujo de su madre, junto a su padre, hermano y ella. Todos estaban sonriendo.

-Feliz cumpleaños para mí-susurró. Y todo se volvió oscuro. La niña cayó de mis brazos. Y desapareció, ya nada me rodeaba, solo oscuridad.

Me levanté sobresaltado, mire a mi alrededor y me encontraba en mi habitación, era de día. Me levanté y cerré rápidamente las ventanas, el sol me molestaba demasiado.

Y ahora... ¿Qué se suponía que debía hacer? Me di un baño, me vestí y rápidamente fui al cuarto de Rose para preguntarle sobre Arya, si había alguna posibilidad de que viera a la pequeña.

Toqué la puerta de la habitación, y la puerta se abrió, no salió quien esperaba que lo hiciera. Elizabeth me miro entrecerrando los ojos.

-Que necesitas?-preguntó.

-Quiero hablar con Rose-dije inclinando mi cabeza por la puerta, pero Elizabeth tapo el paso.

-No puedes-dijo seria.

-Por qué no puedo?-pregunté mirándola fijamente.

-Porque ahora está durmiendo-dijo segura. Decidí retirarme, pero cuando di un paso recordé algo y me giré rápidamente, justo antes que la puerta se cerrara, tome el borde de la puerta y miré a Elizabeth quien me miraba estática.

-Rose volvió a su cuarto a la misma hora que yo, y que tú-dije-Tú estás despierta, porque no lo estaría ella?-pregunté, Elizabeth se acomodo sus anteojos y se cruzo de brazos.

-Eso es porque…-no deje que hable y la empuje, no muy brutamente y pase a su habitación.

-Empujar a una señorita es muy grosero de tu parte-dijo cruzándose de brazos.

-Sí, sí como sea. Lo siento-dije restándole importancia.

Miré hacia la cama y vi a Rose durmiendo.

-Tsk-anteojitos tenía razón. Fruncí el ceño y mi cerebro volvió a trabajar-Que le hiciste?-pregunté.

Después de todo, ella era una versión femenina de Reiji y sabía que a él le gustaba experimentar con cosas. No estaba seguro si ella compartía ese gusto también con él. Ella sonrió, pero no contesto.

Enojado, tomé el cuerpo de Rose y lo llevé a mi habitación. Cuando entre, todo mi cuarto ya estaba acomodado, lo cual me sorprendió.

-Que rápido-susurré, pero luego volví a lo mío y acomodé a Rose en mi cama. Me senté al lado de ella y la observé. Su respiración era relajada y parecía tranquila.

No sé que hizo esa demente, pero más vale que no sea nada malo. La puerta de mi habitación sonó y abrí la puerta. Elizabeth se encontraba ahí con una sonrisa.

-No hice nada malo-dijo- Lo que hice es para ayudarla.

-Aún no me dices que le hiciste-dije molesto.

-Solo le di una bebida para dormir un rato-dijo- Puedo pasar? No puedo dejar que mis hermanas escuchen demasiado…-asentí y la deje pasar.

Dio unos pasos, y cerré la puerta me giré y espere a que hablara.

-Rose no puede dormir por las noches-dijo- Tiene miedo de dormir, las pesadillas la acosan y se siente demasiado insegura-dijo mirando a Rose durmiendo- He observado algunos documentos del doctor de ella. Sus inseguridades y miedos pueden llevarla a la locura. Sería un problema sin solución, un laberinto oscuro sin salidas ni una luz que pueda guiarte.

Un escalofrío recorrió mi espalda, como podía decirlo con tanta tranquilidad.

-No tengo intenciones de dejar que eso suceda, Subaru-dijo naturalmente-Pero necesito que trates de hacer lo que puedas-dijo la chica, la mire con el ceño fruncida.

-Que puedo hacer yo?-pregunté.

-Es muy complicado. Por un lado, sería normal pedirte que la enamores de ti para poder distraerla, pero eso sería una mentira. Y por otro lado, es la única idea que se me ocurre. Pero, por ahora lo único que puedes hacer es acercarte a ella cuando quieras, no porque te lo digo, solo acércate a ella porque es lo que tú quieres, tiene que ser algo sincero. Rose es muy delicada con las mentiras…-dijo yéndose.

-No entiendo…-dije confundido, Elizabeth suspiro.

-Si tú te acercaras, con intenciones de enamorarla para intentar distraerla por qué piensas que es la única manera de ayudarla, sería una mentira, porque tú lo harías por qué piensas que es lo correcto. En cambio, si tú te acercas a ella por qué quieres, y de verdad QUIERES conocerla, sería sincero, una relación sincera, y por lo tanto ella se sentiría mejor. Pero Subaru, si realmente te gusta mi hermana, nunca le mientas-dijo algo preocupada- Si no te gusta, o piensas que es demasiado para ti, lo entiendo, puedo decirle a mi padre que te cambie por otro vampiro. Estoy segura que mi padre haría cualquier cosa por el bien de una de sus hijas y Tougo es un amigo intimo de mi padre, el también lo entendería.

-No lo hagas-dije- Yo quiero estar con ella- dije seguro, ella me miro por unos segundos y luego asintió- Pero lo que aún no entiendo… es porque Rose es delicada con las mentiras.

-Estoy un 98% segura de que Arya te mostro el pasado de Rose-dijo entrecerrando los ojos. Asentí incomodo- Lo que no te mostro es que el hombre que asesino a la madre de Rose, era nuestro tío, hermano de mi padre, el estaba enamorado de mi madre y la quería para él. Trató de violar a la madre de Rose y cuando nuestro padre se entero, lo corrió del reino.

-El día del cumpleaños de Rose, mi tío había aparecido en el bosque mientras ella jugaba sola. Él le había entregado una hermosa mariposa de colores. Ella la acepto, pero no sabía que parte del alma de mi madre se encontraba atrapada en la mariposa. Así que cuando mi tío mato a mi madre, no lo hizo con un hechizo, si no que lo único que hizo fue aplastar la mariposa. Estoy segura que jamás viste llegar algún hechizo de parte de mi tío, en el momento que murió la madre de Rose.

-Mientras Rose trataba de recuperarse, se dio cuenta de aquello. Se dio cuenta de la mentira de mi tío y pensó que era su culpa.

-Pero fue solo una mentira, ella no sabía no hay forma de que sea su culpa-dije pero Elizabeth me interrumpió.

-No fue solo una mentira, fue la mentira que le quito la mayor parte de lo que ella amaba. Admiro a Rose, de que pueda seguir con vida, no cualquiera lo aguanta. Ver a tu madre y a tu hermano pequeño morir frente a tus ojos, el día de su propio cumpleaños, es algo horrible...-dijo la chica negando con la cabeza.

-Tienes razón-asentí.

Si un corazón pudiese romperse en mil pedazos, el mío ya lo habría hecho.

-Bien, debo irme. Rose va a tardar algunas horas en despertarse, no te preocupes, mientras duerme con la bebida, no tendrá pesadillas-dijo, asentí-Adiós-dijo retirándose por la puerta.

Volví a sentarme al lado de Rose y la observé dormir.

Pasaron las horas y no me di cuenta de que me quede dormido. Unas suaves manos acariciaban mi cabello, supe de quienes eran esas manos pero no quería levantarme.

-Que hago en tu habitación?-preguntó.

-Larga historia-dije- Pensé que tu hermana te había envenenado o algo así-contesté.

-Ya veo…-dijo, sus manos soltaron mi cabello y abrí los ojos. Me encontré con los ojos fucsias de Rose observándome con curiosidad.

Deposito un beso en mi mejilla, provocando que un mini sonrojo se posara en mis mejillas.

-Gracias de todas maneras-dijo.

Y con eso se levanto de mi cama. La observe mientras salía de la habitación, me quede sin nada que hacer, suspiré.

Al menos ya no necesitaba saber el paradero de Arya, aunque la pequeña sería de gran ayuda. Luego vino a mi cabeza la imagen de Thomas, el hermanito de Rose, supongo que él era menor que ella. Debió sentirse culpable por no proteger a su hermano y pienso que quizás, Rose intenta que Arya ocupe el vacío que Thomas dejo en su corazón.

Puede que ese vacío no se vuelva a ocupar, puede que Arya logré hacerlo, quien sabe. Arya sabe que ella misma está intentando ocupar ese espacio, Rose también lo sabe, pero sabe que lo hace sinceramente, porque esta agradecida de lo que Rose hizo por ella.

El lugar de una madre nadie lo puede ocupar, al igual que el amor de una madre no se puede reemplazar. Pero yo no soy una madre, soy su prometido y si tengo que destronar a su madre de su corazón, si tengo que ocupar ese lugar, lo haré. Porque yo, Subaru Sakamaki, amo sinceramente a Rose Mathers.


Capitulo Triste! Lloré escribiendo este capítulo. Soy sentimental, lo sé. NO ME JUZGUEN!

Espero que les haya gustado. Dejen sus opiniones Por favor!

Y también acepto que dejen consejos para los próximos capítulos

SAYONARA!

Cuando tenga tiempo, subo otro capítulo