Piers lloraba en el trayecto de salida de la ciudad, golpeaba el volante del auto maldiciéndose a sí mismo. "¡Estúpido! No sé por qué me tuve que enamorar de ti…" Decía entre sollozos y lágrimas. De repente, sonó el celular y Piers ya sabía de quién era la llamada. Levantó el celular y miró la pantalla, en efecto, era Chris. Ignoró el sonido del móvil y siguió su camino hacia las afueras de la localidad. Había pensado irse a una cabaña en lejos de la ciudad para despejar su mente y así tragar lo que sucedió con su capitán y su compañera. Ya se estaba haciendo de noche, ya faltaba poco para llegar a destino pero el cansancio empezaba a ganarle al joven soldado. La visión se le hacía nublosa así que decidió descansar por algunas horas en un pequeño hotel que se encontraba a dos kilómetros de allí.
Mientras tanto en los cuarteles de la BSAA, Chris estaba desesperado por saber la localización de su compañero -¡Demonios, Piers! ¿Dónde te has ido?- Maldecía golpeando una pared de las oficinas, los demás lo miraban con cierto asombro. Entró a la suya para despejar su mente pero sobre el escritorio se encontraba una carta, era de Piers. El castaño lo abrió y empezó a leerla atentamente.
"Chris, perdón por hacer esto pero es lo mejor para mí. No quiero meterme en tus asuntos personales y te moleste con mis tonteras y mucho menos que te echen del trabajo por eso. Sólo quiero tu felicidad aunque no sea conmigo…
Atte: Piers Nivans.
P.D: Te amo."
Los ojos del capitán comenzaron a ponerse vidriosos, arrugando la carta y llorando en silencio golpeaba el escritorio gritando y maldiciendo todo.
¡Maldición, Piers! ¡No son tonteras!-Al terminar de pronunciar esas palabras, una mano se asomó por la puerta, abriéndola lentamente.
¿Sucede algo, capitán? –Era Lizzy, la secretaria de Chris. Estaba preocupada por la conducta del contrario y decidió ayudarlo -Perdón si me entrometí en el momento equivocado pero quería saber qué le sucedía- Miraba al capitán con los ojos llorosos, se asomó para palmarle la espalda -¿Está llorando? Dígame qué le sucede, capitán- Él se refregó los ojos y habló con la voz temblorosa.
-Es…Piers, se ha ido y todo por mi culpa- Golpea nuevamente el escritorio y se pone las manos sobre la cabeza apoyando los codos en la superficie-Por mi culpa se fue y lo….lo…-Quedó en silencio por unos segundos-…lo amo…
Lizzy le sonrió y le palmó la espalda, alentándolo a que no debe darse por vencido-Vamos, Chris. De seguro no se fue tan lejos, es más, si él siente lo mismo por ti no se iría tan lejos-Ella le frotaba la espalda para calmarlo, nunca lo había visto así por nadie, y menos por un hombre. Le pareció raro al principio pero lo tomó de buena manera, le levantó el rostro y le sonrió alegremente.
-Vamos, Chris, arriba ese ánimo. Yo te ayudaré a encontrarlo- Le palmó nuevamente la espalda y se fue por el pasillo. Él miró hacia la puerta que se cerraba y suspiró pesadamente -¡Lo haré!- Dijo con voz firme y secándose las lágrimas –Iré en busca de Piers cueste lo que cueste- Tomó su saco y salió por el pasillo, sonriendo con la esperanza de encontrarlo. Salió trotando hacia su auto y salió por la parte de atrás, marcó nuevamente el número del joven pero fue en vano, no contestaba. Se le cruzó por la mente la idea de que tal vez haya tenido un accidente y en este momento hubiese estado en el hospital. "Naah" Se dijo a sí mismo "Es ilógico porque si no hubiesen llamado avisando sobre lo ocurrido, debe ser por el impacto de aquella escena con Jill, eso le debió lastimar mucho y por eso no quiere hablarme pero le aclararé todas sus dudas cuando lo vea y lo abrace bien fuerte…y lo bese" Quedó en silencio "¿Qué estoy pensando?" Sacudió la cabeza y se dirigió a su departamento, de seguro se encontraba allí. Estacionó el auto mientras miraba hacia dentro de la casa, no parecía haber nadie pero de todos modos entró. Miró por la sala de estar y gritaba el nombre de su compañero -¡¿Piers?! ¿Estás aquí?- Nada, no había ni siquiera una mosca en todo el lugar. Agachó la cabeza y apretó fuertemente el puño, lamentándose por lo ocurrido. Insistió nuevamente con llamarle, marcó y esperaba a que él contestara. Esta vez contestó.
-¿Diga?- Habló él primero ya que Chris estaba nervioso.
-P-Piers- tartamudeó- Lo siento mucho, lo que viste no era cierto. Perdón….-Se quedó en silencio esperando su respuesta.
-Yo sé lo que vi y lo que pasó y no tienes que pedirme perdón, es todo. Sólo ve con ella- Estaba a punto de cortar el teléfono hasta que Chris interrumpió.
-¡No! ¡No viste todo! No viste mis verdaderos sentimientos…yo….te amo, Piers- Piers le había cortado antes de decirle lo que sentía. Cayó de rodillas y golpeaba el suelo.
-¿Por qué no me dejas explicarte lo que pasó?- Decía mientras se acostaba en el suelo llorando quedándose allí hasta que se durmió.
Piers suspiró pesadamente y se acostó sobre la cama, sumergido en sus pensamientos acerca de su capitán, así hasta quedarse profundamente dormido en el pequeño hospedaje.
