Rachel caminaba por su apartamento. Hacia tiempo que no se sentía así, tan insipida, tan vacía, como si todas sus esperanzas hubieran sido vertidas por el drenaje,cuando era todo lo contrario: fiestas de estrenos, conociendo algunos famosos y pasando sus viernes en cocktails parties con los elencos de diferentes obras de Broadway. Tenía lo que había soñado desde niña, pero aun así se sentía vacía
Tal vez si...
Comenzó a pensar pero se negó firmemente a volver a replanteárselo, no suplicaría, no rogaría, no importaba lo mucho que lo había amado, ella sabía que él no resistiría a su lado, mientras la fama estuviera a su alrededor, y ella no podría resistir viviendo una vida en la que ella había dejado sus sueños de lado solo por la felicidad de un chico.
No podía decir que realmente lo extrañaba, solo extrañaba el sentimiento de tener alguien apoyándola, sosteniendo su mano cuando tuviera miedo y que la abrazara cuando estuviera triste.
Tres semanas y volvería a ver a sus amigos del glee club.
Tres semanas para volver a endurecer su fachada y fingir que estaba bien y que Finn Hudson no había sido mas que un punto en su vida amorosa.
Supo que era él, en cuanto vio su espalda y el tatuaje que nunca olvidaría.
No entendía por que estaba tan feliz de verlo, tal vez era que él le hacía recordar ese nexo que siempre habría entre Ohio, debido al glee club, y NY, que ella se había prometido no olvidar. Todos estarían tan felices de saber algo de él, despues de tanto tiempo. Sintió un cosquilleo atravesarla ante la visión de él flexionando sus brazos, siempre había existido una atraccion entre ellos, incluso durante el tiempo que había estado con Finn,, recordaba haber babeado ante la imagen de Noah Puckerman sin camiseta.
Quiso pasar a saludarlo, despues de todo tenia veinte minutos antes de que su cita de la tarde se presentara, pero si lo conocía bien, estaba segura de que en el instante que la viera, saldría huyendo. Noah Puckerman era un hombre muy orgulloso y ella lo entendía en ese punto por que ella era de la misma manera. Le sorprendió encontrarlo limpiando la piscina del hotel en el que ella ahora esperaba y aunque había sido un trabajo con el que había conseguido fama entre las mujeres mayores, le sorprendió que no se dedicara a sus guiones, como era su sueño.
Pasó los siguientes minutos deslizando su mirada a lo largo del cuerpo de Noah y casi quiso morirse de la vergüenza, cuando el susodicho, la encontró observandolo sugestivamente.
