Disclaimer: Card Captor Sakura y sus personajes no me pertenecen. Son creación del maravilloso grupo de las Clamp. La historia es de mi autoría. Si hubiese algo similar con otra historia de esta u otra página es mera coincidencia.
Summary: La cocina…un lugar de sabores, aromas, color y…amores. Historias de amor sazonadas, horneadas y degustadas por Sakura, Shaoran y todos los personajes de CCS.
Historias de amor en la cocina
Por: Lyra
Tercera historia: Tomoyo, "Mi felicidad es la suya"
Pastel de fresas
Ingredientes:
-6 tazas de fresas
-1 y 3/4 taza de harina
-1 cucharada de polvo para hornear
-1/2 taza de azúcar
-1 taza de leche
-1 huevo
-1 y 1/2 barrita de margarina
-1 cucharadita de ralladura de limón
-1/2 cucharadita de sal
-2 tazas de crema batida
"Hoy será un gran día". Comienzo mi pequeña crónica con esta frase que suena bastante optimista, porque a pesar de todo lo que ha ocurrido estos días, sé que esta vez no va a pasar nada malo. Y eso que, generalmente, mi vida es bastante tranquila...
Estoy cerniendo la harina para comenzar a preparar los bizcochos del pastel. Espero que esta vez no ocurra nada anormal y quede tan delicioso como siempre. Este último comentario no fue en un tono egocéntrico, más bien estoy pensando en las opiniones de todos cuando prueban alguno de los pasteles que preparo. Agrego la sal y los polvos de hornear, antes de que se me olvide...
Las cosas han sido algo extrañas esta última semana. Primero, el fracaso de mi tutora. Me explico: estoy estudiando diseño de vestuario en una prestigiosa academia en Francia, y una de mis mejores maestras, Anne Laure Dómine, acaba de lanzar su última colección en Ibiza, en la cual yo participé ayudando a confeccionar algunos diseños. Todo partió cuando se hicieron las competiciones para ver qué alumnos serían elegidos para asistir a Anne Laure en su nueva colección. Mis compañeros y yo hicimos nuestro mayor esfuerzo, ya que trabajar con ella se considera un privilegio al que pocos pueden acceder. Hasta que fui una de las elegidas...
La harina está lista. Ahora debo batir la margarina con el azúcar. Mientras la mezcla amarillenta comienza a tomar una consistencia más cremosa, recuerdo aquel vestido dorado que me tocó modelar. Tuve que hacerlo obligadamente, y aún así no sirvió de mucho. Todos suponían que el desfile tendría un gran éxito, ya que su prestigio en el medio ha puesto a Anne Laure en alta estima entre la prensa y los demás diseñadores. Pero al parecer, esta vez no fue así, ya que su nueva colección "Pomme", fue un completo fracaso. Desgraciadamente, todas las descargas de ira y frustración de Anne llegaron a perforar mis oídos y los de mis compañeras, Claire y Brandine. Nunca había escuchado tantos insultos salidos de la boca de una misma persona. Ni el estilo ni el sonido tan refinado del francés suavizaron la agresividad de sus gritos...
Mientras la batidora sigue cumpliendo su función, deposito en la mezcla la harina, el huevo, la ralladura de limón y la leche. Esto debe quedar cremoso y homogéneo, mientras que el horno debe estar entibiándose para recibir los moldes con la masa...
Después, el viaje en avión hasta Tokio. El señor que estaba en el asiento contiguo durmió durante todo el viaje. No es que eso me importe demasiado, el problema fueron sus ronquidos que no me dejaron dormir en ningún momento. Acostumbro a escuchar música en mi iPod y, a pesar de que el volumen de éste es lo suficientemente fuerte como para ahogar los sonidos ambientales, no fue efectivo en esta ocasión.
La pasta está lista. Ahora debo buscar los moldes en forma de corazón que dejé en alguna de estas repisas la última vez que vine. Sé que nadie más los ocupa, deben estar por aquí…
¡OUCH! ¿Por qué el quejido? TODAS las cosas que estaban en el armario superior de la cocina, incluyendo sartenes, ollas, bandejas, asaderas, etc., acaban de caer en mi cabeza. ¿Ven? Las cosas no están saliendo en mi vida como debería ser. Estos "chascarrillos" me recuerdan mucho a una persona…
¡Aquí están! Después de mi accidente tan poco "glamoroso", me dispongo ordenar el desastre que causé. Acto seguido, debo lavar y secar los moldes para hacer los biscochos. Los limpié bien y ahora estoy "enmantequillando" la superficie. Armo las partes de éstos y procedo a verter la mezcla recién hecha, para colocarlos en el horno.
Mientras espero que se dore la masa, en mi cabeza resuena un solo nombre: Sakura. Nunca pensé que llegaría el día que tendría que aceptar del todo mis sentimientos. Esto que llevo en mi corazón, ha estado allí desde que éramos niñas. Nunca quise meditar demasiado en ello. Sólo me conformaba con observar su rostro, hablar con ella todos los días, ver su sonrisa ante cosas simples, ayudarle en sus problemas, verla en mis cintas de video grabadas con tanto cariño todas las veces que se me antojaba. Pero pasó el tiempo… crecimos. Ella ha logrado, al fin, estar al lado de la persona más importante de su vida. Ha conseguido 'el amor de su persona especial'.
Y aquí estoy yo: como su más leal y querida amiga. No puedo aspirar a más, lo sé. Lo peor de todo es que tengo la necesidad urgente de decírselo. Sé también que eso es egoísta de mi parte, porque estaría haciendo dos grandes males: El primero, interferir indirectamente en una relación ya consolidada. Shaoran es un buen chico, y ama demasiado a Sakura, lo sé. Casi me arriesgaría a decir que la ama tanto como yo, aunque no quiero aventurarme a comparar, sería bastante ruin de mi parte. Y el segundo, le haría un daño terrible a mi amiga, porque sé que ella, al estar consciente de lo que siento, se pondría muy triste, sabiendo que ella jamás podría corresponder mis sentimientos y que eso me tiene afligida en cierto modo.
Un suspiro sale de mis labios. El timbre del horno suena. Cómo pasa volando el tiempo, hasta los minutos en la cocina…
Saco los moldes del horno, con las manos muy protegidas (¡no quiero quemarme también!). Desmoldo los biscochos, dejándolos sobre un paño seco para que se enfríen cerca de la ventana, que está abierta de par en par. Saco las fresas del congelador y me dispongo a lavarlas y sacarles las hojas, para hacer la decoración y el relleno con ellas.
Sakura ama mi pastel de fresas. Y sabe que hoy le haré uno de sus postres favoritos. La adoro… tanto, y no puedo parar de repetirlo en mi cabeza. Pero, en esta vida al menos, es imposible. "Si veo a mi persona especial feliz, yo también lo seré", recuerdo haberle dicho en una ocasión muy lejana, cuando éramos apenas unas chiquillas. No puedo fallarle ahora de esta forma, aunque mi corazón quiera otra cosa. No, no, no. La vida no es así.
¿Qué si ya confirmé de todas las formas posibles mis sentimientos? Pues… sí. Las fiestas en París pueden ser alocadas, sobre todo si uno "se pasa un poco de copas". No es que haya andado por la vida revolcándome con mil tipos, no señor. Pero tuve un par de aventuritas locas por Europa. No puedo negar que lo pasé 'bastante bien', pero fueron cosas del momento. Nada que llenara mi alma de este vacío que sentí desde que dejé Japón, hace ya dos años.
Coloco las fresas en un pocillo gigante, y comienzo a quitarles las hojas. Las separo en dos partes: una porción más pequeña, que servirá para la decoración final del pastel; y lo demás irá destinado para el relleno. Debo moler con fuerza las fresas para el betún. Esto me está costando trabajo, pero no me las ganará.
Se me había olvidado un detalle importante de toda mi "cadena de eventos desfortunados": el recorrido del tren bala hasta Tomoeda, el lugar donde está ubicada la casa (llamada 'mansión' por algunos) de mi madre. Iba viajando de pie, por supuesto, ya que el tren estaba 'a todo reventar', cuando un tipo intenta seducirme. Trató de entablar conversación de un modo bastante ridículo, con las clásicas frases de: ¿Nos conocemos de algún lugar? y cosas por el estilo. La verdad es que siempre se me educó para no responder descortésmente, y tampoco me nace andar humillando a la gente. He crecido y ya no soy la niñita inocente que iba a la Primaria Tomoeda, pero tampoco se justifica que ande respondiéndole mal a personas que, siendo odiosas y fastidien, se merezcan inclusive un insulto. Le sonreí, me di la vuelta lo más suavemente que pude, me coloqué los audífonos del iPod, y no escuché más palabras de la boca de aquel individuo por el resto del viaje.
Salí del vagón ahogada por el gentío que estaba desesperado por viajar ayer en la tarde. Apenas pude, avancé unos metros fuera del tumulto, cuando sentí sonar la alarma de mensajes de mi teléfono móvil. Pude leer:
"Ya llegaste? Mañana mismo te iré a ver! Espérame con yasabesqué para la merienda. Me encargo de lo demás. Besos!"
Era de ella. Siempre con sus despistes, debería haberme llamado en vez de mandar mensajes. Sonreí, nunca cambiará. Pero, dentro de mis cavilaciones, no cabía la posibilidad de un robo. El tipo agarró prácticamente de un zarpazo mi móvil, y como yo apenas traía una maleta, no se me hizo difícil comenzar a correr tras de él, gritándole como loca. No sé cómo me dio el coraje para comenzar a perseguirlo, en vez de dejar que se lo llevara. Podría haberme pasado cualquier cosa, pero todo esto se lo atribuyo al clásico "Fight or Flight response". En fin… creo que la suerte sí estuvo de mi lado, y le ganó del todo al infortunio, porque un guardia atinó a atrapar al ladrón cuando quiso atravesar el portal a la salida del metro. ¡Victoria para Tomoyo!
Debo despertar de estos despistes, tan poco frecuentes en mí. Las fresas están listas, ahora las revuelvo con azúcar y procedo a rebanar las fresas del otro contenedor para la decoración. Espero quede delicioso (y lindo también, por supuesto)
Saco la crema del congelador y la preparo con la batidora de mano. Mi último evento desdichado (antes de que se me cayera toda la batería de cocina en la cabeza esta mañana, por supuesto), fue el no encontrar ni rastros de mi madre en esta casa. Ayer llegué exhausta, después de todo lo que había tenido que vivir en apenas un día, cuando Marie (la criada más antigua de la casa), me dice que mamá viajó fuera por asuntos de la juguetería. La peor parte se viene cuando Marie me dijo, sin ningún reparo:
-Madame Daidouji viajó hasta Italia por asuntos de la empresa. Esperaba hacer una escala en París, para verla.
Ahora pienso, con toda seguridad, que ¡Es el colmo que la dueña de una empresa no conteste NUNCA su PUTO teléfono móvil!. Ok, esa no fui yo… quizá Anne me dejó grabado en mi subconsciente uno que otro insulto (después de la retahíla de ofensas que escuché aquella noche, no me extrañaría). Pero debo reconocer, con mucha sinceridad, que mamá es un desastre con su teléfono personal. Pasa prácticamente pegada al teléfono de la empresa, y el personal jamás lo atiende (no la llamo al móvil de la compañía porque pasa ocupado). Ahí reparé en el hecho de que ni siquiera escucha mis mensajes de voz.
La crema y todo lo demás está listo. En todo este rato, se han enfriado los biscochos. Coloco el primero en un plato de vidrio (especial para tortas, reliquia de la abuela por cierto), y le coloco un poco de crema junto con la frutilla molida. Con esto debería quedar lo suficientemente humedecido, ya que a nadie le gustan los pasteles completamente secos. Coloco el otro biscocho encima y procedo a decorar el pastel con la crema y fresas.
No es porque lo haya hecho yo, pero ha quedado hermoso. Lo meto al congelador, cuando siento el timbre sonar. Es temprano, quien…
¡Son las 12:15 del día! Kami, creo que me tardé una eternidad haciendo algo en lo que no debería haber demorado más de una hora, dada mi costumbre de cocinar.
-¡Hola Tomoyo!-Es ella. Sakura se me acerca violentamente y me abraza como hace ya varios meses no hacía. Mi corazón se siente contento, porque está alegre como siempre, y más bonita.
-¡Sakura, estás divina!- No puedo evitar recalcárselo, simplemente porque es verdad. De acuerdo, no podré decirle nunca lo que siento, pero eso no significa que no pueda hacerle cumplidos de vez en cuando.-¡Cuéntamelo todo! Vamos a la sala de estar, ahí estaremos a gusto.
-Un momento… ¿Hiciste lo prometido? Mira que yo hice croissant para compartir- Es algo gracioso, pero se ve monísima al tratar de pronunciar en francés.
-Por supuesto, pero tendremos que esperar. Aún está en el congelador ¡Apúrate, que los chismes no esperan!-Ambas nos reímos ante el comentario. Sakura me sigue, sabiéndose ya el camino de memoria.
La veo tan plena, tan contenta, que ahora toda duda se aleja de mi mente y mi corazón.
"Porque mientras ella sea feliz, yo también lo seré, aunque no esté conmigo"
N/A: Qué gracioso… buscando en mis respaldos viejos, encontré la lista de los personajes que estarían en este fanfic, los capítulos que serían (inclusive me encontré con unos "especiales" que estarían entremedio, etc.). Esta historia de Tomoyo estaba recién iniciada en el archivo de respaldo, y no sé por qué la decidí terminar. Creo que hay distintos modos de cerrar los ciclos. Y quizá esta sea mi forma de relajarme en los momentos que tendré, de aquí en adelante, de estrés máximo (créanme que no serán pocos xD). Si ya los fans de SyS me querrán matar en mi otro fic (Al final, sólo queda la esperanza), aquí me van a querer matar los fans de EyT. Pero aclaro que yo tenía pensado desde el día que comencé este proyecto, a escribir sobre las parejas/amores reales de la serie. Por eso, no se sorprendan si ven cosas locas más adelante xD Además, consideré escribir esto como darle un "premio" a la pobre Tomoyo... siempre la involucran con Eriol, y no me cuadra para nada! es que esa chica está demasiado interesada en Saku. En cambio, Saku y Shaoran siempre estuvieron hechos el uno para el otro (awww 3!)
Ya no sé si alguien lea esto a estas alturas… en fin, para quien lo vea, críticas constructivas y comentarios son aceptados ;)
Besos!
