Bueno, aquí os dejo el tercer capítulo del fic. Espero que os guste, este capítulo es el más "romántico" o "lemmon" que he escrito por ahora y creo que me quedo bonito. Bueno, mejor decidirlo vosotros. No sé si alguna de las escenas es un poco subidita, en mi opinión no pero cada uno opina una cosa.

El gran día.

-Bueno, Harry empieza tú, yo sólo he pensado materias en las que tenemos que mejorar y lugares a los que es preciso que vayamos. Si tú ya tienes pensado como lo haremos sólo habría que adaptar lo tuyo y lo mío.

-Tienes razón, Hermione. Yo no tengo claro como lo haremos todo, pero sí un orden para el principio, luego todo irá según como sucedan las cosas... Nos quedaremos aquí hasta la boda de Fleur y Bill, que además nos viene bien, ya que el examen de aparición es antes de la boda y así Ron y yo nos sacaremos el permiso. Sí, Ron, es imprescindible que nos los saquemos, si hace falta practicaremos aquí –dijo Harry adelantándose a las quejas de su amigo que desde que había suspendido se tomaba muy mal cualquier mención al examen. -La noche de bodas –continuó- todo el mundo estará contento, sin preocupaciones o por lo menos para esa noche estarán olvidadas, y es bastante probable que casi todos estén algo bebidos, por lo que tampoco nos echaran en falta hasta el día siguiente. No dejaremos ninguna nota, espero que para el día de nuestra fuga Lupin ya me haya enseñado a controlar la mente lo suficiente para poder hacerle llegar un mensaje a tu madre, Ron, diciéndole que no se preocupe y que estamos bien.

-¿Qué tiene que ver Lupin con todo esto? –preguntó Ron.

-Se me olvidó decíroslo, Lupin me va a enseñar oclumancia y legeremancia, dice que también es importante que vosotros aprendáis, así nos podremos defender. He pensado que también le voy a decir que me enseñe a hacer hechizos mentales. Siguiendo con el plan, al primer lugar al que iremos será al cementerio donde Voldemort revivió. Sí, Hermione, no me mires así, es un lugar al que no podemos evitar ir.

-Pero, ¿porqué? –preguntó Hermione.

-Tenemos que ir allí para saquear la tumba del padre de Voldemort y destruir todo lo que haya en ella, sobretodo los huesos. Esto es sumamente importante, así nos aseguraremos que Voldemort no pueda volver a revivirse, por lo menos por ese medio, en caso de que lo vuelvan a destruir y se quede sin poderes cuando los horrocruxes no estén destruidos.

-Entiendo, Harry. La verdad ahora que lo dices sí es algo necesario. Ya que estaremos allí debemos ir a la mansión Riddle porque es un lugar importante para Voldemort y creo que allí podría haber algún horcrux o al menos algo que nos pueda dar información. Es uno de los lugares que había pensado, en cuanto a nuestro entrenamiento...

-¡CHICOS! ¿qué estáis haciendo ahí? Os he dicho que os fuerais a acostar. Vamos Hermione ve a la habitación de Ginny. Buenas noches. –dijo la Sra. Weasly cabreada.

-Buenas noches. –contestaron los tres mientras Hermione salía de la habitación, tendrían que continuar la conversación en otro momento.

Al día siguiente, Harry como de costumbre se levantó antes que Ron, cogió la caja con las iniciales de su madre y salió de la habitación silenciosamente. Se dirigió a la sala de estar y se puso a mirar lo que había en la caja. La mayor parte de las cosas eran objetos muggles, como un estuche y una diadema, pero también vio una foto en la que había un matrimonio con una joven pelirroja, Harry supo enseguida que se trataba de sus abuelos y su madre, ¿porqué jamás los había conocido, entre el montón de cosas encontró una carta dirigida a Lillian Evans, en la carta le advertía que no se fiase de todas las personas que tenía a su alrededor, que tuviera mucho cuidado con todo el mundo, incluso con alguno de sus amigos. Harry comprendió que se podía referir perfectamente a Colagusano, pero se quedó totalmente sorprendido cuando vio quien firmaba la carta, sólo ponía las iniciales pero Harry las conocía perfectamente, llevaba todo el verano pensando en ellas, pues firmaba con las siglas R.A.B. Harry se guardó la carta en un bolsillo y subió la caja a la habitación de nuevo. Una vez allí despertó a Ron y bajaron a desayunar.

Los días pasaron con normalidad pero con poca intimidad para los tres ya que estaban con los preparativos de la boda y todo el mundo estaba muy nervioso. Al fin llegó el día del examen de aparición, Harry y Ron se fueron a primera hora de la mañana, acompañados por el Sr. Weasly. Harry se apareció a la primera y sin ningún problema. Ron estaba de los nervios y Harry pensó que si no se tranquilizaba no lo iba a conseguir, pero a la hora de la verdad el chico lo hizo estupendamente y aprobaron los dos. El Sr. Weasly les felicitó y se fueron a La Madriguera apareciéndose para celebrarlo y darles a los demás la noticia.

Mientras, en las clases de Lupin, Harry estaba haciendo grandes progresos y ya conseguía detener la intrusión de Lupin a su mente con toda facilidad. Lo que le faltaba controlar era la legeremancia pero poco a poco lo iba consiguiendo. Ron y Hermione iban más atrasados ya que nunca habían dado oclumancia pero, al parecer a Ron se le daba mejor que a Hermione.

La noche anterior a la boda consiguieron un poco de tiempo a solas y pudieron hablar del plan de huida.

-Mirar, nos iremos justo cuando todos se hayan ido a la cama, nosotros iremos a nuestras habitaciones y esperaremos que nos hagas una señal, Hermione, cuando Ginny se haya dormido. Después nos iremos.

-Esta bien, Harry pero, ¿dónde iremos? Estaremos cansados después de la fiesta... –preguntó Ron.

-Iremos al Caldero Chorreante a pasar la noche y así al día siguiente iremos al Callejón Diagon a comprar lo necesario.

Al día siguiente empezaron a llegar invitados a la boda de cualquier parte del mundo. Harry y Hermione nunca habían visto tantos magos juntos, exceptuando los mundiales de Quidditch. La boda fue por la noche y Harry entabló conversación con muchísima gente deseosa de hablar con el niño que sobrevivió. Aunque a Harry no le agradaba esa situación, hizo de tripas corazón y aceptó a hablar con todos y así intentar adjudicarle a algún invitado las siglas R.A.B, pero no tuvo suerte.

La mayor sorpresa de la noche fue cuando llegó Percy pues aunque estaba invitado nadie esperaba que apareciera. Éste saludó a todos los Weasly y a Hermione educadamente, pero cuando vio a Harry giró la cara y se marchó, a Harry no le importó ya conocía el orgullo de Percy y sabía que nunca cambiaría esa situación ni le pediría perdón.

Durante toda la noche Ron y Harry no pudieron evitar controlar con la mirada a Hermione y Ginny, que estaban preciosas las dos con su vestido de damas de honor de color oro hasta los pies, con la espalda totalmente descubierta y lo suficientemente ceñido para dejar a la vista la perfecta figura de las dos jóvenes. Al ver los dos amigos que las chicas eran el centro de atención de todos los chicos decidieron pasar con ellas el resto de la velada, asegurándose que nadie intentase nada con sus "amigas".

Cuando la boda acabó, Ron cogió a Hermione de la mano y la llevó a su cuarto.

-¿Qué ocurre, Ron? ¿Por qué me has traído aquí de esta forma? ¡Casi me mato en las escaleras! – Le dijo Hermione arreglándose el vestido.

-Esto... Hermione... yo... quería hablar contigo. –le dijo el chico tímidamente. ¿Querrías salir conmigo?

-¡Ron!¡Claro que quiero salir contigo! ¡¡No me lo puedo creer! ¡Cuánto deseaba que me lo pidieras!

-¿Sí? No lo hacia porque creía que me dirías que no...

-Pues claro que quiero, hace mucho que te quiero tanto... –le dijo Hermione dándole un beso.

Tras la declaración de Ron se pasaron la noche abrazados y besándose, sin separarse ni un momento temiendo que al hacerlo dejarían de estar juntos.

Mientras tanto, Harry estaba con Ginny en la habitación de ésta.

-Harry, sé que te vas a ir, no sé cuando pero sé que no te vas a quedar de brazos cruzados – le dijo Ginny sollozando.

-Tienes razón, Ginny. Nos vamos esta noche. No puedo decirte donde, te lo acabarían sacando...

Ginny no le dejó acabar dándole un beso. Harry le respondió y poco a poco empezaron a acariciarse con ternura, pero esa ternura fue convirtiéndose en pasión y se dirigieron a la cama de la chica. Una vez allí se fueron desnudando y poco a poco recorrieron sus cuerpos con sus manos e hicieron el amor apasionadamente, tanto que parecía que iba a surgir fuego entre sus cuerpos. No querían separarse, sabían que esa era su última noche juntos en mucho tiempo.

Cuando Harry despertó todo el mundo seguía durmiendo y tras besar a Ginny en la frente cariñosamente se fue al cuarto de Ron. Al entrar vio a Hermione durmiendo con Ron y se quedó muy sorprendido. ¡Por fin se han atrevido! Pero voy a tener que despertar a Hermione... – se dijo así mismo.

-¡Hermione, despierta!

-¡Harry!

-Hermione será mejor que vayas a tu cama antes de que algún Weasly se levante y te vea aquí...

-¡Es verdad, tienes razón! ¡Oye, tu cama no está desecha!

-Yo tampoco he dormido en mi cama esta noche, Hermione, acabo de llegar. No le digas nada a Ron.

-Entiendo... ¡Harry, el plan!

-No pasa nada nos iremos esta noche, no grites que vas a despertar a toda la casa y te verán aquí... – le dijo Harry en tono pícaro.

-Nos vemos luego. –se despidió la chica.

Al mediodía, Harry y Ron despertaron a la vez, ambos con una cara radiante de felicidad que hacía mucho tiempo que no tenían.

-¡Harry, te tengo que contar una cosa!

-¿Qué pasa? –le dijo Harry con una sonrisa.

-¡Hermione y yo estamos juntos! ¿Te lo puedes creer?

-Sí, Ron, te creo y sabes una cosa... ¡Por fin! Me alegro muchísimo que al final te hayas atrevido. Pero una cosa te digo... es mi mejor amiga y como le hagas daño... –le dijo Harry imitando a Ron cuando se trataba de proteger a Ginny.

-Va, Harry, ¡¡¡no digas tonterías! – dijo Ron riéndose. ¿Qué tal con Ginny?

-Bien, bueno todo lo bien que se puede estar cuando dejas a la persona que más quieres y no te quieres separar de ella...

Durante la comida, Harry utilizó el muffliato para poder trazar el plan tranquilamente. El resto del día se lo pasaron las dos parejas juntas cada una por su lado. Al final de la tarde se dirigieron a las clases de oclumancia de Lupin. Harry ya dominaba la legeremancia perfectamente, sólo tendría que practicar un poco más. Ron ya sabía utilizar la oclumancia y estaba comenzando con la legeremancia, mientras que Hermione seguía empeñada en practicar oclumancia para controlarlo perfectamente.

Cuando todos estaban en la cama, Harry se dirigió al cuarto de Ginny. Hermione estaba allí consolando a Ginny que no paraba de llorar. Al ver a Harry, Hermione se apartó lo más lejos que pudo e hizo su equipaje. Harry abrazó a Ginny y le cogió la cara suavemente de forma que se quedaron mirando fijamente a los ojos.

-Cariño, no llores, no puedo verte así. No es un adiós para siempre, en unos meses nos veremos. Volveré, te lo prometo, volveré por ti, por volver a verte. Te quiero.

-¡¡Oh Harry!Tengo tanto miedo. Por favor ten cuidado, prométeme que me tendrás informada y que no arriesgarás tu vida sin motivo, no te hagas el héroe, por favor. ¡Cuídate!

-Sabes que no me haré el héroe, cariño tranquila. No nos va a pasar nada malo, cuidaremos los unos de los otros. Te contaré todo lo que ocurra, sea bueno o malo, te lo prometo. Quiero que te quedes la pareja de los espejos que me regalaron tus hermanos, así podremos vernos. –le dijo Harry dándole el espejo. ¿Sabes como funciona?

-Sí, sé utilizarlo. Muchas gracias Harry, así cuando hablemos sabré si estas bien o no... te lo veré en esos preciosos ojos verdes. Harry, haz que lo nuestro sea infinito, y no porque tú ya no estés aquí o no vuelvas... te querré siempre. –le dijo Ginny abrazando a Harry con todas sus fuerzas y rompiendo a llorar de nuevo.

-Y yo te quiero a ti, Ginny. Me haces sentir tan especial... no llores, por favor. ¡Te quiero tanto! ¡No lo olvides! Mírame, nos tenemos que ir ya, mírame por favor y dame un beso. –le dijo Harry con un par de lágrimas recorriéndole las mejillas.

Se dieron un último beso y Harry se dio rápidamente la vuelta, no quería irse pero sabía que lo tenía que hacer. Avisó a Hermione y salieron de la habitación dejando a Ginny sentada al borde de la cama tapándose la cara con las palmas de las manos. Se dirigieron a la habitación de Ron con mucho sigilo y sin pronunciar palabra. Hermione estaba emocionada por lo que había visto, no lo había oído pero sabía que había sido muy duro para sus amigos. Nada más entrar se encontraron a Ron acabando su equipaje.

-¡Bauleo! –dijo Harry.

-Vaya Harry, me podías haber hablado de ese hechizo y me habrías ahorrado bastante tiempo... ¿qué te pasa? –le dijo Ron al ver a su amigo llorar.

-Acaba de despedirse de tu hermana –le dijo en un susurro Hermione.

-Harry, tranquilo, volverás a verla, todos lo haremos, ¡ya verás!

-Gracias, Ron, pero prefiero no hablar ahora. Vamos al jardín así no escucharan el chasquido de la desaparición.

Se dirigieron allí y se aparecieron rápidamente en el Caldero Chorreante.

Gracias a todos por los reviews! Pronto subiré el cuarto capítulo. Un beso!