Un par de aclaraciones antes de empezar:

Ninguno de los dioses es hijo de Odín, básicamente porque serían semidioses. Los titanes y los gigantes –padres de los dioses–, entre ellos, eran hermanos, así pues, los dioses son familia, pero serían más bien primos y primos segundos de diversas generaciones.

La raza de los titanes se ha extinguido, al igual que lo hicieron los gigantes.

Loki no es hermano de Thor. No tienen ningún lazo de sangre más allá del que puede tener con otro dios. Su relación será explicada más adelante.

La raza de los dioses, los Aesir, fue concebida a través de la unión de un/a titán y de un/a gigante.

Así pues.

Siento no haber podido subir el capítulo antes, pero estas semanas han sido un estrés continuo por culpa de exámenes y otras cosas. Iba a subirlo ayer, pero, de la nada, aparecieron mil cosas por hacer para el día siguiente.

Muchas gracias a Stefania Bloom, LaFidelMon, Himmelstrasse y Hachi06 por dejar sus comentarios sobre el capítulo anterior.

¡Muchas gracias, también, ha aquellos/as que han marcado la historia como favorita o follow!

Espero que este os guste tanto como el anterior, aunque es más cortito a partir de aquí… ya todo va cobrando un poco de sentido.


Capítulo 3: La Boda

Tyr era alto. Y muy fuerte. Todo lo que una mujer ingenua esperaría de un dios. ¿Pero que se puede esperar del Dios de la Guerra? Un hombre que podría romperle un brazo con una mano y la mitad de su fuerza. Cumplió todas las expectativas.

Él se mostró amable a la vez que distante. No decía nunca dos palabras si podía decirlo sola en una. Su tono de voz era condescendiente, como si le costara hablar con ella. Como si no se encontrara cómodo con esa situación.

Mientras la conducía al salón del trono de Odín, le comentó que él mismo se había casado con una de ellas –así la llamó, como si fueran una raza aparte. Sigyn no parecía ser consciente que, de verdad, eran totalmente diferentes–. Zisa.

Sigyn se acordaba bien de Zisa. La muchacha –con los ojos grandes y más bien poca cosa– era amiga de su hermana Var, pero se casó un par de años atrás, dejando Midgard atrás. Ella supuso que ya habrían tenido el primer hijo. En su momento, ella se compadeció de Zisa, y ahora, su futuro no era mucho mejor –o mucho peor– que el de la otra muchacha.

[...]

Otra vez. Puertas cerradas delante de ella, otra vez. Esta vez, habían grabado en oro puro las gestas más laureadas de todo el panteón. Muy diferente era el arte de los dioses del de los mortales. Sigyn se acordó de las estatuas del templo de las Nornas, que no eran más que muñecos deformados de piedra, cubiertos de musgo y suciedad. En cambio, los grabados de la puerta no se dejaban ni un solo detalle.

Pudo escuchar una voz tranquila pero firme. La voz de un rey. La voz de Odín. No dejaba de sorprenderse, pero algo dentro de ella parecía que no asimilaba la situación aún. A su lado, el Dios de la Guerra, y frente a ella, un futuro al lado del Dios del Trueno.

Su nombre de los labios del Rey de los Dioses.

Sigyn.

Su propio nombre retumbó dentro de las paredes de su cráneo.

Las puertas se le abrieron de nuevo, y, al fondo, sobre un altar majestuoso, Odín se erguía con una pose majestuosa y con un su lanza, Gungnir en su mano derecha, y la izquierda sobre el hombro de un hombre que le deba la espalda: Thor.

El Dios de la Sabiduría le hizo una señal a Tyr. Este cogió a Sigyn de sus brazos y la hizo mirarle, aunque Sigyn siguió ladeando la cabeza. Aún recordaba a su padre rezándole. Y allí le tenía ella, a escasos metros.

Su vista se nubló y entendió que Tyr había cubierto su rostro con un velo de seda blanca. No veía absolutamente nada. Y nadie podía ver su cara. Tan sólo Odín había tenido el privilegio, por el momento, y la había considerado digna de ser esposa de uno de ellos.

Su brazo se vio envuelto alrededor del suyo y la obligó a caminar. Con mucho cuidado, procuró no dar ningún traspiés ni pisarse el vestido, cuya cola hacía un suave sonido al arrastrarse sobre la alfombra carmesí.

Nadie habló. Todos los dioses estaban presentes, pero ella no había podido verlos cuando se abrieron las puertas, pero se no se imaginaba una boda sin público. La incertidumbre se no saber cuantos ojos la miraban la hizo ponerse un poco más nerviosa de lo que ya estaba.

Se sintió desprotegida, ciega y vulnerable. No sabía donde estaba, no la dejaban ver y la empujaban a un futuro que ella no quería. Tenía miedo. Las palabras del Dios del Fuego se apoderaron de sus pensamientos.

¿Crees que estás lista?

No. No lo estaba. Quería parar y dar media vuelta. Correr hacía la entrada del Bifrost y saltar. Llegar a casa y esconderse bajo la cama, como un a cría.

El camino hasta el altar se le hizo eterno. Su cerebro le jugaba en contra y las piernas le empezaron a flaquear. Incluso Tyr tuvo que tirar un poco más de ella. Ante ese momento de duda y miedo, los dioses que presenciaban la boda cuchichearon entre ellos. De esa manera Sigyn supo que estaba siendo juzgada como una mujer débil y asustadiza.

Se obligó a tomar un poco de aire y forzó a sus piernas a mantenerse firmes y caminar con más aplomo.

Unos pocos pasos más y Tyr la hizo parase. Su mano cogió la suya, alzándola levemente hacia delante. Otra mano grande y fuerte remplazó la Tyr y sintió un beso suave en sus nudillos. La barba del dios raspó ligeramente su piel.

A diferencia de lo que ella pensaba, no sintió electricidad ante el primer contacto con aquel sería su marido, sino un cierto calor algo reconfortante.

Thor la ayudó a subir al altar. Se sintió como si fuera a ser sacrificada ante los dioses, en un rito barbárico para su entrenamiento. Pero lejos de eso, él la sentó en un banco. Cuando el cojín se hundió más, pudo deducir que él se sentó junto a ella, manteniendo algo de distancia.

–Damos hoy la bienvenida a Sigyn, hija de Iwaldi– de nuevo a voz de Odín–. Hoy la acogemos en el seno de nuestra familia. Le damos un hogar y la hacemos partícipe de nuestras gestas. De hoy en adelante, Sigyn, hija de Odín, será bendecida con la misión de traer al mundo el hijo de un dios.

Se dio cuenta de que estaba hablando de su futuro como si fuera un regalo. No coincidía con él, pero estaba demasiado asustada para contradecirle, para parar todo lo que estaba pasando. Sigyn apenas escuchó lo que decía. Se paró a pensar en como hubiera sido su vida si se hubiera quedado en Midgard. ¿Teórico le habría pedido su mano en matrimonio? ¿Habría muerto al dar a luz? ¿Su hijos habrían enfermado durante los primeros meses de vida? Se preguntó cosas mundanas, temores reales que en Asgard no existían.

Los votos la sacaron de su trance.

–¿Prometes, Thor, Dios del Trueno, cuidar de Sigyn, hija de Iwaldi?– preguntó Odín, con una voz solemne.

–Lo prometo– la voz de Thor era grave, y hablaba con un tono alto, como si aún estuviera en el fulgor de la batalla.

–… ¿Prometes, Sigyn, hija de Iwaldi, amar y respetar, venerar y honrar, servir y tender los hijos de Thor, Dios del Trueno, hasta que tus días en Asgard lleguen a su fin?

Y todo el mundo calló, entonces, ella dudó. ¿Por qué tenía que prometer mucho más que él? No quería someterse a él de tal manera.

–Lo… Lo prometo– las palabras salieron de su boca sin que ella pudiera evitarlo. El subconsciente le estaba salvando la vida.

–Así pues, yo, Odín, rey de Asgard, te nombro a ti, Sigyn, hija de Iwaldi– una mano tomó la suya y la sostuvo en el aire–, mujer de Thor, el Dios del Trueno.

La mano de Thor reposó sobre la suya mientras que Odín las unió con una gasa que simbolizaba su unión.

–Puedes besar a la novia.

Sigyn tembló de pies a cabeza mientras se giró, un poco, hacia el que ya era su marido. Unos dedos aparecieron por debajo del velo antes de que lo retirara, lentamente.

En una primera impresión, Thor le pareció muy apuesto y varonil. Con las mandíbulas fuertes, con barba y el pelo largo. Muy lejos estaba de la patética replica que había visto en su pueblo. Era como uno de los guerreros que tantas veces ella había visto en las posadas, con sus mujeres en sus regazos y bebidas en sus manos.

La mano libre del dios se posó en una de sus mejillas y ella sintió los callos que se había creado al empuñar tantas veces el Mjolnir. Ella suspiró ligeramente cuando vio un destello de diversión y arrogancia en sus ojos.

En el momento que él se inclinó hacia delante, hacia ella, Sigyn cerró los ojos casi por inercia.

Lo siguiente que sintió fueron unos labios carnosos contra los suyos, en un amago de beso. Parecía que le daba un pequeño momento para que a ella le diera tiempo a reaccionar. Los dedos de él trazaron desde su mejilla hasta su nuca, y una vez allí, presionó mucho más sus labios contra los suyos, mientras el beso se volvía más violento y pasional.

Quizás fue la confusión del momento, pero ella sintió que los labios de Thor se volvían más finos y calientes, casi como si su boca estuviera en llamas. Las mejillas se le sonrojaron por el fuego que parecía haberse iniciado dentro de su pecho. No era, para nada, desagradable.

Escuchó unos murmullos y unos suspiros de asombro. ¿Era el beso demasiado para aquella situación? Muy posiblemente. Pero en ese momento no quería separarse de él, pero su decoro la hizo reaccionar.

Ella intentó inclinarse hacia atrás, para romper el beso, pero él no la dejaba. Y entonces…

–¡Esta boda es una farsa!– escuchó de los mismos labios de Thor. El beso se rompió de golpe, con un sonido obsceno. Sigyn abrió los ojos y frente a ella no se encontró al tronador. Oh, no. Frente a ella, el mentiroso, el aranero Dios del Fuego le sonreía con burla. La nariz picuda y el pelo rojizo habían substituido poco a poco, durante el beso, a las características de Thor.

Sigyn sintió un sudor frío bajándole por la columna y se giró, para ver al verdadero Thor en la puerta del salón del trono, con su martillo y la cara roja de rabia.

Loki se echó a reír, sin soltar la mano de Sigyn en ningún momento, aún unida por la gasa que la misma Frigga había tejido para la boda.

Una broma perfectamente ejecutada.


Continuará en el siguiente capítulo.

Bueno, ¿qué os ha parecido la bromita de Loki? ¡Menudo pillo!

Como ya habéis visto, este Loki es pelirrojo, básicamente porque al ser el dios del fuego, creo que se ajusta mejor, quiero mezclar tanto mitología como el mundo de marvel –básicamente pasó lo mismo en la boda de Sigyn, pero cambiando a Teórico por Thor–.

Para que hagáis una idea del Loki pelirrojo:

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Y:

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En cuanto a Zisa, no es un personaje original, es una diosa del panteón que solía ser relacionada con Tyr.

Si tenéis alguna duda, comentario o cualquier cosa, dejádmelo saber, ¡me encanta leer vuestros comentarios!