El viaje seguía y yo solo podía pensar en las respuestas que me dieron David y Georg
FLASHBACK
---¿estás seguro? No creo que sea tan importante, solo es una chica en un sueño, quizá ya estás madurando ---dijo Georg con su típica risa que suele llegar a ser bastante irritante
--- ya oíste a Georg— OH, NO ¿EL TAMBIÉN? Dios mi vida es un asco—lo más probable es que te falta cariño y tu subconsciente lo notó. Necesitas novia—dijo David simplemente
FIN FLASHBACK
Con estos amigos para que enemigos, no me ayudan nada con eso pensaba mientras miraba por la ventana, ya dentro de unas horas que llegaríamos al primer pueblo y ahí pasaríamos la noche, luego recogeríamos los impuestos y al siguiente día nos marcharíamos a un nuevo destino.
Cerré los ojos esperando aunque sea recuperar un poco del sueño perdido y descansar
En el sueño:
Empecé a ver imágenes extrañas, envueltas en sombras por lo que no pude ver ningún rostro, primero vi a un hombre en lo que a simple vista parecía ser mayor de los treinta con dos figuras al frente, retorciéndose y al parecer arrodillándose, gritos desgarradores me decían que no se arrodillaban solo por querer hacerlo y las llamas del fuego quemaban todo al rededor. De repente, el sueño cambió y de una cabaña vieja vi salir la figura frágil de lo que me pareció una chica dirigiéndose a una especie de granero pero en el camino se ve otra figura pasar montada en un caballo, la figura de la chica se monta en el caballo detrás del jinete y se aferra a su espalda para luego comenzar camino a galope a un lugar incierto.
De nuevo a la realidad:
Desperté sobresaltado y me fijé que ya habíamos llegado pero seguramente David no me despertó. Me baje de mi transporte y me dirigí hacia donde estaba Georg hablando con unos mercaderes.
--hey Georg—dije en tono de broma--¿estás haciendo mi trabajo?
--- no, solo buscaba un poco de comida—dijo no captando la broma, parecía en su mundo
--¿cómo es que no me sorprende?—dije rodando los ojos pero con una sonrisa divertida en el rostro---quizá los sueños extraños son por estar tanto tiempo con mis amigos extraños ---dije mirándolo con falsa seriedad
---chicos, ya arreglé hospedaje—informó David entrando a lo que parecía una posada
---ok ya te alcanzamos--- le dije levantando la voz para que me escuchara--- ahora Georg te recomiendo que vallas a desempacar tus cosas
--y tu que?—preguntó
--yo que—dije
---tú que harás—dijo el rodando los ojos
--- iré a dar un paseo, no tengo sueño---
---como quieras, diviértete – me dijo a la vez que se volteaba y me daba un gesto de despedida con la mano para luego entrar a la posada
Di unas vueltas por todo ese pueblo y nadie me reconoció buena idea lo de pedirle ropa al jardinero sonreí con ese pensamiento, David y Georg también traían ropas prestadas, idea mía por supuesto, al día siguiente ellos se cambiarían de ropa y yo iría de criado a recoger los impuestos
GEORG POV
Y ahí estaba de nuevo suspirando por ese chico, porque siendo sincero, no había aceptado acompañar a su primo solo por petición de su tía, sino porque la vez pasada, en un pueblo no muy lejano a ese en el cual se encontraban, en el camino a una visita a unos parientes de su madre, lo vio, un chico perfecto, con cabellos rubios y un poco corpulento, lo más seguro era por que trabajaba en el campo, y si, Georg Listing podía ser un pervertido al soñar cosas raras respecto a un desconocido total, porque solo habían cruzado un simple "disculpa" al chocarse pero no podía evitarlo, eso era enamoramiento a primera vista.
Decidido a calmarse, ya que los nervios de volver a verlo, aunque no cruzaran palabras, lo ponía nervioso, FALTABAN CUATRO DÍAS, así que se dispuso a dormir, aun con esa sonrisa en sus labios.
FIN GEORG POV
Al día siguiente todo pasó con normalidad, por lo tato se prepararon para viajar al siguiente pueblo y luego al siguiente, y luego al siguiente hasta llegar al último en el que les esperaban grandes sorpresas.
En un pueblo no muy lejano:
Ya habían pasado dos días desde mi pequeña discusión con Gus, el era como mi hermano y me quería disculpar, pero luego recordé, ¿porqué se habrá puesto así cuando le dije sobre la posibilidad de que me guste un chico?, se puso como melancólico.
Será mejor no pensar en eso me dije mientras volvía a mi trabajo, ya que dentro de pocos días llegarían a recoger los impuestos
Eso me estresaba, no podíamos pagar los impuestos así, eran demasiado costosos y tendríamos que matarnos trabajando para conseguir ese dinero, pero ese era el factor restante, tiempo, solo teníamos menos de una semana para conseguir el dinero.
Luego estaba ese sueño extraño que se repetía y se repetía constantemente aunque fuera solo un pequeño descanso de cerrar los ojos, pero debía olvidarse de eso, según su sueño, ese muchacho tenía ropas finas y un caballo majestuoso, aunque estuviera dispuesto a enamorarse de ese chico a pesar de ser los dos hombres, él al parecer era de familia rica, quizá de la nobleza y no se podía hacer ilusiones con eso.
Me dirigía a hablar con Gustav, pero vi a mi casi-hermanito muy ocupado trabajando, parecía concentrado, así que se me ocurrió asustarlo por detrás, así que con mi sonrisita malvada y mi comportamiento de chiquillo de nueve, a pesar de mi edad y justo cuando estaba por asustarle, Gustav suspiró, algo extraño en el , parecía chiquilla enamorada, así que cuando se volteó y me miró ahí detrás de el solo alcanzó a decir
---¿terminaste con las gallinas?---con un tono monótono de todos los días
---s-si, supongo—le respondí extrañado
---bueno, voy al pueblo a llevar el cultivo, hay que pagar ese impuesto—dijo decidido
GUSTAV POV
Después de despedirme de Bill, me fui a vender lo que cultivamos y durante todo el camino estuve pensando en el chico que hacía un año no lo dejaba dormir, era más o menos de mi tamaño, con el cabello castaño un poco largo y con una linda sonrisa, aunque solo nos chocamos en plena calle y nos dijimos un simple "disculpe", terminé prendado a ese chico y desde eso no puedo pensar en ninguna chica como atractiva porque siempre que uno ese termino me viene su imagen a mi cabeza pero tenía que terminar con eso, por lo que vi, ese chico traía ropas finas y varas prendas de oro, simplemente no se podía.
Llegué al pueblo y vendí los cultivos, convencido de dejar de suspirar por ese extraño, y así regresé a mi casa, donde los días pasaron rápido con la rutina de siempre hasta el día de los impuestos.
