DÍAS DE ESCUELA
Pokémon Fan Fiction - Escrito por DHB
CAPITULO DOS
¿Me recuerdas, Ash?
.: PARTE 7: El Amor y el odio :.
La impresión provocada por el ingreso de Ash Ketchum al internado en aquella mañana estaba llegando a límites casi insospechados. Durante las clases muchos de los alumnos destruyeron, literalmente, cualquier intención del totalmente ignorado profesor Brock por lograr una clase medianamente decente. Muchos de ellos, los más enterados en el ámbito de las cartas, saltaron por sobre sus asientos dirigiéndose inmediatamente al muchacho para pedirle un autógrafo, idolatrarlo o simplemente estar ahí, admirándolo en silencio. Naturalmente, las más interesadas fueron las muchachas del salón, quienes se encargaron de acosarlo durante la hora y media que duró esa extraña clase.
Ash, en lo personal, no se esperaba nada así, ni siquiera algo medianamente parecido. Se avergonzó inmediatamente cuando los alumnos del salón lo rodearon y comenzaron a llenarlo de preguntas, a las cuales él simplemente no podía responder, ya que el gigantesco murmullo provocado por las voces de más de dos docenas de alumnos al mismo tiempo era algo ilegible para sus oídos.
Debido a su exitosa fama, conseguida gracias a los significativos triunfos obtenidos en diversos torneos de muchos países cercanos a Kanto, lo tenían muy acostumbrado al acoso, ya sea por parte periodistas, rivales o aficionados, él estaba acostumbrado a tanta locura que se formaba cuando se acercaba a algún lugar, sin embargo, jamás se imaginó tal recibimiento en su nuevo establecimiento de estudio. Quizás se le pasó la idea por la cabeza en algún momento, pero no pensó que fuese a ocurrir. Así que simplemente se dignó a posar una mano en su nuca y comenzar a rascársela, mientras trataba de esquivar todas las preguntas que recibía pidiendo disculpas, asintiendo con la cabeza, o simplemente preguntando cualquier cosa (que muchas veces poco o nada tenían que ver con el tema) en lugar de respuesta.
Gary observaba la escena con aburrimiento. No había tenido contacto con Ash hace más de un año, sin embargo, no tenía deseo alguno de encontrárselo por ahora. Todo eso debido a la eterna rivalidad que ambos habían llevado desde muy niños en casi todos los ámbitos de su vida. En esos momentos, descansando su cabeza sobre una de sus manos, recordó, con una mezcla de nostalgia e ira, el último duelo de cartas que había tenido contra él. Había sido hace ya año y medio, el día en que lo había visto por última vez.
Ambos se habían inscrito, casi por azar, en la Liga Johto, y ambos, con magnifica maestría y habilidad, habían logrado vencer a uno y cada uno de sus respectivos oponentes en las dos semanas que duraba el torneo. Finalmente, en el día de la final, ambos se encontraron las caras. Era una tarde muy soleada, muy calurosa y que ni siquiera tenía una nube en el cielo.
El gigantesco Estadio Central, dónde se llevaría a cabo el partido, estaba atestado de gente, incluso las escaleras estaban siendo utilizadas como asientos. Bajo ese escenario, ambos chicos aparecieron, acompañados inmediatamente por el grito enfervorizado de miles de almas que los observaban. Ninguno de los dos mostró timidez, ambos sabían lo que debían hacer y lo harían de la mejor manera posible.
La misión de Gary en aquel momento, más allá de ganar el trofeo del torneo, era mantener la cuenta a su favor en lo que respectaba a su ya mencionada rivalidad con Ash. Había logrado eliminarlo de una de las dos finales de la Liga Añil, en la que ambos habían participado, llevándose en aquella oportunidad, y por única vez, el torneo.
¿En que residía la rabia?, respuesta simple: aquel torneo era la mayor ambición de Ash (aparte de ser un maestro con las cartas), y que de no haber sido por la intervención de Gary, posiblemente él ya lo habría conquistado, pero no fue así, y no ha sido así hasta la fecha. Por lo que el duelo que Ash y Gary jugaron en la final de la Liga Johto de esa ocasión fue una revancha.
Ambos estaban ahí, parados sobre sus plataformas respectivas, peleando con sus miradas, hasta que el árbitro del encuentro lo dio por iniciado. La lucha duró casi dos largas horas. Era un duelo a seis premios, un duelo en el que lucharon con todas sus fuerzas, con todas sus ganas, con toda el alma.
Por momentos, no era posible dilucidar quién se llevaría la victoria, la pelea iba pareja, sin embargo, al final hubo un ganador, y este resultó ser Ash, quien finalmente lograba ganar un torneo de gran importancia, algo que no había logrado en toda su vida.
Gary desapareció luego de esa derrota, ni siquiera volvió a Pueblo Paleta. Tan sólo se habían obtenido noticias de él por medio de los correos electrónicos que le enviaba a su abuelo o por medio de los muchos medios de comunicación que esporádicamente comentaban con gran ánimo las hazañas que él y Ash lograban alrededor del globo. Tanto él como Ash habían comenzado en serio sus respectivas y rutilantes carreras como Maestros Pokémon del Duelo.
Finalmente, un ruidoso timbre sonó en la zona de las aulas de clase, en ambos edificios. Ésta era la señal que avisaba el inicio del recreo, la parte más amada de todo periodo escolar. Los cientos de alumnos salieron apresurados de sus salas, todos con diversas direcciones y diversos motivos, sin embargo, alegres: tendían quince minutos para hacer lo quisieran, a excepción de abandonar el establecimiento, claro.
Misty aún no se recuperaba del shock provocado por el reencuentro indirecto con Ash. Ella estaba ahí, luchando contra la docena de chicas que tenían su misma intención: hablar con él; sin embargo, ella tenía mucha más urgencia que ninguna otra. No soportaba la presión, no soportaba lo gigantescos saltos que su corazón daba en cada agitado latido, no soportaba encontrarse tan cerca de Ash, a quien había deseado ver por más de diez años, y sin embargo, estar tan lejos de él, como si una muralla invisible los separase. Era increíble que justo en aquel momento no pudiese acercársele a más de dos, esto la desesperaba irremediablemente.
Los empujones del gentío femenino a su alrededor, los gritos que soltaban su nombre, las lágrimas que deseaban escapar en una mezcla de furia, alegría, y sin embargo, tristeza, ¡todo era desesperante!... todo era inútil, todo era extraño. Desgraciadamente, todas las aspiraciones que ella tenía para acercarse a él y por lo menos saludarlo, murieron cuando el dantesco sonido del timbre apareció.
Brock esta vez no falló en el intento de ejercer orden, y ordenó a todos que desocuparan el salón de clases, siendo obedecido. Ante el cuerpo estático de Misty, Ash, rodeado por muchas chicas, desapareció casi en el acto del aula, dejándola a ella ahí, parada, sin poder creer lo que estaba ocurriendo, sin querer aceptar que el destino, por razones desconocidas, aún le diese la espalda, y que lo hiciese una y otra vez.
-¿Estás bien?...- le preguntó detenidamente Sabrina, poniendo una mano sobre su hombro. Estaba algo extrañada por lo que estaba pasando, pero sabía que su amiga necesitaba una mano amiga, y ella estaba ahí -… ¿Misty?-
La pelirroja no contestó, tan sólo bajó la mirada a las baldosas del piso. Tanto Gary como Brock, que no habían abandonado la sala, la observaban preocupados, uno más que el otro, sin embargo, sólo se mantenían en silencio. Sabrina nuevamente le preguntó a Misty si es que estaba bien, pero esta no respondió de inmediato. Parecía perdida, como si observase algo más allá de las baldosas que adornaban el suelo del salón. No obstante, luego de algunos segundos, murmuró una frase, casi hablando para sí misma:
-…él ha cambiado mucho…-
Al contrario de lo que los tres presentes junto a ella pensaban, cuando la pelirroja levantó su cabeza no se mostraba triste, por el contrario, y a pesar de que unas cuantas lágrimas se mantenían pegadas en el borde de sus párpados, una tierna sonrisa adornaba su rostro, como si hermosos recuerdos hubiesen vuelto a su mente. Lentamente continuó hablando, lentamente, y con una voz tan dulce que hacía parecer que en su corazón sólo había paz:
-…él ha cambiado mucho… hace años que no lo veía y ha cambiado mucho…-. Misty sonrió con más ternura aún, cerrando un poco sus ojos cristalinos, como si fuese a quebrar en llanto en cualquier momento. Gary notó esto, y de un salto se levantó de su silla, parándose frente a la pelirroja en un intento de hacer algo, cualquier cosa, para evitar que lágrimas fluyeran de su rostro. Sin embargo, Misty lo detuvo delicadamente, negando con la cabeza, murmurando una frase que escapó de sus labios en un susurro: -…voy al recreo…-
Dicho esto, comenzó a caminar hacia la puerta del salón, saliendo de este a un paso relativamente rápido. Notándolo, Sabrina fue tras ella.
Gary empuñó sus manos con furia, haciéndolas temblar por la fuerza del apretón, y ante la sorpresa de Brock, golpeó con su puño una de las paredes de la sala.
-¡Gary, cálmate!- le gritó Brock, sin ánimos de reprocharlo. Parecía entender lo que el muchacho sentía en ese momento, a pesar de no poder ver su rostro, ni tampoco sus ojos llenos de rabia, ya que estos estaban cubiertos por algunos mechones de su cabello café.
-¡Es un maldito!- gritó Gary -¡¿Cómo se atreve a hacer esto?! ¡Ni siquiera la saludó!, ¡No se lo voy a perdonar!... ¡No se lo voy a perdonar nunca!-.
La furia del muchacho finalmente se desbordó, ni siquiera el profesor Brock pudo detenerlo, o siquiera intentarlo. En un abrir y cerrar de ojos, con una velocidad impresionante, Gary desapareció enfurecido del salón de clases, corriendo en la misma dirección en la que Ash y las muchachas que lo rodeaban habían desaparecido escasos minutos antes. Nadie podía detenerlo en aquel minuto, y al que lo intentara, seguramente terminaría con un pequeño recuerdo del muchacho: una buena golpiza.
-Vaya…- exclamó Brock de forma resignada, mientras se rascaba la nuca luego de presenciar tales escenas. Jamás había visto un peor comienzo de clases en toda su historia como docente.
Misty bajaba corriendo las escaleras, seguida cercanamente por Sabrina. No había roto en llanto, sin embargo, no le faltaba mucho para hacerlo.
La chica de los cabellos negros estaba impresionada de la velocidad que Misty alcanzaba, en esos momentos no podía acercársele demasiado, era increíblemente más rápida que ella, algo que contrastaba notoriamente con la imagen frágil que la pelirroja irradiaba. La verdad, Sabrina no sabía lo fuerte que Misty podía llegar a ser a veces.
La pelirroja detuvo su carrera justo en frente de la gigantesca pileta en el patio del establecimiento. El sol de la mañana estaba brillando con toda su intensidad, iluminando el cabello rojizo de la pelirroja.
Su vista permanecía perdida en las aguas tranquilas ante ella. Sus ojos se mostraban tristes, y a la vez, aún tiernos, con aquella mirada angelical y profundamente melancólica que eran prueba fehaciente de la confusión que la rodeaba.
En su cabeza, miles de preguntas, y miles de recuerdos giraban sin cesar, como torturándola. Ni en su mente, ni en su corazón, cabía aún lo que estaba ocurriendo. No podía comprender, no podía asimilar lo que pasaba. ¿Era cierto?, ¿…acaso, era cierto?, ¿Ash había estado frente a ella minutos antes?, ¿Había ocurrido en verdad?; Muchas preguntas trataban en vano de ser contestadas en su corazón. Aquel niño del que se había alejado hace tanto tiempo había vuelto… ¡era cierto!, ¡había vuelto!, ¡había regresado a su vida!... sin embargo, la felicidad que el reencuentro indirecto había provocado, también trajo consigo tristezas nuevas. Ya que, al mismo tiempo de contemplar ante sus ojos, por un azar más del destino, a aquel anhelo de hace más de diez años, también había contemplado el temor más grande de todas sus pesadillas: no recibir ni siquiera un saludo… ni siquiera una sonrisa…
Una mezcla de felicidad y ajena tristeza inundó su ya dolido corazón, aún absorto en la duda de no aceptar lo que ocurría, mientras ella vacilaba ante cualquier intento de comprensión. Aquella mezcla de fatal de sentimientos disminuyeron sus ya muy golpeadas defensas. Sus ojos se cristalizaron otro poco, como queriendo soltar de una vez el llanto… pero, aún no era el momento. Aún no lo era.
Así fue como la encontró Sabrina al alcanzarla. Se detuvo lentamente a espaldas de ella, jadeante aún por el cansancio, y observó a su alrededor un momento, mientras trataba de recuperar el aliento. Extrañamente no había muchos alumnos, pero pensó que así era mejor, no creía que a su compañera de habitación le hiciera bien estar rodeada de muchas personas en ese momento.
-… ¿Estás bien…?- Le preguntó finalmente, preocupada, observando a su amiga. La pelirroja no respondió, había notado su presencia, sin embargo, no podía decir nada aún, todavía estaba absorta en sus propias preguntas.
Pasaron largos segundos de silencio desde la pregunta sin repuesta de Sabrina. Ninguna de la dos chicas había movido siquiera un músculo en aquel relativamente pequeño lapso de tiempo. Sabrina nuevamente intentó hacer una pregunta, pero fue sorpresivamente interrumpida por la voz de pelirroja.
-… ¿fue…cierto, verdad?- preguntó ella, con voz débil.
-¿Qué?- exclamó Sabrina, sin comprender.
-…ni siquiera me saludo…- dijo Misty, triste, lejana. Sabrina, de pronto, pareció comprender lo que ocurría dentro de la pelirroja, y no preguntó nada más. Bajó su vista a las aguas de la pileta y se mantuvo en silencio, dejándola hablar -… ¿lo notaste?...- preguntó nuevamente la pelirroja, Sabrina asintió. –…él ha cambiado mucho… ya no es el mismo de mis recuerdos…- la voz de Misty pareció quebrarse -¿por qué tiene que ser así?- exclamó la pelirroja, preguntando con fiereza a los aires -… ¡¿por qué no cumplió su promesa?! ¡Ni siquiera un saludo!... ni siquiera una mirada... ¿por qué… por qué no me miró…? Es cómo si me hubiese olvidado por completo…-
Sabrina escuchaba sorprendida, sintiendo como la desesperación y el dolor atacaban a la pelirroja. No se había imaginado que su amiga estuviese sintiendo tanto dentro de sí. Sin embargo, se sentía cada vez más impotente ante este suceso, jamás en su vida entera había sido buena para levantar el ánimo, ni siquiera el de ella misma. A pesar de ser muy buena consejera y confidente en temas de amor, en esta ocasión no sabía que hacer, no tenía las palabras para alentar a Misty, simplemente, sólo podía escuchar, y tratar así de ayudar en alguna forma.
-…¿por qué?...- exclamó Misty nuevamente, suavizando el tono de su triste voz -…su sueño, él no ha olvidado su sueño, pero… olvidó a quien se lo había prometido… me olvidó, Sabrina…- su voz nuevamente se quebró -…él tan sólo lo ha hecho por su propio gusto, ¡por ganar dinero!, ¡por fama!... quería que cumpliera su sueño junto a él, pero terminó olvidándome...-
-¡Detente!- le gritó Sabrina, parándose frente a la pelirroja y dándole una bofetada. No sabía por qué lo había hecho, sólo sabía que ese estado tan patético en el que observaba a su amiga no le gustaba, sabía que debía hacer algo, utilizar de una vez esas palabras que ella no sabía como pronunciar, pero que eran precisas para tenderle una mano a su alicaída compañera. Tenía que decir algo, aunque no supiera bien cómo ayudarla, debía decir algo -… ¡detente, Misty!- le gritó nuevamente, la pelirroja la observó a los ojos, colocando una sus manos sobre su enrojecida mejilla, sorprendida -¡No puedes pensar así!, ¡no debes ser tan fatalista!, ¡tienes que pensar!
"…Ash no te veía hace más de diez años, ¡diez años! Quizás él no te olvidó, sino que simplemente ¡no te vio! Piensa que ni siquiera pudo saludar a Gary, ¡y a él lo ha visto mucho más que a nadie!, eso me dijiste anoche, ¿no?, que Gary era otro de tus amigos de Pueblo Paleta, y que él debía saber mucho acerca de Ash. Pero, ¡piensa!, ni siquiera a él lo saludó…
"Trata de relajarte, Misty. Piensa que todas las chicas del salón saltaron histéricas sobre él, y ni siquiera le dieron tiempo para hablar. ¡No seas tonta!, ¡piensa lo que dices y no te precipites, Misty!- Sabrina se detuvo de golpe, se había dejado llevar por la inspiración, y no había notado que ahora los ojos de Misty se habían posado sobre los de ella. Se asustó por un momento, pensando que había cometido un error, sin embargo, se tranquilizó nuevamente al ver, sorprendida, como la pelirroja había dibujado una pequeña sonrisa en su rostro.
En efecto, Misty sonreía, triste aún, pero sonreía, como si aquella fuese una suerte de oasis entre tanta turbulencia. Las palabras de Sabrina, a pesar de haber sido lanzadas sin pensarlas demasiado, devolvieron, sorpresivamente, y aunque sea un poco, el corazón y la mente de la pelirroja a tierra. Esta, ahora un tanto más tranquila, comenzó a reflexionar dentro de sí, y repasar los sucesos recientes una y otra vez dentro de su cabeza… la fotografía, el encuentro con Gary, la llegada de Ash… el desaire… finalmente, luego de uno o dos minutos con la vista clavada en el suelo, una mano aún en su mejilla y en perpetuo silencio, pareció volver. En voz baja, pero lo suficientemente fuerte para que Sabrina lo escuchase, murmuró -…tal vez tengas razón…- luego volvió a sonreírse tristemente.
-¡Ash Ketchum!- gritó Gary al darle alcance a él y al grupo de chicas que lo rodeaba, no habían alcanzado siquiera a bajar las pequeñas escalinatas que separaban el suelo el patio con el pasillo de las salas, donde ellos se encontraban ahora. La furia del muchacho se notaba en sus ojos, en su mirada asesina. Sus manos aún permanecían empuñadas, con toda la fuerza posible, estiradas a ambos costados de su cuerpo.
Al gritar, todo el grupo volvió la vista inmediatamente hacia Gary, quien, sorprendentemente, con su voz había superado el bullicio provocado por las muchachas que rodeaban a Ash, quienes aún no terminaban de lanzar sin cesar una treintena y más de preguntas. Algunas de las ya nombradas muchachas se percataron de la ira del muchacho, e hicieron algo muy inteligente: hacerse a un lado.
Ash al escuchar el grito también volteó, y para su sorpresa, notó a Gary a su espalda. Sin notar para nada el enojo de su amigo, se sonrió, pensando, casi inocentemente, que Gary le podría ayudar con el problema que él ahora tenía entre manos: deshacerse de las muchachas que lo rodeaban.
Se iban acercando ya casi las dos horas desde que las chicas del salón (y algunas otras de otros salones, que lo atraparon al salir) lo rodearan y comenzaran a llenarlo de preguntas, sin siquiera un minuto de descanso. Y la verdad, Ash ya no sabía que hacer para sacárselas de encima.
Ash gritó, entre sonrisas, el nombre de su amigo y rival, aparentemente feliz, sin embargo, el resto de lo que ocurrió fue algo que él no se esperaba, y que ciertamente fue muy inesperado y confuso.
Algunas de las muchachas que rodeaban a Ash se vieron forzadas, entre gritos y empujones, a replegarse contra la baranda o contra los muros de las salas en el reducido espacio que el pasillo ofrecía, ya que, sin aviso alguno, Gary echó a correr contra el muchacho de la gorra en la cabeza. Este no alcanzó a reaccionar en absoluto. Sin siquiera darse cuenta, ya estaba tumbado el suelo luego de recibir un certero golpe de su rival el rostro.
-¡Eres un…!- fue lo que se le escuchó gritar a Gary mientras se acercaba a Ash, para proceder a tomarlo del cuello de su chaqueta oscura, levantándolo, con sorprendente fuerza, a la altura de su rostro-. …¡eres un maldito!, ¡no te lo voy a perdonar!- Dijo el muchacho para luego, nuevamente, con toda su furia, insertar un nuevo golpe esta vez en el estomago de Ash, quien calló sobre sus rodillas en el piso, recuperando un poco de aire perdido debido al golpe.
Ash, si bien, no había logrado reaccionar en todo aquel pequeño lapso de tiempo, finalmente se puso al corriente de lo que ocurría: ¡Lo estaban golpeando!. Se levanto de un salto con un grito, sin siquiera haber recuperado totalmente el aliento, y le devolvió el trato a Gary, golpeándolo en el rostro. Este recibió el golpe de lleno, pues se había confiado en que Ash no le haría nada, sin embargo, devolvió el golpe de Ash una vez más.
-¡¿Qué es lo que te pasa, Gary?!, ¡¿Es que nunca me vas a dejar tranquilo?!- Gritó Ash, ahora poseído también por la furia. La cara de Gary cambio ante esta pregunta, del enojo a la ira extrema, se abalanzó nuevamente sobre Ash para propinar más golpes mientras le gritaba una y otra vez que era un estúpido, y que no podía creer lo estúpido que era, golpeándolo casi sin saber, envuelto en su propia furia… así fue como comenzó una trifulca de grandes proporciones entre ambos chicos, quienes ni siquiera un saludo se dieron, luego de más de un año.
El caos era total a esas alturas, a pesar de no llevar más de un minuto de combate. Las chicas, otrora abrazando y vitoreando a Ash, ahora se preguntaban ¿qué era lo que ocurría?, ¿porqué estaban peleando?, nadie tenía tenia la respuesta, tan sólo teorías.
Debido al escándalo provocado por ambos chicos, muchos alumnos y alumnas, curiosos y curiosas, se acercaron al lugar. Para muchos de ellos fue una verdadera sorpresa ver quienes eran los que peleaban, ya que los reconocieron a ambos, los dos eran grandes estrellas en el mundo de las cartas, sin embargo, aquella sorpresa se transformó luego en una afirmación: Una de las chicas atrapadas entre el tumulto del público pregunto a los aires el motivo de la pelea, e inmediatamente, uno de los muchachos junto a ella le respondió, contándole un poco la historia conocida de ambos famosos contendientes, la historia que muchos conocen, que ambos son rivales desde la más tierna infancia, y que, sin lugar a dudas, esta no era la primera vez que se les veía pelear. Y en efecto, no era la primera vez. Muchas veces en los medios de comunicación habían aparecido paginas llenas o programas especialmente dedicados, comentando una que otra pelea a golpes de estos dos muchachos. Y, en efecto nuevamente, las peleas extra dualísticas de ambos ya se habían pasado a transformar, también, en leyendas urbanas en el mundo del Duelo de Cartas.
El publico ahora comenzó a comprender, lo que no quiere decir que eso haya bajado ni un grado el entusiasmo debido a la pelea, por el contrarió. Sin siquiera darse cuenta, habían formado un organizado circulo alrededor de los muchachos, para vitorearlos y alentar al favorito. Incluso, uno que otro alumno oportuno comenzó a hacer apuestas para quien ganara.
-…¡Nunca me imaginé que dos estrellas de los duelos se pudieran golpear así!... ¿es este el precio de la fama?- Comentó la misma muchacha que había formulado la primera pregunta entre el público -…si es así prefiero no ser jamás famosa…- Muchos de los alumnos a su alrededor soltaron pequeñas carcajadas, que parecían irrelevantes en aquel momento, en el que Ash y Gary, ya estaban abrazados en el piso, golpeándose ahí, sin que nadie los detuviese.
La verdad, el morbo provocado en sus compañeros de internado había crecido enormemente debido a la intensidad del combate, y debido también a que tanto Ash como Gary eran relativamente famosos dentro de aquel establecimiento. ¿Porqué relativamente?, eso es simple. Cuando Gary entró a estudiar al internado Master College, había obtenido el mismo trató que Ash al ingresar, había sido rodeado y acosado por las muchas chicas de su curso. Lo mismo también le había pasado a Sabrina (Con chicos, claro), y a todo aquel famoso jugador de cartas que llegase a la escuela. Sin embargo, y en gran parte debido a la costumbre de recibir periódicamente a gente de fama, la efervescencia que provocaban los famosos al ingresar pasaba tan rápidamente como llegaba, incluso, y muchas veces, siendo olvidada al otro día, o a las pocas horas en los casos más extremos. Aunque, cabe decir, que muchas veces (como le había ocurrido a Gary) algo de la fama quedaba dentro de las mentes, e incluso corazones, de algunas de las chicas (o chicos, respectivamente) que habían acosado al comienzo, dando paso a la creación de Fan Clubs o cosas de aquella índole.
-No es el precio de la fama, Widny, es simplemente el precio de la plata…- Le respondió otro muchacho de entre el público, entre risas.
Mientras esto ocurría en el pasillo de las salas de clase. Misty y Sabrina continuaban conversando a corazón abierto. El ambiente pesado de hace un par de minutos, sin lugar a dudas, se había calmado, dando paso a uno más relajado, más ameno. Ambas chicas estaban ahora sentadas en el borde de la pileta, observando la gigantesca estructura de las habitaciones mientras platicaban. Ahora ambas estaban solas, ya que los escasos alumnos que habían estado caminando por esos alrededores se habían marchado casi sin aviso y muy rápidamente hacia el lugar de la pelea que se estaba llevando a cabo.
-…Ash Ketchum…- Dijo Sabrina estirando sus piernas -…es extraño que tu pasado te persiga ahora, ¿No te parece?- Comentó la muchacha lanzando una pequeña carcajada. Misty se sonrió y asintió con la cabeza.
-…si…- Respondió casi hablando para ella misma. Sabrina volteó un segundo hacía ella y luego volvió a su antigua posición.
-…la noche en que llegaste aquí me contaste que conocías a Ash desde que eras niña…- Dijo Sabrina.
-…si, desde que nací…- La interrumpió la pelirroja.
-…mh…- Musitó Sabrina -…oye… responde si es que quieres, pero… ¿Qué sientes por Ash?- Preguntó finalmente al mismo tiempo que dirigía sus ojos al rostro de la pelirroja, quien también la observaba, sorprendida.
-¿Qué siento?- Se repitió la pregunta Misty, para luego bajar la mirada al piso, como si pensara. Sabrina nuevamente se asusto, pensando que había preguntado repentinamente algo que no debía, alzo su cuerpo hacía la pelirroja para pedir disculpas, pero Misty no se había molestado en absoluto, por el contrario. -…bueno…- Comenzó la pelirroja, con su voz dulce -…desde que éramos niños recuerdo que él siempre me apoyaba… siempre.
"A pesar de tener varios amigos en Pueblo Paleta, recuerdo que él era el único que estaba ahí para apoyarme, siempre. Aún cuando mi papá murió en un accidente en su trabajo, él fue el único que supo como ayudarme en ese momento ¡yo tenía cuatro años, y aún lo recuerdo!- Dijo mientras soltaba una pequeña irónica carcajada -…él fue quien estuvo siempre ahí conmigo, siempre apoyándome en los momentos difíciles… él siempre estaba ahí, junto a mí.- Misty finalmente sonrió –Siempre podía subirme el animo y hacerme reír, mejorar todos los malos ratos, no importaba que pasara, al final, no me di cuenta cuando él se había transformado en mi alegría… piensa que hubo un tiempo en que yo incluso respiraba ya que él estaba ahí. ¡Él era mi mejor amigo!... a veces mi único amigo… y la única persona en la que yo confiaba, incluso más que en mi familia…- Misty se sonrojó un poco, sin perder su sonrisa. -…no me di ni cuenta cuando comenzó a gustarme, y comencé a quererlo más que a un amigo… incluso… ¿recuerdas la foto, Sabrina?-
-¿La que pegaste en el techo?- Respondió la muchacha, callada hasta ese momento. Misty asintió con la cabeza.
-…mi mamá nos tomo esa foto el día en que él y yo nos dimos nuestro primer beso… mi primer beso… -Dijo cerrando los ojos y levantando la cabeza a los cielos, siendo acariciada por la brisa matutina. Sabrina la observaba, también con mirada tierna. La pelirroja continuó su historia -…eso ocurrió cuando cumplí seis años, justo en el día de mi cumpleaños… ese fue el último momento feliz que ambos tuvimos…- El semblante de Misty cambio de pronto, sin cambiar su postura, tan sólo su sonrisa había desaparecido.
-…¿el último…?- Pregunto casi por inercia Sabrina. Misty asintió abriendo los ojos.
-…si… el último…
"…no pasó más de una semana desde mi cumpleaños cuando comenzaron los problemas económicos en mi casa. Mi mamá arrendaba el Gimnasio de Ciudad Celeste a otra familia, ya que, cuando mi papá estaba vivo había decidido que le gustaba más la vida tranquila que la vida de una ciudad tan ajetreada como Ciudad Celeste, por eso se mudaron a Pueblo Paleta. Eso fue antes de que yo naciera. Pero el arriendo del gimnasio iba mal. La familia que le arrendaba el gimnasio a la mía no había continuado pagando debido a que ya nadie iba a desafiarlos, los duelistas los encontraban muy fáciles de vencer, y por eso ya nadie se acercaba… recuerdo que hubo una demanda, y que al final mi mamá ganó el caso… pero por eso ella decidió tomar las riendas con sus propias manos, y que fuéramos nosotras mismas quienes dirigiéramos el gimnasio…-
-¿Por eso te mudaste de ciudad?- Pregunto Sabrina.
-Si- Contesto la pelirroja.
-…¿y qué paso con Ash, y con Gary?- Pregunto nuevamente la chica de cabellos oscuros.
-…Gary no sé como lo supo, quizá una de mis hermanas se lo dijo, pero fue el primero en preguntarme si es que era cierto, y yo le respondí la verdad… luego…- Misty quedo unos segundos en silencio- …luego fui una cobarde.-
-¿Cobarde?- Pregunto Sabrina. Misty bajo su mirada al piso.
-Si, una cobarde… tuve miedo de contarle a Ash la verdad, de que nos íbamos de Pueblo Paleta, ¡simplemente no podía decírselo!... sólo pude hacerlo un día antes de irnos… ¡un día antes!-
Sabrina escucho sorprendida, y un poco apenada, el relato de Misty, quien ahora le contaba todos los detalles de su despedida con Ash… el río… los pájaros… el sol… la tristeza… todo, sin ocultar detalle. Finalmente, concluyó esa parte de su historia.
-…ni siquiera fui capaz de decirle lo que sentía por él… ni siquiera cuando escuchaba que gritaba mi nombre cuando me iba, ¡tan sólo lloré!... ni siquiera sabía si lo volvería a ver… y no pude… fui una cobarde…
"Y tal vez ya perdí esa oportunidad… si te hablo en serio, no sé que es lo que siento por Ash ahora… ni siquiera sé si el Ash del que te estoy hablando sea el mismo que esta ahora en la escuela…- Una triste mirada volvió nuevamente al rostro de Misty.
-Bueno, eso no puedes saberlo- Dijo Sabrina, Misty volteó hacia ella. –La única manera en que puedes saber si es que el Ash de tu pasado y el Ash de ahora son el mismo es preguntándole.- Misty abrió sus ojos de par en par -…o si no te quedarás con la misma duda, y le contarás la misma historia a alguien más en muchos años más adelante… y, supongo que no quieres quedarte con la duda. Además, no eres cobarde. Eras una niña en ese momento, no sabías como actuar, pero ahora no eres una niña, y ahora, si piensas un poco con tu corazón, quizá sepas que hacer, ¡Inténtalo Misty!...- Sabrina había dibujado una confiada sonrisa en su rostro al decir estas palabras, al parecer la inspiración que la había invadido en la primera parte de la conversación no le había desaparecido del todo, ya que, sin darse cuenta le había subido enormemente el animo a Misty con sus palabras. Esta última aún la miraba algo sorprendida, pero sonrió.
-…preguntarle…- Se dijo para ella misma la pelirroja, en un susurro -…no es una mala idea. Pero… ¿cómo?...-
-Eso es fácil- Dijo Sabrina, sin perder su confianza –Espera al regreso de clases y le preguntas, ahora lo que le preguntes va por cuenta tuya. Tienen que ser tus propias palabras, yo no te las puedo decir, tienen que ser tuyas.- Misty sonrió.
-Si, lo haré- Dijo la pelirroja ahora con más confianza. Mientras se ponía de pie -…¡lo haré!, gracias Sabrina, me has ayudado mucho, en serio… creo que después de todo, agrande algo que de todas formas es pequeño… ya que yo tampoco lo salude a él…- Dijo sonriéndose.
-¿Ves?. Hay que pensar un poco antes de echarse a correr, Misty- Dijo Sabrina en broma. Misty la miró con desprecio unos segundos, pero luego ambas chicas rieron. Misty finalmente había recuperado su buen ánimo, y en ese momento se sentía preparada para cualquier cosa, sin sospechar para nada en lo que venía.
La gresca entre Ash y Gary continuaba, aumentando su intensidad conforme pasaban los minutos. Ahora ambos estaban heridos: sangraban en pequeños y ardientes rasguños en sus brazos y sus rostros, tenían moretones en varias partes del cuerpo, y el cansancio ya los agobiaba, pero increíblemente, la furia de ambos no desaparecía, y cada vez que la pelea parecía llegar a su fin, uno de los dos le gritaba un insulto al otro, comenzando todo de nuevo.
El público no se había marchado en absoluto, siquiera lo pensaban. Todos estaban sorprendidos de que nadie hubiese venido a detener la pelea, ni siquiera alguien de la administración del establecimiento, se notaba con creces que era el primer día de clases, y que (por decirlo de alguna manera) las defensas estaban bajas, y eso lo aprovecharon. Las apuestas ya sumaban muchas monedas hasta el minuto, provocando que los delirantes gritos de los jugadores inundaran todo el lugar, transformando todo en un bullicio de proporciones.
-…¡Me tienes harto Ash!, ¡Has herido los sentimientos de una de las personas más importantes en mi vida!... ¡Y ESO NO TE LO PERDONO!- Gritó Gary, lanzándose nuevamente en una torpe carrera contra Ash, se defendió como pudo a la vez que largaba un nuevo golpe.
-¡¿Qué te tengo harto?!, ¡Eres tú el que me tiene harto a mí!, ¡Llegas y comienzas a pelear conmigo sin siquiera explicar porqué!, ¡No tengo idea de a quien he dañado, ni cuando, ni como!- Se defendió Ash mientras los golpes continuaban. Gary sintió dentro de si como le encendían la mecha del último galón de furia que no le había explotado, y se lanzo con toda su rabia contra el muchacho del gorro en la cabeza. En aquel momento, no notaba nada, sólo veía a Ash en sus ojos, con furia, con la idea única de hacerlo trizas. No se había percatado de la gente a su alrededor, ni del escándalo, de nada. Al igual que Ash, tan sólo quería eliminar a su oponente del mapa.
-¡¿Qué no sabes, idiota?!, ¡Ni siquiera lo notaste!- Dijo Gary saltando como una fiera en un póstumo ataque contra Ash, golpeándolo con todo en el rostro, dejándolo en el piso nuevamente.
Un gritó de decepción se escuchó de pronto de entre el público. Había ocurrido lo que ninguno de los entretenidos espectadores quería que ocurriera, ya que así morían las apuestas y se acababa definitivamente tan candente espectáculo.
Brock se abrió paso casi a empujones preguntando que era lo que ocurría, rompiendo, luego de más de diez minutos, el círculo de gente que rodeaba a Ash y a Gary durante su alocada pelea. En efecto, un sorprendido Brock observó a ambos adolescentes sangrantes, golpeados, y aún insultándose mutuamente. Rápidamente, con una agilidad felina, detuvo un golpe que Gary (quien no había notado su presencia) le enviaba a Ash, tomando el puño del muchacho en el suyo propio.
-¡¿Qué demonios es lo que ocurre aquí?!- Preguntó con la molestia traspasando sus pequeños ojos. A pesar de la pregunta, nadie contestó, todos en el público se quedaron en silencio, incluso, muchos de ellos, temiendo alguna especie de sanción, decidieron volver a sus salones en vista de que el recreo estaba próximo a acabar, o simplemente, marcharse a cualquier lugar lejos de allí, para salvarse de la legendaria "Ira de Brock".
Brock, al notar que ninguno de los presentes contestaba su pregunta, volteó hacía ambos chicos, soltando la mano de Gary. -¿Qué se supone que están haciendo ustedes dos?- Les preguntó finalmente. Sin embargo la respuesta que recibió fue mucho menos que entendible.
Al instante de recibir la pregunta por parte del profesor Brock ambos chicos comenzaron gritarse mutuamente, como intentando una suerte de respuesta.
-¡Este estúpido que no sabe tratar a las mujeres!- Gritaba Gary.
-¡No sé de que estás hablando!, ¡Siempre has sido tú el estúpido!- Gritaba Ash.
-¡¿Yo estúpido?!, ¡No me compares contigo pedazo de animal!- Gritaba Gary de vuelta…
-¡Ya basta!, ¡Cálmense los dos!- Gritó Brock finalmente, extendiendo sus brazos, al darse cuenta que no recibiría una respuesta clara -¡Ahora ustedes dos…-
-¡Gary!- Gritó Ash mientras a paso lento se aproximaba a su rival, interrumpiendo al profesor Brock, quien había intentado decir algo. -…¡¿Acaso todavía estas molesto por lo de la final de la Liga Johto?!, ¡¿Por eso peleaste conmigo?!- Preguntó Ash severamente, sacando adelantadas conclusiones. Gary, más que sorprendido, lanzo una sonora e irónica carcajada al aire, poniendo ambas manos en la cintura, observando a Ash casi con burla, pero aún severo.
-No puedo creer lo tonto que puedes llegar a ser Ash… ¡¿Cómo se te puede cruzar por la cabeza que voy a estar molesto por algo así?!, ¡No tengo necesidad de preocuparme por haber perdido un simple campeonato!, ¡Puedo ganar todos los campeonatos que quiera, y puedo ganarte todos los campeonatos que quiera!, ¡Eso deberías saberlo, siempre he sido mejor que tú!- Le gritó Gary en respuesta, sin perder su postura. Ash ahora estaba de pie junto a él, observándolo a los ojos.
-Entonces demuéstralo…- Dijo desafiante -…, acepta mi reto-
-¿Reto?- Preguntó Gary, con sus ojos clavados en los de Ash.
-Así es. ¡Te retó a un duelo de cartas!, ¡Veremos si eres mejor que yo o no!- Desafió Ash, mostrando una gran confianza en si mismo. Gary se sonrió, como si el reto lo hiciese feliz.
-¡Acepto tu reto, Ash Ketchum!- Gritó Gary en su cara -¡Mañana, a esta misma hora, en el Gimnasio de Duelos!- Concluyó finalmente el muchacho -¡Te demostraré que soy el mejor!-
Al escuchar los gritos que dieron comienzo a la cuenta regresiva del duelo entre Ash y Gary, todos los alumnos que se mantenían aún ahí se sorprendieron. Incluso Brock. No se habían esperado un comienzo así del año escolar, y, hablando en serio, no les molestaba en lo más mínimo. Muchos de ellos pensaban ahora en que las apuestas podrían continuar (…), mientras otros, más fanáticos del deporte, estaban alegres, ya que conocían la trayectoria de ambos jugadores, y no deseaban por nada del mundo perderse un espectáculo de tal envergadura. Entre ellos, se incluía Brock, fanático entre fanáticos de las cartas.
Sorpresivamente, el timbre que daba finalización al primer recreo del año sonó, retumbando en todos los lugares del gigantesco establecimiento escolar. Brock, quien se mantuvo (oportunistamente) en silencio durante el último lapso de la batalla verbal de ambos muchachos, ordenó a todos que volvieran a sus respectivas salas de clase y que intentaran no comentar mucho acerca del incidente con tal que este no pasara a mayores, siendo obedecido casi al instante. Muchos de ellos aún temían que quedará algún rastro de la ya mencionada "Ira de Brock", sin embargo, desconocían que él también estaba emocionado por el reto que se había pactado… su pasión por las cartas lo había traicionado, y él también intentaría, como fuese, estar presente en aquel duelo para observarlo y disfrutarlo.
Ash y Gary fueron de los últimos en comenzar a caminar el pequeño trayecto que les tomaba desde el lugar donde estaban (el pasillo) hasta su respectiva sala de clases. Cuando comenzaron la caminata, algunas muchachas, aún entusiastas pero menos que antes, se apegaron a Ash, para continuar acosándolo un poco más, pero, si Ash no las había tomado en cuenta antes, mucho menos ahora, ya que su mirada permanecía pegada a la de Gary (a su costado derecho), quién se la devolvía con el mismo fulgor, y con el mismo desprecio que con el que la recibía. Estaba claro que ambos eran, son, y serán rivales hasta que sus memorias ya no tengan recuerdos...
Finalmente, todos los alumnos ingresaron a la segunda parte de sus clases.
.: PARTE 8: Contacto indirecto :.
Misty estaba cómodamente sentada en su asiento, dentro del salón de clases, cuando el rumor del duelo pactado hace un par de minutos llegó a sus oídos.
La verdad, para Sabrina, quien fue la que le dio la noticia a la pelirroja, le fue muy difícil dársela, ya que esta mantenía su mirada absolutamente perdida en el chico parado aún frente a la clase y era incapaz de escuchar la voz de su amiga.
En efecto. Habían pasado casi diez largos minutos desde que sonara por ultima vez el timbre que anunciaba el regreso a clases y, debido a la conmoción provocada por la riña entre Ash y Gary, el inicio de la segunda parte de las actividades escolares en aquel día se retrasó un tanto.
Lo primero que ocurrió fue el intento casi vano de Brock por hacer que el curso guardara algo de silencio, todos estaban demasiado excitados hablando del duelo como para prestarle atención (A excepción de un molesto Gary, sentado a brazos cruzados en su asiento), sin embargo, fue para cuando Brock comenzó a alzar la voz que todos finalmente obedecieron, sentándose en sus respectivos asientos, en un silencio casi eclesiástico.
Acto seguido Brock invitó nuevamente a pasar a Ash al interior del salón, quien camino lentamente al interior de este, manteniendo todavía una mirada desafiante contra Gary, quien gustoso se la regresaba intensificada.
Al ingresar el muchacho al salón y posarse detenidamente junto al banco del profesor Brock, muchas de las chicas de este volvieron su mirada a él (incluida una, nuevamente, sorprendida Misty), muchas de ellas se reían para si mismas ante la presencia del muchacho, o le hacían señas con las manos, para que él las tomase en cuenta, algo que no resulto efectivo, sino que sirvió tan sólo para aumentar la molestia en Gary, ya que Ash le había robado algunas de sus admiradoras, y era algo que él no toleraría.
-Bueno- Dijo Brock con voz acentuada, parado junto a Ash, devolviendo al curso a la normalidad –Antes de comenzar de una vez por todas, ya que me han dado más problemas que nunca, debo buscar un asiento para Ash…- Concluyó seca y fríamente, mostrándose molesto frente a su curso, algo que él no sentía en verdad, sin embargo, tenía que mantener una imagen de buen profesor jefe, y la mejor forma que él hallaba de hacerlo era en una forma "severa", inculcando una suerte de burdo régimen de terror dentro de su respectivo curso. De hecho, ese fue el nacimiento de la famosa "Ira de Brock", ya que él, como si fuese una broma, era capaz de inventar cualquier tipo de castigo, nunca muy severo, pero tampoco muy misericordioso. Y a pesar de esto, aún era valorado por los alumnos como el mejor maestro de todo el internado, algo que a él le agradaba en verdad, aún cuando también tuviese que ocultar esa honra que le daba, debido a "motivos éticos". Los alumnos (los más viejos) lo querían en verdad. –Bueno…- Repitió Brock, dirigiendo la mirada al curso -…¿Algún voluntario para sentarse junto a Ash?- Preguntó al fin.
Como si hubiese sido por arte de magia, al instante de la última pregunta de Brock, las alumnas que aún coqueteaban a Ash ofrecieron sonrientes el asiento adjunto al de ellas, expulsando casi a empujones a los alumnos varones sentados respectivamente en aquellos asientos, provocando gritos de dolor y molestia dentro del curso.
¿Tal era el efecto provocado por Ash?, se preguntaba Brock, observando más que sorprendido la reacción de su alumnado. Casi de inmediato comenzó a imaginar el acoso que el pobre muchacho recibiría de parte de aquellas chicas si él se decidiese a sentarlo junto a alguna de ellas… sacudió su cabeza con una sonrisa en sus labios, al imaginar el rostro desesperado de Ash en tales circunstancias, y comprendió de inmediato, que sentarlo junto a alguna de aquellas obsesionadas chicas sería como sentenciarlo a muerte. Sonrió también al recordar que había tenido que hacer lo mismo con Gary el año anterior, y, al igual que en ese momento, decidió hacer lo mismo que hizo para solucionar el asunto aquella vez: mirar hacía el lado.
Busco todas las posibilidades posibles, observando uno y cada uno de los asientos vacíos del salón (que no eran muchos, por cierto). Y así fue como descubrió un asiento vacío, con sólo una muchacha a su lado: Misty Waterflower. Quien no se percató de que Brock observaba hacía su lugar, su mirada aún permanecía absorta irremediablemente en Ash.
Sin embargo, Brock, recordando los acontecimientos pasados al comienzo de aquella mañana, se preguntó para si mismo si era conveniente sentar a Ash junto a ella… nadie sabía lo que podía ocurrir, y, además, los líos del amor no eran de los preferidos por él, los encontraba demasiado peligrosos. Sin embargo, de pronto una sonrisa picara se encendió en su rostro. Alzó su vista a Ash, quien lo observaba a él también, aburrido de esperar ante las indecisiones de su profesor. Para luego alzarla a Misty, quien ahora, como si le hubiesen avisado que algo fuese a ocurrir, también miraba a Brock, como en una mezcla de miedo y extrañeza.
Brock entonces decidió -…para ver que pasa…- Se dijo a si mismo en un susurro al mismo tiempo que soltaba una pequeña risa –Ash, te sentarás ahí- Sentenció finalmente, apuntando hacía el asiento vacío a un lado de la pelirroja.
Gary gruño, notoriamente molesto, al mismo tiempo que se escuchaba un decepcionado "bu" generalizado entre las chicas que habían apartado agresivamente un lugar para el muchacho de la gorra, el profesor Brock lo había hecho de nuevo, privándolas de tener a un galán a sentado su lado.
Ash asintió al instante de que Brock le diese la orden, comenzando a caminar hacia su finalmente escogido asiento. Misty observó todo con los ojos muy abiertos, sorprendida. Como había sido la tónica desde el comienzo de la segunda hora de clases, clavó sus ojos en el muchacho que caminaba hacia ella, de pronto, sintió como regresaban las mariposas en su estomago, aquellas que la habían molestado desde la noche anterior. Las palpitaciones de su corazón se aceleraron debido a la impresión, mientras sentía como dejaba de sentir su cuerpo, como si flotase en el aire. Sentía también, dentro de sí, una mezcla extraña de sentimientos, uno de las tantas mezclas que la habían acompañado desde que atravesara las gigantescas puertas del internado, una mezcla de nostalgia, alegría, miedo, e incertidumbre. En aquel momento ella no era capaz de reaccionar, sus ojos tan sólo estaban para él, para el muchacho que a cada paso se acercaba más y más a su lado, sin embargo, escuchó una voz junto a ella que exclamaba algo.
-Rayos…- Dijo Sabrina, pensando en voz alta –Si Ash y Gary pelearon en el recreo, imagínenlos ahora…- Misty, finalmente, escuchó la voz de su amiga, recibiendo el mensaje que ella había intentado darle durante mucho rato vanamente. Una pregunta comenzó a rondar su mente, aún bloqueada por el sonido de los pasos lentos de Ash.
-…¿Pelearon?...-
-¡Ja!, aún no puedes ganarme Ashyboy…- Estaban Ash y Gary en una de las tantas praderas de las tierras del abuelo de este último, Samuel Oak. Ambos niños, ambos de cinco años, estaban sentados en el pasto, acompañados por un sinfín de árboles a su alrededor, acompañados por la suave brisa y por el sol del medio día de Pueblo Paleta.
Ambos observaban inquietos el tablero de duelos frente a ellos, ya había pasado casi media hora desde que comenzarán a jugar un mini duelo de Cartas Pokémon, a tres premios, y, para el pesar de ambos, aún no se dictaba un ganador, aunque el pequeño Gary llevaba una amplia ventaja.
Escondida tras uno de los árboles de aquel lugar estaba la pequeña Misty, observando entretenida el duelo. Le encantaba ver a ambos enfrentarse, lo encontraba muy divertido. Y además, le encantaba ver el rostro enojado del pequeño Ash, lo encontraba sumamente tierno.
-¡GANÉ!- Gary gritó finalmente, alzando una de sus manos al cielo en señal de victoria. Ash observaba decepcionado las cartas tiradas sobre el tablero, con la cabeza gacha, en toda su vida, jamás había logrado vencer a Gary, no importaba cuanto se esforzase, simplemente no podía ganarle.
-¡Espera!- Gritó el pequeño Ash -¡Te reto a otro duelo!- Sentenció finalmente, sin siquiera ponerse de pie aún. Gary le alzó una mirada irónica.
-¿Para qué, Ashyboy?, sabes que nunca me vas a ganar… además, ya estoy muy cansado. Te he ganado durante toda la mañana y no quiero seguir haciéndolo…- Contestó Gary al reto de Ash, cruzando sus brazos.
Ash de un salto se puso de pie, enfurecido por las palabras de Gary, empuñando sus manos con fuerza. –Eres un…- Dijo desafiante. Gary tan sólo lanzo una desafiante carcajada al aire ante la reacción del niño.
-¿Ahora te enojas?- Preguntó él sin perder la sonrisa de su cara -¡Te gané!, ¡Te gané!...- Gary comenzó a gritar los cielos, sabía que eso le molestaría a Ash, y en efecto así fue: El niño se enfureció más de lo que estaba.
Misty observaba la escena ahora mucho más ansiosa, había visto esto pasar antes entre ambos niños, sin embargo, no significaba que dejara de preocuparle lo que podría ocurrir, Ash estaba muy enojado. Finalmente, ocurrió lo inevitable, y lo que la pequeña pelirroja temía. Ash saltó sobre Gary botándolo al suelo, para luego comenzar a repartir golpes contra él.
Misty, al instante, salió de su escondite, corriendo en pos de ambos niños, para detener una vez más una pelea de ambos, y para detener especialmente a Ash.
-¡Te odio!, ¡Te odio!...- Gritaba Ash mientras daba golpes a Gary en el piso. Su rostro era un contraste al lado del de este último, quien, a pesar de recibir sin defenderse los golpes, mostraba aún dibujada una sonrisa irónica en sus labios, como si disfrutase lo que ocurría. Por el contrarío, Ash estaba al borde de derramar lagrimas de desesperación, enojado y humillado hasta el extremo por la burla de Gary, quien siempre hacía lo mismo cuando le ganaba un duelo.
Finalmente todo acabó con un gran y sorpresivo grito de Misty, el que detuvo a Ash en seco. Ambos chicos, sorprendidos por la repentina llegada de la pelirroja, voltearon hacia ella, notando que también estaba molesta. Como siempre, era ella quien los detenía en sus constantes peleas, de hecho, era la única capaz de detenerlos cuando comenzaban con estos ya comunes berrinches.
-¡¿Qué se supone que están haciendo?!- Regañó la pelirroja a ambos. Los niños se pusieron lentamente de pie. Ash, aún sorprendido y avergonzado, bajó la mirada al ver los ojos encolerizados de la pelirroja. –Ash Ketchum, ¿Porqué no aceptas que perdiste?- Continuó reprochando Misty, aún molesta.
-Pero… es que…- Trató de defenderse Ash, con su voz como un susurro.
-¡Es que nada!- Lo detuvo la pelirroja, poniendo sus manos en su cintura. La verdad estaba disfrutando regañar al niño, siempre lo disfrutaba, ya que Ash siempre le hacía caso. -¡¿Porqué terminan siempre golpeándose?!- Preguntó -…Ash, admite que Gary es mejor entrenador que tú, eso es todo…- Sentenció finalmente.
Gary, al oír las palabras de Misty, soltó una pequeña risa, hinchando su pecho en orgullo, le había encantado escuchar aquellas palabras, especialmente por que venían de parte de la pelirroja, observó a Ash burlescamente, soltando nuevamente una burlesca sonrisa.
-¡Y tú Gary, ¿Porqué te burlas?!, ¡no tienes que hacerlo!- Gritó la pelirroja ante esto, ahora reprochando a Gary. Este último sintió como todo su ego caía al piso y era pisoteado, sintiéndose avergonzado, y humillado. Finalmente imitó a Ash y también clavó sus ojos en el césped a sus pies.
-Lo sabia…- Dijo lentamente -…te gusta Ash- Concluyó, sorprendiendo a ambos niños que al instante, interrumpiendo por un segundo la discusión, voltearon sonrojados hacia él.
-¡ESO NO ES CIERTO!- Gritaron ambos al unísono, para luego, casi sin querer, mirarse a la cara y, nuevamente al instante, desviarla hacía cualquier otro lado, avergonzados por lo que Gary había dicho.
Gary notó esto, observando incrédulo lo que sus ojos le mostraban, enfureciéndose al entender lo que esto significaba… lo que él había dicho había resultado ser cierto. Apretando ahora él sus puños, enfurecido y celoso, se lanzó inevitablemente sobre Ash, ahora él botándolo al piso, y comenzando a lanzar golpes en contra del pequeño niño de cabellos oscuros, ante la sorpresa de Misty y, sin duda, de Ash, quien ahora estaba en el césped, recibiendo puñetazos.
La pelirroja se enfureció ante la reacción de Gary. Inhalo todo lo que pudo, y con todo lo que su voz pudiese dar grito: -¡DETENGANSE!-.
Sin darse cuenta, mientras la mente de Misty se mantenía perdida dentro de sus sueños, su mirada había seguido a Ash durante toda la corta caminata desde el frente del salón hasta su nuevo asiento, junto a ella, incluso después de que este ya se había sentado, y había acomodado su mochila en la retaguardia de la silla. Simplemente, en ese momento Misty no era Misty, sino que era un mar de sueños y recuerdos que vagaban dentro de su mente y que eran recolectados uno a uno, sin siquiera notar lo que ocurría en el mundo real a su alrededor.
Un tan incomodo, Ash observaba algo preocupado a la pelirroja que con mirada perdida lo observaba. Él agitaba su cabeza hacía todos lados, buscando a alguien que le dijese quien era la muchacha ante él que no despegaba su mirada de su rostro. Ya había comenzado a preocuparle, y ya había comenzado a sentir un poco de vergüenza: Todos sus nuevos compañeros estaban atentos a lo que ocurría en la esquina trasera del salón, donde Ash estaba. Era como si su destino fuese hacer un show aquel día.
Ash, reaccionando ante un sonoro y molesto gruñido alzado por Gary, claramente celoso por el espectáculo, comenzó a agitar su mano frente a si, con la esperanza de que la pelirroja despertara de aquel estado "perdido" en el que estaba. Afortunadamente para él, este sistema dio resultado.
Misty finalmente reaccionó, cayendo en cuenta de lo que estaba haciendo. Observó casi incrédula la mirada asustada de Ash, sonrojándose al instante. Volteó su rostro hacia su propio banco y lanzó unas cuantas miradas furtivas a sus compañeros de clase, quienes la miraban sorprendidos, e incluso algunos ya perdiendo la resistencia para soltar una carcajada (Entre ellas Sabrina). Más avergonzada y cohibida aún, escondió su mirada en la madera de la mesa ante ella, buscando un refugio para tan incomoda situación… estaba claro, aquel no era su día.
Ash, aún confundido, frunció el seño, y para sus adentros se preguntó qué le podía estar ocurriendo a la pelirroja, simplemente no lo comprendía.
La clase finalmente había comenzado, y Brock había comenzado a escribir unos odiados ejercicios matemáticos en el pizarrón. Como es normal, todos los alumnos sacaron sus cuadernos y, de mala gana, comenzaron a escribir. Todos, a excepción de Misty, quién todavía no despegaba sus ojos de la mesa, ni siquiera había sacado un cuaderno, mucho menos había comenzado a escribir, en su mente no cabía hacer eso. Las dudas, y las interminables preguntas habían regresado, pero esta vez más fuertes y dolorosas. Aún no encontraba una explicación a la gran pregunta de aquella mañana: ¿Porqué Ash ni siquiera la había saludado?. En silencio, se confundía a si misma, buscando una ya perdida respuesta, mientras recuerdos de la niñez volvían a su mente otra vez, como buscando dentro de sí al Ash que ella recordaba, al que ella añoraba.
Sentada ahí, en una esquina, en un salón de clases, en un Internado nuevo para ella, en algún lugar lejano del planeta, se sentía más sola que nunca… más sola que nunca en toda su vida. Sin siquiera notarlo, comenzó a desesperarse por saber que ocurría, y decidió que ella debía actuar para que todo tomara un rumbo que ella supiera caminar. Decidió que si él no la saludaba, ella lo haría.
Pero sus intentos fueron inútiles. Volteó hacía el muchacho de la gorra, y para su pesar, lo encontró absorto en su cuaderno, como si disfrutase al máximo lo que estaba escribiendo. Volteó decepcionada a su ya nombrada mesa, y comenzó a pensar en que podría decirle en su próximo intento, cual podría ser la primera palabra, la palabra más apropiada.
Nuevamente, armándose del escaso valor que encontraba en aquella situación, volteó hacia muchacho otra vez, e intentó decir una palabra, sin embargo, esta misma se atragantó en su garganta, no se había dado cuenta de lo nerviosa y tensa que estaba, ni del miedo que sentía a hablar con Ash.
Esa fue la tónica de Misty durante un buen rato dentro de la clase, una y otra vez intentaba decirle algo a Ash, pero simplemente no lo salía, ¿miedo?, ¿dudas?, fuese cual fuese la razón, ella no podía siquiera alzar una frase para él, ¡ni siquiera una palabra!. Misty agitó su cabeza, nuevamente con la mirada en la mesa, y comenzó a pensar, lo más claramente posible, en lo que estaba ocurriendo. ¿Cómo era posible que lo tuviera al lado y que ni siquiera se hablasen?, ¿Qué ocurría?... de pronto, sus pensamientos llegaban a un punto en el que ella no deseaba profundizar… quizás él la había olvidado… Misty agitaba nuevamente su cabeza cada vez que esta conclusión llegaba a su mente, ¡simplemente no podía ser así!, ¡él no la había olvidado!, ¡Debía haber otra causa!, ¡Tenía que haberla!.
El Profesor Brock finalmente dejó de escribir en el pizarrón, y volteó hacía el alumnado, ordenando que resolvieran (como pudieran) el ejercicio que él había escrito en la pizarra. Luego se sentó en su asiento, descansando sus codos en la mesa. Fue ahí cuando notó a Misty, con la mirada gacha, distraída, y más importante aún, sin cuaderno alguno sobre la mesa. Frunció el seño.
Lentamente se levanto de su asiento y comenzó a caminar por el pasillo hacía el pupitre de Misty, quien no lo había notado. Por el contrario, Sabrina audazmente, a través de los soportes de su silla y la mesa de Misty, dio un puntapié con el taco a esta, para que esta reaccionara, pero fue muy tarde.
Con un grito de dolor Misty saltó involuntariamente de su silla, cayendo de pie frente a Brock (quien ya había llegado a su puesto), el cual la observaba aún con el seño fruncido (al igual que todos sus compañeros, nuevamente). Misty, sin saber que hacer, soltó una pequeña risita ridícula, ahora si que estaba en problemas.
Brock hizo una pequeña mueca de desagravio al ver el pupitre de Misty.
-…señorita Waterflower, ¿Me puede decir donde está su cuaderno?- Dijo. Misty volteó hacía el pizarrón, dándose cuenta, finalmente, que la clase había comenzado, luego volteó hacía su puesto, dándose cuenta que su cuaderno aún estaba dentro de su morral rojo, luego, volteó hacía Brock, y nuevamente rió burlescamente, ya resignada.
Entonces, Brock alzó una de sus manos hacia la puerta del salón y dijo calmadamente: -…fuera.-
Misty agachó la cabeza, soltando un leve suspiro, ¿Qué más podría ocurrir en aquel día?. Acto seguido comenzó a caminar hacía la puerta, aún seguida por la mirada ya casi burlesca de sus compañeros.
Gary por su parte, se había enojado nuevamente con Ash, culpándolo por ser la causa de que a Misty la sacaran del salón. Ahora deseaba con más fuerza aún que llegara la hora del duelo.
Ash, aún sin entender en nada a la pelirroja que ahora salía del salón cerrando la puerta del salón tras de sí, simplemente frunció el ceño, miró a través de la ventana como si buscase una especie de respuesta, y luego, continuando con lo que hacía, continuó escribiendo en su cuaderno.
.: PARTE 9: El hecho de dudar :.
El sol de la tarde estaba en pleno apogeo, brillando en la parte más alta del claro cielo azul del Internado, iluminando todo el lugar con una luz palidezca. Sin embargo, y al contrario de lo que se podría pensar, no irradiaba un calor sofocante, sino que una temperatura muy agradable, acompañada por una oportuna brisa refrescante proveniente de las lejanas montañas del norte en aquella zona del lejano Kanto.
Las clases finalmente habían concluido luego de aquel comienzo tan particular para ser tan solo el primer día: Con peleas, con retos, con desaciertos, y por sobre todo, con muchas extrañezas; Sin duda había sido uno de los comienzos más extraños en mucho tiempo, y uno que Misty particularmente no podría olvidar con facilidad, o mejor dicho, que no le dejarían olvidar con facilidad, ya que desde ese día muchas veces la molestarían sus compañeros más cercanos debido las extrañas reacciones que tuvo ante el primer encuentro con Ash luego de una gran temporada.
Durante las clases, el profesor Brock había dado el anuncio de que durante toda la primera semana, el curso 3 Medio C solo tendría clases con él, argumentando que en Rectoría aún no se ponían de acuerdo de en que forma acoplarían todos los horarios de todos los grados del establecimiento, y en verdad que eran muchos grados.
La noticia fue recibida con cierto grado de alegría y tranquilidad dentro de los alumnos, muchos de ellos, en especial los que llevaban más tiempo estudiando ahí, se sentían realmente cómodos con Brock como profesor, a pesar de haber demostrado durante toda aquella mañana lo severo que podía ser, el mayor ejemplo (al menos demostrado durante aquel día) había sido la expulsión del salón que Misty había recibido. Ella entró cuando el timbre anunciando el cambio de hora sonó. Ingresando al salón con las mejillas rojas, notoriamente avergonzada por todo cuanto le había tocado pasar en tan sólo un par de horas, y también, presionada por la mirada ya burlesca de la mayoría de sus compañeros, quienes también estaban sorprendidos de toda la mala suerte que (aparentemente) le había tocado sufrir a la pelirroja.
Misty se sentó lo más calmada que pudo en su asiento, y finalmente, aprendiendo la lección, lo primero que hizo fue depositar uno de sus cuadernos sobre la mesa, sin siquiera saber cual era el que había sacado (Como mujer responsable, ya había organizado los cuadernos con cada materia que ella suponía le podría tocar, a pesar de todo el tiempo que había pasado desde la última vez que había tenido clases en un establecimiento medianamente normal). Sus nervios volvieron al instante de haberse sentado en su pupitre, la simple presencia de Ash a su lado la sacaba de toda la concentración que ella buscaba tener en aquellos momentos, momentos en que procuraba no ser enviada fuera del salón nuevamente. Sin embargo, fue inútil que intentara concentrarse, o prestar atención a la clase, simplemente le era imposible.
Mientras la clase avanzaba, Misty no fue capaz de anotar siquiera una letra en su cuaderno, ya que se encontraba con la mirada escondida en su mesa nuevamente. Provocando suspiros de resignación en quienes ya le habían tomado algo de cariño, entre ellas Sabrina, quién, notando que Misty ya estaba "perdida", le quitó el cuaderno de la mesa y comenzó a anotarle la materia, para que al menos no perdiera nada de las clases y pudiera estudiarlo después.
Brock repetidamente volteaba hacía la pelirroja mientras escribía más y más ejercicios en el pizarrón. La observaba para ver si es que se dignaría a escribir algo, y lamentablemente no fue así. Por un momento pensó en expulsarla otra vez del salón, sin embargo, no lo hizo, ya que se sentía en parte culpable de lo que estaba ocurriendo, después de todo, él había sido quién había tomado la decisión de sentar a Misty junto a Ash, sabiendo que algo fuera de lo normal ocurriría. Con algo de piedad (cosa que también sería rescatada por algunos de sus alumnos) decidió dejar a la pelirroja tranquila, al menos durante el horario de clases. Ya le pediría explicaciones más tarde.
Y así fue como el primer día de clases se fue.
Sabrina estaba echada sobre cama. Se había acostado boca abajo, cansada después del pesado primer día. Se mantenía ahí recostada tranquilamente con sus ojos cerrados, disfrutando de la música que le otorgaba su walkman, y de la brisa tibia que entraba por la ventana medianamente abierta. Se había quitado sus zapatos negros, calcetas blancas, y su falda de marinero verde, dejando que el relajante aire refrescara sus casi desnudas y pálidas piernas. Disfrutando el agradable momento.
Misty, sentada sobre su propia cama (leyendo su propio cuaderno, tratando de entender la materia que habían pasado durante la mañana), la observaba con algo de pudor en su rostro, aún no se acostumbraba a convivir con alguien tan "liberal", simplemente sentía que no era para ella. También le incomodaba el hecho del desorden de Sabrina. Observaba con el ceño fruncido los cuadernos desparramados alrededor de la cama de esta, preguntándose como era posible que ni siquiera se preocupase en ordenarlos un poco, en vez de haber vaciado su mochila salvajemente, como lo hizo la chica de cabellos negros al volver de clases, mientras Misty se cambiaba de ropa.
Misty suspiró, ella tampoco era una diosa del orden, pero esto era demasiado. Acto seguido siguió ocupada estudiando la materia anotada con una letra casi inteligible en su cuaderno.
Luego de casi media hora la concentración de la pelirroja se rompió. Nuevamente volvieron a su cabeza los pensamientos, y recuerdos concernientes a Ash. Sacudía su cabeza tratando de alejar aquellos pensamientos que no le ayudaban en nada en aquel momento, pero no le resultaba, simplemente sus pensamientos estaban en Ash, ¿Qué estaría haciendo en aquél momento?, ¿La habría reconocido?. Ocasionalmente alzaba su vista hacía la fotografía pegada en el techo, aquella donde aparecían ellos dos cuando niños, suspiraba tristemente, y volvía a tratar de concentrarse en sus estudios.
Sabrina ahora observaba a Misty con una cuota de preocupación en su rostro. Aún se mantenía recostada sobre su cama, observando a la pelirroja mientras leía y vacilaba, desviando rápidamente su vista hacia la fotografía sobre ella, como buscando respuestas y/o recuerdos felices. Sabía bien que Misty no notaba que ella la observaba, la había conocido lo suficiente como para comprender que en aquel minuto ella estaba absorta en pensamientos guiados hacía el muchacho de la gorra que tantos problemas había ocasionado en la mañana. Lentamente, movió su mano hacía el walkman tirado sobre su cama, y apretó el botón para apagarlo. Acto seguido alzo su voz, provocando que Misty saltara sobre su cama debido al susto que le había causado escuchar la voz de su amiga tan repentinamente.
-¿Porqué no has ido a ver a Ash aún, Misty?- Preguntó ella, sin despegarle la mirada. La pelirroja titubeó un poco, sin saber que responder. -¿Porqué tienes miedo?- Preguntó nuevamente Sabrina, sorprendiendo otra vez a la pelirroja, quién sintió que le habían dado la primera pista clara de lo que le estaba ocurriendo por dentro.
-…no es que tenga miedo… es que…- Respondió Misty, vacilante, tratando de hallar una buena respuesta, tanto para ella misma como para Sabrina. -…es sólo que…-
-No te creo.- Dijo Sabrina, interrumpiendo los titubeos de Misty –Es la única explicación posible por la qué no lo has ido a ver aún, ¿verdad?...- Misty desvió sus ojos melancólicos, escondiéndolos ahora en la fotografía sobre su cabeza. Sabrina se levantó de su posición y se sentó a un lado de su cama -…pero no te preocupes…- Continúo la muchacha -…te entiendo. Sé que debe ser difícil la situación en la que estás. Yo nunca me he encontrado en algo parecido, pero puedo imaginarlo… pero, la verdad lo único que creo que deberías hacer ahora es intentarlo. Acercarte a él.-
-Es que…- Misty observó nuevamente hacía Sabrina, quién la miraba directo a los ojos -…ahora debo estudiar la materia, no quiero quedar atrasada-
Sabrina al escuchar tal excusa soltó una sonora carcajada, y dijo: -¡Ay, Misty!, no deberías ser tan cobarde para esto. Deseabas ver a Ash más que a nada en el mundo, ¡incluso has llorado por él!, ¿No encuentras que ÉL es más importante que la MATERIA?-
Misty sin querer se molestó un poco ante esto, no esperaba que Sabrina la contradijera así, frunció el ceño molesta -¿Porqué insistes tanto en que vaya a verlo, eh?- Preguntó con la voz un poco severa. El semblante de Sabrina también cambió, sorprendentemente serio. Misty por un segundo pensó que la regañaría.
La chica de cabellos negros nuevamente se recostó sobre su cama, en la misma posición en la que había estado hace algunos momentos, y respondió: -…simple. Por qué deber seguir a tu corazón… supongo…- Acto seguido apretó nuevamente "play" en su walkman, y continuó escuchando música, dejando a Misty sorprendida ante tal inesperada respuesta, con el ceño aún fruncido.
La pelirroja alzó nuevamente sus ojos hacía la fotografía sobre ella, recostándose sobre la cabecera de su cama, y pensó: -…tu corazón…-
El cielo ya estaba rojizo para cuando Misty, vestida en sus teñidas normales, deambulaba sin rumbo alrededor del internado. Ya llevaba caminando más de una hora, paseándose alrededor de la construcción de las habitaciones, de las salas de clase, de la cafetería, y de los gimnasios, con una leve esperanza de que la casualidad la ayudase a encontrarse frente a frente con Ash. Pero no resulto ser así, por lo cual continuó caminando sola ante la luz del atardecer, mientras su mente y su corazón se disputaban entre indecisiones y arrepentimientos. Había decidido, luego de largos momentos, hacer caso al consejo de Sabrina: seguir su corazón. Y lo que en ese momento su corazón realmente le dictaba, era el deseo de ver a Ash, de siquiera intercambiar un par de palabras con él. Cosa que aún no ocurría. Sin embargo, cada vez que se decidía, llenándose de valor para convencerse a intentar el ir a preguntar a Rectoría el número de habitación del Ash sentía nuevamente miedo, y sus pies de detenían en seco, caminando hacia cualquier otro lugar. Sentía un miedo gigantesco a las grandes preguntas que se había hecho durante todo lo que iba de día, miedo al dolor, miedo al olvido. Dentro de su mente cruzaba la frase de que ya era demasiado incomprensible lo que estaba ocurriendo, y que no deseaba saber que ocurriría después. Luego, se arrepentía de su miedo y de sus pensamientos, y armándose de valor nuevamente, intentaba que sus piernas la llevasen hacía la Rectoría, con malos resultados.
Luego de varios intentos, se sentó en el borde la gigantesca pileta del patio, y, con ojos melancólicos y solitarios, alzó su vista hacía los arreboles del cielo rojizo, y se preguntó en voz alta: -…¿Qué se supone que debo hacer…?-
Se quedó ahí unos cuantos minutos, sentada a ojos cerrados, dejando que la brisa acariciara su rostro y jugueteara con su cabello. Luego abrió los ojos lentamente, como si despertase de un sueño, se levantó, soltó un pequeño suspiro de resignación, sacudió su cabeza, y finalmente decidió seguir caminando sin rumbo, tratando de ordenar sus ideas.
Sabrina golpeó con fuerza la puerta de la habitación 609, en el segundo piso del segmento sur de la construcción de las habitaciones (visto desde las puertas del Internado). Vestía ahora un traje bastante ajustado de color morado, el cual se decoloraba un poco mientras el rojizo del cielo lo golpeaba. Ella se mantuvo casi un minuto completo esperando a que alguien contestara a su llamada, sin embargo, no hubo respuesta alguna. Nuevamente golpeó la puerta con fuerza, y esta vez, una molesta voz gritó desde el interior de la habitación: -¡Déjenme tranquilo, ya no daré más explicaciones de la pelea!-.
Sabrina se molestó un poco por tan peculiar respuesta, y golpeó la puerta más fuerte aún.
-¡Idiota, soy yo!- Gritó, molesta.
-¿Sabrina?...- De pronto se escuchó como el seguro de la puerta de la habitación era sacado. Gary abrió un poco la puerta lentamente, mientras con el ceño fruncido observaba a la muchacha, ahora sonriente, frente a su puerta. -¿Qué quieres?- Preguntó sin mucho ánimo, abriendo totalmente la ya nombrada puerta, al mismo tiempo que se regresaba al interior de su habitación, indicándole a Sabrina que podía entrar también. La amistad entre ambos era relativamente buena, no se hablaban mucho, y no podían considerarse como mejores amigos, sin embargo, se conocían ya hace tiempo, y a pesar de no conocerse lo suficiente interiormente, una extraña relación de confianza había nacido entre ambos, una confianza de buenos pero lejanos amigos.
La habitación de Gary era muy similar a la que Sabrina compartía con Misty, esto debido a que todas las habitaciones del internado tenían un modelo estándar, siendo todas casi iguales. Sin embargo, y como es lógico, todas tenían pequeñas diferencias hechas por los propios habitantes de estas habitaciones.
Tanto Sabrina como Gary se sentaron en distintas camas, observándose frente a frente. El sol rojizo de la tarde penetró por el cristal de la ventana completamente cerrada de la habitación, iluminando el cabello café del muchacho. Sabrina, durante los largos segundos que estuvieron sentados en silencio, lo observó con detenimiento, como admirándolo. Eran un secreto guardado bajo siete llaves los sentimientos que ella sentía hacía él, sentimientos que a veces ella misma solía olvidar, sin embargo, cada vez que Gary estaba frente a ella, su corazón nuevamente le recordaba su secreto mejor guardado. Pero Sabrina no era de aquellas chicas que se cohibían ante esto (al menos, no mucho), siempre se mostraba fuerte, y a veces arrogante, frente a Gary, mientras por dentro sus propios deseos surgían como rogando por actuar, pero ella no los tomaba en cuenta, simplemente, no era el momento, ni tampoco su intención estar con alguien siendo tan joven, ¡ella deseaba disfrutar de la libertad de su juventud!... al menos, de toda la libertad posible encerrada cinco días en un Internado sin posibilidad de ver las luces que brillaban fuera de las grandes paredes de castillo de aquel lugar. Sin embargo, ella desconocía a un gran punto los verdaderos sentimientos que la ligaban con Gary, sin embargo, no era extraño: Ella jamás había tenido un novio en toda su vida, y jamás se había preocupado mucho de eso, por lo cual, no tenía la menor idea, ni la menor arma para lograr comprender sus propios sentimientos. Tan sólo faltaba un poco de tiempo.
-¿Quieres un poco de café?- Preguntó sorpresivamente Gary, levantándose de la cama. Sabrina asintió con una sonrisa en sus labios, se veía extrañamente feliz de estar ahí. Gary entonces, sin cambiar la seriedad de su rostro, camino hacía el baño, donde tenía un par de tazas, una tetera eléctrica, y uno que otro implemento que le permitían prepararse cosas para comer en las largas horas de ocio que solía vivir en las tardes. Luego de un par de minutos volvió con dos tazas de café que humeaban debido al agua ardiendo.
-Les puse tres cucharadas de azúcar. Espero que no te moleste- Dijo Gary, ahora dibujando una pequeña sonrisa en sus labios. Sabrina negó con la cabeza.
-No te preocupes, está bien así- Respondió.
-Y bien…- Dijo Gary luego de dar un sorbo a su café -…¿Qué te trae por aquí?-
Sabrina también le dio un sorbo a su café.
-Bueno…- Dijo, mientras pensaba por donde comenzar -…sé que ya han venido muchos a preguntarte lo mismo, pero, yo también quiero una respuesta…-
-¿Quieres saber porqué peleé con Ash?- Gary la interrumpió. Ante esto, Sabrina rió ridículamente, dando un nuevo sorbo a su café. Asintió con la cabeza.
De improviso, el semblante de Gary cambio nuevamente, volviendo a ponerse serio. Se levanto de su asiento en la cama y camino lentamente hacía la ventana, corriendo las cortinas blancas, logrando así ver parte del patio, en dirección a los gimnasios ahora enrojecidos debido a la luz de la tarde agonizante. –Ese es un asunto mío, Sabrina. No tengo porqué darte explicaciones- Respondió finalmente Gary, con voz severa.
Sabrina, esperando una respuesta así, bebió un nuevo poco de café, y se sonrió.
-Peleaste por Misty, ¿No es cierto?- Preguntó. Sorprendiendo a Gary, quien volteó hacía ella. Acto seguido, lanzo una pequeña exclamación al aire.
-¿Hasta donde quieres llegar, he?- Gary preguntó un poco incomodo por la situación. Sabrina aún no perdía su sonrisa, sin embargo, agachó la mirada hacía la taza en sus manos, con sus ojos sorpresivamente melancólicos.
-Quiero llegar a saber si significo algo para ti…- Dijo en un casi inaudible murmullo, un leve susurro tan sólo para sus oídos, aunque ni siquiera ella deseaba escuchar lo que acababa de decir. Una pequeña cuota de resignación nació dentro de su pecho.
-¿Eh?- Exclamó Gary, sin haber logrado escuchar las últimas palabras de Sabrina. -¿Dijiste algo, Sabrina?- Preguntó.
Sabrina inmediatamente levanto su rostro, aún con una sonrisa en sus labios –No te preocupes.- Dijo –No es nada- Gary frunció el ceño, confundido.
Sabrina se levantó de su posición en la cama, depositando la taza de café a medio vaciar sobre el velador que estaba en medio de ambas camas.
-Bueno, Gary. Es mejor que me vaya, aún tengo mucho que hacer- Dijo Sabrina, ocultando la delatora melancolía de sus ojos. Gary la observó más confundido aún, sin lograr entender el motivo real de tan fugaz visita.
Sabrina comenzó a caminar lentamente hacía la puerta de salida de la habitación, como si esperara que Gary la detuviese, que le dijese algo que la hiciese sentir bien, ya que en ese momento, incluso su cuerpo sentía pesado, se estaba dando cuenta de la realidad dentro de toda esta rara historia de amigos de niños, Pueblo Paleta, diez años de separación… y, aún para sorpresa de ella, un puñado de desilusión comenzó a invadir su indefenso corazón… si tan sólo él la detuviese, si tan sólo el dijese algo.
Gary siguió con la mirada el caminar de Sabrina, apoyó su espalda contra la pared donde estaba la ventana, y dijo unas cortas palabras: -No olvides cerrar la puerta al salir- Luego sorbió otro poco de su café.
Sabrina sintió que le cargaban una pesada piedra a la espalda. Sin embargo, y como siempre mostrándose fuerte, volteó hacia Gary con una cálida sonrisa y asintió, saliendo finalmente de la habitación.
Ella cerró la puerta de la habitación tras de sí y se apoyó en la baranda frente a sus ojos. Su semblante cambió nuevamente, entristeciéndose levemente, bajo su mirada hacía la estructura de la biblioteca, un accidente en medio de la colosal estructura de las habitaciones, la melancolía inundo sus oscuros ojos, y mientras la brisa de la puesta de sol balanceaba su largo cabello negro de un lado a otro, una solitaria palabra se le escuchó decir tristemente antes de comenzar a caminar otra vez: -…idiota…-
El sol ya comenzaba a ocultarse tras las lejanas montañas del oeste, el brillo rojizo que este irradiaba se había comenzado a opacar poco a poco, sin embargo, aún brillaba con la fuerza suficiente para mantener en vida el color del atardecer en el patio del internado.
Habían pasado ya casi dos largas horas desde que Misty comenzara su caminata sin rumbo alrededor del patio del internado, dos horas de pensamientos, recuerdos, sonrisas al aire, miradas melancólicas, vacilaciones y dudas. Sin embargo, dentro de toda la turbulencia que la tarde le ofrecía a la pelirroja, algo de paz había logrado alcanzar, demostrando así que, dentro de todo, la caminata no había sido en vano.
Misty observaba con curiosidad un improvisado cartel hecho a base de hoja de cuaderno y plumón negro, el cual estaba pegado mediante cinta adhesiva a uno de los postes de luz de la Zona de los Gimnasios. Lo leyó detenidamente, sonriendo ante lo que leía, lo encontraba un tanto divertido:
"¡Mañana, en el primer recreo del día!
Gary Oak
v/s
Ash Ketchum
(Campeón de la Liga Johto)
¡Apuestas Abiertas! ^_^"
Finalmente, la pelirroja soltó una pequeña carcajada al terminar de leer el anuncio, sin embargo, las dudas y los pensamientos, olvidados por el momento, regresaron nuevamente a la mente de Misty, cambiando su semblante por completo.
Desvió su mirada del cartel y nuevamente comenzó a caminar, con los ojos clavados en el pavimento del suelo. Esta vez la pregunta era una, y era clara: -¿Debería ir, o no?-. Sin quererlo, sus pasos la llevaron a la zona de las habitaciones. Alzó sus ojos hacía estas, y se quedó admirándolas unos momentos… tan grandes, tan imponentes… tan solitarias…
Las luces de la estructura ya habían comenzado a encenderse, en señal de que el día llegaba a su fin, el cielo ya se había tornado negrusco y las primeras estrellas comenzaban a hacer su aparición en la nueva noche, que ahora crecía sobre a Misty. -…¿Debo ir?...- Se repitió la pregunta una vez más.
-¿Aún no vas?- Misty dio un salto por el susto que Sabrina le había hecho pasar (nuevamente) al lanzar de improviso aquella pregunta a sus espaldas. La pelirroja volteó hacía su amiga, molesta por lo recién ocurrido.
-¡¿Porqué me asustas así?!- Gruñó. Sabrina soltó una pequeña carcajada, como era su costumbre. -¿Se puede saber que haces caminando a oscuras por el patio?- Le preguntó la pelirroja, calmándose.
-Lo mismo que tú- Contestó ella -…tan sólo camino.- Misty de pronto notó como algo cambiaba en el rostro de Sabrina, algo muy pequeño, pero que sin embargo, ella jamás había visto en ella… ¿Era eso tristeza?.
-Y… erm… ¿Dónde estabas?- Preguntó la pelirroja, dudando. Sabrina levantó sus hombros en muestra de indiferencia.
-Andaba visitando a un viejo amigo…- Respondió -…pero luego me dieron ganas de caminar, y aquí me ves. Y tú, ¿Has ido a ver a algún viejo amigo?- Preguntó Sabrina irónicamente. Misty se molestó un poco ante está pregunta, lanzo un pequeño gruñido de desagravio al aire.
-No pensaba que pudieras ser tan insistente- Dijo, con voz gruñona. Sabrina sonrió serenamente, cerrando sus ojos, algo que llamó la atención de Misty. Acto seguido la chica de cabellos negros posó una de sus manos en el hombro de la pelirroja, acerco lentamente su rostro al de ella y le dijo suavemente al oído unas palabras que por su significado, y por la tristeza con la que fueron dichas, lograron encaminar un poco a Misty en lo que debía hacer: -Mist… ya te lo dije… debes seguir a tu corazón… -Dijo Sabrina transformando su voz en un agonizante susurro -…así como lo hago yo…-
Misty no logró captar la última frase de Sabrina, su mente se había quedado prendada a otra frase que ya había escuchado en aquel día, y que, sin embargo, había olvidado por completo, victima de la duda. Pero en esta ocasión las palabras habían logrado entrar en su corazón, esta vez ella estaba dispuesta a aceptarlas y obedecerlas… en ese instante, se despojó de toda duda y decidió escuchar a su corazón, y hacer lo que debía hacer… sin embargo…
Misty sacudió su cabeza, volviendo a la realidad, dándose cuenta que Sabrina había comenzado a caminar en dirección a la habitación que compartía con ella, por un momento pareció recordar la voz de Sabrina al decirle aquellas palabras. -…¿Porqué esta tan triste?... – Se preguntó mientras la veía desaparecer tras las luces de neón de la gigantesca estructura. Levantó pasivamente su cabeza para observar al ahora creciente cielo nocturno, las estrellas rutilantes en el firmamento, y su semblante nuevamente cambio. -…Sigue a tu corazón…-.
Misty llego a secretaría cuando la noche ya estaba alta, con la luna partida surgiendo de entre la oscuridad, posándose pálida en el cielo nocturno de aquella larga jornada.
La pelirroja se sorprendió al no ver a Kassidy Rocket en su puesto habitual, según le había dicho ella misma días atrás, en su lugar encontró a la siempre amable Duplica, vestida con una playera roja y blue jeans, quien estaba ordenando cuidadosamente el desorden del estante de cristal donde estaban apostados los trofeos ganados por el internado. Esta también se sorprendió al ver a la pelirroja de la mochila gigantesca frente a ella, y la saludo cortésmente, con una bella sonrisa en los labios.
-¿Qué se le ofrece?- Preguntó a Misty. Ella titubeo un poco y luego respondió.
-Bueno, quería pedirte un favor- Dijo.
-Dígame…- Contesto Duplica, cerrando las puertas del estante.
-Erm… quería saber si es que me podías dar el número de habitación de alguien…- Dijo Misty, tímidamente. Duplica asintió.
-Por supuesto, tan sólo dígame el nombre y yo le daré el número…- Contestó.
-El nombre es Ash…- Dijo Misty, con nerviosismo. No había calculado que eso le podría pasar: ponerse nerviosa de tan sólo nombrarlo, en cierto sentido lo encontró muy gracioso. –…Ash Ketchum- Concluyó ella.
Acto seguido, Duplica buscó en el escritorio de Kassidy un gran libro, con detalles de los alumnos.
-…Ketchum… Ketchum…- Se repetía la muchacha de cabello verde mientras buscaba el nombre del muchacho. Misty estaba ansiosa, mirando fijamente como Duplica buscaba el paradero de Ash. El momento se le hacía eterno, deseaba tener el número ya… sin embargo, tendría que esperar… esperar, y esperar. ¡Duplica tardaba lo que parecían ser siglos!. La paciencia de Misty ya se estaba agotando. Ella no habría podido creer si es que alguien le hubiese dicho que en aquel lapso habían pasado apenas escasos diez segundos. Simplemente, las ansias le estaban ganando, deseaba ver a Ash. -¡Lo encontré!...- Gritó emocionada Duplica, cuando al fin dio con el nombre –…Ash Ketchum, de Pueblo Paleta, curso 3ro Medio C. habitación número 518-
-¡Que bien!- Gritó Misty alegre, dando un pequeño salto involuntario -¡Gracias!-
-De nada, no se preocupe… aunque, tengo una duda. ¿Para que quería el número, señorita?- Preguntó Duplica inocentemente, feliz de la sorpresiva alegría de la pelirroja. Esta titubeó un poco debido a la pregunta, desviando su mirada hacía las paredes, sin saber que responder. En ese instante la mente de la muchacha de cabellos verdes y ojos rojos comenzó a funcionar. Al comienzo imaginó una escena romántica entre la muchacha pelirroja frente a ella y un chico que ella no conocía (a pesar de haber sido ella quien atendió a Ash al llegar al Internado durante la noche anterior), con una cena privada a la tenue luz de unas cándidas velas, y con música suave, para dar un ambiente perfecto… sin embargo, pronto su imaginación cruzó los limites reales y se encontró con los mismos dos personajes románticos envueltos en sabanas, haciendo cosas que ella prefería no contar en público.
Frunció el ceño a la vez que se sonrojaba e increpó sorpresivamente a Misty: -¡Señorita, no es bueno que haga lo que usted esta a punto de hacer!-
Misty también frunció el ceño, y también se sonrojó ante lo que acababa de oír, vinculándolo inmediatamente al tema al que Duplica se refería, o por lo menos, a uno similar. -¡¿Qué demonios estás pensando, cómo se te puede ocurrir que yo voy a hacer eso?!- Gruño abiertamente, sorprendiendo incluso a Duplica. Acto seguido, muy molesta, la pelirroja dio media vuelta y a pasos pesados salió de la oficina, cerrando de un sonoro golpe la puerta tras de sí.
Duplica, aún con el ceño fruncido, comenzó a rascarse la nuca, soltando un resignado suspiro. –Ya me pasó otra vez…- Concluyó lentamente, mientras aún no lograba despegar sus sorprendidos ojos de la puerta por la cual la pelirroja había salido segundos antes. Y en efecto, no era la primera vez que le ocurría algo igual.
Misty caminaba paso rápido y pesado a través del patio del establecimiento, bajo las estrellas. Los nervios que había sentido durante gran parte del día habían pasado, todas sus dudas también habían pasado, incluso había olvidado la frase que Sabrina le había dicho y que le había dado el coraje suficiente para actuar en ir en busca de Ash, simplemente en ese momento había olvidado todo. Ahora tan sólo pensaba en caminar, dejándose guiar por sus pies, y que estos la llevasen donde quisieran. Iba mascullando insultos entre dientes, muy molesta por la pequeña conversación con Duplica, sin poder creer que una muchacha así existiera, sin poder creer que aquella muchacha pensara que ella iba a hacer ese tipo de cosas con Ash, ¡estaba furiosa!, se sentía ofendida, pasada a llevar. Continuó caminando aparentemente sin rumbo, tratando de bajar los humos que invadían su cabeza y que la sulfuraban, pero era simplemente que no podía creerlo, no podía.
Sin embargo, luego de unos contados minutos de caminata, sus pies la habían dejado automáticamente en el lugar donde ella tanto había intentado ir por cuenta propia, sin éxito.
La puerta de la habitación número 518 yacía en silencio ante ella. Misty la observó con los ojos muy abiertos, preguntándose como es que había llegado hasta allí. De pronto toda su molestia desapareció, siendo substituida inmediatamente por las ya muy masticadas dudas y preguntas, e incluso por la frase de Sabrina, y también por un sentimiento nuevo: unas molestas mariposas en el estomago de la pelirroja, que parecían carcomerla por dentro. Misty tragó un poco de saliva, observando la puerta sin siquiera parpadear, en aquel momento le parecía que era gigantesca, y que haría falta doblar el cuello hacia el cielo totalmente para poder observar su borde más alto. Los nervios habían comenzado a consumirla.
Lentamente alzó su mano derecha hacía la puerta verde de esta habitación, sintiendo como le temblaba y le pesaba, en verdad que le pesaba muchísimo. Desistiendo, la bajó de un golpe, dejándola a un costado de su cuerpo. De pronto notó que su respiración estaba entrecortada, estaba más nerviosa de lo que hubiera imaginado. Alzó levemente su cabeza hacía arriba, y respiro hondo, tratando de relajarse un poco. Finalmente, junto todo el valor posible dentro de sí, y nuevamente alzó su mano hacía la puerta, acercándola poco a poco, a un ritmo desesperadamente lento. Sin embargo, con sus dedos a unos escasos centímetros de esta, se detuvo de golpe. Su mundo se detuvo al mismo tiempo.
La noche ya instalada en el cielo la inundó, provocando que se diera cuenta de que aún no estaba lista, aún no era el momento. ¿Qué le iba a decir?, ¿Qué podía preguntarle?... de pronto todas las palabras y frases que había planeado durante el día le parecieron inútiles, en aquel momento no sabía que decir, no sabía nada.
Dejó caer pesadamente su mano a un costado de su cuerpo por segunda vez, mientras con ojos grandes y cristalinos observó tristemente la puerta ante ella, aquella gigantesca puerta que la separaba de lo que había ansiado por tanto tiempo, y a lo que sin embargo, no podía acercarse. Aún no estaba preparada para la verdad, al menos eso sentía en ese instante.
Finalmente bajó la mirada hacía las losas del piso, con los ojos muy abiertos, como no creyendo aún su cobardía. Lentamente comenzó a caminar, alejándose de ahí como un anima en pena. Cerró sus ojos masticando su vergüenza y decepción, mientras entre dientes palabras que tan sólo ella entendía escaparon. En aquella noche, al final de un largo día de incertidumbre y deseos, ella fue finalmente derrotada por sus propios miedos, miedos al dilema que se había creado sin que nadie lo percatara, miedo al encuentro con la persona que más deseaba en el mundo.
.: PARTE 9: El hecho de dudar :.
(Nota del Autor: Bueno, esta es una parte un tanto larga, digamos que el duelo que se viene se me fue de las manos xP. Si lo desean pueden saltárselo, aunque les advierto que ahí algunas cosas importantes para el desarrollo de la historia que ocurren en este duelo… mmhh… bueno, ahí eligen ustedes ^_^x)
Un nuevo día había llegado al lugar, inundando todo con la fría brisa del comienzo de la mañana, a pesar de que el sol ya yacía naciendo en el cielo, saliendo de su lugar de reposo detrás de las montañas del lejano este.
Hace ya varios minutos que la hora de inicio de clase había pasado, y los alumnos responsablemente ya estaban prestos en sus respectivos salones de clase (unos más gustosos que otros, claro). El segundo día de clase daría comienzo en cualquier minuto en la sala del 3ro Medio C, sólo hacía falta que llegara el profesor Brock para que todo diese inicio normalmente, o al menos lo más normal posible, ya que ninguno de los alumnos de aquel curso había llegado con una plena disposición para aprender en aquel día, todos ellos tenían en sus cabezas sólo una cosa: el duelo entre Ash y Gary que daría comienzo durante el recreo. Tan sólo faltaba algo así de una hora para el momento señalado, todos estaban ansiosos.
Desde el mismo momento en que tanto Ash como Gary hicieron su ingreso por separado al salón, la gran mayoría de los alumnos y alumnas salieron al encuentro de ambos, asediándolos con cientos de preguntas acerca de sus respectivas opiniones del duelo. Las chicas, tan entusiastas como en la mañana anterior, se abalanzaron sobre los dos muchachos, para nuevamente abrazarlos, e idolatrarlos, como si ese fuese el primer y último momento en que los hubiesen visto.
Ash nuevamente se mostró incomodo debido a las muchachas que lo rodeaban, dentro de su cabeza se cuestionaba hasta cuando duraría aquello. En otras circunstancias ciertamente le habría gustado un recibimiento tal, sin embargo, ese no era el momento, no deseaba que esas chicas estuviesen acosándolo así, no le gustaba en absoluto.
Gary, por el contrario, lo disfrutaba, sintiendo felizmente como recuperaba su fama de antaño, muerta debido a la costumbre de haber estado ya más de un año dentro del internado, transformándose tan sólo en uno más dentro de toda aquella suerte ciudad en miniatura. Coqueteaba sin mayores problemas con las chicas que ahora también lo rodeaban a él, sin embargo, obviaba completamente las preguntas de los varones, aludiendo tan sólo a que observaran el duelo, y que ahí encontrarían sus propias respuestas. Ash por su parte, como si se hubiesen puesto de acuerdo, lo imitaba, respondiendo tanto a hombres como a mujeres lo mismo que Gary había dicho. Sin embargo, y muy a su pesar, estas respuestas parecían en vano, ninguno de los que lo rodeaban deseaba despegarse de él, se sentía en verdad incomodo.
Misty observaba en silencio, echada sobre su pupitre, con su cabeza escondida entre sus brazos cruzados, mirando la escena tristemente. Había tenido realmente una mala noche. Por más que lo había intentado no había logrado conciliar el sueño, dándose vuelta una y otra vez bajo las sabanas de su cama, culpándose dentro de sí por su cobardía, por no haber tenido el valor suficiente de hablarle cara a cara a Ash. Durante la noche había llorado en silencio, escondida bajo la oscuridad que otorgaban sus frazadas. A pesar de que le habría gustado tener el apoyo de alguien, no quiso despertar a Sabrina, no deseaba molestarla con sus propios problemas. Además, suponía que ella tenía los suyos propios, ya que no había podido olvidar aquella mirada tan triste que había captado en la breve conversación que habían sostenido en el anochecer del día anterior… durante aquella larga noche debió tratar de ser fuerte, debió tratar de perdonarse a si misma. Había logrado quedarse dormida al fin, luego de varias lágrimas derramadas, de continuar dando vueltas una y otra vez sobre su cama. Sin darse cuenta, el sueño reparador que ella tanto había esperado, la había vencido de un segundo a otro, permitiéndole por fin descansar antes de la llegada del siguiente día que se aproximaba a un paso feroz.
Sin embargo, en aquel momento dentro del salón, no tenía nada de sueño. Observaba aún la escena de Ash y Gary rodeados por la multitud, y repetidamente suspiraba triste, esperando solemnemente a que todo terminara de una vez, no lo estaba disfrutando nada… además, la idea de tener que soportar nuevamente su miedo a tener a Ash a su lado no la ponía más contenta, sino que la llenaba de incertidumbre, dudas, y temor. No sabía que hacer. Cerró sus ojos manteniéndose en la misma posición, y trató de relajarse un poco, fuese lo que fuese lo que pasaría, ella debía ser fuerte, después de todo, todo tenía un final, y ella debía afrontarlo, a pesar de no tener la menor idea de lo que podría acontecer en las horas siguientes. Sentía aún un poco de miedo.
Sabrina la observaba como quien observa a un amigo en apuros del corazón, con la mitad de su cuerpo girado hacía la pelirroja ya que ella permanecía sentada en su propio pupitre, buscando dentro de su propia cabeza alguna manera de brindar ayuda. Sin embargo, no hallaba manera alguna. Al parecer el extraño don que había poseído durante el día anterior había desaparecido por completo, no sabía que decirle a la pelirroja para subirle los ánimos, sentía que dentro de su mente no existían las palabras adecuadas. Lentamente se volteó hacía la muchedumbre que llenaba el salón. Al parecer, este también sería un día difícil.
Bajo aquel ambiente Brock llegó a la sala de clases. Cargando sus comunes libros bajo el brazo hizo ingreso a este, y lo primero que hizo con voz de ejercito fue ordenar a todos los que estaban parados rodeando a Ash y a Gary que se sentaran en sus sillas inmediatamente, siendo obedecido de muy mala gana (Ash sintió un alivio que no sentía desde hace mucho tiempo, y suspiró mientras sus piernas comenzaban a moverse dirigiéndose finalmente a su silla, bajo la mirada de una ahora tímida y cohibida Misty).
Luego de unos cuantos momentos el silencio total se apoderó de sala. Brock permanecía de pie frente al pizarrón, observando a todos sus alumnos con el rostro que tan sólo un comandante en plena guerra podría tener, muy serio. Esto provocó un poco de temor infundando entre algunos de los alumnos, quienes tragaban un poco saliva debido a los nervios, preguntándose dentro de sus cabezas si es que habían cometido algún error, y si es que la "Ira de Brock" se haría presente…
Sin embargo, todo fue muy distinto.
Brock de improviso sonrió levemente y volteó hacia la pizarra tras él y, sacando de su bolsillo un plumón azul, comenzó a escribir algo en este. Grandes gotas de sudor aparecieron en la parte más alta de las cabezas de la mayoría de los alumnos presentes en la sala, la sorpresa era generalizada. Lo que Brock había escrito en la pizarra era algo que nadie esperaba: "Hora libre". Un alumno levantó rápidamente la mano y se puso de pie.
-Profe, ¿Qué significa eso?- Preguntó apuntando a la pizarra. Brock volteó hacia él sin perder un punto de la sonrisa en sus labios.
-"Hora libre" significa hora libre.- Respondió casi en broma. Luego soltó una pequeña carcajada al ver como sus alumnos fruncían el ceño. –Está bien, esta bien.- Continuó –Me explico. En vista de que todos están tan preocupados del duelo de cartas que se va a realizar hoy en el recreo (y que no tomarán en cuenta mi clase), he decidido darles la hora libre para que puedan ir al Gimnasio de Duelos tranquilos, sin problemas, y puedan hacer los arreglos que tengan que hacer para el duelo. ¿Se entiende?- Concluyó. El curso se mantenía aún en silencio, asombrado por lo que Brock había hecho. –Sin embargo.- Continuó Brock nuevamente –Tan sólo he logrado conseguir tiempo hasta el final del primer recreo… ya saben, yo también recibo ordenes. Así que aprovechen esto, ya que les queda alrededor de hora y media para jugar. ¡Aprovéchenla! Así que Ash, y Gary. Les aconsejo que el duelo comience rápido, para que puedan jugar sin preocupaciones- Brock sonrió finalmente.
La primera reacción del alumnado fue el silencio, aún digiriendo la sorpresa, sin embargo, de un momento a otro , los alumnos saltaron sobre sus sillas con un grito de jubilo en sus bocas, aplaudiendo y vitoreando la acción que Brock había tomado, sorprendidos eso si del fanatismo descontrolado por las cartas que él mostraba. Sin embargo, en ese momento ese fanatismo les alegraba la vida, y sin dudarlo mucho, la gran mayoría de los alumnos abandonó el salón desordenadamente en dirección al gimnasio donde debía efectuarse el duelo, entre gritos y murmullos que provocaban un ruido ensordecedor. Brock aún sonreía, ahora satisfecho, había hecho todos los tramites que hizo tan sólo con una intención. Poder asistir el también al duelo, sin lugar a dudas él era un gran fanático.
Misty durante todos aquellos momentos se había quedado en silencio, sin despegar la mirada de su ya conocido escondite en la mesa de su puesto. No había prestado mucha atención al anuncio que Brock había dado, ya que su mente nuevamente se encontraba tristemente pérdida en el muchacho junto a ella. Ocasionalmente, y como ya lo había hecho muchas veces, sus ojos se desviaban hacia Ash, tratando de observar lo que hacía. Así descubrió lo ansioso que él se mostraba por que el duelo comenzase de una vez por todas, ya llevaba veinticuatro horas de espera, y no deseaba esperar más. Una confiada sonrisa iluminaba su rostro, una sonrisa que capturó los ojos de Misty. La última vez que había visto sonreír a alguien así fue al propio Ash, hace más de una década atrás, cuando vivían cercanamente, en los tiempos felices del aprendizaje de las cartas en las grandes praderas del maestro en el arte del duelo, el Profesor Oak.
El semblante de la pelirroja aún se mostraba triste. Todavía se culpaba de la cobardía que había demostrado durante la noche pasada. Debido a esto, le costaba mucho alzar sus ojos hacía Ash (a sabiendas de que él no la vería), ya que el dolor le llenaba el corazón. Rápidamente desviaba la vista de él, ocultándola otra vez en la superficie de su mesa.
De un momento a otro, cuando todos los alumnos comenzaron a marcharse, Ash hizo lo propio y también se marchó. Al igual que Gary y Brock: los últimos en salir del salón. Sin embargo, ella se había quedado ahí sentada en su pupitre, sintiendo como la decepción y la rabia la carcomían por dentro. Pero no estaba sola, ya que Sabrina se había quedado a su lado, dejando de lado sus deseos crecientes de también ver el duelo, deduciendo que la pelirroja necesitaría ayuda, y como siempre ella intentaría, como pudiese, ayudarle, aunque fuese casi inútil para esas cosas.
No fue necesario que Sabrina comenzase a hablar para tratar nuevamente subirle el ánimo a la pelirroja, ya que Misty alzó su vista, percatándose que estaban solar, y ahí, en una muestra de confianza comenzó a abrir su corazón para con la chica de cabellos oscuros.
-…tengo miedo…- Le dijo tristemente. Sabrina volteó totalmente su cuerpo sobre su asiento, observando preocupada a Misty.
-¿Miedo a qué?- Le preguntó.
-…tengo miedo a lo que pueda pasar. Ash y yo aún no cruzamos ninguna palabra… y ayer intenté ir a conversar con él… pero no me atreví…- Dijo Misty, con su voz opacada. De pronto, la mirada de Sabrina se encariño, observando a la pelirroja como a un ser muy amado, sin embargo, aún no sabía que decirle. Sin saber porque lo hacía, puso una de sus manos sobre el cabello rojizo de la cabeza aún gacha de la pelirroja, y tiernamente se lo sacudió, como si jugase. Luego sonrió improvisadamente, dejándose llevar por las únicas palabras que ella sentía servirían para aquel momento.
-Mist. Has lo que aún no haces, ya te lo he dicho- Dijo suavemente.
-¿Seguir mi corazón…?- Preguntó lentamente Misty, alzando su vista hacía los ojos de su amiga. Quien asintió lentamente con su cabeza. La sonrisa que mantenía en sus labios se empequeñeció un poco, y sus ojos se perdieron en la camisa blanca que Misty llevaba puesta.
-Sé porqué aún no lo has hecho, es difícil–. Dijo Sabrina -Y a veces es doloroso y todo, pero creo que es lo mejor que puedes hacer, créeme, es lo mejor.-
Misty, tras escuchar estas palabras, bajó su mirada al piso, muy pensativa, tratando de comprender el camino que debía seguir.
Sin embargo, y sin aviso alguno, Sabrina se levantó sonoramente de su asiento, empujando la mesa frente a ella con sus piernas, incorporándose en pie. –Bueno Mist.- Dijo -Antes de que te deprimas más, ¿qué te parece si vamos a ver el duelo?, quizás te sirve de algo, ¿no te parece?- Concluyó, dibujando una sonrisa en su rostro a la vez que le guiñaba un ojo a la pelirroja.
Misty desvió su mirada hacía un lado, y también sonrió, preguntándose que se sentiría ver nuevamente luchar a Ash y a Gary. Luego se levanto y observó a Sabrina a los ojos, se veía un poco mejor, la chica de cabellos oscuros había logrado cumplir su objetivo (para felicidad de ella).
-Si, vamos- Dijo Misty tranquilamente, asintiendo con la cabeza. Sabrina también se sonrió por ella. Luego, ambas amigas salieron del salón lentamente, cambiando el tema de la conversación, por fin las cosas parecían mejorar aunque muy lentamente.
Al ingresar finalmente al gimnasio, Misty y Sabrina se encontraron con un espectáculo en verdad impresionante. Las gigantescas gradas del Gimnasio de Duelos estaba atestado de gente, repleto hasta el límite. Esto debido a que la voz que avisaba el adelantamiento del duelo se corrió increíblemente rápido a través de los alumnos de otras salas, los cuales (fanáticos de este deporte) se las arreglaron como pudieron para salir de clases y poder asistir al espectáculo. En el extremo sur de las gradas había una rugiente barra de chicas, quienes (sorprendentemente preparadas) se habían conseguido unas elaboradas camisetas blancas con el nombre de Ash impreso en ellas, y además en sus manos sostenían grandes carteles y lienzos con las silabas del nombre y el apellido del muchacho, aquella era la nueva barra que Ash había creado sin siquiera desearlo, una barra que muchos expertos jugadores mundiales desearían poseer.
Sin embargo, al otro extremo de las gradas, en la zona norte, y así lo vieron Misty y Sabrina, la barra de Gary Oak no se quedaba atrás. También un innumerable grupo de chicas de distintos grados coreaban el nombre del chico, cargadas también con gigantescos carteles con el nombre de él, improvisando cánticos de guerra que dejaron impresionados aún a los más acostumbrados a asistir a eventos de este tipo. Ellas estaban dispuestas a todo por animar al muchacho de cabellos café, era la prueba que faltaba para demostrar que él había recuperado en totalidad su fama.
El gimnasio rugía, en un sonoro ruido armonizado, el ambiente era el adecuado para un show impresionante, como estaban todos seguros que lo recibirían. Sin embargo, aún faltaba algo muy importante dentro de aquel lugar: los duelistas.
Misty y Sabrina (con mucha ayuda de la fortuna) lograron conseguir dos asientos en el ala izquierda de las gradas, los cuales amablemente dos muchachos, sentados en ellos, les cedieron sin problemas, encantados por la belleza de ambas chicas, y… ¿porqué no decirlo?, por las audaces miradas coquetas que Sabrina les enviaba a ambos, sorprendiendo aún a la pelirroja. Luego de acomodarse en sus asientos, ambas chicas observaron hacia todos lados, buscando a los duelistas, percatándose luego que ninguno de los había hecho acto de presencia aún.
Tanto ellas como el resto del público debieron esperar sorprendentemente una productiva media hora para que el primero de los dos muchachos entrara al gimnasio. Productiva ya que, debido a la efervescencia del momento, las apuestas entre los alumnos sumaban montos inesperados aún por los más optimistas. Pero, ¿Porqué tardaban tanto?, la respuesta no era muy sencilla, ya que nadie sabía a ciencia cierta donde se habían ido ambos muchachos al salir de la sala, y algunos los habían buscado. Fueron pocos los que los vieron. Por separado, ambos caminaron hacía sus respectivas habitaciones con propósitos desconocidos. Algunos especularon que era para hacer unos arreglos finales a sus barajas, o simplemente para relajarse unos momentos antes del duelos, y, hablando en serio, no estaban tan equivocados, ya que esas eran justamente las intenciones de ambos muchachos, quienes, como si estuviesen conectados de alguna forma en aquel día, hicieron lo propio, colocando nuevas y desconocidas cartas en sus mazos, pensando siempre que el otro no sabría que lo había hecho, pero sin sospechar por un mero segundo en que el otro hacía lo mismo. En verdad que eran parecidos, un rasgo palpable de que habían vivido siempre muy cerca durante los dieciséis años que llevaban de vida.
Sin embargo, Ash se había preparado ciertamente mejor que Gary. Esto debido a que en la tarde anterior, en un afán de conseguir alguna suerte de autógrafo, algunos de los alumnos del internado se dirigieron secretamente a la habitación 518, el cuarto del Ash, y sorpresivamente para ellos, este les había hecho toda clase de preguntas acerca de la forma de jugar de Gary, suponiendo que el habría cambiado un poco en el año y medio en que no se habían visto. La gran mayoría de los alumnos no habían sabido que responder, pues sinceramente no habían visto luchar mucho a Gary, quien se había preocupado ciertamente más de sus estudios. Sin embargo, lograban darle algunos pequeños detalles (como por ejemplo el último duelo entre él y Brock, hecho hace unas cuantas noches atrás), detalles suficientes para que Ash, con la experiencia que tenía en el cuerpo, pudiese formarse una pequeña idea de la forma de jugar de su eterno rival y prepararse de una forma medianamente decente.
El primero en aparecer en escena fue Gary Oak, quién cruzo las puertas del gimnasio con una ovación de gigantescas proporciones. Sin embargo, y por su característica forma de ser, no se mostró sorprendido en lo absoluto, a pesar de que dentro de él la sorpresa era mayúscula. Se había percatado perfectamente del hecho de haber recuperado su extinta fama, sin embargo, no había logrado calcular el punto real en que esta había regresado. Se sentía ciertamente feliz.
A pesar de todo, no hizo ningún gesto mientras caminaba a paso firme hacía la plataforma que utilizaría, en la cancha central del gimnasio. Se subió cómodamente en ella y la activó. Esta obedeció de inmediato alzándose en el aire para acoplarse finalmente al panel de duelo, donde Gary colocaría sus cartas de duelo, las que serían holográficamente creadas en la zona de duelos, creando un espectáculo cercano a la realidad.
La plataforma que el muchacho había escogido era la del horizontal norte de la cancha de duelos, para poder sentir los cánticos en su honor, que no habían cesado ni siquiera un poco desde que entrara, a pesar de no haber hecho gesto alguno.
Cerró lentamente sus ojos para escuchar los coros de su nombre, mientras a brazos cruzados se dispuso a esperar a su contrincante. Y no debió esperar mucho.
Dos minutos después, Ash apareció tras la gran puerta del gimnasio, vistiendo el traje escolar oscuro del internado. Nuevamente, y a diferencia de Gary, se mostró notablemente sorprendido al ver el tamaño del lugar, al ver cuanta gente había en el lugar, y al notar los gritos que nacieron cuando el puso el primer pie dentro de la estructura. Por qué, en efecto, el recibimiento de Ash no tenía nada que envidiarle al de Gary. La misma efervescencia rugiente recibió al chico de la gorra, quien acompañado de los coros de su nombre y de las porras en su honor, observaba hacía todos lados en las gradas apostadas a gran altura en los extremos del gimnasio. Increíblemente, jamás había visto un lugar así durante su carrera. No era el lugar más impresionante que había conocido, pero sin duda tenía algo que muchos otros lugares no tenían, un aire que mezclaba una suerte de sentimiento hogareño y de incertidumbre. Esa fue la primera impresión de Ash al ver aquel lugar, años después el recordaría que jamás en toda su carrera pudo encontrar un ambiente similar, ni siquiera en los grandes estadios creados en Pueblo Paleta.
Ash observó hacía las tres canchas de duelo, percatándose que Gary lo esperaba con paciencia en la que estaba en el centro. Por descarte se subió a la plataforma del área sur de aquella cancha, mientras se sentía cohibido cada vez más por los gritos de cientos de mujeres que nacían a sus espaldas, aunque eso no quisiese decir que no lo estuviese disfrutando.
Al entrar Ash, Misty no pudo evitar que su cuerpo diese un sorpresivo salto sobre su asiento, mientras que sus mejillas se enrojecían, haciendo perfecto juego con su cabello, al mismo tiempo que su mirada se clavaba perdida y en silencio en el muchacho de la gorra que observaba sorprendido hacía todos lados en el gimnasio. Sabrina la observó con gracia y se sonrió. Era cierto que ella también había sentido "algo" al entrar Gary, no lo desmentía (al menos no a ella misma), sin embargo, encontraba graciosamente feliz que su amiga por fin estuviese teniendo un buen cambio de animo. Se veía más contenta de lo que se había visto desde cuando ella la conoció. Sabrina la observó unos cuantos segundos más, en silencio, luego volteó nuevamente su rostro hacía el duelo. El cual estaba a segundos de dar inicio.
Misty, de pronto, comenzó a hablar. Quizás hablaba para ella misma, quizá para Sabrina, la verdad ni siquiera ella misma tenía la respuesta. Estaba tan inmersa en Ash que soltó una frase esperando que alguien la recogiera y notara la felicidad que ella sentía en aquellos momentos.
-Jamás me había imaginado esto…- Dijo con una hermosa sonrisa en sus labios -…él en verdad ha cumplido su sueño, ¡Es fantástico!- Sabrina abrió sus ojos de par en par al escuchar estas palabras por parte de la pelirroja, volteando nuevamente hacía ella. Y casi por inercia le alzó una pregunta a la pelirroja:
-¿Es la primera vez que lo ves luchar en un estadio así?- Misty volteó hacía ella con una gigantesca sonrisa dibujada en la cara, y negó con la cabeza.
-No, no es la primera vez-. Dijo, volteando nuevamente para ver el duelo que ya daba inicio –Nunca lo he visto estando yo presente, pero lo vi una vez por televisión en un estadio gigantesco. Pero eso no se compara con estar aquí observándolo, ¡es fantástico!- Repitió nuevamente la pelirroja. Sabrina frunció el ceño, Misty en verdad que estaba contenta, más de lo que ella esperaba, y eso la hacía sentirse bien. Imitando a su amiga, volteó también ha observar el duelo. Este ya había comenzado: la moneda holográfica giraba rápidamente en el aire para decidir quien comenzaba.
Ash y Gary ya habían barajado sus mazos, y los habían colocado en su respectivo sector, al lado extremo inferior derecho del panel de control de las cartas. Habían separado ya los seis premios que se disputarían en el duelo, y ya habían cogido las siete cartas que formarían sus manos. Acto seguido, habían separado a los Pokémon Básicos que les habían salido, colocándolos boca abajo en el panel de control: Dos Pokémon en banca para Gary, y uno como Pokémon Activo. Y para Ash: en banca tres Pokémon y como activo uno. Ambos ya estaban listos para luchar.
Ambos se lanzaron de improviso una desafiante mirada, penetrando en los ojos del otro a pesar de la distancia. Ellos estaban destinados a ser rivales hasta que sus días acabaran, y ambos habían aceptado aquel destino, aprendiendo a disfrutarlo. Tan sólo ellos dos podían conocer lo bien que se sentían parados en aquellas plataformas, a escasos segundos de comenzar una nueva batalla. Estaban ciertamente felices dentro de sus guerreros corazones.
-¡Muy bien, Ashyboy!- Gritó Gary, trayendo palabras del pasado para utilizarlas en aquel momento -…¡Ahora arreglaremos cuentas!-
Ash sonrió desafiante, recordando sus viejos pleitos de niñez, y también alzo un grito propio, dando así inicio al combate: -¡A la carga!-
Y así, acompañados también por el efervescente grito del condicional público, el duelo comenzó. En un abrir y cerrar de ojos, el holograma de la moneda apareció en aire, con el Tangela por un lado y una Pokéball del otro (Cara y cruz, respectivamente), y quien gano aquel primer desafío dentro del duelo fue Gary, quién había escogido en un grito el Tangela de la moneda. Se sonrió al ver que sería el quien partiría, quizás podría ser un buen presagio.
El primer movimiento que se hizo fue voltear las cartas de duelo en el tablero. Los dos Pokémon que tenía Gary en banca eran un Eevee, y un Nidoran Macho, mientras al frente, dispuesto para la batalla, un pequeño Charmander alzaba su flameante cola a los aires, desafiante. Todos fueron inmediatamente holografíados por los reflectores de la cancha, mostrándose ahí desafiantes. Pero el público a favor de Gary palideció por un momento, a los ojos de ellos, las cartas que le habían salido al muchacho eran significativamente malas, su Pokémon más fuerte tenía apenas unos escasos 40P.I.. Pero, ninguno de ellos había contado con que él sabía manejar muy bien sus cartas, y que, al menos por el momento, sabía muy bien lo que estaba haciendo.
Mientras, en la otra manga. Ash también había volteado sus Pokémon: en banca habían dos Pikachus (carta característica de su famosa baraja), y un poderoso Electabuzz, misma carta que estaba a la cabeza del grupo, un Electabuzz activo.
Ash se mostraba serio al observar las cartas sobre la mesa, sabía bien que la ventaja aparente sería para él, sin embargo, no se sentía tranquilo. Conocía lo suficiente a Gary como para saber que el no perdería tan fácil, además, lo observaba a la cara, y se fijaba que él poseía una poderosa sonrisa en sus labios… algo estaba tramando.
Gary partió con su turno. Aún con la sonrisa en su cara, robó una carta de su baraja, y tomó una de las cartas de su mano y la puso bajo la carta de su Charmander, cargándolo así con una Energía de Fuego. Acto seguido, el símbolo de esta energía apareció encima de la cabeza de Charmander. Acompañado por el grito de sus hinchas, Gary ordenó a su Pokémon atacar con Lanzallamas, y este obedeció. El holograma dio un pequeño salto en el aire y una pequeña hilera de fuego escapó de su boca, golpeando al Electabuzz de Ash, el cual perdió 10P.I.. El chico de la gorra no se inmutó, no había necesidad aún, a su Electabuzz le restaban aún 50P.I. para defenderse, y, al menos por el momento, ningún Pokémon de Gary podía quitarle aquella cantidad en un único ataque. Ash poseía algo muy importante: tiempo.
Ash tomó su turno, acompañado por el vitoreo de su propia hinchada. Robó una carta y la utilizó para cargar a su Electabuzz con una Energía Eléctrica. Acto seguido utilizó una de las cartas de su mano, y sin perder la seriedad de su rostro, le quitó la energía adjunta al Charmander de Gary, quien lazó una molesta exclamación al aire. Luego utilizó una carta de "Entrenador", aquella llamada Hill, la que le permitía robar dos cartas más de su baraja, y así lo hizo. Luego observó hacía su panel de control, fijándose en que a su Electabuzz aún le hacía falta una carta de energía para acceder a un ataque. Finalmente, sin hacer nada más, pasó su turno, sin ataque.
Gary entonces hizo lo propio. Comenzó su siguiente turno robando una carta de la baraja, bajándola inmediatamente a la cancha: era un nuevo Nidoran Macho, el cual fue creado como holograma al instante por las máquinas de la cancha. Luego, se sonrió y, ante la sorpresa de todos, lo cargó con una Energía Doble, el símbolo de esta energía apareció sobre el Pokémon seleccionado. Acto seguido, y en vista de que su Pokémon activo estaba sin energías para atacar, Gary también pasó su turno, sin haber hecho nada más.
El público pareció por un momento muy sorprendido, y también algo decepcionado. Habían imaginado que el duelo sería tan sólo de ataques desde el comienzo mismo. Ataque tras ataque. Sin embargo, no se esperaban un comienzo tan pasivo como el que estaban observando. Algunos de los alumnos de las gradas, afortunadamente, comenzaron a calmar a sus compañeros de internado, argumentando que tan sólo esperasen unos momentos más, y que de seguro verían la acción que tanto esperaban. Y, hablando en serio, también ellos esperaban que sus palabras fuesen en cierto sentido proféticas, y que aquello ocurriese en verdad, ya que nadie sabía a ciencia cierta como avanzaría el duelo. Ni siquiera los propios duelistas.
Así fue como la esperanza de aquellos alumnos que se habían decidido a esperar salió recompensada. Ash comenzó su siguiente turno, robó como siempre una carta al empezar y continuó con su juego. Cargó a su Electabuzz activo con una energía eléctrica (el símbolo respectivo apareció dibujado sobre su cabeza), y lanzó una carta de Entrenador: Golpe de Viento; en contra del Pokémon activo de Gary, cambiándolo por el Nidoran Macho cargado con una energía doble. Recordando bien sus pasados duelos contra Gary, Ash jugaba sus cartas con la intención de evitar el riesgo de tener que enfrentarse contra el poderoso Nidoking de su oponente, no tenía deseos de enfrentarse a tal carta (sus experiencias no habían sido de las mejores). Por eso, saco de su mano una nueva carta de Quite de Energía, eliminando la energía doble adjuntada al Pokémon de Gary. Este se lo tomó con calma, el duelo recién comenzaba. Acto seguido, Ash no utilizó más tretas y derechamente atacó al Pokémon activo de su oponente con la Onda Trueno, ordenándoselo a viva voz. El Pokémon obedeció, lanzando unas suertes de olas amarillentas contra el pequeño Pokémon de su oponente, quien al concluir el ataque recibió decepcionantes 10P.I. de daño (aún le restaban 20P.I. más). Sin embargo, inmediatamente después del ataque, la imagen de la moneda volvió a aparecer en el aire. La habilidad del ataque de Electabuzz había sido activada, si es que salía cara el Nidoran Macho de Gary quedaría paralizado durante el siguiente turno. La moneda dio unos cuantos giros en el aire y finalmente se detuvo… el lado que brillaba era el del Tangela, Ash había ganado, había logrado paralizar al Nidoran de su oponente. Se sonrió levemente, satisfecho por la jugada.
-Ash… Ash…- Dijo Gary irónicamente, negando con un dedo al observar la sonrisa en el rostro del muchacho -…no deberías alegrarte con tan poco, ¿sabías?-
Así fue como Gary inició su respectivo tercer turno, robó una carta de su baraja y se sonrió, alegre. Inmediatamente utilizó aquella carta para evolucionar a su Pokémon activo en un Nidorino, posicionando esta carta sobre la del otrora Nidoran Macho. El holograma de este Pokémon comenzó a brillar intensamente en el campo de juego, para crecer en su estatura y en su musculatura, para cuando el brillo desapareció, el nuevo Nidorino de Gary lanzó un desafiante grito a los aires, dispuesto a la batalla. Ash observó atentó.
Luego de todo esto, Gary procedió a añadir a su evolución una nueva carta de energía doble, sorprendiendo a Ash. Gary se sonrió, su Pokémon nuevamente podría atacar. Acto seguido le añadió una carta más: Un Poder Plus, colocándola al lado del Nidorino.
El turno de Gary concluyó con un ataque demoledor. Él le ordenó a su Pokémon activo que utilizara su Doble Bofetón, siendo obedecido. La moneda nuevamente apareció en el aire antes de que el Pokémon morado hiciese algún movimiento, ya que este ataque constaba de dos tiradas de la moneda, por cada cara que saliese el ataque sería efectivo, restando 20P.I. al Pokémon del contrincante en cada golpe, sumando un total de 40P.I. si es que ambos ataques resultaban efectivos. Así fue como la moneda comenzó a girar, ante la vista nuevamente atenta de los contendientes. Luego de unos cuantos segundos de expectación, esta finalmente se detuvo, y la imagen que brilló radiante fue la del Tangela.
La imagen del Nidorino dio un gran salto en el aire, dirigiéndose a toda velocidad contra el Pokémon amarillo frente a él, dándole un fuerte golpe el cual le resto los correspondientes 20P.I.. Inmediatamente, la imagen quedo congelada, y nuevamente la moneda apareció. Ash apretó sus dientes molesto, Gary sonrió triunfante. Nuevamente salió cara. Acto seguido, la imagen volvió a cobrar vida, ya que el Nidorino lanzó un fuerte segundo golpe que impacto de lleno en el Pokémon de Ash, restándole nuevos 20P.I.. Finalmente, el Electabuzz de Ash perdió 50P.I., ya que le fueron añadidos a la cantidad total del ataque de Gary los 10P.I. que otorgaba la carta de Poder Plus. El público rugió impresionado ante tal embestida, incluso algunos de los que apoyaban a Ash: La jugada había sido muy buena.
Ash no pudo ocultar su sorprendida mirada, no había esperado tal ataque, sin embargo, debía reponerse. Ahora era su turno, su oportunidad de venganza.
Misty, sentada en las gradas, tampoco pudo ocultar su asombro ante lo que había visto. Sin embargo, aún mantenía una sonrisa de alegría en su rostro, viéndose hermosa. Estaba feliz de ver que ninguno de los dos había cambiado en ese sentido, ambos continuaban siendo excelentes jugadores, tal como ella los recordaba de niños, y se sentía realmente orgullosa de ambos, y de poder estar presente observando aquel duelo, sus ojos brillaban mientras veía como dos de las personas más importantes de su historia se debatían en el deporte que era su pasión. Sin embargo, no era la única persona en ese gimnasio que sentía orgullo de estar allí, muchos sentían lo mismo. La fortuna y el orgullo.
Ash robó una carta, comenzando su siguiente turno. Respiro hondo, para tranquilizarse un poco, y la observó, esperando que fuese útil en aquel momento: A su Electabuzz le restaban tan sólo 10P.I. para ser derrotado y ya no tenía cartas en mano.
Observó en ironía con el ceño fruncido la carta que le había salido, como si fuese una suerte de broma de algún viejo amigo, lo que le había salido no era ni más ni menos que una carta de entrenador con nombre de "Prof. Oak". Ash se sonrió, negando con la cabeza.
Sin embargo, esto le dio, más allá de una grata salvación, una buena idea. Utilizó al instante la carta en su mano, levantándola en el aire y anunciándola con un grito, y luego la descartó.
Gary soltó una sonora carcajada ante esto. -¿Ese es tu último recurso?- se burló, confiado. Ash no le prestó importancia y comenzó a robar sus nuevas siete cartas, con la esperanza de que le fuesen útiles. Una estrategia se creaba lentamente en su cabeza mientras observaba una a una las cartas que le salían, por fin todo comenzaba a marchar.
Misty frunció el ceño, sorprendida ante la carta que Ash había utilizado. Ella siempre pensó ser la única en el mundo en tener un ejemplar de aquella carta. Nunca se había puesto a pensar en lo evidente, y lo más obvio: Que el propio Profesor Oak le hubiese hecho una carta idéntica a su nieto y a uno de sus mejores discípulos (sino el mejor). La pelirroja sacudió su cabeza sonriendo levemente, ¿Cómo había podido ser tan tonta?. Sin embargo, lo que ella ignoraba es que no sólo le había hecho una carta de estas a Gary y a Ash, sino que, ante el éxito que esta carta había demostrado, le había hecho cuatro a cada uno de ellos dos, y había inscrito los derechos de autor de aquella carta en la Federación de Duelos de Pokémon (Sociedad encargada de crear los naipes de duelo). Aunque, sin embargo, había prohibido estrictamente que esta carta se creara para el público en general, resultando finalmente que sólo tres personas en el mundo poseían aquel naipe: Ash, Misty y Gary.
Ash observó las cartas que le habían salido y calculó sus posibilidades, tan sólo se le ocurrió una cosa. Cargó inmediatamente después a su dañado Electabuzz con una energía eléctrica, activando su técnica más poderosa y más arriesgada (y no muy costosa): Trueno; El peligro de este ataque radicaba en que al utilizarlo se debía lanzar la moneda, si salía cara, el Pokémon del oponente recibiría sin problemas 60P.I. poderosos, sin embargo, si es que salía cruz, el mismo daño se efectuaba en contra del Pokémon al ataque… era un arma de dos filos, y Ash lo sabía muy bien.
Gary se sorprendió un poco, no pensaba en que Ash fuese capaz de arriesgarse así: Si es que su ataque fallaba (y así lo deseaba él) Ash se quedaría inmediatamente sin buenas defensas, ya que ninguno de sus Pokémon en banca esta adecuadamente cargado… ¿qué le ocurría a Ash, porqué había hecho aquella jugada… tanta fe tenía él en sí mismo?. Gary masculló entre dientes, fuese lo que fuese que estuviese pasando por la cabeza de Ash, él tendría por misión defenderse y ganar. Ya que él luchaba por el honor de sí mismo, y por el de Misty.
Ash continuó observando las cartas en su mano, sonriendo ya que le habían salido algunas de las cartas que él deseaba: Un Bill, algunas energías eléctricas, un tercer Electabuzz, y finalmente, su carta favorita, un Raichu.
Bajó inmediatamente a su nuevo Electabuzz al campo de juego, acompañado por el eufórico público, y utilizó la carta Bill: Robando inmediatamente nuevas dos cartas de su baraja; se sonrió nuevamente al ver lo que le había salido: una energía eléctrica más, y una energía doble.
Hasta el momento, concluyó él, la jugada no le había salido tan mal, sin embargo, aún le faltaba la guinda de la torta para que todo saliese bien: que el ataque de su Electabuzz funcionase. Y así, sin hacer nada más durante aquel turno, Ash ordenó a su Electabuzz atacar: Un ataque Trueno.
Si bien el Nidoran Macho que Gary poseía había evolucionado, su fuerza actual no era la suficiente para soportar el impacto total del Trueno del Electabuzz de Gary, ya que le restaban (teniendo en cuenta los 10P.I. que había perdido al comienzo del juego, antes de evolucionar) tan sólo 50P.I. para defenderse, 10 menos de lo necesario. Tanto Ash como Gary estaban consientes de que este ataque decidiría quien sería el primero en robar un premio en aquella mañana, las ansias comenzaron a nacer en los estómagos de ambos.
Todo el gimnasio se llenó repentinamente de un silencio sepulcral para cuando la moneda apareció en el aire (algunos de los alumnos más entendidos en el asunto de las cartas aprovecharon de explicarles mediante leves susurros a quienes no entendían el por que de la aparición de la moneda). Los segundos que la moneda se encargó de girar sobre las cabezas de todos fueron eternos, realmente eternos. En especial para los duelistas, quienes atentos observaban los múltiples giros de la imagen sobre ellos.
Misty y Sabrina, y todos los que estaban en las gradas, tragaron un poco de saliva, nerviosos por el tiempo que tomaba la jugada, ¡deseaban saber el resultado ya!. Habían pasado apenas dos segundos. La pelirroja había tratado de mantenerse lo más neutral posible respecto a quien apoyar en el duelo, sin embargo, no pudo evitar el comenzar a apoyar casi inconscientemente a Ash, por eso deseaba que la jugada saliera a su favor, lo deseaba con toda el alma.
Finalmente, todo el silenció se quebró, destruido por el gigantesco gritó que nació desde las gradas: el ataque de Ash había fallado, el lado de la moneda que había comenzado a brillar había sido el de la Pokéball. Ante la mirada atónita del muchacho.
El Electabuzz (sin que nada pudiese detenerlo) activó su ataque, creando enormes rayos que salieron de las antenas en su cabeza, sin embargo, cuando el ataque se alzó en el aire cayó sobre él, provocando que explotara acompañado de un doloroso grito. Todos los que apoyaban a Ash, incluyendo a Misty, se mantuvieron en un estupefacto silencio por el tan inesperado y poco deseado resultado.
Misty, sorprendida, volteó hacía Sabrina. Quién, inesperadamente, olvidó su habitual tranquilidad y comenzó a saltar de pie sobre su silla, feliz por Gary. La pelirroja negó con la cabeza, haciendo una mueca, luego volteó nuevamente hacía el duelo, incrédula.
Gary soltó una sonora carcajada ante el rostro asombrado de Ash y su fallida jugada, acto seguido robó su primer premio: Un Flereon.
-¡Pobre Ashyboy!- Le dijo en burla, mientras Ash alzaba a otro de sus Electabuzz al frente, como Pokémon activo. -…¿Estás decepcionado por tu pequeño error?- Y al concluir estas palabras el muchacho comenzó a reír nuevamente.
-¡Continuemos con el duelo!- Le respondió Ash, notoriamente molesto. Y Gary así lo hizo, ahora era su turno, y comenzó a jugar.
En ese instante llegó Brock al Gimnasio de Duelos, acompañado por Kassidy, Jassie y James Rocket (para la tristeza de todos los alumnos que los vieron entrar). La molestia se le notaba en la cara al profesor, no estaba acompañado por las personas con las que él más quisiese estar. Al instante, uno de los alumnos de más confianza de pie junto a la puerta se le acercó a hablarle.
-Profesor, ¿Qué hace acompañado por el Equipo Rocket?- Le pregunto secretamente al oído. Brock hizo una mueca de desagrado y también le contestó al oído.
-Me acompañaron para cerciorarse de que el duelo termine al final del recreo, y de que no hayan desmanes, ya que las últimas peleas que han habido llegaron a oídos de Giovanni, y él mismo los envió… tampoco me gusta, pero no pude hacer nada.- Respondió él. Sin embargo, Brock ocultó también la razón de que si ellos no lo acompañaban, a él no le permitirían ver el duelo y lo dejarían encargado de otro curso mientras este se llevase a cabo, lo habían dejado sin salida.
El alumno observó casi con odio al trío de Rockets, quienes ahora subían por las escaleras de las gradas donde se encontraba la barra de Ash, parándose a brazos cruzados en la parte más alta de esta, obteniendo una inmejorable visión de todo el lugar.
-Y bueno…- Dijo Brock, ahora más animado luego de separarse de aquella compañía, al mismo tiempo que devolvía al alumno a la realidad -¿Qué ha ocurrido en el duelo, me he perdido de algo bueno?- Preguntó finalmente.
Acto seguido, el alumno con una notoria emoción le relató con lujo de detalles la última jugada del partido. Entonces, Brock pegó el grito en el cielo, sin poder creer lo que se había perdido, impresionando a todos los que lograron escucharlo dentro del bullicio que reinaba en el interior de la estructura. Y, sin más, Brock subió a grandes saltos por las escaleras del ala izquierda de las gradas, buscando algún asiento disponible, para así poder ver con relativa tranquilidad lo que aún quedaba del duelo. Fue así como, de entre toda la multitud, logró divisar a Misty y a Sabrina. –¡Mis alumnas favoritas!- Pensó con una sonrisa en sus labios, e inmediatamente se dirigió hacia ellas, esquivando a los alumnos que se le interponían. Y luego, haciendo gala de la "Ira de Brock", obligó al alumno sentado junto a Misty para que este dejara libre el puesto (ante la sorpresa y el temor de los presentes). Brock, satisfecho, se sentó de un brinco en su nuevo lugar, y observando con inocencia a ambas chicas les preguntó: -¿Y, qué tal va el duelo?-
Las chicas, como saliendo de una especie de transe, voltearon hacía él al reconocer su voz. Sin embargo, el más sorprendido fue el propio Brock, quien miró con el ceño fruncido el contraste que tenían las caras de las muchachas: el rostro oscurecido de Misty, y la radiante silueta de Sabrina. Basándose en lo que conocía y que había visto respecto a ambas chicas, dedujo sin equivocarse que quien llevaba la delantera era Gary. Y luego, ni Misty ni Sabrina le habían prestado la mayor atención (volviendo sus caras hacía la cancha), él hizo propio, y también desvió su mirada hacía la batalla.
Y en efecto que Brock no se había equivocado, ya que Gary nuevamente alzaba en el aire otra carta de premio, acompañado otra vez por los gritos del apasionado público. Ya que había logrado vencer con una facilidad impresionante al segundo Electabuzz de Ash, quien ahora mantenía su mirada perdida en su mano, no comprendiendo lo que ocurría, había comenzado a jugar de un momento a otro de una manera muy errática.
Gary soltó una ligera carcajada, saboreando el dulce momento, y alzando su vista hacia un ahora molesto Ash.
-¡No te confíes!- Gritó el chico de la gorra –¡El duelo recién esta comenzando, y yo recién estoy calentando!. ¡Te voy a demostrar que siempre he sido el mejor!- Concluyó el muchacho, ahora sonriendo. Todos los que estaban a sus espaldas gritaron apoyándolo, viendo que su espíritu aún no estaba derrotado y aún podía continuar, y que deseaba continuar. Gary, al escuchar las palabras de Ash, también se molestó. Lentamente, colocó una mano sobre su cabello y comenzó a rascárselo, sin poder creer las palabras que habían salido de la boca de su oponente.
-…¿Crees que yo estoy aquí para demostrar quien es el mejor?- Preguntó, cerrando los ojos.
-¡Por supuesto!,- Contestó Ash -¿Por qué más podría ser?, ¡Desde que te vencí en la Liga Añil que quieres demostrarlo!- Concluyó finalmente, robando una carta al mismo tiempo. Dando inicio a su turno.
Ante la respuesta de Ash, Gary inevitablemente soltó una violenta risa al aire. Para ese minuto, el bullicio del gimnasio había disminuido considerablemente, todos escuchaban atentos aquella improvisada discusión entre ambos.
Gary apuntó a Ash con un dedo de su mano, este instintivamente hecho un paso atrás sobre la plataforma donde estaba parado. –¡Ash Ketchum!- Gritó Gary con voz grave, sulfurado por la situación- ¡No me interesa en los más mínimo si es que eres el mejor o no!, ¡yo estoy aquí por algo mucho más importante que un estúpido trofeo, o que una estúpida venganza!- Concluyó finalmente, con su voz resonando en las paredes del ahora silencioso gimnasio (dentro de lo normal, claro).
-¡¿De qué estás hablando?!- Le devolvió una pregunta Ash, desafiante, cruzando sus brazos con el ceño fruncido, la verdad era que él pensaba que el duelo se trataba de una revancha por lo de la Liga Pokémon.
Gary gruñó entre dientes, más molesto de lo que estaba, la respuesta de Ash lo había logrado descontrolar un poco. -…ni siquiera te has dado cuenta…- Dijo lo más calmo posible, acomodando sus manos en su cadera, alzando su voz para que Ash lo escuchase claramente. -…muy, muy cerca de ti, Ash Ketchum, hay alguien muy importante tanto para ti como para mí.- dijo –¡Es una lástima que no te hayas dado cuenta aún!- Sentenció finalmente.
Ash lo observó confuso, no lograba comprender a quien se estaba refiriendo, no lograba entender cual era la verdadera razón del duelo, no entendía lo que estaba tratando de decir Gary.
En las gradas los gritos comenzaban a alzarse otra vez, los espectadores estaban sorprendidos por los profundos ribetes dramáticos que estaba tomando la conversación, sin embargo, ninguno tenía deseos de que dejarán de hablar, se había tornado en algo realmente interesante.
El profesor Brock, por su parte, estaba sonriente. En verdad que habían valido la pena sus esfuerzos por ver aquel duelo, aún no lograba ver siquiera una jugada, pero le parecía que la trama era de lo más interesante. Junto a él, Sabrina lanzaba una pequeña y curiosa mirada a Misty, quién observaba a ambos chicos con los ojos tan abiertos como melones. Ahora comprendía en profundidad que la razón del duelo era ella, ya que hasta ese minuto tan sólo estaba enterada de Ash y Gary se habían reñido a golpes, y que por eso había comenzado todo el asunto del desafío, pero en ningún momento se le cruzó por la cabeza que ella pudiera haber sido la causa del conflicto, increíblemente.
Sabrina bajo la mirada hacía sus pies, con un semblante desilusionado. Sus propias sospechas del motivo por el cual había comenzado la riña habían sido ciertamente acertadas, sin embargo, y a pesar de que ella estaba segura de que era así, aún mantenía una esperanza de que estuviese equivocada. La conversación no la había alegrado en nada.
A pesar de no entender nada de lo que ocurría, Ash se decidió a atacar con su tercer Electabuzz en juego. Lo había colocado como Pokémon activo poco antes de robar su carta, mientras discutía con Gary. Sin embargo, Ash estaba en serios problemas, ya que no lograba concentrarse en el juego. Las palabras de Gary habían calado más hondo de lo que cualquiera hubiese pensado, y estas se repetían una y otra vez en la cabeza del muchacho de la gorra, desviándolo hacía cualquier otro lugar, menos en el juego… trataba en vano de comprender acerca de quien se había referido Gary cuando dijo lo que dijo.
Justo en ese instante, y como una suerte de advertencia de que ya todo estaba próximo a acabar, el timbre del establecimiento sonó, retumbando aún dentro del gimnasio, superando los bullicios que creaba el público, ahora más preocupado de que el partido alcanzase a terminar que de apoyar o alentar a los jugadores, no se querían quedar con las ganas de saber quien ganaría el duelo. Todos habían comprendido el mensaje, tan sólo quedaban 15 minutos para acabar el duelo. ¡Pero aún faltaba mucho!
Misty se levantó un poco, buscando algo dentro del bolsillo de la falda verde del uniforme: el pequeño reloj roto. Sabrina notó que ella lo hacía.
-¿Cuánto queda?- Preguntó ella, apresurada.
-…quince minutos… no se si alcancen a terminar…- Respondió Misty. Sabrina lanzó un pequeño suspiro.
-Eso sería decepcionante… quiero que gane Gary…- Dijo Sabrina en un susurró. Sin embargo, Misty la oyó, y con una mirada asesina volteó hacía ella.
-¿Qué?- Preguntó severa. Sabrina sonrió ridículamente ante la mirada de la pelirroja e hizo un movimiento con sus manos, para que acabara el tema.
Ash pareció volver al en sí debido al estrepitoso ruido del timbre, regresando su concentración al partido, sin embargo, algo había ocurrido dentro de él. En su cabeza miles de estrategias iban y venían, pero no lograba concentrarse en ninguna. Al parecer las palabras de Gary habían dejado secuelas que nadie había deseado que nacieran.
Así y todo, Ash continuó. Como planeando algo, cargó rápidamente a uno de sus Pikachus con una energía eléctrica y volvió nuevamente su vista a su mano, buscando escasas ideas fructíferas. Descubrió así que por el momento no podía hacer nada más, tan sólo depositar todas sus esperanzas en el Electabuzz que había dejado al frente, esperando que pudiese resistir el tiempo suficiente el castigo que Nidorino le impondría, mientras él intentaba crear algo. Que por lo menos fuera capaz de soportar dos turnos, Ash no pedía más. Con una pequeña seña indicó a Gary que ahora era su turno.
Gary robó una carta, y seriamente cargó a su Nidorino con una Energía Hoja, una más y ya tendría cuatro. Y así podría efectuar el ataque más poderoso de su Pokémon: la Tacleada. Que a pesar de sonar muy débil en otros Pokémons, en este era un ataque en verdad impresionante. Acto seguido, sin perder la seriedad en su rostro, Gary ordenó a su Nidorino atacar con Doble Bofetón. Nuevamente, la moneda apareció en el aire, comenzando a girar casi al instante. Los que apoyaban a Ash aplaudieron felices cuando la primera tanda de giros falló, saliendo cruz. Sin embargo, la segunda fue distinta: el brillo de la moneda fue en el área del Tangela. Gary al menos lograría quitarle 20P.I. al Pokémon de Ash, sin embargo, no se sentía feliz, estaba preocupado, ya no quedaba tiempo.
La imagen del Pokémon de Gary saltó en el aire luego de la segunda girada de la moneda (ya que como esta había fallado el primer turno no se había provocado movimiento alguno en la cancha), y se alzó con una pata levantada contra el Electabuzz de Ash, propinando un gran golpe.
A pesar de todo, Ash no pudo evitar que una pequeña risa saliera de sus labios, su Pokémon estaba cumpliendo su deber. Ahora sería su turno.
Ash robó una carta y la depositó en su mano, planeando utilizarla después. Acto seguido, volvió a cargar a su Pikachu en banca con otra Energía Eléctrica, acabando su turno rápidamente, sin hacer más.
En las gradas, la gente impaciente comenzaba a nacer. Querían que Ash atacara, no que se quedara a la defensa. Pero por fortuna, Misty Waterflower se levantó molesta de su asiento, y a voz en cuello, dio un espectacular grito exigiendo que esperaran, que ya verían algo espectacular, siendo obedecida casi al instante por los que lograron escucharla. Brock y Sabrina la observaron boquiabiertos, pestañeando repetidamente debido a la sorpresa.
De vuelta al duelo. Gary había comenzado su nuevo turno. Había comenzado a sospechar un poco acerca de la estrategia que Ash estaba utilizando, su mirada estaba fija en el Pikachu en banca, que a pesar de verse inocente en la imagen holográfica, ya estaba cargado con dos energías eléctricas. ¿Qué se proponía?, se preguntaba él. Luego, desvió su mirada con detención a su mano, no hallaba aún como descifrar la estrategia de su rival. Él imaginaba que Ash haría una jugada simplemente espectacular, sin embargo, no alcanzaba a especular que Ash (casi inocentemente) había planeado hacer algo de veras simple, anticipando el pensamiento de Gary. No deseaba hacer algo complejo, no en esos momentos en que no lograba controlar bien su juego, sino que hacer algo fácil y efectivo.
Gary robó, finalmente, una carta de su baraja y la utilizó en el acto. Era un Quite de Energía, así que despojó de una energía eléctrica al Pikachu en banca de Ash. Este último gruñó ante el movimiento de Gary, tan sólo le faltaba una, pensaba. Entonces, para el temor de Ash, Gary cargó nuevamente a Nidorino con una Energía Hoja, ahora podría utilizar la poderosa Tacleada de este, la cual quitaba de ninguna manera despreciables 50P.I., 10 más de los que el Electabuzz de Ash podía soportar en aquellos instantes. Sin embargo, y en una muestra más de lo parecidos que resultaban ser Ash y Gary, este ataque de Nidorino tenía el mismo requerimiento que la Onda Trueno: lanzar la moneda para ver a quien le llegaba el daño. Pero Gary tenía confianza, después de todo ganaba el duelo por 2 premios a 0.
Nuevamente el gimnasio se quedó en silencio cuando Gary ordenó el ataque de su Pokémon. La moneda con su rapidez habitual apareció en el aire, girando sin cesar, con los ojos de todos observándola, ansiosos. Cada uno deseando que cayese rápido, y que cayese en la cara que ellos deseaban.
Segundos después. Gary, y todos quienes lo apoyaban saltaron en un grito de victoria: la imagen del Tangela había comenzado a brillar. El Electabuzz de Ash cayó destruido ante una gigantesca cornada del Nidorino, explotando ante la mirada atónita de su entrenador.
Ash maldijo entre dientes, nuevamente no tenía buenas defensas, y su Electabuzz había sido derrotado demasiado rápido, otra vez estaba atrapado. Por su parte, Gary robó su tercer premio y, sonriendo, lo alzo soberbiamente hacia Ash.
-¡La victoria será mía!- Le gritó mientras le mostraba la carta: Un Charizard. Ash observó con los ojos abiertos de par a par, no tenía la menor idea de que Gary tuviera esa carta en su baraja, ahora comprendía el porque de aquel desapercibido Charmander en la banca. En ese momento se arrepintió grandemente de haber utilizado un Golpe de Viento contra aquel naipe, debió haberlo destruido al tener la oportunidad. -¡Y te ganaré sin daños!- Sentenció finalmente Gary, burlón.
El turno era ahora de un más que preocupado Ash. Todo estaba en su contra, absolutamente todo. Para colmo de males, las palabras que habían provocado su desconcentración final habían regresado a su mente: `…alguien importante tanto para ti como para mí…´. Sacudió su cabeza tratando de que se alejaran lo suficiente como para permitirle jugar lo mejor posible. Observó el panel de control donde estaban sus cartas. Su Pikachu aún no estaba preparado para atacar decentemente, Gary ahora tenía un Charizard que podría utilizar en cualquier momento (…por como se estaban dando las cosas), y en su banca tenía un Charmander amenazante casi sin daños, y más aún, ahora tenía una desventaja de 3 a 0. Sin embargo, ahora sería su turno. Volvió a sacudir su cabeza y comenzó.
Alzó al Pikachu sin energías adjuntadas como su Pokémon Activo y robó una carta, dejándola en su mano. Inmediatamente, cargó a su Pikachu en banca con una nueva energía eléctrica, con la esperanza ahora de utilizar a su Raichu, pero para eso le hacía falta una más. Observó con detención, y descubrió un buen medio para salvarse, aunque fuese por el momento.
Gary gruñó cuando Ash utilizó el Quite de Energía que había dejado sin mayor atención en su mano, quitándole al Nidorino su Energía Doble. Dejándolo tan sólo con lo suficiente para hacer el ataque de Doble Bofetón. Ash, entonces, acabó su turno, sin atacar a pesar de que el tiempo se iba.
La barra tras Gary, con las chicas cantando su nombre y apoyándolo, ahora lo incitaba a que atacara, algo que, sin duda, él también deseaba. Robó una carta, dando inicio a su turno, y la utilizó inmediatamente, cargando a su Nidorino con una Energía Hoja, luego, y para variar un poco su juego, utilizó un Bill, robando así dos cartas más: dos oportunas energías de fuego. Se sonrió. Acto seguido, ordenó a su Nidorino a que hiciera un ataque de Doble Bofetón en contra del Pokémon de Ash, acompañado como siempre por el apoyo de su público. La moneda apareció, pero, contra todo pronostico, falló en las dos oportunidades. No hubo movimiento en el tablero, el público a favor de Gary pareció callar unos segundos (un total contraste comparado con el de su oponente), al mismo tiempo que Ash soltaba un aliviado suspiro. Algo de fortuna no le venía mal.
Ahora sería su propio turno, robó una carta y cargó a su Pikachu en banca con la tercera y definitiva Energía Eléctrica, la que él necesitaba. Ahora tan sólo necesitaría un turno más, y algo de suerte.
Así llegó otro turno más para Gary. Él robó otra carta y se sonrió feliz de lo que le había salido: un Charmeleon. Cargó rápidamente a su Charmander con una Energía Fuego, y se sonrió al pensar en que tan sólo le hacían falta tres energías más. A la velocidad de un rayo, atacó nuevamente con su Nidorino, sin siquiera detenerse un poco para notar que el Pikachu de Ash ya tenía tres energías a su haber. Esta vez, el ataque del Pokémon de Gary funcionó en su totalidad. La moneda ya había girado y dos veces había salido cara. La imagen del Nidorino de Gary acabó con el segundo golpe de su Doble Bofetón, haciendo explotar al pequeño e indefenso Pikachu de Ash. Y Gary, ya ovacionado por gran parte del gimnasio, robó su cuarto premio. Sonriente, pensando en lo fácil que se le estaban dando las cosas.
Sentados aún en las gradas, Misty, Sabrina, y Brock, observaban sorprendidos el desarrollo del desafío, ninguno decía palabra alguna. Los tres buscaban dentro de sus mentes el motivo posible de que Ash estuviese jugando tan mal, y el del porqué que él estuviese en tanta desventaja. Dentro de sí, Misty aún tenía algunas esperanzas de que Ash pudiese remontar, pero comprendía en la difícil situación en la que estaba (no por nada era Líder de Gimnasio), sin embargo, aún tenía fe.
Alzó nuevamente la mirada hacía el pequeño reloj sin mangas que tenía en su mano, y suspiro preocupada. Restaban tan sólo cinco minutos.
Ash también mantenía alguna esperanza dentro de sí. A pesar de que sólo tenía un Pokémon en cancha, y de que su juego lo había decepcionado incluso a él mismo. Observaba desafiante a los cuatro Pokémon que Gary tenía en juego: su Eevee en banca, junto a un segundo Nidoran Macho y al amenazante Charmander, y al frente un Nidorino prestó para atacar. Ash robó una carta, tratando de buscar fortaleza dentro de sus años de experiencia, y con el estupor en sus ojos, y el sudor en su frente, la observó… un Profesor Oak… esa sería su esperanza. Sonrió desafiantemente hacía Gary y le gritó finalmente, sintiendo que una parte de su extraviado juego volvía a él: -¡Te lo dije!, ¡Aún no estoy derrotado!-.
-¡ja!... sólo son amenazas…- Suspiró Gary. Sin embargo, vio con sorprendido asombro cuando Ash sacó a la cancha a uno de sus mejores Pokémon.
Y así era, porque Ash, con una limpia sonrisa en sus labios, evolucionó finalmente a su Pikachu en un Raichu, el cual ya estaba totalmente cargado para efectuar su más poderoso ataque: el Rayo; el cual quita ni más ni menos que 80P.I., pero que exige que se le descarte una carta de Energía Eléctrica al utilizarlo. Raichu, al igual que el Nidorino de Gary varios turnos atrás, apareció luego de una radiante luz emanada mientras cambiaba de forma, y lanzo un pequeño grito de batalla repitiendo su propio nombre. Acto seguido, y sin terminar aún su jugada, Ash utilizó a su Profesor Oak, descartando todas las cartas que tenía en mano, enviándolas al cementerio, para luego sacar siete cartas nuevas. Observó con nítido asombro una de las cartas que le habían salido, ¡tenia la partida ganada!, pensó. Le había salido la carta más poderosa dentro de toda su baraja: Zapdos, una carta única en el mundo, que tan sólo él poseía, y que se diferenciaba a todas las demás gracias a su gran poder, y a los brillantes marcos dorados que esta poseía en su cara exterior.
Ash había conseguido aquella carta luego de varios e infructuosos negocios en uno de sus tantos viajes alrededor del mundo, específicamente, en alguna zona de las Islas Naranja. Donde debió pagarle una fuerte suma de dinero a uno de los lugareños del sector, sin embargo, a sus ojos el costo había valido la pena.
-¡Hey!, ¡Juega más rápido, ¿quieres?!- Le gritó Gary desde su sitio en la plataforma, sin entender el porque de la sonrisa de Ash -¡No tengo todo el día para esperarte!-.
-…no tienes idea de lo que te espera.- Desafió Ash. Gary finalmente lanzó una exclamación al aire, para darse un poco de confianza, ya que sentía cierto grado de temor al Raichu que ahora Ash tenía en juego.
Ash, rápidamente, aprovechó de bajar dos nuevos Pokémon que le habían salido: un tercer Pikachu, y un pequeño Pidgey. Acto seguido, cargó a su Raichu con otra Energía Eléctrica para no perder ni siquiera un turno para atacar. Sin embargo, decidió guardar a Zapdos para después, utilizarlo como una suerte de factor sorpresa… a la larga, sería este su mayor error.
Finalmente, ordenó a su Raichu que atacará con Rayo, y este obedeció. La imagen del ratón eléctrico dio un pequeño brinco en el aire y soltó de sus mejillas coloreadas enormes ráfagas de rayos, que impactaron de lleno en el Nidorino de Gary, eliminándolo finalmente en una explosión, que fue acompañada por el siempre presente rugido del público. Ash parecía estar de vuelta.
Gary no pudo ocultar la rabia de haber perdido a su Pokémon (a pesar de no haber tenido intenciones de utilizar a su Nidoking por el momento). Observaba con desprecio como Ash alzaba en los aires su primer premio, sin embargo, lanzó un pequeño suspiro y se sonrió. Ahora vendría su venganza.
En las gradas. Misty, al ver como Ash ganaba ese juego, dio un sorpresivo salto en su silla, soltando un poco de la tensión que en ese momento la dominaba. Sabrina aún se preguntaba que le ocurría a Ash, ya que recordaba frescamente cuando Ash la había derrotado, sin embargo, en aquella ocasión (y así lo recordaba ella), él había jugado mucho, muchísimo mejor de lo que lo hacía en aquel momento. Aún así, sus deseos de victoria aún se iban casi inconscientemente hacía Gary.
Brock por su parte, disfrutaba del duelo con total tranquilidad, observando, estudiando, y analizando las jugadas. Con una sonrisa en sus labios se alegraba de ser neutral en aquel momento.
Gary estaba furioso, pensaba que lograría vencer a Ash sin perder siquiera un premio, pero ahora veía que no era posible. Observó su mano, y decidió que el momento había llegado. Debería colocar en funcionamiento su estrategia de invocar a Charizard, y con él eliminar finalmente a Ash. Alzó al frente como Pokémon Activo a Eevee (un pequeño sacrificio para esos momentos), y robó una carta. Gruñó, no le salió nada útil. Así que tan sólo se dignó a cargar a su Charmander con una Energía Fuego. Y a sabiendas de que Ash robaría un segundo premio, pasó su turno.
Ash, sonriente, robó una nueva carta, la miró y se le ocurrió una pequeña y buena estrategia. Cargó nuevamente a su Raichu con una energía eléctrica, y rápidamente ordenó el ataque, sacrificando aquella carta, y a la vez, eliminando sin mayores inconvenientes al Eevee de Gary. El público rugió, al mismo tiempo que las apuestas crecían por todos lados, ahora la balanza cargaba hacía Ash (quien parecía haberse reestablecido del todo). Tal como lo supuso Gary, este robó su segundo premio: una energía eléctrica. Ahora iba en las cuentas. Pero aún ganaba Gary.
Ahora si, un poco más preocupado. Gary alzó al frente a su Nidoran Macho en banca, siendo este el Pokémon Activo. Acto seguido, robó una carta de su baraja: un Entrenador Bill. Gary la observó sin cambiar la expresión de cara, y la depositó en su mano, ya que lo único que tenía en mente en aquel momento era una sola cosa: cargar a su Charmander y evolucionarlo a un Charizard lo más rápido que fuese posible. Y en efecto, así fue como Gary cargó con una tercera Energía Fuego a su Charmander, y así finalizó su turno. Sin saber que ocurriría en el siguiente, sin atacar, sin perder la seriedad de su rostro.
Ash comenzó su turno robando una carta: un Recuperador de Energía. Luego observó fijamente a Gary, sonriendo sorpresivamente. Gary frunció el ceño ante esto y -¿Qué está tramando?- se preguntó. Ash alzó una carta a la vista de Gary, quién la observó estupefacto, sin querer creerlo. El naipe que Ash tenía en su mano era otro Golpe de Viento, la carta que le había salido en su turno anterior. Gary negó con la cabeza, incrédulo, como si eso sirviese de algo para que Ash no utilizara la carta, pero no pudo hacer nada. Ash rápidamente activó la carta, intercambiando al Nidoran Macho de Gary por su Charmander en banca, dispuesto a destruirlo sin consideración. El público rugió en una mezcla de sorpresa e incertidumbre, y rugió más aún cuando el Raichu de Ash destruyó por completo al pobre Charmander con el ataque de Rayo (descartando la correspondiente energía eléctrica, sin notar que en su ansiedad no había agregado otra para no arriesgarse a perder turnos. En aquel minuto, en verdad, no le importaba).
Misty saltó nuevamente sobre su asiento, emocionadísima de felicidad. -¡Ash puede ganar el duelo!- Gritó observándolo con sus ojos verdes muy abiertos, tal como ella lo veía cuando eran niños, cuando jugaban en aquellas practicas de antaño.
Sabrina y Brock observaban sorprendidos por la recuperación sorpresiva que había tenido Ash, aún sentían en sus bocas el sabor amargo del mal juego que él había demostrado en los turnos pasados, sin embargo, y por el momento, este se estaba diluyendo poco a poco. Ahora si estaba demostrando que era un gran jugador, sin embargo, nadie daba por muerto aún a Gary, él estaba muy vivo y coleaba muy fuerte, así él lo demostraría en sus siguientes turnos.
Gary ahora si estaba furioso. Apoyó sus manos sobre el panel de control de las cartas, apretando los bordes de este con fuerza, tratando de apaciguar un poco su rabia, algo que le resultó en vano. Ash observó como las esperanzas de Gary se desvanecían, y soltó una carcajada abiertamente.
-¿Así que ya te rindes?- Le gritó, devolviéndole la mano. -¿Ves?, ¡siempre he sido el mejor!- Sentenció finalmente Ash, dejando que los humos subieran rápidamente a su cabeza.
-Idiota…- Murmuró Gary para sí mismo. Acto seguido, como si fuese un rey noble y orgulloso, alzó su cuerpo, mostrándose más fuerte que en mucho tiempo, y lentamente esbozó una característica sonrisa en sus labios -¡Yo aún no me rindo, Ash!- Le grito con toda su voz -¡No me voy a rendir hasta que pueda vengar la tristeza que provocaste en ella!, ¡quiero verte derrotado, y de eso me encargo yo!-
-…¿vengarla?...- Se preguntó lentamente Ash, con su rostro confundido. No comprendía aún a quien se refería Gary… ¿era una mujer?... pero, ¿quién?. -…alguien importante tanto para ti como para mí…- Se repitió en un murmullo, bajando la mirada tratando de descifrar a quién se refería su rival. De pronto, recordó donde estaba, ¡el duelo aún no terminaba!. Sacudió su cabeza bruscamente, regresando a la realidad, era hora de terminar con todo esto.
Gary ya había colocado a su único Pokémon como Pokémon Activo, a su desnudo Nidoran Macho. Y ya había robado una carta de su baraja. Sorprendentemente, pensó en como habían rotado los papeles en el juego: si no hacía algo rápido Ash eliminaría a su Nidorino y acabaría ganando el duelo, ya que Gary no tenía más Pokémon en juego para defenderse. Observó su mano con desesperación, no debía permitir que Ash ganara, no podía hacerlo, no después de el trato que el había tenido para con Misty. Gary deseaba vengarla, vengar su orgullo, vengar su corazón, y lo haría, se juró a si mismo que lo haría.
Misty observaba seriamente lo que ocurría, sentada en su lugar en las gradas. Preocupada por lo que iba a pasar, preocupada por lo que ya estaba pasando. No quería que esto ocurriera, no así. No deseaba que por su culpa Ash y Gary terminaran odiándose, ya que ella sabía que lo que sentían el uno por el otro no era odio, sino rivalidad, tan sólo eso, y ella no deseaba ser la causante de que aquel sentimiento naciera entre ambos chicos. De pronto, sintió como su pecho se estremecía debido al choque que provocaron todas las viejas preguntas al regresar. Aquellas preguntas que no la abandonaron durante todo el día anterior, y que fueron causante de su cobardía en aquella noche, cuando intentó en vano ir a visitar a Ash en su habitación. Se percató tristemente de que este último y ella aún no cruzaban mayores palabras. Sintió por un momento que se desesperaba, que le faltaba el aire, y que todos los sonidos e imágenes desaparecían, dejándolos sólo a ella y a Ash en todo aquel gigantesco lugar. Aquel niño, ahora tan sólo preocupado por un duelo de cartas… por su sueño… por el camino de su vida. Había crecido, había cambiado… Misty se preguntaba si es que Ash aún tendría algo de aquel niño de seis años que ella siempre había guardado en su corazón, de aquel niño que ella conoció desde el momento mismo de nacer. ¿Porqué ni siquiera la saludo?, ¿Qué le había pasado?... ¿qué había pasado con él?...
-¡Miren eso!- Gritó sorpresivamente Brock, emocionado por la jugada que Gary en ese momento efectuaba. Misty volvió sorpresivamente de sus tristes sueños, y alzó ágilmente la mirada hacía la cancha donde estaban Ash y Gary. ¿Gary había obtenido la ventaja?
Durante su turno, Gary de entre su desesperación por la desventaja ante Ash, utilizó el Bill que le había salido anteriormente, y para su sorpresa y satisfacción, sacó algo impresionante ¡una dicha de la fortuna!. Las dos cartas que le salieron fueron un Charmander y un segundo Bill seguido. Inmediatamente utilizó esta carta para robar dos cartas nuevas, y le ocurrió algo que hasta ese momento él no pensaba que fuese posible, no pensaba que tanta fortuna se pudiese fijar en él en tan sólo un instante, estaba en verdad agradecido. Le había salido un Buscador de Entrenador (naipe útil si lo que se quiere es buscar una carta de Entrenador de entre la baraja), y otra carta de Entrenador, una de las cartas que más le gustaban a los jugadores de la zona de Kanto: un Permisivo +. Similar a la carta que había utilizado Brock en su duelo con Misty, esta también permitía cargar a un Pokémon sin importar si ya se había cargado durante el turno en curso, sin embargo, lógicamente tenía sus diferencias: ya que esta permitía buscar tres cartas de energía básicas y adjuntarlas a un mismo Pokémon, previó sacrificio de alguna energía unida de antemano a algún Pokémon del que la utilizaba. Cabe anotar que la Federación de Cartas de Duelo tan sólo permitían a los jugadores tener una de estas cartas en toda la baraja, ya que esta representaba muchas habilidades que a la larga podrían resultar injustas, por eso aquella carta era tan deseada, y como ya dije, donde más se utilizaba era en la región del país de Kanto.
Gary, inevitablemente, se sonrió ante las afortunadas cartas que le habían salido, e inmediatamente las utilizó.
Ante la sorprendida mirada de todos. Bajó a la banca a su nuevo Charmander y, para sorpresa de Ash, le añadió ridículamente una Energía Hoja, descartándola inmediatamente, enviándola al cementerio. El rostro de Ash cambió radicalmente cuando Gary utilizó la Permisivo +, muy sorprendido, su instinto de jugador le indicaba que las cosas iban a comenzar a empeorar, ¡debía hallar una forma de evitarlo!
Gary, siempre sonriente, buscó en el interior de su baraja las tres cartas de energía que deseaba: tres Energías de Fuego. E inmediatamente las unió a su Charmander. Los signos de estas aparecieron al instante sobre el holograma del Pokémon. Él se sonrió más aún al ver el ahora boquiabierto rostro de un incrédulo Ash. Pero su jugada aún no terminaba. Luego de añadir las cartas, alzó al aire a su Buscador de Entrenador, ante la sorpresa y jubilo de gran parte de los espectadores, y nuevamente buscó dentro de su mazo. La carta que seleccionó fue un Criador Pokémon. Ash negó con la cabeza, sonriendo ante la decepción. Gary anunció su siguiente jugada a viva voz: Utilizaría el Criador Pokémon para evolucionar inmediatamente a su Charmander en un poderoso Charizard. Y así lo hizo, acompañado por su barra, quienes, mayoritariamente chicas, no dejaban de corear su nombre, todos asombrados por el nivel de tal jugada.
El Charizard de Gary apareció en juego con un grito de demonios, lanzando gigantescas flamas de ardiente fuego al aire como medio de presentación. Sin embargo, Gary no pudo atacar en ese magnifico turno: aún le hacía falta una energía para poder activar el ataque de Charizard, pero en ese momento no le preocupaba, ya que no importaba si Ash lo atacaba con un Trueno, su Charizard podía soportar la descarga sin mayores problemas, claro que tan sólo un turno, ya que sus P.I. no eran los suficientes para soportar 120P.I. de daño, que significaban dos ataques de Trueno. Charizard soportaba 100P.I.
Burlescamente, hizo larga reverencia hacía Ash, indicándole que su turno había terminado. Luego alzó su vista hacía él, -Te dije que me vengaría…- Sentenció finalmente. Ash gruñó.
Tanto Ash como todo el público aún estaban sorprendidos, ¿cómo había podido pasar todo esto? ¡Gary estaba derrotado! Ash tragó saliva, tragando al mismo tiempo la amargura del momento, tratando de mantenerse firme. Por inercia robó una carta de su baraja, y observó su mano, con la mirada perdida, como si su espíritu de pelea ya se hubiese dado por vencido. Observó con desprecio a su Zapdos, culpándose de no haberlo puesto antes en juego, era el segundo gran error que había cometido durante el partido, quizás si hubiese lanzado a Zapdos antes ahora todo sería distinto… maldijo bajo su respiración su suerte, sintiendo como la habilidad lo abandonaba nuevamente. Era consiente de que su Raichu no podría soportar siquiera un turno contra el Charizard de Gary, ya que este totalmente cargado era capaz de quitar 90P.I. con un solo Lanzallamas… Raichu no soportaría… entonces, ¿qué podía hacer?, ¿cómo era que no había sospechado algo así antes?... ¡demonios!
Ya con sus deseos de batalla extrañamente eliminados, victima de tantos errores no forzados en un jugador que rara vez erraba y que rara vez se rendía, Ash tan sólo hizo lo que debía hacer, esperando el final como enjuiciado que espera su ejecución. Ordenó a su Raichu a atacar, sin hacer nada durante su turno, y este obedeció, eliminando al Nidoran Macho de Gary sin inconveniente alguno. Ash sacó otro premio con la mano pesada, rió sin ganas ante lo que vio: un Poder Plus, quizás en otras circunstancias le habría servido, mas no ahora. Con todos los P.I. que Charizard era capaz de soportar, ni siquiera el ataque Rayo serviría, ni siquiera unido al Poder Plus, aún le faltarían unos 10P.I. más para lograr vencerlo. Y en ese momento, Ash ya estaba vencido.
Misty ya se había percatado de lo que Ash pensaba, al igual que Sabrina, y que Brock. La pelirroja lo observaba con piedad, deseando ayudarlo de alguna manera en aquel momento tan difícil, no podía hacerlo. Siquiera habían hablado, ¿Cómo podría ayudarlo?, los ojos verdes de Misty se entristecieron… no deseaba ver lo que veía… jamás había visto a Ash derrotado de aquella forma, derrotado de espíritu.
Entre los entendidos dentro del gimnasio la pregunta era la misma: ¿porqué Ash había estado jugando de manera tan errática? ¿Qué le había pasado al gran campeón de la Liga Johto?. No podían siquiera sospechar que el juego errático del muchacho había nacido desde las punzantes palabras que Gary le había lanzado, aquellas referente a una muchacha que nadie conocía, siendo que estaba ahí mismo entre ellos. Siquiera Ash lo había notado bien. Durante el duelo él se cuestionó acerca de a quien se estaba refiriendo Gary, pero no le prestó la importancia suficiente a estas preguntas, ya que, sin quererlo, estás crearon dudas y desconcentraciones dentro de su cabeza, quien a fin de cuentas equivocó su estrategia, volviéndola tan pasiva, creando falsas esperanzas, y en los momentos de desesperación jugadas que no correspondían. Esa era la conclusión que invadía la mente de Ash, ahora comprendiendo todo lo que había pasado mientras sentía como todo se desmoronaba a su alrededor, sin embargo, y así lo recordarían muchos de los que estuvieron presentes en este duelo. Ese sería el último partido de tantos errores que se le vería a Ash dentro de muchos años en su rutilante carrera.
Lo siguiente que le tocaba a un sonriente Gary parecía ser simplemente un trámite para acabar con todo. Con la eliminación de su Nidoran Macho del juego, Charizard pasaba inmediatamente a la cabeza de su juego, convirtiéndose en el Pokémon Activo. Gary robó una carta, y como si la diosa de la fortuna aún no lo abandonase, vio con felicidad un Poder Plus que le había salido. Como burla póstuma lo adjuntó a Charizard, a sabiendas de que no era necesario. A esas alturas, su felicidad y ánimo estaban por las nubes, apoyados también por los cánticos de su público, que en aquellos momentos lo apoyaban incondicionalmente (dicho sea de paso. entre ellos también Sabrina, para molestia de Misty). Era tal su nivel de felicidad que se sonreía solo, parado en su plataforma, deleitándose mientras observaba el derrotado semblante de Ash. Todo fue euforia cuando Gary cargó a Charizard con una cuarta Energía de Fuego, y alzando en el aire su mano, en señal de victoria, se disponía a ordenar el ataque que destruiría el Pokémon más fuerte de su oponente en aquel duelo… sin embargo, lo que ocurrió fue algo que nadie se esperaba que ocurriese. Ocurrió lo impensable.
Gary con una gigantesca y soberbia risa en sus labios, alzo su voz para dar finalmente la orden de ataque: -¡Charizard!- Grito ante el bullicio colectivo - ¡Haz el Lanza…!-
Sin embargo, se quedó con la frase en medio de su garganta. Para la mayor decepción de su vida, el timbre del internado sonó, retumbando dentro del gimnasio nuevamente. Todos en el interior lo escucharon estupefactos, sin poder creer que el duelo terminase de aquella manera, para bien o para mal, en un empate. Cabe anotar que muchos de los presentes en las gradas se quejaron abiertamente, casi al borde de las lágrimas al escuchar el estruendo… todas, y absolutamente todas las apuestas habían sido perdidas.
Sin embargo, Gary gritó: -¡Esto aún no termina!. ¡Charizard…!- Intentó en vano alzar de todas formas su ataque, sin embargo le fue inútil. Ya que quedó boquiabierto cuando las imágenes de los hologramas se borraron en un diminuto destello de luz. Alzó sus ojos hacía los Rocket, de pie aún a espaldas de Ash, comprendiendo que ellos habían dado la orden de apagar las máquinas, y los odió.
-Habíamos quedado de acuerdo que duraba hasta el final de este recreo- Dijo Kassidy, seriamente, casi en burla. Jessie y James asintieron a sus espaldas.
-¡Ya oyeron!- Gritó James -¡Ahora a sus salones de clase, chamacos!- Los alumnos lo miraron con odio, más odio que nunca, todos resistiéndose a obedecer. Él se atemorizó un poco, sabía bien que tendría que pagar cuentas después (no por nada era casi detestado por muchos alumnos), sin embargo se había dejado llevar por el poder que había sentido junto a sus primas Jessie y Kassidy.
Brock suspiró pesadamente, en resignación ante la situación, y se puso de pie, parándose sobre su silla para que todos pudiesen verlo.
-¡Alumnos!- Gritó a voz en cuello -¡Obedezcan, el duelo termino!- Concluyó. Percatándose de la realidad, todo gracias a la intervención de Brock, casi todos los presentes se levantaron de sus asientos, y guardando los utensilios que habían llevado para ver el duelo, comenzaron a marcharse lentamente, empujándose unos contra otros, apretujados, saliendo a través de las tres grandes puertas del gimnasio. Mientras alzaban al aire gritos de batalla, coreando aún algunos coros que habían improvisado durante el duelo, y los nombres de los jugadores. No era un secreto que la mayoría estaba desilusionado por el resultado final de la batalla, sin embargo, muchos estaban, de todas formas, conformes: habían visto un duelo que muy pocos podrían decir haber visto en su vida, además de que los que habían luchado eran dos de los más famosos jugadores en todo el mundo. A esas alturas, el mal juego de Ash se había transformado tan sólo en un accidente dentro del espectáculo (no para algunos), ya que gracias a este duelo, muchos se habían decidido y estaban ansiosos de imitar a Ash y a Gary, y convertirse en grandes jugadores, a pesar de no haber logrado conocer el verdadero nivel de los contendientes de turno. Simplemente, se habían enamorado del juego de cartas, y deseaban seguir su sacrificado camino. Habían comenzado a admirar más aún a ambos duelistas, y a pesar de que la fama que ambos poseían ahora dentro del internado desaparecería en gran cantidad en el transcurso de los días, no serían olvidados de las mentes de los que estuvieron presentes en aquel gimnasio, en aquella mañana. Sin embargo, ni Ash ni Gary tenían eso en mente ahora.
No todos habían abandonado el recinto, ya que, aún sentados en sus asientos, estupefactos. Misty, Sabrina y Brock (quien se había sentado nuevamente), observaban serios a ambos chicos que aún no abandonaban las plataformas de la cancha central del gimnasio.
Misty en particular, estaba muy preocupada por la imagen que observaba ahora de Ash, lo observaba con una mezcla de pena y misericordia: con ambas manos apoyadas en el panel de duelos, donde aún estaban desparramadas sus cartas, ocultando su rostro en las sombras que le otorgaba su gorra contra el sol que entraba por las ventanas del gimnasio. Parecía llorar, aunque no lo hacía, simplemente, trataba de digerir lo que había ocurrido. Aún sacando conclusiones de lo que había ocurrido, estaba furioso consigo mismo. Misty suspiró tristemente, sintiéndose particularmente impotente en ese momento, no podía hacer nada, tan sólo observar.
-…bueno, Ashyboy…- Dijo Gary calladamente, aprovechando que ahora no existía ruido dentro del gimnasio luego de que, en varios minutos, éste había quedado completamente solitario. Apoyado de brazos cruzados contra la baranda de la plataforma -…es un empate… ni tú ni yo logramos nuestros objetivos…- dijo Gary, soltando una carcajada irónica, también digiriendo lo que ocurría, al mismo tiempo que activaba la plataforma, para que esta descendiera.
-…no es cierto…- Dijo lentamente Ash, negando con la cabeza, ante la vista de los presentes -…es una derrota…-.
.: PARTE 11: No me olvides :.
El día ya se había marchado, y la noche reinaba ahora en paz por todo el Internado. Luego de que acabara finalmente el tan ansiado duelo, los alumnos regresaron con la mayor y relativa tranquilidad posible, aún comentando los sucesos recientes a través de los pasillos y de las escaleras de la estructura de las salas. Aún muchos de ellos se encontraban ciertamente molestos por el resultado: un empate. Se habían quedado con las ganas de ver quien era el mejor de los dos duelistas de Pueblo Paleta (visión que compartían con Ash). Sin embargo, las horas ya habían avanzado, y ahora las cosas estaban en calma, a pesar de que durante las clases Gary no había regresado, perdiendo la materia del día, que sin embargo, no había sido mucha… Brock no estaba de ánimos para enseñar algo, sino que se había quedado comentando el duelo en grata convivencia con sus alumnos del 3ro Medio C, para felicidad de estos.
El momento que Misty había esperado finalmente había llegado. Se había armado de valor durante toda la tarde, prometiéndose a si misma que hoy no fallaría. Ahora permanecía en silencio de pie frente al espejo del baño de su habitación. Su cabello rojizo aún estaba húmedo debido a la ducha que había tomado minutos antes, cayendo lacio y sin fuerzas alrededor de su cabeza, irradiaba un refrescante aroma a manzanilla, el aroma del shampoo que había utilizado. Se observaba si misma al espejo, con su cuerpo cubierto tan sólo por una toalla. Observaba cada parte de este en el espejo, planeando uno a uno los ropajes que utilizaría aquella noche. Tomó una peineta guardada en un vaso sobre la repisa y comenzó a arreglar su cabello, mientras con un secador lo acomodaba a sus sitios habituales, finalizando por agregar su característico moño levantado en la zona izquierda de su cabeza.
Levantó su vista, depositando todo en su lugar, y suspiró.
-…ahora si estoy lista…- Murmuró tranquilamente, mientras una ligera sonrisa se acomodaba en sus labios. De pronto, se escuchó la voz de Sabrina desde el interior de la habitación.
-Mist,- Dijo con voz dulce -¿Estás lista?, quiero ocupar el baño-
-Si,- Respondió ella caminando hacía la puerta –estoy lista- La abrió lentamente luego de decir esto, sintiendo como el frío reinante dentro de la habitación calaba su casi desnudo cuerpo, provocando que se estremeciera. Observó a Sabrina, quien aún vestía el uniforme del establecimiento y en sus hombros llevaba una toalla.
-Por fin…- Dijo ella -…te tardas mucho, ¿sabias?- Misty soltó una pequeña risita, comenzando a caminar hacía su cama. Sabrina negó con la cabeza, sonrisa en labios, e ingresó al baño, cerrando la puerta tras de sí.
Minutos más tarde Sabrina salió del humeante baño, también cubierta tan sólo con una toalla. Alzó sus ojos hacía Misty, de pie frente a su cama, y la observó con el ceño fruncido, fijándose en la hora que marcaba el reloj digital pegado en la pared más lejana del cuarto: las 21:30 PM.
Misty ya se encontraba completamente vestida. Luego de varios minutos de elección, había decidido vestirse como normalmente lo hacía: con sus pequeños jeans cortos, su camiseta amarilla, sus suspensores, y sus zapatillas rojas. Sabrina frunció el ceño al ver que también se acomodaba una abrigadora chaqueta rosa sobre su cuerpo.
-¿Piensas salir?- Le preguntó. Misty asintió con la cabeza.
-Si…- Respondió.
-Ah…- Dijo Sabrina, caminando hacía su cama –Y, ¿Dónde vas?- Preguntó en curiosidad.
-…a seguir a mi corazón…- Contestó lentamente Misty, aproximándose lentamente a la puerta. Sabrina, ya sentada en su cama, alzó su mirada hacía ella, sorprendida. -…voy a visitar a un viejo amigo-.
Sabrina pestañeó un par de veces, observando como la pelirroja cerraba la puerta tras de sí. –Nos vemos.- fue lo último que le escuchó antes de marcharse. Sin saber porque, sintió un ligero cosquilleo en su estomago, se sonrió irónicamente, suponía que habrían problemas. Se quitó la toalla, y comenzó a vestirse.
Misty caminaba lentamente alrededor de los pasillos de la estructura de las Habitaciones, subiendo el cierre de de su chaqueta debido al frío que la brisa nocturna había traído consigo. Se apoyó en la baranda frente a ella, en el segundo piso de la estructura, y observó hacia abajo, hacia el primer piso a su izquierda, hacia la habitación 518, la habitación de Ash. Soltó un suspiro al ver que la luz de la habitación estaba encendida, Ash se encontraba dentro, pensó. Luego, alzó su mirada hacía la luna reinante en el cielo, y pidió suerte y valentía, esta vez no quería fallar.
Luego de unos cuantos minutos de caminata, finalmente llegó a la habitación de Ash, encontrándose en la misma situación en la que había estado en la noche anterior. Un temor incontrolable se apoderó nuevamente de ella, pero esta vez deseaba ser fuerte, aún tenía miedo a lo que podría ocurrir, pero no permitiría que esta vez ese miedo le ganase.
Lentamente, alzó su pesada mano hacía la puerta verde de la habitación de Ash, y golpeó con toda la fuerza que pudo, sintiendo como mariposas invadían su estomago, estaba ciertamente nerviosa.
Ash tardó una eternidad en responder al llamado. Con un crujido de la cerradura, soltó la llave, y abrió la puerta lentamente, con el rostro aún agobiado debido al resultado del duelo, y ya sin la gorra en su cabeza. El corazón de Misty parecía que iba a estallar.
El muchacho frunció el ceño, sorprendido. No esperaba que la persona que había golpeado a su puerta hubiese sido la pelirroja del curso. La observó detenidamente, como si la estudiara bajo las luces de neón del pasillo. Se preguntaba porqué esta estaba tan nerviosa.
-Dime…- Dijo él finalmente, observándola. Misty no respondió inmediatamente, tenía su mirada perdida en el rostro de Ash, mientras sentía un extraño vacío dentro de su cuerpo, fue necesario que Ash repitiera nuevamente la palabra para que ella reaccionase.
Sin poder controlarse, Misty se cohibió, ocultando instintivamente su mirada en el piso, sonrojada y temerosa.
-…eemh… ¿Estás bien?- Le preguntó Ash, ya comenzando a preocuparse por la muchacha, desde que la había visto por primera vez que la encontraba extraña, especialmente para con él. -…¿pelirroja?- Preguntó, tratando de despertarla.
Misty finalmente alzó su tímida mirada hacia su rostro, e intentó articular algunas palabras: -…yo…-. Sin embargo, estaba demasiado nerviosa, y comenzó a titubear.
Ash la observaba ahora intranquilo, e incluso un poco incomodo, la situación era bastante extraña para él. Pasaron varios y largos segundos desde la última frase pronunciada, y ninguno de los dos despegaba aún la vista del otro, cada uno preguntándose que ocurría y que debían hacer.
De pronto, Ash sintió algo extraño dentro de él mientras observaba aquellos cristalinos ojos verdes de la pelirroja… pero, ¿qué era?, se preguntaba. Sentía algo así como… ¿nostalgia?. De un momento a otro, la incertidumbre que él había sentido dentro de sí se acrecentó, ya que ahora él también sentía algo extraño al ver a la pelirroja, pero no tenía aún los medios suficientes para descifrar el porque de aquel sentimiento. Y continuó mirándola, preguntándose que es lo que ocurría.
-…este…- Dijo tímidamente Misty, quebrando el silencio -…yo quería saber… ¿cómo has estado?...- Concluyó, con su voz como un susurro, sintiendo como la sangre se le subía a las mejillas, sonrojándola, sin despegar por un instante los ojos del muchacho.
Ash pestañeó un par de veces, aún cuestionándose la pregunta de la pelirroja. -…no entiendo a que te refieres…- Respondió, ciertamente sin entender.
Misty se entristeció un poco por la respuesta, sintiendo que sus temores volvían. -…yo… me refiero a que…- Vaciló la pelirroja, alzando tímidamente la voz mientras bajaba la mirada al piso -...Ash… acaso, ¿tú me recuerdas?...- Preguntó finalmente, sintiendo su respiración entrecortada y nerviosa, sintiendo a sus piernas temblar debido al miedo de recibir la respuesta que no deseaba.
Pero Ash tardó en responder. También se había sonrojado un poco debido a la situación, y más encima, no entendía aún muy bien el motivo de las preguntas de Misty. Luego de recibir la última pregunta de la pelirroja, el cuerpo de Ash saltó un poco, espantado sin saber porque ante tal cuestionamiento. Estudió a la pelirroja de pies a cabeza, pensando por momentos que ella estaba loca. Estudió su cuerpo y no reconoció a nadie que el hubiese visto en su vida, simplemente jamás había visto a la muchacha antes. Pero no era extraño que Ash se sintiera así, si lo pensamos bien, estamos hablando de Ash, un sujeto distraído desde el momento mismo de su nacimiento, y que a diferencia de todos los demás, no era capaz de conectar los recuerdos de su pasado con la muchacha ante él. Y era cierto, Misty había cambiado mucho, naturalmente: su voz, su físico, el tamaño de cabello. Todo había cambiado de acuerdo a su edad, no en vano habían pasado diez largos años desde la despedida de ambos muchachos que ahora se encontraban frente a frente, pero como una ironía del cruel destino, sin poder ser aquellos mismos que habían sido de niños… ¿acaso ya nada podría ser como antes?, Misty se preguntó dentro de su cabeza. Sin embargo, Ash aún sentía algo extraño al observar a Misty, aquella nostalgia… no sabía que responder, y decidió ser sincero.
-…todavía no entiendo a que te refieres, pelirroja- Respondió lentamente, con voz temerosa -…yo no te conozco.-
Misty sintió como todo el mundo se derrumbaba a su alrededor, con la última frase de Ash aún retumbando, una, y otra, y otra vez dentro de sus oídos, dentro su corazón. Sintió, con dolor, como millones de cuchillas se clavaban a la vez en su ya adolorida alma, y sintió, con las lágrimas nacientes en sus ojos, que su mayor temor se había hecho realidad… él la había olvidado. No se atrevió a levantar la mirada del piso, ya que lágrimas diminutas habían comenzado a escapar irremediablemente de sus ojos tristes.
Ash notó que la pelirroja no estaba bien, y se preocupó: -¿Estás bien?- Le preguntó, como tratando de ayudarla. Misty lentamente volteó, dándole la espalda a Ash mientras se secaba los ojos con la manga de su chaqueta.
-No te preocupes…- Dijo con la voz quebrándosele -…no importa…- Concluyó tristemente, comenzando a caminar sin rumbo fijo.
-¡Espera!- Grito de improviso Ash, alzando una mano hacia la pelirroja que comenzaba a bajar las pequeñas escaleras que la separaban del patio del internado. Misty se detuvo, abriendo los ojos de par en par, levantando levemente su rostro, pensando en que él finalmente la había recordado -¿Quién eres?- Le preguntó finalmente Ash.
Misty sintió la decepción inundar su corazón nuevamente, cerró sus ojos sintiendo como las lágrimas comenzaban a brotar y dijo triste, con su voz quebrada: -…no importa…-. Acto seguido, y para sorpresa de Ash, echó a correr en dirección a la oscuridad del gigantesco patio del establecimiento, bañada en lágrimas.
Ash, por un segundo, pensó en seguirla, pero algo dentro de sí lo detuvo. Frunció el ceño confundido, alzando su mirada hacia donde había desaparecido Misty, observando confundido como la silueta de la muchacha desaparecía entre las luces del patio, preguntándose como podían ocurrir tantas cosas en un solo día. Entró a su habitación, y se recostó pesadamente sobre su cama, aún haciéndose preguntas, mientras observaba, con las manos bajo su caso, un objeto que él había pegado al techo sobre sí el día en que llego al establecimiento: una fotografía con la imagen de dos niños abrazados y sonrientes, de rodillas, hace años atrás.
Pasó cerca de una hora para cuando Misty se decidió a regresar a su habitación. Abrió lentamente la puerta, y entró, apoyando su cuerpo contra esta, aún con las manos en la manilla.
Sabrina detuvo rápidamente la música de su Walkman, sorprendida mientras, desde su posición recostada en su cama, observaba el demacrado rostro de la pelirroja. Notó sin mayores problemas los ojos hinchados de su amiga, y las marcas de las lágrimas secas alrededor de sus mejillas.
-¿Qué te paso?- Le preguntó, preocupada. A pesar de conocer muy bien la respuesta y el motivo de esta.
-…yo tenía razón…- Dijo tristemente la pelirroja, comenzando a llorar nuevamente. -…él… él me olvidó…-.
Sabrina se levantó de su cama, observándola con piedad. Caminó hacía Misty deseando ayudarla, imaginando el dolor que ella debía sentir en aquel instante, y la abrazó, sin saber que decir. La pelirroja ocultó su rostro en la curvatura formada entre el cuello y el hombro de Sabrina, y ahí dejo que las lágrimas fluyeran, como no fluían en su rostro desde hace muchos años.
TO BE CONTINUED…
-
-= COMENTARIOS DEL AUTOR =-
(Sergio da un pequeño sorbo al café que mantiene en su mano, mientras al mismo tiempo lee los últimos escritos del capitulo. Observa casi con desprecio la hora que muestra el reloj del computador y suelta tranquilamente un bostezo, mientras le baja un poco el volumen al disco de Los Prisioneros que escucha… otra vez).
Es divertido ver como va pasando el tiempo… a veces demasiado tiempo. Comencé este capitulo a finales de Mayo, cuando poseía un lugar permanente para escribir con relativa tranquilidad. Sin embargo, pasaron cosas muy extrañas (que no voy a detallar ya que ni yo las tengo muy claras =P) y tuve que detener los escritos por más de un mes… resignándome a anotar una que otra idea en mi adorado cuaderno, para luego plasmarla digitalmente en lo que han leído. Volví a la acción a eso del décimo día Julio del año en curso, con un par de ideas nuevas para este capitulo que no me gustaba, y que al final termine queriendo.
Les pido disculpas a mis cuatro lectores (xD) por haber esperado tanto para este segundo capitulo. Pero ahora finalmente tengo un nuevo lugar donde escribir con calma, paz y tranquilidad, y durante el tiempo que estuve sin posibilidades para escribir creé algunas nuevas e interesantes ideas para esta historia, que verán en los capítulos que continúen.
Bueno, ojalá sigan conmigo hasta aquel instante, y que disfruten de esta historia pionera en estilo de escritura y en "capítulos kilométricos" (¿No le estaré poniendo mucho? =P). Como sea, ¡Gracias por leer!... y… erm… dejen su propina en el estante =P
Atte. "DHB"
(Para consultas y otros. Además, siempre se aceptan consejos ^_^x)
-= COSAS (A RESPONDER POSIBLES DUDAS) =-
Aquí aprovechare de responder "duditas" que pueden aparecer a través de la lectura de esta historia… Para las respuestas correspondientes al juego de cartas, aclaro inmediatamente que hace años que no juego, así que las reglas no las recuerdo al 100% ^_^.
- Antes que nada les recuerdo que muchas cosas tanto en el juego de cartas como en lugares "geográficos" dentro de este capitulo fueron debidamente explicadas en el capitulo anterior de esta historia. Cualquier duda que no sea respondida aquí puede estar perfectamente en esta misma sección de aquel capitulo. Gracias por vuestra paciencia =).
- Tablero de Duelos: Bueno… la verdad ese no es su verdadero nombre, no recuerdo cual era el verdadero, ni siquiera sé si ese es en realidad el verdadero =P. Sin embargo, la explicación de que es esto es fácil. Es esa especie de rectángulo de cartón (a veces de seda) que se utiliza (…a veces) para jugar a las Cartas Pokémon. Está te indica donde debe ir cada carta, cual es la zona de juego, cual es la zona de descarte, y así. Para luego proceder a poner las cartas donde se indican y, finalmente, jugar. Es muy usado por (y recomendado para…) principiantes.
- ¿Alguien leyó el nombre de "Widny" por ahí?, bueno, para quienes se pregunten quien es la muchacha, les comentaré que es la Líder de Gimnasio de ciudad GoldenRod (Caña Dorada), esto en la serie de TV.
Si es que se preguntan porque le he dado un papel tan "trascendental" en la historia, la respuesta es simple: Cuando vi el primer capitulo en que apareció esta muchacha, me cayó muy bien, y decidí meterla en la historia… aunque no sabía como… ¿qué mejor que un personaje que es nombrado tan sólo una vez en toda una saga xD?, soy tan malo… =P
- Cambio de Hora: Bueno, ante mi inseguridad de que esto sea utilizado en otros países prefiero explicarlo y ahorrarme problemas (=P). El cambio de hora es cuando las clases son, literalmente, "partidas por la mitad". Es decir, cuando se cumplen 45 min. de clases: El timbre (o campana, o lo que sea) suena, avisando que se debe cambiar a otra clase, o que se deben soportar otros largos 45 min. de la misma clase… ¿se entiende?, ¡Arg!, me confundí… bueno, de cualquier forma… no creo que esto cause mucha confusión… espero T_Tx
- Energía Doble: No recuerdo bien si es que he explicado esto, así que lo haré nuevamente si es necesario. Existen distintos tipos de cartas. Una de las más especiales (y de las que más me gustan) son las energías dobles, las cuales son del tipo "normal". Estas cuentan en cierta forma como un "dos por uno", ya que equivalen a dos energías normales en una sola carta. Bastante útil, si me permiten decirlo.
- Golpe de Viento: Esta carta de entrenador tiene la habilidad de cambiar al Pokémon activo del oponente por cualquiera que se escoja de la banca (que escoja el que lanzó la carta, me refiero)… ¡eso fue fácil!
- Cuando existe un ataque que requiere lanzar una moneda dos o más veces, y este ataque tiene sumada una carta de Poder Plus lo que se hace para contar los 10P.I. que regala esta carta es el siguiente: Esperar a que los dos ataques se efectúen, luego al daño que estos hayan causado se le suman los 10P.I. del Poder Plus… al menos recuerdo que así era =P. Lo mismo cuenta para el Defensa Plus, claro que viéndolo del punto de vista del que recibe el ataque: Se cuentan los daños en total y se le restan 10P.I.
- Creo que no lo supe explicar bien: La chaqueta que Misty utilizaba en la parte final de este capitulo es la misma que apareció en Pokémon 2000. Gracias por vuestra atención =P.
EN EL PRÓXIMO CAPÍTULO DE
DÍAS DE ESCUELA
- - - - - - - - - - - - - - - -
Ella estaba ahí, luchando contra la docena de chicas que tenían su misma intención: hablar con él…
¿Qué harías si la persona por la que has estado esperando durante años no te viera?
¿Si fueras invisible a sus ojos…?
Gary empuñó sus manos con furia, haciéndolas temblar por la fuerza del apretón, y ante la sorpresa de Brock, golpeó con su puño una de las paredes de la sala…
¿Cómo reaccionarías si la persona más importante en tu vida
estuviera sufriendo, y tú no pudieras hacer nada?
-¡Es un maldito!- gritó Gary -¡¿Cómo se atreve a hacer esto?! ¡Ni siquiera la saludo!, ¡No se lo voy a perdonar!... ¡No se lo voy a perdonar nunca!-
¿Qué es lo que harías…?
-¿Por qué tiene que ser así?- exclamó la pelirroja, preguntando con fiereza a los aires -… ¡¿Por qué no cumplió su promesa?!...
¿Soportarías el dolor…?
-…es un empate… ni tú ni yo logramos nuestros objetivos…- dijo Gary, soltando una carcajada irónica…
-…no es cierto…- le respondió Ash lentamente -…es una derrota…-
¿Soportarías la decepción…?
-Dime…- dijo él, observándola. Misty no respondió inmediatamente, tenía la mirada perdida en su rostro…
¿Soportarías la angustia…?
Ella se detuvo, abriendo los ojos de par en par, levantando levemente su rostro, pensando que él finalmente la había recordado, pero él la observó confundido y le pregunto: -¿Quién eres?-
¡No te pierdas nuestro próximo capítulo de Días de Escuela!
-…yo tenía razón…- murmuró, comenzando a llorar nuevamente -…él… él me olvidó…-
DÍAS DE ESCUELA – CAPÍTULO DOS: ¿ME RECUERDAS, ASH?
Parte 7: El amor y el Odio / Parte 8: Contacto Indirecto / Parte 9: El hecho de dudar
Parte 10: Eternos Rivales / Parte 11: No me olvides
¡No te lo pierdas!
. Fechas de creación del capítulo:
Inicio: Mayo 30, 2003
Fin: Julio 14, 2003
. Fechas de la edición:
Inicio: Diciembre 14, 2004
Fin: Diciembre 20, 2004
