ESTE ES UN RELATO DE FICCIÓN; LOS PERSONAJES Y NOMBRES PERTENECEN A SU RESPECTIVO AUTOR. CUALQUIER PARECIDO CON LA REALIDAD ES MERA COINCIDENCIA.
Capítulo 3:
Ambivalente
Una chica de delicadas facciones, hermosa, cabello castaño, sonreía viendo a su acompañante, mientras este la mantenía entre sus piernas, él estaba sentado sobre un banco alto, con una pierna flexionada sobre el sostén bajo de la mesa, la otra pierna la tenía estirada y apoyada en el suelo. La violinista entonces se quedó viendo al joven acompañante de la castaña, él era alto, de complexión delgada pero aun asi se notaba la fuerza en sus movimientos, sus brazos lucían firmes mientras tomaba por la cintura a su hermosa pareja y alcanzaba una copa de vino tinto con su otra mano, su cabello rubio cubría parte de su rostro, tenía los ojos de color verde, un verde tan profundo que se sentía como perderse en un bosque, entre esos hermosos orbes nacía una nariz que parecía esculpida con el cincel más exacto, sus labios finamente delineados dibujaban una sonrisa que se vanagloriaba de ser perfecta.
Ella notaba cada movimiento de aquel joven rubio, cada facción, cada ademan que este hacia era perfecto, como si el viento mismo moviera su cuerpo con tal delicadeza, con tal seguridad, que parecía ajeno a todo lo banal, ajeno a ese mundo tan imperfecto que le rodeaba, y el solo flotaba sobre todo aquello.
Los ojos azules de la violinista se toparon con los verdes de él, sus miradas chocaron un momento, siendo el quien aparto primero la mirada, volviendo sus ojos verdes hacia su bella acompañante, esta le susurro algo al oído, a lo que él sonrió, para luego besar la mejilla de su pareja.
-Es un idiota- Susurro Michiru volviendo la mirada hacia la taza de café que tenía frente a ella.
-¿Michiru dijiste algo?- pregunto Ami muy divertida.
-No, nada- contesto tranquilamente y sonriéndole a su amiga.
-¡Haruka-san!- exclamo Rei.- pensamos que ya no vendrías.- le dijo en un tono coqueto.
-Lo siento hermosa, pero temo, que debo retirarme.- dijo la rubia a la vez que colocaba una mano sobre su pecho y hacia una pequeña reverencia.
-¿Por qué?- Preguntaba Serena casi al borde del llanto y haciendo leves pucheros. Gesto que conmovió completamente a la rubia, enserio le encantaba la forma de ser de la pequeña princesa.
-Lo siento princesa, sé que te prometí que pasaríamos el día juntos, pero Misa quiere presentarme a cierto patrocinador, y puede ser una importante oferta de trabajo- contesto la rubia inclinándose un poco hacia serena- Intentare terminar lo más pronto posible, para volver contigo. Solo debes llamarme para saber dónde puedo encontrarte. ¿De acuerdo?- le sonrió viéndola directamente a los ojos.
-Está bien- titubeo Serena, sintiendo como el rubor subía a sus mejillas.
-Gracias princesa- la rubia tomo la mano de Serena y la beso, acto seguido la jalo con suavidad hacia si para darle otro beso en la mejilla, dejando muy ruborizada a Serena. –Nos vemos luego hermosas… y señorita Kaioh, un gusto.- Término, dándole una mirada de disgusto a la aludida antes de marcharse con la castaña.
Michiru sintió como su cuerpo temblaba de ira, quiso levantarse y reclamarle a la rubia, pero sentir la mano de Ami sobre su hombro fue gesto suficiente para detenerse.
-Es un idiota-Soltó sin más enojada Michiru, dejándose caer pesadamente sobre la silla.
-Si ya nos quedó claro- le dijo Mina divertida, haciendo un gesto con la mirada.- llevas todo el rato viéndole y diciendo eso, no lo entiendo Mich, ¿Por qué te molesta tanto?-
-Porque es un idiota- dijo Rei en tono de burla e imitando la voz de Michiru. Todas las chicas comenzaron a reírse de ello, cosa que no le agrado en nada a la peliverde.
-Odio cuando una persona solo juega con las personas- dijo Michiru en un tono muy serio, ignorado la broma de su amiga.
-Mich no te molestes pero tú haces lo mismo, sales con alguien te aburres y le dejas.- Siguió Mina ya un poco más seria.
-No es cierto- se defendió Michiru.
-Tal vez no estos momentos, pero antes que comenzaras a salir con Yukio si eras asi, dejaste un montón de chicos con el corazón roto. Si Haruka-san quiere salir con alguien está en todo su derecho, además, ni siquiera luce como alguien que de falsas esperanzas, él es muy claro en sus intenciones y si alguien se ilusiona y sale herido, no es su culpa- sentencio Mina.
Michiru se quedó callada, lo que su amiga le decía era cierto, ella menos que nadie debía juzgar el comportamiento de Haruka, si bien ella no era tan obvia como la corredora, ella también disfrutaba de la compañía carnal que ofrecían las relaciones de una noche, aun después de comenzar a tener una relacion formal, ella no dejo de frecuentar los placeres que muchos de sus admiradores estaban dispuestos a darle. Asi que, con que moral juzgaba a la rubia, la joven violinista llego a la conclusión que tal vez si le debía una disculpa a la rubia.
El resto de la tarde transcurrió tranquila, y aunque no volvieron a hablar sobre la corredora, la peliverde no podía dejar de pensar en ella. Que tenía Haruka Tenoh que la hacía sentirse tan incómoda, ella no podía aceptarla, asi de sencillo, era como si una fuerza superior hiciera que la rubia le resultara repulsiva. No lo entendía, la rubia era una obra de arte perfecta, tenía un deje de realeza en su actuar, su forma de caminar, de hablar, de sonreír. Pero aun asi no podía tratarle ni vagamente bien, no podía ser cortes con la rubia, no lo entendía.
El tiempo siguió transcurriendo y no supo en que momento había caído la noche, ni cuando sus amigas habían decidido ir a un club nocturno. A veces sus jóvenes amigas eran tan alocadas, ella se sentía afortunada de tenerlas, y ser la mayor del grupo hacia que se sintiera a cargo de su bienestar, era como su hermana mayor, y le encantaba sentir que las protegía, en especial Serena, quien era la más inocente del grupo. Michiru sentía que debía proteger el corazón de su pequeña amiga.
Quizá por eso le molestaba tanto la rubia, la forma en que esta trataba a su pequeña amiga era diferente, era especial, y eso le daba falsas esperanzas a Serena. La joven violinista sabía muy bien que la pequeña rubia estaba enamorándose de Haruka, desde que la rubia regreso de América, su amiga no dejaba de hablar sobre ella, por lo que esa noche en la fiesta le pidió a Takano el favor de presentarle al joven del que tanto hablaba su amiga. Mientras ella esperaba un príncipe, su sorpresa fue conocer al joven más inculto de su vida, y luego ver como este se iba con una chica como si nada hubiese pasado, le hizo darse cuenta que ese no era el tipo de persona que quería para su amiga, era demasiado idiota para encajar con la hermosa descripción que le daba su amiga cada vez que hablaban sobre él.
No iba a negarlo, la rubia era perfecta, era hermosa, era muy sensual, sin embargo el ser tan idiota, echaba todo a perder. Era un terrible desperdicio.
La música se escuchaba cada vez más fuerte, y el olor a tabaco, sudor y alcohol, le avisaba a la violinista que estaban acercándose a su destino. El grupo de amigas comenzaron a subir unas escaleras, y la joven artista vio como sus amigas iban divirtiéndose, a lo que ella sonrió, tal vez eso era lo que necesitaba, un poco de diversión desenfrenada para olvidarse de la rubia.
Las chicas cruzaron una puerta y la música les rodeo por completo. El lugar que se cernía frente a sus ojos era impresionante, las luces de neón que rodeaban la pista de baile en el centro del salón brillaban al ritmo de la música. Una terraza rodeaba la pista, con un bar en el fondo y muchas mesas rodeadas por mullidos sillones de color negro con dorado en sus detalles. Alrededor de todo, grandes ventanas decoraban las paredes y un techo de cristal se desplegaba sobre aquella sala.
-¡Vamos a bailar!- exclamo Rei alegremente jalando del brazo a Serena, quien ante el gesto solo sonrió y siguió a su amiga moviéndose al ritmo de la música.
-No sé ustedes pero yo primero necesito un trago.- Propuso Mina, a lo que Michiru y Ami asintieron. Las tres chicas subieron a la terraza y se fueron directo al bar, cada quien pidió su bebida, las cuales fueron servidas por un muy guapo bartender. La joven violinista le regalo una seductora sonrisa al muy atractivo joven parado detrás de la barra, la cual fue correspondida por el apuesto muchacho, ambos comenzaron a charlar amenamente, y la peliverde se divertía cada vez más con su nuevo amigo, ambos se estaban dedicando miradas cargadas de sensualidad, pasión y deseo, cuando una de sus amigas la distrajo de su juego.
-Chicas… ¿ese no es Tenoh-san?- pregunto Mina. Las dos chicas voltearon hacia donde señalaba su amiga. Y si, para la mala suerte de Michiru, ahí estaba Haruka junto con la castaña, ambas estaban a unos cuantos metros de donde ellas se encontraba, la hermosa pareja estaba acompañada por dos hombres, bien vestido y elegantes, que no encajaban muy bien con el resto del lugar.
La rubia volteo la mirada hacia el bar, las chicas notaron como la corredora les reconoció y las saludo con un leve gesto dedicándoles luego una sonrisa antes de devolver la mirada a sus acompañantes.
-No puede ser- dijo Michiru dejando su bebida sobre el bar y dándose media vuelta.
-Tranquila Mich- le dijo Ami posando su mano sobre el hombro de la peliverde.- Ellos también deben estar aquí para relajarse. Asi que no hay por qué hacer un escándalo.- Término tratando de calmar a su amiga.
En la mesa donde se encontraba Haruka, Misa había notado el gesto de la rubia.
-¿Son tus amigas?- le pregunto la castaña a Haruka
-Algo asi- contesto la rubia tranquilamente.
-Bueno- dijo uno de sus acompañantes poniéndose en pie y llamando la atención de ambas chicas.- No queremos quitarte más tiempo. El trato está hecho, te esperamos el lunes en la oficina para determinar ciertos detalles.- término extendiéndole la mano a la rubia.
-Gracias señor, no les defraudare.- contesto Haruka incorporándose y correspondiendo el gesto.
-Eso esperamos, y que esos idiotas se arrepientan- contesto su ahora jefe.
Se dieron unas cuantas palabras más, unos apretones de mano, y luego se marcharon, dejando a las dos chicas solas. Haruka se volvió hacia su amiga y le abrazo tan fuerte que la levanto del suelo, acerco su rostro al de su amiga, comenzó besando con suavidad los labios de la castaña, pero pronto esta última intensifico el beso, tomando a la rubia por el cuello y empujando su cabeza más hacia la de ella. La joven corredora correspondió el apasionado beso y por su parte atrajo más a su amiga tomándola firmemente por la cintura, pasado un tiempo el aire se agotó y tuvieron que separarse un poco.
-Muchas gracias- le susurro la rubia sin soltar la cintura de su amiga- no sé cómo pagarte lo que acabas de hacer por mí.-
-Solo prométeme que la próxima vez que te vayas a vivir a otro país me darás un numero o algo para localizarte - le dijo la castaña divertida, antes de darle otro efusivo beso.
Mientras tanto una curiosa peliazul observaba toda la escena desde la barra. -Pues parece que se están divirtiendo mucho.- señalo Ami.
-Parece que si.- secundo Mina.- ¡Oh! Mira ahí vienen.-
Michiru volvió la mirada y si, las dos chicas venían caminando hacia donde estaban ellas, la rubia traía abrazada a su acompañante por la cintura. Ambas se veían tan felices, tan perfectas. La joven violinista comenzó a sentir una tremenda molestia dentro de sí, ver aquella imagen le enojaba, quería separarlas, quería pedirles que se comportaran, pero sabía que realmente aquello no era su asunto.
-Hola chicas- dijo muy relajada Haruka.- que sorpresa verlas aquí, ¿Todas vinieron o solo ustedes?
-Rei y Serena están bailando en la pista- contesto muy amable Ami.
- y ¿Lita?, me parece que asi se llama- cuestiono Haruka.
-Ella no pudo venir aquí, tuvo que marcharse a su trabajo.- Respondió Ami.
- Ya veo… si me disculpan un momento.- la rubia se alejó de ellas y camino hasta el borde de la terraza, y tras ubicar a las dos chicas que bailaban en medio de la gente, bajo a la pista.
-Hola.- dijo la castaña con una sonrisa en los labios.- Mi nombre Ayusawa Misa, un gusto conocerlas.
-Mucho gusto- contesto Ami con una sonrisa, presentando luego a sus amigas.
-¡Valla! ¡Michiru Kaioh! Sabía que la conocía… Es un verdadero placer, soy una gran admiradora suya, es más, ya tengo la entrada para su concierto, la próxima semana.
-Muchas gracias.- sonrió Michiru.- siempre es bueno conocer a una admiradora.-
-Haruka me dijo que eras amiga de Takano, sin embargo, no menciono que ella también te conociera.
-Pues, por infortunio si lo hace.- Dijo Michiru encogiendo los hombros.
- ¿Infortunio?... Un momento, entonces tu eres la violinista que menciono Haruka.- comento divertida la castaña.
-¿Disculpa?
- Si me dijo y cito "Sabes conozco a una violinista, es hermosa y muy sexy, pero tiene un carácter que, Dios, lo hecha todo a perder."- Dijo tranquilamente Ayusawa –Para ser sincera, no pensé que hablaba de usted.
Michiru abrió los ojos con asombro, se sentía insultada, como se atrevía a decir eso la rubia sobre ella. Si bien era una completa idiota jamás pensó que ella se referiría a su persona de esa forma.
-Bueno ya que están todas aquí.- dijo Haruka sonriente, llegando acompañada de Rei y serena, a quienes traía agarradas por la cintura.- quiero invitarlas a celebrar conmigo, hace unos momen…-
La rubia se detuvo de pronto y es que la peliverde ya no pudo contenerse más, saber lo que la rubia pensaba de ella y luego ver como esta traía agarradas a sus dos amigas fue la gota que derramo el vaso, e instintivamente le arrojo la bebida a la joven corredora.
Haruka sentía como el líquido escurría por su rostro, estaba molesta, humillada y furiosa, pero no dejaría que nada le arruinara la noche, asi que solo se pasó la mano por el rostro, la agito un poco intentando secarla, y le regalo una sagaz sonrisa a Michiru, quien la miraba con furia.
-Bueno.- siguió un poco la rubia.- Hace unos momentos Misa me presento a un par de patrocinadores, y logramos llegar a un trato, asi que…- trago un poco, sentía como la bebida se escurría entre sus labios.- Soy el nuevo piloto del equipo Matsubara.- Dijo haciendo un ademan con las manos y abriendo sus brazos triunfante.
Todas las chicas la felicitaron, aunque muy tímidamente ya que aún estaban sorprendidas de lo que acaba de pasar. No se creían que Michiru haya actuado de esa manera y sin razón aparente. Estaban prácticamente en shock y temían que la rubia reaccionara muy mal, y con justa razón.
-Gracias.- sonrió muy tranquila Haruka- Bueno quería celebrarlo con ustedes, como una fiesta normal, pero parece que la señorita Kaioh prefiere una fiesta mojada asi que….- Haruka extendió la mano tomo la bebida que tenía Mina en la mano, y vacío el vaso sobre una muy enojada y sorprendida Michiru.- ¿es lo que querías no?- pregunto en tono burlón la rubia mientras dejaba el vaso sobre la barra.
Michiru sentía como aquella bebida fría mojaba por completo su cuerpo, jamás se habría esperado tal reacción de la rubia, se pasó la mano por el rostro, y miro a los ojos de la corredora.
-Te odio- dejo ir la peliverde con toda la ira que estaba sintiendo en ese momento.
-Que lastima- contesto la rubia en tono burlón.- Y yo que pensaba pasar una noche desenfrenada contigo.- se rio la corredora a la par que se encogía de hombros.
Michiru al escuchar eso levanto la mano e intento golpear de nuevo a la rubia, pero esta vez Haruka fue más rápida y la detuvo.
-Ni se te atreva volver a hacerlo- le dijo en un tono muy serio la rubia mientras la jalaba hacia ella y la encaraba.
Michiru se apartó de forma violenta de la rubia, y le lanzo una mirada asesina, estaba furiosa, odiaba a Haruka Tenoh, la detestaba, era la persona más imbécil que ella había conocido.
-Chicas vámonos.- sentencio seriamente la peliverde.
-Pero…- menciono Serena tímidamente.
-Si quieres quédate con ella, no me importa.-termino Michiru marchándose del lugar, jamás perdonaría esa humillación por parte de la rubia.
-Haru...- no logro terminar la pequeña Serena.
-Está bien princesa, ve con ella, no me molesta en absoluto, otro día celebramos juntos ¿de acuerdo?- Le dijo muy relajada Haruka
-De acuerdo- contesto Serena dándole un beso en la mejilla a la rubia antes de irse junto a las demás chicas en busca de Michiru.
-Te pasaste en serio- le dijo Ayusawa con un deje de diversión en su tono.
-Ella inicio…- dijo seriamente Haruka.- esa chica está acostumbrada a humillar a todos.-
-Pues a mí me parece muy… a tu gusto.-
-No, no digo que ella no este como para morirse, solo digo, que para alguien que odia tanto a los idiotas, ella se comporta demasiado como una.
-Bueno, eso no lo sé- le sonrió la castaña, a la vez que pasaba su mano por el mojado cabello rubio de Haruka.- Entonces… ¿celebramos solo tú y yo?- le pregunto seductoramente, al tiempo que acariciaba el cuello de la corredora.
Haruka al sentir el contacto de su acompañante sonrió. Poso una mano sobre la cintura de su amiga y la jalo hacia su cuerpo.
-Me gusta esa idea- le sonrió la rubia antes de darle un apasionado beso a su acompañante.
…
Su móvil comenzó a sonar, la rubia se levantó de golpe, vio la hora en un pequeño reloj que estaba sobre la mesita de noche a su lado, eran las 8 de la mañana, saco el móvil de su bolsillo, vio un numero de celular que le resultaba conocido y corto la llamada.
Se recostó de nuevo sobre la cama, a su lado una hermosa joven dormía plácidamente. La rubia sonrió, al recordar la noche anterior. Aparentemente la idea de celebrar que tenía su joven amiga era llevarla a su departamento e interrogarla sobre todo lo que la rubia sabía de Takano Azui, todo tipo de cosas; si tenía novia, si estaba guapo, donde trabajaba, en fin. Todo un interrogatorio.
La rubia volvió la mirada hacia la mesita de noche que estaba al lado, y observo que sobre ella, debajo de un pisa papeles con forma de pirámide estaban dos boletos. Ella los tomo y apretó los labios con desagrado.
En los boletos se leia: "Concierto de la primera orquesta de Tokio, con actuación especial de la violinista Michiru Kaioh." Mencionando el lugar y la hora.
Haruka dejo los boletos sobre la mesa, y maldijo a la peliverde por lo bajo.
-Michiru Kaioh- susurro.- ¿Porque tenías que ser tan hermosa?- dijo mientras negaba con la cabeza.-Idiota-
Haruka suspiro hondamente, le gustaba la peliverde, no podía negarlo, la violinista era como una diosa marina, una hermosa sirena, sabía que si las cosas fueran diferentes, ella haría lo que fuera por tener tremenda mujer en su cama, pero no sabía bien por qué cuando estaba cerca de ella, solo quería fastidiarla, le molestaba enserio, y el comportamiento de la violinista no ayudaba en nada. Haruka volvió a suspirar. "Michiru Kaioh" dijo en suspiro mientras cerraba los ojos, "te odio" pensó la rubia, antes de volverse a quedar dormida.
NA: Hola, pues aquí estoy de nuevo, espero que les gustara este capitulo, y que el desarrollo de la historia en general les guste cada vez mas. Realmente me tiene emocionada el volver a escribir, es una sensación que ya había olvidado, pero es sumamente gratificante, pero bueno, en fin.
Quería agradecerles por sus comentarios:
Chat'de'Lune gracias en especial por señalarme mi error, la verdad no me había fijado en absoluto en ese pequeño detalle, con respecto a que Haruka es un poco... indiscreta, pues si, siempre me he imaginado a la rubia así, pero como puedes ver Michiru no se queda atrás, en lo absoluto jejejeje, y de que son efusivas... lo son.
cerezo-angie gracias por tu apoyo hermosa, y si, trato de serle fiel a cada personaje lo mas que puedo, con respecto a la relación odio/deseo, pues, se viene mucho mas.
Sin mas que decir, como siempre un placer y nos leemos luego.
