No había podido subir el fic desde hace dos semanas porque me aparecía un error. Hasta ahorita fue que, gracias al consejo de Cane (te adoro chica) pude encontrar la forma. Si tienes un fic y no puedes actualizar, ve al perfil de esta chica y alli encontrarán la forma. Aparece como Cane el lindo gatito.
Bien, tercer capi. Espero les guste ^^
A Hinata siempre le había gustado la lluvia. Le recordaba los días en que se escabullían de las estancias del Souke ella junto con su hermanita, Hanabi, y se tendían bajo la lluvia durante horas. Era casi como una tradición. Incluso con Naruto, cuando éste le había propuesto que fuesen novios, había sido debajo de un temporal; también lo fue su primer beso. No obstante, bajo la copiosa lluvia que arreciaba en esos momentos, de rama en rama, con la respiración agitada y la vista borrosa, se le antojaba desesperante. Más aún, las horas que llevaban de recorrido en busca de su amiga perdida. Perdida, quería pensar aún. No fallecida. Con su byakugan activado, iba alerta a cualquier indicio que alertara de la presencia de la chica pelirrosa. Algo innecesario, puesto que Neji también iba con su byakugan activado, contiguo a Kiba y Akamaru, el equipo de rastreo.
— Ya hace mucho que salimos— jadeó Tenten—. ¿Seguro que es por aquí Kiba?
— Seguro. Aunque yo me equivocase, Akamaru no se equivocaría. Además, aún puedo sentir su olor.
No hubo comentario demás. Toda concentración era dirigida al objetivo de la misión, y el ruego de los corazones por encontrar aquella que una vez fue su amiga con vida.
Después de media hora de recorrido, Kiba frunció el ceño, como si algo le extrañara. La lluvia ya se había reducido a una simple llovizna; una especie de murmullo sonaba a lo lejos, provocando que Kiba y Akamaru detuvieran su carrera.
— Chicos, ¿oyen eso?
— Sí, ¿eso es…?— la pregunta quedó flotando en el aire. Shikamaru se detuvo de repente; el sonido que antes era un suave murmullo se había vuelto más y más fuerte, casi como… las olas del mar.
— El mar, sí— confirmó Kiba—. Puedo oler el aroma a sal.
Naruto, que por primera vez se había mantenido en silencio, se abrió paso entre ambos muchachos y corrió en dirección al sonido, seguido por sus compañeros.
No esperaban encontrarse con eso. Era el mar sí, pero estaban justamente al borde de un enorme acantilado que descendía varios metros bajo sus pies, al final de cual las olas golpeaban furiosas la pared de roca.
— No es posible.
Todos miraron asustados a Kiba, temiendo que sus sospechas se hicieran realidad. No podía, no podía ser posible.
— Kiba, dime que me estoy equivocando— Kakashi miraba hacia el vacío. — Dime que ese olor no pertenece a Sakura.
Naruto exhaló aire con fuerza. ¿A qué se referían con eso? ¿Querían decir que el rastro de Sakura acababa allí, junto al acantilado?
— Yo… El olor de Sakura— tragó grueso—. Sigue hacia abajo.
No esperaron indicación. Como impelidos por un resorte, Naruto, Kakashi con su ojo sharingan al descubierto; Kiba y Asuma bajaron como una bala por la pared de roca, acumulando chakra en sus palmas y pies. Los demás todavía estaban helados; los pormenores no presagiaban nada positivo. Incluso Ino, tras su aparente faceta de fortaleza, se había desmayado y se encontraba en el regazo de Chouji, inconsciente.
Abajo, Naruto y los otros buscaban cualquier otro indicio de Sakura, fuese una grieta o un agujero en el que pudiese haberse metido, todo por no querer asimilar la idea de que ésta fuese engullida por las aguas. Visto desde un punto lógico, que Sakura bajase y se escabullera entre alguna cueva o grieta resultaba inverosímil, pero a pesar de todo peinaron cada resquicio posible durante un largo periodo de tiempo.
La marea continuaba creciendo sin misericordia de los decaídos shinobis, lo que los obligó a abortar la búsqueda. Formando un círculo, se sentaron alrededor de una pequeña hoguera; las palabras sobraban. Akamaru se acercó silencioso a Kakashi, depositando algo en su mano. Al notar el contacto, éste abrió los ojos y estrujó entre sus manos lo que el perro le había dado.
— Es un pedazo de la falda de Sakura— sus ojos derramaban unas cuantas lágrimas y su voz sonaba ahogada, sin embargo encontró las fuerzas suficientes para decretar el resultado de la misión. Fallo. — Es todo chicos. Hemos llegado tarde.
Eso había sido todo. Habían guardado la llama de la esperanza viva en su interior, pero ésta se extinguió, dejando un hueco de diferentes tamaños en cada uno de los shinobis. Derramando las que no serían las últimas lágrimas antes de partir, emprendieron el camino de vuelta hacia la villa, con la tristeza reinando en el ambiente.
Un nuevo día daba inicio en la aldea. Los niños corrían alegres por las calles, los vendedores abrían sus tiendas y negocios con una sonrisa amable. En las puertas de la villa, los guardias bromeaban entre ellos, lanzándose una que otra pulla a lo que el otro contestaba con un ligero golpe. Detuvieron el jaleo cuando vieron a los equipos 10, 7, 8 y el de Gai-sensei cruzar el umbral de la enorme puerta, con aspecto alicaído.
— Yo daré el informe a la hokage— Asuma se adelantó, su voz sonó firme— Vayan a sus casas a descansar.
Todos asintieron, Naruto abrió la boca para replicar pero Hinata lo tomó suavemente de la mano. Él la miró y asintió, imitando el movimiento de los otros.
Asuma camino despacio hacia la torre hokage, buscando entre los espacios de su mente las palabras adecuadas para dar la terrible noticia a la Godaime. No fue consciente de su andar hasta que se detuvo frente a la puerta del despacho de Tsunade, allí tocó la puerta y escuchó un leve ''pase''.
El ajetreo del día anterior había resultado extenuante. A pesar de haber dormido durante casi diez horas, Tsunade sentía como si solo hubiesen trascurrido unos segundos desde que había cerrado los ojos. Pero, al ver el rostro de Asuma, deseó no haber despertado. La pena reflejada en él era palpable; el llanto acudió a ella como una sombra incapaz de abandonarle. No necesitaba oír nada, sabía lo que le diría: Sakura estaba muerta.
— Estuvimos corriendo durante aproximadamente seis horas siguiendo el olor de Sakura, hasta que Kiba y Akamaru nos condujeron a un acantilado al lado del mar— un escalofrío recorría su cuerpo ante cada palabra— Una vez allí peinamos gran parte de la pared y encontramos un pedazo de tela blanca perteneciente a su falda. Nos habríamos sumergido a buscar su… su cuerpo, pero…
— ¡No quiero oír más! — Asuma retrocedió impresionado. — No quiero oír nada.
— Tsunade-sama, en verdad lo siento.
— ¡No digas que lo sientes! ¡No me importa si lo sientes, quiero a Sakura de vuelta! — incapaz de seguir, escondió su rostro entre sus brazos y lloró con fuerza.
Asuma no sabía que decir. Había tenido que pasar por la muerte de familiares y amigos pero el dolor que había provocado los últimos acontecimientos lo tomaban desprevenido. No era la pérdida de una compañera, era la pérdida de una hermana, hija y amiga. Se sorprendió a sí mismo derramando unas cuantas lágrimas; hacía ya años que no lloraba. No había llorado ni en el funeral de su padre.
Cruzó el umbral y cerró la puerta, dejando tras de sí la imagen de una devastada hokage.
Como por obra del destino, ese día pintaba un sol radiante; sus rayos proyectaban la sombra del pequeño cerezo que se erguía sobre las cabezas de los jóvenes vestidos de negro a sus pies. La brisa desprendía uno que otro pétalo de las flores del árbol, las cuales bailaban en el aire antes de caer sobre la lápida, donde descansaba un portarretrato de madera con el rostro alegre y sonriente de Sakura. Cada uno, pasaba junto a ella, depositaba una hermosa flor y susurraban unas palabras que sólo ellos podían oír.
Una vez hubieron pasado todos al frente, Naruto clavó sus ojos azules en la lápida.
— No veo como podríamos decirte adiós Sakura-chan. Más después de tanto que te he hecho sufrir, yo, que prometí protegerte incluso con media vida. Pero aquí estoy, diciendo lo que debí decirte cuando aún vivías. Pero debes saber que lamento todo Sakura-chan. Kakashi-sensei nos enseñó que aquel que abandonaba un amigo es más que escoria, y mira donde estamos ahora. Violamos el código shinobi y te fallé, no estuve cuando me necesitaste. Siento mucho no haber cumplido mi palabra. Pero sé que donde quiera que estés me estás mirando, y si de algo vale, te pido con todas mis fuerzas que me perdones. Te prometo que nunca te olvidaremos y que me convertiré en el mejor hokage de la historia, para que te sientas orgullosa de mí Sakura-chan. ¡Te lo prometo!
Una mano se posó sobre su hombro. Kakashi estaba a su lado, sonriendo y mostrando su pulgar. Tomó la mano que éste le ofrecía y se puso de pie, abandonando el lugar junto a sus compañeros. Un último pétalo planeó con la brisa, deslizándose con suavidad hasta detenerse junto al pie del retrato, donde rezaban las siguientes palabras:
''En memoria de la mejor kunoichi y ninja médico
de Konohagakure, Haruno Sakura.
No es posible expresar nuestra pena al sentir que ya no estás, pero
sobrevivimos con el recuerdo de tu sonrisa y los días azules que compartiste con nosotros.
siempre estarás con nosotros.''
Un año después.
Aferrado a la mano de Hinata, Naruto paseaba por las calles de Konoha, aprovechando el descanso después de la misión que lo mantuvo fuera durante dos semanas.
— ¡Te lo aseguro Hina-chan! No hay nada peor que la comida de Shikamaru— Hinata sonreía, desde que había llegado no había dejado de quejarse de la comida del pobre chico Nara. Inclusive, había extenuado su enojo cuando éste había intentado hacer un rammen, el cual Naruto tachó como ''una ofensa al preciado rammen de Ichiraku''. Palabras textuales del chico, con las cuales se había ganado un ligero golpe por parte del Nara y una serie de improperios y amenazas.
— ¿Naruto?
Sus músculos se paralizaron. Esa voz la conocía muy bien. Se giró despacio hacia la dirección de la cual procedía y abrió los ojos desmesuradamente, porque sus oídos no lo habían engañado.
El teme estaba de vuelta.
Siiiii..! Sasuke Uchiha entra en acción ^^ Aaaahhh sexy muchacho..! XD
He recibido pocos reviews, pero de veras chicas, me hacen sumamente feliz =D Al menos sé que a alguien le gusta lo que lee. ¡Esto va por ustedes!
Sayonara..!
