Bueno aquí les dejo el segundo capítulo. Les advierto de antemano que tiene algo de lemon. Disfruten el capítulo.
Declaimer dado que aparecerá un nuevo personaje que dejará como o.O a algunas... Sebastian pertenece a Yana Toboso.
Capítulo 2
A veces la ignorancia puede ser tú salvación
-Lamento todo esto, Kaname-sama pero por ahora tengo que retirarme-el vampiro conocido como Asato hizo una pequeña reverencia e hizo ademán de retirarse.
Por su mente y cuerpo corría el temor, la impotencia y la muerte. Él y todos sus ayudantes habían usado todo su poder para atacarla y vieron como su cuerpo se desvanecía. Si ella había sido esposa de él eso quería decir que era muchísimo más vieja y por ende las historias que le habían contado de ella eran ciertas.
Aquella sacerdotisa era aquella sacerdotisa no la que sus investigadores le habían hecho pensar sobre Kagome.
El tan solo recordar esa mirada llena de ira y promesa de muerte hacia él, lo hacían estremecer.
Estaba completamente consciente de que jamás podría vencerla ni siquiera su arma secreta podría ponerle un dedo encima, en menos de 5 segundos estuviera muerto.
Pero algo más lo perturbaba exactamente ¿qué era ella? No era una simple sacerdotisa que protegía aquella perla, era algo mucho más peligroso y mortal. Algo con lo que jamás debieron meterse y ahora se estaba arrepintiendo de sus acciones del pasado.
-Ichijo-sama….-la voz del Sangre pura lo detuvo a medio caminar.
-¿La conoces de alguna parte?-su voz era aquella de líder que no había cómo no responderle.
-Ella es un viejo enemigo del consejo-respondió sin mirarlo.
-¿Por qué le temes tanto si es solo una humana?-Asato no sabía si reírse o quedarse mudo, sin tan solo supiera el monstruo que estaba a tan solo unos metros de él.
-Ella no es lo que aparenta ser, Kaname-sama. No se confíe alrededor de ella-aunque si ella lo asesinara fuera un punto a su favor. La guerra estaría declarada.
-¿Qué es entonces?-Asato se hacía esa misma pregunta.
-No lo sé, Kaname-sama-respondió con enojo.
-¿Por qué el concejo la busca?-en realidad el concejo jamás la ha buscado.
-Ella es peligrosa, es un peligro para todos. Incluyendo a los humanos-mintió.
-…-el Sangre pura no dijo nada y Asato se marchó.
-Kaname…-llamó Ichijo a su amigo pero este lo ignoró.
Todos los vampiros en esa sala estaban impactados. Claramente podían ver el miedo que Ichijo-sama mostraba ante esa ¿humana? No, estaba claro que humana no era pero entonces ¿qué era?
-Abuelo, tú conoces realmente ¿qué es Kagome?-preguntó sin rodeos Ichijo a su abuelo.
-Es mejor que te mantengas alejado de todo esto. No intentes investigar nada sobre ella. Esa chica es peligrosa. Ella significa muerte para todo el que se le cruce en su camino-mentía descaradamente.
-¿A quién asesinaste abuelo?-eso era algo que perturbaba a Takuma.
-¡Ichijo basta!-le espetó su abuelo con molestia.
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-Pero si yo misma puedo guiarlo, Asato-san-su conversación acerca de mí era de lo más insultante. ¿Yo significaba muerte? Pero si el único que mataba sin piedad y sin contemplaciones era él.
-Kagome…-el viejo me miró con odio puro.
-Vamos, vamos que yo misma lo puedo guiar o es ¿acaso tienes miedo de mí? Ah cierto yo significo muerte, ¿no?-tanto como el viejo como su nieto se estremecieron.
-Kagome-sama…-ignoré la voz de Yuuki.
-Era una broma-reí inocentemente-vamos, ¿Zero no vienes?-el aludido empezó a caminar.
-Yo, yo…también los acompaño-dijo la niña pero fue detenido por el nieto de Asato.
-Espera, Yuuki-chan-me alcé de hombros y me encaminé seguida de Zero y Asato.
-¡Viva!, Zero-kun tiene una muy buena puntería-el chico me miró de rejo y siguió disparando.
-Oye, dime algo…siento que estoy hablando con las paredes-suspiré y me acerqué a él.
-Estás ejerciendo mucha presión-coloqué una de mis manos sobre las de él.
-Desperdicias demasiadas balas-no alejó mi mano pero siguió disparando.
-Bastaría con un solo tiro para acabar con un vampiro-le susurré al oído y claramente vi como se estremeció. Reí internamente.
-….-me extendió la pistola, la acepté gustosa.
-Mira y aprende-le sonreí, él se hizo a un lado.
Divisé el objetivo, cerré mis ojos, relajé mi cuerpo, tranquilicé mi corazón y mi respiración se acompasó. Sentí como el arma en mi mano se convertía en una extensión de mi cuerpo.
-Siente como tú y la katana se vuelven una-sonreí mientras hacía lo que me decía.
Al abrirlos dejé que la bala que iba disparada hacia mi objetivo llevara todo mi odio y rencor. La bala dio justo en la cabeza, disparé una vez más pero hacia otro objetivo y este dio directo en el corazón.
-Tienes que sentir que tú y el arma se vuelven una sola-le extendí el arma y él la tomó.
-Calma tú respiración, siente como tú corazón late más lento y como inclusive el arma se vuelve más ligera. Sé que en el campo de batalla no te da tiempo para hacer esto, pero te puedes preparar mentalmente antes de entrar al mismo-le sonreí.
-Cierra tus ojos y haz lo que te dije-él me miró por unos segundos e hizo lo que le pedí.
Vi como poco a poco su cuerpo se iba relajando, su corazón latía lento pero relajado como su respiración. Abrió sus ojos y disparó el arma justo en el corazón.
-Le diste-le sonreí y él sólo giró su rostro hacia otra parte.
-Deberías intentar con la meditación, eso te ayudaría mucho a relajarte-él me miró unos segundos y su mirada viajó hacia mi cuello. No pude evitar suspirar.
-Más tarde-él me miró sin comprender.
-Esto-señalé justo donde sus colmillos habían entrado la otra noche. Giró su rostro para ver hacia otra parte. Coloqué mi mano sobre mi mejilla y lo obligué a mirarme a los ojos.
-No ocultes tú mirada de mí. Esto es lo que eres ahora. No pediste que te pasara lo que te pasó. Ahora eres en parte uno de ellos, aunque lo niegues-sus ojos me miraron con molestia.
-No te temo porque al temerte es como si estuviera admitiendo que eres un monstruo y no lo eres-le sonreí. Este chico sabe sacar sonrisas sinceras sin siquiera proponérselo.
-Sé que te sientes mal al depender de la sangre de otros pero como te dije el otro día, eres alguien admirable. Intentas luchar contra aquella naturaleza que te atormenta.
-No te avergüences al querer beber mi sangre. A mí no me molesta en lo absoluto darte un poco-acaricié su mejilla.
-Acepta esa nueva naturaleza que vive en tú ser. El día que lo hagas te sentirás mejor-me incliné un poco y deposité un casto beso en su frente.
-La vida a veces nos pone obstáculos pero jamás nos manda algo con lo que no podamos. Sal victorioso de esto-le di una última sonrisa y me di media vuelta.
-Esta noche-lo miré a los ojos y supo entender el mensaje.
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-Estás viviendo por mí-eso me molestaba, que usara a Zero como herramienta.
-Te lo advertí Kuran-se quedó inmóvil y se giró para verme.
-Te dije claramente que no dejaría que usaran a Zero en algún plan estúpido y veo por esa mirada que planeas algo. No voy a permitir que lo utilices y peor aún que quieras usarlo como escudo para protegerla a ella-sus ojos me miraron con odio puro.
-…-no me respondía.
-Kaname-sama….-escuché la voz de Yuuki y no pude evitar rodar los ojos.
-No querrás tenerme como tú enemiga, Kuran-lo miré con todo mi rencor y luego miré a Zero.
-Zero, ¿podrías hacerme un favor?-él no respondió nada pero me dio un leve asentimiento de cabeza.
-Podríamos hablar un momento en privado-acentué la palabra mientras miraba a Kuran y Yuuki-Necesito decirte un par de cosas, ¿podrías esperarme en mi habitación?-lo miré y lo vi encaminarse pero la mano de Yuuki lo detuvo, volví a rodar los ojos.
-….-Zero la miró y la chica soltó su mano.
-En unos minutos te alcanzo-salió y miró a Kuran y luego se perdió por el pasillo.
-Patética…-susurré lo suficientemente alto como para que ambos "Kuran" me escucharan.
-No agotes mi paciencia Kuran. No soy de las que amenazan en vano. No voy a permitir que uses a Zero y peor aún que lo uses como escudo…-mi mirada viajó hacia Yuuki quien se estremeció bajo mi mirada, no pude evitar sonreír-Si tanto quieres proteger aquello hazlo por ti mismo y no uses a los demás-iba a caminar pero él se puso en mi camino.
-No me agradan que me desobedezcan y peor aún que pasen por mi autoridad-me susurró al oído y aquellos malditos escalofríos recorrieron mi cuerpo.
-Yo no tengo porque obedecerte y peor aún respetar tú autoridad. No sigo tus reglas y peor aún la de los humanos, solo hay una sola persona en este mundo que podía mandarme y ya falleció. Así que no me vengas con tus aires de autoridad porque yo no te voy a temer y peor aún respetar.
-Para que yo algún día llegase a respetarte primero tienes que ganarte mi confianza y que te diga mi apellido, cuando ese día llegue tenlo por seguro que te ganarás mi respeto pero hasta que ese día llegue para mi tú sigues siendo un vampiro arrogante, frívolo, falso y manipulador.
-Yo no voy a caer en tu jueguito de caballero en su caballo blanco eso se lo dejo para chicas patéticas…-miré de reojo a Yuuki-Que caen y creen tú farsa.
-He conocido hombres como tú y lo único que producen en mí es asco y pena porque no conocen otros medios para ganarse a la gente más que con mentiras y máscaras-si las miradas matasen.
-Con tú permiso que alguien que si merece mí tiempo me está esperando- me hice a un lado dejando a un paralizado vampiro.
Había venido a hablar con el director para que le dé información sobre la nueva prefecta y se encontró con Zero acariciando la mejilla de su amada Yuuki.
Le dejó bien en claro cuál era su posición en el instituto y se regocijó al ver la mirada llena de odio que le dio el prefecto pero tuvo que venir aquella fastidiosa humana y retar su autoridad y para colmo amenazarlo.
Lo que le perturbó aún más fue ver como Kiriyuu le obedeciera y ver como ella lo trataba con tanta familiaridad y a él le llamaba Kuran. Eso le molestó mucho pero al mismo tiempo lo dejó sin palabras…
¿Por qué tenía esa extraña sensación en el pecho? Esa chica lo sacaba de sus casillas y perturbaba su inmaculada tranquilidad.
-¿Por qué te importa lo que suceda o no conmigo?-me preguntó a penas puse un pie en la habitación. Alcé la barrera.
-No me gustan que utilicen a las personas-le respondí mientras me adentraba en mi habitación y vi como entre sus manos tenía el único portarretratos que había en mi habitación.
-Deja eso y ven-le hice señas para que se sentara a mi lado. Él se encontraba parado mirando la foto.
-Si te pregunto quién es…-me dijo mientras me miraba a los ojos.
-Alguien que murió-me alcé de hombros.
-Ven-le hice señas para que se sentara a mi lado. Dejó el portarretratos en la mesita de noche y se sentó a mi lado.
-No te preocupes bebe todo lo que necesites. Kuran no podrá detectar el olor de mi sangre-hice a un lado mi cabello.
-…-suspiré mientras veía la indecisión en sus ojos.
-Zero…-lo miré a los ojos y de inmediato se transformaron en esos dos rubíes.
-Ven…-le llamé y él se fue acercando poco a poco a mí.
-Hmmm…-acaricié su rostro y él poco a poco fue cediendo a su sed.
-No reprimas tú sed…-su mirada se encontró con la mía y le sonreí para infundirle valor.
-Bebe…-su rostro se perdió en el hueco de mi cuello y sentí claramente sus colmillos en mi piel.
-Bebe todo lo que necesites…-acaricié sus cabellos con gentileza.
Uno de sus manos la colocó por detrás de mí cabeza para tenerla firme en su agarre. Mientras que la otra la colocó en la cama para poderse inclinar mejor. Las mías viajaban desde su espalda hasta su cabello.
Poco a poco mi cuerpo fue cediendo hacia atrás y quedé acostada en la cama mientras él estaba encima de mí y seguía bebiendo de mi sangre. Su peso no me molestaba.
Dejé que mi energía entrara más y más en él e hiciera su trabajo. Una de sus manos viajó al costado de mi cintura y su agarre se hizo fuerte atrayendo más mi cuerpo al suyo.
-Zero…-susurré para que aflojara su agarre pero no funcionó.
-Zero….-volví a llamar pero no nada.
No sé qué sucedió pero de pronto nuestros sexos se rozaron y no pude evitar que un jadeo escapara de mi boca. Desde hace tiempo que no estaba con un hombre.
-Zero…-le advertí, si esto seguía así nos iba a llevar a un lugar que a él no le iba a agradar a mí por el contrario…
-Zero si no te detienes…-otro jadeo escapó de mis labios al sentir como empezaba a hacer más presión en mi parte baja.
Mi mirada viajó hasta la ventana y pude ver claramente el brillo de la luna que se alzaba imponente en el cielo mostrando todo su esplendor y hermosura pero en estos instantes solo me parecía inoportuna.
-Zero…-su mano viajó hasta mi vientre y empezó a subir más y más.
-No…-mi "no" sonó tan débil y patético que me sentí sumisa bajo él.
-Zero…-su mano se cerró en mi seno derecho y lo estrujó.
-Zero…-mi voz sonaba ahogada.
Sentía claramente como poco a poco aquella bestia dentro de mí empezaba a despertar y quería reclamarlo a él. Mi cuerpo empezó a calentarse y mi vientre empezaba a estrujarse.
-Zero…-claramente sentía como su masculinidad crecía y hacía presión en mí.
-No…-su mano alzó el bracier lo suficiente como para que tenga contacto directo con mi seno y con mi pezón.
-Hmmm….-no pude evitar escapar un pequeño gruñido.
Sus dedos se cernieron alrededor de mi pezón que poco a poco empezaba a erguirse. De un momento a otro sentí como esa mano viajaba por mi vientre, alzaba un poco mi falda y descaradamente acariciaba mi ya latente y húmeda intimidad.
-Zero detente…-usé el poco autocontrol que me quedaba y coloqué mis manos en su pecho para alejarlo.
-Para….-le pedí con apenas un hilo de voz, mi mente poco a poco se iba ahogando en aquella fiera bestia que amenazaba con salir.
-Zero…-mi voz ya no sonaba como siempre. Desde mi pecho salía un gruñido un poco más fuerte.
-No…-alcé un poco mi barrera y él detuvo sus movimientos, se separó de mi cuello y sus ojos se clavaron en los míos.
Aquella imagen con la sangre escurriendo en sus labios, su mirada feroz, su masculinidad apretando en sus pantalones, verlo respirando con dificultad, el ligero toque de lujuria y pasión…
-Zero…-acaricié su rostro con mi mano pero él solo atinó a intentar morderla.
-Hmmm…-me bestia gruñía satisfecha.
Me alcé un poco y lamí mi propia sangre de su boca y sus labios. Me aparté de él antes de los atrapara en un beso.
-No…-le volví a repetir.
-Se continuamos con esto no habrá marcha atrás-sus ojos, dos perlas carmesí me miraron unos segundos y de un momento a otro una de sus manos recorrió mi rostro con suma delicadeza.
-Zero….-ambos nos mirábamos a los ojos.
-No sabes lo que estás haciendo…-su mano viajó por mi blusa y la fue subiendo poco a poco ante mi atenta mirada.
-No…-intenté frenarlo pero él apartó mis manos para luego sostenerlas por encima de mi cabeza.
-Zero…detente…-la alzó hasta que esta quedara por encima de mis senos.
-….-luego bajó el cierre de mi falda, que estaba a un costado, y poco a poco la fue bajando conmigo ayudándole.
-Zero…-aflojó el agarre en torno a mis manos y me quitó mi falda, me alcé un poco y me quitó mi blusa, dejándome con solo mi ropa interior. Su mirada era una llena de fuego, pasión y lujuria.
-Por favor para….-intentaba hacerlo detener porque me estaba costando mucho detener a mi bestia interna que se relamía los labios al saber lo que se aproximaba pero no podía, no podía hacerle eso a Zero.
-…-su mirada estaba clavada mí cuerpo. Me recorría descaradamente de arriba hacia abajo.
Poco a poco se fue de nuevo cerniendo sobre mí. Sus labios viajaron por mi cuello entre mordidas, besos y lamidas. Llegaron hasta en medio de mis senos. Les dio una leve mordida a cada uno, en especial el que ya estaba afuera debido a que aún tenía levantado el bracier mostrando mi seno. Luego sus dedos viajaron a lo largo de mi vientre y su mano se metió sin miramientos dentro de mi interior y sus dedos empezaron a explorar mi monte de Venus sin piedad.
-No….-mi cuerpo se estremeció y poco a poco la poca cordura que me quedaba se iba desvaneciendo y mi bestia interna iba tomando posesión de mi conciencia.
-Zero….-fue lo último que escuché de mi voz antes de perderme dentro de mi propia mente.
Los dedos de Zero se movían dentro de la intimidad de Kagome, aún sin quitarle su interior, se internaban haciéndola arquear la espalda y que leves gruñidos escaparan de sus labios. Ajeno era que sus ojos antes azules ahora se habían transformado en dos perlas carmesís como las de él y que su rostro había tenido pequeños cambios.
-Más…-su voz había cambiado completamente.
Lo mismo le había sucedido a Zero. Se había perdido dentro de su propia mente y era ajeno a todo lo que su cuerpo hacía. No sabía qué era lo que había tomado posesión de él.
Dos de sus dedos la penetraron sin previo aviso y de sus labios escapó un sonido entre gemido y gruñido. Zero solo sonreía complacido al verla tan sumida y entregada a él, a sus caricias.
Los movimientos se fueron haciendo más y más rápidos hasta que de un momento a otro explotó entre sus dedos. Un gruñido animal escapó de su pecho junto con su nombre.
Él llevó sus dedos a su boca para probar la esencia de ella y comprobar si era tan dulce y exquisita como su sangre. Y sí lo era aún más, tenía un toque salado y dulce.
-Zero…-los ojos carmesí de ella se clavaron en los de él. Zero fue acercando poco a poco su rostro al de ella.
-Kagome…-una voz del otro lado de la puerta junto con unos pequeños golpes los hizo a ambos recobrar la conciencia.
Los ojos de Zero volvieron a la normalidad junto con su conciencia y lo que vio lo dejó sin habla. Estaba encima de Kagome, ella se hallaba medio desnuda, con la respiración entrecortada, mejillas enrojecidas y con algo escurriéndole entre las piernas.
-Zero…-su voz lo hizo ponerse de pie de inmediato e intentar calmar su propia respiración.
-¿Qué…?-no tenía palabras.
-….-lo miraba algo divertida y avergonzada al mismo tiempo. Me había dejado llevar por mis más bajos instintos.
-Ya salimos Kaien, danos unos minutos-me puse de pie y busqué en mi maleta mis toallitas húmedas.
-No te gires-su cuerpo estaba rígido.
Suspiré y me quité mi interior mientras limpiaba mi intimidad. Y donde habían pasado mi orgasmo. Me acerqué a mi cómoda y saqué un interior limpio y me lo puse. Caminé hacia la cama y me puse la falda junto con la blusa y me coloqué los zapatos. Luego tomé un vasito que estaba encima de mi mesita de noche y regué un poco en mi blusa y luego en el piso.
-¿Qué haces?-preguntó, me alcé de hombros.
-Calma tú respiración-él asintió. Me fui hasta la puerta, quité el campo de energía y abrí la puerta.
-Lo siento Kaien se me regó un vaso de agua encima de unos papeles que estaban en el piso y Zero me estaba ayudando a recogerlos e intentar salvarlos. Hasta yo me mojé un poco-puse mi mejor cara de apenada y él suspiró.
-Ven tenemos que hablar-miré a Kuran quien tenía su mirada clavada en la espalda de Zero.
-Vamos-cerré un poco la puerta y le di una última mirada a Zero.
-…-le sonreí y salí de mi habitación.
Mientras iba caminando detrás de Kaien e ignorando la mirada de Kuran me iba reprochando lo que estuvo a punto de ocurrir en aquella habitación. Jamás debía dejarme vencer por mis deseos más bajos. Eso era algo imperdonable.
-Kagome…-la voz de Kaien me atrajo hacia la realidad.
-¿Te encuentras bien?-preguntó algo preocupado mientras tomaba asiento en su silla y yo en otra.
-No te preocupes-él me miró sorprendido de que no le haya contestado con mis comentarios sarcásticos pero en estos momentos no tenía cabeza para nada.
-Kagome…-llamó de nuevo, suspiré, inhalé profundamente y recobré la compostura.
-No tengo tiempo que perder contigo Kaien-intenté sonreírle como siempre.
-Ya me estabas empezando a preocupar-rodé los ojos y sonreí.
-Habla-miré a Kuran-¿Qué hace este aquí?-Kaien suspiró.
-Quiere saber cuál es tú relación con Asato y el concejo-rodé los ojos.
-Eso no es de tú incumbencia Kuran-Kaien me iba a reprochar pero Kuran se le adelantó.
-Todo lo que tenga que ver con la paz entre los vampiros y los humanos me concierne-suspiré y me puse de pie.
-Nada está amenazado si es lo que te preocupa-miré a Kaien-Si no tienes nada más interesante que preguntarme me voy-Kaname se interpuso en mi camino y la mirada que me daba era una fiera.
-Necesito que empieces a dar un par de explicaciones-escuché claramente como el vidrio de la ventana empezaba a agrietarse.
-No pienso explicarte nada. ¿Qué piensas hacer? ¿Torturarme para hablar? ¿Manipularme?-mis ojos se estrecharon y el sonido del vidrio agrietándose fue más fuerte.
-Kaname…-escuché la voz de Kaien.
-O piensas meterte en mi cabeza como lo hiciste con tú adorada hermana Yuuki-los vidrios explotaron y su mirada se tornó carmesí.
-No metas a Yuuki en esto-sentí claramente como su ira aumentaba.
-Kaname…-la voz desesperada de Kaien sonó a mis espaldas.
-Esa niña no me interesa. Puedes hacer y deshacer sus recuerdos como a ti te plazca. Solo no uses a Zero en tus sucios planes porque nada me va a detener para devolverte a tú ataúd-le sonreí.
-No te tengo miedo Kuran. He enfrentado peores monstruos que tú. No eres el primero ni último bastardo manipulador que voy a conocer y he conocido en mi vida-sentía como luchaba para contener su poder.
-Has cambiado Kaname Kaito Kuran…-toda su ira se calmó y sus ojos me miraron con algo de sorpresa.
-¿Qué…?-sonreí.
-Nos vemos Kaien, esta charla ya me aburrió-sonreí abiertamente al ver la expresión llena de sorpresa de Kuran.
Reía internamente ante la mirada de desconcierto del vampiro. Por lo que veía no había recobrado todos sus recuerdos, solo unos fragmentos. Aunque tenía la leve sospecha cuando me enteré de que se había juntado con la vampira suicida.
-¿Cuándo me recordarás, Kuran?-sonreí mientras una imagen de un niño de cabello negro y ojos achocolatados me miraban.
-Eras un niño tan dulce y puro-suspiré mientras inhalaba profundamente para hacerle frente al cazador en shock que aún se hallaba en mi habitación.
-Zero…-susurré mientras cerraba la puerta tras de mí.
-…-su mirada se encontró con la mía y no pude evitar sonreírle.
-Tranquilo no pasó nada, solo te dejaste llevar por tus instintos provocados por mi sangre-no me decía nada aún.
-Zero no soy humana y por ende mi sangre tampoco lo es. Tiene algunos efectos secundarios que fueron encendidos en ti al no ser del todo humano pero no te preocupes no dejaré que algo así vuelva a sucederte-me encaminé a él pero aún seguía algo rígido.
-No me digas que estás así porque…eres virgen y temías que me llevara tú virginidad-juraría que vi un imperceptible sonrojo.
-Hmp…-por fin había regresado a la normalidad.
-Oh, pero que acto tan atroz y vil iba a cometer-su cuerpo se había relajado.
-Tranquilo ya puedes irte, no estoy ofendida ni nada por el estilo-le regalé una sonrisa sincera de esas que ya no tenía.
-No sé lo que me ocurrió-dijo de repente.
-Zero ya te dije que fue mi sangre la que te motivó a comportarte así-suspiré-Además yo debí haberte detenido pero…-sentí que mis mejillas ardían un poco-No he estado con un hombre desde hace muchos años y podríamos decir que estaba algo…-no quería decir la palabra pero al fin y acabo la dije-cachonda-giré mi rostro hacia otra parte.
-Así que en gran medida el que tú te comportaras de aquella manera se vio incitado por mí más no por ti-giré mi rostro de nuevo para regalarle una sonrisa algo apenada.
-Puedes dormir tranquilo-él me miró otros segundos más y empezó a encaminarse hacia la puerta.
-Hmmm… Zero…-le llamé él giró un poco su rostro.
-Serías un estupendo amante en la cama-otra vez aquel imperceptible sonrojo.
-…-no dijo nada y se marchó de mi habitación.
No pude evitar molestarle ni reírme de su infantil comportamiento. Casi le había arrebatado la virginidad.
-Oh, ¿cuándo los papeles se intercambiaron y ahora la mujer es el monstruo quita virginidades?-reí ante mi ocurrencia.
Zero estaba completamente aturdido por los últimos acontecimientos. Jamás en toda su vida se había comportado de aquella manera, es más jamás había tenido pensamientos como los que ahora corrían por su mente.
Sí, era un hombre y tenía sus "necesidades" pero para él esas eran cosas que no tenía importancia y pasaban a un segundo plano en su vida y jamás les había prestado atención. Vamos el chico ni siquiera había dado su primer beso.
Y ahora se encontraba en su habitación, intentando borrar aquellas imágenes mientras se daba un baño con agua fría intentando aliviar la tensión que se había acumulado en sus partes bajas.
Kagome jadeando, sonrojada, gimiendo y repitiendo su nombre con voz ahogada en deseo y lujuria. Sus pechos redondos y grandes subiendo y bajando intentando calmar su errática respiración. Luego el recuerdo fugaz de un exquisito sabor en sus labios y no era su sangre, no era algo aún mucho más exquisito.
Una imagen fugaz de él saboreando algo que se resbalaba de sus dedos y luego como los lamía como si fueran el mejor manjar del mundo ante la atenta mirada rojiza de ella…
-¿Rojiza? ¿Sus ojos estaban rojos?-su mente procesó una y otra vez aquella imagen y sí definitivamente habían pasado de ser aquellos dos pozos azules eléctricos a ser un par de gemas carmesí parecidos a los suyos pero los de ella eran más fieros.
-¿Qué eres Kagome?-se preguntó en voz alta. Toda la calentura se había ido por completo.
Kaien estaba congelado en su asiento, no sólo al ver la expresión de aturdimiento y sorpresa en Kaname sino que se dio cuenta de algo que jamás pensó que fuera cierto. Kagome era más vieja de lo que se imaginaba y por ende mucho más poderosa.
-Kaien…-la voz de Kaname no dejaba duda de que tenía que dar una gran explicación.
-Antes que nada Kaname…-suspiró mientras miraba al Sangre pura-Si vienes a preguntarme acerca de Kagome de antemano te digo que no pienso decir nada sobre ella.
-Le hice una promesa de no revelar nada sobre ella, su pasado, quién era o cualquier otro dato sobre ella.
-Sé qué piensas que ella es un peligro para los objetivos que queremos alcanzar pero ella más que nadie apoya nuestras metas. Siempre ha pensado que dos razas diferentes pueden llegar a coexistir-Kaname lo miraba seriamente.
-¿Desde hace cuánto la conoces?-el director suspiró.
-Desde hace muchos años atrás-los ojos de Kaname se estrecharon aún más.
-¿Cuánto?-Kaien sonrió.
-No puedo decirte más Kaname, lo siento-suspiró-El que ella esté aquí es por petición mía y una promesa que le hizo a alguien especial en su vida. Ella no está a gusto a aquí-suspiró con tristeza-Ella no está a gusto en ninguna parte-Kaname lo miró con un rosto de pregunta.
-Kaname esa chica ha sufrido mucho en su vida. Ha sido dañada no sólo físicamente sino psicológica y espiritualmente. Admiro la fortaleza con la que aún continúa viviendo. Aunque tú mismo te podrás haber dado cuenta que no hay vida en sus ojos.
-Es un alma que respira, come y habla porque tiene que. Jamás le he visto sonreír o reír genuinamente. Sus ojos siempre me han mostrado vació, gran dolor, pérdida y soledad pero sobre todo traición.
-No la veas como un enemigo porque no lo es. No sé qué relación tenga con Ichijo-sama o con el concejo pero te puedo asegurar que ella no es de las que buscan peleas. De seguro aquel vampiro la atacó o hizo algo en su contra-Kaname miró hacia la resquebrajada ventana. En un abrir y cerrar de ojos la ventana estaba como antes.
-Él mencionó algo sobre haber asesinado a alguien cercano a ella. Algo así como un amante-esto sorprendió a Kaien.
-No creo que haya sido un amante-su voz sonaba con completa seguridad.
-¿Por qué lo dices?-Kaien suspiró.
-Ella solo ha tenido un solo compañero en su vida. El que ella tenga otro compañero es algo…imposible. Peor aún que haya muerto a manos de Asato-sama-Kaname miró con algo de molestia a Kaien.
-¿Por qué Ichijo-sama no pudo haberlo matado?-Kaien volvió a suspirar.
-Para que alguien sea compañero de ella tiene que ser alguien…-pensó las palabras para decirlas-que esté a su altura y si fuera el caso de que ella hubiese tenido un amante, Ichijo-sama no podría haberlo matado. No me mal interpretes Kaname pero él no es tan poderoso para cometer tal acto. En tal caso alguien como tú sí podría-las palabras del director lo confundían.
-Voy a investigar a esa prefecta-Kaien suspiró y le sonrió al vampiro.
-Dudo mucho que encuentres información sobre ella, pero buena suerte con eso Kaname-la sonrisa que le dio el director no le agrado nada en absoluto al vampiro. Era como si se estuviera burlando de él.
A kaien le parecía muy gracioso al ver al vampiro por lo general estoico y con una mirada firme pero verlo tan curioso e intrigado, era algo que no se ve todos los días. Pero era cierto lo que le dijo, dudaba que encontrase algo sobre la vida de Kagome, él mismo había estado años intentando encontrar información sobre ella pero jamás había obtenido información concreta sobre su vida, solo retazos de lo que había sido una historia mitológica y fantasiosa.
A la mañana siguiente todo estaba tranquilo exceptuando de que habían enviado a Zero a cazar a unos vampiros de nivel E. No tenía cómo molestarlo por lo ocurrido la noche anterior.
Me fue difícil controlar a mi bestia interna pero al fin y acabo soy una persona racional pero el no tener "acción" por las noches me estaba pasando factura.
Aunque me divertía sobremanera las miradas que me lanzaba Yuuki y las que yo le respondía. Era divertido ver como se removía inquieta bajo mi mirada, era tan fácil molestar a la niña.
El resto del día fue aún más aburrido cuando Kaien mandó a Yuuki a comprar algunas cosas al pueblo me ofrecí "amablemente" a acompañarla pero la muy mal agradecida me dijo que no era necesario.
-Aburrido-suspiré mientras mecía mis piernas. Estaba sentada en la rama de un árbol.
-Hmmm…-una sonrisa enorme apareció en mi rostro cuando sentí la cercanía de mis amadas katanas y el aura inquieta de mi preciosa Kirara.
-Los extrañé…-cerré mis ojos mientras dejaba que el poder dormido que emitían mis katanas latieran junto con el mío.
El resto de la tarde pasó sin más por menores exceptuando de que ya era hora de que fuéramos a las puertas a "detener" a las locas chicas fans de los vampiros pero yo tenía mejores cosas que hacer.
Tarareaba divertida al ver como Yuuki intentaba detener a esas locas, no pude evitar sentir un escalofrío al verlas. Prefería mil veces enfrentarme a una horda de demonios que a una decena de adolescentes hormonales.
-Kagome-sama-hizo una pequeña reverencia el demonio enfrente de mí.
-¿Dónde están?-el demonio me sonrió.
-Por aquí…-no podía negar que mi "mayordomo" era sumamente apuesto.
-Sebastian, ¿dónde está Kirara?-él se alzó de hombros y suspiré.
-La iré a buscar mientras tanto encárgate de llevar el resto de mis maletas-él hizo otra pequeña reverencia y yo no pude rodar los ojos ante aquello.
Me empecé a alejar mientras intentaba localizar a mi amada gatita y me sorprendí al sentirla muy cerca de los vampiros en especial de aquel Sangre pura.
-Kirara…-suspiré mientras caminaba.
No podía evitar que sus ojos vagaran hacia la figura de su querida Yuuki que intentaba con todas sus energías contener a todos esos humanos pero su mirada buscaba algo más, a alguien más.
-Hmmm…-su mirada despreocupada seguía buscando hasta que de repente algo peludo saltó sobre él.
-¡Que linda!-escuchó como exclamaban algunas chicas.
-Kirara…-escuchó el grito algo molesto de la prefecta y sus ojos se posaron en la extraña criatura que le maullaba mientras lamía su mano intentando llamar su atención.
-¡Kirara!-grité horrorizada mientras la veía tan a gusto entre los brazos de aquel vampiro.
-Pero que…-mi voz se quedó ahogada al ver la sonrisa, no falsa, del vampiro.
-Kirara…-llamé de nuevo y por fin mi amada gatita saltó a mis brazos.
-¿Me extrañaste?-le pregunté mientras le sonreía genuinamente.
-Kirara…-la gatita me maullaba mientras lamía mi rostro.
Todos se quedaron mudos ante el espectáculo que se estaba demostrando enfrente de ellos.
Primero una criatura extraña de pelaje amarillo bajo con un rombo negro en su frente, orejitas negras puntiagudas y lo más extraño dos colas; saltaba a los brazos de nada más ni nada menos que Kaname Kuran y como este luego le sonreía.
Para rematar el asunto dicha criatura, de nombre Kirara, era mascota de la prefecta más extraña y de personalidad fría que hayan podido conocer y luego lo más impactante la SONRISA de la chica.
-Hermosa…-fue lo que algunos pensaron.
-Angelical…-pensaron otros.
Pero de lo que algo todos estaban seguros la chica que pensaron que era la "princesa de hielo" como le había apodado podía sonreír de una manera genuina y tan cálida que llegaron a pensar que podía tener corazón después de todo.
-Debes saber escoger con quien te juntas, no puedes andar saltando a los brazos de cualquier persona-le regañé mientras acariciaba a mi linda gatita.
-Kagome-sama-suspiré mientras me daba la vuelta y veía al demonio enfrente de mí.
-Ya dejé todas sus cosas en su habitación y…-no pude evitar chillar de alegría.
-Mis amadas katanas….-las cogí entre mis brazos mientras Kirara se posaba en mi hombro.
-La han extrañado…-su tono de voz era sarcástico y lleno de malicia, rodé los ojos.
-Ya te puedes retirar, Sebastian-él me regaló otra de aquellas sonrisas.
-Como usted ordene, Kagome-sama-hizo otra pequeña reverencia. Por unos segundos pude ver claramente como le sonreía de una manera muy extraña a Kuran.
-Sebastian…-él me sonrió y luego se marchó.
-Bien todo está mejor ahora-apreté hacia mí a mis amadas katanas mientras kirara maullaba.
-Las tengo que sacar a pasear…-no pude evitar sonreír.
-Vamos quiero mostrárselas a alguien-por mi mente cruzó el rostro sonriente y emocionado de Kaien.
-Vas a conocer a aquel insufrible hombre que me metió en todo este estúpido embrollo….-mi gatita maulló y empecé a alejarme de todos mientras abrazaba a mí mis preciadas katanas.
Todo esto le parecía muy extraño a Kaname. Aquel mayordomo mostraba demasiado respeto hacia aquella odiosa humana pero había algo más en aquella mirada que lo hizo sentir un extraño malestar.
No le agradó para nada la sonrisa que le mostró. Fue como si se estuviera burlando de él o que él sabía algo que él no y eso le molestaba de sobremanera.
Con esto sólo hizo que su interés y curiosidad por aquella chica aumentara aún más y aquella molestia instalada en su pecho se incrementara aún más.
-¿Por qué dejaste que esa chica entrara a la academia?-le pregunté a Kaien mientras él se sobresaltaba al no sentirme entrar.
-Kagome…-puso una mano en su corazón y yo rodé los ojos.
-Contesta…-él suspiró y caminó hasta tomar asiento.
-¿Hay algo que te moleste?-mis manos estaban acariciando a mis preciadas katanas y pude ver un ligero temblor en el cuerpo de Kaien, no pude evitar sonreír ante aquella expresión.
-Hay algo muy extraño respecto a esa chica-mi mirada se perdió entre el manto lleno de estrellas.
-¿Sentiste algo extraño en ella?-suspiré y miré a Kaien.
-No es ella-él me miró extrañado-Hay dos almas atrapadas en ese cuerpo pero el que ahora está al mando y manejándolo es alguien lleno de maldad y venganza-él suspiró.
-No puedo hacer nada al respecto, Kaname aprobó su entrada-no pude evitar bufar.
-Ese vampiro trama algo. No me fío de él-Kaien me miró por unos segundos y supe de inmediato que quería preguntarme algo.
-Pregunta…-él inhaló profundamente.
-¿Conociste a Kaname en el pasado?-suspiré y miré de nuevo hacia la ventana.
-Pasado…-sonreí-Esa es una historia que no puedo contarte, Kaien. Sabes más de lo que cualquier persona sabe sobre mí-él frunció el entrecejo.
-Historias fantasiosas…-rodé los ojos.
-Nunca he negado alguna de ellas…-sus ojos se abrieron con sorpresa.
-Eso quiere decir que…-sonreí ante su expresión.
-Que todo lo que has escuchado acerca de mí es correcto. Cada una de las historias que te han relatado sobre la "gran miko de la Shikon no Tama" son correctas-su mirada era la de un niño quien le acaban de regalar el mejor regalo del mundo.
-Eso es…-sonreí ante la mirada atontada de él.
-Sabes el precio por saber mi secreto Kaien-mi voz era seria y su mirada antes de niño tonto se transformó en una completamente diferente. Aquella que había mostrado en el pasado cuando nos conocimos por primera vez.
-Todos y cada uno de tus secretos están a salvo conmigo Kagome. Jamás revelaría algo-suspiré.
-No hablo de eso, sé que puedo confiar en ti Kaien-él sonrió-Hablo de que tú vida está en peligro, la tuya y la de todos los que te rodean-mis ojos vagaron hacia mis katanas.
-Conocer mi historia es como pedir la muerte-susurré mientras acariciaba mis katanas.
-Kagome…-no quise mirarlo y me marché de su oficina.
-Jamás quise poner este peso sobre tus hombros Kaien…-lo miré a los ojos y luego me fui.
-Zero…-le llamé mientras lo veía con la mirada perdida en el cielo nocturno.
-…-me miró unos segundos y volvió su mirada hacia alguna parte.
-Escuché que salvaste a una chica-no dijo nada y suspiré.
-Le han borrado los recuerdos, así que no recuerda que sucedió realmente-suspiré-La verdad a veces pienso que los humanos no están a salvo de la ignorancia de que hay ciertos "seres" rondándolos, estarían más precavidos y respetarían un poco más a la muerte-suspiré-Pero al mismo tiempo sé que su ignorancia es lo que los ha mantenido a salvo, aunque no siempre fue así-mi mirada viajó hacia el cielo y recuerdos fugases de mi vida pasada volaron a través de mis ojos.
-¿No siempre fue así?-me preguntó y sentí su mirada en mí.
-Los humanos. Hubo un tiempo en que sabían que no eran los únicos seres que caminaban sobre la tierra. Los vampiros siempre han caminado entre nosotros-suspiré-Los humanos no están preparados para saber de ellos y no sé si algún día lo estarán-su mirada se posó en mí unos segundos.
-Hablas como si no fueras humana-sonreí.
-Tú ya sabes que no lo soy-su mirada era firme-No soy humana, no soy vampiro…no soy nada de lo que te puedas imaginar y al mismo tiempo lo soy-su semblante cambió a uno sorprendido-
-No siempre es bueno saber, Zero. A veces la ignorancia puede ser tú salvación-su mirada se posó en mí unos segundos.
Era lo mejor para todos, el que yo sea un "mito" o que nada de lo que oigan o lean sobre mí sea verdadero. Es mejor que estén en la obscuridad sobre mí. No quiero cargar en mi conciencia la muerte de nadie más.
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Otaku Seikatsu sí si que el prefacio es MUY confuso pero tranquila en capítulos futuros iré aclarando todo.
Como pudieron leer al parecer Kagome conoció a Kaname en el pasado pero... ¿Qué tan pasado?
Sé que muchas quedaron con más dudas que antes pero no se preocupen todas y cada una se irán aclarado a medida que avance el fic...
Y sí, Sebastian pertenece al anime y manga kuroshitsuji... Si alguna ha leído o visto el manga se han de preguntar qué diablos hace Sebastian aquí si lo último que se vio fue que quedó de mayordomo de por vida de Ciel pero tranquilas esa duda también quedará aclarada mucho más adelante.
