Disclaimer: Los personajes de Free! Son propiedad de Kōji Oji, Hiroko Utsumi y KyoAni

Aviso: Este fanfiction participa en el Reto libre: "Haz una tabla" perteneciente al Foro Iwatobi swim Club.

Ducha

Haruka Nanase… — ¿Por qué no fui yo?

Caminaba por aquella estrecha calle, esa cuyos colores habían pasado de tonos cálidos y alegres, a puros grises. Era aquella calle, la que tras subir viejos y melancólicos escalones, lo llevaría a casa, donde la oscuridad y la soledad, serian sus receptores.

Tenía un nudo en su garganta, un enfado que le ahogaba, estaba envuelto en un sinnúmero de sensaciones difíciles de explicar. Estaba furioso, a tal punto que deseaba que el sol nunca regresara, que el mar no tuviera olas y que el mundo se paralizara.

Entro por la puerta trasera de aquella vieja casa, mirando los rincones que le adornaban, un armario lleno de artesanías, una silla antigua, varios muebles que le parecían innecesarios y mucha, mucha soledad.

Se encamino al segundo piso, dejando a un lado sus prendas de vestir, un abrigo, su pantalón, un suéter y aquel adorado traje de baño que le siempre le acompañaba.

Se dirigió desnudo al baño, no le importaba ser visto por alguien. Sabía que en esta ocasión, no llegaría Makoto a extenderle la mano para sacarlo de ahí, Sabía que por un buen rato, seguiría solo.

Se coloco bajo la ducha. Dejo que el agua cayera sobre su cuerpo, buscando un escape del mundo que había dejado afuera, y de aquella situación que tanto le molestaba.

— ¿Por qué no fui yo? — su cabeza repetía esa escena, acto en el que Yamazaki se encontraba de rodillas ante Makoto pidiendo su mano en matrimonio.

El peliverde le había explicado que todo fue un error, que el simplemente le pidió un favor al cual él no se pudo negar, que las palabras del moreno no significaron nada para ambos. Haru le escucho, presto atención a cada una de sus palabras, mientras lo hacia, miraba sus ojos, buscando un motivo para no creerle. con su acostumbrada y desinteresada actitud le dijo — Entiendo, no pasaba nada. —pero era Mentira. Falsas palabras que salían de sus labios. Le dolió, le lleno de vesania que alguien que no era él estuviera en esa posición ante Makoto, que alguien tuviera el valor que él no tuvo.

Estaba confundido, ¿qué era lo que le molestaba realmente?, el hecho de que Makoto se haya sonrojado ante aquel romántico acto, que Yamazaki se haya atrevido a usar al peliverde como conejillo de indias o simplemente que él no tenia el valor para hacer lo mismo.

— ¿y si alguien más me quita a Makoto? — Preguntas de este tipo le invadían

No es que hubiera algo entre él y el peliverde, pues aun después de tener meses saliendo como "Amigos", entre ellos había algo mas, ambos lo sabían, pero de igual manera ninguno deba el primer paso para llevar la relación al segundo nivel.

Makoto por su parte le daba ese espacio a Haru, no quería presionarlo, pues en una ocasión que el peliverde le había tocado el tema, este le dijo que todo debía hacerse en su momento y que era mejor esperar.

Se habían agarrado las manos, se han abrazados y hasta una u otra ocasión se habían besado, pero después de cada suceso ninguno decía nada, ninguno pedía explicación o la daba, solo sucedía y nada más.

El pelinegro se mantenía bajo la ducha, seguía ahí parado, mirando al dispositivo de salida que emanaba agua, agua fresca y relajante, pero no funcionaba.

Recordaba a Makoto, lloraba suplicando que le creyera, que Rin y él lo había malinterpretado, el peliverde realmente estaba preocupado por la relación que aun no existía, relación que ahora estaba pendiente de un hilo sin un por qué real.

Habían pasado ya unos días desde que aquello sucedió, desde que Rin había desaparecido y Yamazaki inicio su búsqueda, desde que Haru se había negado en recibir las llamadas de Makoto, ni siquiera respondía los mensaje, todo bajo diferentes excusas, pretextos que el peliverde dejaba pasar, mientras Haruka solo observaba el móvil, buscando una manera de perdonarse así mismo.

Haruka se mantenía en la ducha, lloraba, sus lágrimas se confundían con el agua. Ahora cabizbajo, miraba el agua rebotar al caer, creía que de esa manera podría ocultar el dolor y la impotencia que sentía en aquel momento, aquellas ganas de pegarle y gritarle a Yamazaki que Makoto era solo suyo, de decirle a Makoto que era un tonto al permitir que alguien le diga esas cosas, palabras que solo él le podía decir, poder tomar al peliverde del brazo, llevárselo consigo y exigirle un derecho que no tenia.

— Maldición — Gruñía

Se acostó en la bañera, colocando un juguete en su centro en forma de delfín — ¿Por qué no vienes Makoto? — se preguntaba mientras jugaba con unos de sus dedos y aquel juguete, coloco su cabeza en el barandal izquierdo de la tina, mirando fijamente la puerta de acceso, esperanzado a que una sonrisa y verde cabellera se asomaran para ayudarlo a salir, lagrimas continuaban cayendo, esta vez el agua no las cubría, en esta ocasión caían libremente, eran visibles a cualquier espectador, caían al piso dejando posos salados productos de un profundo de dolor.

Quería llamarlo, decirle que lo siente, que es un cobarde al no poder decirle sus sentimientos, que lo amaba, que deseaba sus besos tanto como a la caballa. Quería ver que sus orbes se cerraran al sonreír solo para él, reconocer que lo que había visto le había dolido.

Pero más que todo deseaba escuchar nuevamente un…

— Buenos días Haru-chan