El sonido de su celular contra la mesa de luz hacía eco por la enorme habitación de la morena

A/N: Hola lindas lectoras! Quiero agradecerles la paciencia y la lectura que le han dado a esta historia :) en serio que me hace increíblemente feliz… Como estos días he estado un poco más libre de la Universidad, he podido escribir un poco más :) por eso dejo otro chap. Espero que les esté gustando, y que le den una oportunidad, porque tengo pensadas unas cosas reinteresantes… Y tomen con calma la relación entre Troy y Gaby, muy pronto comenzará lo 'divertido' para nosotras, créanme!

Si quieren avisarme de algún error gramatical, alguna cosa que pasé por alto, algo que no les gustó, algo que les gustaría que pasara, no duden en ponerlo en un Review, para eso sólo tienen que ir al final del chap en la palabrita que dice "Go" en azul y listo, ahí ponen su mail y escriben :)

Un beso y a leer!

El sonido de su celular contra la mesa de luz hacía eco por la enorme habitación de la morena. Una vez, dos veces, tres y ella no pretendía contestar. Sus ojos comenzaban a abrirse con pesadumbre y sus manos alzaban una almohada que colocaba con fuerte presión en sus oídos, sin embargo el sonido cesó a penas realizó aquella acción, cosa que la hizo sonreír. "¡Gracias a Dios!... estúpido celular," expresó a medida que se volvía a recostar cómodamente en su cama. Pero había hablado muy pronto, porque la canción de Jem volvía a llenar lo vacío del dormitorio; hizo rodar sus ojos y se abalanzó hacia la mesa para tomar el aparato. Cuando lo vio, notó que en la pantalla salía un número desconocido, con un aire de extrañeza lo deslizó y fríamente se escuchó su voz. "¿Diga?"

"Tu voz suena como la de mi padre por teléfono… vaya decepción, pensaba que la tenías más femenina," rió alguien por el otro lado del teléfono. La morena volvió a desviar el teléfono para ver si reconocía algo del número, pero no.

"¿Perdón? Necesito saber con quién hablo… de inmediato…" exigió con cuidado.

"Wow… y un humor," volvió a reír por la otra línea. "Vamos Montez, debes reconocer que mi voz es una de las más masculinas y sexy que hay…"

"No te voy siguiendo y cuando no lo hago, no me concentro y cuando no hago eso cuelgo los teléfonos celulares que suenan infamemente a las…" desvió su mirada hacia el gran reloj de su habitación y se sorprendió al ver lo temprano que aún era, hubiese jurado que era la madrugada. "Nueve de la noche," dijo algo imprecisa.

"Exacto… bueno, ya sabes hay un jugador de básquetball en tu Escuela… es muy buen jugador, súper talentoso, con excelentes calificaciones…" hubo una pausa donde la morena sólo hizo rodar sus ojos. Troy, por supuesto que era él. "Y es atractivo… no me equivoco, es muy atractivo… nah ah, es ultra mega súper atractivo, el más atractivo de la galaxia, con marcianos incluidos,"

"Creo que además de tener un problema con la salud de tu sexualidad, también tienes un problema con la identidad de ella, ¡Rayos! Dónde se ha visto que un hombre hable así de otro…" dejó salir una risa traviesa. "Y que además se compare con extraterrestres…"

"¡Hey!" interjectó Troy que reía nuevamente. Y eso era música para los oídos de Gabriella, ¿Nunca lo había escuchado reír antes? Ah, claro que sí, lo había escuchado reír, pero de ella. "Buenas noches Gabriella,"

"Buenas noches Troy,"

Rápidamente se escuchó que el chico hablaba. "Sé que dije que llamaría a las siete y media, pero la práctica se alargó y luego llegué a casa queriendo recostarme un rato y ya ves, sólo me logré despertar hace unos minutos,"

"Sé a lo que te refieres, a mi me pasó lo mismo…"

"¿En serio? Porque no vi cuando corrías con chicos sudorosos por la cancha de la Escuela y con Chad preguntando a cada tanto una barbaridad y oliendo como el demonio… ¡Rayos! Se me tuvo que haber pasado de largo tú con uniforme… eso hubiese sido bueno de ver,"

"Nah ah, obvia toda la parte de la práctica y lo de Chad por favor…" comentó luego de que sintiera un rubor en sus mejillas, con su voz un poco más alta que de costumbre.

"Está bien, sé que no eres del club "A mí me cae bien Chad Danforth", con lo de la mañana está todo claro,"

"Eso no es así," devolvió tan falsamente como se lo permitía, lo que la hizo reír. "Bueno, no completamente…"

"Ahá, sí, te creo Montez eres realmente buena mintiendo…" una sonrisa apareció en el rostro de Gabriella, ¿Por qué era tan natural hablar con él? ¿No era el mismo chico que hace un año atrás reía con las idioteces que sus compañeros hacían con ella? "Bueno y, ¿Cómo estuvo tu día?" preguntó sorpresivamente.

"Ehm… b… bien, supongo y… y el tuyo?"

"Excelente, gracias por preguntar, bueno la verdad es que no del todo, ya sabes… ¿Chicos apestosos? ¿Cero antitranspirante? ¿Chad?..."

"Creo que te sigo," y con eso rieron cortamente los dos. "Troy respecto a lo de Alexandra, quiero decirte que hoy mientras hacía mi tarea de Literatura pensé en algo que creo… podría funcionar,"

"¿Realmente lo hiciste? Wow… pensé que todo quedaría en una sana conversación," en este momento Gaby se había sentado en la cama y una estúpida sonrisa aparecía en sus labios, sin intención de irse.

"Me ofendes, en realidad te prometí que te ayudaría con eso… ¿Pensaste que no lo haría?"

"En absoluto, es sólo que… es algo vergonzoso, no tendría que haberte pedido ayuda en primera instancia… yo debería manejar esto por mi cuenta…"

"Si puedo ayudarte," comenzó Gabriella. "Me encantaría hacerlo… y lo digo en serio,"

"Te creo… completamente," hubo un pequeño silencio que por un momento pareció incómodo, sin embargo fue todo lo contrario. "Necesito darte las gracias por lo que estás haciendo por mí, ni siquiera mi madre se daría el tiempo como tú lo estás haciendo…"

"No te hagas la víctima conmigo, cualquiera se ofrecería a ayudar a la "Superestrella de East High" lo sabes bien," una nueva carcajada se escuchó, claro que más suave que las anteriores.

"Bueno, en ese caso cualquiera me podría haber ayudado… pero me gusta que fueras tú," esta vez, sí hubo una pausa incómoda. "No sé si me entiendes…" Gaby mordió fuertemente su labio inferior.

"No mucho…"

"Es como una segunda oportunidad… es como que el destino nos dio una segunda oportunidad para demostrarte mi verdadero yo, no aquél que reía porque Flanders tiraba tu comida al suelo, o porque Chad tiraba tus anteojos al suelo o porque Max tiraba tus libros al sue… ¿Realmente tenían un problema con tirar las cosas al suelo no crees?" rió, pero esta vez fue sólo para destensionar el momento que de por sí, era duro de hablar entre ambos. "Sólo quiero que me perdones… si alguna vez te hice daño, en realidad nunca fue mi intención, lo prometo," su voz sonaba verdaderamente avergonzada.

Gabriella sentía que su mentón comenzaba a moverse pequeñamente, en señal de las lágrimas que se estaban quedando atrapadas en su garganta. Todo esto le había hecho recordar ese tiempo de sufrimiento, de sentirse herida, humillada, entre otras cosas. Pero se había prometido en su viaje a Europa que jamás volvería a llorar por eso, ella no había hecho nada malo, ella sólo había sido ingenua; sin embargo esta conversación le hacía recordar todo con claridad, tanto así que no se percató cuando su mejilla estaba húmeda. Corriendo de lugar una de las lágrimas con sus manos, una sonrisa genuina reapareció en ella. "No… no te voy a negar que sí me hiciste daño Troy," inició amargamente. "Pero agradezco que tengas el valor para pedirme perdón… eso significa mucho para mí,"

"Yo te agradezco que tengas el valor para perdonarme Gabi," ambos se sorprendieron ante el nuevo apodo que había salido de los labios del chico. '¿Gabi?, pensó ésta con sus ojos muy abiertos. Pero él tomó compostura de inmediato. "Bueno… lamento todo lo que tuviste que pasar, en serio… pero, ¿Qué es lo que has pensado para mi situación con Alexandra?"

"Sabía que el interés aparecería en cualquier momento," agregó bromeando. Y de ahí ésta empezó a informarle acerca de lo que creía funcionaría, de manera que fuera sutil, pero que ayudara a que ambos comenzaran a tener una relación, al menos de amistad.

"¿Lo tenías todo pensado no?" el castaño rió. "Me parece increíble, ahora espero no meter la pata,"

"No lo harás, sólo debes ser el Troy Bolton que he conocido estos dos últimos días y funcionará muy bien, créeme," la morena ahora estaba recostada en su cama y cuando notó la hora en el reloj de pared se sobresaltó. "NO puedo creer que son las doce de la noche Troy,"

"¿Qué? Nada que ve… ¡Es cierto!"

"Muy brillante Bolton," ésta rió y se acomodó, sentándose en la cama. "Bueno, me voy a dormir o mañana no llegaré a tiempo,"

"Lo mismo por acá, de nuevo quiero darte las gracias…"

"No tienes que hacerlo,"

"Claro que debo… es por eso que, para cualquier cosa, cualquiera en la que necesites ayuda, estaré encantado de ayudarte, lo juro… cuando quieras la mitad de mi almuerzo, cuando quieras una soda en el receso…"

"Está bien…" ésta rodó sus ojos y sonrió ante el teléfono.

"Cuando quieras que golpeé a Chad fuertemente en la cabeza,"

"Eso lo tendré MUY en cuenta," ésta rió y después agregó. "Cuando necesite algo, te lo pediré… ahora, sólo te pido… ¡Que me dejes dormir!" bromeando agregó.

"Ok, fue un placer hablarte…"

"Lo mismo digo, Buenas noches Troy,"

"Buenas noches Gabi," y con eso ambos teléfonos marcaron el fin de la conversación. Sorpresivamente todo había marchado más que bien, no habían sonidos incómodos, Troy era un chico realmente increíble y se estaba ganando la confianza de Gabriella rápidamente, además era un chico estudioso, inteligente, sí… algo apuesto y absolutamente querido por el Director de la Escuela…

De pronto, todo hizo un clic en la cabeza alborotada de Gabriella y su pulso comenzó a acelerarse. Y su mente comenzó a fabricar un plan, pero en éste no estaba involucrada en absoluto una chica llamada Alexandra Andrews.

Después de todo, no era tan malo el ofrecimiento de ayuda de Troy.

Estos tres últimos días parecían ser más increíblemente deslumbrantes que todo el mes pasado y Troy se preguntaba la razón. Y en realidad no había que ser muy inteligente para saberlo, Gabriella. La hija del director… eso era sencillamente asombroso, nunca se hubiera imaginado que lograría sentirse así, jamás había tenido una amiga (o lo que se reconoce como un amigo, pero que tiene ovarios) jamás, por lo que esto era una primicia, sobretodo porque al parecer no manifestaba ningún tipo de atracción, es decir, claro Gabriella era hermosa, pero… pero ahora sólo podía reírse con esos absurdos postulados acerca de la imposibilidad de que el hombre y la mujer pueden ser amigos, eso de las mujeres de Venus, los hombres de Marte? Eso era una tontería y es que…

Pero pronto, sintió que le habían dado con un puño en el pecho.

Y era porque en efecto, había recibido un golpe de puño en el pecho.

Troy abrió bien los ojos al no sentir el aire correr por sus pulmones, cuando desvió su mirada sólo logró divisar la cabellera que resultaba visible a un radio de un kilómetro. "¡¿Qué demonios?!" comentó falto de aire, por lo que la última sílaba casi fue insonora. "Chad me golpeaste en el pecho,"

"Aleluya por la noticia," éste hizo rodar sus ojos al momento que contestaba, sin embargo al igual que Troy segundos atrás, notó que sus ojos se abrían de tal manera por la falta imprevista de aire. Un puño había llegado a su pecho. "¡Hey!" salió casi como una respuesta inconsciente. "Eso no fue divertido," terminó por expresar al momento que recobraba un tanto el aliento.

"Ahora ves a lo que me refiero," comenzó el castaño. "Ahora… ¿Me dirás por qué mierda me golpeaste de esa forma huh?"

"Sólo quería que me escucharas, debo decirte que algo sucede contigo, tu mente parece estar en cualquier lugar," el castaño movió su mirada algo frustrado.

"No sé a qué te refieres…"

"Vamos Troy, cada vez que te hablo estás en Alexandralandia, ¿Es verdaderamente molesto sabías?" el aludido suspiró largamente y se llevó una de sus manos al cabello alborotado que caía sin cuidado por sobre sus ojos.

"Lo siento viejo… no me di cuenta," no sintió la urgencia de explicar que en realidad no era "Alexandralandia" el mundo en el que se encontraba, de pronto el sonido del timbre se escuchó por los pasillos y se escuchó un sonido de frustración unísono. "Tengo clases con el frígido de McKentire,"

Chad rió y con su cabellera meciéndose de un lado a otro agregó. "Aún no sé por qué te cae tan mal el Profesor McKentire, a mí me parece un tipo increíble, desgraciado, pero divertido"

"No soy yo el que inició todo, ¿Recuerdas que fue él el que comenzó a finales de año a mostrarse extrañamente enfadado con cada cosa que hacía?" éste suspiró y terminó por sacar sus cosas del casillero. "Sólo quiero terminar este año y no verle más la cara, odio a ese tipo, no sé por qué sigue acá si al Director tampoco le cae muy bien,"

"Por lo que tengo entendido, tienen un acuerdo o este McKentire tiene un currículum envidiable y además es bastante joven,"

"Bastante joven para un club de tercera edad," comenzó, y agregó pronto. "¿Cuántos años tiene, como treinta y aún no es capaz de encontrarse una mujer que le quite el palo que mantiene atravesado en su trasero?... No me da buena espina,"

"Creo que entendí que no eres muy partidario del Profesor George," Chad miró a su alrededor, notando el pasillo vacío. "¡Demonios, ahora tendré una detención con Darbus!" comentó frustrado, a medida que corría para llegar al salón, de esa misma forma gritó a su amigo. "¡Nos vemos en el almuerzo hermano!" y con eso desaparecía del pasillo, dejando solamente al castaño y capitán del equipo de básquetball en él.

O eso pensaba.

"¡Pssst!" el muchacho logró escuchar por uno de los pasillos. Giró su cabeza para ver de quién se trataba, pero no logró observar ni una silueta siquiera. "¡Pssst!" escuchó por segunda vez. "Bolton por acá," comentó una voz dulce y cómplice desde el baño de damas.

"¿Gabriella?" éste no pudo evitar sentir que una sonrisa aparecía en su rostro, de una manera increíblemente genuina. Ella por su parte asintió delicadamente y alzó uno de sus dedos para invitarlo hacia donde se encontraba. "¿Huhm?" dejó salir torpemente.

Gabriella dejó los ojos en blanco y luego sonrió. "Necesito hablarte en privado… ven,"

El muchacho ahora abría los ojos como plato. "¡De ninguna manera!" éste dijo moviendo sus brazos rápidamente en señal de negación.

"¿Muy poco masculino para tu gusto?" Gaby sonrió suavemente y reaccionó el gesto. "¡Vamos Troy! Ven o tendré que traerte por la fuerza,"

"Eso no suena tan mal," contestó bromeando.

"Ha ha, no estoy para juegos… dale ven, ¿Para que conversemos sí?" preguntó esperanzada. "Sólo será un minuto… o eso creo," mordió su labio inferior con sumo cuidado, con lo que el chico sólo logró acceder. Cuando éste se encontraba fuera de la puerta y ambos miraron tanto a izquierda para derecha, para cerciorarse de que no había nadie, Gabriella jaló de la remera azul que Troy llevaba y lo introdujo al desértico baño de mujeres.

"¿No crees que eres muy ruda? Me gustaría algo de cariño antes de ya sabes…seré un hombre, pero tengo sentimientos," Gabriella no logró evitar que una carcajada escapara de sus labios.

Luego de un silencio y que lagunas azules, conocieran largamente a unas color chocolate, ella sólo comentó. "Hola Troy,"

"Gabi,"

Luego de que pasaran unos cuántos segundos de un silencio largo, pero no así incómodo, ella habló. "Mira… sé que esto es muy rápido e incluso algo descabellado…sobretodo decírtelo así como así," ella comenzaba a caminar frenéticamente por el baño de un lado a otro. "Pero creo que después de todo necesitaré tu mitad de almuerzo…" en ese instante Troy la tomó delicadamente por los hombros, dejándola de pie e inmóvil. Arqueó una de sus cejas confundido y Gabriella dejó salir un sonido parecido a admiración de su boca.

"¿Necesitas mi mitad de almuerzo? Mmm… Gabi, no es por ser aguafiestas y sé lo que dije, no me lo tomes a mal, pero… ¿Podría ser mañana? Hoy tengo entrenamiento y en realidad necesit-" prontamente fue cortado por la morena.

Una pequeña carcajada se escuchó. "No me refería específicamente a eso…" una mano nerviosa pasó por las grandes ondas de su oscuro cabello.

Él cruzó sus brazos, nuevamente confundido. "Entonces sé clara, porque debes recordar que sólo hablas con el Capitán del Equipo de básquet… soy un tonto después de todo,"

"¿En realidad te subestimas de sobremanera no?" ella cruzó sus brazos, sin dejar que su sonrisa se escapara del rostro.

"Oh no, eso lo haces tú…" éste rió y alzó una de sus manos. "¿Entonces…?"

"Lo que quiero decir es que… o lo que quería decir era que…" comenzó nerviosamente y suspiró fuerte. "Ok… aquí voy, necesito un favor…" ella mordió una parte interna de su mejilla por la incomodidad.

"Oh, eso…" él sonrió y asintió cálidamente.

"Y sé que no debería pedírtelo porque… esto no es bueno, pero estoy desesperada, qué digo! Súper desesperada," él arqueó una de sus cejas.

"¿Desesperada como Sharpay en las audiciones del año pasado?"

"Créeme que eso es una forma de plantear mi desesperación,"

"Santo Cielo!" exclamó de una forma incierta, donde Gabriella tuvo que procesar si era en serio o sarcástico. Pero luego, una sonrisa apareció en su rostro, cosa que la tranquilizó. "Por supuesto Gabi,"

"¿En serio?" Gabriella sonreía de sobremanera y se alzó con mayor rapidez a otorgarle un abrazo. El que éste recibió con comodidad.

"El que quieras…"

Troy Bolton había hablado muy rápido.

Porque no sabía que en la sentencia de pedir un favor de Gabriella, también estaba alguien que odiaba.

McKentire.