Descargo responsabilidades, Glee no me pertenece, su dueño es el Sr. Ryan Murphy.
Quinn Fabray nuevamente entraba al McKinley, estaba algo nerviosa, sabia que tenia que comenzar con su plan y no sabia como, todavía no podía creer lo que iba hacer, pero solo era hasta que Berry le diera el dinero ¿no?. El problema era ¿cómo iba a ocultar su relación con Berry?, sin que nadie se diera cuenta, ella era Quinn Fabray, capitana de las porrista, no podían gustarle las mujeres y mucho menos Rachel Berry, la persona que más odiaba, pero como dicen el fin justifica los medios.
Vio su oportunidad cuando vio que la morena se quedaba sola en su casillero, podría acercársele, pero no, tenia que hacer algo para impresionarla y comenzar a ganarse su confianza, si eso, saco su celular y marco un numero.
Q: Kitty, ¿Dónde estás?, necesito que vengas a mi casillero, no me importa Puck te quiero aquí, ahora – cerro la llamada, tuvo que esperar menos de un minutos, porque la porrista llegaba a su altura.
K: Me dirás Fabray – parecía molesta.
Q: Quita esa cara, ya tendrás tiempo para estar con Puck, ahora quiero que compres un Slushie y se lo tires a Berry – señalo a la morena, que seguía en su casillero.
K: ¿Para eso me llamas? ¿No lo pudiste hacer tú? – ahora parecía indignada.
Q: ¡Haz lo que te digo! – la miro seriamente y Kitty rodo los ojos.
K: Como quieras – se fue a comprar la bebida.
Espero, hasta que su porrista se acercara con la bebida, la vio camino hacia a la morena, era su oportunidad, camino a pasos acelerados y llego justo en el momento que Kitty, se disponía a tirarle la bebida.
Q: ¿Qué estás haciendo? – se paro al lado de la porrista, que se quedo con la bebida a medio camino.
K: Lo que…
Q: Te dije, que no quería, que le volvieras a tirar nada – señalo a la morena, que tenía abiertos sus ojos de la sorpresa, ¿Quinn Fabray la estaba defendiendo?, ¿estaba soñando?, empezaba a confundirse.
K: Pero… - estaba confundida, no podía creer lo que estaba haciendo Quinn.
Q: Pero nada, te vas y que no se vuelva a repetir – fingió que le daba una mirada seria.
K: Si Quinn – le dio una mirada asesina a su capitana, tendrían una conversación muy seria.
Q: ¿Estás bien? – intentaba ser lo mas amable que podía, aunque internamente quería tirarle el Slushie.
R: Si… si Quinn - seguía confundida.
Q: Disculpa a Kitty, te prometo que no volverá a molestarte – ponía una de sus manos, en el brazo derecho de la morena.
R: Cla… Claro – se sonrojaba un poco, no podía creer lo que estaba pasando.
-¿Qué pasa aquí? – Alguien se paraba frente a las dos - ¿Te está molestando? – miro a la morena.
R: No Santana – miro a su amiga.
S: ¿Segura? – no confiaba para nada en la rubia.
R: Si – sonrió.
Q: Bien, yo me voy Rachel – puso su mejor sonrisa y la latina se sorprendió.
R: Claro Quinn, muchas gracias – ponía cara de enamorada y la latina rodaba los ojos.
Q: De nada – le guiño un ojo, se dio la media vuelta y se alejó de las otras dos.
S: Se puede saber ¿Qué fue eso? – se cruzaba de brazos.
R: Me defendió Santana, me defendió de Kitty – estaba emocionada.
S: ¿Qué? – no lo podía creer.
R: Como lo oyes, Kitty me iba a tirar un Slushie y Quinn lo evito, me defendió – explico y poco falto para que se pusiera a brincar de la alegría.
S: Pues yo que tu, no me alegraría tanto, aquí hay gato encerrado, no creo que de un día para otro, la Srta. Fabray se convierta en una buena samaritana y le de por defenderte – la morena podría creerle a la rubia, pero ella no.
R: Pues yo creo, que lo hizo, porque empiezo a caerle bien, además ¿Qué otra razón habría? – se giraba a su casillero y metía unos libros.
S: No lo se Rach, pero esto no me gusta nada – tendría una conversación muy seria con la rubia.
R: Yo creo que estas exagerando – cerraba su casillero – Y estas viendo cosas, donde no las hay, a si que mejor vamos a clases – agarraba del brazo a la latina y la arrastraba al salón.
…
K: Me puedes explicar, ¿Qué fue lo que paso con Berry? – estaba muy enojada y le cerraba el paso a la capitana de las porristas, que quería entrar al baño.
Q: Nada que te interese Kitty – se hacia espacio y entraba al abaño.
K: No, tú me explicas ahora, ¿qué fue lo que paso? – entraba tras la rubia.
Q: No lo entenderías, así que deja de preguntar – se miraba en el espejo.
K: ¿Qué te traes con Berry Quinn? – fue directa.
Q: No me traigo nada con ella – se puso nerviosa.
K: Pues no te creo – encaraba a su capitana.
Q: - encaraba también a su porrita – Mas te vale que lo hagas Kitty, recuerda que yo soy la capitana y si no fuera por mi, no serias nada – la miraba desafiante – Así que, yo que tu, mantendría la boquita cerrada, o si no, vete despidiendo de tu puesto, ¿Quedo claro?.
K: Si Quinn – sabia que la rubia hablaba en serio.
Q: Así me gusta, ahora vete – le señalaba la salida, Kitty le hizo caso y salió del baño, la rubia nuevamente se miro en el espejo, tendría que cuidarse de Kitty, tenia que tener mucho cuidado.
-Contigo quería hablar – alguien entraba la baño, Quinn sonrió, sabia que en cualquier momento esto pasaría.
Q: No me digas Santana – se giro para mirarla.
S: Rachel podrá creerte, pero a mi no me engañas Quinn, sé que algo te traes entre manos y solo espero que mi amiga no salga lastimada, porque si no, te la veraz conmigo.
Q: ¿Me estás amenazando? – alzaba una de sus cejas.
S: Tómalo como quieras, después no digas que no te lo advertí – la apunto con el dedo y salió del baño, la rubia sonrió y negó con la cabeza.
Q: Ni tu, ni Kitty, ni nadie, me va a arruinar mis planes – dijo decidida.
