Luego del encuentro con el testarudo doctor Aome siguió su camino y volvió a la oficina de Sango en donde le asignaría su próximo trabajo. Su tarde consistió en curar las heridas de varios niños, acompañarlos en la sala de juegos, de hecho pudo jugar con Shipo. Conoció a nuevos compañeros que fueron amables con ella. Su ambiente de trabajo era muy agradable de hecho la invitaron a una reunión que tendrían ese fin de semana en casa de uno de los pediatras. Pero como no todo puede ser color de rosas Aome pensaba, por alguna razón, en Inuyasha y Mitsuko.
Mientras curaba las heridas aparecían en sus pensamientos como estrellas fugaces. Había sido ella dura con el? No lo conocía y tal vez no sabia las razones de sus acciones pero…no, nada justifica el haber dejado sola a Mitsuko. Ese brillo y alegría en los ojos de la pequeña que logró captar cuando Inuyasha entró a la habitación fue irreal, demasiado hermoso, ese cambio de miserable a completamente feliz en los ojos de un niño no tiene precio.
Inuyasha llego a su consultorio como de costumbre luego de ir a almorzar con su novia, pero hoy era diferente tenía muchas dudas en su mente. Su socio, Miroku lo noto.
-Inuyasha amigo estas bien? Te noto algo disperso- Inuyasha se quedó en silencio por un momento la verdad no se había percatado de que Miroku le estaba hablando -Hey, Inuyasha! Paso algo?- Inuyasha volvió de la tierra de sus pensamientos a la realidad y lo vio un poco perdido.
-Dijiste algo?- Miroku se sentó en frente de el.
-Inuyasha, que te pasa?- pregunto el muy serio y preocupado. Su amigo no era del tipo que se quedaba pegado pensando. Era impulsivo y actuaba sin pensar en realidad.
-Es solo que...No se que...Yo...- Inuyasha estaba como perdido, sus ojos se movían de un lado a otro buscando respuestas y tratando de formular palabras pero le era imposible.
-Si terminaras una oración o me hablaras claramente tal vez te podría ayudar- Inuyasha entonces se quedo callado y luego lo miro a los ojos.
-Abandone a Mitsuko verdad?- Miroku abrió sus ojos azules como platos y se sentó rígido en su asiento, carraspeo su garganta y el ambiente se torno incomodo. Inuyasha simplemente lo veía atentamente.
-Pues, yo creo que, bueno…- El hombre de ojos azules empezó a balbucear tratando de buscar respuestas que no hiriesen a su mejor amigo. Se conocían desde la secundaria, fueron juntos a la universidad y ahora compartían consultorio. Siempre se habían dicho las cosas que pensaban como hacen los mejores amigos pero desde que llego Kikyo a su vida, todo cambio y como Inuyasha decía que ella lo amaba por más que a Miroku no le agradara no se interponía en la relación. Por más que fuera Inuyasha ya era un hombre y tomaba sus decisiones.
-Escúpelo Miroku, quiero que seas sincero conmigo- La cara de Inuyasha se torno dura como si estuviera a punto de recibir un golpe. Miroku paro de balbucear, asintió y suspiro lento y hondo.
-Me alegra que te hayas dado cuenta de tus acciones…Si, la has abandonado- Inuyasha sintió como esas palabras le golpeaban el estomago y lo hicieron sentir dolor -Sango y yo tratamos de decírtelo pero siempre nos salías con una excusa. Desde que estas con Kikyo lo haces- por su instinto protector Inuyasha lo iba a interrumpir pero Miroku lo callo alzando su mano -Quieres que sea sincero o no?- Inuyasha refunfuño, odiaba que su amigo tuviera la razón, se cruzo de brazos y asintió -De acuerdo, quiero que me escuches porque llevo aguantandome esto desde hace dos años. Inuyasha al principio no sabes cuanto me alegre de que por fin encontraras a alguien que te gustara de verdad, de la manera en que describías a Kikyo era maravillosa, pero cuando nos las presentaste percibí todo lo contrario. Inuyasha esa mujer lo que quiere es tu dinero. Saca cuentas, cuanto has gastado en estos dos años que llevan juntos?- Inuyasha se movió incomodo en su silla - También cuando fue la ultima vez que fuiste a almorzar o a cenar a nuestra casa? Desde hace cuanto no pasamos un rato juntos que no sea aquí?… - Inuyasha estaba petrificado. El silencio reino en el lugar por unos minutos pero luego Miroku lo corto -Ahora tu respondeme con sinceridad…Cuando fue la ultima vez que te quedaste con Mitsuko? Cuando fue la ultima vez que la llevaste a su lugar favorito? Por que le prometías que vendrías y la dejabas plantada porque ibas a salir con Kikyo o ella te llamaba? A caso te olvido quien es o que?- Inuyasha no podía hablar…todo era verdad.
Miroku ahora estaba parado esperando la respuesta de su amigo que se había puesto las manos detrás de su nuca y miraba al suelo mientras la ira lo inundaba. Que miserable se sentía, como había dejado que eso pasara? Era Kikyo mala para el? Pero ella había dicho que lo amaba…
-Soy un maldito…soy un maldito desgraciado no merezco nada. ¡Debería ser yo el enfermo no Mitsuko, ha sufrido demasiado y yo lo empeore!- Inuyasha dijo con furia.
-Hermano…por favor, tranquilizare, de verdad me alegra que te hayas dado cuenta, no se como o por que pero me alegra. Ahora que ya reaccionaste es momento de que actues- Miroku se sentó de nuevo sereno, el era muy pacifico.
-Actuar como Miroku? Arruine lo importante para mi…Ustedes y ella…soy un maldito-Inuyasha lo miro con ojos suplicantes y su amigo le dio unas palmaditas en el hombro.
-Arreglalo, Inuyasha tu sabes que Sango y yo estaremos siempre para ti. Espero que ahora hagas una balanza y dejes tus prioridades claras, empezando por Mitsuko. Habla con Kikyo si te ama como dices lo entenderá. Tomate el día libre y ordena tus ideas le diré a Kaede que mueva tus citas de hoy para mañana. Ve al gimnasio y descarga tu ira y después ven a visitar a Mitsuko y disculpate con ella, se lo merece. En cuanto a Sango y a mi podríamos salir a comer o hacer una reunión como en los viejos tiempos- Miroku le sonrio e Inuyasha asintió.
-Eso haré…de verdad lo lamento…todo fue tan rápido…-
-Ya tranquilo, ánimos. Ahora ve y mata tu ira y luego vuelves- Inuyasha asintió y ambos se levantaron. Se dieron un abrazo de hermanos y unas palmadas en la espalda.
-Gracias hermano, que seria yo sin ti- le dijo Inuyasha con sinceridad.
-Lo se, lo se- Miroku le sonrio sarcástico, Inuyasha le dio un golpe suave en el hombro como solía hacerlo cuando le salía con superioridades -Oye antes de que te vayas tengo un pregunta-
-Dime- Inuyasha mientras recogía sus cosas para partir.
-Y eso que de la nada te diste cuenta de todo? Antes del almuerzo estabas igual que siempre- Inuyasha se paro en seco. Hizo un recuento de los acontecimientos antes de llegar al consultorio. Recordo ver a Mitsuko viendo por la ventana y luego la vio a ella… parecía un ángel, una hermosa flor, era tan bella…
-Despues hablamos de eso vale?- le respondió Inuyasha tomando sus cosas.
-De acuerdo, pero quiero explicaciones-
-Si, si lo que tu digas Miroku- y con esto se marcho.
Llego al estacionamiento del hospital y entro en su carro. Partió en rumbo al gimnasio que quedaba cerca de su casa del cual era socio. Solia ir allí cuando estaba muy estresado. Cuando llego tomo la ropa de cambio que siempre llevaba en su carro y se la puso y camino al gimnasio. Entro a las 2 y no paro hasta las 6. Durante todo ese tiempo pensó y reflexiono, libro su ira y poralguna razón, siempre en su mente y ante cada decisión que tomaría aparecía la cara de la enfermera, de la persona que lo había hecho dudar.
Eran las seis y cuarto cuando Aome se dirigía a la oficina de Sango para avisarle que había terminado por hoy.
-Con permiso- dijo la enfermera asomando su cabeza a través de la puerta. Sango subió la mirada y le sonrio.
-Adelante- Aome entro y se que para al lado de la puerta -Dime que deseas- le pregunto la castaña amablemente.
-Era para avisarte que ya termine por hoy-
-Muy bien entonces te puedes ir, por cierto, no tienes que venir a decirme siempre simplemente pasa la tarjeta en el aparato ese que se me olvida el nombre y listo- Aome se rio un poco.
-De acuerdo, también vine para darle las gracias por aceptarme aquí. De verdad me gusta trabajar aqui- Sango le sonrio.
-Me alegro que así sea-
-Bueno me voy, hasta mañana- con una sonrisa Aome salió de la oficina y se dirigió a los cambiadores. Alli se encontró con Ayame una de las compañeras que le habían presentado y que durante la tarde había platicado con ella.
-Ya te marchas ja?- le dijo la chica pelirroja de ojos esmeralda.
-Si, y veo que tu tambien- le respondió Aome mientras sacaba su bolso del casillero.
-Si pedí un cambio de horario, como me mude mas lejos necesito marcharme temprano porque sino no llego nunca- Ayame se colocaba su ropa, usaba un jean capri, unas sandalias y una camisa simple sin mangas.
-Ya veo, y por que te mudaste mas lejos?- le pregunto Aome mientras se ponía su falda.
-Antes vivía a dos calles de aquí pero el lugar era un desastre, así que busque otros lugares que pudiera pagar y fueran mejores y pues encontré ese. Es un apartamento pequeño pero tiene una vista hermosa, uno de estos días te invito para que veas-
-De veras? Eso me encantaría!- dijo Aome entusiasmada -Bueno yo vivo como a media hora de aquí pero no es tan lejos, y em… tengo un gato un día te invito par que lo veas, es gordo- Ayame se rio y Aome la siguió.
-Ay mira la hora, me tengo que ir o pierdo el bus. Nos vemos mañana!- la pelirroja salió corriendo de la habitación, Aome se despidió de ella pero sus palabras quedaron en el aire.
Luego de estar lista soltó su cabello y se dirigió a la habitación 333. Ya eran las seis y media así que corrió.
Una vez que estaba en frente de la puerta entro y se encontró con Mitsuko sentada en una silla de ruedas viendo a través de la ventana pero ella no se volteo a verla.
-Lo lamento termine un poco tarde y bueno-
-Tranquila no tienes que explicarte…gracias por venir- la niña corto sus balbuceos de disculpas con su voz apagada. Seguia viendo a través de la ventana para que no se le hiciera tan difícil hablar con ella. Aome sonrio y dejo su bolso en el mueble que estaba en la habitación, este era la cama de los acompañantes que no había sido usada en mucho tiempo.
-Que tal estuvo tu tarde?- pregunto Aome sentandose en un banco que había al lado de la pequeña, no se veían simplemente veían a través de la ventana.
-Igual que siempre, nada nuevo- los delgados labios de la niña se movían con pereza y dificultad, estaba tan acostumbrada a no hablar que se sentía extraño.
-Hmm yo creo si-
-Que si que?-
-Que si paso algo nuevo- sin verla Mitsuko puso una cara de duda y Aome una sonrisa en su cara. La niña se quedo en silencio esperando la respuesta de su acompañante -Hoy vinieron a visitarte varias personas-
-Tu y el- dijo ella con melancolía ante la segunda persona. Aome se percato de que no había nombrado a la novia del doctor, ella tampoco lo haría.
-Bueno, si nunca viene nadie debes sentirte alegre- la niña bufo.
-Alegre…No es que nunca viene nadie, viene tío Miroku y tía Sango…hasta a veces vienen los abuelos y bueno los de aquí son muy amables conmigo pero…- ahora la mirada de la pequeña estaba enganchada en su regazo.
-No son el…- dijo Aome terminando la oración de la pequeña que asintió lentamente -Te comprendo…no es lo mismo que venga la gente que quieres a que venga la persona que amas- los ojos ámbar de la niña se movieron hasta encontrarse con los chocolates de ella, percibía la duda y la confusión -Claro mira, el es como tu padre y el amor padre e hija es algo muy especial, no es lo mismo que el amor que sientes por tus tíos o por tus abuelos. Por eso todo es distinto cuando esta el-
-Como sabes eso?…- le pregunto la pequeña, como podía saber ella como se sentía, como podía leer su mente a la perfección?
-Porque a mi me pasa lo mismo con mi mama, mi padre murió cuando era pequeña y mi mama siempre fue todo para mi, esta mi abuelo y mi hermano pequeño también, pero no es lo mismo que mi mama- entonces Mitsuko comprendió la razón de porque leía su mente, había pasado por lo mismo o bueno parecido.
-Yo perdí a mi mama y a mi papa biológicos y bueno, mi papa de ahora es todo para mi- Aome asintió
-Hace cuanto no lo veías?- pregunto Aome luego de un breve silencio, necesitaba saber para ver si la próxima vez que lo viera lo iba a matar o tendría compasión con el.
-Seis meses- su voz neutral, no se percibía ninguna emoción o sentimiento en sus palabras. Aome se quedo callada en realidad no sabia que responder -Odio que venga con ella, odio que solo es ella, odio como me mira, odio como lo manipula y el cae, odio como nos separo, odio en lo que convirtió a mi papa…el no era así…la odio- Mitsuko tenia sus manos clavadas en los apoya brazos de la silla mientras las lágrimas salían de sus ojos. La rabia pintada en su delicado rostro, el odio que sentía se hacia presente en cada esquina, y el dolor ante todo.
Aome estaba sorprendida, esta pobre niña estaba llena de odio y dolor por descuido de un tonto. Por instinto rodeo a la pequeña con sus brazos y esta hundió su rostro en su brazo. El brazo libre acariciaba su cabeza, bajaba por su nuca hasta la espalda huesuda y luego repetía otra vez el recorrido. Poso su mejilla sobre su cráneo y aguanto las ganas de llorar, ella era una persona muy emotiva. Mitsuko sollozaba con fuerza y desconsolada mientras Aome la arrullaba tratando de calmarla.
-Por que me dejo?- susurraba Mitsuko entre sollozos y Aome se mordía el labio aguantando el nudo en su garganta, cerraba sus ojos fuertes para que no se le escaparan las lágrimas. No le pudo responder si lo hacia se quebraria alli mismo.
Luego de un buen rato Mitsuko paro de llorar y quedo rendida en los brazos de Aome. Por su estado se cansaba con facilidad y de tanto llorar había quedado agotada. Aome le besaba la frente y seguía acariciandola, pobre niña le hacia falta cariño.
-Lo siento…- Escucho una voz masculina a tras de ella y salto de susto dejando un grito ahogado en su garganta, volteo su cabeza con cuidado de no despertar a la niña y allí estaba el. Tenia en su mano un ramo de flores, unos tulipanes. Tenia la misma ropa de antes y los mismos ojos ámbar que la cautivaban, pero esta vez noto algo diferente en su rostro…dolor? lamento? perdón?
En silencio y dejando el ramo de flores sobre la mesa, Inuyasha se dirigió a donde se encontraban ellas lentamente. Noto la reacción de Aome al verlo, primero lo miro con desprecio y sus facciones se tornaron duras pero cuando sus maravillosos ojos llegaron a su rostro su mirada cambio. Parecia como si se preocupara por el.
Cuando estuvo al lado de ellas se quedo parado viendo a Mitsuko tan débil, tan vulnerable y en tan mal estado.
-Se quedo dormida- le susurro Aome y el reacciono de inmediato al escuchar su voz y la miro -ayudame a acostarla- con cuidado Inuyasha tomo el pequeño cuerpo, no pesaba nada, Aome se paro y arreglo la cama para que la acostara una vez hecho esto la arropo y le acaricio la mejilla. Inuyasha la veía expectante. Le impresionaba su cariño hacia Mitsuko.
Sin verlo la mujer tomo su bolso y se dirigió a la puerta, el asustado de su partida la siguió y se encontraron en le pasillo como había pasado anteriormente ese día. Ya eran mas de las ocho, el tiempo había pasado volando y Aome tenia que irse, si era por ella se quedaría esa noche pero no tenia ropa de cambio y por alguna misteriosa razón Inuyasha estaba allí.
-Espera- le dijo el tomando su brazo con sus manos, ella se zafo de su agarre y lo miro molesta. El simplemente seguía sorprendido ante las reacciones de ella.
-No me toque- dijo ella molesta.
-Disculpa, es solo que…-
-No necesita darme ninguna explicación, ya yo me iba. A demás estoy molesta con usted- Aome lo miro a los ojos y sintió un escalofrío recorrerle la columna -Con su permiso- ella se volteo y estaba a punto de dar un paso cuando sintió la mano del hombre de nuevo en su brazo -Suelteme- dijo ella cortante pero el no se detuvo.
En su mente Inuyasha estaba claro que no se le escaparía de nuevo, no lo agarraría fuera de base e iba a hablar con ella como adultos que eran. Nadie calla al doctor Taisho.
-No, espera. Aunque estés molesta conmigo, aunque no estoy seguro de porque- ella reviro los ojos ante esto - Quiero hablar contigo, me lo permites?- sus ojos se posaron en los de ella y por un momento todo quedo en silencio. Se veían fijamente no hacían mas nada.
Volviendo en si Aome sacudió si cabeza -Lo siento pero ya es tarde y tengo que irme a mi casa-
-Yo te llevo-
-No yo me puedo ir sola- le dijo desafiante la mujer. El simplemente se le quedo viendo por unos segundos y luego la soltó, Aome canto victoria.
-De acuerdo pero, si no hablas conmigo hoy, será mañana, sino pasado y sino te seguiré fastidiando hasta que me dejes hablar contigo- Demonios ahora como hacia, era obvio que no se lo iba a sacar de encima -Entonces que me dices? Me dejas llevarte a tu casa o nos veremos mañana de nuevo?- se sonrojo al pensar que mañana lo vería aunque no sabia bien el porque. Luego de unos segundos de meditación acepto.
-Esta bien- dijo entre dientes, el simplemente sonrio de manera torcida y ella se sonrojo una vez mas.
El camino hasta el estacionamiento fue silencioso y para suerte de Aome no se toparon con nadie conocido, no quería ser el tema de conversación del día siguiente y menos si eso implicaba que el doctor Inuyasha Taisho la había llevado a su casa. Se montaron en su carro deportivo que olía muy bien y era bastante cómodo para dos personas nada mas. Salieron del estacionamiento y ella le dijo el camino que debía tomar.
-Bueno ahora que te tengo aquí solo para mi me vas a escuchar o no- al darse cuenta de lo que había dicho Inuyasha se sintió muy complacido, aunque ella estuviera molesta a el le agradaba su compañía. Ella simplemente asintió -Primero que nada quieroa darte las gracias- ella lo miro confundida y el le asintió -Si…gracias por hacerme reaccionar, a partir de hoy las cosas cambiaran ya lo decidí; y también gracias por tratar tan bien a Mitsuko hoy, me sorprende porque eres nueva y bueno es muy extraño que alguien se encariñe tan rápido y mas con un paciente como ella, mi padre siempre me enseño a no encariñarme con mis pacientes- la voz de Inuyasha era profunda y sincera.
-Por que?- le pregunto ella sorprendida.
-Porque…al final casi siempre se van y perder a alguien que aprecias duele- ella asintió comprendiendo lo que decía pero le pareció estúpido.
-Yo no creo que tenga que ser así, no debes temerle al dolor- el la miro -Sabes, cuando estas enfermo es cuando mas necesitas apoyo y cariño, aun así cuando sabes que esa persona va a morir igual hay que quererla, hacerla disfrutar el poco tiempo que les queda, así pueden descansar en paz- sus palabras abrazaron el corazón de Inuyasha y lo hicieron reaccionar. Freno el carro en medio de la calle y Aome se asusto un poco ante esto, el veía fijo a través del parabrisas, sus manos apretando el volante tan fuerte que sus nudillos se tornaron pálidos y los músculos de sus brazos y hombros se tensaron.
-Soy un desgraciado…me siento horrible…desde que…empece a tratar a Mitsuko como una paciente y no como mi hija…apesto como padre…- Aome sintió lastima, de verdad estaba arrepentido lo veía en su cara. Al parecer había sido todo un mal entendido y un error aunque este no justificaba lo que hizo. Sin embargo por sus instintos compasivos Aome no pudo evitar poner una mano sobre una de el y la otra en su hombro, el se tenso aun mas bajo su contacto pero luego se relajo.
-Fue un error…somos humanos, a todos nos pasa- le dijo ella dulcemente.
-Un error fatal- dijo el.
-No, si fue uno malo pero no fatal. No se justifica lo que hiciste aunque yo no soy nadie para juzgar pero eso no importa, ya quedo en el pasado, ahora tienes que ver como vas a arreglar todo y seguir adelante- el se volteo a verla, estaba…asustado?
-Pero…que pasa si Mitsuko ya no me quiere. Yo no lo haría…Y Kikyo, tengo que hablar con ella- Por un momento Inuyasha pensó, porque le estaba contando y hablando todo esto con ella? era una extraña, una completa desconocida para el, pero, sin embargo sentía que podía confiar en ella…sentía paz y tranquilidad cuando estaba con ella. Esto no lo sentía con Kikyo… su relación era mas…material y sexual. No era alguien con quien pudiera realmente hablar como lo estaba haciendo con Aome en ese momento.
Aome sintió incomodidad cuando Inuyasha pronuncio el nombre de su novia, recordaba la mirada asesina que ella le había profesado anteriormente ese día y la verdad no le gustaba mucho. Ignoro la incomodidad fugaz que sintió y le dio un apretoncito en la mano.
-Si hay alguien que Mitsuko quiere, eres tu. No, ella no te quiere, ella te ama. Hoy cuando te vio pude ver sus ojos y fue asombroso como cambiaban de apagados a brillantes, la alegría en ellos fue algo que nunca olvidare, así que no temas, ella siempre tendrá los brazos abiertos para ti, eres todo lo que tiene. Aunque cometiste un error el amor perdona todo…- el la miro profundamente, que corazón tan puro tenia esa mujer -Y en cuanto a tu novia- Aome se sintió realmente incomoda hablando de ella - Si de verdad te quiere lo comprenderá y te apoyara en lo que decidas- para culminar sus palabras sonrio cálidamente y el corazón de Inuyasha empezó a aumentar su rapidez. Inconscientemente Inuyasha puso su otra mano sobre la de Aome y ella se sorprendió y sus mejillas se arrebolaron, su corazón empezó a latir mas rapido. El calor que emanaban se sentia en el carro, sus miradas estaban pegadas como un iman al metal.
Toc-toc
Ambos saltaron ante el sonido, Inuyasha se volteo y vio a un policía inclinado ante su ventana. El bajo el vidrio y lo miro un poco molesto, les arruino el momento.
-Buenas noches señor, disculpe pero no puede estar estacionado en este lugar- dijo el oficial.
-Claro, disculpe fue una pequeña falla en el motor ya nos ibamos- el oficia asintió e Inuyasha subió el vidrio y siguieron su camino. El silencio reino en el carro hasta que llegaron a la entrada de la urbanización de Aome, ella saludo al portero y este les abrió.
Inuyasha se paro en frente del edificio de Aome y miro a su al rededor grabandose cada detalle.
-Bueno…hasta mañana entonces- dijo ella cortando el silencio, el la miro.
-Hasta mañana- dijo el cariñosamente, Aome se sonrojo. El abrió los seguros y ella abrió la puerta.
-Gracias por traerme- dijo una vez afuera del carro, el se sonrio.
-No hay de que, hasta mañana- Aome cerro la puerta del carro y subió las escaleras. Inuyasha espero hasta que la vio entrar en el tercer y ultimo piso y se marcho.
Mientras Aome subía no podía evitar pensar en lo que había pasado, como sus miradas se encontraron, como sentía su tacto tan tibio contra el suyo. Ya no estaba mas molesta con el, fue un error que cometió…al parecer por su novia pero todo cambiaría, o por lo menos eso le dio a entender Inuyasha, se veía decidido a arreglar las cosas. Entro a su apartamento y encendió las luces, su gato le dio la bienvenida con un maullido y unas caricias en sus piernas, Aome lo cargo y se dirigió a la cocina para comer un poco, luego cambio sus ropas por unas piyamas y se acostó en su cama, había sido un día largo pero productivo. Al parecer este nuevo trabajo seria muy interesante.
Inuyasha empezaba a pensar en como arreglaría las cosas con su hija, que le diría a su novia y por alguna razón que haría con Aome. Esa mujer lo había hecho cambiar de un momento a otro, se sentía bien ante su presencia y en aquel momento en que poso su nívea mano sobre la tostada de el, la verdad, no quería que la quitara nunca de allí, se sentía tan bien, tan correcto…En ese momento paro sus pensamientos. Que le ocurría? Que disparates estaba inventando? El amaba a Kikyo y Kikyo lo amaba a el y el podía ser cualquier cosa pero traicionero nunca, era fiel a quien amaba…pero si la amaba porque se sentía tan posesivo con Aome? No era lo correcto, o tal vez si? Sera que de verdad no amaba a Kikyo? Como una persona lo podía hacer dudar tanto en un día?
Durante el camino a casa Inuyasha estuvo dialogando y divagando en su mente acerca de lo que sentía y de lo que haría con Kikyo, que le diría cuando hablaran esta noche, debía mencionar a Aome o no? como lo tomaría su decisión?
Finalmente llego al edificio en donde vivía. Estaciono su carro y subió el ascensor que lo llevaba a su lujoso apartamento, era el ultimo ultimo piso el cual había comprado los dos apartamentos y los había convertido en uno solo, amplio, con una vista espectacular.
Cuando abrió la puerta se encontró con que todo estaba oscuro, extrañado prendió la luz y se encontró con Kikyo sentada en el mueble de la amplia sala. Usaba una pequeña bata de seda color champaña con encajes negros en los bordes y una bata del mismo color.
-Te estaba esperando, llegas tarde- ella se levanto y camino hasta el quitando su maletín dejandolo en el piso y cerrando la puerta detrás de el. Poso sus manos pálidas en el pecho de el y empezó a desabotonar su camisa.
-En donde habías estado- le pregunto entre besos que esparcía en sus mejillas, mandíbula y boca.
-Estaba con Mitsuko- le respondió el cuando ella se lo permitía, por primera vez en su vida las caricias de Kikyo no causaban efecto en el. Ella sintió su apatía y la forma en como le respondió a su pregunta, seco y agrio.
-Mi vida estas bien?- pregunto ella asustada, algo no andaba bien. Generalmente a estas alturas Inuyasha ya le habría quitado toda su ropa y no estarían hablando exactamente.
Inuyasha miro hacia un lado y luego a los ojos asustados de la mujer en frente de el.
-Tenemos que hablar- sus palabras se clavaron como estacas en el cuerpo de ella, sintió un puñetazo en la barriga y como el aire se agotaba en el lugar.
-Cl-claro mi amor, va-vamos a sentarnos- su voz era entrecortada y nerviosa. Tomo su muñeca y ambos se sentaron en el sofá de cuero negro cara a cara. Inuyasha termino de quitarse la camisa dejando su definido torso al aire -De que quieres hablar querido?- la voz de Kikyo se volvía cada vez mas nerviosa. El asintió.
-De acuerdo, bueno, a partir de hoy las cosas van a cambiar- la modelo se congelo.
-Cambiar en que sentido querido?- estaba aterrorizada.
-Pues de hoy en adelante visitare a Mitsuko todos lo días, me quedare por lo menos cuatro veces a la semana en el hospital con ella y la sacare a pasear los fines de semanas que tenga libre, tal y como solía hacer antes- la mandíbula de Kikyo se abrio y lo miro sorprendida. Esa niña estúpida, sabia que no debía ir a verla hoy, lo sabia! siempre que la ve es igual. Ella había logrado separarlos teniendo a el solo para ella y nadie mas. Habia logrado que se olvidara de su hijita y ahora le venia con esto? Algo tuvo que haber pasado, algo lo hizo cambiar de parecer tan abruptamente…pero que?
-Pero mi vida cuatro días es mucho me sentiré muy sola aquí sin ti, quedate solo uno o dos si? Y como haremos los fines de semana? era el tiempo que usábamos para estar juntos, nos vamos a separar mas de lo que ya estamos?- como actriz Kikyo era una diosa y como manipuladora mas, sabia como tomar las palabras y ponerlas en el correcto orden para hacer sentir culpable a otra persona para salir triunfante.
Inuyasha vaciló por unos instantes pero entonces recordó lo que le dijeron Miroku y Aome: si de verdad te ama, lo aceptara.
-Mi amor, tu me amas verdad- le dijo el tomando las manos de ella entre las suyas.
-Claro mi cielo como no- dijo ella dramáticamente.
-Entonces, si me amas entiendes porque hago esto no? Mitsuko es mi hija, es mi responsabilidad y creo que la he hachado a un lado por nuestra relación. Ella esta muy delicada, no quiero que…algo malo le pase- Kikyo fingió una cara de entendimiento mientras dentro de su ser estaba que explotaba.
-Claro que te entiendo, esta bien, pero considera reducir un poquito las estadías si? es que te extrañaría demasiado- le dijo ella plantando un beso en su boca.
-Me alegra que entiendas, ahora vamos a descansar- le dio un abrazo y se paro dirigiendo al pasillo que daba a su cuarto pero ella lo detuvo. Lo agarro por el brazo y empezó a besarlo descontrolada, con fuerza pero sin pasión, necesitaba eliminar la furia que llevaba por dentro. El la detuvo -Que haces?- ella quedo perpleja, de verdad Inuyasha no la iba a tomar esa noche? Eso nunca pasaba, todas las noches por ley tenían relaciones.
-Como que qué hago mi vida? Te estoy complaciendo- ella empezó a besarlo otra vez esta vez en su pecho y acariciando sus brazos.
-No, esta noche no- dijo el firme tomandola de los brazos, deteniendola - Estoy cansado vamos a dormir si?- el se fue y la dejo allí parada en el medio del lugar, lo vio perderse por el pasillo y la furia la inundaba. Que había hecho que inuyasha cambiara tan de pronto? Quien le metió cosas en la cabeza? De seguro había sido su estúpido mejor amigo y la esposa o sus padres metiendo ideas como siempre, pero, no. Analizandolo bien Inuyasha había empezado a cambiar su conducta después del almuerzo…después de que visitaron a la niña…después de que hablara con ella…ella…la enfermera nueva…esa mujer, ella, de seguro había sido ella, le quería quitar a Inuyasha, sabia que era una amenaza , pero, se las iba a pagar no se iba a quedar así.
Kikyo Aida nunca pierde.
Un poco largo ya que no se cuando vuelva a actualizar, que les parece? Les gusta como va todo? dejenme saberlo! hagan reviews para seguir inspirandome :) Gracias a chocofresas por sus reviews y a yoss por hacer esta historia una de sus favoritas. xoxo V
