Capitulo 3.

Hace cinco años cuando un incidente había ocurrido, unas semanas después, Akashi quien en la escuela estaba, se sentía peor que terrible, había estado regresando su almuerzo y todo le asqueaba, además se sentía mal.

Reo fue el único que fue tras él, pues los demás tenían miedo de preguntar. Claro que al azabache no le importaba ser amenazado o despreciado con tal de asegurar ajena. Esta vez era la tercera en la que Akashi iba al baño a vomitar.

—Sei…—. Así le llamaba en aquel entonces. —¿Te encuentras bien? Por favor no me mientras…

—No lo estoy…Reo…tengo miedo…—. El rostro de Akashi se veía terrible, no solo había vomitado, también había estado llorando; Reo ya más angustiado que nunca por ver a su querido capitán y amigo en ese estado, cerró la puerta de los baños y se sentó en el suelo a su lado.

—Sei…Dime…Lo que en realidad sucedió en casa de Midorima—. Hace unas semanas se hizo una gran celebración en la residencia de Shintarou, aprovechando que sus padres no estaban; todos en la escuela, e incluso los equipos de otras escuelas asistieron; lo que se suponía sería una fiesta divertida…terminó en algo sin control.

—Yo…dormí con Midorima…pero…—. Akashi había hecho el amor con Midorima en aquella noche, pero ese no era el problema, el verdadero embrollo era que cuando Shintarou abrió los ojos y vio a Akashi a su lado…la expresión en su rostro…solo mostró horror y confusión.

—¿Pero que no fue mutuo?

—Eso yo pensaba…pero por lo visto estaba pasado de copas y no lo noté, pues el juraba no recordar ni la mitad…incluso me gritó—.Midorima enfurecido le gritó sobre que todo era su culpa, y seguro habían acabado en la cama porque Akashi era una alimaña. Pero fue todo lo contrario. —Y…y-yo…—. Akashi no podía hablar bien, por lo que Reo no entendía.

—Sei, empecemos todo desde el inicio.

—Bien.

Y así, Akashi comenzó a contarle la historia desde el inicio, ya que…era tiempo de contarle todo lo que había pasado. Reo sabía muy poco de la verdad de hace cinco años, y nunca se había atrevido a preguntar pues no deseaba herir ni lastimar a Akashi, solo confió en él y se dedicó a ayudarle, pero obvio que…deseaba saber.

Todo pasó hace tiempo, por algunas cosas que no debieron pasar. En una escuela de preparatoria los alumnos: Midorima, Kagami, Aomine, Kise, Midorima, Takao y Akashi compartían sus días juntos, tanto en las actividades como en los estudios normales, sus días siempre eran ruidosos y todos se enfocaban en crecer juntos, y claro gozar hasta el ultimo momento de su juventud, haciendo recuerdos invaluables. Los días también tenían sus pesares, pero la convivencia lo volvía todo mucho mas ameno. Aquella escuela no tenía mucho, era solo otro instituto regular. Las actividades eran las mismas ahí que en otros lados, las jornadas iguales, los recreos e incluso las comidas en la cafetería.

Después de una larga temporada de exámenes, todos estaban agotados y vendría bien hacer algo para animarse, ya que era lo último de la escuela, y sería aburrido cerrar esa etapa.

—Hagamos una fiesta en casa de Shin-chan—. Ofreció Takao mientras todos comenzaban a murmurar si sería buena idea o no. La verdad tal proposición estaba comenzando a incitar a todos, pues una fiesta no sonaba tan mal, sería agradable desahogarse y pasarla bien.

—¿Por qué debe ser en mi casa? —. La sería voz dio a notar el descontento en el peli-verde.

—Por que Shin-chan es el presidente del consejo estudiantil ¿No es verdad? Pues este tipo de eventos son tu deber~—. Canturreó el chico con una sonrisa amplía, y lo pero era que estaba en lo cierto.

—Podríamos cambiar de lugar. No necesariamente debe ser en la casa de Mine-chin—. Se interpuso Murasakibara mientras terminaba de engullir su quinta bolsa de frituras del día. Muchos se pusieron a pensar, pero Takao que por lo visto no deseaba cambiar de idea comentó.

—¿Quién mas tiene una casa tan grande como la de Shin-chan?

—Tienes razón…—.Le secundó Kise. —Solo Akashi-chii tendría una casa tan grande pero…—. Tembló de solo pensar en el padre de Akashi descubriendo una fiesta de tal magnitud en su hogar, el cual era muy tradicional. Con eso la mayoría tembló en escalofríos.

Akashi quien pacientemente escuchaba todas las ideas, solo respiró hondo y poniéndose de pie se acercó a Midorima y posó una mano en su hombro, su mirar era el de siempre, pero ambos se entendían solo con eso. Midorima asintió ante el mirar de este.

—De acuerdo…Sera en mi casa, el próximo viernes. Para entonces todo lo demás debe estar listo. ¿De acuerdo? Pueden invitar a amigos y personas de otras escuelas…pero…no se excedan. La decoración, comida y música las dejo a su cargo.

Todo el salón asintió sonriente, pues seguro sería una fiesta increíble, y todos pondrían de su parte para que todo fuera exitoso y agradable, de forma que nada pudiera olvidarse…en pocas palabras vivir un momento memorable de la juventud. Aunque algunos tuvieran otros planes para la ocasión.

—¡Shin-chan! Vamos a…—. Takao trató de llamar a Midorima pero este ya se alejaba con Akashi para hablar con él en privado, ya que ambos eran íntimos amigos, y siempre se habían entendido bien, cuando nadie más lo hacía. Esto hizo que el azabache frunciera el ceño, ya que estaba harto de no poder acercarse a Midorima a causa del peli-rojo, a tal grado que repudiaba la relación entre ambos

Akashi y Midorima por su parte, se marcharon para charlar ambos en privado, los dos estaban en una parte alejada del jardín de la escuela, bajo el árbol favorito de midorima

—Akashi… ¿Qué fue eso de ahora? Me sorprende que tú de entre todos aprobaras hacer una fiesta…

Midorima ya conocía a Akashi de hace tiempo, eran tan cercanos que muchas cosas ya eran obvias entre ambos y siendo ambos de carácter serio y tranquilo ninguno gustaba mucho de cosas como celebraciones o fiestas bulliciosas, por lo que Shintarou pensó que Akashi le apoyaría para detener dicho disparate y hacer otra cosa. Pero…las cosas cambian.

—Mientras todos hablaban me puse a pensar un poco. Y la verdad es que no nos queda mucho tiempo…antes de entrar a la universidad; la mayoría tomaremos caminos por completo separados, así que consideré…que tal vez no sería del todo mala idea, si lo mantenemos en nuestro control—. Seguro como de costumbre Akashi expresó su nueva idea, mientras ambos estaban mirando a la distancia, Shintarou se sintió muy sorprendido, aunque sabía que el peli-rojo era una buena persona, no pensaba que él fuera realmente a preocuparle la separación, pero ya entendido esto le dijo:

—De acuerdo…entonces, haremos una fiesta que no olvidemos…Akashi.

—Confío en ello, nunca he dudado de ti…ni un solo día

—Akashi….tú…

—Ya no digamos mas, mejor, comencemos a planear el asunto, pues tampoco creo que tus padres aprueben tan fácil nuestra idea. Aunque…

—Es mejor que con los tuyos ¿No? —. Terminó la frase del contrario, y ambos soltaron una risilla sutil que apenas lograba escapar de sus labios. ¡ah! Cuan agradables podían ser esos ratos juntos. Siempre lo habían sido.

—Si, es verdad. Shintarou…yo…quisiera…decirte algo muy importante…es algo que, he traído en la mente mucho tiempo…—. El ambiente se puso algo serio, y el contrario miró al menor algo interesado pero mas que nada asombrado, ya que escuchar al peli-rojo flaquear de esa forma no era algo muy común, esta era la primera vez.

—¿De que se trata…Akashi?

—Shintarou…yo…—. Akashi se acercó a Midorima, tanto que ambos estaban mirándose fijamente, el mundo parecía desaparecer y el tiempo detenerse ante ellos dos, incluso los sonidos callaron propiciando una ambiente ideal. Algo importante iba a suceder; el ritmo cardiaco de ambos empezaba a acelerarse.

"Akashi…has estado tan extraño…que no que pensar, ¿Qué es lo que te esta inquietando? ¿Puedo ayudarte?...Hemos sido amigos tanto tiempo…que ya no se que clase de aprecio te tengo…"

"Shintarou…yo….no se, tal vez debería dejar de mentir…me…a mi mismo y decírtelo"

—S-Shintarou…yo…t-te…

—¡SHIN-CHAN! ¡Apúrate! ¡Tenemos asuntos para lo de la fiesta! —. Esa estrepitosa voz irrumpió un momento crucial…uno que tal vez hubiera demorado muchas desgracias futuras…pero, las cosas debían tomar su curso. Algunos llamaron a los siguientes sucesos como "inevitables" Parte del destino.


Déjame ver si entendí, entonces… ¿Takao los interrumpió? . Reo había interrumpido el relato, pues no entendía exactamente que era lo que estaba pasando.

Si, y yo no era nada tonto, el nos había seguido desde que salimos del salón.

¿Por qué no detuviste a Midorima?

Estaba demasiado apenado, no es sencillo para un hombre confesar esa clase de sentimientos

Entonces… ¿Te le ibas a declarar?

Por lo menos le iba a decir lo que sentía, porque…sabía que no quedaba tiempo, antes de que ambos nos separáramos por la universidad…aunque deseáramos estudiar juntos, ambos éramos de familias diferentes e intereses diferentes.

¿Y entonces?...

Bueno…


Takao les había interrumpido…y no precisamente por accidente. Al escuchar los otros dos esa voz se separaron en un segundo, ambos avergonzados y sin saber que decir simplemente se despidieron de manera casual y Midorima se marchó para encontrarte con Takao, quien sonreía para sus adentros satisfecho de evitar que le quitaran a su querido "shin-chan". Esta era una guerra que no pensaba perder.

—Takao…falta mucho para la próxima clase. ¿Cuál es tu prisa?

—Ninguna~ solo estoy tremendamente ansioso.

—Hmm….es así…

—Shin-chan, tengo un montón de ideas, podemos poner decoraciones, y podríamos elegir algún tema en específico. ¿Qué te parece? Tal vez podríamos conseguir algo para el entretenimiento…pero ¿Y el presupuesto? Aunque podríamos arreglarlo…y… ¿Shin-chan? —. Takao se percató de que su voz no estaba llegando a su acompañante, lo que le hizo enfadarse y fruncir el ceño, pero trataba de conservar su típica sonrisa despreocupada.

Midorima estaba en las nubes, su mente maquinaba con alevosía lo que pudo haber pasado hace unos segundos, tratando de imaginar cuales serían las palabras de Akashi, aunque algunos lo consideraran obvio, para el peli-verde todo era un misterio, Akashi en si era su amigo, pero también una persona increíblemente complicada, nunca era alguien fácil de predecir, y sus ideas eran tan complejas que muy pocas veces lograba tener una sintonía adecuada. Hace un momento todo se sintió tan... ¿Cliché? Incluso comenzó a memorizar el horóscopo de la mañana, ya que no recordaba nada inesperado, solo se habían anunciado algunos cambios, pero nada en peculiar pata ese supersticioso joven.

Pero…por mas que pesó no encontró una respuesta. Al contrario, nuevas dudas comenzaron a surgir…por ejemplo, después de tantos años estando juntos. ¿Qué pasaría después? Además esta fue la primera vez en todos años que se cuestiono a si mismo "¿Qué clase de cariño le tengo?" No había una buena respuesta…

"¿Hermanos?...No, nunca he sentido a Akashi como de mi familia, aunque confío en él… ¿Qué tal mejores amigos?...Casi…pero no, es algo mas… ¿Amor?...No lo se, pero ¿Cómo saberlo? Según dicen todos es algo que se sabe cuando se siente…pero no tengo la remota idea…además…"

Midorima fue sacado bruscamente de sus pensamientos, ya que Takao no había dejado de presionar para que este dejara sus nubes y aterrizara para poder discutir sobre cosas mas triviales.

—Shin-chan~ Pon atención, no nos queda mucho tiempo antes de la próxima semana. Necesitamos saber con cuanto espacio contamos, ya que no usaremos toda tu casa ¿O si?

—Lo mas seguro es que solo la sala y la terraza sea lo que usemos, es suficiente como para albergar a mas de trescientas personas, la sala puede ser mas privada…que el ruido y el desorden estén afuera—. No estaba muy interesado, pero lo mejor era poner algo de limites, solo algunos tendrían acceso a toda la casa, ya que se conocían entre ellos y claro la cada, como sus compañeros, a excepción de Aomine y Kise. "No quiero que los tortolos abusen del momento…"

En aquel entonces Kise y Aomine ya salían, muchos lo sabían, y de echo varias deseaban asesinar a Aomine por acaparar al rubio, la verdad todos se mostraron amables, nadie les intentó molestar por su relación (la mayoría temía de la furia de Aomine). Pero no solo eso, Aomine era algo meloso con Kise, siempre le molestaba o provocaba frente a todos, aunque algunas chicas gozaban de ver al sumiso Kise, esto siempre terminaba igual. Midorima sabiendo esto, prefirió no darles alas para hacer cosas indebidas en su hogar.

Y así la gran semana de preparativos comenzó, Akashi habló tan poco con Midorima que se sintió como una larga eternidad, era algo muy extraño, ya que por lo usual ambos estaban juntos, todo el tiempo, desde las horas libres, los almuerzos y claro en los descansos entre clases. Pero ahora Shintarou estaba ocupado con la fiesta, una parte de su corazón quería hacer la mejor fiesta de su vida; quería que todo fuera especial, memorable…que todo fuera increíble hasta en lo mas insignificante…pero no era por él mismo, ni por lo demás…todo era por las palabras del peli-rojo, ya que si eso era lo que deseaba…midorima se lo daría.

Al fin la fiesta dio lugar. Midorima se deshizo de sus padres, pues les convenció de que se tomaran una semana de vacaciones, y aunque sus padres no entendían el porque de la prisa, Midorima se excusó con la relación de sus padres, diciendo que no les vendría mal algo de tiempo a solas, y sabiendo sus padres que Shintarou era ya bastante mayor y responsable, aceptaron. Para el jueves en la tarde, la casa estaba vacía. Sus padres regresarían dentro de diez días.

Sin tener mucho tiempo que perder, el viernes en la mañana muchos comenzaron a organizar todo, Takao se encargo de comida y bebidas, Midorima administró todo, para que quedara en los lugares correctos, ya claro colocó sus limites; el día era muy hermoso por lo que usar la terraza sería una gran idea. Akashi se encargó de ayudar con todo lo demás, dirigiendo a todos para que nada se estropeara y todo se mantuviera organizado. Aomine consiguió equipo de sonido y los demás se encargaron de traer personas, no superaron a las trescientas personas, por lo que todo seguía según los cálculos previstos.

—Sera una fiesta inolvidable ¿No crees Akashi? —. Akashi hacía anotaciones en una pequeña tabla, pero sonrió contento por las palabras del contrario, ya que estaba totalmente emocionado, sería la primera fiesta no-formal a la que asistía además estaba organizada por Midorima en gran parte, todo pintaba bien. Akashi miraba de reojo a Midorima, mientras trataba con todas sus fuerzas de no ruborizarse por el contento que tenía.

"Esta noche lo hare…esta noche yo…le dire"

—Aka-chan~ Tengo que hablar contigo…—. Takao apareció para robando a Akashi y alejándolo de Midorima, esto claro que no le agradó, rápidamente le dio un manotazo para que no le tocara, el contrario solo seguía sonriente, pero…además despedía una aura extraña y sus ojos parecían tramar algo. Akashi sospechó bastante de ese acercamiento tan extraño, ya que nunca se hablaban, e incluso el uno trataba de evitar la mirada del otro, todo era demasiado raro…hasta que.

—Ne~ Aka-chan, quiero ofrecerte un trato. ¿Te gusta Shin-chan cierto? ¿Qué te parece si te ayudo a declarártele? Hoy sería una gran oportunidad…ya que no nos queda mucho tiempo antes de la graduación

—… ¿Eh? …¿Cómo es que tú?...

—Es obvio, tengo gran ojo para las parejas, y creo que sería un desperdicio que tu y él no fueran pareja, ya que ambos se gustan mucho~, mucho~

Los colores se le fueron al rostro a Akashi ¿En verdad Midorima también gustaba de él? Era una duda que tenía desde hace mucho tiempo, por lo que se emociono en seguida, pero ya que algo parecía seguir estando mal, no cayó.

—¿Por qué me quieres ayudar? Ni siquiera me hablas y pareces odiarme. ¿Qué pretendes?

—Ah eso~ Bueno, me enoja mucho ver que no le digas tus sentimientos así que me molesté contigo gomen ne~ Pero, hoy quiero ayudarles, ya que es una gran oportunidad, claro que quiero que mi mejor amigo sea feliz—. Algo seguía mal, pero Akashi cayó en la tentación, ya que desde hace mucho tiempo había deseado decirle al peli-verde cuales eran sus verdaderos sentimientos. Desde hace tanto…

—Que es lo que sugieres—. Por fuera se mantuvo serio, y muy firme, como el típico emperador que era su mirada por un momento hizo temblar a Kazunari, mas se mantuvo firme y dijo.

—Solo tienes que esperar a Shintarou en su habitación. Ya sabes cual es ¿Cierto? Cuando sean las once de la noche sube a su habitación y yo me encargare del resto, así ambos estarán en paz.


Espera... ¿De verdad confiaste en él? . Reo suspiró, ya que a sus ojos era imposible que Akashi callera en una trampa tan mala.

En aquel momento todo me sonaba coherente…además, estaba un poco desesperado.

Pero de todas formas…es algo un poco…

Ridículo, lo se, pero de solo pensar que esa noche por fin él y yo seriamos mas que amigos, hizo que no pensara mucho en las posibilidades…

Y ¿Qué pasó esa noche?


Por fin todo estuvo listo, la fiesta pronto empezaría, las personas comenzaron a llegar, incluso trajeron mas cosas: postres, discos, comidas, bebidas de todo tipo y clase, además de una que otra cosa extra. Midorima no prestó mucha atención a lo que traían, estaba distraído cuidado y atendiendo el interior de la casa, ya que nada podía pasarle a su residencia, en la terraza podía pasar de lo que fuera, ya que cualquier cosa seria mucho mas sencilla de arreglar y encubrir.

La música se subió de volumen y la cosa fue creciendo cada vez mas hasta volverse una fiesta muy alocada y ruidosa, todos estaban en la terraza, ya había oscurecido, así que las luces y demás daban un ambiente excelente, algunos estaban sentados en la mesas charlando y la otra mitad sonriendo, riendo y bailando, todos estaban tomando algo y el ambiente solo se volvía mejor.

Kise, Aomine estaban afuera bailando con todos. Murasakibara, Akashi, Midorima, y Takao mientras tanto estaban en la sala de la casa charlando como buenos amigos, todos reían como idiotas, incluso Akashi y Midorima estaban mas sueltos que en otras ocasiones, y las horas se pasaban y se pasaban. Hicieron de todo, jugaron verdad o reto, siente minutos en el paraíso, a la botella, cartas e incluso poker de prendas, hasta que dieron las diez y media de la noche, Akashi se retiró al baño.

—Ne, Shin-chan creo que alguien afuera estaba diciendo que te necesitaban—. Indicó Takao algo preocupado, Midorima solo se levantó y fue a investigar. —Mura-chan ¿Podrías traer mas bocadillos? Nos estamos quedando sin nada que comer—. Se quejó con pucheros; Atsushi aunque tenía flojera no se resistía a ir el mismo, ya que a sus ojos él tenía buen gusto y adoraba elegir que comer. Así Takao se quedó solo, nadie sabe que pasó en el lapso en el que Midorima y Murasakibara se fueron.

Akashi mientras tanto se fue a la habitación de Midorima, era tan limpia y pulcra, aunque los estantes estaban atascados de sus distintos amuletos de la suerte. Y ahí estuvo solo media hora, esperando…pensando en cuales serian las palabras de Midorima, y cuales serian las que él usaría, era la primera vez que Akashi estaba siendo devorado por el miedo y la ansiedad.

Y a las 11:05pm. Midorima Shintarou entró, no se sentía nada bien, pues parecía verse agotado.

—Akashi… ¿Q-Que haces aquí?... Bueno no importa…—. Akashi se levantó de la cama en la que estaba sentado y fue a ayudarle, el cuerpo de Midorima estaba caliente, seguro tenía fiebre ya que había estado todo el día ocupado y había sido una semana agotadora en niveles bastante excesivos.

—Shintarou… ¿Te encuentras bien? Debes descansar…—.Midorima se recargó en Akashi ya que estaba cada vez peor, su respiración comenzó a cortarse, y su visión se nublaba.

—Akashi…me siento algo extraño. Supongo que…—. Midorima alzó la mirada para cruzarla con la del menor, los ojos de Midorima tenían un brillo extraño, uno inusual, parecía una bestia hambrienta…que estaba frente una presa, pero una parte de él mostraba que no podía manejarse, y estaba luchando por mantenerse cuerdo, por decirlo de alguna forma. Akashi tembló, Midorima estaba diferente, el porque no lo sabía, y se sintió incomodo, pero antes de que pasara algo, quiso jugárselas todas.

—Shintarou…tu me…—. Pero Midorima le cayó, besándole; los colores se le fueron a las mejillas al peli-rojo, jamás pensó que fuera a pasar, además aquel beso era tan atrevido y morboso que se quedó estático, sorprendido pero de algunas forma contento, muy contento, ya que tomó por seguro que esa era la respuesta de Midorima, aunque aun le parecía demasiado extraño, no pensó que el contrario tendría tales habilidades y esa perdida de control, siempre le había visto como una persona de total mesura, y de fachada impecable, cosa que ahora parecía jamás haber existido. ¿Se trató de resistir? Si, y varias beses, pero apenas le alejaba, Midorima se acercaba y única sus labios con los de él una y mil veces; los besos eran tan cálidos y suaves que ponían la piel de Akashi como de gallina, y todos sus sentidos se erizaban con sutileza antes el suave contacto de labios. Interesante, nuevo, explosivo y lleno de sensaciones…toda la situación era por completo apremiante.

En poco tiempo, Akashi terminó acostado en la cama; la presión del cuerpo ajeno era extraña y poco usual, jamás había estado de esa manera, jamás había sentido a Shintarou de aquella forma. Y su resistencia para variar se volvía mucho mas débil, tanto que apenas y podía moverse, era algo terrible. Pero a la vez…lo que deseaba.

Midorima comenzó a acelerar la cadencia de los besos, incluso de forma algo atrevida introdujo su lengua en la cavidad contraría, dando un masaje placentero. Akashi por su parte solo podía tratar de resistir pero ¿Cómo hacerlo? Cuando la persona que mas quería en la tierra y amaba con tanto fervor ahora le besaba de esa forma tan apasionada y prohibida…ahora no había punto de retorno, por lo que empezó a corresponder poco a poco. Akashi rodeó a Midorima con sus brazos y le abrazó para apegarle a su cuerpo; los suspiros empezaron a inundar la habitación, suaves suspiros, que mostraban el gusto y la delicia de ambos al hacer lo que hacían. Y nadie les interrumpiría, absolutamente nadie; la fiesta proseguía afuera, y ellos tenían toda la noche para gozarla…si, algo inolvidable.

Las cosas se estaban descontrolando cada vez mas; el cuerpo de Midorima estaba ardiendo, y eso empezaba a asfixiar a Akashi, pero de manera agradable, pues estaba empezando a perder los sentidos y dejarse llevar por los deseos que habían estado en su corazón tanto tiempo. Un emperador como él jamás hubiera podido decir de forma natural y casual lo que quería, y menos empezar algo como lo que ahora ocurría. Todo tan extraño, todo tan repentino.

Midorima estaba cada vez mas desenfrenado, Akashi no sabía por qué. El mayor comenzó a deslizar sus dedos por la fina y tersa piel contraría, que ya estaba perlada con finas gotas de sudor por el excesivo calor que creaban ambos. Los sonidos en la habitación eran casi nulos, por lo que sus jadeantes respiraciones y sus corazones palpitantes inundaban el lugar poco a poco. Las manos que recorrían hasta el último centímetro, arrancaron la ropa de ambos en un santiamén, entonces los besos cesaron. Akashi trató de hablar para pedir una explicación, pero un gemido distorsionó sus palabras, ya que las hambrientas fauces de Midorima estaban saboreando todo el cuerpo del menor, dejando algunas marcas sutiles, y luego mordidas mas lujuriosas; todo provocando que el libido de Akashi saliera disparado a niveles nunca antes explorados por el peli-rojo.

Así la noche siguió prosiguiendo, Akashi y Midorima seguían haciendo mas y mas cosas; en cuestión de tiempo ambos se entregaron a la lujuria, dejando que los deseos culposos de ambos consumieran toda duda, sin pudor o temor; diciéndose mutuamente palabras borrosas, gimiendo, gritando, abrazando, besando…etc. Akashi hizo el amor con Midorima esa noche, no lo hicieron tantas veces, que ambos cayeron rendidos al amanecer, una y otra vez, sin ningún cuidado, con apenas las pocas precauciones que se deben tener. Akashi estaba tan contento que incluso lloró varias veces, esas cálidas lagrimas expresaban su gozo y felicidad, pues se sentía tan cerca del contrario que casi podía acariciar su alma, se sentía como si fueran uno solo. Éxtasis, amor y pasión todo en una sola noche con sentimientos desbordantes. Pero…este cuento de hadas no era lo que parecía y todo tendría consecuencia a la mañana siguiente…y no precisamente solo el dolor de caderas de Akashi.

El sol salió la mañana siguiente. Muchos terminaron durmiendo en el jardín y algunos en la sala de Shintarou, no hubo daños mayores, solo se debía limpiar el desastre y todo estaría bien. Akashi fue el primero en despertar, de alguna forma había terminado en el suelo acurrucado con Midorima…y apenas abrió los ojos, los recuerdos de la noche anterior estaban bombardeando su mente, poco a poco, y eso le sacó una sonrisilla, ya que había hecho el amor con la persona que amaba.

Pero…todo se vino abajo en un segundo. Cuando Midorima abrió los ojos, primero se levantó un poco sentándose, con cuidado buscó sus lentes y se los colocó, por lo visto su cuerpo parecía estar algo tieso y acalambrado. Entonces ya recobrado el sentido, las imágenes se volvieron claras ante él, lo primero que vio fue su habitación.

—¿Q-Que?...eh…

—Buenos días Shintarou—. Cuando esa voz llegó a sus odios, sintió que el mundo entero se iba de cabeza, volteó a ver a Akashi, quien estaba sonriendo de manera algo dulce, pero esa sonrisa se fue…cuando en la cara del mayor vio retratado…horror y asco, como si estuviera viendo a la cosa mas abominable del mundo

—¡AKASHI! ¿¡QUE MIERDA HACES AQUÍ?! —. Gritó peor que histérico, poco tiempo le llevó captar las cosas, además recordando algunas cosas de la noche anterior todo se puso mucho peor, Akashi estaba paralizado, y aterrado. ¿Por qué reaccionaba así? —Ahora recuerdo…yo subí…y entonces tu…que asco… ¡Maldita sea! ¡¿Cómo pudiste hacerme esto?! ¡Yo confiaba en ti! —. Estaba mas que histérico y se veía dolido y despechado.

—D-De que estas hablando….tu fuiste el que anoche…

—¿Crees que me voy a tragar una basura como esa? Siempre has sido un manipulador. ¿TE HAS DIVERTIDO? Espero que si, siempre has sido así…un manipulador egocéntrico… ¡Bien! Espero que el gran emperador se haya divertido anoche. ¡PORQUE NO QUIERO VOLVER A VERTE NUNCA AKASHI!

Akashi no podía creerlo, debía ser una pesadilla cruel, una mala broma, una mentira terrible, pues no siquiera era capaz de hablar y defenderse. Aquel chico al que le había dado TODO anoche, ahora le gritaba, le miraba con desprecio y repulsión y le culpaba de todo, de absolutamente todo. Akashi estaba que no se la creía, a duras penas podía entender lo que pasaba.

—¿No recuerdas nada? ¿D-De verdad…no…recuerdas…nada…Shintarou? —. Su voz se estaba volviendo quebradiza y sus ojos se pusieron vidriosos, estaba siendo apuñalado de la manera mas vil y cruel, toda la felicidad que había creído encontrar, ahora era una cruel soga que le amarraba el cuello.

—¡COMO SI SUPIERA DE QUE MIERDA ME HABLAS! Akashi…lárgate…no, yo me iré, has lo que gustes, arréglate o lo que necesites…pero, nuestra amistad se acabó…jamás pensé que tu, de entre todos…llegaras a hacer algo tan miserable para llegar a mi… ¿Te diviertes? No quiero volverte a ver…Akashi…nuestra amistad terminó

Midorima tomó un poco de ropa y salió de su habitación azotando la puerta. El pobre de Akashi temblaba en su mismo lugar, pues no podía moverse, no podía reaccionar, deseaba gritarle la verdad y recordarle que había sido él quien le había atacado y que el mismo trató de resistirse…pero lo entendía, Midorima nunca mas le volvería a escuchar…nunca mas volverían a verse, su amistad…todo se había perdido en un segundo…y claro…su corazón había sido cruelmente destrozado.

Akashi parecía ser un joven muy frio y sin sentimientos, pero claro que los tenía, y era normal que lo de hace un segundo le afectara…pues la única persona en la que confiaba, amaba o le importaba le acaba de insultar, despreciar y gritar…destruyendo toda la ilusión y amor, era lo peor. Así que lloró en silencio, después entró en un trance; tomó sus ropas y salió a toda prisa, ya se arreglaría en su casa.

Cuando Akashi salió se topó con Takao, y ni siquiera pudo verlo al rostro, pues sentía que cualquier otra cosa en ese momento destrozaría todo su ser, y no dejaría que nadie mas le viera humillado o en un estado decadente impropio de si mismo


Entonces… ¿Qué pasó después de eso?

Al llegar a mi hogar solo me encerré en mi cuarto, pero estaba en shock pues no creía lo que había pasado, luego de ello tomé un baño muy largo…me sentía incomodo y ahí fue cuando me percaté de algo…cuando me bañe no salió casi nada de semen…y perdona que lo diga tal cual, pero eso me espantó, ya que yo estaba seguro de que había pasado anoche

Debió ser lo peor…Akashi, lamento no haber estado ahí

Reo, que de echo era de grados mas altos no había ido a la fiesta, pero conocía a Akashi, tal vez no mucho pero iban a clubes similares, y cuando el pelirrojo no estaba con Midorima siempre charlaba con Reo, era la segunda persona en lo que mas confiaba eso era algo seguro que siempre había sabido.

No fue tu culpa… luego de unas semanas me puse a pensar, pero… ¿Cómo podría yo siquiera considerar el echo de estar embarazado? No fue si no hasta después que eso sucedió—. Akashi ya estaba mucho mas calmado explicando a detalle lo sucedido, Reo solo se dedicaba a escuchar.

Entonces tu…

Si, Reo…estoy embarazado…de Shintarou Midorima.

¿Fuiste a un medico? ¿Cierto? Pues…ya sabes…

Si, pero eso sucedió mucho después.


Después de que sucediera todo esto, Akashi se asuntó una semana entera a la escuela, cosa que aparte de parecer imposible asustó a muchos, y Midorima comenzaba a sentirse mal, pues no tenían ningún recuerdo en el cual validar todo lo que le había gritado, es mas…de echo, solo se había dejado llevar por el momento, no tenía certeza de nada. Era lo peor…estaba confundido y se sentía peor que mal.

Akashi fue la semana siguiente, pero, había estado peor que mal y antes de que alguien se percatara decidió ir al médico.

Al llegar fue bien atendido y recibido, aquel era el doctor de la familia Akashi, y había tratado a su familia por años, el doctor habló con Akashi, y este se vio obligado a decirle todo, desde que había pasado hace una semana hasta lo que el había sentido recientemente; el doctor pareció sorprenderse, mas de la cuenta y en unos segundos envió a Akashi a hacerse varios tipos de pruebas; claro que le aseguró de que no debía preocuparse, fuera lo que fuera no lo hablaría con su padre ni nadie mas. Akashi le agradeció y así se sometió a muchas pruebas diferentes.

—Los resultados estarán en una semana.

—De acuerdo, gracias por todo.

La siguiente semana todo parecía ponerse peor, no lucía como si fuese mejorando, pero por fin llegó el día de ver al médico, quien pidió a Akashi escuchar atentamente.

—Akashi, no tienes nada grave, ni un virus siquiera…la verdad aquí es…que estas esperando un fijo, ya hizo la fecundación de manera apropiada, y seguirá creciendo de forma sana

—Imposible…Y-Yo soy un chico…

—Si, eso lo tengo en claro. Escúchame Akashi…hubo una época en donde ser "doncel" era muy común, y de echo tu familia en la antigüedad fue de las mas fuertes y reconocidas…además de las mas fértiles, pues ha habido doncel's en tu familia…claro que todos pensaron que tu tátara abuelo era el ultimo…pero por lo que veo…esas propiedades las has heredado…y han llegado hasta tu genética. Todo lo comprueba, eres un doncel y fuiste embarazado…Por lo visto, aquel incidente del que me hablaste sucedió en un día fértil.

Shock era poco, el doctor le enseñó todas las anotaciones, estudios y papeles de la familia, mostrando que todo era verdad. ¿Qué haría con el bebe? No tenía idea. Akashi agradeció, y le dijo que volvería pronto, el medico le dio una que otra cosa para mejorar los mareos y el asco pues solo incrementarían por las hormonas que iba a liberar en breve.

—Y así Reo…es como estamos aquí…Yo no se que hacer…apenas tengo 17, no me importa lo que mi padre diga, de eso no temo…tengo miedo…de lo que dirá Midorima… no se que hacer… ¿Debería abortar?

—¡NO! ¡NI SIQUIERA LO CONCIDERES SEI-CHAN! —.Reo se asustó por esas palabras, aunque no le juzgaba ya que Akashi aun era mas pequeño, y pues claro que un embarazo, el siendo un hombre…era lo peor que podía pasar.

—Que pasara…que dirán los demás. De mi no importa…pero Shintarou…no quiero perjudicarle…él apenas esta terminando la preparatoria…y pronto entrara a la universidad, yo no puedo arruinarle así su vida, su futuro…menos sabiendo que me odia…

—Según lo que me dices es toda la culpa de él, pero comprendo como te sientes, y sabes que…esta bien, si quieres…no le diremos nada a Midorima…y yo que te digo que conserves al bebe…te ayudare en todo, incluso a re-ubicarte…pero ya no llores, ya no llores no sufras…piensa en el niño que tienes dentro de ti

—Es verdad…no puedo ser débil, ese niño…no tiene la culpa de lo que ha pasado. Yo le di la vida junto a él…y aunque no le daré la carga…No…yo lo hare, por mi bebe que esta en mi vientre…

—Ese es mi Sei-chan…Pero…tendremos que irnos, ya que no podrás continuar los estudios, y aquí todos conocen tu nombre, no quiero que tu padre te obligue a abortar—. No es que pensara mal del padre de Akashi, pero muchas veces las reacciones paternas no son las mejores, y Reo no se equivocaba, si su padre se hubiera enterado…en ese momento, el hijo de Akashi jamás hubiera llegado a este mundo.

—Bien…no se como lo haremos, confiare en ti…gracias…Reo

—Puedes contar conmigo siempre…pero, debemos elaborar un plan, apenas termines de graduarte, tenemos que salir de aquí…y creo que tengo una idea…No temas por nada, cuenta conmigo…

Dicen que las paredes tiene odios, y es cierto. Pues una persona escuchó, y esa persona se aseguraría de que Shintarou jamás se enterara de que Akashi tenía al fruto de ambos en su interior. Aunque las cosas una vez mas sucedieron de otro modo.

~Volviendo al futuro~

—Jamás olvidare la ayuda…

—Nunca te hubiera dejado así nada mas, eres alguien importante, y además…adoro a Sei tanto como ti, ambos son algo que…siempre apreciare en mi corazón…si, la verdad así es. Y…bueno

—El pasado duele a veces—.Suspiró Akashi tomando su taza de café, pero sonriendo de manera dulce y hermosa mostrando lo mejor que se sentía, pues si, aun amaba a Midorima, aun recordaba todos los eventos trágicos y los planes de Reo…pero de esos hablaremos en otra ocasión…o mas bien el nos contara sobre ellos.

—Lo se, pero estamos todos aquí, y ver el pasado no tiene sentido cuando el futuro esta frente a ti

Akashi rió con algo de ironía, era verdad y le alegraba, luego observó el reloj. —Mira la hora…se nos ha ido el día, y no he hecho nada de comer

—Yo hare la comida, tu ve por Sei a la escuela—. No hacía falta invitación a esas alturas. Akashi abrazó a Reo con cariño y se fue a recoger a Sei a la escuela, donde recibiría una noticia que tal vez podría afectar su vida pacifica.