Capítulo 3 La época dorada
sería lo primero que diría para describir el siguiente año de mi vida, tuve ideas brillantes para la piedra, a la que la llamé "elemento puro", "elemento 213" o simplemente "elemento", ya que había descubierto la naturaleza del extraño intruso de la ciencia. No sabía de dónde provenía pero sí el porqué de sus reacciones tan violentas y salvajes. Diseñé un artilugio para aproximar el número del elemento dependiendo de su masa en estado puro. Los resultados eran impresionantes, y debastarían cualquier creencia científica o cualquier hipótesis. El material era poco pesado pero parecía tener una masa elevada. Varios segundos pensé que el aparato estaba estropeado. Como nadie conocía ese elemento, lo usé en más de una ocasión a mi favor. Y más adelante descubrí y diseñé el primer micromotor de autosustento. La cuestión es que una vez el motor se arrancaba, este se proporcionaba a el mismo la energía para funcionar y para realizar un trabajo. Esto sonaba ilógico, solo porque la energía ni se crea ni se destruye, solo se puede atenuar, pero parecía que mi diseño hacía lo contrario, la aumentaba. Proporcioné a mi motor dos modos de arranque: mediante una batería eléctrica y mediante un encendido manual, que había que mover una palanca repetidas veces para suministrarle la energía necesaria. En el motor había un reactor, que provocaba una microexplosión controlada, en la que solo usé cinco gramos de elemento. Con dicha explosión se aumentaba la presión dentro del reactor, que con una bomba movía las ruedas y volvía a encender el reactor con la misma energía.
El motor se lo implanté a mi bici de manera que la única diferencia notable era el motor. Pero con un par de botones, la convertía en mi propio monovehículo volador. A las ruedas les implanté en los radios unos paneles de metal que funcionaban como hélices y podía hacer elevarse al vehículo cuando se ponía de lado la rueda.
Contento con mis avances, al acabar fui a ver a mi hermano. Estaba en frente del ordenador y parecía estar esperándome, me imagino que estaba a punto de salir a mi encuentro.
-¡He conseguido algo increíble!- le comenté.
-¡Seguro que no es mejor que lo mio- me respondió-! Comienza tu primero.
Después de contarle mis avances en el sótano, el me comentó qué había estado haciendo casi toda la tarde.
-¡He conseguido que entremos en la convención!
Al oírlo me quedé de piedra. Primero, no nos dejaban ir, y segundo, ¿como había conseguido las entradas?
-Nos hemos inscrito con la identidad del profesor Guillard Pohkloskiv- prosiguió Idro-, polaco de cuarenta y tres años nacido un tres de mayo y que ahora vive en Cuba. Le admitieron entrar muy entre comillas por no ser realmente de habla hispana, o no por lo menos hasta hace dos meses. Desvié el correo electrónico en el que decía que no podía acudir y lo cambié por una explicación de por que un dron con una pantalla y una videoconferencia, iba a acudir en su lugar. El dron ya esta preparado para viajar a Brasilia y desde él veremos todo lo que tengamos que ver. Lo mejor de todo es que han aceptado dejarlo entrar, si no, esta charla no tendría sentido alguno.
Al acabar, me sentía lleno, con ganas de saltar por todos lados. Me alegro enormemente de lo que hizo mi hermano. Realmente esto fue lo mas destacado de ese año aunque tuve mil y una alegrías. Como cuando Idro creó minidrones vigía o el family hacker, que hacía que hackear pareciera fácil hasta para un niño normal. Evidentemente, jamás publicamos el family hacker, pero si se lo pasamos a un par de amigos, impresionados de los resultados. Ganamos muchos concursos de ciencias con muchos más inventos y descubrimientos, tanto regionales como nacionales y fuimos reconocidos en todo el país como los magos de la ciencia.
Cada vez las cosas nos iban mejor, y unía más lazos con mi familia. Mis primas y nosotros nos veíamos mucho, aunque aun eran muy chicas. Mis primas no tienen nada especial. Como ya comenté se llaman Alba y Flor.
La mayor, Alba, es hija de Sara, tiene 5 años mas o menos, es de la estatura de un banco de un bar, lo que seria un metro y veintipico o así, yo no se estimar medidas. Sabe hablar a su edad perfectamente ingles y español. Tiene una elevada capacidad de aprendizaje. Le gusta romper cosas y tocar botones, y por ese simple motivo aun no ha visto mi laboratorio. Ya tendrá edad y madurez para verlo en un futuro.
Flor es mas pacífica y silenciosa. Hija de mi tía Flor, que no se complicó para nada al buscarle el nombre a mi prima. Mide cinco o diez centímetros menos que Alba y tiene cuatro años. Le gusta las cosas complicadas y escoger caminos más difíciles a la hora de elegir, ya que sabe reaccionar con rapidez. Pero no olvidemos que no dejan de ser niñas, no son superman.
Como mi tío abuelo fue una persona importante en sus tiempos, se puede decir que su familia tiene recursos. Mis primas son muy juguetonas y nos tienen mucho aprecio a mi y a Idro. Tanto, que son capaces de quedarse con nosotros solos, sin sus madres, ni sus abuelos ni nadie más. Las dos viven cerca constantemente, pero no en el mismo sitio. Ambas se llevaban perfectamente y lo compartían todo.
