-Quiero ser el padre-
By ASUKA02
Capitulo tres
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—Sé que aceptaste ayudar a Sakura-chan a tener un hijo.
Kiba arrugó la frente, estaban en la oficina de Naruto, el castaño había recibido una citación del Hokage, pensó que era para hablar de algo sobre su clan, alguna misión, pero por lo visto era un tema personal, algo que hasta donde sabia era un secreto entre Sakura y él.
—¿Ella te lo contó?, —le preguntó desconfiado, Naruto asintió —¡vaya!, —se cruzó de brazos con actitud arrogante —me dijo que sería un secreto.
Naruto se veía poderoso tras el escritorio, sin embargo seguía siendo un hombre sencillo, pero asumía una actitud sería cuando estaba trabajando.
—Ella me lo cuenta todo. —dijo Naruto a pesar de que sabía que no era del todo cierto, aunque tenían una buena comunicación no se contaban todo.
Pero eso no tenía que saberlo Kiba, lo único que quería dejar claro era que Sakura tenía quien cuidara de ella.
Kiba mantuvo los brazos cruzados y analizó el rostro del Hokage en busca de alguna señal de que mentía, Sakura le había dicho claramente que quería mantener todo en secreto y ahora resulta que el Séptimo también lo sabía.
—Pues si, dijo que quiere tener un hijo, seguiré siendo un hombre libre, no me importa ayudarla en lo que quiere, —sonrió con descaro, —es una mujer hermosa, disfrutaré haciendo al bebé.
Naruto apretó la mandíbula, aunque Kiba tenía el mismo pensamiento inicial que él, no podía aceptar la sola insinuación de que el muy cretino lograra acostarse con Sakura. Un fuerte deseo de romperle los huesos se apodero de él, pero ahora era el Hokage y tenía que cuidar su imagen.
Respiró intentando tranquilizarse. Se conformaba con romperle las ilusiones.
—Je, ella no piensa acostarse contigo, sólo va a pedirte una muestra de semen, —sonrió burlón, —no tiene gracia así, ¿verdad?
Kiba dejó de sonreír —¿una muestra?, no entiendo de que hablas.
Naruto acomodó unas carpetas mientras hablaba —ella es médico, sabe lo que hace, me dijo claramente que no tendría sexo contigo, ni siquiera piensa tocarte.
Kiba arrugó la frente, ¿de qué mierda le estaba hablando Naruto?, no entendía nada, no entendía como carajos iba Sakura a embarazarse sin que tuvieran sexo, todo eso le sonaba demasiado absurdo. Las ganas de ayudarla se le quitaron, la única razón por la que había aceptado ayudarla era porque creía que tendrían sexo ardiente, también porque lo liberaba de cualquier responsabilidad.
Pero eso de ayudarla a tener un bebé sin comerse el premio no tenía ninguna gracia. El castaño fijo su atención en el Séptimo, podía ver la ansiedad en la cara de Naruto.
—No te creo, de lejos se nota que la quieres para ti. —se mofó el castaño.
—Si no me crees es asunto tuyo, pero vas a llevarte una gran desilusión. —le respondió Naruto con una sonrisa.
Kiba se tocó la barbilla mientras pensaba en la posibilidad de que el Séptimo tuviera razón, Haruno en ningún momento le había dicho nada sobre tener sexo, pero era algo obvio, pensó que quizás no lo había mencionado porque le daba vergüenza.
—Le preguntaré eso que me estás diciendo.
—Genial, es lo mejor que puedes hacer. —se alegró el Hokage levantándose de su silla, puso una mano en el hombro del castaño quien seguía sentado para acompañarlo hasta la puerta, pero Kiba no pensaba irse con las manos vacías.
—¿Que me ofreces por no ayudarla en lo que quiere?
—¿De qué estás hablando?
Naruto creía que simplemente con decirle que no tendría sexo con Sakura sería suficiente para sacar de su camino a Kiba, pero estaba equivocado.
Kiba se levantó quedando frente al Hokage y le dijo lo que pensaba, —yo podría ayudarla de la manera que ella quiere.
Jamás, ni en un millón de años espero que Kiba pudiera aceptar darle un hijo a Sakura sin que tuvieran sexo. El Hokage no sabía que decir, el castaño le había dado una vuelta a todo lo que Naruto había pensado.
—Es obvio que la quieres para ti, das pena Naruto, tantos años enamorado de ella y no haces nada para conquistarla.
El rubio apretó los dientes, detestaba que le dijeran lo que tenía que hacer, él no podía obligar a Sakura a que lo quisiera de la forma que él deseaba.
—Llámame Hokage o Séptimo. —le dijo con seriedad.
—Tengo treinta perros a los que estoy entrenando, la comida de animales es muy cara, las medicinas y eso, si me ayudas con eso durante seis meses Sakura ya no tendrá un hijo mío.
Naruto le ofreció su mano, —cuenta con eso, habla con Sakura-chan, pero no menciones nada de lo que hablamos.
Naruto no tenía idea de la facilidad con que se puede romper un trato si alguien te ofrece algo mejor, algo que deseas más.
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En casa de Sakura, la pelirosa aún no era capaz de elegir entre Kiba y Naruto. Entre su amistad con Ino o su amistad con Naruto. No era fácil.
"Nunca debí decirle a Naruto que quería tener un hijo"
Sakura se lamentaba por enésima vez, culpaba de toda su ansiedad y estrés al rubio, eso sólo era una anticipo de lo que podía vivir si terminaba embarazándose de Naruto, aun así Sakura se había atrevido a pensar en esa posibilidad.
En la posibilidad de tener un hijo de Naruto.
Haruno sacudió la cabeza tratando de buscar una mejor solución, como tener un hijo con alguien desconocido sin que este jamás se enterara del bebé, se imaginó teniendo sexo casual con algún hombre, uno al que jamás volvería a ver.
Su sentido común no le había permitido hacer algo así, le daba miedo contagiarse de alguna enfermedad. En el fondo también quería poder saber más sobre el hombre que le daría un hijo, tenía que ser una buena persona.
"Kiba es un buen candidato y él no me daría los problemas que si me daría Naruto".
El problema estaba en que Naruto se enteraría y se enfadaría con ella, "¿Por qué sigo pensando esto?, Naruto tarde o temprano formara su propia familia", "no tengo que elegir entre tener a mi bebé o la amistad de Naruto, él tendrá que entenderlo".
Apretó los labios mirando la puerta cerrada, estaba sola en su casa, mientras más esperaba, más se ponía ansiosa. —Lo haré, es mi vida y yo decido.
Habían quedado de verse allí en su casa, "espero que no se enfade"
Intencionalmente Sakura no había querido decirle a Kiba que no tendrían sexo, no quería correr el riesgo de ser rechazada. Creía poder convencerlo una vez que él llegara.
Sakura tenía todo listo para la llegada de su amigo castaño, le tenía lista una revista de ropa íntima donde salían mujeres muy bonitas y por supuesto el envase para recolectar la muestra.
Ahora todas sus esperanzas de tener un hijo estaban puestas en él. A las seis de la tarde fue que el Inuzuka se digno a llegar.
—Hola Kiba, entra por favor.
Él entró, era una casa bastante elegante y ella una mujer hermosa, no entendía porque seguía soltera. Sabía que hace tiempo había tenido una relación con Sasuke, él la dejó y ella se dedico a estudiar, luego se fue un tiempo de la aldea y regresó tal cual como estaba ahora, más madura y bella.
—Disculpa por venir a esta hora, pero estaba ocupado.
—No importa, lo importante es que estas aquí.
Sakura lo hizo sentarse, le ofreció una bebida sin alcohol y con un tono de voz muy profesional le explicó lo de la inseminación artificial.
"Entonces Naruto tenía razón", pensó Kiba torciendo la boca.
—Yo no creo que eso vaya a funcionar, una jeringa no llegara muy adentro. —comentó él. —mi pe…
Sakura lo interrumpió rápidamente, —entiendo lo que quieres decir, pero de la manera que quiero es solo cuestión de intentarlo.
Kiba no sabía cómo negarse sin romper las ilusiones de la mujer.
—No sé Sakura, yo pensé que era de la otra manera.
—Lo sé, lamento no habértelo dicho antes, pero Naruto llegó y no me dejo explicarte, piénsalo, sería un gran avance en la ciencia si este método funciona y tú estarías ayudando.
La inseminación artificial era algo totalmente nuevo, hasta donde sabía nadie lo había intentado, pero ella lo había pensado varias veces como una opción para las mujeres que deseaban tener hijos pero no tenían parejas.
—Lo siento, no lo haré.
Él se levantó y Sakura se desesperó, no podía dejar ir su oportunidad de ser madre, aunque habían más hombres ella no quería buscar a nadie más, Kiba era perfecto porque era un hombre saludable, y no tenía deseos de ser padre, él no le reclamaría derechos paternales.
—Espera Kiba, —él se detuvo, —yo... estoy dispuesta a hacerlo de la forma tradicional.
El castaño la miró sorprendido —¿hablas en serio?
Sakura le tomó la mano haciéndolo girarse, —sí, pero sólo una vez, no estoy interesada en tener un romance contigo.
Kiba recordó el trato con Naruto, unos cuantos sacos de comida para perros no valían lo mismo que Sakura, había ofrecido ese trato porque no pensó que podría convencerla de que tuvieran sexo. Pero ahora el juego estaba a su favor.
—No te preocupes por eso.
Dijo aunque ella había herido su orgullo, la atrajo hacia su cuerpo y le besó el cuello mordiéndola con sus filosos colmillos. —¡aufs, eso me dolió! —se quejó dándole un leve golpe en el pecho.
Kiba chupó suavemente la zona que había mordido intentando disculparse, la miró a los ojos y sonrió, —tienes un olor y sabor delicioso, apenas puedo esperar para probar el resto de tu cuerpo.
El corazón de Sakura latió con más fuerza, no quería quedar toda marcada, la pelirosa suspiró y se dijo que el sacrificio valdría la pena si conseguía quedar embarazada ese mismo día.
Kiba buscó sus labios y la besó apasionadamente en la boca… —no-no necesitamos los besos en la boca, —le dijo ella apenas pudo respirar.
Kiba deslizó sus labios hasta la garganta de la mujer y chupó con intensidad la zona donde el pulso saltaba desesperado, Sakura no perdió el tiempo para quitarle la ropa.
La chaqueta del hombre cayó con todo su peso al suelo, poco tiempo después también su playera, Sakura se detuvo un momento y admiró el torso musculoso del castaño.
La palabra sacrificio ya no sería apropiada, ella también iba a disfrutar ese momento.
—¿Te gusta lo que ves? —le preguntó arrogante.
Ella sonrió con ironía, no iba a dejarlo creer que harían lo que él quisiera, ella no era una mujer sumisa —no está mal, gracias por cuidar tu cuerpo y prestármelo hoy.
Kiba sonrió complacido y rió con diversión, a cada minuto ella le gustaba más.
