Capitulo 3
Los rayos de la mañana ya habían pasado por la ventana de nuestra joven miko, ella ya llevaba rato despierta observando detalladamente un par de orejitas que se movían cada vez que las soplaba, eran adorables, peludas y blancas, ¿que debía de hacer Kagome? No resistió la tentación y las acaricio lentamente. Un gruñido adormilado sonó por la habitación, -parece que le gusta- se dijo Kagome y lo siguió haciendo hasta que sintió que le agarraran de las muñecas y quedaba boca arriba y encima un inuyasha que tenia las mejillas sonrojadas y los ojos abiertos y con algo diferente que no pudo interpretar Kagome.
-no lo hagas por favor, no sabes que pasaría si lo sigues haciendo- decía inuyasha agitado, era como si le gustara pero tenía que contenerse-
-lo siento no era mi intención solo que me parecen lindas tus orejas y quería acariciarlas- Kagome estaba roja y nerviosa, no sabia que le pasaba.
-hija ya esta el desayuno baja- cuando entro a la habitación de Kagome no se sorprendió al ver a los jóvenes en una posición que no dejaría nada a la imaginación.
- veo que ya se llevan mejor, me alegro, ya quiero que me den nietos, se imaginan a un pequeño con los ojos y orejitas de inuyasha-kun y con el cabello negro de Kagome? Aaah se vera hermoso, pero dejando eso a un lado, Kagome apúrate que se te hará tarde para tu primer día de clases-. Así salió la señora Higurashi con una sonrisa en los labios.
Los chicos estaban que arden de lo sonrojados que estaban, tal vez competían para ver quien era el más sonrojado.
-l...Lo...Lo siento- inuyasha se levanto de la cama y soltaba las muñecas de Kagome.
Kagome observo el cuerpo de aquel príncipe, era alto, su abdomen bien formado sin exagerar, su pecho fuerte y su cabello cayendo a su espalda dura. Era todo un adonis.
-no yo lo siento mas, mi mama suele decirme mucho que quiere tener nietos, y pues como estábamos le hizo pensar cosas que no son-.
- ¿no dijo tu madre que era tarde para algo?-
Kagome estaba sentada en la cama analizando lo que le decía inuyasha
…
-¡AHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH!-.
EN AKUMA…
-¿PADRE DONDE ESTA EL BASTARDO DE MI HERMANO? TENGO QUE VENGARME DE LO QUE ME HIZO.
-hijo tu hermano no esta lo he enviado lejos para que no le hagas daño, son hermanos piénsalo bien-.
-¿Y EL PENSÓ AL ACOSTARSE CON MI MUJER?, CLARO QUE NO PADRE, EL MUY SIN VERGÜENZA LO HIZO PARA LASTIMARME, POR QUE SABE QUE YO SERÉ EL NUEVO REY A TU MUERTE, LOS CELOS LO CEGARON, AHORA DEBO PELEAR.
Sesshoumaru se fue y dejo a su padre solo, y en eso llego Myoga.
-Inu-no-Taisho-sama, he averiguado que Kagura se fue con otro hombre, pero nadie sabe quien es, al parecer es un bandido-.
-entonces ¿será que Inuyasha decía la verdad?-. Inu-no-Taisho aun dudaba.
EN EL TEMPLO…
-YA ME VOY- decía una Kagome corriendo como si se le fuera la vida en ello.
-¿A dónde va Kagome?-.
-va al colegio, hoy es su primer día en el tercero de secundaria. De hecho tu también iras a la escuela pero tu estas mas grande. Iras a la preparatoria que esta aun lado de la escuela de Kagome- con una sonrisa así lo decidió Naomi.
EN LA ESCUELA…
-¡KAGOME-CHAN!- Grito una chica de cabello castaño amarrado en una coleta quien corrió para abrazar efusivamente a su mejor amiga.
-SANGO-CHAN TE EXTRAÑE- correspondía a aquel abrazo.
-¿Cómo te fue en tus vacaciones Kagome? Cuéntame-
-nada de lo normal, hasta ayer claro- lo ultimo lo dijo bajito pero Sango lo escucho.
-¿Qué sucedió?- Sango parecía una niña pequeña a la que le contarían un gran secreto.
-Nada Sango, jejejeje-.
-Algo me ocultas Kagome, dime te prometo que no le diré a nadie, somos las mejores amigas, confía en mi-.
-esta bien te lo diré-
15 MINUTOS DESPUES…
-Kagome tienes una imaginación muy grande, ¿como crees que me voy a creer que un príncipe apareció de la nada, es de otro mundo y es tu prometido?-
- Sabia que no me crearías, ni yo misma me lo creo aun-.
Sango veía en su amiga una mirada triste y un poco decepcionada.
-Te creo Kagome-chan, se que nunca me mentirías, eres la mejor amiga que tengo desde la infancia-.
-gracias Sango-chan, tu también eres mi mejor amiga-.
MIENTRAS TANTO CON LA MAMA DE KAGOME…
-acabo de inscribirte a la preparatoria que esta a un lado de la escuela de mi hija, así podrán estar cerca y venir juntos a casa-.
-señora ¿pero que hare allí? Yo no se nada de su mundo, además yo... ¿por que querría estar cerca de su hija?-.
-el destino los unió, los une el lazo rojo de la vida, por mas que quieran separarse no podrán, así estén con otras personas nunca los separaran, los dos esta unidos hasta la eternidad-.
-¿usted como sabe eso? Inuyasha estaba intrigado, esa señora se veía muy segura de lo que decía, no titubeo ni nada por el estilo.
-como veras, vivimos en un templo shinto, yo alguna vez fui sacerdotisa de aquí, veía cosas que nadie mas podía y también sabia leer el futuro de las personas con solo ver la mano, las líneas de la vida, el amor, la salud y la suerte- decía esto Naomi mientras sostenía la mano de Inuyasha y pasaba sus dedos en las líneas de la mano.
-tu madre una vez me pidió que le leyera su destino, y en el pude encontrar que no viviría mucho, no se lo dije pero ella con solo mirarme lo entendió mi cara de preocupación le dijo todo, también leí que ella se casaría con el amor de su vida y tendría un hijo maravilloso. Cuando conocimos a tu padre observe el hilo rojo que los unía por siempre. Te puedo asegurar que ella vivió muy feliz a tu lado y al de tu padre.-
Inuyasha solamente escucho ese relato que jamás había conocido, ahora se preguntaba si seria así de feliz con Kagome al igual que sus padres.
HACE MUCHO…
Era una tarde muy fresca y el sol lanzaba sus últimos rayos del día. Una joven de aproximadamente 15 años iba de visita a casa de su mejor amiga. Mientras subía las escaleras para subir al templo sintió una brisa cálida que provenía de arriba, ella salió corriendo para saber que era aquel presentimiento que tenia, cuando llego se encontró a un joven de cabellos plateados tirado junto al árbol sagrado del templo, sin dudarlo fue corriendo hacia el y lo trato de llamar.
-¿Qué tienes? No puede ser, esta muy herido- observaba la cara de ese hombre apuesto, sus cabellos hermosos, esas marcas moradas de su cara, sus labios varoniles y deseables.
El hombre poco a poco abrió sus ojos y observo a quien lo tenía abrazado, aun inconsciente sintió una calidez por todo su cuerpo y quería saber quien era la persona que emanaba ese calor. Al abrirlos se perdió en esa mirada azul, llena de preocupación. Trato de levantarse pero las heridas que tenia en su cuerpo no se lo permitían.
-no trates de moverte, estas herido, déjame buscar ayuda, no te muevas de aquí.-
Le ayudo a sentarse junto el árbol sagrado del templo y fue corriendo hacia donde estaba su amiga.
Cuando salieron las dos chicas y el papa de de la amiga de la quinceañera encontraron al joven con fiebre alta, lo llevaron a la casa y lo metieron a la cama del señor Higurashi. Allí la joven se quedo al cuidado del apuesto joven.
Poco a poco se fue levantando el hombre y observo el lugar donde estaba pero se sorprendió al ver a aquella mujer que lo había abrazado para socorrerlo. Observo su cabello largo y negro como las mismas sombras del abismo, sus pestañas espesas y negras y sus labios que eran tan rosas como los cerezos.
La jovencita se levanto y vio a este desconocido. Unas lágrimas empezaron a brotar por sus ojos y sus mejillas se enrojecían.
-estoy tan feliz de saber que estas mejor- no pudo evitar lanzarse a sus brazos de el, sentía que se le iba la vida, aunque no sabia por que le pasaba, ni siquiera sabe quien era aquel misterioso hombre.
Ella se alejo y se sonrojo.- lo siento, no era mi intención abalanzarme así de repente pero estaba muy angustiada por usted-.
El iba a responder pero de repente se abrió la puerta de la habitación.
-¡ERES UN DEMONIO QUE QUIERE DEVORARSE LAS ALMAS DE LOS HUMANOS! Decía el señor de la casa lleno de pergaminos para sellar a demonios.
-¡ALEJATE DE LA SEÑORITA! Le puso un pergamino en la frente y agarro a la chica para alejarlo del "demonio".
Este por su parte tenía una cara de pocos amigos, se quito el sello y lo quemo con su mano enfrente de sus dos acompañantes.
-¿Quien te dio el derecho de ponerme esas porquerías que no funcionan?- se levanto de la cama con mas energía.- YO SOY EL REY DE AKUMA, SOY EL DEMONIO MAS PODEROSO DE TODO MI MUNDO SOY EL GRAN PERRO DEMONIO… INU-NO-TAISHO.
Los dos humanos se quedaron allí sin moverse, el señor Higurashi estaba todo nervioso y con miedo, mientras que la jovencita solo sonrió y se acerco a el y alzo su mano.
-Mi nombre es Izayoi, soy una chica normal que va a la secundaria, me gusta cocinar y pintar. Soy la chica más torpe de toda la escuela pero siempre doy lo mejor de mí para mejorar-. Ella dijo con una sonrisa tranquila, no le tenía miedo.
El solo la observo y se escucho un gruñido *ghrrrrrrr* era su estomago.
-debes de tener hambre, Naomi-chan esta cocinando algo delicioso pero aun no lo termina así que espera un poco mas-. Se despidió con una sonrisa y bajo a la cocina a ayudar a su amiga. Mientras que el señor Higurashi temblaba de miedo.
- buuuu- dijo Inu-no-Taisho y el señor salió corriendo.
Después de 15 minutos Izayoi regreso al cuarto y encontró al Rey de los demonios en el mismo lugar donde lo dejo, se acerco y le miro.
-Ya es hora de comer, vamos a bajar para ya comenzar-. Le agarro su mano derecha y lo llevo hasta el comedor de la casa.
-Veo que nuestro invitado ya vino a comer- dijo Naomi- siéntate aquí y tu Iza-chan aquí- los sentó juntos, esta chica tenía planeado algo.
Sirvió la comida y todo transcurrió normal, claro, el señor Higurashi recitaba uno que otro conjuro para desaparecer a Inu-no-Taisho pero ninguno funciono.
-así que eres el Rey de tu mundo, me imagino que peleas mucho ¿Qué te paso? Estabas herido cuando llegaste aquí-.
-mi reino esta combatiendo contra el rey de las sombras, ganamos la pelea pero no nos dimos cuenta que sobrevivió el muy maldito de Onigumo y estuvo a punto de matarme, pero mi fiel amigo Mushin me envió aquí para que no me sucediera nada-.
-me alegro que no te haya sucedido nada- dijo Izayoi sin pensar y se sonrojo.- digo, es que tu reino te necesita-.
El corazón de Inu-no-Taisho empezó a latir tan rápido que no le había sucedido con nadie.
Pasaron algunos días e Izayoi escuchaba todas las aventuras que había tenido el gran rey, estaba enamorada de aquel hombre, no sabia como pero estaba feliz de conocerlo.
Una marca apareció en el piso delante de ellos y salió un hombre ya mayor de edad, regordete y con bigote.- Inu-no-Taisho-sama, me alegro que ya este bien, el reino lo necesita, tenemos que irnos ya.
El corazón de Izayoi se partió al escuchar esas palabras, no quería que su amor se fuera, lo necesitaba para vivir.
Mientras que Inu-no-Taisho no sabia que decir, quería quedarse, al igual que Izayoi se había enamorado de ella, y quería que fuera su reina, vivir siempre a su lado.
Camino hacia Mushin y se preparaban para ir mientras Izayoi solo observaba triste, en eso Inu-no-Taisho se dio la vuelta y dijo:
-VOLVERE POR TI, SERAS MI ESPOSA Y REINAREMOS JUNTOS. TE PROMETO QUE REGRESARE POR TI MI AMADA IZAYOI-y con esto desaparecieron.
Izayoi solo sonrió mientras una solitaria lagrima bajaba por su mejilla izquierda y espero a que el regresara por ella.
Pasaron los días y la joven siempre esperaba en el árbol sagrado, su mejor amiga fue con ella.
-Iza-chan tu destino esta con el y serás feliz, el lazo que vi en ustedes dos es irrompible, el es el amor de tu vida-.
-lo se Naomi-chan y estoy segura que el vendrá por mi-.
En eso apareció el sello en el suelo y de allí salió su amado Inu-no-Taisho. Sonrió, el la tomo de la mano, se vieron de frente y con un beso desaparecieron los dos-.
gracias por los lindos comentarios que me dieron, akirataisho, xio y tsuyu me alienta a seguir. espero y este capitulo les haya gustado
