CAPITULO 3. EN EL QUE HAY UN REENCUENTRO
-Bien sophie, ya me voy- se despedía el joven josef con una amable sonrisa mientras caminaba hacia la puerta.
-que tenga buen día- se despedía también sophie al momento de ver cómo iba saliendo el joven noble de su hogar, de pronto recordó la plática que había tenido con calcifer el día anterior –joven josef yo…- dudo en decirle.
Josef quien había percibido algo diferente en sophie, volteo a verla –bella sophie, seguramente extrañas a tus familiares, sería bueno que fueras a decirles en donde te encuentras- pronuncio cariñosamente –recuerda que está ahora también es tu casa, no tienes que pedirme permiso- decía mientras le daba un cálido abrazo a la joven.
-muchas gracias- agradeció sophie
-Bien, regreso en la noche- sentencio y posteriormente subió a la carroza que le estaba esperando en la entrada de la mansión.
Sophie salió a la calle a despedirlo animadamente, lentamente vio como la carroza se alejaba hasta por fin perderse en el horizonte. Con tranquilidad se adentro nuevamente a la casa y con ánimos renovados, emprendió la limpieza, sacudía frenéticamente el polvo, barría el suelo, trapeaba los pisos, limpiaba las ventanas, le cambiaba el agua a las flores y les daba palabras de ánimo para que florecieran pronto, ese fue el ritmo que tomo toda la mañana hasta el medio día cuando sophie ya había acabado el mantenimiento del hogar; algo agotada por las cosas que había hecho subió a su habitación y se recostó en su cómoda cama quedando dormida, sin embargo, un pensamiento invadió su cabeza haciendo que se levantara a continuar los quehaceres –tengo que dejar preparada la leña para calcifer- se decía –también hay que hacer algo de comer, estoy segura que ellos dos han comido solo pan y queso desde que no estoy- complementaba preocupada como si se tratase de una joven madre pensando en sus hijos. Con rapidez corrió hacia el patio, tomo unos leños y los llevaba hacia la chimenea situada en la cálida sala, uno a uno los iba acomodando, posteriormente corrió hacia la cocina y empezó a hacer una rica sopa de vegetales; cuando por fin había terminado con todo aquello, subió nuevamente a su habitación y empezó a recoger las mordazas de tela que habían sobrado de sus vestidos, una a una las iba recogiendo mientras las metía en un pequeño canasto –estoy segura que le gustaran a calcifer- reía alegre la joven mientras seguía con lo suyo.
Por otro lado, en casa de howl, este bajaba apurado las escaleras mientras se ponía un saco que decía en su espalda "Rugby de Gales" y recitaba palabras en un idioma desconocido.
-¿vas a gales?- pregunto calcifer llamando la atención del mago
-sí, voy deprisa, hasta luego- se despedía howl
Michael tratando también de atraer la atención de howl menciono –iremos a ver a sophie, ¿no vas a querer venir con nosotros?- por desgracia este ya se había marchado.
-Ese egoísta- bufaba el demonio de fuego mientras se levantaba de entre los maderos –deberíamos irnos nosotros también- atino a decir –seguramente sophie nos estará esperando-.
El aprendiz de mago quien rápidamente tomo su atención hacia calcifer, sonrió feliz de imaginar que pronto vería a sophie -¡entonces que esperamos!- menciono emocionado mientras corría camino hacia la puerta y la abría. –¡espera Michael!- gritaba calcifer –recuerda que solo yo sé donde vive ahora sophie- declaraba mientras intentaba alcanzar al joven aprendiz.
Cuando calcifer alcanzo a Michael, empezó a dirigirlo cuidadosamente entre las calles de Market Chipping, hasta que por fin llegaron a una hermosa mansión ubicada curiosamente a un par de cuadras de la floristería –con que aquí vive sophie- dijo maravillado Michael por la cercanía que había entre casa y casa, -así es- afirmo calcifer –anda toca la puerta- le ordeno al aprendiz y este obediente empezó a tocarla.
-ya voy- decía una conocida voz desde el otro lado de la puerta. Michael y calcifer reconocieron aquel timbre y esbozaron una sonrisa alegre, con impaciencia esperaron en la puerta hasta que esta fue abierta y un rostro ya conocido se asomo por la apertura de esta, con impulsividad Michael y calcifer se aventaron hacia sophie para propinarle un fuerte abrazo –¡Sophie sophie, te extrañamos mucho!- lloraban ambos mientras continuaban el abrazo, -yo también chicos- decía entre lagrimas la joven quien se había unido al abrazo. Minutos más tarde, ya que los tres se habían recobrado de tanta felicidad producida por el reencuentro, sophie los invito a pasar a su ahora nuevo hogar, con timidez Michael y calcifer entraron, observaban cada minucioso detalle del hogar que a juzgar por ellos, pertenecía a una persona de gran fortuna.
-Te he preparado la chimenea calcifer- decía sonriente calcifer mientras lo conducía hacia esta, el demonio de fuego gustoso se sentó sobre esta y empezó a acomodarse –sophie esta madera es muy buena- decía contento mientras terminaba de acomodarse. –y a ti Michael, te prepare una saludable sopa de verduras- declaraba sophie que corría hacia la cocina –seguramente no haz comido más que pan y queso desde que me fui- comentaba desde esta, Michael quien fue tras sophie asentía la cabeza muy contento, -ven siéntate- incitaba la joven mientras jalaba al aprendiz hacia una silla, Michael educamente se sentó, tomo una cuchara y la sumergió dentro del plato de sopa caliente y con cuidado se la llevo hacia la boca, dentro de esta, la saboreo y finalmente la trago, una sonrisa se asomo de los labios del joven y felizmente declaro –muy buena- y continuo tomando mas sopa hasta por fin quedar satisfecho, -me alegra que te gustara- sonrió sophie mientras levantaba el plato vacio y lo llevaba al lavabo.
-Sophie, cuéntanos porque te fuiste de casa- pregunto calcifer desde la chimenea.
-Si sophie, dinos- alentaba Michael intrigado por las razones que tenia la joven.
Sophie con cuidado avanzo hasta la sala y se sentó en uno de los sillones que habían en esta –bueno, sucede que…- se detuvo al intentar como explicar toda la historia.
-Sin importar que sea lo que haya pasado, confía en nosotros- asevero Michael para infundirle confianza a la joven.
-Tienes razón michael- suspiro sophie y empezó a contar todo lo ocurrido aquel día, con lujo de detalle y acotaciones narraba cada segundo del dia, desde que abrió la tienda, las señoras que atendió, el amigo que llego a visitarla hasta que salió de casa de howl y se encontró con el joven josef.
-Nunca creí que la inmadurez de howl fuera tan grande- dijo calcifer mientras jalaba otro madero hacia el –hay de bobos a bobos pero él es el más grande- sentencio.
-menos mal que aquel noble te ayudo sophie- menciono el aprendiz de mago intentando desviar el tema.
-Si, es muy bueno conmigo- complemento sophie –es apuesto, comprensivo, compasivo, amable y muy caballeroso- agrego mientras esbozaba una calida sonrisa.
Michael y calcifer oyeron cada una de los adjetivos que sophie utilizaba para describir a su nuevo jefe y un pensamiento fugaz paso por sus cabezas –es todo lo opuesto a howl-; -por cierto chicos- interrumpió sophie –podrían llevarle un poco de comida a howl… - suplico un poco apenada, Michael asintió con su cabeza –claro sophie-.
Y así, la tarde transcurrió, los dos jóvenes y el demonio flama se entretenían platicando acerca de cosas variadas como por ejemplo, el viaje que hacía poco había realizado calcifer, el cual disfruto mucho ya que visito muchos lugares tranquilos y hermosos; Michael platicaba de lo hermosa que se estaba volviendo martha y lo preocupada que estaba por sophie, claro, omitiendo la parte donde declaraba su odio hacia howl y finalmente, sophie contaba lo amable que ha sido hasta el momento el joven josef y les mostraba los vestidos que había hecho –es verdad, tengo algo para ti calcifer- declaro mientras iba corriendo hacia su habitación seguida de cerca por la llama y el aprendiz de mago –son unos retazos de tela que sobraron de los vestidos, espero te gusten- dijo la joven mientras se los entregaba a michael, -gracias sophiee- agradecía contento el demonio de fuego mientras volaba alrededor de los jóvenes, -bueno sophie, ya tenemos que irnos- interrumpió Michael mientras empezaba a bajar los escalones hacia la puerta, -espera michael- dijo sophie –no te olvides de la comida- y aprisa corrió hacia la cocina para servir un poco de la sopa en un trastecito. –Gracias sophie- agradeció Michael cuando recibió el traste tibio de comida –te vendremos a ver otro dia- comento y emprendió nuevamente marcha hacia la puerta cuando esta se abrió.
-Buenas noches bella sophie- expreso contento el joven caballero feliz de haber regresado a su hogar mientras se adentraba a la sala y buscaba a la joven con la mirada hasta que logro observar que ella tenía visitas –oh tienes visitas, ya veo- expreso contento.
Michael asustado y nervioso por la presencia del señor de la casa, opto por presentarse ante el –much… mucho gusto… so… soy Michael- declaro tratando de sonar lo más calmado y educado posible.
-El es una de las personas con la que vivía- intervino sophie.
-Entiendo- comprendió tranquilamente el joven amo -¿te gustaría quedarte a cenar conmigo y sophie?- pregunto educadamente a su joven invitado.
-No gracias ya me iba- agradeció el nervioso aprendiz –mi amo llegara pronto a casa y tengo que estar para recibirlo- se excuso torpemente.
-Bien, en ese caso, la invitación queda abierta para ti y tu amo para otro día- asevero con suavidad –sophie, me retiro a mi habitación- dijo el joven amo mientras se alejaba del lugar –hasta luego- se despidió cortésmente y se encamino.
-Pero que educado- exclamo sorprendido calcifer al conocer por fin el jefe de sophie –es mucho mejor que howl-.
-¡Basta calcifer!- gruño sophie quien empezó a defender a howl –mejor váyanse a casa antes que howl regrese- se limito a decir mientras los acompañaba a la puerta.
-Vendremos otro día a verte sophie- dijo optimista el aprendiz de mago y emprendió rumbo hacia su casa –¡le diré a martha donde vives!- le grito a lo lejos y seguido de eso se hecho a correr acompañado de calcifer a su lado.
Minutos más tarde, el demonio de fuego y el aprendiz de mago entraban por la puerta de la floristería, ambos riendo y platicando animadamente, entre plática y plática avanzaron hasta llegar a la sala donde howl los esperaba molesto.
-¿Dónde se han metido?- bufo –Ni siquiera avisaron a donde irían- los regañaba furioso como si se tratase de un par de niños que habían cometido una travesura.
-Fuimos a ver a sophie- se defendió calcifer.
-Así es, además te envía comida- complemento Michael al momento que le enseñaba un traste humeante.
El molesto mago observo a ambos –no parece que mintieran- pensó, -¿y se puede saber donde se encuentra viviendo doña memolestocontodo ahora?- pregunto curioso.
-¡No te lo podemos decir!- respondió su aprendiz, -ella no quiere que tu lo sepas- añadió calcifer.
-¡Oh vamos calcifer!- rogaba el mago –por lo menos dime como es la persona que le dio alojo- pedía suplicante.
-No creo que quieras saber- declaro calcifer quien se acomodaba entre la chimenea –realmente no lo querrás saber como es-.
-¿Qué tan malo puede ser?- decía ansioso –Ni que fuera mejor que yo- expresaba elogiándose.
-En realidad si- corto Michael –es un caballero educado, de buen ver para las señoritas y el sueño de cualquier tía defensora de sus sobrinas-.
Al oír aquello, howl proceso palabra por palabra hasta que algo dio click en su mente y una mueca contraída se asombro por su fresco rostro -¡Tengo que sacar a sophie de esa casa!- gritaba histérico provocando la preocupación de Michael y calcifer quienes corrieron a sujetarlo para evitar que el mago intentase hacer algo peligroso -¡Suéltenme!- gritaba molesto -¡¿Dónde vive?!- ordenaba a sus captores, -¡no te diremos!- contestaba su aprendiz mientras sujetaba a su maestro por los brazos.
-¡Howl!- grito calcifer llamando la atención de este y su aprendiz -¿Por qué te molesta tanto que sophie viva cerca de ese hombre?- le cuestiono –si te ibas a poner así de celoso ¿Por qué la dejaste ir ese día? – se limito a preguntar. Howl agacho la cabeza triste, sus piernas perdieron fuerza y cayo de sentón al suelo, su aprendiz al ver que se había calmado, soltó sus brazos y estos cayeron pesadamente al suelo –no lo sé- susurro howl mientras se ponía triste y una inmensa aura negra empezaba a rodearlo –no sabía que responderle en ese instante y no lo sé ahora- seguía susurrando –tal vez y sea mejor que se quede con esa persona- dijo en tono pesimista mientras una espesa baba verde empezaba a brotar de él. Michael y calcifer al ver como esa baba verdosa empezaba a escurrirse por toda la sala, optaron por intentar sacar a howl de su trance distrayéndolo con la comida de sophie –howl sophie aun piensa en ti mira- decían –hasta te envió sopa- tarareaban mientras le pasaban entre los ojos el trastecito humeante, ya cuando habían captado la atención del mago, le cambiaron el tema para que pensara en otra cosa –la próxima semana va a ver una gran fiesta donde irán muchas chicas lindas- decía calcifer quien volaba alrededor de howl, -¿lo dices enserio?- pregunto animado este, -claro que si- afirmo calcifer-¿Por qué no te das una escapada? Sophie no se enterara- le incito, howl quien ahora estaba más que animado se levanto del suelo, arrebato el traste humeante de las manos de su aprendiz y corrió hacia su habitación encerrándose en esta.
-Qué fácil es animarlo- dijo Michael quien estaba anonadado por lo fácil que su maestro cambio su estado de animo.
-Claro que si- declaro el demonio de fuego –después de tantos años conviviendo con él es lógico saber como controlarlo- termino de aseverar y empezó a dar pequeños bostezos indicando su cansancio –mejor me iré a dormir- dijo y se encogió entre los leños hasta quedar una pequeña llamita; Michael al notar que se había quedado solo prefirió irse a la cama temprano así que cerró las puertas, apago las luces y emprendió camino hacia su habitación.
Bueno aca les dejo el tercer capitulo de la interesante historia, nuevamente agradesco los comentarios, los lei antentamente y me gustaria que me dijeran si alguien sabe donde puedo conseguir por lo menos el siguiente libro que le sigue a este, se lo agradeceria muchisimo!!!
