Disclaimer: Lamentablemente no me pertenece One Piece y sus personajes son propiedad de Eiichiro Oda y la historia de Aoki Umi No Toraware Hime es propiedad deAyamura Yuki.

Hola :D hoy les traigo este capítulo que no estaba segura de si publicarlo o no, debido a que a mi opinión esta bastante corto y odio los capítulos así xd pero no sabia que mas agregar D: pero como ven decidí mejor no dejarles sin capítulo de esta semana y espero que como los otros dos los disfruten un montón.

Cambiando de tema, cada vez más se acerca el día de los muertos. ¿Tienen ago planeado? Aunque yo se que eso no se suele celebrar en Latino américa, ¡A mi me encanta esta fecha! Y estoy pensando en escribir una historia corta de OP (obviamente Lawna) con algo relacionado a eso. ¿Que piensan?


Capítulo III

-En su nueva habitación se sentía mucho más a gusto, era más iluminada, espaciosa y placentera que la anterior, considerando que ni siquiera se trataba de una habitación para una mujer como ella, sino una despensa con olor a comida y llena de suciedad. Lo que más le gustaba de la nueva, era que ahora tenía una muy buena vista del mar, y cuando el submarino se encontraba en la superficie, tenía una muy hermosa imagen de los atardeceres; sabía que aunque le comenzase a gustar más ese lugar, no podía acostumbrarse a estar ahí por lo que le quedaba de vida, era una vista preciosa, pero preferiría verla desde afuera y no desde una habitación encerrada en contra de su voluntad.

Miró hacia el cielo deseando poder salir de allí cuanto antes, para viajar por el océano sin que nadie la molestase ni la privara de su libertar. Frunció el ceño cuando se dio cuenta de ciertos detalles que algunas nubes comenzaban a mostrar, presentaba unas anomalías bastantes normales si se ponía a pensar de que se encontraba en el Nuevo Mundo.

—Se acerca una gran tormenta—susurró para sí misma. Alegrándose por primera vez en el día de estar encerrada y no en el exterior como lo estaba el resto de la tripulación; sin duda allí estaría más segura.

Por otro lado, en la cubierta. Bepo alzo la vista hacia el cielo notando que este comenzaba a cambiar poco a poco, siendo el navegante del barco, siempre tenía que estar pendiente de cualquier cosa que podría perturbar su viaje. El clima siempre era bastante impredecible, tenía que preocuparse por ello aunque su capitán se encontrara molesto con él y le castigara por su increíble ingenuidad, aunque él sabía que sus acciones no hacían sido precisamente por eso.

—Una tormenta—masculló al viento. Dándose cuenta de que no eran muy buenas noticias para él dada sus circunstancias.

—Estás muy tranquilo Bepo—le saludó Sachi, ni siquiera se había dado cuenta de su presencia—. Has estado ahí dos días enteros.

—Me aburro—resopló—. Quiero leer un libro.

—Si nos alcanza una tormenta mientras estas en esa situación te va a resultar bastante difícil, ¿Sabes? ¿Por qué simplemente no admites tu error?

—Admito que fue algo imprudente—dijo frunciendo el ceño—. Pero el hablar con la señorita Nami me he dado cuenta de que no estoy de acuerdo con los planes del capitán.

—Sabes cómo es él, de todos modos planea matar a la Princesa. Sus palabras fueron directas pero con muchísima justificación, sabía que con lo testarudo y lo obstinado que era su capitán, no serviría de nada contradecirlo aunque se tratara de sus amigos más cercanos. Había sido de esa manera desde que se conocieron, pero no culpaba por las razones que tenía, cualquiera en su puesto hubiese hecho algo parecido.


-Toco la puerta antes de entrar para avisar de su llegada, pero como había previsto el moreno en su camino a la habitación, Nami ni siquiera se había volteado para encararlo; continuaba con su atención totalmente enfocada en el cielo que veía a través de las ventanas, con ojos desorbitados perdiéndose en la lejanía del horizonte. Coloco la bandeja con su comida cerca de ella y espero a que lo cogiese para tomar un bocado, pero en cambio se quedó en la misma posición sin siquiera mover un musculo.

—Todo va a ser más difícil si no comes nada.

—No creo que valga la pena si después de todo vas a matarme tarde o temprano—contestó a la defensiva. Law cerró los ojos suspirando mientras se acariciaba el puente de la nariz con frustración; había intentando tener aunque fuese algo de perseverancia con ella, pero sus vagas respuestas sentenciosas no hacían más que colmar la poca paciencia que el hombre poseía, a pesar de que se consideraba estoico.

Nami no tenía ganas de continuar peleando con él, estaba extenuada y sabía que eso no le daría ninguna diferencia en cuanto a su destino. No debía engañarse, la razón por la cual aquel hombre parecía preocuparse por ella era porque no quería que su sacrificio muriera antes de tiempo. No es como si se angustiara por ella, ni por su bienestar; ni siquiera se interesaba por lo que ella desease hacer.

— ¿Comerás algo? —le preguntó y entonces ella tuvo el valor para hacerle frente. Por qué por más que quisiese negarlo, su estómago rugía pidiendo alimento, y aunque le daba vergüenza aceptarlo luego de su reciente rechazo, lo tomo de todas formas. Comió en silencio bajo la atenta mirada del peli negro.

Nami entonces pensó que tenía la oportunidad de hacer más preguntas al respecto, aunque él lo negase sabía que tenía el derecho a saber por qué su vida parecía no valer nada frente al argumento de Law. Ella también era un ser humano y su vida valía tanto como la de él o de cualquier otra persona.

Cuando iba a comenzar a hablar él pareció darse de cuenta de que tenía algo que decir, pero antes de que pudiera pronunciar unas palabras, ambos escucharon un alboroto afuera de la habitación y supo que había perdido el momento.

—Tengo algo que hacer. Hablaremos después—dijo saliendo de la habitación para dirigirse a la cubierta donde ya Peguin se encontraba viendo al frente con un catalejo entre sus manos—. ¿Son barcos enemigos?

—Si—le respondió antes de volver a echar un vistazo hacia el frente.

— ¿Cuántos? —preguntó, Penguin simplemente sonrió entusiasmado y le entrego el instrumento para que respondiese su pregunta mirándolo él mismo.

— ¿Seremos capaces de escapar? —escuchó Law que preguntó el hombre a su lado en voz baja como si se lo estuviese preguntándoselo él mismo, lo ignoro concentrándose en saber la cantidad de buques frente a ellos.

—Es imposible predecir cómo será la tormenta, pero la dirección del viento no es favorable—dijo impávido—. No esperaba que viniesen tan pronto, pero por eso mismo les será difícil moverse. No dejaremos que nos rodeen fácilmente—dijo mientras prestaba atención a los rostros de los tripulantes—. Sus cañones suponen un problema, pero como tenemos un rehén no creo que los usen.

No se sorprendió cuando reconoció los rostros familiares de Buffalo y Baby 5 de pie en la cubierta dándoles órdenes a todos los hombres del barco; corrió hacia la proa en busca de un mejor acercamiento. Estaban algo lejos, pero si hacia una barrera lo suficientemente grande podría alcanzar alguno de los buques y destrozarlos con su habilidad, disminuyendo considerablemente la cantidad de enemigos.

— ¿Capitán?-preguntó siguiéndole los pasos, esperando que le ordenase atacar.

—Son solo Buffalo y Baby 5—explico rápidamente sonriendo con altivez—. Room.

— ¿Estás seguro que desde esta distancia puedes alcanzarlos?

—Tact—dijo desentendiendo sus palabras y concentrándose en apuntar su dedo índice hacia el frente y luego moverlo de abajo hacia arriba haciendo levitar varios de los buques en el aire junto con una gran cantidad de agua al usar aquella técnica, pero a pesar del gran alcance que tuvo, no logró alcanzar el barco principal donde se encontraban los subordinados de Pica.

Baby 5 se sorprendió al ver el repentino ataque y enfureció enseguida de darse cuenta de que ese ataque no podría provenir de nada más ni nada menos que Trafagar Law. Escupió su cigarro en el suelo y lo piso con el tacón rojo de sus zapatos y miro fijamente al hombre del otro lado del mar.

— ¡¿Un ataque desde esta distancia-desuyan?!-preguntó Buffalo con los ojos abiertos por la sorpresa.

—Acerquémonos más—ordenó Law mientras observaba con burla la pequeña rabieta de la mujer al ver algunas de sus naves destruidas.

— ¡Es imposible Capitán!-vociferó en respuesta Sachi.

—No me importa pelear contra ellos, solo quiero dejarle una advertencia—explicó cambiando su rostro sereno por arrugas de ira notablemente marcadas.

—El objetivo no es solo deshacerse de ellos por ahora ¿verdad? —dijo intentando hacerle reaccionar—. Entendemos que quieras luchar con ellos para enviarles sus cabezas a Donflamingo, pero toda la tripulación se verá envuelta en la pelea y aún seguimos en desventaja por la cantidad de enemigos. Law sabía que Penguin tenía la razón, pero el sentimiento de venganza comenzaba a negarle el juicio, al saber lo importante que era para el rubio los miembros de su tripulación y con la oportunidad de acabar con las vidas de algunos de ellos hacia que tomara decisiones arriesgadas.

Él sabía que con su habilidad podía sacarlos del juego en un segundo, pero aquella distancia le era imposible lograrlo a menos que se acercaran lo suficiente, pero al realizar aquella acción, el enemigo podría fácilmente rodearlos y al ser el triple del número que su tripulación entonces terminaría perdiendo la batalla, ya que en algún momento su habilidad se detendría y lo debilitaría.

Estuvo tan abstraído con sus pensamientos que no se dio cuenta de cuando comenzó a llover, las gotas comenzaron a caerle en el rostro y empapándole la ropa a ambos, los rayos cada vez sonaban más fuertes en el oscuro cielo y supo entonces que era la oportunidad perfecta para huir de allí cuanto antes.

—Prioriza la huida por encima de todo lo demas-le ordenó con una mirada dura y tosca—. Iré a echar un vistazo a ver cómo está Nami-ya Camino hacia su habitación y se encontró con Bepo todavía en el lugar que le había dejado la última vez que le vio. El oso al darse cuenta se levantó rápidamente.

— ¿Qué ocurre Capitán?


—Rodeadlos y seguir avanzando exigió Baby 5 a uno de los hombres que se encontraba en su derecha, mientras sacaba un nuevo cigarro de su caja. Si lograban acercarse aunque sea un poco más, podría rodearlos para poder usar su habilidad, estaba molesta y no le importaba si el barco llegaba a quemarse, destruirse o que desapareciera en las profundidades del mar.

— ¡Se acerca un tormenta terriblemente fuerte-desuyan! —comenzó a revolotear Buffalo a su alrededor,

— ¡Es cierto! Será peligroso si continuamos avanzando—gritó otro de los subordinados apoyando a Buffalo, la mujer hizo una mueca no queriendo retirarse todavía, pero rápidamente se le ocurrió un plan brillante.

—Bien, este barco se retirará—accedió a la advertencia. Informar al resto de la flota de que continúen abriendo fuego.

— ¡¿Y si el barco se hunde con la princesa dentro?!-pregunto horrorizado y con voz asustadiza.

—Es una descendiente de dios-admitió—. No saldrá herida por una simple bala. ¿O es que dudas de la reputación de Dressrosa?

—Claro que no—pego un brinco—.Pero…

— ¿Hay algún problema con ello?-preguntó con mirada amenazante.

—Pero…es que la necesitamos aquí—susurró intimidado, pero inmediatamente la mirada dura de la mujer fue intercambiada por un notorio sonrojo en sus mejillas y un brillo en la pupila de sus ojos.

—A-alguien… ¿Me necesita? —tartamudeó retorciendo unos cuantos pasos, agarrándose la cara con las manos. Tanto Buffalo como el resto de los hombres abrieron los ojos sorprendidos y se quedaron estoicos—. S-si alguien…me necesita, entonces…

— ¡Piénsalo aunque sea un poco-desuyan! — le reprendió Buffalo intentándola entrar en razón, pero Baby 5 continuó soñando despierta con la idea de alguien finalmente la necesitara, se imaginó a ella misma rodeada de miles de personas que le gritaban lo tanto que la querían y necesitaba.

Buffalo desistió de sus intentos y ordeno lo que habían previsto antes de que la mujer comenzara con sus delirios

—Esa princesa que, a pesar de su aspecto y actitud, se niega a actuar bajo sus deseos. Si desapareciera allí mismo, sería bastante útil de alguna manera— recordó lo que le había dicho Joker antes de que ambos salieran en busca del barco de Law, sus palabras lo habían dejado pensativo y curioso.


-Nami estaba jugando desinteresada con los mechones naranjas de su cabello cuando escuchó la puerta abrirse repentinamente. No le presto tanta atención a la brusca irrupción en la habitación hasta que se dio cuenta de que se traba del moreno, se giró en su dirección al mismo tiempo en que lo veía entrar en la habitación con semblante serio seguido de Bepo que continuaba con una mirada afligida en su rostro.

—Déjame aclarar Bepo que tu castigo no ha terminado—le reprendió recordándole que su discusión no acababa ahí mientras cerraba la puerta tras de sí.

—Sí, capitán—contestó en un susurro poco audible, bajando la cabeza en el proceso—. Princesa Nami—le saludó alegremente y ella le correspondió el saludo con una pequeña sonrisa. Law los observó a ambos con una mirada enfurecida. Al parecer no le había gustado para nada lo poco cercano que se había vuelto con el oso el poco tiempo que llevaba de rehén en el barco, pero a ella poco le importaba la mirada que le dio y lo que opinaba sobre ello al respecto.

— ¿Qué es lo que ocurre afuera? —preguntó cambiando la conversación mientras intentaba ver por la ventana lo que ocurría, pero era imposible debido a que el Polar Tang estaba alejándose del enemigo a toda prisa para empezar con el proceso de huida, comenzando también a prepararse para sumergirse de nuevo en las profundidades del océano.

—Han llegado enemigos—se atrevió a responderle el oso bajo la atenta mirada del oji gris quien no hizo más que gruñir por la revelación de información que según él no le incumbía a la pelirroja.

— ¿Son los barcos de Wheatheria? —preguntó con felicidad reflejada en sus pupilas. El hecho de que los navíos de su país se encontraban cercanos a ello le dio una pequeña esperanza de que la rescataran cuando antes de su secuestro, y aún más si Luffy y sus amigos se encontraban dentro de él.

—No, son de Dressrosa—respondió esta vez Law relajando el ceño y mofándose de su pequeña muestra de felicidad—. Guiados por la gente de Donflamingo.

—De Donflamingo ¿eh? —dijo rugiendo y rodando los ojos con descontento, cosa que fue notado por ambos. Por un momento pensó en que sus amigos tal vez se habían enterado de que ella había sido secuestrada y que entonces habían partido inmediatamente para buscarla, pero la persona que menos quería que la rescatara era Donflamingo, el hombre no le agradaba y no quería siquiera encontrárselo de nuevo.

—De todas formas, no importa quien venga, no serás capaz de escapar— interrumpió sus pensamientos con frialdad e indiferencia. Nami nuevamente pudo ver aquellos ojos tan fríos, sin calor ni vida como la vez anterior; a pesar de tener unos ojos tan peculiarmente diferentes debía admitir que se preguntaba como seria verlos llenos de alegría y jubilo. Nami apartó la mirada con el ceño fruncido, estaba acabando con los pocos estribos que había logrado reunir a lo largo del día, pero no sabía que más hacer, si cometía otra imprudencia podía ser que esta vez no tuviese tanta suerte, y no serbia de nada decir algo más, sus palabras no parecían tener ningún efecto sobre él. En cambio parecían causarle gracia y estaba segura que de alguna forma se estaba divirtiendo con su estado actual.

—Nami-ya, ¿No te parece extraño? —robó su atención nuevamente con una sonrisa siniestra, no le gustaba para nada la forma en la que sonreía—. La flota que se suponía que estaba aquí para rescatar a la princesa esta ahora atacando este barco, a pesar de que no saben dónde te encuentras.

—Debe haber una razón para eso—le enfrentó devolviéndole la mirada. Bepo se sintió incomodo una vez mas por la tensión acumulada en la habitación por parte de ambos—. Además, su puntería puede estar viéndose afectada por la tormenta.

—Puede que tengas razón Nami-ya—cuestionó cerrando los ojos y sin dejar la sonrisa de su rostro—. Pero, cualquiera se daría cuenta de que este ataque va en serio.

Nami estrecho los ojos preguntándole con la mirada a que se refería. Él pareció contento de explicarle de que estaba hablando.

—Es por eso que, aunque regreses con ellos, no tienes ninguna garantía de que vayan a tratarte bien. Nami apretó el puño sabiendo que sus suposiciones podrían tener algo de razón. Lo observo darse la vuelta para marcharse como siempre hacia, queriendo tener siempre la última palabra, pero una voz interior hizo que gritase sin ninguna razón.

— ¡Espera! —gritó sin pensar, él se detuvo y se volteó a verla, fue cuando la peli naranja se dio cuenta de que en realidad no tenía nada que decirle y que no sabía por qué desde un principio lo llamo para que se detuviese. Un golpe sacudió al submarino provocando que este comenzara a tambalearse de un lado a otro, la lámpara sobre ella comenzó a mecerse con los movimientos del navío provocando que pequeñas chispas comenzaran a caer sobre la cama en donde se encontraba.

—Room—escuchó que dijo el pelinegro y de un segundo a otro ya se encontraba a un lado de ella para protegerla del cortocircuito, cubriéndola en su pecho rodeándola con sus brazos morenos llenos de curiosos tatuajes. Nami se encontró sorprendida al principio, pero al pensarlo mejor se dio cuenta de que no era algo extraño que el hombre fuera un usuario de la fruta del diablo.

— ¿Estas bien Bepo? —preguntó el Capitán al oso una vez que se aseguro de que la pelirroja no se hubiese lastimado, este asintió indicando que se encontraba en perfecto estado, luego se volteó hacia ella—. ¿Puedes levantarte?

Nami no le prestó atención, estaba tan consumida en su cabeza que no podía escuchar nada, absolutamente nada. Ni siquiera podía verle la cara, era como si había quedado en algún extraño trance, pero a pesar de que el agitaba sus hombros para que reaccionara, ella solo podía enfocar su vista en la ventana con la cabeza inclinada con confusión, en donde una bala de un material bastante conocido para ella se acercaba a una velocidad impresionante. Fue como si todo hubiese ocurrido en cámara lenta, pero su mente reacciono lo más rápido que se pudo permitir, haciendo lo primero que se le cruzo por la mente.

Empujo el cuerpo de Law detrás de ella, y se colocó de espaldas en el momento justo en que la bala atravesaba por la ventana y se incrustaba en la parte baja de su espalda, causando que gimiera de dolor. El pelinegro abrió los ojos con sorpresa ante su repentino movimiento, pero comprendió todo cuando el vestido azul de Nami había comenzado a teñirse de rojo y ella caía en su pecho susurrando algo que no logro escuchar.

—Kairoseki.

La mujer entre sus brazos se desvaneció rápidamente antes de que pudiera siquiera preguntarle el motivo de sus acciones.


Chan chan ¿Que pasará con Nami o:? Besitos de Bepo para todos/as y nos vemos en dos semanas!