18 CARTAS
Capitulo 2: Segunda carta
Inglaterra Junio 1998
¡Ya tienes un añito, mi cielo!
El tiempo pasa deprisa y cada día trae un nuevo cambio para ti.
No sé mucho de niños, pero supongo que con tu edad, estarás aprendiendo a caminar. A veces te imagino levantarte inseguro sobre tus piernecitas e intentar echarte a andar. No te preocupes, muy pronto lo conseguirás. Esta vida se compone de etapas; fases de aprendizaje para conseguir nuestros objetivos. Pronto tus piernas podrán sostener tu peso y el mundo se volverá un gran espacio por explorar.
Te he visto jugando con dos pequeños pelirrojos. Supongo que se trata de la nueva generación de gemelos Weasley, y supongo también que se trata de los hijos de Ron y Hermione. Un pelo así es inconfundible; tan rojo como el de su padre, y como el del padre de su padre, pero con los ojos marrones de Granger.
En esa familia no se pierde el tiempo. Dos de una vez.
Mi padre solía decir que la principal característica de los Weasley consistía en traer más hijos a este mundo de los que podían mantener. Durante años yo repetí lo mismo, mofándome de su vida humilde y del gran número de sus hermanos.
Ahora sé que crecerás con ellos, que ayudaran a criarte y que cuando seas mayor te contaran que nunca nos llevamos bien. Te dirán lo odioso que fui durante el colegio, y lo irresponsable de mis actos.
Nunca les contradigas, porque tienen razón.
No sólo se trataba de burlas, sino del hecho de que una palabra puede herir más que un golpe. El hecho de que la intención de mis burlas siempre fue el hacer daño. Con el paso de los años me ha dado cuenta que cuando alguien arremete de esa manera contra una misma persona durante tanto tiempo es, o bien porque no acierta a comprender, o bien porque lo envidia.
A mí puedes aplicarme ambos. Desde la cuna fui educado bajo las estrictas reglas Malfoy y su consecuencia fue el no poder comprender que dos personas pueden unir sus vidas por amor, en lugar de conveniencia. El ignorar que existen los hijos y no simplemente los herederos, y que esos hijos no son más débiles ni menos validos por ser criados con amor. Cuando entre en Hogwarts lo descubrí, y el encontrar algo tan extraordinario, y comprender que nunca lo has tenido y que nunca lo tendrás, te consume por dentro, llenándote de rabia, y haciendo que nazca en ti la envidia.
No estoy orgulloso de ello, pero ahora sé que la envidia ha gobernado la mayor parte de mi vida, desde el día que tu padre prefirió la mano de Ron hasta este mismo momento. Desde la envidia de la amistad de tu padre, hasta la de no poder tenerte en mi vida.
La envidia es peligrosa porque puede convertirte en un monstruo sin ni siquiera darte cuenta.
Pero aunque tarde, al fin ha abierto los ojos, y puedo decirte que he aprendido que nunca se debe juzgar a una persona sin conocerla, basándote únicamente en lo que digan los demás, o en los prejuicios bajo los que te han criado.
Nunca le dije esto a nadie, pero contigo prometí no tener secretos. Admiro a esa familia, y sobre todo a Ron y a la que ahora supongo su esposa, y cada uno de mis actos en el pasado hacen que mi admiración hacia ellos aumente.
Por eso me alegra que formen parte de tu vida. Los Weasley son una buena familia, y muy unida. Cuidan a sus hijos de corazón y les educan con cariño. Ya veras que quizás no tengan mucho material, pero no son las posesiones las que alimentan el alma. Cambiaría todas las túnicas de moda y las escobas exclusivas que llegue a poseer, por tener la confianza que esos hijos tienen en sus padres.
He aprendido que el poder pudre por dentro, y que el dinero es el mejor exponente del poder. Tu primera lección será esa: nunca antepongas el poder ante nada. Nunca existirá nada más poderoso que el amor. El amor y el poder no son iguales, pero no habrá poder más grande que el que te dé el amor.
Algún día iras a Hogwarts y tu padre te despedirá en la estación, y sé que lo hará entre besos y abrazos. Se quedara hasta que el tren parta, diciendo adiós con lagrimas en los ojos.
Toda mi vida desee que mis padres hicieran eso. Yo no pude tenerlo, pero tú si, y ese es mi mayor consuelo. Puede que no llegues a apreciarlo, pero créeme cuando te digo que ese es el mejor regalo que un padre puede hacerle a un hijo. Mostrarte que te quiere tanto como para dejarte marchar y descubrir el mundo, pero echarte de menos desde el mismo momento en que te separas de su lado.
Sé que crecerás con todo el cariño del mundo, y por eso, has de dar gracias. Tendrás la mayor fortuna que una persona puede anhelar: ser amado.
Sólo por eso has de respetarles, porque gran parte de lo que eres, se lo deberás a ellos. Serán tu familia.
Por eso estoy contento. Porque sé que ayudaran a tu padre a criarte. Porque no podría imaginar una familia mejor para ti.
Ellos velaran por ti, pequeño, y te darán los abrazos que yo no te puedo dar.
Tendrás todo lo que no tuve, y todo lo que desearía darte.
Ahora tienes unos abuelos, y unos tíos, y unos primos, y un padre que no concibe la vida sin ti.
Solo desearía que me tuvieras a mí, para así poder tenerte yo a ti.
Si algún día maldicen mi nombre, no lo defiendas, porque ellos más que nadie tienen derecho a hacerlo. No han llegado a saber cuanto te quiero. Pero lo único que me importa es que lo sepas tú.
Sigue creciendo fuerte y sano como sé que lo harás.
Busca un punto de apoyo, como un sofá o la pata de una mesa, agarrate fuerte a él y levántate. Un pie delante del otro. Despacio, y sobre todo con mucha decisión. Busca a tu padre y camina hacia él, y cuando lo hayas alcanzado, abrázale fuerte, que vea lo que ha creado, que te mire con orgullo y se le salten las lagrimas porque ya dependes un poco menos de él. Sonríele con esa carita de ángel que tienes, le darás el mundo.
Sé que lo harás y eso me hace el ser más orgulloso, aunque no lo llegue a ver.
PS: Porque con cada paso que das te acercas a mí, por muy lejos que mi destino se empeñe en llevarme.
Inglaterra 14 años después
Acababa de salir corriendo de su habitación cuando escucho detrás suyo a sus amigos siguiéndole.
Llego a las escaleras jadeando y con el corazón desbocado a causa del esfuerzo y de la emoción. No había descendido más de un par de peldaños cuando oyó voces. Cogió a sus amigos por sus túnicas y tiro de ellos hacia un hueco oscuro que se formaba en uno de los recodos de la escalera. Se puso un dedo en los labios y les pidio calladamente que guardaran silencio.
La puerta de la casa se abrio y vieron entrar en ella a Ron y Hermione Weasley, los padres de los gemelos.
"¿Estas seguro Ron?" No fue más que un susurro, pero en la paz de la casa las palabras parecían reverberar por toda la sala.
"Lo tuve en mis brazos, Hermione. Su cuerpo estaba frío. Era como hielo, pero la sangre seguía aún manando fresca"
Ron se veía pálido y su cara mostraba una expresión seria como muy pocas veces le había visto. Su tía no contesto nada, y ese hecho por si solo resulto extraño. Ambos miraron en torno suyo, como recelosos de ser escuchados, y tras intercambiar una mirada que parecía decirlo todo, se encaminaron hacia el salón, cerrando la puerta tras ellos y acabando de ese modo con la posibilidad de espiar.
River se volvio hacia sus amigos pero antes de poder pronunciar palabra, uno de ellos le había tapado la boca con la mano, y le pegaba aun más a la pared.
La puerta acababa de abrirse de nuevo, y un grupo de unas diez personas entraban en la casa. Fuera lo que fuese lo que había ocurrido esa noche, era algo importante, tanto como para convocar una reunión de la orden en plena madrugada.
Uno tras otro, los recién llegados fueron entrando en el salón.
River pudo distinguir algunas caras conocidas, como la de Blaise Zabini, uno de los espías de la orden y, por lo que había podido averiguar, amigo de su padre en la escuela. Era una lastima que nunca hablase de Draco.
También Severus Snape, la única persona que conocía sin reparos a la hora de hablar de los Malfoy y contarle cosas de su papá, aunque solo pudieran hacerlo a escondidas.
Sentía admiración por ese hombre, y sabía también que era una de las pocas personas que lo hacia. Había sido el primer espía de la orden hasta que unos doce años atrás Voldemort le descubriera. Todos sospechaban que su empeño por encontrar a su ahijado le había delatado, pero nadie se atrevía a enfrentarse a él. Desde entonces vivía escondido en Grimmauld Place, y se veía obligado, o eso decía, a matar el tiempo dándoles clases a los gemelos y a él mismo. En ocasiones pasaban tiempo juntos y había descubierto que Sevi podía ser una persona encantadora, sólo que era muy escogido a la hora de elegir a las personas de su confianza. Y River podía decir orgulloso que era una de ellas.
Una vez había sorprendido a su papa Harry comentando entre dientes el parecido de su relación con el profesor de pociones y la del mismo Draco. Y para él eso era muy importante.
Junto a Severus se encontraba Remus Lupin. Era otro de sus profesores. A decir verdad, el profesor de pociones y el licántropo era sus únicos maestros, ya que desde el cierre de Hogwarts 14 años atrás, cada uno educaba a sus niños como podía. Los hijos de los miembros de la orden eran los más afortunados. Pero estaban en tiempos de guerra y nadie podía quejarse.
El señor Lupin era muy cariñoso y siempre tenia una sonrisa en los labios y una palabra amable.
Al llegar al salón abrio la puerta y dejo que Severus pasara primero. Pequeños gestos como esos eran frecuentes entre la pareja, y River sospechaba que de poder leer la mente del licántropo, encontraría un lugar muy especial para su Sev.
El resto de las caras le resultaban familiares. Probablemente miembros de la Orden del Fénix a los que había visto en su casa con anterioridad, pero nunca con la suficiente confianza como para conocer sus nombres.
Todos ellos fueron entrando en el salón, en silencio, con la expresión seria que presagiaba que algo de vital importancia se debatiría esa noche.
Para su sorpresa descubrio que conocía muy bien la identidad de la última persona en cruzar el umbral. Un hombre alto, de constitución fuerte, debido a los entrenamientos y las luchas. Su pelo negro tan revuelto como cuando era niño. El salvador del mundo mágico. Pero para él, simplemente su padre. Y si la expresión de su tío le parecio extraña, la de Harry le asusto. Entre las sombras de su escondite en las escaleras, pudo ver sus ojos verdes y pensó que nunca los había visto tan vacíos como en ese momento.
Cuando su padre cerro la puerta, sintio un leve pulso de magia y comprendio que había sido sellada con un hechizo.
"Creo que aquí acaba nuestra aventura."
"Ya sabes lo que dice mama Galen. Los niños no están permitidos en esta clase de reuniones."
"Sólo que ella nos considera niños sólo cuando la conviene, Bobby." Hizo un gesto de disgusto para demostrar su irritación.
"Volvamos a la habitación, aquí ya no hay nada que ver."
"Si, volvamos" Y ambos hermanos salieron de su escondite "River, ven."
Pero River, se había quedado mirando la puerta, como si esperase ser capaz de derribarla sólo con el poder de sus ojos.
Galen y Robert intercambiaron una mirada y tomando cada uno un brazo de su amigo hicieron fuerza para levantarle y volver a la habitación.
No tardaron mucho en alcanzar el cuarto de los gemelos, pero el trayecto se había vuelto eterno a causa del silencio entre los tres. Una vez dentro sentaron al moreno en una de las camas, y luego hicieron lo mismo ellos, solo que en el suelo.
"River, ¿estas bien?"
"Ya sabes que estamos aquí para lo bueno y para lo malo."
Los gemelos lo miraban expectantes. Dos caras pecosas llenas de preocupación. No recordaba las veces que había dado ya las gracias a quien quiera que lo velara desde el cielo, por haberle bendecido con unos amigos como esos. Entre los tres no había secretos, pero tampoco necesidad de haberlos.
"Van a discutir sobre lo encontrado en la mansión Malfoy, lo sé. Y tengo que conformarme con sentarme en la habitación ha esperar que me quieran contar algo. Y ya sabéis que la palabra Malfoy fue vetada en esta casa desde antes de mi nacimiento."
Se sentía enfadado. Rabioso, de que nadie tuviera la decencia de sentarse con él un día y hablarle a las claras de su otro padre. Era su derecho saber de él, pero todos se empeñaban en negárselo.
"Nadie ha sabido nada de Draco Malfoy desde que desaparecio del colegio hace 14 años. "
"Y tú pareces ser el único que no acepta que volvio a casa para ser marcado." Apuntillo Galen.
"Si mi padre es un mortífago, ¿porque nadie le ha visto nunca? ¿Porque no acude a las reuniones con Voldemort como todos los demás? Zabini no le ha visto ni una sola vez."
"Mama dice que siempre ha habido clases..."
"Quizás él no tenga que 'ensuciarse las manos'"
"¿Y las cartas?"
Ninguno de los gemelos supo responder a eso, porque en el fondo ellos se preguntaban lo mismo. Cualquiera que leyera aquellas cartas se daría cuenta que habían sido escritas con el corazón, y no por un traidor egoísta como todo el mundo parecía considerar a Draco Malfoy.
"No es justo." La impotencia le consumía, así que se levanto de la cama y empezo a dar vueltas por la habitación intentando distraer la mente.
"Esto es importante para ti, ¿verdad?"
Galen miro a su hermano sorprendido. Su mama debía de tener razón cuando decía que eran como gotas de agua, porque él estaba pensando exactamente lo mismo.
"Imagina que te negasen conocer tu origen. Vivir toda tu vida encerrado en una casa porque eres el hijo del 'niño-que-vivio', y tener que morderte la lengua, cuando por un casual a alguien se le escapa el nombre de tu otro padre." Se volvio para mirar serio a sus amigos. "Si alguien tiene derecho a saber que ha ocurrido esta noche, créeme que ese soy yo."
Los gemelos Weasley se miraron y como llegando a un acuerdo tácito se levantaron del suelo y se encaminaron al armario. Una vez abierto, empezaron a revolver en su interior, tirando al suelo camisas, jerseys, y todo lo que parecía estorbarles en su búsqueda. Por fin, el revuelo de ropa termino y pudo ver a Robert sacando del fondo de uno de los cajones una vieja caja de madera, que había conocido tiempos mejores. Los hermanos se volvieron hacia él y vio una sonrisilla traviesa en ambos rostros que presagiaba problemas.
"¿Sabes que ...?"
"¿... es esto?" Acabo Galen la frase de su hermano.
"Una caja." Respondio poco seguro.
"Obvio, querido amigo, pero lo que importa es lo que..."
"... hay en su interior" Y la abrieron dejando ver un bulto informe envuelto en una tela de colores.
"Tío Fred y tío George nos cedieron gran parte de sus posesiones."
"Siempre han dicho que somos sus firmes herederos."
"Los nuevos Gemelos Weasley." Dijeron los dos a coro.
"El terror de la familia." Se burlo River, irónico.
"Y los que van a permitirte presenciar esta reunión." Le contesto Galen tomando el bulto de entre las manos de su hermano y retirando la tela.
"Las orejas extensibles Weasley. No tengo ni idea para que fueron creadas originalmente pero tienen el suficiente radio de escucha como para cubrir toda la casa."
"Estas pequeñuelas nos han librado de más de un castigo." Añadio Bobby orgulloso.
River miro escéptico el invento. "Si, bueno, ... ¿Y como se supone que se utiliza esto?"
"Lo primero de todo, mi querido amigo, es encontrar un buen lugar de escucha, y creo que la habitación de Harry queda encima del salón, así que..."
"Así que todos a la habitación de mi padre." No estaba muy convencido, pero a estas alturas estaba dispuesto a intentar cualquier locura, con tal de no perderse lo que ocurría tan solo un piso por debajo de sus pies. "Pero antes quiero la promesa sincera de que dejareis todo tal como lo encontramos. Si mi padre se entera de esto, me mata."
"Tranquilo. No tocaremos nada. Prometido."
"Palabra de gemelo. En marcha."
Y aunque el tono de los gemelos no había sido muy convincente, tuvo que conformarse y ponerse 'en marcha' como bien había dicho Galen.
Un piso más abajo, en el salón del 12 de Grimmauld Place, tenía lugar una de las reuniones más difíciles que conociera la Orden del Fénix.
13 de sus miembros estaban presentes: Ron, Ginny, Bill, Fred y George Weasley, Hermione Granger, Blaise Zabini, Severus Snape, Remus Lupin, Neville Longbottom, Alastor 'Ojoloco'Moody, Tonks y el mismísimo Harry Potter.
De todos era sabido que durante el ultimo curso de Hogwarts Draco Malfoy y Harry Potter habían mantenido una relación secreta, con la excepción de algunos amigos íntimos por parte de ambos. El fruto de aquella unión había sido River.
14 años atrás, pocos meses antes de que Harry descubriera su embarazo, Draco desaparecio del colegio junto a sus pertenencias una noche de finales de mayo. No había sido un hecho aislado. Con la guerra cada vez más cercana, eran muchos los alumnos que 'desaparecían' de madrugada junto a sus posesiones. Todos sabían que volvían al hogar para ser marcados y servir, a partir de ese momento, al señor tenebroso en su bando.
Después de su desaparición, sin embargo, no volvieron a saber nada de él. Fue como si la tierra se lo hubiera tragado. Si fue marcado, no tuvo lugar en una ceremonia normal como el resto de iniciados, junto a sus padres y compañeros. Y si participaba activamente en la guerra también era toda una incógnita, pues nunca aparecía en las reuniones o en ninguna misión encomendada.
Y ahora, después de 14 años de silencio, el traidor, como todos lo consideraban, había vuelto a aparecer. O al menos lo que quedaba de él.
La sorpresa de todos los presentes había sido notoria tras escuchar el relato de Ron, y ser este corroborado por sus dos hermanos.
Esa misma noche se había encontrado el cuerpo sin vida de Draco Malfoy en la mansión de su padre, sin marcar, con evidentes signos de violencia, y con la misma apariencia del día que fue visto por ultima vez.
La revelación fue seguida por un silencio incomodo que se extendio por largo rato hasta que Moody decidio romperlo.
"Nada de esto tiene sentido." Bramo. "Lucius hubiese dispuesto del cadáver. Era su heredero. Lo lógico sería haberle enterrado en el panteón familiar."
"A mi parecer Lucius si que dispuso del cadáver, sólo que de distinto modo." Le contesto Blaise mordaz.
Moody lo fulmino con la mirada. No le gustaban los Slytherin, y mucho menos esa serpiente pagada de si misma, que jugaba a dos bandos en la guerra.
Ante de que cualquiera de los dos dijera algo que pudiese avivar la enemistad ya existente, Remus decidio intervenir.
"Pero ¿por qué ocultar que su hijo estaba muerto?"
"Quizás para ocultar lo que le mato." La voz de Severus sonó débil, ahogada. Sentado junto a Remus, su ropa oscura parecía acentuar más que de costumbre la palidez de sus facciones.
"Y tal vez, ocultar también como su cuerpo llego a ese estado." Fred se quedo mirando a su gemelo. George parecía estar de acuerdo con su viejo profesor de pociones. "No me mires así, Fred. Tú no has visto el cuerpo." Aparto la mirada de su hermano, como avergonzado. "Y ¿qué me decís de la ausencia de marca oscura?"
"La marca pudo ser borrada u ocultada mediante magia." Propuso Bill escéptico.
"No. Yo mismo lo comprobé." Ron seguía viéndose pálido y todos parecían darse cuenta que su comportamiento de aparente calma amenaza con estallar de un momento a otro. "No llego a ser marcado."
"Y ¿por qué desaparecer del colegio en mitad de la noche, sino para ser iniciado?" Pregunto Tonks.
"Por el mismo motivo por el que en realidad nunca hemos sabido de él en todos estos años." Contesto Zabini.
"Así que ahora dudas y te las das de gran amigo." Le ataco Moody. "Te recuerdo que durante todo ese tiempo no te has molestado ni una sola vez en defenderle."
Las manos del espía se tensaron en torno a las reposabrazos del sillón en que se sentaba, pero no contesto el insulto. Una parte de él pensaba exactamente lo mismo.
"Discutís sobre algo de lo que ninguno de nosotros llegaremos a conocer, pero estamos pasando por alto algo más importante." Les reprendio Hermione, que hasta ese momento había permanecido callada. "¿Acaso habéis olvidado lo último que ha dicho Ron? Sangre fresca saliendo de un cadáver, señores."
"El cuerpo podía estar hechizado." Apunto tímidamente Neville.
"De ser así, se habrían dado cuenta cuando buscaban hechizos de apariencia o de ocultación." Le replico Harry.
Todos los presentes en la sala, se volvieron para mirarle. Tenía la cara pálida pero inexpresiva, y la mirada clavada al suelo, como temiendo que este pudiera abrirse en cualquier momento y tragarle.
Desde que la reunión había comenzado, se mantuvo apartado, apoyado contra la pared al fondo del salón, en segundo plano. Y a medida que la discusión aumentaba se habían ido olvidando de su presencia; pero todos sabían que si a alguien afectaba lo descubierto esa noche, era a él.
"Si Ron dice que no había hechizos en el cuerpo, yo le creo." Y si Harry lo creía, los demás también.
Como solía ocurrir cada vez que veían a su líder tan serio, todos optaron por guardar silencio. Nadie sabía como retomar la conversación porque temían abrir la boca y decir algo que enfadara a Harry. Se conocían y luchaban en un frente común, pero lo tocado esa noche, era demasiado personal para él. Y sin darse cuenta, cada uno de ellos fue desviando la mirada hasta que el moreno volvio a quedar relegado al fondo del salón, sólo que esta vez todos sentían su presencia como una gran carga a las espaldas.
"Ni hechizo ni marca oscura. Harry tiene razón." La voz sonó de repente, procedente del fondo de la estancia, donde se encontraba la chimenea del salón.
Se volvieron sobresaltados, muchos con las varitas ya en la mano listos para maldecir al intruso que había conseguido traspasar las defensas de la casa, pero se encontraron con una túnica brillante y el rostro bonachón del antiguo director de Hogwarts, seguido muy de cerca por la enfermera del colegio.
"Buenas noches señores." Saludaron educadamente.
"Pen... pensé que el cuerpo se llevaría al colegio." Tartamudeo Ron confundido.
"Y así fue."
"Entonces ¿qué hacen aquí?" Le acuso Blaise, ganándose las miradas ofendidas de la mayoría de los presentes a causa de su falta de respeto. "¿No deberían estar guardándolo?"
"Esta a buen recaudo. McGonagoll lo vela en el colegio."
"Oh, por Merlín, no es más que un cadáver. Para que protegerlo como a un tesoro. Nadie en su sano juicio robaría algo así." Estallo Moody.
"Tu tacto resulta tan sutil como tu apariencia." Blaise no perdía oportunidad de atacar.
"Sois como niños pequeños. Callad y comportaos." Les regaño Hermione. Luego se volvio hacia el director. "¿A ocurrido algo, señor?"
Con la atención centrada de nuevo en él, Dumbledore se encamino hacia el sillón donde se sentaban Remus y Severus, informando de la falta de energía que sufría a consecuencia de la edad y de la necesidad de sentarse y tomar aliento. Lo único que consiguió fue crispar aun más el ambiente, irritando a unos y desconcertando a otros. Pero cuando después de sentarse, levanto la cara y pudieron verle bien, se dieron cuenta que la sonrisa que siempre lo acompañaba había desaparecido y muchos tuvieron la sensación de que estaba alargando el momento al máximo, como si tuviera que dar una mala noticia y no supiese por donde empezar. Cuando por fin hablo lo hizo con tono serio y grave.
"Como bien ha dicho el señor Weasley, el cuerpo de Draco Malfoy se traslado a Hogwarts tras ser encontrado. La profesora McGonagoll, Madame Pomfrey y yo mismo lo examinamos. Pero creo que lo mejor es que siendo ella la experta les informe de lo encontrado."
Pomfrey tomo la palabra.
"Supongo que ya sabrán que no fue marcado. Hemos llevado a cabo varios hechizos que han descartado la posibilidad de que fuese ocultada, pero han revelado grandes cantidades de 'residuos' de magia negra. Por la contracción permanente de algunas fibras musculares en brazos y piernas, diría que se debe a Cruciatus, probablemente exposiciones cortas pero numerosas... "
"O lo que es lo mismo, fue torturado." Dijo entre dientes Severus.
"Eso creo." La enfermera parecía realmente afectada y aunque se esforzaba en resultar profesional, el temblor de sus manos delataba sus sentimientos. "Además del crucio, he podido sentir la presencia de otro tipo de magia residual, pero no hemos sido capaces de identificarla."
"¿Otro imperdonable? ¿Cómo un Imperio?" Pregunto Hermione.
"No, no se trata de eso. De hecho me atrevería a aventurar que no es magia negra." Informo Dumbledore. "Madame Pomfrey, ¿sería tan amable de continuar?"
"Sí, claro." Carraspeo. "El cuerpo presentaba numerosas contusiones y hematomas y principios de desnutrición. A las heridas en el rostro se suman grandes cortes en ambos brazos que, me atrevería a decir, fueron causados con magia. También encontramos golpes en el pecho y abdomen y muy especialmente en la espalda, sobre todo en la zona lumbar." Se detuvo conmocionada. "Estaba totalmente amoratada." Susurro. "Quien lo hizo se ensaño con él."
Todos guardaron silencio, intercambiando miradas fugaces.
"¿Qué lo mato?" La pregunta rondaba por la cabeza de todos, pero fue Harry el único que se atrevio a hacerla.
"Un fuerte traumatismo craneal y torácico."
"¿Cómo ocurrio?" Sonaba serio y mantenía los labios apretados, como conteniéndose para no gritar.
"Es difícil de determinar, pero los análisis revelan niveles muy elevados de potasio. Una posible explicación sería que hubiese caído desde una gran altura. Pero es sólo una posibilidad."
"Hemos podido datar la fecha de la muerte." Interrumpio Dumbledore. "Finales de agosto de 1998."
La sorpresa de todos fue unánime, y en un principio nadie supo que decir pero pasado el estupor comenzaron los comentarios que ponían en duda la veracidad de lo escuchado, hasta que la voz de Ron resonó por encima del resto.
"¿Intenta decirnos que murió hace 14 años y aun así su cuerpo no se ha podrido?" Mientras hablaba gesticulaba ampliamente con las manos. "Yo lo encontré. Yo he tenido su cuerpo delante. Yo he visto la piel aun tersa y las facciones definidas. Eso es imposible."
"Por lo que tengo entendido también limpio la sangre de su rostro. ¿No es verdad? Señor Weasley."
"Lo es." De repente parecía derrotado. "Por dos veces."
"¿De que hablas Ron?" Le pregunto Harry a su mejor amigo. Este tomo aire antes de contestar.
"Cuando encontramos el cadáver me sentí..., no sé. Es difícil de describir. Sentí que... que... merecía una muestra de respeto. No sé..." Noto como Hermione le cogía de la mano y se sintió con nuevas fuerzas para continuar. "Tenía sangre en la cara, por la nariz y uno de los costados de la boca. Se lo limpie." Hizo una pausa. "Volvio a salir. Era sangre fresca. ¡Por Merlín! La sangre que salía seguía estando caliente." Intento tranquilizarse. "Me asuste y pedí ayuda."
"Cada vez que limpiábamos las heridas, estas volvían a sangrar." Susurro la enfermera.
"¿Cómo puede un cadáver conservarse intacto tantos años y mantener la sangre fresca?" Los ojos de Neville parecían querer salir de sus orbitas. "No tiene sentido."
"Un cadáver normal no podría. Pero el de Draco Malfoy sí."
"¿A que se refiere, señor?" Le pregunto Severus. "¿Qué tiene de especial mi ahijado?"
"Creo que Draco obtuvo una herencia mágica al alcanzar la mayoría de edad y que esa fue la causa por la que desaparecio del colegio. Y mucho me temo que esa debio de ser también la causa de su muerte." Callo un momento para que asimilasen sus palabras.
Harry fue el primero en reaccionar. Avanzo hacia Dumbledore sentándose en la mesa colocada en frente del sillón que ocupaban los dos maestros y el director.
"¿En que se convirtio?"
"En un oráculo."
"¿Un oráculo?" Le pregunto Snape. "Pero, ¿cómo? Apenas se conoce la existencia de oráculos."
"¿Estamos hablando de un oráculo como una especie de vidente?" Siseo Blaise. "¿Alguien capaz de ver el futuro?"
"Así es." contesto el director.
"¿Por qué esta tan seguro?"
"Porque todo parece demostrarlo. Los oráculos alcanzan su poder con la llegada de los 18 años. No muestran ningún indicio con anterioridad pero se creo que su nacimiento va precedido de una profecía o aviso. Bien, Draco desaparecio justo unos días antes de su cumpleaños, el 5 de junio, y es probable que alguien ya supiera lo que iba a ocurrir."
"¿Lucius sabía en lo que se convertiría su hijo?" Le pregunto Harry. "¿Le obligo a salir de Hogwarts?"
"Eso no podemos saberlo, Harry." Le dijo Remus con cariño. "Y tampoco podemos asegurar que fuera un oráculo."
"En eso no estoy de acuerdo. La característica que más identifica a un oráculo y lo distingue de los demás se manifiesta tras el fallecimiento. El cuerpo tiende a permanecer exactamente igual al momento de la muerte. Y Draco cumple ese requisito imprescindible."
"¿Qué significa eso, Dumbledore?"
"Que el cuerpo no se pudre y que tiende a reproducir el estado que presentaba al morir cada vez que este es alterado."
"Por eso el cuerpo tiene el aspecto de cuando murio con 18 años. Por eso cada vez que alguien limpia la sangre esta vuelve a salir." Dijo maravillada Hermione. "Por eso Lucius escondio el cuerpo, porque quien lo viera sabría en que se había convertido su hijo."
"Y lo que había padecido." Dijo Snape sombrío.
"Esta bien." Tomo la palabra Bill, que hasta ese momento se había limitado a escuchar. "Sabemos que Draco se convirtió en un oráculo y sabemos también que fue torturado y murio de forma violenta. Pero ¿Por qué alguien cometería la locura de matar a un oráculo?"
Esa era una buena pregunta. Los oráculos pueden ver en el futuro, y esa es la mejor arma de la que puedes servirte en un guerra. Entonces, ¿Por qué maltratarla y acabar con ella?
