Bieeeeen….supuestamente en este capítulo iba a terminar todo, pero no, por ser tan bien recibido se expande por dos capítulos más! Además que…bueno sería un laaaaargo capítulo para hacer que las novias les perdonen a los tres. Agradezco mucho el recibimiento de ésta historia, sus comentarios y sí, es sacrilegio olvidar el día de San Valentin, hay que recordarlo a los hombres y para otras, y sí, me gusta pegarle a Félix, es que pienso que él es de los que necesitan un fuerte impacto para reaccionar…muy fuerte. Una advertencia, este capítulo tiene escenas hot así que si eres un menor, ¡LARGO DE AQUÍ! Y si siguen allí, ok, no me hago responsable entendido? Bien, sin más preámbulos… Comenzamos!
…
Capítulo 3.
Bien, lo había hecho, Félix Agreste había hecho enojar tanto a su novia que prácticamente habían terminado, ¿no? Se quedó pensando sobre eso en su escritorio, aún podía sentir el golpe que le había dado Bridgette en la mejilla e intentó recordar sus palabras, fría, molesta, indiferente a lo posible, pero no había dicho que terminaban la relación directamente, no, sólo que estaba cansada y que quería una relación laboral. Se dejó caer en el respaldo de la silla y miró cansado por la gran ventana de la oficina, no era la primera vez que le quedaba mal pero él le llamaba para cancelar cualquier compromiso y después lo compensaba. Pero esta vez no iba a ser tan fácil y es que el día de San Valentín era tan importante para todas las mujeres, maldecía a quien había inventado ese maldito día, ¿a quién se le ocurría un día para demostrar el amor y escribir cosas cursis? La gente tenía 365 días del año para hacer eso y no un estúpido día. Y eso le recordó... en los años como Chat Noir era el día por excelencia donde pasaba algo malo. Suspiró frustrado y se tomó la cabeza, estaba tan distraído que no escuchó la puerta de su oficina abrirse.
-Félix.- al voltear vio a su padre parado del otro lado del escritorio, tan serio como siempre.
-Si vienes por la publicidad para la nueva campaña aún no está lista.
-En realidad vengo por otra cosa.- el joven Agreste le miró alzando la ceja.
-Dime.
-Mañana en la noche es la fiesta de la compañía, necesito que confirmes con Natalie tu asistencia.
-¿Quieres que dé el discurso este año también?
-No, esta vez lo haré yo.- dijo al ver como su hijo asentía.
-Bien, si eso es todo…
-La señorita Dupain-Cheng ya confirmó su asistencia.- Félix se congeló en su lugar.
Ya veo…- dijo intentando mostrarse sereno. Gabriel Agreste entrecerró sus ojos mirando muy seriamente a su hijo.
-A todos les pasa, no eres el único, pero el asunto aquí es si vas a arreglarlo o no. Eres un Agreste, actúa como tal.- le dijo con un tono serio y algo severo antes de darse la vuelta y salir de la oficina, Félix volteó a otra parte y una sonrisa se formó en sus labios.
-Debo de verme patético si hasta mi padre me da consejos.- se levanta de la silla y mira por la ventana.- Bridgette Dupain-Cheng, vas a perdonarme más rápido de lo que piensas querida.
Bridgette suspiró, el día había pasado rápido y se encontraba dibujando unos diseños en el taller pero cada vez que terminaba uno arrancaba la hoja y la tiraba al cesto de basura que ya estaba lleno, ya era noche y no tenía deseos de regresar a casa, cuando la puerta del taller se abre ella se endereza al ver al señor Agreste entrar.
-Buenas noches señor Agreste.
-Señorita Dupain-Cheng, veo que intenta recobrar las horas perdidas.- ella se sonrojó de pena.
-Siento mucho lo ocurrido esta mañana señor.
-No se preocupe, es entendible, era un problema familiar después de todo.
-S-Sí…fue un asunto familiar.
-Bien, venía a ver el avance de algunos diseños.- dijo viendo algunas blusas y trajes en las que estaban trabajando Bridgette y sus compañeros.
-Sí, como verá hemos hecho un gran avance hoy, nos hemos quedado sin tela pero mañana a primera hora nos mandarán un nuevo lote con los colores especificados.
-Es perfecto.- miró de reojo la libreta de diseño de Bridgette y después los papeles tirados en el cesto de basura.- Escuche que quiso faltar a la fiesta de mañana.
-Eh…sí, bueno…- desvió un poco la mirada.
-Se lo prohíbo, es un evento importante para la compañía y todos nuestros empleados deben asistir, usted con mayor consideración siendo mi aprendiz.- Bridgette bajó la mirada.
-C-Claro, iré señor Agreste.- el hombre asintió y antes de salir se detuvo.
-¿Va a usar un modelo en específico mañana?
-Oh…no había pensado en ello aún.- el señor le miró un momento y relajó un poco los hombros.- Venga conmigo.- ella le miró confundida pero le siguió, cruzaron todo el taller y Bridgette casi le da un paro cardiaco al estar frente a una elegante puerta de madera con una placa que decía "Privado".- ¿Tiene algo que decir?- la voz de su jefe le hizo reaccionar y ella se puso pálida.
-Señor, e-este es su taller.
-Pase.- dijo en un tono tan seco como el de su hijo, ella pasó y se asombró de ver algunos maniquíes y diseños hermosos, esos diseños exclusivos de Gabriel se mostraban hasta cuando iban a mostrar la colección entera de la temporada, al verlos veía que aún le faltaba mucho por aprender.- ¿Qué opina?
-Son hermosos, la caída de la tela, el trabajo fue hecho a mano en cada detalle…-dijo admirando cada prenda-
-¿Me puede dar su opinión de éste boceto?- le mostró un dibujo y ella lo estudió un momento.
-Bueno, pienso que es un lindo detalle las flores a los costados, pero esto quedaría mejor si se enredara a la cintura y…el cuello se vería muy solo, podría hacer un accesorio que combine, como…- ella tomó un lápiz y comenzó a hacer unos trazos.- Algo así, perfecto para que resalte la persona.- el señor Agreste asintió.
-Pienso lo mismo. Bueno señorita Dupain-Cheng, como veo que no tiene nada para la fiesta de mañana déjeme darle algo.
-Oh, no, señor Agreste no debería…
-Al contrario, es mi aprendiz y sería malo para mí que no llevase algo a la altura de la compañía.- ella bajó la mirada apenada y el señor Agreste en poco regresa con un vestido que deja a Bridgette con la boca abierta.
-E-eso... ¡Eso…!
-Lleve esto mañana y tome lo que necesite.- Bridgette tomó la prenda y asintió nerviosa.
-Gracias, muchas gracias.- apenas pudo aguantar las ganas de llorar.
-Siendo todo, retírese, la veré mañana en la fiesta.
-Claro señor, muchas gracias.- cuando salió de la habitación evitando saltar feliz, el señor Agreste suspiró cansado.
-Lo que uno tiene que hacer por la familia.
Félix llegó a la mansión Agreste con fuerzas renovadas, iba a hacer que Bridgette le perdonara a como dé lugar y la fiesta sería un lugar donde ella no podría escapar de él aunque quisiera. Subió las escaleras y casi se topó con Adrien que iba de salida.
-¿A dónde vas Adrien?- su hermanito le miró con una expresión llena de decisión.
-Necesito salir Félix, dile a nuestros padres que estaré con Nino.
-Está bien, pero llama si no vas a volver.
-No creo volver esta noche.- le dijo antes de irse corriendo, Félix le miró y entonces negó con la cabeza. Fue a su habitación y allí estaba ya su traje listo para la gala de mañana. Una sonrisa se formó en sus labios.- Señorita Bridgette Dupain-Cheng, mañana no se escapará de mí.- esa noche fue una sorpresa escuchar a Adrien regresar, parecía más decaído y no se atrevió a preguntarle qué le había pasado. Ese día nadie iría a trabajar, todos se prepararían para la fiesta de esa noche, Adrien se había justificado diciendo que no se sentía bien y decidieron dejarle en cama, aunque al salir de su habitación Félix estaba seguro de haber visto una sonrisa en el rostro de su hermanito.
Marinette miró a su hermana arreglarse, había ido a la panadería para pedirle a Marinette un collar que hacía tiempo había dejado allí por error.
-Te verás hermosa Brid.
-Gracias Mari, aunque la verdad…no deseo ver a Félix.-dijo decaída.
-Brid…-puso su mano en el hombro de su hermana para intentar infundirle algo de confianza y ella asintió.
-Gracias Mari, debo ser fuerte, después de todo, alguna vez fui Ladybug. Si Tikki me viera así de seguro me diría que todo estaría bien.
-Opino lo mismo, y pase lo que pase sigue a tu corazón.- ambas hermanos rieron y se abrazaron.
-Diviértete esta noche Marinette, pero cuídate.
-¿Quién crees que soy?- Bridgette se ríe y ambas gritan al mismo tiempo.
-/¡Ladybug!/
Esa noche el Grand Paris parecía que brillaba más de lo normal, el lugar parecía cubierto de oro y todos los diseñadores y empleados se encontraban disfrutando la fiesta, los Agreste saludaron a algunos empleados y también a otros diseñadores que buscaban el visto bueno de Gabriel Agreste, los saludos formales eran una cosa de lo más normal. Félix comenzó a buscar con la mirada a Bridgette, no podía creer que aún no la pudiese localizar. Algunas diseñadoras se acercaron al joven y apuesto joven que les recibió con cortesía, pero no con una sonrisa.
-¿Es soltero?
-¿Disculpe?- Félix no había escuchado toda la conversación que entre aquellas "damas" habían comenzado con él.
-Que si es soltero.
-No, tengo pareja.
-¿Y dónde se encuentra ella ahora?- preguntó la otra casi encimándosele el busto y él la tomó de los hombros para retirarla con toda la delicadeza que pudo.
-Ella está…- y como si alguien divino se hubiese apiadado de él, Bridgette estaba del otro lado del salón, parecía una diosa, vestía un elegante vestido de tela egipcia de color melocotón, el vestido se ajustaba a cada curva de su cuerpo y una caída de tela comenzaba en diagonal a la altura de la cintura, el escote era recto y su cuello era adornado por un collar dorado nada exagerado, su cabello estaba recogido en una trenza a lado izquierdo y llevaba un sutil maquillaje que remarcó más su belleza. Se acercó y hacia ella que aún no había reparado en él.
-Bridgette…- ella saltó al escucharle y después de tomar aire voltea a verle.
-Buenas noches señor Agreste.- frunció un poco el ceño.
-¿Podemos hablar un momento?
-Disculpe pero los asuntos de la oficina se deben arreglar en el trabajo, no aquí.- Félix entrecerró los ojos, si a eso quería jugar, de acuerdo.
-Una disculpa señorita pero esto le concierne. ¿Me permite?- extendió su mano a ella y Bridgette le miró un momento desconfiada antes de suspirar y tomar su mano, pero apenas tuvo su mano Félix la jaló chocando contra su cuerpo y tomándola de la cadera.
-¡Félix!
-No se va a negar a bailar conmigo, de todas formas si se negaba hubiese dado una mala imagen señorita.- ella gruño a lo bajo, un gesto que bien aprendió de él.
-Te voy a pisar.
-Puedes intentarlo. Pero no te escaparás.- bailaron a la compás de la melodía, Bridgette le pisó varias veces pero Félix parecía que no le dolía y su mano se deslizaba por su cintura haciéndola estremecer, odiaba que él supiera dónde estaban sus puntos débiles. Ambos hacían una hermosa pareja sin notar a las dos diseñadoras de antes que miraron con odio a Bridgette en todo el baile. Cuando la música cambió Bridgette intentó escapar de Félix pero él no se lo permitió, todavía sujetando su mano la atrajo a él con delicadeza.
-Deberás dejarme en cualquier momento.
-Sí, pero ahora no.- ella desvió la mirada intentando no ver ese color azul de los ojos de Félix.-Perdón…
-¿Por qué?- le dijo de ella de mala gana queriendo terminar ese baile.
-Por todo, sé que te he quedado mal en otras ocasiones, pero esta vez no tenía justificación.
-No importa.
-Sí importa. Bridgette nunca he sido un novio modelo, y me has tenido una paciencia infinita, he cometido errores, pero sabes que te amo, que de una u otra forma sabes que te amo demasiado, por favor Bridgette…perdóname.- por primera vez Bridgette observa a Félix, sintió su corazón latir pero frunció el ceño, no, quería estar enojada con él no besarle.
-Ya no sé si creer en ti.- Félix la mira y se agacha para decir algo a su oído.
-Sabes que este gato daría todas sus vidas por ti my lady.- ella suavizó su expresión y no pudo evitar reír un poco al recordarlo como ese felino.
-Eres un gato tonto.
-Solo contigo my lady.- acercó su mano y besó su dorso.- My lady, ¿serías capaz de perdonar a este gato?- Bridgette le mira con duda y baja la mirada.
-Félix yo…
-Haré lo que sea para que me perdones, y lo sabes muy bien.- se acercó a su oído y para sorpresa de ella comenzó a ronronear en un tono bajito haciéndole reír.
-¡Eres un tramposo!- mientras la música seguí tocando Bridgette escuchó un trueno a lo lejos, al desviar su vista a las grandes ventanas del salón pudo ver que el cielo estaba por completo nublado de grandes nubarrones oscuros.-Ay no…
-¿My lady?
-Marinette iba a salir con Alya y Juliet, debo llamarla.
-Pero…- ella se separó de él rápidamente preocupada, él suspiró y sintió como tomaban su hombro.
-Buenas noches.- vio a una de las diseñadoras de antes.- ¿Le gustaría bailar conmigo señor Agreste? Su pareja ya le dejó.
-Solo de momento, y lo siento pero no.- se apartó de ella pero la chica le tomó del brazo.
-Piénselo, podríamos los tres pasar un buen rato.-dijo con sumo descaro mientras su amiga miraba todo mordiéndose el labio cerca de ellos, intentó contener el asco que aquello le ocasionó al ver claras sus intenciones y se quitó a la chica de encima con un movimiento más brusco.
-Si quieren ese tipo de trato en vez de estar aquí deberían estar en un prostíbulo, allí les pagarían por ello.- ambas diseñadoras le miraron con los ojos como de platos y Félix fue con Bridgette que hablaba por teléfono con su hermana en uno de los balcones.
-Marinette por favor, parece una tormenta…
-Tranquila Brid, no pasará nada.
-Mira sólo cuídate y si es necesario quédate en casa de Juliet o Alya.
-No parece tan malo.
-Marinette…
-Vamos Brid, ¿desde cuando eres la chica del clima?
-¡No soy meteoróloga! Pero…- suspiró.-Cuídate.
-Lo sé, te quiero.
-Yo también.- colgó y al voltear se asusta de ver a Félix parado tan cerca de ella.- ¡Félix!
-¿Todo bien?- ella asiente sin decir nada, Félix suspira deseando que le dirigiera la mirada como hace un momento.- Brid…
-Debo irme a casa.- la miró confundido.
-¿Por qué?
-Yo…olvidé algo.- iba a pasarle de largo pero Félix le sujeta de la muñeca y la acerca a él.
-Brid…- susurró su nombre en su oído y ella sintió su cuerpo estremecerse.- Quédate conmigo.- se mordió el labio inferior, podía Félix ser tan condenadamente sexy cuando se lo proponía pero…no quería perdonarlo, seguía enojada con él… ¿o no?
-Lo siento…- se separó de él para despedirse del señor Agreste, no quería quedar mal, inventaría que se siente mal pero si seguía con Félix algo iba a pasar.
-Perdón, ¿Eres Bridgette Cheng?- al voltear vio a una diseñadora, la conocía, era de las nuevas chicas que habían llegado y estaban a prueba.
-Dupain-Cheng, ¿en qué le puedo ayudar?- la chica se rió con otra a lo bajo, cada una con una copa de champagne en la mano.
-¿Podrías decirnos dónde conseguiste ese trapo que llevas por vestido?
-¿Disculpa?- Bridgette frunció el ceño.
-Teníamos entendido que eres la aprendiz del señor Agreste, pero debe ser una vergüenza para él tener una aprendiz con un pésimo gusto por la moda.- Bridgette apretó las manos, quería golpearlas, no sólo porque la estaban insultando sino porque insultaban tan bello vestido y hecho por su jefe.
-Es su aprendiz porque ella le abre las piernas a su hijo.- comentó la otra, aquello fue la gota que derramó el vaso, iba a gritarles a esas zorras pero se mordió la lengua, no podía caer tan bajo, y menos en un evento de esta clase, respiró hondo y con toda la seriedad que pudo les respondió.
-Y debo entender que ustedes son todas unas expertas en la moda cuando hasta sus propios atuendos hablan tan bien de ustedes, el color de su bolso no combina, esos zapatos no tienen nada que ver con el diseño del vestido, los accesorios son demasiado vistosos, los colores están por completo fuera de la temporada y si desean enseñar más de su escote ¿por qué no mejor terminan por bajarlo más y enseñar sus operados senos? Harían de la fiesta más divertida.- una de ellas apretó la copa roja de rabia pero la otra supo controlarse más.
-Lo dice una zorra que consiguió su lugar dejando que se la metiera el hijo del jefe.
-Lo dice alguien cuyo maquillaje está más marcado que el de cualquier prostituta de la ciudad, y para que se lo sepan mi talento me ha llevado donde estoy y sin ayuda, oh sí, y este vestido, es un Gabriel legítimo, tela egipcia y hecho a mano, pueden decir que es un trapo cuando el señor Agreste esté frente a ustedes y no sepan siquiera reconocer uno de sus diseños.- ahora ambas estaban rojas de ira, una de ellas dio un paso adelante, Bridgette ya sabía lo que iba a hacer así que se movió rápido antes de recibir una bofetada haciéndola tropezar y caer sobre uno de los meseros que pasaba con una bandeja de canapés. La otra al ver eso lanzó el contenido de su copa hacia Bridgette pero antes de que Bridgette se moviera el champagne cayó encima de otra persona.
-Se-se...ñor…- la chica dejó caer la copa que se hizo añicos en el piso y Félix no se movió sintiendo el frío champagne sobre él.
-Félix…- Bridgette se acercó a él y de su bolso sacó un pañuelo para limpiar algo de su ropa, rostro y cuello.- No debiste haberte interpuesto.- pero el Agreste no dijo nada, su mirada iba hacia aquellas dos chicas, levantó la mano haciendo una seña a los de seguridad que llegaron de inmediato.
-¿Podrían por favor llevarse a estas dos señoritas fuera del lugar? Y que no vuelvan a entrar.
-Entendido señor.
-No señor espere…
-Por favor señor Agreste…- rogaron las dos y cuando los de seguridad las tocaron se pusieron como locas y no tuvieron de otra que llevárselas casi a rastras del lugar. El pobre mesero caído fue ayudado por uno de sus compañeros y algunas personas vieron la desagradable escena que hacían aquellas dos jovencitas. Los señores Agreste no habían estado tan lejos de Bridgette cuando todo ocurrió, Gabriel Agreste sonrió orgulloso y después con expresión seria se acercó a Natalie.
-Natalie mañana temprano quiero que despidas a esas dos, que no vuelvan a pisar mi compañía.
-Como usted ordene señor.- el hombre vio cómo su asistente asintió y él siguió la fiesta en paz con su hermosa esposa.
Bridgette se sintió mal al ver a Félix, ella suspiró y comenzó a buscar con la vista a Natalie.
-Debes cambiarte, pediré una habitación del hotel y buscaré a Natalie para que pueda conseguirte algo limpio.
-Claro.- contestó Félix con su usual tono seco de voz y Bridgette le tomó la mano para salir del lugar, de haber volteado sabría que el rubio estaba sonriendo, la conocía como la palma de su mano, y daba gracias que aquello hubiese pasado, no importa si modificó un poco su plan, en realidad, había mejorado. Pidieron el cuarto y cuando Bridgette y Félix llegaron ella notó que no había soltado la mano de Félix en ningún momento, se sonrojó y le soltó casi como si le quemara.
-Yo…espera adentro y mientras voy por Natalie.- apenas se dio la vuelta y sintió como Félix la jaló de la cintura hasta el interior de la habitación donde la puso contra la pared, ella le miró con grandes ojos sorprendida.
-Prefiero que te quedes conmigo.- aquella sonrisa era al puro estilo Chat Noir y Bridgette no pudo evitar un fuerte sonrojo en su rostro.
-Ah…no creo, debo ir a…
-Bridgette, ¿crees que te dejaré ir después de lo que hemos pasado?
-¿Qué?- ella le miró a los ojos y quiso empujarle poniendo sus manos en su pecho.- Debo irme.- pero él no se movió.- Félix por favor déjame ir.
-No quiero.- ella frunció el ceño.
-¡Félix!- en ese momento otro relámpago se escucha, más fuerte que el anterior y el sonido del agua comienza a escucharse. Félix tomó su rostro con cuidado.
-¿Me perdonas?- ella apretó sus labios tardando en responderé.
-No quiero…
-Bridgette…
-Si lo hago volverás a hacerlo tarde o temprano, me vas a dejar plantada o se te olvidará llamarme o…no lo sé, por favor Félix, déjame ir.- Félix suspira y levanta su rostro para que ella le vea, podía ver en los ojos de Félix arrepentimiento y tristeza y eso le hizo querer mirar a otro lado pero no podía.
-Cómo te dije sé que no soy el novio perfecto, pero sabes que pase lo que pase estoy contigo en los momentos difíciles, sabes que te amo, y este gato no puede estar sin su ama. Por eso Bridgette, perdón.- sus labios estaban a menos de un centímetro de tocarse y Bridgette sintió el aliento de Félix acariciar sus labios, sus piernas temblaron y sus manos apretaron el traje de Félix.
-Ya te dije…-contestó en voz baja y temblorosa.- No te perdono…- Félix sonrió y besó con ternura los labios de Bridgette, al separarse la sintió temblar.- No te perdono…- otro beso.- No…-otro.- Félix basta…- otro dulce beso que aprovechó el Agreste para saborear sus labios.- No te per…- otro beso y las manos de Bridgette subieron a los hombros de Félix y le rodearon el cuello, cerró los ojos disfrutando de un beso más largo y profundo, al separarse ella le miró con un hermoso sonrojo.- Eres imposible…- Félix sonrió victorioso, un nuevo beso, más apasionado que los demás hizo que Bridgette gimiera dando completo acceso a su boca, ese sabor a menta lo volvía loca, apenas se dio cuenta cuando Félix la guía hacia la cama donde primero la sienta y después la acuesta con suma delicadeza como si fuese a romperse, al separarse de ese beso ella le sonríe y acaricia la mejilla de Félix, sin decir nada más Félix le besa y empieza a bajar hasta su cuello que lo devora tranquilamente, sus dientes rozaban la suave piel de su amada mientras sus manos buscaban el cierre del vestido, lo encontró en un costado y lentamente bajó el cierre para así introducir su mano directamente en la piel de Bridgette, tan suave, tan sensible, sabía qué puntos tocar para hacerla estremecer, el vestido bajó poco a poco mostrando ante él un juego de ropa interior muy sensual, un bustier de color cereza con lazos blancos y la tanga haciendo un exquisito juego, verla así no hizo más que aumentar su deseo por ella, pero se tomaría su tiempo. Su mano fue directamente a los cabellos de Bridgette, retiró la liga de la trenza y dejó que el peinado fuese deshaciéndose solo, sus labios se dirigieron al nacimiento de sus pechos que parecían apretados por la prenda interior, comenzó a dejar pequeñas marcas haciendo que ella suspirara, y arqueara un poco la espalda, aprovechando la posición rodeó su brazos atrás y apretó su trasero para acercarla más a él y sintiera la dura erección que ya tenía. Su otra mano retiró la prenda de arriba con gran facilidad que sorprendió a la chica, y así frente a él tenía aquellos hermosos montículos que nadie más que él tenía derecho a tener. Ella quiso cubrirse al sentir la penetrante mirada de Félix, pero él no le dejó, con su mano libre sostuvo ambas manos y las colocó encima de ella.
-Para…- le pidió Bridgette avergonzada de aquella mirada.
-¿Qué cosa?
-No me mires así…- él sonrió y se acercó a su oído susurrando.
-No puedo evitarlo, eres lo más hermoso que he visto en mi vida.- ella se estremeció, el tono tan sensual que Félix le hablaba terminaría por hacerla mojarse sola, apretó un poco sus piernas y él supo identificar ese gesto tan característico de ella. Soltó sus manos pero antes de que Bridgette hiciera algo la firme y cálida lengua de Félix lamió su tierno pezón rosado, todo su cuerpo tembló, la lengua de Félix pasó por el pezón una y otra vez y después succionó hambriento mordiendo un poco haciéndola retorcerse y gemir con fuerza, cuando aquel pezón quedó duro siguió con el otro para darle el mismo tratamientos, su mano libre acarició su cuerpo y bajó hasta su intimidad aún cubierta por la última prenda que tenía. Su mano ingresó por debajo de la ropa interior y se sintió dichos al descubrir lo mojada que estaba Bridgette por él, comenzó a masajear sus labios vaginales y después acariciar su pequeño e hinchado botón, ese era su juguete favorito, Bridgette se volvía loca cuando jugaba con él, gritaba y se retorcía del puro placer.
-¡N-no! ¡Félix! ¡Nooo!- no pudo aguantar más y terminó por mojar por completo la mano de Félix, su cuerpo poco a poco se relajó y unas pequeñas lágrimas parecían asomar a sus ojos. Bridgette intentó normalizar su respiración, sintió cómo Félix retiró la prenda y los tacones que aún llevaba, sus piernas aún temblaban, al mirar a Félix vio cómo se quitó el saco, lo hacía con una lentitud que le pareció erótica, aflojó la corbata y se la quitó tirándola al suelo, la camisa fue abierta botón a botón, esa imagen la hizo morderse el labio inferior hasta que él se quitó la camisa mostrando su bien trabajado cuerpo, ya no tenía el cuerpo de un adolescente, aunque de joven Félix tenía un buen físico había cambiado con el paso de los años, su espalda más ancha, hombros más fuertes y los músculos más marcados mostrando su buena condición física, un extraño gemido salió de sus labios, tembloroso, ansioso.
-Eres hermosa my lady, permite a este gato limpiarte.- él beso sus senos, bajando a su vientre poco a poco llegando a sus rizos y a lo que buscaba, sujetó las piernas de Bridgette acariciándolas, todavía no la tocaba y sentía el calor que emanaba esa parte de ella, empezó a lamer esa parte, como un verdadero gato, bebiendo cada gota que ella había derramado, haciéndola gemir fuerte, las manos de Bridgette fueron a su cabeza, acercándolo más, inspirándole a que buscara más profundo de ella y así lo hizo, sus gemidos se volvieron entrecortados, sentía su interior palpitar por lo un nuevo clímax pero no lo quería así, su cadera se movió y Félix tampoco quería que ella llegase así. Se levantó y la contemplo, su cabello casi suelto, sus ojos oscurecidos por el placer como los de él, sus labios hinchados invitando a besarla otra vez hasta que le sangren, y su cuerpo, era algo hermoso, si antes era atractiva ahora era su perdición, su cuerpo había madurado convirtiéndola en una hermosa flor, sus hermosos senos siempre perfectos, su cadera ancha, su pequeña cintura, sus largas y torneadas piernas que le gustaría lamer hasta perderse en ellas, todo, todo de ella era sólo para él, y nadie jamás la vería así. Félix se quitó lo que quedaba de ropa quedando frente a Bridgette tal y como vino al mundo, ella lo contempló, como si se tratase de una obra de arte, se acercó a él y Félix acarició su rostro para besarle, ella hizo que el beso cambiara, lleno de pasión y necesidad, una de sus manos fue a la cabeza de Félix despeinándole un poco su perfecto peinado y la otra bajó hasta su miembro que acarició y con su mano sintiendo cómo reaccionaba, era grande, caliente, duro, tan o más deseoso como ella para entrar y ser uno, la velocidad de su mano se hizo más rápida, quería tenerlo, todo en su mano, pero no puede, Félix tomó su muñeca y un gemido se atora en su garganta al sentir que estuvo a punto de liberar su semen, miró a Bridgette a los ojos, ambos llenos de deseo, lujuria, pero debía calmarse, aunque la idea de tomarla tan fuerte y duro que todos escucharan no le desagradaba para nada. Acomoda sus piernas alzándolas un poco y separándolas, la punta acarició la entrada, apretó encajando las uñas en su tierna piel, debía controlarse, tenía qué, y entonces Bridgette reaccionó.
-Félix no…no puedes…- él la miró confundido, ¿acaso se estaba arrepintiendo desde ese punto? No, no podía ser que cuando ya casi tocaba el cielo ella lo bajara de un golpe, pero ella siguió hablando.- Por favor Félix yo…hoy no estoy en mis días seguros.- él abrió más los ojos.- Por favor si tienes algo para cuidarte, hoy no pue… ¡AAAAAAH!- gritó al sentir el gran y duro miembro entrar de una estocada. Ambas miradas se encontraron, la de ella estaba llena de confusión y la de él llena de deseo, al demonio todo, su cordura se había perdido en ese momento.- Fé…
-Eres mía.- se acercó para besarla.- Mía, mía, toda mía, y no me importa qué pase, quiero estar el resto de mi vida contigo.- una lágrima cayó de los ojos de Bridgette al escucharle.- Y si esta noche te embarazas entonces…nunca dejaré que te vayas.- comenzó a moverse, pero no despacio, sus estocadas eran fuertes, rápidas, el deseo de embarazar a Bridgette de su hijo lo motivó más, ella gimió diciendo su nombre, intentó sujetarse de las sábanas que no le apoyaban en nada y no tuvo de otra que usar la cabecera para poder sujetarse con fuerza. Félix rodeó a Bridgette con su brazo haciendo que su espalda se arqueara más y Bridgette sintió que entraba a lo más profundo de su ser, hizo la cabeza hacia atrás y Félix se regocijó de ver los pechos de Bridgette moverse de forma violenta gracias a ese vaivén, no pudo resistir la tentación de llevarse uno a la boca haciéndola gritar, una especie de gruñido salió de su pecho y la sintió a punto de llegar de nuevo al clímax.- Eres tan apretada…me encantas, me encanta como tu interior me aprieta tanto…¡ngh!- llegó el primero derramando su semilla caliente y al sentirlo de inmediato ella llegó también, le dejó llenarle, movió sus caderas un poco, se sentía llena, pero él no salió de ella, sino que se acercó y después de un corto pero necesitado beso él la tomó de la cadera y la haló hacia arriba dejándola a ella encima suyo.
-Félix…
-Déjame llenarte, quiero tener ese hijo contigo.- ella le miró con el mismo deseo que él, apenas se movió un poco y sintió lo duro que aún seguía, sintió la garganta seca por todo lo que había gemido, y faltaba. Sus caderas se movieron a un compás lento, sintiendo su interior recibirle con sumo agrado no queriendo dejarlo ir. Poco a poco aumentó la velocidad y la reducía llevando un ritmo y haciendo girar sus caderas, Félix suspiraba cada vez que hacía eso así que la velocidad aumentó, le necesitaba, sus gemidos se volvieron de nuevo más fuerte y ese vaivén la estaba volviendo loca, cuando sintió que ella estaba perdiendo el ritmo Félix la tomó de las caderas y comenzó a moverse haciéndola chillar de placer.
-¡Félix! ¡Félix! ¡Por favor…!
-¡Brid…!- sus rostros estaban sonrojados y pequeñas gotas de sudor estaban en todo su cuerpo, estaban a punto de llegar, pero Félix podía aguantar un poco más, se levantó para quedar sentado y la abrazó contra él sintiendo sus senos frotarse en su pecho y las manos de ella abrazarle desesperada arañando su espalda, él hizo lo mismo arañando su espalda y sin más una fuerte mordida en su hombro detonó a que Bridgette terminase primero y Félix después de tres estocadas se derramó en su interior. Ambos jadearon exhaustos, Félix se dejó caer con Bridgette encima suyo, no salió de ella, no por el momento, esperó un rato y Bridgette quedó profundamente dormida, cuando él la movió un poco tuvo que salir de su interior aunque no le gustase, los cubrió a ambos y miró por la ventana la fuerte lluvia que golpeaba con fuerza, miró a Bridgette y sonrió, acarició su vientre y la vio sonreír en sueños.
-Félix…- murmuró dormida.
-My lady…te amo.
Cuando Bridgette despertó todo estaba oscuro, la lluvia aún persistía pero no con tanta fuerza, vio alrededor no reconociendo nada en la oscuridad, vio un reloj de pared, las 4:20, entonces recordó, todo, recordó la fiesta, sus disculpas, y por supuesto como ambos se… un fuerte sonrojo se apoderó de ella y buscó una luz, casi tira una lámpara junto a la ventana, al encenderla vio que la frazada de la cama le cubría y un brazo le rodeaba la cintura, Félix estaba dormido, se veía tranquilo, en paz, pero Bridgette no, quería golpearlo, y ya tenía su puño listo y...se congeló, en su dedo estaba el anillo de compromiso que le había visto comprar y pedir ajustar, le quedaba perfecto, era hermoso, un anillo de oro blanco con un diamante rosa en forma de corazón, le entraron ganas de llorar, de repente se asustó al sentir la mano de Félix tomar la suya y sentarse a lado de ella.
-Félix, esto es…
-Lo tenía preparado, quería dártelo ese día pero…-suspira y esos hermosos ojos azules.- Bridgette Dupain-Cheng, me harías el hombre más feliz si aceptas casarte conmigo, prometo amarte a solo ti, respetarte, procurar llamarte siempre que pase algo, nunca hacer que no te sientas amada y amarte con todas mis nueve vidas, ¿aceptas ser mi esposa?- un par de lágrimas cayeron de los ojos de ella y sonrió.
-Debes cambiar algo de lo que dijiste.- él la miró confundido.- Me amarás a mí, y a nuestro hijo tanto como te amamos a ti.- él sonrió, la abrazó y besó su cabeza.
-Te amaré a ti y a nuestro bebe, y los que vengan.- ella rió y asintió.
-Acepto…- un último beso sella su compromiso, ambos duermen hasta el amanecer, Félix esta vez fue el primero en despertar y le siguió Bridgette que sonrió al ver que él la observaba.- Buenos días…
-Buenos días.- besó su frente y ella rió.
-Debemos levantarnos ya, todos se preguntarán qué pasó ayer con nosotros.- quiso moverse pero Félix le acercó más a él.- Félix, ¿qué haces?
-Podemos quedarnos más tiempo.- ella se ríe.
-Pero qué dices.
-Bridgette, quiero asegurarme.- ella le miró con una sonrisa intentando entenderle.
-¿Asegurarte de qué?- entonces una sonrisa adornó los labios de Félix y puso su mano en el vientre de Bridgette.
-Quiero asegurarme de que de verdad estás embarazada.- ella se sonrojó a más no poder.
-¿Y-Y cómo va-vas a hacer e-eso?- su sonrisa se ensanchó y mostró sus blancos y perfectos dientes.
-¿Tú cómo crees my lady?- su cara era tan roja como un tomate y esa sonrisa juguetona le decía sus intenciones.
-¡Félix eres un gato per…!- pero no pudo completar la oración, sus labios fueron atrapados en un beso y se dejó llevar, al separarse ella le mira con los ojos de nuevo oscurecidos.- Hay que…estar seguros.
Reservaron la habitación del hotel por todo el día y la noche, no dieron señales de vida hasta el lunes que ambos llegaron a la oficina tomados de la mano listos para dar la gran noticia.
…..
Y….espero les haya gustado yo… *se limpia la nariz por el leve derrame que tuvo* Lo siento, aun no controlo mis derrames nasales. Como sea, perodnen la demora pero hace días tuve unos dolores de cabeza por el clima y tuve que ponerme al corriente con mis otras historias, gracias por sus reviews, me los leo todos, no me dejo ninguno y gracias por su apoyo, el próximo capítulo quiero por favor me digan, quieren que sea para Adrien y Claude o cada quien por separado, o sea, un capítulo cada quien, les aviso, habrá epilogo, así que queda en sus manos si esta historia termina en cinco o seis capítulos. Gracias a todos, por favor no me maten, nada de tomatazos please TwT, un abrazo y hasta la siguiente!
