Se aceptan n.n COMENTARIOS T_T, sugerencias etc. Algo que les guste o no pueden decirlo, estoy para leerlos... ñ.ñ pero no lleguen a la ofensas jejejejeje. Sin mas que decir espero que les guste. ^o^ Que tengan muy bonito día.


Cap.3 Escoltada de regreso a la aldea

El humo se disipó, era un gigante ogro con el cuerpo de color café, Rin corrió apenas vio sus ojos azules entre el humo negro, pero el ogro lanzó llamas que cayeron frente de ella creando una barrera, corrió hacia el otro extremos pero hizo lo mismo formándose un circulo enorme de fuego. Rin estaba atemorizada se encontraba acorralada no era capaz de cruzar las llamas, el ogro acercaba la mano para tomarla y ella sólo podía correr al lado que sea del círculo; lo intentó varias veces haciendo un patético juego del gato atrapando al ratón. Pero las fuerzas se le acabaron a Rin y para colmo comenzaba a sentirse mal, comenzaba a sentir un cansancio muy grande y mareo.

- Me siento mal… no puedo más… no.

Se tropieza cayendo a suelo y su mirada se vuelve borrosa aumentando el mareo.

- N-no…el ogro… debo huir…

El ogro la toma levantándola, Rin apenas y divisaba el desagradable rostro del ogro pero lo que más notaba era esos penetrantes ojos azules, Rin se llenó de miedo al verse sin escapatoria.

- Por favor… ayúdenme… Kaede, Koha-ku…

Las fuerzas la abandonaron completamente cerrando los ojos.

- Así no… quería morir.

El ogro abrió su enorme boca para comérsela cuando de repente recibió un ataque por atrás tan fuerte que soltó a Rin cayendo ésta y soltando el ogro un ponente grito.

En eso Kohaku había vuelto a la aldea por unas medicinas que olvidó darle Kaede.

- Gracias.

- Lamento haber olvidado dártelas.

- Descuida.

- Te serán muy útiles para cuando vayas a la zona rocosa del noreste.

- Rin ¿No está aquí?

- Salió a dar un paseo, ya lleva rato… creo que una hora casi.

- ¿No te parece mucho?

- No, descuida así se tarda cuando va a pasear, a veces llega en la tarde o en la noche, no es de cuidado.

- Está bien, gracias por la medicina (monta a Kirara).

- Hasta luego.

Se marcha a toda prisa hasta no divisarse más, Kaede miró a los alrededores.

- No hay de qué preocuparse es joven y con naturalidad no le gusta caminar por ahí, llegará en la tarde, si eso hará.

Y en otra parte Rin estaba recostada bajo un árbol cubriéndola la sombra del árbol, el lugar donde fue la batalla quedó desechó y ella se encontraba muy lejos de ahí. Comenzaba a quejarse, entre abría los ojos por su falta de fuerzas todo seguía borroso para ella.

- Mmm… ah…

Un viento pasó para refrescarla, percibió perfectamente las caricias del viento; poco a poco abrió los ojos para divisar el lugar, extraño ver hojas de árboles y el sonido del viento si recordaba al ogro.

- (confundida) … ¿Dónde…? ¿Dónde es…?

Recordó los últimos momentos antes de cerrar los ojos, era confuso, voltea despacio la cabeza y ve una figura al frente que de momento no reconoce por lo borroso de sus ojos, lentamente la imagen se va a aclarando. Y al ser mejor la visibilidad no lo cree porque piensa que debe seguir inconsciente; la figura era de Sesshomaru de espaldas y a su izquierda divisaba al caballo.

- Señor… señor.

Al recuperar la claridad por completo de la vista y retomar fuerzas se quedó sin palabras al ver por fin a Sesshomaru, esperó mucho para verlo y no se lo esperaba después de lo ocurrido, de echo dudó si fue verdad lo del ogro; pero en realidad no ocupo tanto su pensamiento a la alegría que sintió de verlo.

- (sonriendo y brillando sus ojos) Señor Sesshomaru.

Él volteo con su misma expresión.

- Señor Sesshomaru.

Sonrió olvidándose del miedo y el dolor que sintió al estar frente al ogro. Sesshomaru se acercó para preguntarle cómo se sentía, a lo que ella dijo que no se sentía tan casada, que ya estaba mejor.

- Ya veo, no esperaba encontrarte por estos lugares tan lejos de la aldea.

- Fui a dar un paseo y en el camino apareció el ogro.

- Es extraño que salgan tan lejos de su dominios.

- Señor Sesshomaru usted me salvó ¿Verdad?

- De lo contrario no estaría frente a ti.

- (respetuosamente) Le agradezco muchísimo, gracias señor.

Por su manera de actuar el youkai podía confirmar que estaba mejor, a pesar de haber sido una situación peligrosa donde estuvo a punto de morir, se encontraba como si nada, estaba sonriente como él y todos la recordaban. Es entendible porque para Rin estar al lado del frío youkai hace que olvide sus miedos y tristezas, lástima que es todo lo contrario cuando se va. Al recuperarse no fueron de regreso a la aldea, quiso quedarse con él un poco más, quería desahogarse de los dos meses que pasaron, el youkai no puso objeción en quedarse más tiempo, no le afectaba. Los dos se quedaron platicando bajo la sombra del árbol; o más bien ella porque él no era de muchas palabras, pero no importaba, lo mucho o poco que comentara lo demás lo diría Rin. Ella no paraba de hablar, había tanto que quería contarle y por su puesto preguntarle a él, pero de lo que fuera que hablaran hacía feliz a la humana.

- Y ya sé tratar quemaduras y casos de envenenamiento.

- Aprendes mucho en la aldea.

- Dicen que una persona que sabe cosas importantes, es una persona útil porque no hace falta saberlo todo si no lo que es importante.

Al igual que cuando era pequeña, aún después de haber pasado por una situación complicada al final terminaba como si nada y todo porque estaba con él, Sesshomaru que no decía mucho escuchaba a su manera, porque a pesar de tener un poco mas de piedad no hacía que le gustaran los humanos, pero prestaba atención a las palabras de ella.

- Y además…

- ¿No te parece que ya es tiempo de que regreses a la aldea?

- ¿Volver?... ehm… (bajando la mirada) pues…

Pero no quería regresar, quería quedarse más tiempo porque sabe que si vuelve sólo dios sabe cuando lo volverá a ver.

- Todavía no, todavía no quiero.

- ¿Rin?

- No señor, cuando salgo a pasear regreso en las noches y no se molestan.

- Regresando a la aldea será de noche cuando llegues, tienes que volver ahora para que no sea más tarde.

- No señor.

- Entiende.

Rin no pudo objetar mas, tenía que obedecer así que subió al caballo y se fueron en dirección a la aldea. Tal vez no pudo estar mas rato con él pero aprovechó que la acompañó de regreso, disfrutó del viaje mientras continuaba platicando y el youkai de nuevo callado.

- No recuerdo esta parte cuando venía.

- Porque estamos lejos de donde apreció el ogro, al destruirlo su cuerpo se transformó en esporas que desvanecen con la luz del sol pero mientras permanecen son nocivas para los humanos y tuve que alejarte de ahí.

- (sorprendida) ¿Si?... ¿Y… a usted?

- Es ridículo que algo tan simple me llegue a dañar, pero los humanos son débiles antes esas cosas que resultan insignificantes para nosotros.

Se sorprendió al ver su resistencia pero ese comentario algo la hizo sentir mal, ella era humana y un monstruo, ogro, demonio podía matarla sin el menor problema, de no haber sido por él habría sido devorada por el ogro.

- Son muy débil y si digo que quiero regresar con él, automáticamente me volvería una carga, no puedo ser de gran ayuda para él. Las cosas que no son útiles se convierten en molestias… y yo no quiero convertirme en eso.

Con esto último permaneció callada un tramo del camino con la cabeza inclinada, se quedó pensando cosas pero la más acertada era que no volvería al lado del youkai si representaba una carga, con lo de ogro le quedó confirmado y si las cosas están así ella no las puede cambiar. No posee ningún poder especial ni nada por el estilo que le ayude si aparece un monstruo, sólo puede hacer lo que muchos humanos: correr; era todo lo que podía hacer.

A la mitad del camino se dio cuenta de que Jaken no estaba con ellos.

- Es cierto… disculpe señor Sesshomaru ¿Dónde está el señor Jaken? Hasta ahora me acuerdo de él.

- Le di un encargo, está lejos de aquí.

- ¿Puedo saber qué clase de encargo?

- Es un simple encargo déjalo así.

- (sonriendo) Está bien señor.

Les tomó toda la tarde hasta ser de noche, llegando al otro lado del río de la aldea.

- Si que nos dio la noche para llegar, por eso dijo que debíamos irnos de una vez.

- Regresa de una vez.

- Si, (inclinándose) gracias por haberme acompañado hasta acá, le agradezco que me salvara disculpe por las molestias que cause.

- Olvídalo, regresa.

- Si (dando la media vuelta).

Dio un paso deteniéndose, preguntándose ¿Cuándo iba a volver a verlo?, ¿Dentro de otro mes? ¿Dos? ¿Cuatro? ¿Dentro de medio año como aquella vez?; se quedó preocupada por eso y le dio pena preguntar pero era mejor saberlo de una vez para hacerse a la idea y esperar hasta que ese día llegue.

- (volteando) Señor Sesshomaru hay una cosa más que quisiera preguntarle.

- ¿Qué pasa?

- (con algo de rubor) ¿Podría decirme cuando… cuando va usted… ha v-venir?

- No lo sé.

Rin se asustó por su respuesta.

- ¿Tardará tanto como las otras veces?

- No creo que sea rápido.

- Y lo sé, entiendo que esté ocupado y no tenga tiempo para venir, yo lo entiendo de verdad señor, sólo quería saber mas o menos que día.

- Te digo que no sé, pero vendré.

- (sonriendo) Entiendo, aquí lo esperaré señor.

Acarició al caballo para despedirse y se fue, cruzó el río y del otro lado alzó la mano para despedirse y se marchó hacia la choza, Sesshomaru también se fue de ahí. Rin regresó a la choza, Kaede estaba terminando unas medicinas.

- Hola Rin, otra vez volviste a la hora de siempre cuando sales a caminar.

Rin se sentó, traía una enorme sonrisa que Kaede no recordaba ver en esos pocos días.

- ¿A qué se debe tanta alegría? ¿Pasó algo? ¿Te topaste con Kohaku?

- Con él no, con el señor Sesshomaru.

- ¿Él?

Sólo le contó que se habían encontrado pero no dijo cómo ni porque, no vio necesario preocuparla, además Kaede no inmiscuyó mas porque el haberse encontrado con él era sinónimo de tranquilidad, pues sabe que con él nada malo le pasaría.

- Ya veo te acompañó hasta acá ¿Y ya se fue?

- Si.

- ¿Y cuándo volverá?

- No me dijo pero me aseguró que vendrá.

- Al menos es algo seguro.

A pesar de no haberle confirmado una fecha exacta para su regreso no le afectó tanto, él mismo dijo que volvería y podía estar tranquila con esas sencillas palabras. Y mientras ellas estaban en la prosperidad de la aldea Sesshomaru marchó volando muy lejos de ahí llegando a una pradera donde lo esperaba Jaken.

- Amo Sesshomaru.

- ¿Y bien?

- Amo ese ogro es del tipo que no abandona sus territorios porque son muy posesivos, no quieren que ninguna otra criatura las tome y permanecen ahí hasta que mueren o los destruyen.

- Eso quiere decir una cosa.

- Algo debió traerlo hasta acá.

- Algo con mucha fuerza espiritual, en la espalda y en los pies antes de atacarlo vi que tenía marcas, eran heridas que aún estaban abiertas y sangraban; a ese ogro lo trajeron a la fuerza hasta allá.

- Sólo alguien tan fuerte como usted podría causárselas o más aún, destruirlo sin problema, pero con esas heridas es de que alguien lo trajo con golpes muy fuertes, mucho muy fuertes para haberlo sacado de sus tierras.

El viento frío sopló volteando Sesshomaru hacia el cielo.

- … Alguien.

Rin en la choza se queda dormida profundamente por el cansancio de la caminata pero feliz de haber visto a Sesshomaru.

- Gracias por hacer que mi amo apareciera justo en el momento para salvarme, aunque no me gustó el no saber cuándo volverá no me hará sentir mal, no importa lo que tarde estaré aquí para recibirlo con gusto, es así como me portaré con él.

El viento frío también pasó por la aldea, a Jaken casi se le hiela la piel de renacuajo con ese viento.

- Alguien lo trajo hasta ella, y sólo lo hicieron por…

- Que viento tan…

- (caminando) Vámonos.

- ¿Eh?... ¡Si amo!

Toma el caballo adentrándose al bosque lejos de la pradera, el viento frío seguía permaneciendo y en medio de la pradera aparecer un remolino blanco que al desvanecerse deja ver a Yami, con aquella sonrisa perversa y burlona que era característica suya.

- Querido sobrino que inteligente eres, pero eres tan estúpido como esa humana.

Se ríe levemente mirando su mano.

- Tan delicado, tan inteligente y heredó la idiotez de mi hermano. (levanta la mirada al cielo) Inutaisho te amo por que tus hijos son fieles a tu sangre, ambos son igual de ingenuos; la misma sangre, la misma mirada desafiante… la misma pasión. Hermano, tus gustos son hereditarios y hace recordarque hace cientos de años de vanagloriabas de lo esplendorosa y pura que era nuestra familia y tú la convertiste en un circo.

Comienza a rodearla el remolino blanco.

- Lo que deseaba Sesshomaru era ser igual a su padre, tenía un poder impresionante y mi sobrino lo ha superado… ¡Y yo haré que lo supere!

El fuerte remolino blanco desaparece junto con ella. Ése sería su "objetivo" o mejor dicho su "juego" ella tenía su propio significado de "Superar a su padre", uno que en realidad era muy alejado a lo que se entiende y era en realidad… bastante cruel.

CONTINUARA…