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Sintió la escurridiza lengua penetrarlo, y se sintió descontrolado. Quería llorar, reír, gritar, pero lo único que salía de sus labios eran pequeños gemidos.
La lengua de Draco entraba y salía, mientras que sus manos se deslizaban por sus muslos, sus testículos y finalmente le masturbaban con lentitud.
Harry no tenía control sobre su cuerpo y empujaba hacia delante para enterrarse en la mano de Draco y hacia atrás para que la lengua de Draco se enterrara más en él.
-Dracodracodraco-gemía pidiendo, necesitando. Sintió la sonrisa del rubio y le pareció ridículo el hecho de que alguien sonriera mientras le cogía con la lengua.
-¿Listo mi león?-preguntó alineando su miembro a la entrada bien lubricada de Harry.
-Si no entras YA, no respondo por mis actos- dijo meneando el trasero. Draco rió ante este gesto y no se hizo de rogar. Lo penetró con lentitud, pero con firmeza. Harry soltó un suspiro de satisfacción cuando el miembro de rubio estaba completamente dentro de él. Por Merlín que eran perfectos el uno con el otro. Era como si los hubieran creado como dos piezas de rompecabezas que se alineaban a la perfección.
El ritmo de las estocadas aumentaba al igual que la pálida mano que masturbaba a Harry, el cual soltaba gemidos sin pudor, a Draco le encantaba arrancarle sonidos. Ya fueran gritos, gemidos, quejas, confesiones de amor.... Cerró los ojos sintiendo oleadas de placer recorrerle, cada vez que el miembro de Draco le rozaba la próstata. Ayudado con las manos busco el cuello de Draco y lo jaló para envolverse en un intenso beso. Bocas se unieron y sus lenguas comenzaron un suave baile, no se estaban concentrando mucho en el beso, solo necesitaban más el uno del otro. Los gemidos se ahogaban dentro de las bocas, la saliva comenzaba a deslizarse por las barbillas de ambos. Un poco más, solo un poco más.
Los movimientos de Draco se volvieron algo erráticos. Ambos estaban tan cerca. Mordiendo el labio inferior del rubio, Harry se corrió conteniendo a duras penas un grito, Draco le siguió, mordiéndole el labio superior.
Abrió los ojos, y vio que estaba recostado en el pecho pálido de su amado. Al parecer, se había quedado dormido. Repartió besos por todo el pecho y Draco le abrazó con fuerza.
Harry le mordió cariñosamente un pezón y los brazos le soltaron. Con lentitud salió de la cama y tomó la primera varita que vio, colocada en la mesita de noche junto a la cama. Lanzó hechizos limpiadores en ambos, dos veces. Uno nunca podía estar muy seguro, más cuando la varita que tomó era la de Draco y no la suya.
-Aún es temprano- dijo Draco recostado en la cama apartando las sábanas y mostrando su cuerpo en toda su gloria. Harry tragó seco. Después de tantos años juntos el deseo por ese pálido y esbelto cuerpo no disminuía en lo más mínimo.
-Me tengo que ir. Recuerda que hoy Lily cumple 10 años y Molly le tiene una cena especial en la madriguera- dijo vistiéndose. Rehuyendo a la mirada de Draco, como siempre hacia cuando hablaban de sus familias.
-¿No estoy invitado?- preguntó con sonrisa sardónica.
-Estaba yo invitado a la gala de aniversarios de boda tuyo con Astoria- respondió un poco más brusco de lo que quería.
Draco soltó un suspiro cansado y se puso de pie para vestirse también. Harry se acercó y le plantó un beso en la frente.
-Te amo-susurró para luego desaparecer. Odiaba tener que alejarse de Draco, pero ambos tenían que cumplir con sus responsabilidades, como padres, esposos y Aurores.
