"Amor de Ley"
Capitulo 1: "Buenas intenciones"
El ambiente en la sala de juntas era abrumador. Sin duda uno de ellos tendría que irse. Esperaba que el nombre que el presidente iba a mencionar no fuera el suyo; no por nada había estudiado derecho en uno de las mejores universidades del mundo con una beca pasando hambre cuando el dinero no le alcanzaba, y tampoco había trabajo sin parar tres años para costearse su doctorado.
-Debido a la ineficiencia y al último juicio perdido...- comenzó el presidente.
Era un hecho que el Sr. Huffman era un excelente abogado, no a lo tonto era el accionista mayoritario y presidente del bufete "Grupo Huffman".
Y si el despido sería por el último juicio perdido, entonces ella no tenía nada que hacer ahí, tal vez la habían invitado por la ayuda que había brindado en el último caso que le habían asignado el bufete, pero no debía de bajar la guardia.
-Hamada Smith debe presentar su carta de renuncia a más tardar la próxima semana- concluyó el Sr. Huffman.
¿Hamada Smith? ¿Por qué despedían al director del área penal? ¿Acaso el presidente se había vuelto loco? ¿No sabía que el Sr. Smith tenía grandes influencias y contactos en el mundo político?
-Bien, la tendrá mañana mismo en su escritorio- dijo el Sr. Smith.- me retiro.- el Sr. Smith se puso de pie y salió de la sala de juntas, dejando a todos los presentes boquiabiertos.
Nunca hubiera imaginado que Hanada Smith aceptaría su despido de tal forma. Había esperado algún reclamo o algo parecido, pero... había accedido como si tal cosa.
-Ahora que el puesto de director del área penal ha quedado libre, propongo a Fujioka Haruhi para ocuparlo.- dijo el Sr. Huffman.
¿Ella como directora del área penal? No lo podía creer. Sus superiores nunca habían dado indicio de algún ascenso. Aquello era inesperadamente un golpe de buena suerte.
-Fujioka, falta tu voto.
¿Su voto? ¿De qué serviría si 13 manos se encontrabas levantadas a favor?
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
Catorce pares de ojos lo observaban de manera crítica. ¿Qué decirle a la junta directiva cuando la culpa de todo aquello era suya? Nunca se había imaginado que aquél contrato tuviera tantas exigencias, y a esas alturas, cancelarlo sólo los envolvería en una batalla legal.
-Señor Suou, ¿Qué tiene pensado hacer? El contrato con el Grupo Fuji será imposible de cumplir si no reducimos aumentamos nuestra producción de manera colosal.
-Creo que lo mejor será comenzar con el proceso legal, lo prioritario es conservar la junta directiva- dijo mirando con decisión a todos los presentes. – Los abogados del Grupo Huffman están fuera de nuestras líneas.
-¿Por qué no podemos contratar al Grupo Huffman?- preguntó un accionista.
-Porque el Grupo Fuji tiene grandes influencias en esa compañía- respondió Tamaki.
Después de resolver unas dudas, discutieron otros asuntos. Minutos después salía de la sala de juntas con su secretaria siguiéndole el paso.
-¿Hay algún pendiente o recado?- le preguntó.
-Una reunión con el Sr. Echizen a las tres de la tarde en el Chateû. Y le ha llegado una invitación del grupo Ootori.
-¿Ootori?- preguntó sorprendido.
-Así es, señor.
Tal vez la invitación era para el cóctel que el grupo Ootori ofrecía cada año. Después de todo Kyouya debería querer algún trato de negocios. Ese tipo de eventos sólo era para relacionarse con la gente rica y poderosa. Por ningún motivo podía faltar, y menos ahora que se encontraba en una situación tan delicada.
-¿Para cuándo es la evento?- preguntó a su secretaria.
-No la abrí porque el Sr. Ootori dijo que era personal.- respondió esta.
-¿Vino el señor Ootori Kyouya a entregarla?
-Así es, señor.
Si Kyouya se había tomado la molestia de entregar personalmente la invitación, entonces debería tratarse un evento amistoso y no ambicioso. Sentía una gran curiosidad por ver a Kyouya de nuevo, y tal vez... a todos los ex-miembros del Host Club.
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
Haruhi llegó a su departamento totalmente exhausta y deseó meterse en la cama, por lo que, al oír que llamaban al telefonillo, suspiró con impaciencia. Si era Camille, la vecina, había elegido muy mal momento.
- El regidor de hacienda y crédito público- dijo una voz burlona por el interfono.
Los ojos de Haruhi se iluminaron.
-¿Kyouya? ¿Qué haces por aquí a esta hora?- preguntó.
-¿Podrías dejarme pasar antes?- preguntó Kyouya con tono sarcástico.
-Oh, claro, lo siento.- dijo ella. Y fue a recibirlo al descansillo. Cuando lo vio emerger del ascensor con un largo abrigo encima de su traje oscuro, sintió una punzada de lastima, era obvio que había trabajado hasta muy tarde.- Hola, adelante.
Kyouya entró y miró a su alrededor para luego mirarla divertido.
-Veo que al aumento en tu salario no ha hecho mucho por tu estilo de vida.- le dijo burlón.
-¿Cómo sabes eso?- preguntó ella cerrando la puerta.
-Porque... Hanada me lo ha contado esta tarde.
¿Hanada le había contado algo así a Kyouya? Después de todo entre ricos se entendían.
-Hoy he mandado,- dijo Kyouya mientras se sentaba en uno de los sofás de cuero negro.- las invitaciones para el cóctel.- la miró con una sonrisa en el rostro que daba a entender sin lugar lo que pretendía.
Cuando Kyouya la miró complacido a través de sus lentes, sintió que se derretía por dentro. Era cierto que durante el instituto nunca se había sentido atraída por él más que un par de veces, pero ahora que eran... ¿Qué eran? ¡Ah sí! eran casi prometidos, sentía que realmente comenzaba a sentir algo muy profundo por él.
Se sentó a su lado y miró al techo.
-¿Has venido a celebrar?- preguntó ella sin dejar de mirar el vacío.
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
¿A celebrar? Por supuesto que no; había ido a decirle de lo que se había enterado hacía unas horas. ¿Cómo decirle que si no ganaba su próximo juicio las cosas se pondrían feas? Tal vez si lo hacía con un beso...
Tomó a Haruhi por la barbilla y atrajo su rostro hacía él para besar sus labios.
-..Kyouya.- susurró ella.
Posó sus labios sobre los de ella y los besó lentamente, saboreando cada milímetro de piel...
Era hora de soltar la bomba.
-Syusuke se lanzará para senador.- dijo sin más.
Inesperadamente Haruhi le mordió el labio de manera brusca y se puso de pie repentinamente, provocando cortarle el labio inferior.
-¡...mierda!- gritó Kyouya. Comenzó a sobarse el labio y al mirarse los dedos se dio cuenta de que sangraba.
-¿¡Que Syusuke Fuji se lanzará para senador?- gritó ella.- Debes estar bromeando.
-¿Podrías dejar de pensar en Syusuke y traer un poco de algodón...- dijo Kyouya, pero al ver la expresión de Haruhi cambio de opinión.- o mínimo papel higiénico?- concluyó.- ¿Un kit de primeros auxilios de la familia Ootori?- preguntó burlón.
-¿Por qué no vas tú por él?- preguntó ella a modo de respuesta con evidente enfado.- ¡Esto debe de ser una broma! Ese monstruo no puede ser senador.
Kyouya se puso de pie y rebuscó en una de las bolsas de su pantalón sastre su pañuelo. Una vez lo encontró comenzó a limpiarse el labio. Sabía que la noticia la alteraría pero nunca imaginó que decírselo con un beso lo iba a lastimar de semejante forma, era mejor sentarse.
-No podemos permitir que gane, es más que obvio que si lo hace estaremos arruinados.- dijo ella con emoción.- esto no puede estar pasando.
-Pues está pasando. Así que tienes que ganar ese juicio.
-¿Qué juicio?
-¿Recuerdas su visita a Londres?
Haruhi hizo memoria y recordó aquello.
-He escuchado que te casaras con Kyouya.- soltó Syusuke de golpe.
-¿Dónde lo has escuchado?- se apresuró a preguntar ella.
-Soy un hombre de negocios y Kyouya es un hombre de negocios, supongo que en alguna conversación del club se le debe de haber salido.
-¿Qué club?- inquirió ella.
-El Royal.- dijo él, refiriéndose al club de millonarios.- pero dime, ¿planean anunciarlo en el cóctel del grupo Heiderich o, se hará una fiesta de compromiso?
-Entiendo. No te preocupes, sin duda alguna, Sakuno y tu recibirán una invitación.- dijo Haruhi dándole a entender que no se preocupara por su caso, y que sin chistar ella lo ganaría.
-Eso es lo que realmente espero.- respondió Syusuke a la indirecta.
Un chasquido la hizo volver a la realidad y comenzó a maldecir en ingles.
-¿Por qué en inglés?- preguntó Kyouya divertido.
-Porque el japonés es muy preciado como para desperdiciarlo con ese sujeto.- dijo ella.- pero bueno, no creo que seas lo suficientemente tonto como para dejar de él te absorba de manera empresarial.
-¿Yo, un tonto? Kyouya Ootori es mucho más inteligente que Syusuke Fuji.
-De eso no tengo ninguna duda.
Haruhi besó a Kyouya con delicadeza y se sentó en su regazo.
-Lo siento.- dijo comenzando a desatarle la corbata.
-Tendrás mucho tiempo para pedir perdón...
-¿El suficiente como para decirte que he discutido hoy con tu padre?- Haruhi le besó la barbilla y sintió como él le desataba el albornoz.
-¿Y ahora porqué?- inquirió él mientras acariciaba su espalda bajo la tela con una mano y con la otra le acariciaba un pecho.
-Porqué le dije que bajo ningún concepto acompañaría a Sharon a la peluquería.
Kyouya rió de nuevo y la recostó sobre el sofá.
-¿Y si te lo pido yo?- le dijo mientras besaba uno de sus pezones.
-Depende de cómo me lo pidas.- sonrió ella.
-Será todo un placer...
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
Cuando la puerta eléctrica se abrió de par en par para dejarlo pasar, Tamaki pensó en la vida que había llevado en los últimos cinco años. Era cierto que había perdido el interés en tener grandes noches de sexo aventurero y apasionado; pero a pesar de todo había perdido el interés en mantener el contacto con sus viejos amigos. Y la invitación que Kyouya le había dejado esa mañana era una luz en todo aquella cueva oscura. No podía faltar al evento, algo le decía que podría ver a todos los ex miembros del host club.
Estacionó su mercedes justo delante de su gran mansión y no pudo evitar reír a carcajadas al recordar una de las grandes hazañas del host club, pero aquella sonrisa se le borró del rostro al recordar por el momento financiero que estaba pasando.
Sacó el Móvil de su saco y activó el marcado rápido. Sólo tuvo que esperar cuatro tonos para escuchar la voz de su interlocutor.
-¿Oui?
Era obvio que quería hacerlo enfadar. Su interlocutor se creía superior, pero no era el momento para un duelo de egos, justo ahora que se encontraba en sus manos.
-Syusuke, ¿Cuándo vuelves a Londres?- preguntó sin rodeos.
-No lo sé, tal vez este ahí en unas 72 horas.
-¿Acaso estas demasiado ocupado en Seattle?
-¿Seattle? Estoy en Nueva York, unas acciones con poca relevancia acaban de ser adquiridas, ¿no serán las de tu complejo turístico?
-Syusuke Fuji, llegó la hora de dejar de jugar, no sólo mi empresa está en juego, sino también tu salud mental.
-¿Mi salud mental? Jaja, valla creo que el que ha entrado en un gran shock eres tú.
-Syusuke, ¿Cuándo podemos reunirnos?- preguntó tratando de mantener la calma.
-Vuelvo a Japón en tres semanas.
-Pensé que era dentro de un mes.
-No, mis negocios en Londres están resueltos, pero si lo que te interesa es saber acerca de mí regresó a Londres, estaré ahí en 3 días.
-Bien, le diré a mi secretaria que consulte con la tuya.
-Perfecto, estaré pendiente.
La comunicación se cortó y guardo el móvil dentro de su saco. Aquél asunto le estaba quitando energías. ¿Qué debía hacer?
Sólo quedaba una salida y, era casarse con Eclair de una buena vez. Con la fortuna de ambas familias la empresa saldría a flote sin problema alguno pero... no podía. Ya una vez lo había evitado por razones morales, y aceptarlo una segunda por desesperación era aún peor.
Giró el pomo de la puerta principal y abrió la puerta lentamente.
Por lo menos dentro de su propiedad se sentía relajado.
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
Culpa. Así era como se sentía. Si su padre se enteraba de la verdad detrás que cada paso que daba, estaría muy decepcionado. Pero tampoco podía evitar pensar en que hacía las cosas porque ya le tocaba ser feliz.
Tal vez no amara a Kyouya, pero era un hecho que eran excelentes compañeros de cama.
-Kyouya... son las siete. Es hora de que te levantes, sino se te hará tarde.- Haruhi despertó al hombre que dormía a su lado.
-¿Eh? Cierto.
Kyouya se puso de pie de un salto y comenzó a rascarse la cabeza.
-Hoy tengo junta a primera hora. Maldición.
-Si te apuras llegarás con tiempo más que suficiente.- dijo Haruhi tras encender su teléfono celular.
-No me refiero al tiempo, me refiero a mi labio.- dijo él un poco molesto.- A pesar de tener treinta años mi padre sigue pensando que soy un niño, va a reprenderme.- dijo y después soltó una carcajada.
Haruhi soltó un bufido risueño y bostezó.
-Kyouya, ¿le has enviado una invitación a Syusuke Fuji?- preguntó.
-Sí.
-Todo esto se está complicando. Si no gano ese juicio las cosas no serán nada fáciles para nosotros,
-Entonces gánalo. Es muy sencillo.- dijo Kyouya mientras buscaba ropa en los cajones.- ¿Dónde has dejado mi ropa?
-Esta en el tercer mueble, segundo cajón.- dijo ella bostezando.- No quiero ir a trabajar.
-Tendrás que hacerlo.- dijo él, y después le dio un beso en la frente.
-Está bien...- Haruhi se puso de pie y comenzó a marcar un número telefónico en su celular.
-¿Por qué no usas el teléfono fijo?- preguntó Kyouya sumamente interesado.
-Porque estoy segura de que Sharon debe de estar dormida, y si desde el celular es más fácil porque...
-Ya entendí tu preocupación económica.- se burló Kyouya.- Haru-chan, ahora puedes permitirte hacer las llamadas que tú quieras, puedes comprarte toda la ropa de diseño que te apetezca, y no lo haces. Deja de preocuparte de una vez por cada centavo. Recuerda que dentro de poco serás mi esposa.
-No recuerdo haber...- comenzó a defenderse Haruhi cuando escuchó la voz de Sharon al otro lado de la línea.- ¿Sharon? Soy Haruhi, estoy bien, ¿te parece que vallamos a la peluquería a las tres? Claro que me da gusto ir contigo.- rió un instante y enseguida le indicó lugar.- bien, nos vemos allí a las dos y media para que nos de tiempo, vale. Te dejo.- colgó el celular y miró a Kyouya.- No recuerdo haber firmado un papel en el que diga que al ser tu esposa me convertiré en una esnob.
-Perfecto.
Haruhi se dio cuenta que Kyouya se había enojado. Cuando él cedía en una pelea, era señal de que realmente pensaba que tenía la razón. Maldición, primera hora de la mañana y ya estaban peleados.
- Vale, tienes razón, pero recuerda que durante mi adolescencia fui pobre, y los lujos que ahora tengo son fruto de mi trabajo y esfuerzo.- se defendió ella.- no es bueno que nos peleemos a estas alturas de nuestras vidas.
- Bien.
Haruhi caminó hacía él y lo besó. Le pasó los brazos alrededor del cuello y suspiró. Kyouya tenía razón. Ya no tenía porque pensar en su adolescencia. Sonrió a Kyouya y volvió a besarlo.
- Por cierto, estate pendiente, la renuncia de Smith no es cualquier cosa, mi agente se pondrá en contacto contigo.
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
Echizen Ryoga miró a Tamaki por encima de sus gafas de lectura y contuvo un suspiro de compasión y frustración. Ambos sabían lo que él iba a decir y el hecho de que Tamaki le hubiese hecho ir allí en su avión privado, no iba a hacer que cambiara lo que le iba a sugerir que hiciera.
-Di lo que tengas que decir, Ryoga.
-No había necesidad de hacerme venir aquí, Tamaki...
-Sí que era necesario- Tamaki esbozó una mueca con la boca que dejaba claro que sabía lo que Ryoga le iba a decir. Ya había consultado a los mejores especialistas de Japón; todos le habían dicho lo mismo. Lo que le iba a decir Ryoga, viejo amigo de su familia y el mejor en su especialidad en Japón, iba a ser lo mismo. Pero Tamaki necesitaba oírlo de alguien cercano, alguien que tal vez entendiera el sufrimiento por el que había pasado él durante los últimos cinco meses.
Tamaki sonrió al hombre que tenía sentado frente a él en su oficina.
-Tienes que ceder un buen monto de acciones, para que puedas cubrir la producción. ¿Qué fue lo que te poseyó al firmar ese maldito contrato?
-No estaba buscando la quiebra, si eso es lo que estás sugiriendo.
-Sabes que no he querido decir eso. – Ryoga se dio unas palmaditas en la cabeza-. Tamaki, este contrato te llevará a la ruina. ¿Ya pensaste en romper el contrato?
-Sí, he contactado con mis abogados. El papeleo ya está en proceso.- informó con más calma de la que realmente sentía.- pero debo prepararme para lo peor, porque Fuji tiene muchas influencias en el Grupo Huffman.
-Lo sé, ¿crees tener la suficiente liquidez para fin de año?- preguntó Ryoga con una mueca.
-Sí, en navidad aumentaremos nuestra producción en un veinticinco por ciento. El departamento de publicidad está poniendo manos a la obra. Lanzaremos una excelente campaña.
-No entiendo, como un estudiante del Seigaku puede hacerle esto a uno del Instituto Ouran. Puedes usar tus influencias. ¿Por qué no contactas con Ootori? ¿O con los gemelos Hiitachin? Tengo entendido que los gemelos podrían ayudarte demasiado en la publicidad, y el Grupo Ootori podría darte un poco de liquidez. Eso sin contar que tu cercanía con Eclair podría serte útil. Piénsalo bien, Tamaki.- Ryoga se frotó el puente de la nariz con los dedos y se quitó las gafas.- He leído el contrato más de veinte veces, está perfectamente redactado, no hay ninguna falla.
-Yo también lo he leído. Y lo firme porque no vi ninguna falla. Creo que mi error fue no ver a futuro.- aceptó Tamaki.
-Cambiando de tema... ¿Has recibido información para la cena del Grupo Ootori?
-Sí. Creo que esa será una excelente oportunidad para buscar inversionistas.
-No lo creo, Tamaki.- Ryoga lanzó un bufido a modo de burla y suspiró con arrogancia.- Podrías hablar con Syusuke de modo amable en la cena, tengo entendido que el irá; mi hermano también está invitado, podrías convencerlo de que invierta.
-¿Ryoma? ¿Invertir? Creo que el también está pasando por algunos problemas financieros. No sé porque pero... eso es muy raro. ¿En qué momento Syusuke Fuji se volvió tan peligroso?
-La venganza es así...
-¿Venganza? Más bien creo que Fuji es un demonio. El demonio de los negocios.
Ryoga soltó una carcajada sonora y miró complacido a Tamaki.
-Cierto. ¿Con quién irás a la cena?
-No lo sé. Supongo que con Eclair, ¿y tú?
-Con Sharon, por supuesto.
-¿Te casarás con ella?
-Aún no estoy pensando en eso. Y de ser así, primero tendría que buscar la aprobación de su tío, el jefe de la familia Ootori.
-Eso será un poco complicado.
Tamaki volvió a sonreír y pensó en la cena. Aquella sería una estupenda oportunidad para buscar inversionistas.
-¿Estás seguro de que Ryoma podría ayudarme?- preguntó de golpe.
-Sí, de hecho creo que muy pronto todos sus problemas se resolverán.
-¿Y qué hay de Kevin Smith? Él también se dedica a invertir...
-No estoy muy seguro de que Kevin pueda darte tanta liquidez.
Ryoga se puso de pie y se acomodó el saco.
-Me tengo que ir. Tengo otros asuntos.
-Está bien.- Tamaki también se puso de pie y lo despidió con un apretón de manos. Una vez a solas, murmuró:- Valla Tamaki Souh, un alumno del Seigaku te ha hecho trizas...
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
Señorita Fujioka, tiene una llamada del representante legal del Grupo Fuji. ¿Gusta responderla en este momento?
Atendió la llamada con la mayor profesionalidad posible, y cuando colgó deseó gritar.
Durante mucho tiempo había hablado del juicio sin saber siquiera de que se trataba, y aún seguía sin saberlo.
Mañana nos pondremos en contacto con el acusado y le haremos llegar toda la información. Hasta luego, que pase buen día.
¿Qué quería decir eso? Aquello era todo lo que el representante legal le había dicho. Suspiró y se recostó en su asiento.
Era cierto que no tenía como agradecerle a la familia Ootori todo lo que habían hecho por ella: desde la beca, hasta el trabajo para pagarse el doctorado, y eso sin contar que le habían abierto la posibilidad de trabajar formalmente para el Grupo Huffman.
En un principio se había sentido casi obligada a casarse con Kyouya, pero con el tiempo había comprendido que no era así; se casaba con él porque era lo que realmente quería. Tal vez no lo amara, y él a ella tampoco, pero se llevaban de maravilla.
Además, un matrimonio no era para amarse toda la vida, un matrimonio era para formar bienes y tener hijos; y Kyouya Ootori parecía la persona indicada para hacerlo.
El sonido del telefonillo la sacó de sus pensamientos y contestó con alegría.
-Buenos días Haru-chan, ¿Cómo estás?
-¡Sakura! Yo muy bien, ¿y tú?
-Bien.
-¿Le ha pasado algo a tu mamá? ¿Tu padre sigue molestándolos?
-No, para nada, sólo marcaba para saludar...
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
Haruhi miró a su amiga con ojos entusiasmados. Después de un compromiso fallido era bueno verla entusiasmada con otro hombre. Volvió a preguntarle el nombre de enamorado en cuestión y al volverlo a escuchar no pude evitar sonreír de nuevo.
Sabía que Echizen Ryoga era una persona muy seria, y aunque apenas salía con Sharon desde hacía tres meses, estaba segura que durante ese tiempo la había hecho muy feliz.
-¿Y tú?- le preguntó Sharon de golpe.
-¿eh? Perdón, es que ando en las nubes y no escuche tu pregunta.- se disculpó Haruhi con una sonrisa en el rostro.
-Valla… valla.- dijo Sharon en tono burlón.- Pasaste la noche con Kyouya.- más que una pregunta, Sharon lo afirmó.
-Sí.- respondió sin rodeos, no era ningún secreto que Kyouya y ella ya dormían juntos.
Caminaron otro rato y cuando por fin llegaron a la peluquería, Haruhi se paró en seco.
-He invitado a una amiga, ella es Eclair Tonnerre, y es francesa.- dijo Sharon con gesto amable.- Y ella es Fujioka Haruhi.
Haruhi observó a Eclair y volvió a tratar de recordar que era lo que se le había olvidado.
-Oh, Eclair, tienes que disculparla, lo que pasa es que está un poco presionada porque muy pronto se anunciara su compromiso con…- de repente Sharon guardo silencio al recordar que aquello era confidencial.- Lo siento.- se disculpó con Haruhi.
-No te preocupes. Mucho gusto señorita Tonnerre.- dijo Haruhi dirigiéndose a la amiga de Sharon.
-El gusto es todo mío, ya me había dicho Sharon que usted era hermosa, pero veo que no le hizo justicia.
Haruhi no pude evitar sonreír, Eclair le caía bien, pero había algo en ella que no le daba confianza, pero quien era ella para juzgarla, ni siquiera la conocía.
-Eclair solo estará una corta temporada en Japón, pero creo que alcanza el cóctel de la familia Ootori, ¿verdad?- preguntó Sharon.
-Así es.- Eclair sonrió.
Maldición. Había olvidado algo. Comenzó a ponerse impaciente, cosa que para Sharon no había pasado desapercibida.
-¿Te encuentras bien Haruhi?- pregunto Sharon.
-No, la verdad es que no. Creo que he olvidado algo, pero no recuerdo que….- de repente el celular de Haruhi comenzó a sonar y con desesperación contestó.:- Fujioka al habla.
-Señorita Fujioka, tiene una llamada del señor Ootori Kyouya. ¿Se la transfiero?
-Sí.- Haruhi se alejó un poco de Sharon y se disculpó con un movimiento de cabeza.
-¡Haruhi! Se puede saber donde estas. Mi agente lleva media hora marcándote. Bueno, supongo que no importa. De todos modos la situación ya está controlada. ¿Estás con Sharon?
-Sì.
-Dale saludos de mi parte. Recuerda que hoy saldremos a cenar, paso por ti a las ocho. Nos vemos, un beso.
Entonces había sido eso. Ya no importaba.
-Lo siento, una cosa del trabajo. ¿Me decías que la señorita Tonnerre es francesa? Valla, hace tres semanas fui a Francia, lo cierto es que me…
-..,.-
Fujioka Haruhi. Qué pequeño era el mundo.
La vida la había puesto de nuevo en su camino, y ella no sabía qué hacer.
Mientras la escuchaba atentamente, se preguntaba si Haruhi la había reconocido. Por su tono de voz y entusiasmo suponía que no.
¿Cómo una becada había podido convertirse en algo así? Estaba claro que Kyouya Ootori había tenido mucho que ver. Después de todo para los grandes del mundo de los negocios, el compromiso secreto entre el heredero de la familia Ootori y abogada Fujioka; no era tan secreto.
Le contó a Haruhi algo sobre el restaurante del que ella hablaba y le sonrió.
-Sí, recuerdo que Claudine me comentó algo de eso. Supongo debe ser muy emocionante la vida que llevas en Francia.
-Ni tanto.- dijo ella cortes.- Entonces tú… ¿conoces a Claudine Elliot?
-Sí, es una muy buena amiga mía.
Eclair miró de reojo a Sharon y sonrió satisfecha.
Aquello era la suerte de los Tonnerre.
N/A
Fin del capitulo 1: ¿Qué tal? Espero este capítulo les haya gustado. (: No olviden dejar sus reviews, pues son ustedes quiénes me inspiran.
No se pueden perder el próximo capítulo, estará más que interesante.
